Taller de escritura creativa [La Vida es Sueño] 29/06/15 terror



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Taller de escritura creativa [La Vida es Sueño] 29/06/15

TERROR

En sus primeras manifestaciones, el relato de terror se encuentra ligado al relato fantástico. Los temas más tratados en este tipo de narraciones circulaban a través de la denominada tradición oral: ambientes y recursos inspirados en la Edad Media, muertos que despiertan de su tumba, tentaciones del diablo, torturas de la Santa Inquisición, etc.


A partir de la revolución científica, producida durante el Siglo XVIII, este tipo de relatos comienza a centrarse en vertientes desconocidas de la recién descubierta física moderna: la tecnología, sus posibles alcances, la incertidumbre que estos avances generan, etc.
Sin embargo, el Siglo XIX representa el período más prolífico en lo que se refiere a obras breves del género fantástico y de terror.

En esta etapa, podemos diferenciar dos estilos de cuentos de terror:



  1. Ghost Story Inglesa”: el elemento terrorífico principal radica en la presencia de un fantasma. Se trata de relatos derivados de la novela gótica, que conservan su ambiente cerrado y oscuro. Este tipo de historias, si bien resultaron muy populares, en muchos casos también fueron de menos calidad literaria y poca originalidad argumental. Los autores más importantes que consiguieron llevarlo hasta las cimas del éxito, fueron J. Sheridan Le Fanu y M. R. James, entre otros.



  1. Cuentos centrados en el hombre, sus miedos y obsesiones: su máximo exponente Guy de Maupassant, quien logró sumergirse en la debilidad de la mente humana, la fragilidad de la racionalidad y las consecuencias de su pérdida.

Los relatos de Edgar Allan Poe, caracterizados por una excepcional calidad de temas tratados, recursos utilizados y obras creadas, constituyen un capítulo aparte dentro del género.

En su obra se conjugan textos de influencia romántica, en los que se narran relaciones amorosas con cierto aspecto tormentoso e incluso terrorífico. Otros se centran en la parte morbosa de la muerte, la corrupción, la putrefacción alejándose de la corriente romántica.

A lo largo del Siglo XX, se produjo una transformación o escisión.

Por un lado, aquello que en un principio fue el terror llevado a su máxima expresión, sin ningún tipo de intento de explicación lógica ni sobrenatural, dio paso al relato materialista de terror, con narraciones centradas en especies de universos desconocidos y oscuros donde el mal en su estado puro hacía terribles intervenciones en el mundo de los hombres para extender su dominio y apoderarse de todo. En el marco de estos relatos, iniciados por Machen y llevados a la perfección por Lovecraft, surgieron extraños monstruos que habitan en las inhóspitas profundidades del mundo de los hombres y que ejercen poderes malignos mediante brujas y otros personajes demoníacos que corrompen a los hombres.


Por otro lado, la fantasía, que sin fines terroríficos, alcanzó su máxima expresión, dando lugar a la literatura fantástica de ciencia ficción. El camino iniciado por J. Verne fue desarrollada por H. G. Wells y más tarde por J. R. R. Tolkien. Se trata de la literatura centrada en viajes fantásticos, fenómenos increíbles y puede llegar a crear un mundo fantástico habitado por extraños seres distintos de los hombres.

Y cómo de terror se trata… te invitamos a visitar nuestra bibliografía del género en la página, conocer algunos autores, leer algunas de sus obras y sufrir al máximo.



Diferencia entre horror, terror y repulsión

Algunos teóricos distinguen entre el horror y el terror afirmando que el primero provoca sensaciones físicas y el segundo ideas y especulaciones en la audiencia. El autor Noël Carroll en su libro The Philosophy of Horror explica:

Existe la tentación de seguir el ejemplo de los defensores de la ciencia ficción y de marcar una distinción entre el género del horror y los demás géneros argumentando que las novelas, cuentos, películas, obras de teatro, etc. de horror se caracterizan por la presencia de monstruos. Para nuestros propósitos, los monstruos pueden ser de cualquier origen, ya sea sobrenatural o ciencia ficcional (creación humana).

Carroll distingue entre el horror y el terror tomando en cuenta especialmente una característica: la presencia de un monstruo. El horror, siempre incluye a una criatura que trasgrede de cierta manera las reglas o convenciones del mundo diegético en que es situado. Mientras que el terror no necesita un monstruo, puede ser un humano el responsable de los hechos que nos aterrorizan. En el libro Danse Macabre (Danza macrabra), Stephen King explica que las obras del género del horror pueden funcionar en tres niveles. Los primeros dos niveles son el horror - causa sensaciones físicas - y el terror, que tiene más que ver con ideas y especulación, sin tener algo seguro a lo cual temer. En un principio, King denomina estos dos niveles como “gross-out” y dance level. Su tercer nivel es la repulsión. Ésta es el nivel más bajo del género del horror, donde encontramos demasiada sangre y trozos de cuerpos humanos. King no proporciona una definición precisa, sino que ejemplifica con películas y novelas que de acuerdo con él se desarrollan en el tercer nivel del género del horror. Uno de sus ejemplos es “Foul Play” de “The Crypt of Terror”, historia donde Herbie Satten, un pitcher, es castigado brutalmente por la comunidad por haber envenenado a otro jugador. Al final de la historia resulta evidente que se desarrolla en el tercer nivel del género del horror, ya que el último partido se juega con el cadáver del pitcher:

El bateador se encuentra de pie sobre la caja de bateo y en lugar de practicar un bate de Louisville, él utiliza una de las piernas de Herbie. El lanzador está sosteniendo una cabeza humana grotescamente mutilada y preparándose para lanzarla. La cabeza, de la cual le cuelga un ojo desde su nervio óptico, se ve como si ya hubiera sido utilizada para un par de cuadrangulares […].2



Historia

Antecedentes

Desde que existe el ser humano existe el miedo, uno de los sentimientos más fuertes, y por lo tanto el horror y el terror. De acuerdo con H.P. Lovecraft: “El miedo es una de las emociones más antiguas y poderosas de la humanidad, y el miedo más antiguo y poderoso es el temor a lo desconocido”.3 En el primer capítulo de su libro The Supernatural Horror in Literature (El horror sobrenatural en la literatura), Lovecraft explica que lo desconocido era para nuestros antepasados una gran amenaza, ya que fenómenos como los climáticos, los cuales no entendían, les podían ocasionar grandes desgracias. Por esta razón, lo desconocido se volvió, en palabras de Lovecraft: “una fuente terrible y omnipotente de desgracias y de bendiciones que azotaban a la humanidad por motivos tan inescrutables como absolutamente extraterrenales”.3 Los mitos y leyendas que tratan temas de horror son antecedentes al género del horror.



Gótico

Otro de los antecedentes de este género lo podemos encontrar en el gótico, el cuál inició con la novela de Horace Walpole The Castle of Otranto (El castillo de Otranto). Este género es tan cercano al del horror que algunos autores, como Lovecraft, incluso lo consideran el inicio del género. Lovecraft enumera las convenciones góticas respecto a personajes y lugares de esta manera:

Los elementos constitutivos de las novelas góticas son: el castillo antiguo, con grandes jardines y parajes desolados, catacumbas ocultas y una multitud de fantasmas, cada uno con sus propias características que producen miedo. Además, las novelas góticas presentan al tiránico y malvado noble como villano; la delicada y frágil doncella en el papel de heroína, que es testigo de la mayor cantidad de eventos horríficos y con la cual los lectores se identifican y simpatizan; el glorioso y valiente héroe, siempre de familia noble pero usualmente disfrazado como plebeyo; la convención de otorgar nombres extranjeros –usualmente de origen italiano- a los personajes; y toda una serie de elementos extraños […].

Época Victoriana

Las convenciones góticas antes mencionadas son importantes porque algunas de ellas las encontraremos presentes en otro de los antecedentes del horror: los textos escritos durante la época victoriana. En estos textos se suscitó un cambio respecto a los lugares donde se llevaba a cabo la historia de horror. En el artículo “Introduction to Victorian Gothic”, de Charlotte Barett, leemos:

Durante la época victoriana, se dejaron de escribir obras góticas como tal, sin embargo, las convenciones góticas utilizadas durante el inicio del siglo XVIII fueron modificadas para utilizarse a finales de siglo XIX. Como ejemplo, varias convenciones góticas utilizadas en la novela Los misterios de Udolfo escrita por Ann Radcliffe se retomaron en las obras literarias de finales del siglo XIX. Algunas de estas convenciones fueron: el horror psicológico y físico; lo sobrenatural, la locura y las maldiciones heredadas de los antepasados. 4

El inicio del género: Frankenstein

Todavía podemos encontrar convenciones góticas, como las mencionadas tanto por Lovecraft como por Barrett, en textos ya considerados como parte del género del horror, lo que contribuye a que sea tan difícil saber dónde comienza el horror y donde acaba el gótico. Carroll habla de una obra en específico con la que él cree que se inició el género del horror: Frankenstein.

Después de hablar del gótico, Lovecraft menciona algunos autores que considera importantes para la historia del género del horror. Entre ellos está Théophile Gautier, en cuya obra encontramos, de acuerdo con Lovecraft, “la percepción distorcionada, auténticamente francesa, del mundo; y el misterio fantasmagórico, que aunque no siempre se utiliza, puede ser reconocido como algo innovador y profundo”.3 Otro nombre importante es el de Edgar Allan Poe. Lovecraft explica que durante la década de los años treinta del siglo XIX los cuentos cobran mayor popularidad, tanto en el viejo continente como en el nuevo y considera que la popularidad adquirida se debe en gran parte a Edgar Allan Poe ; en el capítulo siete de Supernatural Horror in Literature (Horror sobrenatural en la literatura) leemos: “Los americanos tenemos la buena suerte de poder reclamar como propio ese despertar, ya que estuvo encarnado en la figura de nuestro más ilustre y desventurado compatriota, Edgar Allan Poe.”3 Lovecraft se detiene a hablar con mayor detalle de Edgar Allan Poe e incluso le dedica un capítulo entero, en el que nos explica que existen distintos tipos de historia de horror entre los cuentos que Poe escribió.

Siglo XX

El género del horror ha tenido ciclos de popularidad, según Stephen King, estos se dan cada diez o veinte años. En su libro Danse Macabre (Danza macrabra) se lee: “Estos períodos parecen siempre concidir con períodos de desequilibrio económico y político; los libros y películas parecen reflejar esas inquitudes que flotan libremente –a falta de un mejor término– que acompañan esos períodos de tensión, graves pero no mortales".5 King señala que uno de estos periodos de popularidad se dio durante la década de los treinta con el surgimiento de los “Shudder Pulps”, comics que incluían escenas violentas e incluso de tortura. Según King, una década más tarde y hasta aproximadamente 1955 realmente hubo pocas obras del género, sin embargo esto no significa que no se produjeron obras de calidad como: Shrinking Man (El increíble hombre menguante) de Richard Matheson y Edge of Running Water de William Sloane. Estas novelas tuvieron como función impedir que el público olvidara la existencia del género del horror. Fue alrededor de 1955 cuando el género del horror regresó a escena con su aparición en televisión, lo cual le aseguró popularidad y ganancias para los creadores de la compañía llamada American-International Pictures. Nota 4 Esta compañía se dedicó a la producción de obras de horror con gran éxito, algunas de sus películas son: “Boxcar Bertha, Bloody Mama, Dragstrip Girl, The Trip, Dillinger y Beach Blanket Bingo”.



Desarrollo

No puede decirse, por tanto, que existiera la novela de terror hasta la aparición del terror gótico; estrictamente hablando, la primera novela gótica fue El castillo de Otranto (1765) de Horace Walpole, y la última Melmoth el errabundo (1815) de Charles Maturin. Entre estos autores el género se desarrolló con obras como Vathek de William Beckford (1786, originalmente en francés), Los misterios de Udolfo de Ann Radcliffe (1794), Las aventuras de Caleb Williams de William Godwin (Londres, 1794), El Monje de Matthew Lewis (1796) y Manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki (1805).

Dentro del subgénero narrativo denominado novela, es preciso distinguirla de la narración popular fantástica del folklore y de los cuentos tradicionales de aparecidos, porque se desarrolla fundamentalmente desde fines del siglo XVIII a la actualidad y posee características distintas asociadas al movimiento estético conocido como Romanticismo. En algunos manuales de literatura se hace referencia a la novela gótica también como novela negra,1 si bien este término puede dar lugar en la actualidad a equívocos.

Las características de este género pasan en primer lugar por una ambientación romántica: paisajes sombríos, bosques tenebrosos, ruinas medievales y castillos con sus respectivos sótanos, criptas y pasadizos bien poblados de fantasmas, ruidos nocturnos, cadenas, esqueletos, demonios... Personajes fascinantes, extraños e insólitos, grandes peligros y a menudo cándidas muchachas en apuros; los elementos sobrenaturales podían aparecer directamente o solamente ser sugeridos. Estas ubicaciones y personajes, en tiempo y espacio, respondían a la demanda de temas exóticos característica de la tendencia al medievalismo, el exotismo y el orientalismo propia de la sensibilidad romántica.

En España cultivaron el género José de Urcullu, traductor de Cuentos de duendes y aparecidos, Londres, 1825. Agustín Pérez Zaragoza, traductor, refundidor y autor de los doce volúmenes de Galería fúnebre de espectros, aparecidos y sombras ensangrentadas, 1831. Antonio Ros de Olano, Gustavo Adolfo Bécquer, con sus Leyendas en prosa, y José Zorrilla, con sus leyendas en verso, José de Espronceda (El estudiante de Salamanca), Miguel de los Santos Álvarez, y Pedro Antonio de Alarcón con algunos de sus Cuentos.

Pese a que no existió un movimiento definido como en otras partes de Europa, diversos escritores rusos incursionaron también en el género aportando relatos que exhiben como tema principal las brujas, los hombres lobos y otros personajes oscuros, propios del folclore eslavo. El primer autor, y más prolífico, en dedicar su pluma a los relatos de terror es Gógol, con algunos cuentos cortos como Viy (que cuenta con más de una adaptación cinematográfica), La noche de San Juan, y La noche de mayo o la ahogada. Otros autores rusos que introdujeron historias de terror fueron, Baratynski (El anillo), Somov (El hombre lobo), Karamzin (La isla de Bornholm) y Lermontov (Stuss).



Introducción

El adjetivo gótico deriva de godo, y, en efecto, en el contexto de este subgénero literario, gran parte de las historias trascurren en castillos y monasterios medievales. En sentido estricto, el terror gótico fue una moda literaria, de origen fundamentalmente anglosajón, que se extendió desde finales del siglo XVIII hasta finales del siglo XIX, como reacción al Racionalismo. En la literatura de terror moderna los viejos arquetipos no desaparecieron totalmente.

El movimiento gótico surge en Inglaterra a finales del siglo XVIII. El renacimiento del gótico fue la expresión emocional, estética y filosófica que reaccionó contra el pensamiento dominante de la Ilustración, según el cual la humanidad sería capaz, solo en uso de la Razón, de llegar a obtener el conocimiento verdadero y la felicidad y virtud perfectas; aunque el Romanticismo demostraría que tan insaciable apetito de conocimiento dejaba de lado la idea de que el miedo podía ser también sublime.

Las ideas de orden de la Ilustración van siendo relegadas y dan paso a la afición por el gótico en Inglaterra y así se va abriendo camino para la fundación de una escuela de este tipo de literatura, derivada de modelos alemanes.

Las narrativas góticas abundan entre 1765 y 1820, con la iconografía que nos es conocida: cementerios, páramos y castillos tenebrosos repletos de misterios, villanos infernales, hombres lobo, vampiros, doppelgänger (transmutadores, o doble personalidad) y demonios, etc..

Los ingredientes de este subgénero son castillos embrujados, criptas, fantasmas o monstruos, así como las tormentas y tempestades, la nocturnidad y el simple detalle truculento, todo ello surgido muchas veces de leyendas populares. La obra fundadora del gótico es El castillo de Otranto, de Horace Walpole (1765). Otras obras claves de esta corriente son Vathek (1786), de William Beckford, Los misterios de Udolfo (1794), de Ann Radcliffe, El Monje, de Matthew Lewis, publicada en 1796, Melmoth el errabundo (1820), de Charles Robert Maturin y Manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki. El Romanticismo exploró a fondo esta literatura, casi siempre inspiradora de negredor de sentimientos morbosos y angustiantes, que alcanzó su máximo esplandor en el siglo XIX, a impulsos del descubrimiento del juego mórbido con el inconsciente.

Aunque Julio Verne cultivó sobre todo los géneros de aventuras y de la ciencia-ficción, existe una novela suya poco conocida que posee las características de la novela gótica: El castillo de los Cárpatos. Dicha novela es considerada como una "rara avis" en la produción de Verne y suele considerarse como su única incursión en el género de la novela gótica, reuniendo todos los elementos que la caracterizan: un castillo tenebroso abandonado, una bella cantante de ópera supuestamente secuestrada por un malvado noble (el Barón Gortz), un héroe enamorado dispuesto a rescatarla hasta enloquecer, supersticiones populares sobre fantasmas y aparecidos, etc... Escrita cinco años antes que Drácula comparte no pocos elementos con la obra de Bram Stoker.

Obras de pleno siglo XIX, como Carmilla de Sheridan Le Fanu, Frankenstein de Mary Shelley, "El corazón delator" de Edgar Allan Poe, y, más adelante, "Janet, la del cuello torcido" de R. L. Stevenson, "El Horla" de Guy de Maupassant, Otra vuelta de tuerca de Henry James, etc., puede decirse que superan ampliamente el terror gótico, pues o van más allá, o no reúnen las citadas características. Salvo en casos excepcionales, tienden al formato corto del cuento en menoscabo de la novela; no se recurre a las monjas ensangrentadas, ni son elementos necesarios los aullidos espectrales y los truenos, rayos y centellas de tormentas; no tienen por qué transcurrir en escenarios ruinosos, castillos y monasterios medievales; los fantasmas que presentan no están "encadenados"; apenas tienen que ver con leyendas populares... Por lo tanto pueden considerarse ya como obras plenamente representativas del terror moderno que alcanzará a nuestros días, si bien en este punto la opinión de los críticos está dividida.

En los relatos propiamente góticos se advierte un erotismo larvado y un amor por lo decadente y ruinoso. La depresión profunda, la angustia, la soledad, el amor enfermizo, aparecen en estos textos vinculados con lo oculto y lo sobrenatural. La mayoría de los autores sostiene que el gótico ha sido el padre del género de terror, que con posterioridad explotó el fenómeno del miedo con menor interés en los sentimientos de depresión, decadencia y exaltación de lo ruinoso y macabro que fueron el sello de la literatura romántica goticista, y más énfasis en otros elementos.

Fueron también escritores de terror el romántico español Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), quien incluyó en sus Leyendas algunos relatos de miedo muy meritorios como Maese Pérez, el Organista, El Miserere y El Monte de las Ánimas.

A fines del siglo XIX, Oscar Wilde tomó este subgénero con humor en su relato El fantasma de Canterville.

Los cantos de Maldoror, de Isidore Ducasse -Conde de Lautréamont- es una obra considerada como precursora del surrealismo. No obstante, contiene elementos narrativos que permiten rastrear rasgos e influencias de obras como Melmoth el errabundo, según señala Marcelyn Pleynet en su estudio sobre Lautréamont. En el caso de maldoror, éste es presentado como un ser que mediante la metamorfosis acecha a los hombres. Maurice Blanchot y Gaston Bachelard analizan el bestiario de las formas animales adoptadas por Maldoror; éste suele denominarse a sí mismo con los apelativos de: "el vampiro", "aquel que no sabe llorar", "el montevideano", entre otros.

Ya en el siglo XX, la escritora estadounidense Anne Rice, cuyas obras mezclan lo cotidiano con historias de vampiros y de erotismo oscuro, ha tratado de revitalizar, temáticamente, el terror gótico. H. P. Lovecraft, por su parte, lograría sintetizar en las primeras décadas del siglo XX la tradición que partía de lo gótico con la ciencia ficción contemporánea. Actualmente, muy de moda nuevamente por el cine, lo gótico ha sido rescatado por autores anglosajones (al menos en determinadas obras) como Angela Carter, P. McGrath, A. S. Byatt, etc.



Características de la Novela Gótica

Según el ensayista César Fuentes Rodríguez, entre las características específicas de la novela gótica se encuentran las siguientes:2



  • La intriga se desarrolla en un viejo castillo o un monasterio (importancia del escenario arquitectónico, que sirve para enriquecer la trama).

  • Atmósfera de misterio y suspense (el autor crea un marco o escenario sobrenatural capaz, muchas veces por sí mismo, de suscitar sentimientos de misterio o terror).

  • Profecía ancestral (una maldición pesa sobre la propiedad o sobre sus habitantes, presentes o remotos).

  • Eventos sobrenaturales o de difícil explicación.

  • Emociones desbocadas (los personajes están sujetos a pasiones desenfrenadas, accesos de pánico, agitaciones del ánimo tales como depresión profunda, angustia, paranoia, celos y amor enfermizo).

  • Erotismo larvado (bajo la atmósfera de misterio laten conflictos amorosos mal resueltos y oscuros impulsos sentimentales. El paradigma de la doncella en apuros es muy frecuente; los personajes femeninos enfrentan situaciones que producen desmayos, gritos, llanto y ataques de nervios. Se apela al sentido de compasión del lector presentando a una heroína oprimida por angustiosos terrores que, normalmente, se convierte en el foco de la trama. Otro paradigma insoslayable es el de la figura masculina tiránica; suele tratarse de un padre, rey, marido o guardián que requiere de la doncella una acción indigna o inadmisible, sea el casamiento forzado, el sacrificio de su castidad o alguna acción todavía más siniestra).

  • Falacia patética (las emociones de los protagonistas intervienen en la apariencia de las cosas, o bien el clima que rodea una escena define el estado de ánimo de los personajes).



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