Sumario presentacion introduccion



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SUMARIO
PRESENTACION
INTRODUCCION

INVESTIGACIONES
Yolanda Salas de Lecuna y Norma González Viloria.

LA CONCIENCIA EPICA EN LA NARRATIVA ORAL DE LOS VENCIDOS y DE LOS VENCEDORES
The Jamaica Memory Bank

REPORT ON RESEARCH ON ORAL TRADITION IN THE CARIBBEAN
Antonio T. Diaz-Royo

LA DIASPORA PERMANENTE: LA HISTORIA DE VIDA DE UN HIJO DE EMIGRANTES CARIBEÑOS
Argeliers León

UN CASO DE TRADICION ORAL ESCRITA
Celso A. Lara Figueroa

APUNTES TEORICOS SOBRE LA INVESTIGACION DE LA CULTURA POPULAR EN AMERICA LATINA
Ricardo Valderrama Fernández y Carmen Escalante Gutiérrez

TESTIMONIO DE UN PONGO
Manuel Zapata Olivella

DESCOLONIZACION DE LA TRADICION ORAL AFRICANA EN AMERICA
Imelda Vega Centeno

TRADICION ORAL y DISCURSO POPULAR ANDINO: AVANCES DE INVESTIGACIÓN Y PERSPECTIVAS METODOLOGICAS
DOCUMENTOS
REUNION DE EXPERTOS EN TRADICIONES ORALES.

La Habana. 14-16 de julio de 1986


INFORMACIONES
RESEÑAS
CULTURA CRIOULA E LANC-PATUA NO NORTE DO BRASIL, Julieta de Andrade
MUESTRAS DE RELATOS ORALES INDIGENAS PANAMEÑOS, Universidad de Panamá - ICASE
SECCION BIBLIOGRAFICA
ABSTRACTS
RÉSUMÉS
Publicación al cuidado de la Editorial José Martí, 1988
LOS ARTÍCULOS FIRMADOS EXPRESAN LO OPINIÓN DE SUS AUTORES Y NO COMPROMETEN EN MODO ALGUNO A LA DIRECCIÓN NI LA REDACCIÓN DEL ANUARIO

PRESENTACION


La tradición oral de los pueblos constituye un componente fundamental de nuestro acervo cultural y es propósito permanente de la UNESCO contribuir a la preservación y estudio sistemático de esta importante fuente de información y medio de comunicación.
A través de esta nueva publicación, la revista ORALlDAD pretende divulgar el esfuerzo de quienes de manera individual o colectiva, bien de modo directo o como actividad complementaria, se han consagrado al estudio, conocimiento y promoción de los valores culturales acumulados por la tradición oral de los pueblos de América Latina y el Caribe.
Con este objetivo también nos proponemos reunir acciones para poner a la disposición de los interesados las diversas formas de manifestarse las tradiciones orales con el fin de evitar que se empobrezcan los medios de expresión que forman la base de la identidad cultural de nuestros pueblos.
Las variadas características y la multiplicidad de funciones de la tradición oral como parte sustancial de la cultura popular, junto con el acto mismo del rescate y preservación de sus elementos más significativos, requiere del esfuerzo conjunto de los países de la región para propiciar un amplio diálogo sobre los diferentes aspectos que conforman esta parte esencial del patrimonio cultural heredado y transmitido oralmente.
Este número representa una primera invitación al coloquio necesario y creciente a través de nuestra publicación y una perspectiva inmediata de colaboración mutua.

Oficina Regional de Cultura de la UNESCO

para América Latina y el Caribe

INTRODUCCION
El ascendente papel que poseen las masas populares en la realización de una vida colectiva más plena; el fundamental aporte al progreso social de los pueblos que no contaron con la palabra escrita; el interés urgente de conocer y divulgar la historia de los que injustamente fueron considerados hombres sin historia; la valoración de la cultura nacional de cada pueblo, ya que en sus expresiones se manifiestan los elementos más característicos de su identidad cultural, han dado lugar a que los distintos órganos especializados de la UNESCO promuevan el estudio de la tradición oral que atesora y asume como propia cada comunidad, a través de las diferentes disciplinas de las ciencias de la cultura.
Tanto las diversas formas que presenta la narrativa popular de elaboración colectiva, transmisora de costumbres, normas de conducta, conocimientos empíricos, deseos interiorizados de justicia social y de plena realización humana -muchas veces expresados simbólicamente-, como aquellos testimonios de la memoria colectiva que narran los sentimientos y describen los hechos históricos -aunque sus juicios o apreciaciones no siempre sean atinados-, ofrecen a los científicos sociales elementos para una mejor evaluación, que muchas veces no es posible por la carencia de fuentes escritas o debido a la extrema parcialidad de contenido.
Recoger y exponer la oralidad de los pueblos de América Latina y el Caribe; divulgar las concepciones teóricas y metodológicas que permitan la compilación y el análisis científico de la tradición oral; informar sobre las instituciones y personalidades dedicadas a su estudio, de sus proyectos de investigación y de los eventos que los convocan a intercambiar sus ideas y experiencias; reseñar sus textos y sus realizaciones audiovisuales, es propósito de ORALlDAD, que abre un nuevo espacio cada año para entrelazar y unir a todos los que, quizá de manera aislada, dedican sus preocupaciones intelectuales y esfuerzos personales a estas tareas en el área.
No podemos desconocer que la tradición contada y/o cantada de padres e hijos, de los viejos -mantenedores de las formas de vida más antigua- a los jóvenes que son continuadores firmes y convencidos conocedores de las esencias más entrañables que dan su fisonomía peculiar a cada pueblo, sufren a cada instante y de manera creciente los efectos que se divulgan por los poderosos medios de comunicación masiva, los que primero van descaracterizando, sustituyendo más tarde y, finalmente, borrando de la memoria popular que no alcanzó a fijar para su conservación en el texto o en la imagen gráfica, visual, sonora o cinética los elementos que constituyen su especificidad cultural.
Por ello es necesario propiciar también las maneras de registrar por medios contemporáneos y duraderos para valorar comparativamente las concepciones que cada comunidad ha creado para mantener la salud y el bienestar del hombre, la convivencia y el desarrollo sociales, el mantenimiento del equilibrio ecológico, así como evitar el empobrecimiento de sus particulares medios de expresión, los cuales constituyen aspectos fundamentales de trabajo de la UNESCO.
A todos, con nuestro saludo, la ferviente solicitud de sus criterios, orientaciones y colaboraciones, con las cuales este propósito colectivo podrá enriquecerse.

Isaac Barreal

INVESTIGACIONES
La conciencia épica en la narrativa oral de los vencidos y de los vencedores *
YOLANDA SALAS DE LECUNA

NORMA GONZALEZ YILORIA


(*) Este artículo es una ampliación de la Ponencia presentada en el XII Simposio de Investigadores y Docentes de Literatura Venezolana. Maturín, Venezuela, Noviembre de 1986. El trabajo de investigación fue auspiciado por el Instituto de Altos Estudios de América Latina. Universidad Simón Bolívar. Caracas, Venezuela.
Para comprender la significación de Bolívar y la historia en la conciencia popular se emprendió un trabajo de investigación, durante los años 1984 al 1987, auspiciado por el Instituto de Altos Estudios de América Latina de la Universidad Simón Bolívar, Caracas. El propósito central de dicho proyecto incluía entender la visión heroica (mítica y mágico-religiosa) que el pueblo venezolano tiene de Bolívar, como también la valoración y percepción de otros héroes y acontecimientos históricos. Interesaba conocer también cómo el pueblo se ubica a sí mismo dentro de su proceso histórico y cómo periodifica la historia según enunciados y actitudes, es decir, interesaba captar la raciocinación de la memoria colectiva al actualizar el tiempo histórico en uno vivencial.
Ante los acontecimientos históricos se detectaron dos tipos principales de actitudes. Por un lado, una conciencia mitológica (1) que es objeto de estudio en otro trabajo, y una conciencia épica (heroica), en la cual centraremos nuestro interés para este artículo. La investigación requirió de un trabajo de campo que incluyera una muestra de la población representativa de diferentes sectores sociales.
De modo que las conclusiones aquí presentadas y los testimonios seleccionados para este trabajo provienen de un registro realizado en la zona de Aragua de Barcelona (Estado Anzoátegui, Venezuela) entre una población mixta, hablando en términos socio-económicos.
Los testimonios recolectados de boca de personajes pertenecientes a diferentes estratos sociales reflejan una visión de mundo que podríamos dividir en la oposición vencidos/vencedores. Cada grupo tiene sus tradiciones y sus formas de enunciarlas. Cada tradición crea su espacio social y narrativo para expresarse. La esencia épica de esta conciencia se manifiesta a través de las ideologías y conjuntos de valores expresados por ambos grupos, que aunque heterogéneos y diferentes entre sí, se analogan en su espíritu heroico y épico ante la historia; entendida ésta en su sentido más amplio. Para los vencedores, historia es la de los grandes hechos; para los vencidos, historia es la que narra la sobrevivencia de su grupo. En este orden de ideas, la conciencia épica expresada en términos de trascendencia o sobrevivencia se corresponde con una doble visión del mundo propia de dos grupos sociales diferentes. Uno que expresa una percepción aristocrática y fundadora del devenir histórico, y otro que se expresa en una narrativa de la subsistencia, cuyos emisores son los vencidos del proceso social e histórico del país. Nuestra Investigación se centró en la recolección de testimonios referidos a la historia pasada.
Se trata, pues, de la historia oral tradicional, que recupera el pasado y se formula a través de los testimonios de aquellos que escucharon y heredaron sus conocimientos de la tradición oral y, a veces, de la escrita. El grado de selección, olvido, añadiduras e interpretaciones, varía de acuerdo a la época reseñada y al sector social hablante. Es une historia popular que conoce los grandes hechos registrados por la historiografías como también los pequeños aportes locales, que generalmente permanecen en el rincón de las crónicas, de las tradiciones orales o de las leyendas. Es una historia popular que interpreta, critica, añade y corrige, con gran libertad, lo expresado por los historiadores, pues no está sometida al rigor científico exigido a éstos. La especulación es más libre, la imaginación trabaja con mayor espontaneidad, como también el sentido crítico se hace más visible, pues la opinión no queda circunscrita a una sola ideología ni a la exclusividad de un grupo social. En este trabajo se ofrece una selección de testimonios que hacen del pasado un conjunto de triunfos y epopeyas, de hombres Ilustres y guerreros (llamada por nosotras épica de los vencedores), como también textos que expresan el lado doloroso de esa épica y la visión de los vencidos: de los perdedores en el actual sistema social y económico. Es decir, estamos trabajando en el área de la historia oral, entendida ésta como la expresión en el presente de un pasado a través de la memoria.
Para entender esta historia oral debemos tener en cuenta que en culturas complejas se da un encabalgamiento del testimonio oral y del escrito, de lo erudito libresco y de lo transmitido verbalmente. Inclusive, lo erudito puede ser enmendado, comentado, alargado, reducido, idealizado y humanizado. Lo oral y lo escrito no son necesariamente excluyentes, por el contrario, se complementan mutuamente o viven caminos paralelos. Con esto queremos decir que hemos encontrado desde una historia oral que participa de la escritura en grado mayor o menor, según el nivel de asimilación de ésta y el cambio de lógica del pensamiento operado por su adquisición, hasta una historia oral entendida en su sentido más estricto y enunciada por aquellos que nunca tuvieron acceso al saber escrito; ni siquiera a través de las lecturas comunitarias que solían producirse cuando una persona alfabetizada se disponía a compartir grupalmente ese preciado don que lo singularizaba del resto. En estas lecturas, tal como nos las han descrito, la escritura se oralizaba y recuperaba ese carácter emergente y creativo de la transmisión oral, ya que el conocimiento adquirido a través de ella continuaba circulando oralmente dentro del grupo receptor.
A través de la historia oral se expresa y se evidencia la conciencia histórica popular, que es lo que el pueblo sabe y quiere saber, recuerda y quiere recordar; es la selección de conocimientos relacionados con el acontecer histórico, aprendidos de la tradición oral o escrita, pero interpretados y expresados por medio de mecanismos muy propios. Es a través de esta memoria colectiva como podemos llegar a comprender y aprehender el sentido popular de la historia, la visión optimista o pesimista, heroica, o mesiánica, circular o lineal que un pueblo tiene de su pasado y su devenir.
La conciencia épica, determinada por la estructura vencidos/vencedores, no fue elaborada ni enunciada por los entrevistados; esta dicotomía se extrajo de los contenidos temáticos presentes en la verbalización de los informantes al referirse a su historia. Debemos, por otro lado, tener en cuenta la presencia de testimonios limítrofes entre ambas categorías.
La visión de mundo de los vencedores, que se expresa en sagas familiares, relata los orígenes, las hazañas, los eventos guerreros, el poder económico y político, como también hechos glorificadores relacionados con el progreso tecnológico, cultural y económico de su región. Los miembros familiares, de una u otra forma, han estado vinculados o han protagonizado acciones civilizatorias en su localidad; han sido los fundadores de un periódico, intelectuales de peso que introdujeron la primera imprenta o contribuyeron con sus obras al conocimiento y al desarrollo de las artes, trajeron la maquinaria tal, la primera fábrica de esto o aquello, el primer molino y así se prolongaría la lista interminable de iniciativas y esfuerzos fundacionales de los diferentes miembros del grupo familiar. Acontecimientos creadores, fundadores, guerreros, y modelos de la existencia regional y nacional son la temática central de estas narraciones. A través de ellas se reactualiza y recupera el prestigio familiar, su importancia y sus aportes al desarrollo y al progreso. Esta narrativa tiene como función social cultural asegurarse el reconocimiento que merecen, fijar y clarificar el puesto que les corresponde. El árbol genealógico o los vínculos de parentesco son motivos narrativos centrales en torno a los cuales se agrupan ciclos de relatos a semejanza de los mitos de origen. La narrativa de los vencedores, al igual que mitos de origen en las sociedades llamadas primitivas, remite al establecimiento y génesis del linaje. Los mitos de origen relatan la aparición u obtención de un animal, una planta, una institución o práctica cultural. Ellos justifican situaciones nuevas, narran cómo el Mundo ha sido creado o modificado, ya sea para engrandecerlo o empobrecerlo, describen hazañas civilizatorias o creadoras realizadas por héroes culturales de origen sobrenatural. Se ocupan también de la emergencia e historia de los diferentes clanes y de la genealogía de las dinastías. La historia de estas hazañas y eventos forma parte de un gran mito cosmogónico, modelo ejemplar de la creación por excelencia y de la presencia y origen del Mundo, Son los mitos que afirman la ubicación territorial del grupo, sus derechos y privilegios, su superioridad o el grado jerárquico que le corresponde, su rango y su lugar dentro de la organización totémica cuando ésta existe; son mitos que narran la adquisición del conocimiento de la magia y de bienes culturales. En los casos de disputas entre clanes o grupos tribales, el testimonio de estos mitos aflora para validar los derechos, En el excelente estudio realizado por Bronislaw Malinowski sobre la función social de los mitos entre los nativos de las Islas de Trobriand (Papua, Nueva Guinea), (2) el autor destaca la importancia sociológica de estas narraciones de origen, las cuales sólo pueden entenderse y explicarse una vez se haya aprehendido la organización social del grupo y las nociones nativas locales relacionadas con la territorialidad y los derechos hereditarios que la rigen, Los mitos de origen son modelos ejemplares de conductas y acciones, muestran cómo han de surgir realidades, fundamentan la existencia y se erigen como normas y modelos de todas las actividades humanas. Es así como para el grupo social, estas narraciones establecen patrones de conducta que tuvieron sus antecedentes en un tiempo sagrado. Como señala Malinowski, el mito de origen:
...transmite, expresa y, refuerza el hecho fundamental de la unidad local y de la unidad de parentesco. Combinado con la convicción de que tan sólo una descendencia común y una emergencia de la tierra proporcionan derechos totales sobre la misma, .el relato de origen, literalmente, contiene el capitulo legal de la comunidad” (3)
Como en los mitos de origen, la narrativa de los vencedores evoca acontecimientos fundadores, pero éstos son ubicados en un tiempo histórico y no en uno atemporal y sagrado, es decir, en el Tiempo del Comienzo esencial al mito. Este relata una historia sagrada, un acontecimiento primordial que tuvo lugar in illo tempore, pero que se reactualiza a través del ritual o de la narración del mito mismo; sus personajes son Dioses o héroes culturales de origen sobrenatural, mientras que en la narrativa de los vencedores el tiempo es histórico e irreversible, no sagrado en el sentido estricto de la palabra, pero a través de la narración se le evoca y se le recuerda para recuperar y mantener una tradición que le fija al grupo social un lugar relevante en la historia. Sus personajes no están dotados de poderes sobrenaturales pero sí de una superioridad que les confiere jerarquía y un lugar en el devenir, gracias a la trascendencia de sus acciones. Así quedan ellos convertidos en especie de héroes fundadores y civilizadores de su entorno. Como los mitos de origen, la narrativa de vencedores pretende ofrecer modelos significativos y tiene como función fijar una posición jerarquizadora al grupo protagónico y convertirlo en sujeto activo de la historia. Palabras como herederos y descendientes son de uso corriente en esta nueva narrativa. Para ambos grupos, tanto los llamados primitivos como los que aquí hemos denominado vencedores, es importante conocer sus orígenes, quiénes son, de dónde vienen, para que sus puestos en la sociedad no puedan ser usurpados.
Las ideas centrales que dominan esta narrativa de los vencedores son: 1. Descender de castas guerreras o de intelectuales; son ellos los protagonistas de la Historia Grande. Los valores se heredan, los nombres se reponen y la endogamia fue y aún suele ser una práctica cultural común. 2. El ejercicio guerrero, político, económico o intelectual, como valores que dan prestigio social y poder. Así, en sus relatos vemos cómo se invertían fortunas y se arriesgaban posesiones en la guerra, con el riesgo de que las mismas menguaran o fueran confiscadas. (Práctica, quizás, antecesora de las inversiones políticas de hoy en día).
De estas ideas centrales surgen ciclos narrativos relacionados con la genealogía, la épica guerrera, el ilustre familiar; surgen también leyendas sobre tesoros escondidos. En fin, los vencedores son los que ganaron a lo largo del devenir histórico del país, no importa si eventualmente en algún momento tuvieron sus momentos de pérdidas, ellos aún hoy en día disfrutan de las prebendas de sus triunfos. Cabe destacar que generosidad, valentía y lealtad son también valores presentes y muy apreciados.

La visión del mundo de los vencidos se expresa en una narrativa donde las constantes temáticas de huída, desbandada, pobreza y dependencia están generalmente presentes. En esta narrativa se observa que, ellos llevan y llevaron la peor parte, eran las víctimas o reclutados que iban a pie para tomar parte en las revueltas armadas. Entre sus aditamentos de viaje se destacan "la cobijita", "el onotero de sal" y "el máuser". Todo esto forma el conjunto de características que impregnan de cierto sentido épico a las narraciones de los vencidos, pero lo épico en ellas no reside en el triunfo en las guerras sino en la supervivencia. La visión de desamparo en estas narrativas se evidencia y se hace explícita cuando contrastamos sus testimonios con las narraciones de vencedores. Mientras éstas cuentan hazañas y genealogías, las de los vencidos narran vicisitudes. Estos se preocupan por sobrevivir, los vencedores por ganar.


Los vencidos, llamados voluntarios parias vencedores, se autodenominan reclutados, con todo el paso semántico e histórico que la recluta significa para el pueblo venezolano. Es así como huir de la recluta no significa cobardía sino sobrevivencia. Hoy, este grupo refleja derrota, fracaso, inferioridad y malogro dentro del sistema.
Para ilustrar la narrativa de los vencedores hemos seleccionado fragmentos de una saga familiar, proveniente de un solo informante, único por su excelencia narrativa y representativo de una visión y concepción fundadora de la historia. Los nombres y apellidos han sido sustituidos, Feliciano Herrera, nuestro informante, no guerrea con las armas, pero reproduce las hazañas bélicas de su estirpe con un lenguaje épico que domina con gran eficacia. Es él, verbo épico encarnado que revive la memoria y la tradición familiar. Su epopeya se engrandece y alcanza dramatismo debido a una economía verbal de la expresión, al uso eficaz de la entonación, a la gestualidad y al brillo de los ojos y de la voz. Característico de su narración es un estilo acumulativo, marcado generalmente por el uso del "cuando", por ejemplo:

Cuando sacaron la vara, aquel disparó, el francotirador. Cuando disparó, le contestó aquí ¡pam! ¡Vaya a cogelo!, le dijo. Cuando fueron tenía la bala en todo el medio del ojo. Entonces le sacaron ese verso al negro Bejuma:
Yo soy el negro Bejuma

que vive en el Carrizal

que tira a la parapara "el ojo

y pega en el lagrimal".


El uso de estribillos, de un estilo acumulativo y de encadenamientos, que consisten en la repetición de las mismas palabras con que termina una oración para iniciar la siguiente, le confiere a la narración un ritmo propicio para acompañar el tema heroico tratado:

Así sabemos nosotros (por relatos familiares). No se fija que por lo menos en la historia de aquí, de Aragua de Barcelona, en la Guerra de la Libertadora, se anota al General Hernández Ron como el que tomó Aragua de Barcelona. El General Hernández Ron jamás ha tomado Aragua de Barcelona. En Aragua estaba atrincherado el General Escalona con mil trescientos hombres y habla tomado la ciudad. Entonces el General Hernández Ron viene para su hato llamado la Verbena a cuatro kilómetros de Aragua de Barcelona, y le van a avisar de aquí, de Aragua, al General Hernández que el General Escalona tomó Aragua y que todos los Herrera están presos, entre ellos Don Vicente Herrera, el papá de Vicentico Herrera, el segundo del General Hernández Ron. Vicentico le dice:
-Mi General, me puede hacer el favor de prestarme unos voluntarios para tomar Aragua.

-Hable con ellos.
Entonces todo el ejército estaba a la orden.

Mi papá que estaba pequeño, andaba buscando una vaca por el sitio llamado La Madre Vieja, cuando ve unos militares en la tardecita, y le dicen: ¡Alto! ¿Quién vive? ¿Quién eres tú muchacho?
-José Manuel Herrera Pedrique.

-¿Y qué haces tú por ái? Nosotros somos del ejército de Vicentico Herrera que vamos a tomar Aragua de Barcelona. Somos la Mosca.

-Ese es mi padrino. ¿Y dónde está la Mosca?

-Le dicen -Monta aquí, pues, parque la veas. (Y se trajeron a papá). Vaya y dígale a su mamá que a las siete o a las ocho de la noche, cuando oiga unos cohetes: esa es la señal de que atacamos Aragua, y que tranque bien las puertas.
Entonces papá se fue en una carrera, la gente estaba atrincherada en la plaza de Aragua y en la Iglesia. Entonces, en eso a las siete de la noche, oyen los cohetes. Vicentico Herrera dividió al ejército para atacar por cuatro puntos, las cuatro entradas a la plaza. El Capitán Corado entró por aquí cerca de la gruta -por estos lados de aquí-; el capitán Rivas entró por donde está el Hotel Venecia, que cuando apareció por ahí: ¡le volaron la tapa de los sesos de un balazo y lo mataron! Ramón Herrera. hermano de Vicente entró por otro lado.
Mi abuelo estaba preso y el cura del pueblo estaba preso... .
El enemigo le dijo a Don Vicente:
-Don Vicente, dígale a Vicentico que se rinda porque lo voy a sacar para que lo mate él (Vicentico) mismo (a usted).

-Moriré con gusto, General Escalona, pero no le diga a mi hijo que se rinda. ¡Apriétese los calzones que va a bregar con un hombre! -es lo que le dice-.

Entonces, en eso entró por aquel lado. Y el capitán Corado que entró con Vicentico en lo que entraron, barrieron la gente en la Iglesia, que tiraban por los huecos de la Iglesia... de arriba. Muy difícil. Y Vicentico le dice: ¡Al degüello Capitán Corao! Cuando el Capitán Corado avanza, matan cuatro hombres de su lado, y echa pa’trás. Cuando echó pa'trás Vicentico le sacudió la espada por las nalgas:
-Pa'lante Capitán Corao. ¡Al degüello!

¡La cortá Herrereña! (Que era cabeza quitá

con paleta y todo).
Bueno, degollaron toda esa gente en la Iglesia, a los enemigos. Cuando Vicentico llegó a la Prefectura, que era antiguamente, le dice el espaldero de Escalona:
-Alto, ¿quién vive?
El hombre le echó un disparo a Vicentico Herrera, pero Vicentico usaba la silla, que estaba el pico de la silla forrado en pura plata, y la bala pegó por entre la cabeza de la silla y se incrustó hacia el sudadero y por ahí se detuvo: a Vicentico no le hizo nada, pero bajo la misma detonación del fusil Vicentico le tiró la mula encima y le puso la lanza al espaldero de Escalona. Al otro día cargaban por las calles de Aragua paseando al negro arreviatado de la cola de un caballo y la ropa del General Escalona que se había ido en calzoncillos, porque no le dieron tiempo ni de que se vistiera. El ataque fue tan apretao que no le dieron tiempo a nada.
Para ilustrar la narrativa de los vencidos hemos seleccionado un fragmento del testimonio ofrecido por Eugenio Pérez Rojas, de unos 94 años, hoy ciego y casi sordo. El nos cuenta su historia familiar, se adhiere a lo oído y aprendido por vía oral, pues no participó del conocimiento escrito, Con un espíritu muy localista, narra episodios centrados en la experiencia personal suya y de sus antepasados, exalta la figura de su abuelo, jefe de un cañón y primer jefe de las infanterías de las tropas del General Sotillo. Su crónica reivindica al héroe desconocido, aquel que pasa a la gran historia sin nombre, a quien se le rinde tributo en la tumba del soldado desconocido. Su narración refleja un estilo democrático de la participación en la historia: su abuelo está situado a la par de héroes mencionados por la historia escrita y oficial. No obstante, este sentido de participación es diferente al que le concedería la historia oficial, que narra los acontecimientos en forma aristocrática, en el sentido de que nombra tan sólo los grandes protagonistas, pero ignora al que empuña el primer cañón. Nuestro narrador se ocupa de los pequeños detalles, de lo cotidiano, de la forma de entregar el máuser, de cómo se incorporaban al ejército, de la desolación que quedaba después del paso de las tropas y de la guerra.
Pérez Rojas ahonda en su cotidianidad, en su visión desoladora; en señalar al hombre que lleva un onotero de sal, una cobijita y un máuser como compañero, como mujer y como familia; en narrar cómo un verdugo acompañaba a su abuelo en los campos de batalla para rematar a los heridos que no tenían salvación o que se convertirían en un pesado lastre difícil de cargar. A continuación ofrecemos uno de sus textos:
Al partido amarillo lo llamaban "los chupapiedras, los chorreados", y el partido blanco, que se llama ahorita Acción Democrática, los llamaban "los guaturos". Nosotros... yo soy adeco, aquí y donde me paren, porque mi padre era adeco y mi abuelo era primer jefe de la infantería. Cuando llegaron a ese momento que se reconocieron las banderas, aquella gente buscó allá, y éstos buscaron aquí. Ellos no están esperando pelea, pero mi abuelo, que era primo hermano del General Sotillo, se consultan y dicen "hay que tomar en cuenta que puede haber un ataque de un momento a otro". Ellos y que se reclinan hacia la costa de un mayal, una montaña. Cuando apercataron, a onde está eso que llamaban antes centinela, que se llama ahorita alacabal, oyeron UN TIRO. Y que le dijo el general Sotillo (estaba viejo ya): “¡Alza! A cargar de nuevo y a ponerse en disposición de pelea, sea o no". Porque él era el jefe de las operaciones. Cuando mi abuelo sale con un sobrino (eso me lo contaba mi papá): "Véngase y arrimen el cañón". Cogieron al frente de la sabana y pusieron el cañón en artillería. Cuando apercatoron, reventó: ratatatá. En eso, cuando ven que le salió por el medio de la montaña...le salió un poco de gente que venia aquí, ¡carajo!, echándole plomo. Ya mi abuelo (eso me contaba mi padre), ya mi abuelo tiene el cañón en artillería y el sobrino aquí cuando se tapó eso de gente; él le dijo "FUEGO"; ta, ta, Ahí quedó el estero. A barré el cañón: rarara. Y a cargá: una tutuma de pólvora y un plazo de chinchorro metía, ¡carajo! con un rolo e palo y tal. Y que le decía el sobrino a mi abuelo: "por qué usté no se aparta", Se sosegó la gente. Cuando viene por aquí, por el otro lado; que eso ven por esos mayales y todo eso, y que dijo el general Sotillo: “Si yo no salgo a la pelea, a la batalla…” Los hijos y que no le dejaban. Uno era Domingo Monagas, el que murió por ái en el paso del Tamanco cuando la guerra esa última que vide yo: La Libertadora: Era uno de los hijos del General Sotillo. Le dijo: "papá, estamos comprometidos, tendremos que darle el permiso pa'que..."; se montó en una mula y salió. Cuando iba por el medio de la batalla, tal y que sé yo, se enfrentó con el enemigo que venía ái. Los estribos de él y que eran enterizos: ruuuu: pa'bajo, y plomo por donde quiera. y que le dijo el general Sotillo: "dale que es contrario. Cuando el hombre se fijó ¡chach!, la ganó. Ahí lo dejó con arbitrio y dijo "Mis hijos, la ganamos por nariz, porque ya la pelea está ganá. Esa gente tiene que reculá. Desde ahí empezaron a cesar.
Pero y que le dio una fiebre a ese hombre, esa tarde, que de casualidad no se murió. Total que entonces lo mandan a él a correr el campo de batalla. Entonces el campo de batalla se llama que el que esté en estado de que no vive: "chach", un machete que no respete hueso. A él lo mandaron a recorrer campo de batalla, pero llevaba un verdugo. Estaban hombre quebrados por las canillas y pidiendo agua. Y:
-¿Este general?

-Déle.

-¿Ah? Total, que ellos ganaron la batalla. De modo que puedo contarle esa historia. No vista, ni que sé si es cierta o que es pura, pero me la contaba mi padre.
A nuestra pregunta de cómo era la recluta nos responde:
-¡Esas madres de familia! Salen con esos hijos y le daban permiso, y cogían esos montes, esos campos. ¡Porque hombre no aparecía en ninguna parte! El hombre que encontraban, del partido que fuera, ese iba pa'l ejército. Agarraban al hombre, lo paraban, lo retrataban y le entregaban un máuser, una bolsa de cápsulas, un onotero de sal y una cobija -cobijita-, y le decían: "esa es su madre, ese es su padre, esa es su hermana, esa es su esposa". El máuser es su esposa que lo defiende y listo.
Dentro de la narrativa de los vencidos, aunque no exclusiva de ellos, se destacó también la presencia de relatos referidos a la exaltación de héroes. O, mejor dicho, antihéroes, que la memoria colectiva popular recuerda por sus actos malvados. A estos relatos los hemos llamado Epopeya de la Crueldad. El recuerdo del antihéroe, de esta forma, está también presente en la tradición épica de una conciencia popular, que estructura su historia en base a una percepción agonística de lucha y violencia, características propias de las expresiones narrativas orales de culturas primarias y apenas alfabetizadas. (4) La conciencia popular organiza sus recuerdos históricos en torno a lo memorable, ya sea lo grandioso o lo aberrante. De esta forma se crea una epopeya de la crueldad junto a la heroica. Estos relatos ofrecen una visión devastadora de la historia, pero con un estilo épico. Entendemos aquí epopeya en un sentido amplio. Ni son textos en verso ni se magnifica en ellos lo heroico; por el contrario prevalece lo antiheroico. Cabría decir que estos relatos son el reverso de la epopeya en el sentido clásico. El héroe es el antihéroe, sus hazañas impactan, pero no conducen a la admiración sino al terror. De ellos se extrae una lección preventiva y de rechazo hacia lo bélico. Martín Marcano, cortador de orejas, es el antihéroe de esa zona comprendida entre Barcelona y Aragua de Barcelona, Estado Anzoátegui, Venezuela, así como Funes, el tirano de Río Negro, en el Amazonas venezolano, es de la suya. Como antihéroe sufrieron su castigo con la muerte.

Yo tuve un tío. Porque eso es viejo ¿no? Yo tuve un tío que guerreó en las cinco guerras; en la guerra de los cinco años guerreró él. Ugenio Tuárez se llamaba él. Ese guerreró en la guerra Blanca, guerreó en la Amarilla y guerreó en la campaña, en el ejército de los Chorreaos.
Los otros eran los Guaricongos. Él daba cuenta de Martín Marcano -que es lo que puedo yo explicar mejor- y de Pablo Guzmán. El guerreó con toda esa gente. Bueno, de Martín Marcano daba el tanto una explicación como mi mamá que también era de esa era. Que también vieron cosas. (Martín Marcano) era un hombre muy malo. Muy malo en su guerra. Que se encontraba por lo menos una mujer con una pulsera y le quitaba la mano. Con todo y mano: así, la pulsera con todo. Porque esa era la guerra. Porque esa era la guerra. Sí. A esa que le quitaba la sortija, le quitaba el deo. Antonces si tenía un par de aretes, le quitaba las orejas. Si tenía zapatos le quitaba los pies, con todo, ¡chas! Si encontraba una mujer con un niño, ese se lo quitaba de los brazos y lo zumbaba pa'rriba, y ese lo aparaba en una lanza -como aguaita- (gesticula) ¡Pum! ¡Chas!: lo paraba. Bueno, esas explicaciones daba él.
Ese era Martín Marcano. Y Pablo Guzmán fue el que le dio el triunfo a Marcano, ¿no? Porque parece que Martín Marcano -contaba él- vino e hizo violación de las hijas de Pablo Guzmán. Rascadas. Las rascó, y entonces él las violó rascaas. Y entonces fueron enemigos. Y lo fue tronchando, y lo fue tronchando hasta que le dio la batalla a Martín Marcano. La batalla de Martín Marcano -contaba él- que se la dio Pablo Guzmán: se la dio de noche. Y se la dio en un lugar llamado Los Carrizales. A ese golpe lo llaman El Asalto. Sí, todavía eso se distingue, todavía se ve el hoyo donde enterraron esos muertos; porque donde podían enterrar, enterraban muertos. Y donde no podían enterrar... esas batallas de más de grandes que corría la sangre asina -decía él-, esos lo amontonaban, porque le pasaban por encima peleando. Y entonces cuando venían a recoger, ya no le daba lugar de enterrarlos, lo que hacían era amontonarlos y quemarlos. Los amontonaban y entonces lo quemaban por el Río Grande. Decía que la gente arde, como un fósforo arde la gente. Bueno eso lo contaba él.
Finalmente, quisiéramos apuntar que estas narrativas de vencidos y vencedores no dan cuenta de la totalidad de lo que significa la historia en la conciencia popular. En primer lugar, existe paralela a la conciencia épica una mitológica y divinizadora, como dijimos al principio, también objeto de investigación y estudio por nuestra parte, pero tratada en otro trabajo. En segundo lugar, hay que tener en cuenta que hemos tomado como punto de enfoque la historia referida al pasado y nos hemos centrado, principalmente en dos polos sociales. Sin embargo, nos interesa ver cómo cada uno de ellos se enfrenta a sus tradiciones, las expresan, y cómo estas tradiciones están en una relación de oposición entre sí. Es decir, cómo cada una crea su espacio social y narrativo para expresarse.


  1. La conciencia mitológica ha sido estudiada con mayor extensión en otro trabajo realizado en equipo por las autoras de este artículo, con la colaboración de Ronny Velásquez. Léase Bolívar y la historia en la conciencia popular (en prensa). Instituto de Altos Estudios de América Latina. Universidad Simón Bolívar. Caracas. Venezuela. En él se estudia el cu1to popular generado alrededor de Bolívar, su proceso de mitificación las leyendas en torno a su nacimiento y carrera, sus atributos y el espíritu mesiánico que se desprende alrededor de dicho culto. En este mismo trabajo se reflexiona sobre Historia Oral, sus características y los cronistas

  2. "Myth in Primitive Psychology", Magic, Science and Religion and other Essays, New York. Double-day Anchor Books. 1954, pp. 93-148

  3. Idem., p. 116.

  4. Walter Ong en Orality and Literacy hace un análisis pormenorizado sobre la oralidad y su psicodinámica en culturas primarias, de éstas, el autor destaca el tono agonístico presente, tanto en sus representaciones verbales como su estilo de vida. Señala también que las culturas orales, por razones mnemotécnicas organizan su memoria colectiva en torno a personajes fuertes (heavy) y memorables, incluyendo los antihéroes. (Véase pp. 42, 43, 69 y 70).




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