Sumario editorial 2 Europa contra el Antisemitismo y la Intolerancia



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ULTRAS CAZAINMIGRANTES. 05-04-05. La Unión de Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU, por su sigla en inglés) advirtió que entre los civiles que usurpan funciones de oficiales de migración en Arizona podrían haber miembros de organizaciones extremistas de raza blanca. La ACLU, la mayor organización de defensa de los derechos humanos en Estados Unidos, alertó en un comunicado que el plan del grupo Minuteman Project (MMP) "se divulgó extensivamente entre redes de supremacistas blancos y milicias". Los supremacistas suponen que el color de la piel de los caucásicos pudiera determinar alguna superioridad con otras razas, y reúne en su movimiento a neonazis, o creyentes de la ideología de Adolfo Hitler, "skinheads" y religiosos extremistas, entre otros. Los milicianos operan en especial contra el gobierno estadounidense y sus instituciones, como la organización de Thimoty McVeigh, que en 1995 destruyó parte de un edificio federal en Oklahoma, donde habían al menos 200 niños en una guardería. La ACLU informó que recibió amenazas anónimas luego de informar que destacaría observadores en el área fronteriza de Arizona con México para registrar evidencias y, en su caso, presentar una demanda legal contra MMP. La oficina nacional del Comité de Servicios Amigos de las Americas (AFSC, por su sigla en inglés), una organización religiosa de derechos humanos, coincidió con la posición de la ACLU. El AFSC respondió al proyecto del MMP con un aviso de que en abril contratará y entrenará a un grupo de observadores para registrar eventuales abusos en esa frontera.

El director del Proyecto de Monitoreo de la Frontera del AFSC, dirigente de esa organización en San Diego, Christian Ramírez, exigió que las autoridades deberían detener esa operación civil. "Antes de que ocurra un incidente grave", porque, dijo "es un proyecto que viola tanto leyes constitucionales estadunidenses como al derecho internacional". Un enviado del Centro Sureño Legal contra la Pobreza, un grupo nacional que da asesoría sobre grupos extremistas, informó que encontró evidencias de grupos supremacistas blancos en las inmediaciones del poblado de Tombstone, el cuartel de MMP. El enviado, director del Proyecto de Inteligencia del centro, Mark Potok, dijo que la Oficina de Investigaciones Federales (FBI) indaga antecedentes a los cerca de mil integrantes del proyecto. Según Potok, la organización de ideología extremista Stormfront destacó en su página de Internet que aunque "el proyecto no es supremacista blanco en sí, debiera ser apoyado por la comunidad nacionalista blanca en general". En cambio, en el correo electrónico de la Alianza Nacional, una red de grupos con esas creencias, un dirigente escribió que "soy un misionero del racismo y veo un campo fértil para el reclutamiento" de seguidores entre los integrantes del MMP. El diario Los Angeles Times publicó en su primera plana de este martes que "los vigilantes de la frontera capturaron a su presa: los medios de comunicación" estadounidenses. El rotativo informó que por lo menos 200 periodistas de distintas partes del mundo registran los acontecimientos del proyecto. El presidente de la Comisión de asuntos Fronterizos del Instituto de los Mexicanos en el Extranjero, Enrique Morones, comentó que el grupo sostendrá una reunión en Tucson, Arizona, el próximo viernes y el proyecto está entre los temas a discutir. Miembros de la comisión permanecerán en la zona luego del encuentro para observar posibles abusos contra inmigrantes. Voluntarios del Minuteman Project (MMP) iniciaron desde el 1 de abril pasado sus actividades de vigilancia en la frontera de Arizona con México para detectar indocumentados y denunciarlos a la Patrulla Fronteriza para que los detengan.

ISLAMOFOBIA EN ASCENSO. 15-05-05. Los incidentes de cariz antimusulmán, incluidos crímenes de odio, actos de discriminación y hostigamiento y abuso policial, aumentaron marcadamente en Estados Unidos el año pasado, según las principales instituciones islámicas de este país. El Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses (CAIR) aseguró haber recibido 141 informes de actos planificados o concretados de violencia contra musulmanes o mezquitas en todo el país, 53 por ciento más de los 93 registrados en 2003. En 2002 hubo 42 casos. Además, aumentaron los incidentes de abuso a cargo de autoridades oficiales, como arrestos y cacheos irracionales. Éstos fueron más de un cuarto de los casos de abuso o discriminación, según la última edición del informe ”Protección desigual: El estado de los derechos civiles musulmanes en Estados Unidos”.

Los incidentes protagonizados por agentes de la ley y el orden habían constituido apenas siete por ciento de los episodios denunciados en 2003, según CAIR. Sin embargo, advirtió la propia organización, este estudio no tiene suficiente rigor técnico dado que depende de la denuncia voluntaria de las supuestas víctimas o testigos. En total, indicó CAIR, se registraron más de 1.900 casos de abuso y discriminación, de los cuales 1.522 fueron considerados lo suficientemente creíbles como para ser incluidos en el estudio. La cifra es 49 por ciento superior a las de 2003. ”Estos números tan perturbadores no son una sorpresa, dado el creciente sentimiento islamofóbico y las percepciones erróneas sobre el Islam y los musulmanes”, dijo el director legal del CAIR, Arsalan Iftikhar, autor del informe de 62 páginas.
El Comité Antidiscriminación Árabe-Estadounidense (AACD) también percibió un aumento en los abusos, en especial en materia de discriminación laboral, dijo Laila al Qatani, portavoz de la organización. ”Continuamos viendo muchos casos de discriminación, por cierto más que en el pasado”, dijo. El AACD publicará a fin de año su propio informe, el primero desde 2002.

Ambas organizaciones coincidieron en que los resultados de sus estudios se debe, en parte, a la voluntad de las víctimas y de sus familias en denunciar los incidentes, contrariamente a

lo que sucedía en los meses posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001. Entonces, las personas de apariencia árabe o islámica sufrieron una cantidad sin precedentes de agresiones, mientras el gobierno federal arrestaba y mantenía incomunicados a cientos de inmigrantes musulmanes. Alrededor de 1,2 millones de estadounidenses se identificaron en el censo de 2000 como de origen árabe. Los que profesan la fe islámica son, en tanto, entre tres y siete millones, según la fuente que maneje el dato.




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