Sugerencias Guadalupanas



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Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 122, nota 5.

95 Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 443.

96 Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 442.

97 Cfr. Nebel, Richard, Santa María Tonantzin Virgen de Guadalupe. Continuidad y transformación religiosa en México, México: Fondo de Cultura Económica, 1995, p. 55 a 64 (en adelante citado como Nebel, Santa María).

98 Cfr. Nebel, Santa María, p. 68 y 69.

99 Cfr. Nebel, Santa María, p. 55 y 221 a 224.

100 Entrevista personal con Monseñor José Guerrero Rosado, febrero de 2.003 .

101 Enríquez de Almanza, Martín, Carta al rey Felipe II (15 de mayo de 1575). En De la Torre Villar y Navarro de Anda, Testimonios históricos, p. 149.

102 Apocalipsis, cap. XII, versículos 1 y 2.

103Cfr. Sánchez, Miguel, Imagen de la Virgen María, Madre de Dios de Guadalupe. Milagrosamente aparecida en la ciudad de México. Celebrada en su historia, con la profecía del capítulo doce del Apocalipsis, México: Imprenta de la Viuda de Bernardo Calderón, 1648. En De la Torre Villar y Navarro de Anda, Testimonios históricos, p. 157 en adelante (en adelante citado como Sánchez, Imagen).

104 Cfr. Flores Segura, Nuestra Señora, p. 44, Guerrero Rosado, José, Nican mopohua: aquí se cuenta... el gran acontecimiento, México: Realidad, Teoría y Práctica, 2002, p. 26 (en adelante citado como Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta...) y Mota, Ignacio de la, Diccionario Guadalupano, México: Panorama Editorial, 1997, p. 149 (en adelante citado como Mota, Diccionario Guadalupano). La principal fuente, en la que se sustenta lo que afirman sobre Juan Diego los diversos autores que consultamos, son las Informaciones Jurídicas de 1.666. Cfr. Chávez Sánchez, Eduardo [et alter], La Virgen de Guadalupe y Juan Diego en las Informaciones Jurídicas de 1.666, México: Ángel Servín impresores, 2002, p. 133 a 530 (en adelante citado como Chávez Sánchez, La Virgen).

Cuauhtitlan literalmente significa entre los árboles y no lugar donde abundan las águilas. Para expresar esto último se usaba el término Cuauhtitla y por eso no nos parece acertada entonces la posición de Siller Acuña (en Anotaciones y comentarios, p. 144), que atribuye el último sentido a la palabra Cuauhtitlan.

105 Flores Segura, Nuestra Señora, p. 45.

106 Cfr. Mota, Diccionario Guadalupano, p. 150.

107 Rojas Sánchez, Guadalupe, p. 51.

108 Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 97.

109 Cfr. Siller Acuña, Para comprender, p. 60.

110 Cfr. Monroy Ponce, Diego, Presentación, p. 1. En Chávez Sánchez, Eduardo, Juan Diego. La Santidad de indio humilde, México: Basílica de Guadalupe, 2001.

111 Sahagún, Historia general, lib. III, cap. IX, p. 214.

112 Cfr. Rojas Sánchez, Guadalupe, p. 52.

113 Cabe destacar que para llegar a la canonización de Juan Diego, se realizaron previamente investigaciones rigurosísimas para demostrar su existencia histórica por confluencia de muchas conclusiones. Con mucha minuciosidad y sorteando objeciones de todo tipo, el trabajo durante años de distintos especialistas, llegó a resultados que fundamentaron un dictamen favorable sobre la realidad y santidad de dicho indio.

114 Cfr. Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 96.

115 Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículo 6 y Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta..., p. 28.

116 Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículos 24, 97 y 113, Mendieta, Gerónimo de, Historia eclesiástica indiana. Obra escrita a fines del siglo XVI, México: Porrúa, 19934 (Colección “Biblioteca Porrúa”, n. 46), lib. III, cap XLI, p. 282 y lib. IV, cap. XVIII, p. 427 y 428 (en adelante citado como Mendieta, Historia eclesiástica) y Chitarroni, El modelo pedagógico, cap. IV, subtítuloLa imagen de la educadora: precisiones, p. 196 y 197.

117 Cfr. Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 124.

118 Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 122 y 123.

119 “...Juan Diego[...] se cambió y abandonó su pueblo, dejando su casa y su tierra a su tío Juan Bernardino...”. En Lasso de la Vega, Luis, Totlaconantzin Guadalupe in nican huei altepenahuac México Itocayocan Tepeyacac (El gran acontecimiento con que se le apareció la Señora Reina del cielo Santa María, nuestra querida Madre de Guadalupe, aquí cerca de la Ciudad de México, en el lugar nombrado Tepeyácac), México: Imprenta de Juan Ruyz, 1649. Obra que escribió en 1646 con el título Hvei Tlamahvizoltica Omonoxiti ilhuicac tlatoca cihuapilli Sancta María (El gran acontecimiento con que se le apareció la Señora Reina del cielo Santa María...). En De la Torre Villar y Navarro de Anda, Testimonios históricos, p. 304 y 305 (en adelante citado como Lasso de la Vega, Huei Tlamahuizoltica). Huei Tlamahuizoltica significa literalmente “muy maravillosamente” y es un adverbio que en náhuatl puede significar un sustantivo: “el gran acontecimiento”. Cfr. Chitarroni, El modelo pedagógico, cap. IV, subtítulo “Juan Bernardino”, p. 182 a 184.

120 “...En una época en que las genealogías se tomaban muy en serio, pues tenían implicaciones fiscales, dos respetables familias demostraron ser descendientes de Juan Diego, el vidente del Tepeyac. Lo desconcertante es que siempre habíamos pensado que éste era un pobre de la base más ínfima, y a quien ellas probaron tener por ancestro era un príncipe de la casa real de Texcoco. ¿Podemos encontrar alguna respuesta a esto en el Nican mopohua?

La impresión general que nos dá es que Juan Diego [...] ciertamente es pobre: anda solo, tiene que hacer humillantes antesalas, su tío se extraña de que lo acompañen españoles...”. En Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 101. Cfr. Sentíes Rodríguez, Horacio, Genealogía de Juan Diego, México: Tradición, 1998, p. 5 a 69 (en adelante citado como Sentíes Rodríguez, Genealogía).

Sobre el destino de la aristocracia autóctona aliada a Cortés, es sobre todo Ixtlilxóchitl , quien “...transmite la amargura de ver que los protagonistas auténticos de la conquista, que habían sido los indios, no habían sacado de ella ni siquiera el que se les reconociera.”. En Guerrero Rosado, Los dos mundos, p. 17. Cfr. Ixtlilxóchitl, Fernando de Alva, Obras Históricas, México: Gobierno del Estado de México, Universidad Nacional Autónoma de México, 19973 [Instituto Mexiquense de Cultura, Instituto de Investigaciones Históricas], t. I, Sumaria relación de las cosas de la Nueva España, Apéndice, Número 7, p. 392 y 393 y Compendio histórico del reino de Texcoco, Décimatercia relación, p. 468 y 505.

Don Fernando de Alva Ixtlilxóchitl y aunque...el nombre nos haría pensar en un indio […] no lo fue; era un mestizo casi del todo español, pues su sangre era blanca por tres cuartos, pero, efectivamente, por parte materna descendía de los Reyes de Texcoco. Nació probablemente en l578 y murió el 25 de octubre de l650, por lo que fue contemporáneo en su juventud de don Antonio Valeriano, a quien conoció sin duda alguna, pues sus familias estaban emparentadas.

Escribió abundantemente, con perfecto dominio del náhuatl y del castellano, y es una de las fuentes básicas de la historia antigua, especialmente por lo que se refiere a Texcoco…”. En Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 77.

Si bien es un escritor mestizo, sus fuentes de información son indias (Cfr. Guerrero Rosado, Los dos mundos, p. 16).



121 Cfr. Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 105.

122 Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 415.

123 Cfr. Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 209.

124 Cfr. Duran, Historia de las Indias, t. II, cap. LIII, p. 407 y Siller Acuña, Anotaciones y comentarios, p. 156.

125 Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículos 46, 72 y 73 y Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 210, 215, 260 y 262.

126 Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículo 50 y Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta..., p. 42 y 43.

127 Cfr. Sahagún, Historia general, lib. VI, cap. IX, p. 319 y 320 y Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 226 y 229.

Aún reconociendo el carácter excusante de las palabras autodenigratorias de Juan Diego, puesto que las mismas en su cultura se pronunciaban ante una responsabilidad honrosa y que excedía los merecimientos personales, nos parece inadecuada la interpretación extrema de que serían fruto sólo de la situación social provocada por la conquista. Según dicha interpretación, las palabras de Juan Diego serían autodestructivas y expresión de que el indito se encontraba deshecho como persona, y asimilando ser un sometido y un dominado por los blancos. Cfr. Siller Acuña, Para comprender, p. 74.



128 Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta..., p. 43, cita textualmente a Anónimo, Testimonios de la antigua palabra, (Huehuetlatolli), Exhortación con que el padre así habla, así instruye a su hijo para que bien, rectamente viva, p. 65.

129 Cfr. Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta..., p. 43.

130 Cfr. Versículos 100 a 104 y Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta..., p. 53.

131 Cfr. Versículos 108 a 116 y Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta..., p. 53.

132 Cfr. Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta..., p. 47, 64 y Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículos 162 a 180.

133 Mendieta, Historia eclesiástica, lib. II, cap. XX, p. 113.

134 Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículos 63 a 65 y 175 y Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta..., p. 45, 46 y 66.

135 Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículos 94 a 98 y Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta..., p. 52.

136 Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículos 79, 80, 191 a 195 y Guerrero Rosado, Nican mopohua: aquí se cuenta..., p. 49.

137 Cfr. Mota, Diccionario Guadalupano, p. 302.

138 Cfr. Escalada, Xavier, Enciclopedia Guadalupana, México: Enciclopedia Guadalupana, 1995, t. IV, p. 737 y 738 (en adelante citado como Escalada, Enciclopedia Guadalupana).

139 Cfr. Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 188 y Escalada, Enciclopedia Guadalupana, t. IV, p. 737 y 738.

140 Cfr. Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 188, nota 7 y p. 260.

El acontecimiento que causó que la Corona tomara esa determinación fue la condena a muerte de Don Carlos Mendoza Ometochtli o Chichimecatecutli, ex alumno del colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco. Esto implica que si Juan Diego fue realmente un príncipe de Tezcoco (cfr. Chitarroni, El modelo pedagógico, cap. IV, subtítulo El vidente del Tepeyac en el Nican mopohua; p. 188 a 192), Zumárraga sentenció a la hoguera a su hermano. Cfr. Ricard, La conquista, p. 396 a 398.



141 Cfr. Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 452.

142 Cfr. la declaración bajo juramento del Padre Miguel Sánchez, noveno testigo de las Informaciones de 1666 (en Chávez Sánchez, La Virgen, p. 265 y 266) y otros testimonios en García Gutiérrez, Jesús, Primer siglo guadalupano 1531-1648. Documentación indígena y española que pone de manifiesto los fundamentos históricos de la aparición guadalupana, México: San Ignacio de Loyola, 19452, p. 66.

143 Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 188.

144 Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 188. Cita textualmente a García Icazbalceta, Joaquín, Biografía de Don Fray Juan de Zumárraga, primer Obispo y Arzobispo de México, Madrid: M. Aguilar, 1929, cap. XXII, p. 429 y 430.

145 Cfr. Yáñez Solana, Manuel, Los aztecas, Madrid: Edimat, 1998, p. 55, 56, 179 y 180.

146 Cfr. Torquemada, Juan de, Monarquía Indiana. De los veinte y un libros rituales y monarquía indianana, con el origen y guerras de los indios occidentales, de sus poblazones, descubrimiento, conquista, conversión y otras cosas maravillosas de la mesma tierra, México: Universidad Nacional Autónoma de México, 19753 (Colección “Serie de historiadores y cronistas de indias”, n. 5) [Instituto de Investigaciones Históricas], vol. II, lib. V, cap. X, p.360 (en adelante citado como Torquemada, Monarquía Indiana. Fray Juan de Torquemada, de la Orden de los Frailes Menores, es otro “...cronista Franciscano, sucesor de Mendieta y ya algo lejano a la conquista, que se abastece ampliamente en el mismo Mendieta y en Motolinía, pero también tiene buen material original en su enorme obra de ‘Monarquía Indiana’ . En Guerrero Rosado, Los dos mundos, p. 15) y Mendieta, Historia eclesiástica, lib. V, pte. I, cap. XVIII, p. 609 y 610.

Guerrero Rosado, en El Nican mopohua, t. I, p. 201 y 202, fundamentándose entre otros, en los anteriores autores, afirma lo siguiente: Fray Juan de Zumárraga... era, del punto de vista humano, el menos adecuado para irle a pedir un templo. A un falsario nunca se le habría ocurrido acudir a él, sino a Sebastián Ramírez de Fuenleal, que sí era Obispo consagrado, aunque sus funciones en México eran meramente civiles como Presidente de la segunda Audiencia, y que, como tal, contaba con la autoridad y los recursos para levantarlo de inmediato [...] y que, además, mostraba cierta simpatía por la cultura indígena.

Otro buen candidato, y casi casi ‘el candidato’ obligado, hubiera sido la ‘Eminencia Gris’ del México de ese entonces: Peter van der Mören, (Fray Pedro de Gante), un flamenco que, aunque simple lego franciscano por su voluntad, gozaba de autoridad inapelable, tanto por su auténtica santidad y amor a los indios, como porque todos sabían que era consanguíneo de Carlos V [...] y quien ciertamente construyó también muchísimas iglesias.”.

147 Cfr. Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 189 y 453, Mota, Diccionario Guadalupano, p. 302 y Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículo 212 que, en coherencia con la situación de Zumárraga y con gran precisión histórica, habla de Iglesia Mayor y no de Iglesia Catedral.

148 Cfr., por ejemplo, Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículos 45, 74, 75, 76 a 78, 82 y Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 188.

149 Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 189. Cfr. además, de la misma obra, p. 210 y 215.

150 González, Juan (atribuido), Inin Huey Tlama Huizoltzin (Relación primitiva de la primera aparición de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego), Texto en náhuatl con traducción al español. En AA VV, Conmemoración Guadalupana, p. 135.

151 Cfr. Rojas Sánchez, Nican mopohua, Versículos 45, 74, 78 y 82 y Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 262.

152 Cfr. Guerrero Rosado, El Nican mopohua, t. I, p. 274.
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