¿Son los antojos un cualia?



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ANA MARÍA DOMINGUEZ. PSICOLOGÍA TEORÍCA, CURSO 2005.

¿Son los antojos un cualia?

En el presente trabajo, trato de mostrar y de demostrarme a mí misma, que las preguntas que me hago sobre los antojos, el asco o la repugnancia de las mujeres embarazadas pueden encuadrarse dentro de la definición de qualia ; y si los antojos o manchas en la piel, que muchos bebés tienen desde el nacimiento, guardan relación con esto.

Comenzaremos por definir generalmente qué es un qualia, qué es una emoción, definir el asco o repugnancia, qué son los antojos, cómo y por qué se dan en embarazadas, y finalmente, cómo el antojo de la madre puede reflejarse físicamente en el feto, y por tanto, en el neonato, a través de manchas en la piel. Intentaré aclarar si el antojo o preferencia por un alimento por parte de la madre se debe, como afirman algunos autores, a una necesidad fisiológica de determinados nutrientes por parte de la embarazada.




He de reconocer que la primera vez que escuché la palabra qualia, y por ende, supe de qué se trata fue en clase de Psicología Teórica. La definición que doy de este concepto, además de ser breve, es fácil de entender por alguien que no esté familiarizado con la Psicología o la Filosofía. Qualia es cualquier percepción subjetiva de la realidad, como el color, el bostezo, el dolor, los olores, las emociones, etc.

Entendemos por emoción aquello que normalmente es producido por una persona que evalúa un evento, consciente o inconscientemente, en tanto que resulta relevante por un objetivo o meta; una emoción da prioridad a una línea de actuación, interrumpiendo otros procesos mentales, a veces seguida de cambios corporales, expresiones, acciones. (Oakley y Jenkis, 1996). Sin emociones, el mundo es sin duda cien por cien objetivo, pero también gris y monótono. Sin emociones seríamos como el robot de Denté o los pacientes de Damasio.

La repugnancia se ha relacionado en muchas ocasiones con el miedo. Las ventajas evolutivas de esta emoción quedan claras cuando se piensa en su utilidad básica para, por ejemplo, evitar tomar alimentos en mal estado, que pueden envenenarnos, y también su función social: el hecho de que la visión de la sangre o la violencia nos resulte desagradable podría ser un poderoso mecanismo de cohesión social y un funcional “evitador” de luchas entre la especie humana. En su libro Qué es una emoción, David Casacuberta, nos cuenta que existen estudios que relacionan las náuseas matutinas de las embarazadas con elaborados sistemas evolutivos. La idea principal es que las embarazadas sienten una mayor repugnancia por determinados alimentos que antes o después del embarazo porque el feto es mucho más sensible a determinadas sustancias que la madre. Esta emoción en estos casos actúa como escudo evolutivo para evitar malformaciones y otros problemas. De hecho, las náuseas matutinas son especialmente activas en el periodo de formación del feto, cuando éste es más vulnerable a sustancias mutagénicas, y se reduce considerablemente cuando el feto ya está suficientemente desarrollado.

Para Johnmarshall Reeve, el asco implica librarse o alejarse de un objeto deteriorado o contaminado, lo que dicho objeto representa para la persona depende del desarrollo y cultura de ésta.

Existen pocas dudas de que la cognición produce la emoción. Imagínate algo agradable y sentirás alegría; imagínate cómo sería el olor si vivieras al lado del vertedero municipal y sentirás asco. Del mismo modo, existen pocas dudas de que los procesos sensoriales afectan los sistemas biológicos y producen la emoción. Si entras en una habitación caliente en un día helado o hueles el aroma de pan recién hecho entonces sentirás alegría e interés. Por lo tanto, se puede concluir con seguridad que la emoción puede ser generada tanto por los sentimientos como por los sentidos.

Russel y Woudzia (1986), reconociendo que las emociones pueden ser generadas tanto por el pensamiento como por los sentidos, presentan una tercera solución para intentar resolver el debate cognición contra biología. Cuando un estímulo produce sensaciones (no pensamientos) entonces la emoción dependerá únicamente de las sensaciones (incluyendo procesos sensoriales, humores y drogas). Cuando no se produce ninguna sensación (cuando el estímulo es un pensamiento) entonces la emoción dependerá únicamente de los procesos cognitivos. En la gran mayoría de los casos, es decir, aquellos en los que un estímulo provoca actividad tanto sensorial como cognitiva, la solución al debate depende únicamente de la perspectiva que se tome. El asco es, relativamente hablando, una emoción compleja. El asco implica una respuesta de huida o de rechazo ante un objeto deteriorado o pasado. Acontecimientos físicos como comida u olores corporales, contaminación y sabores amargos y acontecimientos psicológicos como chistes de mal gusto y los valores morales repugnantes activan impulsos de repudio y la emoción de asco. Imagina tu reacción emocional al ver una herida sangrienta, oler leche pasada o al probar un limón amargo y te será fácil comprender lo que activa el asco. El asco es una emoción que mantiene y promueve la salud. La expulsión de bebidas y comidas deterioradas conserva nuestro bienestar corporal mientras que la exclusión de pensamientos deteriorados y valores conserva nuestro bienestar psicológico.

Un antojo es un deseo vivo y pasajero de alguna cosa. Pero, según la Real Academia Española, también es "cualquier lunar, mancha o tumor eréctil que suelen presentar en la piel algunas personas, y que el vulgo atribuye a caprichos no satisfechos de sus madres durante el embarazo".

Muy interesante es también lo publicado en un diario digital sobre los antojos, de acuerdo con la creencia popular es evidente, al observar la frente del estadista, que los caprichos no satisfechos, durante el embarazo, de la madre de Mikhail Gorbachov fueron múltiples e intensos. También presentaban destacadas marcas congénitas vasculares en su piel, debidas a defectos en el desarrollo de los correspondientes vasos sanguíneos, otras famosas celebridades políticas como Cicerón o el Rey Jaime II de Escocia. Más aún, hasta un tercio de los recién nacidos tienen antojos en su piel, con diferentes intensidades, que van desde los conocidos como picotazos de las cigüeñas, inocuos, situados en el cuello del bebé, hasta las denominadas manchas de vino de Oporto. En el caso de los indios americanos, negros y asiáticos, hasta un 90% de ellos poseen manchas azul-negras en las nalgas o en la espalda baja. En lenguaje más científico, podemos hablar de nevus o nevi (plural de nevus), es decir, de lesiones congénitas de la piel ocasionadas, en lugares determinados, por el descontrol proliferativo de los vasos sanguíneos y de otras estructuras dérmicas o epidérmicas. Sobre su causa, los científicos acaban de descubrir datos que echan por tierra las tradicionales creencias populares al respecto.

Durante la preparación de este trabajo he podido recoger algunos testimonios de personas cercanas a mí sobre los antojos y ascos sufridos durante el embarazo, incluso sobre los antojos de la piel, como por ejemplo el de Isabel de 54 años: “en mi primer embarazo, alrededor del sexto mes, un día paseando con mi marido, cruzamos por un jardín lleno de flores precioso y me fijé en uno de los rosales. De repente sentí la necesidad de llevarme el rosal a casa. Le insistí mucho a mi marido, pero él claro está, no quiso meterse en el jardín y arrancar el rosal para mí, y ahí quedó la cosa. Lo sorprendente fue lo descubrimos cuando nació mi hijo José Manuel: tenía unas manchas a lo largo del brazo izquierdo. Conforme fue creciendo se veía claro: ¡esas manchas tenían la forma de un rosal!, ¡lo sabía!, ¡eso me pasó por no coger el rosal aquel día!” (risas). Este ejemplo puede, además, plantearnos una interesante pregunta: ¿son las manchas de nacimiento producto del antojo insatisfecho de la madre?. Veamos otro ejemplo, Josefa, 50 años: “… recuerdo que me daba bastante asco la colonia S3, también el olor en sí del cuarto de baño, era oler algo de esto y sentir ganas de vomitar”.

Como contrapunto a las creencias populares, los científicos han aportados datos sobre este tema. Fue hace tres años cuando grupos investigadores dirigidos por el doctor John Mulliken, de ese mismo Hospital, y por el profesor Bjorn Olson, de la HARVARD MEDICAL SCHOOL, comenzaron a realizar un profundo estudio genético sobre una amplia familia, en cuyos miembros era muy alta la incidencia de malformaciones venosas congénitas. La Investigación ha dado como resultado la caracterización de un gen como responsable principal de las anomalías. En las personas normales el gen funciona adecuadamente y codifica la síntesis de una proteína, la TIE-2, que se aloja precisamente en las membranas de las células endoteliales, que se alinean en el interior de los vasos sanguíneos. En la revista Nature del 6 de julio de 1995, un grupo mixto de investigadores alemanes y americanos ya habían anticipado que, precisamente esta proteína TIE-2 y otra muy parecida, la TIE-1, se hallaban y tenían funciones importantes en las células del endotelio vascular en desarrollo, aparte de que ambas proteínas realizaban funciones receptores. Lo que ahora se aclara es que los defectos congénitos de los antojos se deben a mutaciones del gen TIE-2, por lo que podríamos preguntarnos cuál es el papel normal de la proteína TIE-2 ya que al mutar el gen que la codifica se originan los antojos congénitos. En los defectos congénitos de los antojos lo que falla, en ciertos lugares, es la producción de proteína TIE-2, por lo que el desarrollo de la red venosa, la angiogénesis, resulta defectuosa.



Durante todo el proceso de recopilación de datos e información para realizar el presente trabajo, he podido darme cuenta del abismo que existe en este tema entre los testimonios de mujeres que han sufrido asco o antojo por algo, y los escasos estudios científicos realizados al respecto. Lo que quiero decir, es que nadie, ningún experto, ningún laboratorio, se ha preocupado en unificar testimonios y hallazgos científicos en pro de encontrar una respuesta a estos fenómenos que, por otro lado, han sido de gran interés para mí, y pienso que podría serlo para muchas más personas, sobretodo las embarazadas con antojos y las parejas de éstas que también los sufren.

A medida que avanzaba en mi recopilación de datos, he hallado algunos bastante llamativos, como que algunas mujeres embarazadas desarrollan antojos por objetos no comestibles, como por ejemplo, almidón, arcilla o,incluso, hielo. En alguna página web de las miles que encontré sobre el tema en cuestión, se explicaba cómo los antojos suelen darse de frutas, ensaladas, patatas y chocolate. Mientras que la aversión se produce más comúnmente hacia alimentos grasos, alcohol, té y café. Curiosamente productos que no se recomienda que consuman las mujeres durante su embarazo. ¿Querrá esto decir que el feto “conoce” de algún modo lo que es dañino o perjudicial para él y para la madre?.

Por otro lado, no todo el proceso de búsqueda de información para realizar esta investigación, ha sido árido y desesperanzador. Gracias a mi búsqueda por la red, pude conocer los antojos padecidos por Madonna durante su primer embarazo, sí, las ricas y famosas, son personas como los demás, al menos en cuestiones como éstas. La reina del pop sufrió antojos de huevos, aceitunas y patatas fritas. Al margen de la frivolidad, no deja de llamar mi atención el hecho de que sean tan dispares los antojos de cada una de las embarazadas, es muy difícil establecer un patrón general de éstos. Lo mismo ocurre con la repugnancia o asco, la variedad de elementos que pueden producir esta emoción es inmensa.

Respecto a las manchas en la piel de los bebés, existe una gran controversia sobre el origen de dichos antojos cutáneos. En un extremo se sitúan las creencias populares en torno a la afirmación de que el origen de las manchas está en un antojo no satisfecho de la madre; por otro lado, los científicos sitúan dicho origen en la carencia por parte del feto de determinados nutrientes necesarios para su normal desarrollo.

Mi opinión respecto a este último asunto quizás se sitúe en un punto intermedio entre las dos afirmaciones extremas. El origen de las manchas en la piel puede estar en la unión de, por un lado, la sugestión de la madre, ya que el deseo por ese objeto puede influir sobre determinadas redes neurológicas en formación del feto, creándose una carencia o exceso de determinados pigmentos en la piel que den lugar a una mancha con forma similar al objeto deseado. Por otro lado, ese antojo vendría dado, al menos en parte, por una carencia de determinados nutrientes o sustancias beneficiosas para el feto. Lo cual no explicaría por qué algunas embarazadas tienen antojos de objetos no comestibles.

No sé si he logrado responder a las preguntas que planteaba al comienzo de esta exposición, lo cierto es que para mí ha sido una investigación muy interesante, aunque claro está, esto es ten sólo punta del iceberg.


BIBLIOGRAFÍA:
Reeve,J.(2003).Motivación y emoción.
Casacuberta,D. (2000). Qué es una emoción.
Garrido Gutiérrez,I. (2000). Psicología de la emoción.



WEBGRAFÍA:
www.babysitio.com
www.4woman.gov
www.extension.umn
www.zonai.com
www.bebemomentum.com
www.webformation.com
www.enfemenino.com
www.miembarazo.com


www.tubotica.net
www.geocities.com
www.bbc.co.uk
www.laverdad.es
www.ladosis.com
www.labosalud.com
www.feminaactual.com

¿DE DÓNDE


VIENEN LOS
ANTOJOS?

ANA MARÍA DOMÍNGUEZ NÁTERA



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