Sociología Autora: Renata Hiller Indice



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Sociología

Autora: Renata Hiller



Indice
Presentación

Objetivos


Unidad 1: La sociología como disciplina científica
Hacia el abordaje científico de lo social

Ciencias sociales y ciencias naturales

Ciencias sociales y sentido común

Objeto y perspectiva de la sociología y su vinculación con otras ciencias sociales

Sociología y otras ciencias sociales

El trabajo del sociólogo: los distintos tipos de investigación sociológica y sus metodologías.


La teoría sociológica y su contexto de surgimiento


La crisis de lo conocido y una nueva mirada para encarar el presente

¿De qué hablamos cuando hablamos de clásicos?


La sociología en Argentina

Unidad 2: Los clásicos de la sociología y sus preguntas

Las preguntas clásicas: hacia una cultura sociológica

Durkheim y lo social


Introducción

Los hechos sociales

El análisis en El suicidio

Diferenciación y solidaridad

La concepción de la teoría crítica: Carlos Marx

Introducción


La perspectiva marxista: el abordaje histórico-materialista

Hacia la comprensión del modo de producción capitalista

Clases sociales: polos opuestos de una relación en conflicto

Clase para sí

¿Por qué “comunista”?

Max Weber: la acción social y la creencia


Introducción

La discusión con el marxismo vulgar o economicista

La preocupación política sobre la consolidación del Estado alemán

La discusión académica acerca de las posibilidades de conocimiento científico de los fenómenos sociales

La teoría de la acción en Weber

La creencia: orden en el conflicto



Unidad 3: La pregunta sobre el poder en el pensamiento sociológico
Introducción

El concepto de poder

Dominación, poder y coerción

Legalidad y legitimidad

Foucault y la reconceptualización del poder

La dimensión productiva del poder

El poder como relación de fuerzas

El poder es múltiple y local


El poder es saber (y viceversa)
Bourdieu y la teoría de los campos

El concepto de habitus


  1. La interacción en campos


:::.. Presentación del módulo
Con este módulo nos proponemos contribuir a su formación desde un área específica de las Ciencias Sociales: la Sociología.
A menudo percibimos la realidad de manera contradictoria. A veces nos parece vivir en un mundo cada vez más caótico, vertiginoso y menos controlable por el “hombre común”: Frecuentemente sentimos que muchas decisiones importantes para nuestras vidas son tomadas en un lugar lejano, por personas de las que ni siquiera conocemos su existencia. Pero al mismo tiempo, recibimos y reproducimos cotidianamente un discurso que privilegia la responsabilidad del individuo por sobre cualquier condicionamiento social. Por ejemplo, cuando se culpabiliza a los desocupados diciendo que, o bien no se capacitaron lo necesario, o bien no buscaron trabajo lo suficiente, con la conocida frase “aquí no trabaja el que no quiere”. Así, la desocupación pasa a ser presentada como un problema individual, con causas individuales y, quizás lo más importante de este tipo de argumentación, con soluciones individuales.

La Sociología se ocupa de abordar la dimensión social de aquellos problemas que aparentan ser individuales o que, por diferentes intereses, se presentan en clave individual.

Con este módulo aspiramos contribuir a la formación de esa mirada sociológica, de una “caja de herramientas” con la cual interpretar críticamente la realidad social. Esto se nutre también del propósito central de este Proyecto: aportar desde la educación al fortalecimiento del ejercicio de la ciudadanía transformadora y responsable.
En el Módulo desarrollaremos algunas de las preguntas que se formula la Sociología para intentar comprender la realidad social que se nos presenta de modos tan contradictorios y, aparentemente, sin solución.
En la primera Unidad abordaremos las características de la sociología como disciplina científica, a fin de poder distinguirla de otros tipos de conocimiento, como el que manejamos en el nivel del sentido común. Esto nos permitirá comenzar a construir una “mirada sociológica” que aborde problemáticas que resultan familiares a todos nosotros como miembros de esta sociedad, sin renunciar a los conocimientos adquiridos previamente en la vida cotidiana, pero incorporando nuevas herramientas teóricas.
Desde esta perspectiva, trabajaremos en la Unidad 2 sobre la Teoría Sociológica Clásica a partir de quienes son considerados sus fundadores: Max Weber, Emile Durkheim y Karl Marx, de modo de poder establecer un diálogo entre sus aportes y nuestros asuntos y problemas más actuales.

Asi, encontrará dos tipos de actividades: unas tendientes a la asimilación, comprensión y comparación de los conceptos principales de las distintas corrientes sociológicas; y otras en las que usted se aproximará a casos y problemáticas de nuestra sociedad actual haciendo uso de las herramientas que el material teórico le ha aportado.


Finalmente, en la Unidad 3 abordaremos en particular la temática del poder, que permitirá poner en discusión tanto a los autores clásicos entre sí como a relevantes pensadores contemporáneos del campo de la sociología, como por ejemplo Pierre Bourdieu.
Bajo el título Apartado bibliográfico encontrará indicado un conjunto de libros cuya lectura contribuirá a la mejor comprensión de los temas estudiados, como así también a profundizar aquéllos que le resulten de mayor interés.
Por otra parte, le recordamos la importancia de recurrir a los textos escolares que pueda obtener y de hacer sistemáticamente consultas con el tutor para compartir con él la marcha de su estudio.

:::.. Objetivos
Esperamos que a partir del trabajo con el Módulo de Sociología usted:


  • Reconozca las distintas aproximaciones a la sociología como disciplina social, tanto en sus aspectos metodológicos como en la definición de su especificidad respecto de otras ciencias sociales.

  • Conozca y comprenda algunos de los principales temas y/o preguntas de la Sociología y el modo en que diferentes enfoques teóricos abordaron dichos temas y/o preguntas.




  • Comprenda la importancia que los aportes de la sociología ofrecen como instrumentos que contribuyen en el análisis crítico y reflexivo de la realidad social contemporánea.


UNIDAD 1: LA SOCIOLOGÍA COMO DISCIPLINA CIENTÍFICA


:::.. Hacia el abordaje científico de lo social
Iniciamos aquí el abordaje científico de lo social. Sin embargo, aunque esto “recién comienza”, pensamos que es posible que usted en algún momento haya reflexionado acerca de los temas que desarrollaremos. Tanto de manera espontánea como a partir del estudio de otras materias, seguramente usted se ha detenido a pensar que desde que nacemos, los seres humanos convivimos unos con otros y juntos creamos y transformamos nuestra realidad.
Podríamos incluso afirmar que lo que nos hace humanos es precisamente esa convivencia con otros seres semejantes a nosotros. De allí que sea imposible conocer y comprender al ser humano si no es teniendo en cuenta cómo éste se relaciona con la sociedad en la que vive y se desarrolla.
Las ciencias sociales en general intentan conocer y explicar esta dimensión del ser humano, es decir su dimensión social.

Cabe preguntarnos, entonces: ¿A qué nos referimos cuando decimos social?


Llamamos sociales a los procesos y productos materiales y simbólicos que los seres humanos creamos y recreamos, voluntaria o involuntariamente, día a día en interrelación con otros. Esto puede ocurrir, tanto de manera conflictiva como armoniosa, en presencia o en ausencia de esos otros.


Si mira a su alrededor verá que vivimos en un mundo socialmente construido. No sólo porque vivimos rodeados de “cosas” inventadas por hombres y mujeres, sino porque incluso nuestra manera de pensarlas o de imaginarlas, es social. Lo hacemos mediante el lenguaje y, como habrá estudiado en Lengua, el lenguaje es una construcción social.


El objeto de estudio de las Ciencias sociales está constituido por los productos y representaciones sociales y los procesos que los generan.


:::.. Ciencias sociales y ciencias naturales

Antes de estudiar este apartado, puede recurrir al Módulo de Filosofía, especialmente a las Unidades 1 y 3, para leer las distintas aproximaciones a la idea de conocimiento científico.

A veces se presenta la imagen del científico como la de un hombre con delantal blanco, que encerrado en su laboratorio realiza experimentos, aísla los elementos que pretende estudiar y finalmente arriba a grandes descubrimientos… o hace explotar tubos de ensayo en intentos fallidos. Sin embargo, junto con la figura risible del “científico loco” que vemos desde chicos en películas o en dibujos animados, en nuestra cultura, al conocimiento científico se le reconoce un valor de verdad casi indiscutible.
Esto no siempre fue así. Es desde finales de la Edad Media, y fundamentalmente en el período llamado Renacimiento, que la ciencia comenzó a discutir las verdades dogmáticas de naturaleza religiosa. De allí que sean muchos los autores que afirman que, en nuestras sociedades, la ciencia ocupa el lugar de la religión. Las afirmaciones científicas son hoy casi tan indiscutibles como lo fueron los preceptos religiosos en otras épocas.
Ahora bien, volvamos a la imagen del científico y de la ciencia que veníamos analizando: nos encontraremos con que el modelo de ciencia que manejamos es, la mayoría de las veces, el modelo de las ciencias naturales. Cabe entonces la pregunta ¿Puede el cientista social encerrarse en un laboratorio y “aislar” los factores que pretende estudiar para comprender, por ejemplo, la adhesión a un determinado partido político o las transformaciones en las familias?


En algunos países de América, especialmente en Chile, se usa a veces esta voz en las construcciones: *cientista social,*cientista político, para designar, respectivamente, al estudioso de la sociedad y al estudioso de la política. Se trata de calcos de las expresiones inglesas social scientist y political scientist. Hay que advertir que el equivalente español del inglés scientist es científico, no *cientista, y que para los sentidos señalados existen las voces españolas sociólogo y politólogo, que son las que deben usarse en estos casos.»

[RAE: Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana, 2005, p. 136]


Las ciencias sociales se han enfrentado durante mucho tiempo a este supuesto dilema basado en la imposibilidad de aplicación de los métodos de las ciencias naturales, y podríamos pensar que incluso hoy, ante determinadas situaciones, se cuestiona el carácter “científico” de algunas investigaciones en ciencias sociales, precisamente por no corresponderse con los parámetros de otras ciencias.


Si usted ya ha estudiado el Módulo de Filosofía, se habrá enfrentado con la pregunta acerca de qué se reconoce como conocimiento científico y cómo se distingue de otros saberes. A esa rama de la filosofía que aborda este tipo de preguntas se la conoce como “epistemología”, o el estudio de las ciencias. Dentro de esta rama pueden encontrarse corrientes distintas y hasta contrapuestas, precisamente, muchas de sus discusiones giraron (y hasta hoy lo hacen) en torno a las posibilidades y condiciones del conocimiento científico de la realidad social.
Veamos una de esas corrientes, precisamente a la que la sociología nace anudada:

Desde mediados del siglo XIX e incluso hasta los inicios del XX perseveró el intento de constituir el método de las ciencias sociales a imagen del método de otras ciencias más “duras”, el método empírico. Intento que diera lugar a la corriente epistemológica conocida bajo el nombre de positivismo.


Aplicado por primera vez por Saint Simon, pero sistematizado por Comte (preste atención a estos nombres porque luego hablaremos de ellos), el término “positivismo” designa un tipo de método de conocimiento que se aboca a lo medible, observable y cuantificable.
Si bien tuvo varias derivaciones en distintas escuelas epistemológicas, podríamos decir que los elementos centrales del positivismo son:


  1. Recurre a lo empírico: los “hechos” son tanto la fuente como la prueba última del conocimiento.

  2. Sostiene la existencia de “leyes” que comandan tanto el orden natural como el social. Así, para el positivismo, el cientista social debe “descubrir” las leyes de la sociedad como el astrónomo entiende el movimiento de los planetas.

  3. Cree en el progreso a través de la razón científica

  4. A partir de lo anterior, para esta postura la metodología de las ciencias sociales debería ser la misma que la empleada (indiscutidamente con éxito) por las ciencias naturales.

Adapt. Notas Introductorias a la filosofía de la ciencia, La tradición anglosajona de Glavich, E.; Ibáñez, R.; Lorenzo, M.; Palma, H.

Dada la complejidad del estudio de los procesos sociales, la sociología ha ido definiendo otros modelos de explicación que no restringieran el análisis al uso de instrumentos o métodos de conocimiento de las ciencias naturales.
Los otros criterios que se han considerado son:


  • Las ciencias sociales trabajan con enunciados que pueden ser puestos a prueba y a partir de los cuales se elaboran teorías. Por ejemplo, un politólogo puede poner en relación dos o más elementos, como el nivel educativo de las personas y su adscripción a un determinado partido: si encontrara una cierta regularidad (“la gente de mayor nivel educativo se inclina por los partidos con tales y cuales características, mientras que aquellos que tienen niveles más bajos lo hacen por partidos que en cambio se caracterizan por...”) podrá elaborar enunciados e incluso teorías que sean luego puestos a prueba o reutilizados por otros investigadores en otras situaciones.

  • El cientista social sostiene una posición a la que se llama neutralidad valorativa. Es decir, controla que sus propias experiencias o valores no sean lo fundamental al abordar su objeto de estudio. Elige un marco conceptual y determina qué elementos de la realidad son significativos para su análisis. Por ejemplo, como veremos más adelante, un cientista social puede analizar los hábitos alimentarios de distintos grupos sociales para desde allí poder describirlos y explicarlos, pero posiblemente no tome en cuenta en su análisis (o al menos sería un error hacerlo) si la comida que unos u otros consumen es rica al paladar del investigador, o incluso si es “buena” solo por el hecho de ser semejante a la que él está habituado. Este tipo de “errores” se los encuentra cuando, por ejemplo, ante un pueblo que está habituado a comer con las manos y no con tenedor y cuchillo, el investigador califica ese hábito como “primitivo” o “grosero”: en ese caso, en vez de intentar comprender esas costumbres, el investigador está realizando juicios de valor desde sus propias costumbres.




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