Síndrome de alienación parental (sap)



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SINDROME DE ALIENACION PARENTAL (SAP)

por François Podevyn (4/4/2001) (francoispodevyn @ yahoo.fr)

traducción por Paul Willekens (9/6/2001) (paul.willekens @ chello.be)


PREFACIO

1. ¿Qué es el síndrome de alienación parental?


1.1. Definición
1.2. Historia
1.3. Orígenes
1.4. Consecuencias para los hijos
1.5. ¿Cómo reaccionar?
2. ¿Cómo identificar el síndrome de alienación parental?
2.1. ¿Cómo identificar un padre alienador?
2.2. ¿Cómo identificar un niño alienado?
2.3. ¿Cómo ver la diferencia entre un síndrome de alienación parental y un caso de abuso o de descuido?
3. ¿Cómo tratar el síndrome de alienación parental?
3.1. Medios legales y terapéuticos
3.2. Terapia familiar en la segunda etapa (media)
3.3. El programa de transición en la tercera etapa (grave)
4. Los aspectos jurídicos y legales
4.1. Contexto legal en los Estados Unidos
4.2. El código civil alemán
4.3. Las Cortes Europeas
5. Los padres que han tenido éxito...
6. Referencias

PREFACIO

Hace 6 meses, no sabía nada del P.A.S. - o sea del S.A.P. en español. Desde que me separé de la madre de mis 3 hijos, los veo alejarse de mí cada día más, a pesar de todos mis esfuerzos. Gracias a Internet encontré - igual que Ustedes - una literatura abundante sobre este tema.


Este documento tenía como objetivo ofrecer un resumen para los abogados, los jueces, los procuradores y otros expertos de los tribunales hispanohablantes que intentan resolver este tipo de casos. También lo dedico a las madres y a los padres que son víctimas de este síndrome, e insisto en la necesidad de actuar inmediatamente.
No he inventado ni una sola línea de este documento. Todo sale de traducciones y resúmenes de artículos en Internet. No es nada exhaustivo y del todo perfecto. No soy ni jurista, ni médico, ni traductor. No soy más que un padre que intenta entender. Todos vuestros comentarios serán bienvenidos.

1. ¿Qué es el síndrome de alienación parental?



1.1. Definición

La alienación parental es un proceso que consiste en programar un hijo para que odie a uno de sus padres sin que tenga justificación. Cuando el síndrome se presenta, el hijo da su propia contribución en la campaña de denigración del padre alienado. (GARDNER2 y GARDNER3, §1)



1.2. Historia

1.2.1. La tradición considera que la mujer como madre es más apta para ocuparse de los hijos que el hombre.


1.2.2. Desde los años 60, las madres se han dedicado más al estudio y a la realización de una carrera profesional, mientras que los padres se implican más en las actividades de la casa y se encargan más de los hijos.
1.2.3. En los primeros años de la década del 70, una ley permitiendo el divorcio "sin culpa" provocó en los Estados Unidos una multitud de divorcios sin precedente.
1.2.4. Unos años después, una nueva ley organizó la "tenencia compartida", imposible hasta entonces sin el acuerdo de la madre.
1.2.5. La idea de que el interés de los hijos sea primordial y que el mejor progenitor son ambos padres, tiene un efecto perverso: si los padres no se entienden, el conflicto, en él que se juega la tenencia de los hijos, se lleva adelante en los tribunales y degenera en una guerra en la cual cada uno intenta demostrar que el otro es un mal padre.
1.2.6. En los años 80, se observa una escalada de conflictos y, en casos extremos, el desvío del amor de los hijos por uno de los padres contra el otro de los padres. El primero en dar un nombre a este fenómeno fue el psiquiatra Richard Gardner: el "síndrome de alienación parental". MAJOR, §6 a 11)
1.2.7. El síndrome se manifiesta en general con la madre de los niños, entre otros porque hace falta mucho tiempo para su instalación y que a menudo es ella quien tiene la tenencia principal. Sin embargo se presentan casos de papás inestables, o en culturas donde tradicionalmente la mujer no tiene ningún derecho tangible. (MAJOR, §31 y 33)
1.2.8. Desde los últimos años de la década del 90, el padre pasa más tiempo con sus hijos en el contexto de tenencias compartidas. La proporción entre hombres y mujeres que inducen tal disturbio psicológico en los hijos, tiene actualmente una tendencia a equilibrarse. (GARDNER_ADDENDUM2, §6)
1.2.9. En los Estados Unidos y en Canadá más y más tribunales reconocen la existencia de daños causados a los hijos víctimas del síndrome de alienación parental, y tienen en cuenta esto en sus sentencias. (GARDNER_ADDENDUM2, §17)

1.3. Orígenes

En caso de separación, es natural preocuparse cuando los hijos van a visitar por primera vez al otro progenitor. En el comienzo los desvíos son frecuentes, como el decir "Llámame en cuanto llegues", "Llámame si te da miedo, iré a buscarte", etc. Si el progenitor es psicológicamente frágil, la ansiedad puede crecer en vez de desaparecer, y se puede desencadenar el proceso de alienación. (MAJOR, §35 y 36)


El progenitor alienador es a menudo una persona sobre-protectora. Puede ser cegado por su rabia o puede animarse por un espíritu de venganza, provocado por celos o por la cólera. (GARDNER2, §14 a 17)
Se ve como víctima, tratado injustamente y cruelmente por el otro progenitor, del cual se quiere vengar haciéndole creer a los hijos que el otro tiene toda la culpa. (LOWENSTEIN1, §15)
En familias que presentan disfuncionamientos, el fenómeno implica varias generaciones. El progenitor alienador tiene el sostén de los miembros de su familia, lo cual apoya su sentimiento de tener razón. (MAJOR, §53)

1.4. Consecuencias para los hijos

Se lleva al hijo a odiar y a rechazar a un padre que le quiere y al cual necesita. (FAMILYCOURTS, §3)


El lazo entre el hijo y el progenitor alienado será irremediablemente destruido (GARDNER3, §66), no se puede reconstruir el lazo entre el hijo y el progenitor alienado, si ha habido un vacío de unos años (GARDNER_ADDENDUM2, §2).
El progenitor alienado llega a ser un forastero para los hijos. El modelo principal de los hijos será el progenitor patológico, mal adaptado y teniendo un disfuncionamiento. Muchos de esos niños desarrollan trastornos psiquiátricos serios (MAJOR, §57).
Inducir un síndrome de alienación parental a un hijo es una forma de maltrato. En casos de abuso sexual o físico, las víctimas llegan un día a superar las heridas y las humillaciones que han sufrido. Al contrario, un abuso emocional tendrá de seguro repercusiones psicológicas y puede engendrar problemas psiquiátricos durante toda la vida (GARDNER_ADDENDUM2, §2).
El síndrome de alienación parental puede inducir en los hijos víctimas una depresión crónica, una incapacidad de funcionar en un ambiente psicosocial normal, trastornos de identidad y de imagen, desesperación, un sentimiento incontrolable de culpabilidad, un sentimiento de aislamiento, comportamientos de hostilidad, falta de organización, personalidad esquizofrénica y a veces el suicidio. Estudios han mostrado que, en cuanto sean adultas las víctimas de tal alienación, tienen inclinación al alcohol y a las drogas, y presentan otros síntomas de un profundo malestar (FAMILYCOURTS, §19).
El sentimiento incontrolable de culpabilidad surge del hecho que el hijo, una vez adulto, siente que ha sido cómplice, a pesar de él, de una gran injusticia infligida al progenitor alienado (LOWENSTEIN1, §13).
El hijo alienado puede reproducir la misma patología psicológica que el progenitor alienador (GARDNER3, §66).

1.5. ¿Cómo reaccionar?

1.5.1. Identificar el síndrome


1.5.2. Intentar una mediación
1.5.3. Ir al tribunal
1.5.4. Errores que hay que esquivar

1.5.1. Identificar el síndrome

El fenómeno, que consiste en que un progenitor vuelva a los hijos en contra del otro progenitor, es algo fácil de comprender. Sin embargo, históricamente, el proceso a sido difícil de identificar. Por consecuencia, han existido interminables procedimientos, junto con una gran cantidad de quejas (BONE-WALSH, §1)


Es importante, antes de diagnosticar esto, estar seguro que el progenitor alienado no merezca de ninguna manera ser rechazado y odiado por comportamientos realmente despreciables (LAMONTAGNE, page 81)
La tarea se debe confiar a un profesional de la salud mental, que conoce o que ha estudiado este tipo de enfermedad. El profesional deberá hacer pasar a los padres por una serie de test psicológicos, y formulará recomendaciones (MAJOR, §65)
En sus guías para padres y profesionales, donde se muestra como un pionero en la materia, Gardner ha presentado una descripción detallada del fenómeno, identificando una serie de comportamientos de los hijos y de los padres (LAMONTAGNE, page 179 §3)

1.5.2. Intentar una mediación

Una mediación destinado a encontrar un terreno de acuerdo y un modus vivendi, es preferible a una acción legal en la justicia, que va a deteriorar de manera dramática la relación entre los padres por un largo término (LOWENSTEIN2, §1)


Los profesionales de la salud, al corriente del síndrome de alienación parental, de sus orígenes y de sus efectos, deben intervenir lo más rápido posible, para impedir que los daños causados por la alienación se vuelvan irreversibles (LOWENSTEIN1, §42)
Los padres se deben evaluar separadamente. Una vez verificado que ninguno de los padres representa un peligro para los hijos, el trabajo de mediación puede empezar. Uno de sus efectos será el “puentear” la alienación de los hijos por uno de sus padres. Si esta primera fase falla, hay que adoptar una actitud más dura y recurrir al sistema judicial (LOWENSTEIN1, §43)

1.5.3. Ir al tribunal

Si el proceso se identifica (aun cuando el mismo no haya dado frutos todavía), debe ser visto por los profesionales como una violación directa y intencionada de una de las obligaciones más fundamentales de un progenitor: la promoción y el estímulo de una relación positiva y harmoniosa entre el hijo y su otro progenitor (BONE-WALSH, §1 y 25)


El progenitor que anima a sus hijos a ignorar los derechos de visita, debe ser castigado por el tribunal para llamarlo al orden (GARDNER_ADDENDUM §11)
No se puede admitir que un progenitor estable y capaz sea privado del derecho de jugar su papel parental (LOWENSTEIN1, §57)
Sin la amenaza de multas severas, de estancia en la cárcel o de perder totalmente la tenencia, el progenitor alienador tendrá pocos motivos para cambiar (MAJOR, §69)
Por otro lado, estas amenazas dan a los hijos alienados una excusa, que necesitan para ver al progenitor alienado, mientras que no decepcionan al progenitor alienador: "Lo odio de verdad, voy solamente para que no te manden a la cárcel." (GARDNER_ADDENDUM2, §14)
Sin intervención exterior y sin ayuda psicológica, es probable que el hijo nunca se dé cuenta de lo que pasó (MAJOR, §58)
Se puede curar a los hijos con la terapia apropiada, solamente a condición que la acción venenosa del progenitor alienador sea neutralizada (MAJOR, §74)

1.5.4. Errores que deben evitarse

1) Tener en cuenta únicamente la opinión de los hijos. Los hijos observados parecen funcionar bien en la escuela. Su vida social parece normal y, a primera vista, no presentan una psicopatología particular. Sin embargo, todos, en diversos grados, piden la cesación de los contactos con el otro progenitor. Es entonces cuando se dispone que, por el interés del hijo, terminen las visitas por ser "traumatizantes... no se debe obligar al hijo..." ¡Y de repente se trataría del interés del hijo, de sus derechos y de su necesidad de tener nada mas que un sólo progenitor! (LAMONTAGNE, page 179, §2)

2) Ordenar que ambos padres decidan juntos el bienestar de los hijos. Eso es ignorar la amplitud del problema. Por un lado hay que dejar de creer en la buena voluntad del alienador, por otro lado hay que parar su acción nefasta utilizando el poder que tiene la sociedad, es decir recurriendo a la "función tercera" (LAMONTAGNE, page 197, §1)

3) Ordenar una terapia familiar tradicional. Ordenar una terapia tradicional no tiene efecto. Los padres que inducen un síndrome de alienación parental no son candidatos a una terapia. Un candidato tiene que ser consciente del hecho que tiene un problema psicológico y tiene que querer curarse. Por lo que se refiere a los hijos, aun con una sesión de terapia diaria, el resto del tiempo sería utilizado para continuar adoctrinándolos. Se puede comparar un progenitor alienador con un gurú de una secta. Para que una desprogramación tenga éxito, el hijo debe ser separado de todo contacto con el autor del adoctrinamiento. Finalmente, ordenar una terapia tradicional da al progenitor alienador una ventaja, ya que el tiempo juega en su favor (GARDNER_ADDENDUM2, §7 y 8)



2. ¿Cómo identificar el síndrome de alienación parental?



2.1. ¿Cómo identificar un padre alienador?

En su libro "Protecting your children from parental alienation", el Dr Douglas Darnall describe el progenitor alienador como producto de un sistema de ilusiones, donde todo su ser se orienta hacia la destrucción de la relación entre sus hijos y el otro progenitor (MAJOR, §28)


Para el progenitor alienador, el tener el control total de sus hijos es una cuestión de vida o muerte. No es capaz de individualizar (de reconocer en sus hijos unos seres humanos separados de él) (MAJOR, §38 y 39)
El progenitor alienador no respecta las reglas y no tiene costumbre de obedecer las sentencias de los tribunales. Presume que todo le es debido y que las reglas son para los otros (MAJOR, §38 y 40)
El progenitor alienador es a veces sociópata y sin consciencia moral. Es incapaz de ver la situación desde otro ángulo que no sea el suyo, especialmente desde el punto de vista de los hijos. No distingue la diferencia entre decir la verdad y mentir (MAJOR, §41)
El progenitor alienador busca desesperadamente controlar el empleo del tiempo de los hijos cuando están con el otro progenitor. Dejar salir sus hijos es como arrancar una parte de su cuerpo (MAJOR, §45 y 46)
El progenitor alienador es muy convincente en su desamparo y en sus descripciones. Muy a menudo la gente implicada llega a creerle (policía, asistentes sociales, abogados y los mismos psicólogos) (MAJOR, §60)
El progenitor alienador finge de manera hipócrita su esfuerzo en empeñarse para que los hijos visiten al otro progenitor (GARDNER2, §22)
El progenitor alienador no es nada cooperativo y ofrece una gran resistencia al examen por un experto independiente, quien podría destapar sus manipulaciones (GARDNER1, §39 a 41)
Durante una evaluación el progenitor alienador puede mostrar fallos en su razonamiento. Este se basa en mentiras e ilusiones, y a veces llega al absurdo y a lo increíble (GARDNER1, §43 a 45)
El progenitor alienador sostiene al hijo con sus propias alegaciones sin mirar su grado de inverosimilidad (GARDNER1, §48 y 49)
Cuando se descubre la presencia de paranoia, la víctima del sistema se limita al progenitor alienado. Durante los litigios, la paranoia se extiende a los que defienden al progenitor alienado (padres, abogado) (GARDNER1, §91 y 92)

2.1.1. Los comportamientos clásicos de un progenitor alienador

Se observan a menudo los mismos comportamientos en el progenitor alienador, quien sabotea la relación entre los hijos y el otro progenitor: (CHILDALIENATION, §2)


1 Rehusar pasar las llamadas telefónicas a los hijos.
2 Organizar varias actividades con los hijos durante el período que el otro progenitor debe normalmente ejercer su derecho de visita.
3 Presentar al nuevo cónyuge a los hijos como su nueva madre o su nuevo padre.
4 Interceptar el correo y los paquetes mandados a los hijos.
5 Desvalorizar e insultar al otro progenitor delante los hijos.
6 Rehusar informar al otro progenitor a propósito de las actividades en las cuales están implicados los hijos (partidos deportivos, actuaciones teatrales, actividades escolares...)
7 Hablar de manera descortés del nuevo cónyuge del otro progenitor.
8 Impedir al otro progenitor el ejercer su derecho de visita.
9 "Olvidarse" de avisar al otro progenitor de citas importantes (dentista, médico, psicólogo...)
10 Implicar a su entorno (su madre, su nuevo cónyuge...) en el lavado de cerebro de los hijos.
11 Tomar decisiones importantes a propósito de los hijos sin consultar al otro progenitor (elección de la religión, elección de la escuela)
12 Cambiar (o intentar de cambiar) sus apellidos o sus nombres.
13 Impedir al otro progenitor el acceso a los expedientes escolares y/o médicos de los hijos
14 Irse de vacaciones sin los hijos y dejarlos con otra persona, dejando de lado al otro progenitor, aunque este esté disponible y voluntario para ocuparse de ellos.
15 Contar a los hijos que la ropa, que el otro progenitor les ha comprado, es fea, y prohibirles ponérselo.
16 Amenazar con castigo a los hijos si se atreven a llamarle, a escribirle o a contactarse con el otro progenitor de la manera que sea.
17 Reprochar al otro progenitor el mal comportamiento de los hijos.

2.1.2. Criterios de Identificación

Examinando 700 casos de separaciones conflictivas durante los 12 últimos años, se han observado la presencia de 4 criterios, que permiten de manera razonable predecir que el proceso de alienación está en curso (BONE-WALSH, §1 y 24)


1. Obstrucción a todo contacto


2. Denuncias falsas de abuso
3. Deterioro de la relación desde la separación
4. Reacción de miedo por parte de los hijos

2.1.2.1. Obstrucción a todo contacto (BONE-WALSH, §6 y 7)

La razón más invocada es el hecho que el otro progenitor no es capaz de ocuparse de los hijos y que estos no se sienten bien cuando vuelven de la visita. La última razón es la acusación de abuso (ver el criterio siguiente). Otro argumento es el hecho de que el ver al otro progenitor no sea conveniente para los hijos y que estos necesitan un tiempo para adaptarse.


El mensaje dirigido a los hijos es que el otro progenitor no es más un miembro clave de la familia y que se ha relegado a un estatuto de conocido fastidioso y que es una faena ir a verlo.
Tal presentación de las cosas erosiona seriamente la relación entre los hijos y el progenitor ausente. Además que en este contexto el menor cambio de planes de las visitas es pretexto para anularlo.
El objetivo es el excluir al otro progenitor de la vida de los hijos. El progenitor alienador se pone erróneamente como protector del hijo, violando el principio que cada uno de los padres debe favorecer el desarrollo positivo de la relación entre los hijos y el otro progenitor.

2.1.2.2. Denuncias falsas de abuso (BONE-WALSH, §9 a 12)

El abuso más grave que se invoca es el abuso sexual. Ocurre en la mitad de los casos de separación problemática, especialmente si los hijos son chicos y más manejables. Las acusaciones de otras formas de abuso - las que dejan huellas visibles - son menos frecuentes.


El abuso invocado más a menudo es el abuso emocional. Un progenitor acusa al otro por ejemplo de enviar a los hijos a dormir demasiado tarde. En realidad, las diferencias de juicio moral o de opinión entre los padres, son cualificadas por el uno como abusivas del otro. Un progenitor puedo promover en un hijo la realización de actos, los cuales sabe que el otro progenitor va a reprobar, de este modo, puede acusarlo de abuso emocional.
El progenitor alienador utiliza las diferencias entre los padres como faltas del otro progenitor, en vez de presentarlas como fuentes de riqueza. El clima emocional que se crea es claramente alienador para el hijo.

2.1.2.3. Deterioro de la relación desde la separación (BONE-WALSH, §14 a 17)

Es el criterio mas decisivo.


Es importante que el examen de la relación antes de la separación sea hecho con mucha minuciosidad. Es corriente que el experto designado se conforme con la descripción que los hijos dan de la situación actual, sin intentar indagar como era la relación antes de separarse.

2.1.2.4. Reacción de miedo por parte de los hijos (BONE-WALSH, §19 a 22)

El hijo puede mostrar reacciones evidentes, de miedo, desagrado o de estar en desacuerdo con el progenitor alienador. El mensaje de este es claro: hay que elegirme "a mi". Si el hijo desobedece a esta directiva, especialmente expresando una aprobación hacia el progenitor ausente, el hijo aprenderá pronto a pagar el precio.

Es corriente que el progenitor alienador amenace al hijo con abandonarlo o mandarlo a vivir con el otro progenitor.

El hijo es puesto en una situación de dependencia y está sometido regularmente a tests de lealtad.


Este procedimiento actúa sobre la emoción más fundamental del ser humano: el miedo de ser abandonado.
El hijo se ve obligado de escoger entre sus padres, lo que está en total oposición con el desarrollo harmonioso de su bienestar emocional.
En estas circunstancias, el hijo desarrolla una asiduidad particular de no defraudar al progenitor alienador. Este puede hasta permitirse el dar la impresión de ser sorprendido por la actitud de sus hijos, cuando manifiestan una posición hacia el progenitor ausente.
Para sobrevivir, estos hijos aprenden a manipular. Se hacen expertos prematuros para descifrar el ambiente emocional, para decir nada más que una parte de la verdad y, al fín y al cabo, para enredarse en las mentiras y expresar emociones falsas.

2.2. ¿Cómo identificar un niño alienado?

El progenitor alienador confía a su hijo, con fuerza de detalles, sus sentimientos negativos y las malas experiencias vividas con el progenitor ausente. El hijo absorbe la negatividad del progenitor y llega a ser de alguna manera su terapeuta. Siente el deber de proteger al progenitor alienador (MAJOR, §55)


El hijo alienado siente que debe elegir el campo del progenitor alienador. Es él quien tiene el poder, y la supervivencia del hijo depende de él. No se atreve a acercarse al progenitor alienado. Solamente contará lo que no le gustaba durante el régimen de visitas. Un detalle o un incidente aislado es usado por el progenitor alienador, afirmando que al hijo no le gusta estar con el otro progenitor (MAJOR, §48 y 50)
Los hijos alienados adquieren las mismas ilusiones que el progenitor alienador, en los procedimientos psiquiátricos, se llama "locura de a dos" (GARDNER1, §91 y 92)

2.2.1. Criterios de identificación, síntoma (GARDNER3, §3 a 11) y explicación (MAJOR, §16 a 26)

1. Campaña de denigración

Esta campaña se manifiesta verbalmente y en los actos.
2. Justificaciones fútiles

El hijo da pretextos fútiles, poco creíbles o absurdos para justificar su actitud.


3. Ausencia de ambivalencia

El hijo está absolutamente seguro de él y de su sentimiento hacia el progenitor alienado, es seguro y sin equívoco: es el odio.


4. Fenómeno de independencia

El hijo afirma que nadie lo ha influenciado y que ha llegado solo a adoptar esta actitud.


5. Sostén deliberado

El hijo toma de manera pensada la defensa del progenitor alienador en el conflicto.


6. Ausencia de culpabilidad

El hijo no siente ninguna culpabilidad por la denigración o la explotación del progenitor alienado.


7. Escenarios prestados

El hijo cuenta hechos que manifiestamente no ha vivido él, o que ha escuchado contar.


8. Generalización a la familia extendida

El hijo extiende su animosidad a la familia entera y a los amigos del progenitor alienado.



2.2.2. Los tres estadios de la enfermedad del hijo




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