Sintesis biografica



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EL LÍDER EDUCATIVO
No cabe duda de que el H. Basilio, en el terreno educativo, ha tenido una función relevante. Además de los congresos en los que participó activamente, su aportación es importante por la colaboración en ayudar a definir estrategias para dar un nuevo rumbo a la educación en España y en otros países.
A partir del año de 1983, con la llegada del Partido Socialista al poder, la política educativa española se enfrentó a cambios sustanciales. Se inició una serie de estudios al respecto, que se plasmaron en un documento elaborado por los Hermanos junto con el H. Basilio. Este documento fue luego publicado en julio de 1985. Se inició con el estudio de la realidad educativa del momento, mediante un análisis de la política educativa del gobierno, las instituciones educativas, la postura de la jerarquía eclesiástica frente al problema de la educación católica y la situación concreta de los Hermanos Maristas. En un segundo momento se analizaron los signos de los tiempos para hacer una lectura cristiana y evangélica de la sociedad contemporánea. A fin de orientar la acción educativa Marista se propusieron los siguientes criterios: criterios de identidad, de misión y de institución. Se termina con las propuestas concretas para hacer efectiva la acción educativa y darle un sentido humano y cristiano. Lo más importante era la preparación de los agentes, tanto Hermanos como colaboradores laicos y la estructuración de las obras para ponerlas al día, de tal manera que pudieran responder a los retos del mundo moderno.
El H. Basilio exhorta e invita a los Hermanos: Sepamos respetar el sano equilibrio entre pretensiones sociales, solidaridad e independencia institucional. Hoy en día, su nación está iniciando un proceso de entrada al Mercado Común Europeo, por el desarrollo de una nueva tecnología. En otro orden de ideas sigue la aplicación del Concilio Vaticano II, interferida por otros hechos sociológicos menos dignos y poco consoladores… si como extranjero me he permitido tocar estos temas, ha sido solamente por obedecer a su motivación y hablando solamente para ustedes… en cuanto a mis opiniones, no las tomen como absolutamente normativas y menos como mandato… ofrezcan a la Congregación el ejemplo admirable de una búsqueda valiente, de un espíritu optimista y de unas decisiones lúcidas. Con estas líneas me despido de ustedes, como Superior General, en esta mi última visita a España. Durante 18 años me han proporcionado alegrías sin cuento. Sean estas líneas, prueba de mi modesta colaboración y muestra de gratitud y admiración a las siete Provincias Españolas. (cfr. Pantalla escolar 85).
Los días 25, 26 y 27 de marzo de 1985, el H. Basilio sustentó una serie de conferencias en la Universidad Pontificia de Salamanca sobre los ideales del educador cristiano, su grandeza, sus inquietudes y sus problemas. Las reflexiones en torno a la persona del educador, de su ambiente socioeconómico, sus flaquezas y sus anhelos, fueron tratados en profundidad, lo mismo que los valores que se deben proponer y desarrollar en el ámbito escolar.
A principios de diciembre de 1985, el H. Basilio salió rumbo a Alemania para hacer un recorrido por las comunidades a fin de pagar las visitas que había dejado pendientes por diferentes motivos. Fue recibido con gran cordialidad y agasajado como se lo merecía. Quedó verdaderamente emocionado por tanta delicadeza. El día 20 salió rumbo a Madrid, en donde un buen grupo de Hermanos aprovechó su estancia para rendirle un homenaje. Las palabras de reconocimiento del H. Basilio fueron: Ahí comprendí lo que sus corazones y sus palabras querían decirme. Para nadie era un secreto la estrecha relación que ató al H. Basilio con los Hermanos españoles. Más adelante todavía iba a compartir créditos como participante del Congreso de Educación Marista en España y en algún otro retiro.
La redacción de la circular sobre la fidelidad lo mantuvo ocupado gran parte de su tiempo desde 1984. La preparación del XVIII Capítulo General y el fin de un gobierno de 18 años acumularon tal suerte de trabajo que parecía que la actividad lo iba a desbordar. Su gran experiencia y la exacta organización de su tiempo le ayudaron a terminar, sin mayores contratiempos, la larga carrera de dos generalatos. Con la elección del H. Charles Howard como Superior General se sintió liberado y al mismo tiempo disponible para seguir sirviendo donde la voluntad de Dios se manifestara a través de sus superiores.
III. EL REGRESO A LA PATRIA
DE VUELTA A MEXICO
El H. Basilio regresó a México el día 24 de diciembre de 1985. Aprovechó tres días para hablar con los Hermanos jóvenes de varias Provincias de América que estaban de retiro en Tlalpan. Luego se dirigió a la ciudad de Guadalajara a fin de acompañar, en los festejos, a varios Hermanos Jubilares de las dos Provincias mexicanas que celebraban su aniversario de profesión religiosa, finalmente, fue a pasar el Año Nuevo con sus familiares, ya que durante todo el tiempo que duró su mandato como Superior General, apenas si había tenido tiempo de contactarlos por unos momentos. La familia Rueda había crecido hasta la tercera generación.
Como todas las cosas que planeaba, el H. Basilio las realizaba, así fue cumpliendo el programa del Año Sabático que le concedió el H. Superior General. Durante el mes de marzo empezó a buscar casas de retiro a fin de organizar su programa de espiritualidad. Estuvo en el Carmelo de Maranatha de la ciudad de Valle de Bravo haciendo un retiro Carmelitano. Luego lo llamaron de urgencia para que fuera a ver a su tía Mercedes afectada de un tumor canceroso y se quedó con ella hasta ver los resultados de la biopsia, que resultaron positivos. Se regresó con el pendiente, pues ya había programado sus Ejercicios de San Ignacio en la ciudad de Cuernavaca para el día 14 de abril. El día 23 le escribió a su tía: Estoy en el 9º día de Retiro. Se supone que no debería escribir a nadie, ni ocuparme de nada que no fuera el Retiro, pero de acuerdo con el P. Director, hago brevísimo paréntesis para enviarte estas líneas. Todos los días y a diferentes horas te acompaño en tu calvario con el afecto y la oración. ¡Mucho ánimo!, Cristo está contigo y tú estás haciendo mucho bien.
El día 10 de mayo le vuelve a escribir: Estoy en el 19º día de Ejercicios, pasan demasiado rápido y Dios me va diciendo muchas cosas. Sigo todos los días y a diferentes horas del día, acordándome de ti y pidiendo al Señor y a la Santísima Virgen tu salud, si es así su voluntad y, sobre todo, mucha fuerza y mucho consuelo para santificar y soportar los dolores y limitaciones inherentes a tu enfermedad.
Más adelante le vuelve a escribir: Estoy a tres días de terminar este mes de Ejercicios. Después de 18 años de estar atendiendo espiritualmente a los demás, ya necesitaba un paro y un preocuparme de mí mismo. Uno no da lo que no tiene y si próximamente debo formar la Familia Marista en México, es preciso que lo haga después de mucho contacto con Dios y con su Madre Santísima. (cfr. Correspondencia).
Después de los Ejercicios el H. Basilio regresó a Tlalpan y se desplazó a visitar a su tía Mercedes, antes de viajar a Europa y hacer la peregrinación a Tierra Santa.
En los primeros días de junio ya estaba en España. Pasó por la ciudad de Alicante, en donde estuvo en contacto con la fraternidad de la Familia Marista. En el curso que hubo en El Escorial como preparación a la peregrinación estuvo muy atento a todas las indicaciones del recorrido, quería aprovecharlo al máximo. La peregrinación se realizó del 15 al 22 de junio. El día 17 murió su tía Mercedes. En su agenda de viaje quedó consignado el hecho así: MUERTE CHEDES. Después de la peregrinación regresó a Madrid y de ahí a París para participar, durante diez días, en un curso del P. Beyer S. J. en Merville sobre La Lectio Divina. De regreso a España aprovechó para visitar a Mons. Tarancón y al P. Vicente Lores, con quien había iniciado, en México, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
Del 1 al 20 de agosto, estuvo en la Casa General ordenando su correspondencia. Luego tuvo una reunión con el equipo de investigación de los orígenes Maristas, a fin de impregnarse del espíritu de Marcelino Champagnat y así poder comunicarlos a los miembros de La Familia Marista. Del 24 al 27 asistió al Congreso Marista de Educación que se celebró en la ciudad de Salamanca, con motivo del centenario de la llegada de los Hermanos Maristas a España. Dictó una conferencia magistral titulada: El Educador Marista del Futuro.
Los primeros 20 días de noviembre los pasó en la casa de El Hermitage impregnándose del espíritu del Fundador y de los primeros Hermanos. El H. Charles Howard, Superior General, lo llamó a Roma para formar el equipo que elaboraría los estatutos del Movimiento Champagnat de la Familia Marista.
Regresó a México para integrarse a su Provincia Marista de México Central. Fue electo Consejero Provincial y Coordinador de la Comisión de Formación y además del acompañamiento vocacional de los Hermanos jóvenes y colaborador del Patronato de Escuelas de Extensión. Se le autorizó a dar retiros, aceptar invitaciones de colaboración y a dictar conferencias. Al respecto nos dice: Quiero hacer constar, que en esta actitud que he tomado ante mi Provincial y mi Provincia, es de completa disponibilidad y he antepuesto la obediencia a mis opciones y gustos personales.
EL MAESTRO DE NOVICIOS
El año de 1988 se decidió que el Noviciado de la Provincia de México Central, volviera a establecerse en La Quinta Soledad en Tlalpan y que el nuevo maestro fuera el H. Basilio. Desde el primer momento se encargó de la remodelación del inmueble y en especial, de diseñar una capilla apropiada para la liturgia y la oración a fin de facilitar la contemplación y la unión con Dios. Durante el mes de julio fue a Colombia a dar un curso para Hermanos superiores de comunidad sobre las Constituciones del Instituto. Regresó con una tifoidea severa que lo postró en cama durante cuatro semanas. Las dosis excesivas de antibióticos lo debilitaron. El día 26 se inició el Noviciado y el H. Basilio se levantó para recibir a los nuevos novicios.
En los meses de mayo y junio de 1989, estuvo en Roma a fin de preparar un Curso para maestros de Novicios a todo el Instituto que se impartiría en Roma, en enero del siguiente año, de acuerdo con las nuevas Constituciones y a la Guía de Formación del Instituto. El H. Basilio quedó como miembro del equipo coordinador. Refiriéndose al curso, uno de los participantes decía: Al saber que el H. Basilio sería el Superior de la comunidad, me dio mucho gusto y mucha tranquilidad. Fue en el transcurso de las actividades que comprendimos todos, que nuestra esperanza no se había visto frustrada… lo más serio recaía sobre el H. Basilio. Era un verdadero catalizador de la comunidad, conocía muy bien las crisis que pasaba cada uno. Sin su presencia hubiera sido muy difícil resistir los tres meses iniciales. El H. Basilio coordinaba, organizaba, traducía… sabía hacer, tenía experiencia y lo que es más importante, se desvivía por todos. Respetaba casi todas las opiniones, escuchaba con paciencia, atendía hasta los más insignificantes llamados… todo, sin perder la calma, orando las situaciones e invitando a ofrecer y discernir, dando ejemplo, como uno más, tanto en los recreos como en el trabajo manual, en los cursos como en los paseos… hizo una excelente labor. Supo hacer frente a una dura y difícil misión. (cfr. Testimonio).
Terminado el curso, el H. Basilio regresó a México y se incorporó inmediatamente al trabajo del Noviciado. Se preocupó por dar una preparación esmerada a sus formandos y durante el tiempo que coincidía con las vacaciones escolares, organizaba cursillos sobre temas de formación con especialistas en la materia.
Algunas veces, el H. Basilio tuvo que dejar el Noviciado para dar conferencias a diferentes Congregaciones Religiosas. En los anales del Noviciado se consignan aportaciones al Consejo Provincial de los Jesuitas, a los Misioneros del Espíritu Santo y a varios grupos de religiosas. Estas ausencias no rompían el ritmo del trabajo del Noviciado.
Durante un homenaje a al filósofo queretano Antonio Pérez Alcocer, le pidieron al H. Basilio que escribiera el prólogo del libro: Unidad y distinción.. El Secretario Académico de la Universidad de Querétaro, refiriéndose, al H. Basilio, hacía los siguientes comentarios: Entra de lleno Don Basilio Rueda a dar su punto de vista sobre aspectos personales y metodológicos de la obra, de su autor, resaltando su capacidad de síntesis y análisis reductivo… El maestro Rueda, de indiscutible honestidad intelectual y al mismo tiempo de profunda convicción religiosa y mística… fogoso pensador que sigue siendo llamado a las cátedras del mundo… espíritu profundamente enamorado de Dios, no deja de estar en su cabecera la obra de San Juan de la Cruz. Como filósofo ha escrito, en el poco tiempo que le quedaba libre entre una ocupación y otra, obras de gran profundidad. (cfr. Revista Auriga).
FORMADOR DE FORMADORES.
El domingo 7 de enero de 1990, en la Casa General se inauguraba oficialmente, en presencia del H. Charles Howard, Superior General, el primer curso, que duraría 18 meses, para futuros maestros de Novicios. Al día siguiente, los participantes salían hacia Villa Sorriso, en Castel Gandolfo, a 20 km de Roma, una propiedad del Movimiento Oasis, fundado por el P. Virgilio Rotondi S. J., amigo del H. Basilio.
El H. Superior General y su Consejo, antes de designar al H. Basilio como responsable del curso, vivieron un momento de incertidumbre ya que el H. Basilio había asumido el cargo de maestro de Novicios de la Provincia de México Central un año antes: Sin embargo hemos pensado que él es la persona más apta para asumir esta responsabilidad especialísima (H. Charles H. Carta a los Provinciales).
La elección fue acertada pues el H. Basilio poseía el liderazgo y el ascendiente necesarios para mantener el rumbo y conducir al grupo a puerto seguro. Antes de comenzar el curso fue necesario él arreglo de la casa, por lo que el H. Basilio y su equipo se dieron a la tarea de aprovisionamiento: compras, previsión de traslados, aseo, locales y demás menesteres.
Uno de los retos de inicio fue la elaboración del Proyecto Comunitario. Después de toda una semana de tanteos, no se llegaba a nada concreto, debido a la diversidad de culturas de los Hermanos debido a que procedían de diferentes regiones: África, Europa, Asia, Australia y América. El H. Basilio se dio a la tarea de hacer una síntesis tomando en cuenta todas las opiniones; luego presentó el proyecto a la comunidad el cual fue aprobado por la mayoría de los participantes.
Mantener la unidad y el buen espíritu exigía tacto y habilidad de parte del Superior, por lo que el H. Basilio intervenía para matizar extremismos ideológicos, diferencias culturales, quejas y malos entendidos. Ello implicaba largos momentos de oración y discernimiento.
La búsqueda de la voluntad de Dios guiaba todas sus actuaciones. Una vez al mes, entrevistaba a cada uno de los participantes. Los escuchaba, guiaba y aconsejaba con extrema delicadeza. Constataba el progreso de cada uno y le ayudaba a la superación de las dificultades cotidianas. La tarea, delicada y difícil, fue cumplida con el propósito de ayudar al crecimiento humano y espiritual de los Hermanos. En cada momento encontraba argumentos para dar razón de la toma de decisiones y del porqué de su modo de actuar en situaciones indefinidas.
Uno de los contratiempos que afectaron la marcha del curso se dio en julio a consecuencia de la falta de agua en la casa. Se procedió a la perforación de un pozo para satisfacer las necesidades de limpieza y mantenimiento de jardines. El H. Basilio supo manejar la situación y organizó el traslado de todos los participantes a la Casa General, a pesar de la inconformidad que manifestaron algunos descontentos. Seis meses después se pudo constatar que esta situación se había resuelto de la mejor manera y muchos admiraron su manera de proceder.
Un año más tarde, la comunidad de Villa Sorriso dejó su local definitivamente para instalarse en la Casa General. El cambio fue preparado por el H. Basilio con una serie de reuniones que se vinieron a sumar a la fatiga acumulada y a su precaria salud, siempre amenazada por una deficiencia respiratoria.
Apenas instalados, un contratiempo vino a turbar la buena marcha: la declaración de la primera guerra del Golfo, ya que debido a este acontecimiento se suspendió la peregrinación a Tierra Santa que había sido programada como el tiempo fuerte del curso. Una vez más, el H. Basilio enfrentó la situación con paz y tranquilidad. Sobre la marcha se elaboró una nueva programación para los últimos meses del curso.
Su capacidad de comprensión y su sencillez ayudaron enormemente al H Basilio al desarrollo del curso. Solía estar siempre atento a las personas y cuestionaba situaciones, lo mismo que animaba y dirigía. Vivió el curso como cualquiera de los participantes, no se notaba que hubiera sido Superior General durante 18 años. Participaba en las fiestas y tardeadas familiares con simpatía y entusiasmo.
En varias ocasiones, el H. Basilio visitó a los Hermanos internados en el Hospital Albano con el mismo interés que lo había hecho con los Hermanos enfermos y ancianos del Instituto durante el tiempo de su Generalato. A la muerte de alguno de ellos hacía participar a la comunidad en las exequias y él mismo animaba la liturgia. Tenía un tacto delicado para confortar a los Hermanos y familiares en tan difícil trance.
La conversión personal en el seguimiento de Cristo, al estilo de María, era tarea de todos los días. El cargo de superior le exigía mucha paciencia, dominio de sí y abnegación. A pesar de los achaques jamás se quejaba; era muy exigente consigo mismo y no se lamentaba de los males que lo agobiaban. Al momento de la distribución de las tareas para el equipo, se reservó para sí los temas de la oración personal y comunitaria y sobre todo el de la vida religiosa. Invitaba a los Hermanos, por grupo lingüístico, a orar con él y poner en práctica el principio del testimonio que aconsejaba en la Circular sobre la oración.
En todo grupo humano en el que se dan tensiones y puntos de vista diferentes y se hacen frecuentes las presiones, no se puede dar gusto a todos. El H. Basilio lo sabía y él mismo reconocía sus limitaciones y sabía pedir disculpas. Cuando las relaciones se hacían tensas sabía callar y hacía acopio de reserva y de paciencia. En una ocasión había expresado: 'Este curso de formación ha sido una de las experiencias más difíciles de mi vida'. Efectivamente, le tocó dirigir un nuevo tipo de formadores en medio de la incertidumbre y los desafíos inherentes a una experiencia nueva: 'Algunas experiencias vividas durante el curso de formación han sido más difíciles aun que mis 18 años como Superior General. Solamente gracias a la oración, pude permanecer en paz, con la mirada vuelta hacia el Señor'.
El H. Basilio dirigió el curso con un gran espíritu de fe. Se podía no estar de acuerdo en algunas de sus decisiones, pero no había duda sobre su interés por el crecimiento de las personas y no se ponía en tela de juicio su profunda preocupación por la vida espiritual de la comunidad y de cada uno de los Hermanos.
Se entregaba por completo a su misión de formador, la que fundamentaba en la Eucaristía y en la oración. Ponía a Jesús en el centro de su vida. Compartía con todos los Hermanos del curso, el fruto de sus experiencias de los 18 años de Superior General en su trato con Dios y con los hombres. Vivió los sufrimientos, los gozos, el reconocimiento, lo mismo que las dificultades comunes a todos aquellos que comprometen su vida con el seguimiento de Cristo.
EPSYMO
El H. Basilio hizo contacto, en la ciudad de México, con un grupo de personas dedicadas a la reflexión religiosa, integrado por sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de diferentes asignaciones religiosas; todos ellos, profesionistas. EPSYMO quiere decir: Equipo de Psicólogos y Médicos Orientadores.
Nació este grupo en 1979 por iniciativa del P. Rafael Checa O.C.D. como resultado de una inquietud de búsqueda al servicio de la Iglesia. Este grupo se inspira en el permanente interés de aunar la experiencia de Dios y sus mediaciones con el desarrollo humano y cristiano. Sus objetivos son crear un espacio de encuentro personal y profesional, a fin de cuestionar e investigar los aportes de las ciencias humanas, en diálogo interdisciplinar, pluralista y ecuménico, desde la perspectiva de la fe cristiana. Uno de los integrantes del grupo se expresaba así del H. Basilio: Conocí al H. Basilio en las reuniones del grupo, donde varios profesionistas nos juntamos para tratar de integrar la fe con otras disciplinas, como la psicología y el psicoanálisis. Pero es también un grupo ecuménico y yo, personalmente evangélico presbiteriano, hallé en el H. Basilio una cálida fraternidad que me hacía sentirme verdaderamente hermano en la fe común. Cuando fui ordenado presbítero, él asistió a dicho evento, lo cual me honró y por lo cual le quedé muy agradecido. (cfr. Testimonio).

INESPERADO ENCUENTRO FAMILIAR
En mayo de 1993, estando el H. Basilio de visita de familia, se enteró por medio de su hermana Guadalupe y de su sobrino Basilio, hijo de su hermano Eladio, de la existencia de una media hermana: María Dolores. La noticia le causó un profundo cuestionamiento y un gran deseo de conocer a su hermana. Habló luego con Guadalupe para ponerse al corriente de muchas cosas que ignoraba por completo. Pero como era el último día de la visita de familia acordó, con su hermana Guadalupe y su sobrino Basilio, dejar para más tarde la presentación.
Los motivos del desconocimiento quedaron sepultados en el ámbito discreto de la familia. La prudencia le inspiró al H. Basilio la espera sin precipitaciones, sabiendo de antemano los deseos que tenía Dolores de conocerlo. La reunión prevista se dio en casa de Guadalupe en marzo de 1994. Allí acudió Dolores solamente con sus hijos, ya que su esposo había muerto un año antes. Dolores relata lo ocurrido en el encuentro: … Llegado el momento de presentarnos, me di cuenta y comprendí que Chilo era una persona muy humana y sumamente amable… al bendecir la mesa habló muy bonito, pidiendo a Dios Nuestro Señor gracias especiales para mi familia y para mí… nos sentíamos muy a gusto disfrutando de su compañía, pues fue un gran acontecimiento y una noche inolvidable para toda la familia. Durante su enfermedad lo seguimos visitando y él, muy amable, me presentaba como su hermana a las personas que iban llegando a visitarlo. Cuando me tocaba quedarme sola con él los primeros días de su hospitalización, yo le contaba parte de mi vida y él me decía que yo no tenía la culpa de lo que pasó y se le arrasaban los ojos de lágrimas. (cfr. Testimonios).
Cecilia, la hija mayor de Dolores, nos cuenta su experiencia: Desde el primer momento se le notó la gran alegría de conocernos y mi tío me inspiró tal confianza y ternura que le abrí mi corazón y comencé a contarle muchas cosas de mi vida. Él me decía que nos quería mucho y que siempre estábamos en su corazón y en sus oraciones… nos dio su número telefónico y su domicilio… cuantas veces le hablé después, siempre me contestó. Cuando ya estaba en el hospital, me comentaba que le dolía no habernos conocido antes. Fue cuando le doné sangre y se puso muy feliz y nos pidió que no dejáramos de visitarlo, que quería estarnos viendo para seguir platicando y que hubiera deseado conocernos desde antes y se ponía muy triste. Siento que desde entonces está con nosotros y nos acompaña y que aunque fue muy corto el tiempo que nos tratamos, fue también muy intenso, dejando en mi corazón una llama de amor hacia el prójimo, la alegría de vivir y la de servir a Dios y a los demás. (cfr. Testimonio).
Otra de las sobrinas, Claudia, nos relata su experiencia: Allí mismo le presenté a mi novio… lo invitamos a nuestra boda… el día anterior me llamó para felicitarme y me dijo que había pedido mucho a Dios para que fuéramos felices en nuestro matrimonio y nos deseaba que el mismo amor que nos manifestábamos cuando nos conoció, durara por siempre. (cfr. Testimonio).
Germán, el único varón de la familia, manifestó lo siguiente: El día que conocí a mi tío Basilio, me di cuenta de que era una gran persona. Se portó muy atento, comprensivo y amable. Me quedaron muy gratos recuerdos de él. Elizabeth, la hermana menor también fue muy concreta en su comentario: El día 16 de marzo fue cuando conocí a mi tío Basilio y desde ese momento nos demostró un gran afecto y nos abrió su corazón. (cfr. Testimonios).
Con este encuentro se amplió el círculo de relaciones del H. Basilio. Relaciones que, a pesar del poco tiempo que duraron, fueron muy intensas, especialmente en los momentos más dolorosos de su vida.


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