Sintesis biografica


MAESTRO DEL SEGUNDO NOVICIADO



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MAESTRO DEL SEGUNDO NOVICIADO
En el Instituto de los Hermanos Maristas se llama Segundo Noviciado a un tiempo de formación humana y religiosa, que se ofrece a todos los miembros de edad madura a fin de motivar la superación espiritual de quienes ya llevan camino recorrido en la vida Marista. Para los Hermanos de habla hispana y portuguesa, funcionaba en Sigüenza, España, y luego, en El Escorial, un centro de espiritualidad de este tipo de formación.
Al terminar su encomienda en el Movimiento por un Mundo Mejor, el H. Leoncio Martín, Vicario General, quien conocía bien al H. Basilio, lo propuso al Superior General para apoyar al director del Segundo Noviciado de habla hispana, pues llenaba el perfil que se necesitaba: apertura a los nuevos tiempos, renovación y adaptación de la vida religiosa, en una palabra aggiornamento. Por otra parte, el H. Provincial de México Central lo había designado para ser director del Escolasticado (Casa de preparación espiritual y pedagógica después del Noviciado) El H. Vicario General pidió al H. Provincial que cediera al H. Basilio para el cargo de subdirector del Segundo Noviciado de Sigüenza.
El H. Provincial expuso al H. Basilio el deseo de los superiores y lo dejaba en libertad de escoger entre el Escolasticado y el Segundo Noviciado. El H. Basilio pidió unos días para reflexionar y orar a fin de poder discernir la voluntad de Dios. Al final del plazo fijado le dijo al H. Provincial: Después de haberme puesto ante la presencia de Dios haber reflexionado que en el Escolasticado puedo servir a mi Provincia y en el Segundo Noviciado a mi Instituto, acepto éste para poder servir a mayor número de Hermanos en la Congregación .. (cfr. Testimonio).
El domingo de Ramos, 11 de abril de 1965, el H. Leoncio presentó al H. Basilio a toda la comunidad de Sigüenza. En los Anales de la casa quedó escrito: El Domingo de Ramos y el Triduo Sacro, así como la Resurrección, se realizaron con piedad y solemnidad. Aquí cabría recordar la bellísima Hora Santa que se tuvo en la noche del Jueves Santo dirigida por el H. Basilio.
Unos días más tarde el H. Basilio emitió el Voto de Estabilidad, que reafirma el compromiso definitivo de fidelidad al Instituto, y que había solicitado antes de terminar su trabajo en el Movimiento por un Mundo Mejor.
La segunda sesión del Segundo Noviciado se inició el 10 de julio del mismo año y el H. Basilio fue designado director por nombramiento expreso del H. Superior General. En la bienvenida que el H. Basilio dio al grupo de nuevo ingreso dirigió a los presentes unas palabras, según consta en los Anales de la casa … dio la bienvenida haciendo resaltar el espíritu que lo anima que es de una entrega absoluta a favor nuestro, con el objeto de aprovechar al máximo este tiempo precioso que Dios y nuestros Superiores nos conceden… en la afirmación de que estaba dispuesto a todo con tal de que nosotros pusiésemos, de nuestra parte, el empeño necesario en la santificación de este tiempo precioso de nuestra vida.. (cfr. Anales).
Mientras se llevaba a cabo el Retiro Inicial, el H. Basilio fue invitado a dar un ciclo de conferencias a los superiores de la Provincia Marista de León. Seguía la correspondencia con el H. Leonidá quien le escribía: Me complace saber que sus conferencias son apreciadas y que le hayan pedido hablar en diferentes retiros. Los temas religiosos importantes del Segundo Noviciado se desarrollaban de acuerdo a la doctrina del Vaticano II, aún no clausurado. Al terminar este curso, el H. Basilio asesoró a los Hermanos en la elaboración del proyecto de vida para que no quedara todo nada más en referencias y teorías, sino que se hiciera vida cotidiana.
Tanto trabajo se había echado encima que su salud se vio amenazada. El H. Leonidá que estaba al pendiente, le decía en una carta: Veo con gusto que aprecian su preparación académica y la manera de exponer la doctrina lo más adecuadamente para ayudar a los Ejercitantes a entregarse plenamente al buen Dios. Siga adelante, pero cuide su salud… comprendo que lo solicitan mucho y que su buen corazón no sabe rehusarse, pero de seguir así, va a quemar la vela por los dos cabos.. (cfr. Correspondencia).
Para la tercera sesión que se inició el 10 de enero de 1966, la pluma del cronista en turno hace constar lo siguiente: Gozosos dejamos constancia aquí del esmero que nos ha brindado el H. Basilio Rueda desde el primer momento. En él encontramos al Superior y al religioso modelo; al intelectual que la fama pregona, al Marista sencillo y humilde que no establece diferencia entre la cátedra y el fregadero. El 15 de enero el H. Basilio partió para Salamanca a fin de presidir un cursillo para los Hermanos encargados de las Casas de Formación. El 15 de febrero fue la despedida de la casa de Sigüenza para trasladarse a la casa de El Escorial, recién construida en un lugar llamado Fuente Nueva, a 4 km de distancia del monasterio de San Lorenzo, de El Escorial, en la carretera de Guadarrama y a 17 km de Madrid. Para el día 25 los Padres Benedictinos del Monasterio, gracias a las diligencias del H. Basilio, aceptaron ser directores espirituales y capellanes.
El H. Basilio puso singular empeño en proponer la formación a la altura de la Renovación, con una base antropológica fuerte, a fin de sustentar los valores cristianos de la vida religiosa de acuerdo a las necesidades que se habían detectado en el Vaticano II. Invitaba a lo mejor y más actualizado de personajes que apoyaban el aggiornamento. Temas como sexualidad, afectividad y vida consagrada, lo mismo que sobre madurez humana, causaron feliz impacto entre los Hermanos cuya formación religiosa inicial había llevado otros esquemas académicos y doctrinales. La preocupación por los problemas sociales de la humanidad, hizo que el H. Basilio invitara al líder la Hermandad Obrera de la Acción Católica, señor Miguel Fernández, para que hablara sobre estos asuntos. La convicción del conferencista y su militancia en los sindicatos, convencieron a los participantes a proponerse para el futuro, alguna acción significativa en el terreno de la justicia social. Asimismo, invitaba al Dr. Vicente Alcalá, S. J. eminente colaborador del médico psiquiatra español Dr. Juan José López Ibor.
Al final de esta sesión del Segundo Noviciado en las palabras de agradecimiento que le dirigieron quedó lo siguiente: Es usted, H. Basilio, un hombre que deja huella y sintonía entre oración y acción en quienes lo han conocido. Cuide su salud, atempere sus vigilias porque el Instituto lo necesita.
La cuarta sesión se inició el 10 de julio de 1966. En las palabras de bienvenida, el H. Basilio se puso a las órdenes de todos, no importando la hora ni si fuera de día o de noche. Para él no había más que un continuo devenir de horas de servicio, en una continua sucesión de momentos. El día 5 de noviembre salió rumbo a Salamanca para dar unas pláticas a los Hermanos escolásticos sobre vida religiosa. Hacia el final de esta sesión, en una carta que le escribe el H. Leonidá le dice: Deseo que su salud sea buena y que haya mejora desde que se le aconsejó que evitase el surmenage… acabo de ver en la revista Ecos de Familia de México, su obra Ser y valor, ojalá fuera posible proporcionarme un ejemplar.
El día 10 de enero de 1967 se iniciaba la quinta sesión. El día 12 el H. Basilio presenta una perspectiva general del curso. La agenda es apretada, hay mucho quehacer y el tiempo es limitado. No se trata de inventar nada, sino simplemente de poner en orden las cosas más sencillas de la vida para vivirla con intensidad. Una de la necesidades que veía urgente solucionar era la de un campo de fútbol. En un terreno de la propiedad, muy accidentado, por cierto, se le ocurrió que podía ser un buen lugar para el campo. Se intensificó el trabajo manual para nivelar promontorios y rellenar huecos. Uno de los participantes nos comunica su experiencia: Me cupo el honor de hacer mi Segundo Noviciado en El Escorial el año que precedió a su elección al supremo gobierno del Instituto. Fue ésta la última tanda que el H. Basilio presidió como director del Segundo Noviciado… Como rasgo especial de su gran delicadeza de trato con sus Hermanos, me complazco en citar lo siguiente: viendo el H. Basilio que quien esto escribe ya tenía unos 58 años de dad y que estaba trabajando en el campo de juego, me llamó y me dijo con suma amabilidad, a la usanza mexicana… Usted, D. Víctor, no haga esos trabajos tan duros. Ya le dije al H. Subdirector que durante el trabajo manual me lo mande para que me saque unas fichas de Teilhard de Chardin. Pues veo que usted maneja muy bien el francés. (cfr. Testimonio).
Por El Escorial desfilaron Consejeros Generales, Provinciales de España y de otras latitudes que pasaban por Madrid. Visitar la casa era una parada casi obligada y el H. Basilio aprovechaba estas visitas para que los moradores se enteraran de la situación de la congregación en las diferentes partes del mundo, con el fin de tener una visión eclesial.
Todas las conferencias que se dieron ese año fueron a la luz del Concilio Vaticano II, debido a la urgente necesidad de ponerse al día. Los días 18 y 19 de marzo el H. Basilio se desplazó a Segovia para dar una serie de conferencias a los padres de familia del colegio de la localidad; el éxito fue rotundo, de tal manera que fue invitado para otra intervención.
El 9 de abril empezaron a llegar los Hermanos delegados al XVI Capítulo General de las Provincias Maristas españolas. Se tuvieron prolongadas y densas reuniones en la sala de conferencias. Al frente de ellas estaba el H. Basilio quien, con atinada dirección, conducía a buen fin las aportaciones de los delegados. Hasta ese momento el H. Basilio no era más que un Hermano más, y sin embargo los Hermanos españoles, conociéndolo, habían pedido su colaboración para dirigirlos. Por estas fechas era tal la estima que le profesaban al H. Basilio, que su palabra se convertía en oráculo y sus sugerencias en pistas a seguir en los diferentes aspectos de la vida religiosa.
Algún Hermano delegado dijo en una ocasión: Si los Hermanos de México no eligen delegado al H. Basilio, los Hermanos de España lo llevamos como consultor. Afortunadamente, los Hermanos de México sí lo eligieron como delegado capitular y la noticia llegó a El Escorial el 6 de mayo llenando de alegría a todos los moradores de la casa. Se aprovechó la ocasión para felicitar al director por su nombramiento y, al mismo tiempo, para agradecerle todos sus desvelos. En la víspera del homenaje, el encargado de los festejos se hizo pasar por alcalde y declaró: El H. Basilio es 'reo' de estar siempre al servicio de quien lo solicite; de haber pasado muchas horas de la noche sin dormir; de haber sido electo delegado capitular; de haber tenido a los delegados españoles trabajando durante tres días con sus noches, por lo que se le aplican las siguientes sanciones: veinticuatro horas de deposición de poderes; conformidad con el homenaje de gratitud y afecto que se le va hacer, supresión de conferencias todo el día de mañana. Dado en la localidad a las veinte y media horas del día 8 de mayo de 1967. Al día siguiente se realizó el homenaje, el cual agradeció el H. Basilio haciendo una vez más su incumplida promesa de siempre: tener más cuidado de su salud.
El día 11 llegó de visita el H. Luis Gonzaga, Consejero General, a quien llamó poderosamente la atención el campo de fútbol completamente terminado y exclamó: Nunca pensé que esto se realizaría.
Los cursos se sucedieron uno tras otro: Mariología, Pastoral Catequética, Determinismos Psicológicos, Autoterapia Afectiva, etcétera. Todos según los lineamientos del Concilio Vaticano II.
La Quinta Sesión terminó el 8 de junio y el H. Basilio salió para México a fin de reunirse con los Hermanos de su Provincia, con quienes había perdido contacto desde 1961 y a ponerse al día en las inquietudes y propuestas para el próximo Capítulo General. El H. Leonidá escribía entonces al H. Basilio …yo deseaba su elección como Capitular, por lo tanto lo felicito de todo corazón. Tiene un gran rol a desempeñar para aclarar, para ayudar en lo que convenga aceptar o descartar en las numerosas proposiciones que serán hechas… con mucho gusto he leído su libro Ser y valor… me sería muy grato verlo en Saint Paúl en donde usted ha dejado un excelente recuerdo.. (cfr. Correspondencia).
El 9 de agosto, el H. Basilio ya estaba de regreso en El Escorial y al día siguiente salía para Burgos, a dar un retiro a los Hermanos directores de las Provincias Maristas de España, y el día 16 tuvo la última reunión con los Hermanos delegados españoles y de otros países que se encontraban de pasó por la Península.


II. EL MUNDO MARISTA
SUPERIOR GENERAL
Para el año de 1967, a ciento cincuenta años de la fundación del Instituto Marista, se preparaba el XVI Capítulo General dentro del contexto del Concilio Vaticano II, como un Capítulo especial de renovación y de adaptación de la vida religiosa al mundo moderno.
El papa Juan XXIII quería una renovación a fondo de la Iglesia y hablaba de un Nuevo Pentecostés. El 11 de octubre de 1963 fue la fecha señalada para la inauguración del Concilio: que se hace palabra del Señor en boca de la Iglesia convertida en profeta de la humanidad, según lo dicho por el Santo Padre en esa ocasión.
Cuando el H. Basilio explicaba los documentos del Concilio se centraba en lo fundamental: El Concilio debe ser interpretado integralmente si se quiere llegar a ponerlo en práctica… El documento Lumen Gentium, riquísimo en el campo de la educación católica, no podría ser utilizado sino en el contexto y la orientación con que ha sido escrito. (cfr. Circular).
En cuanto a la renovación de la vida religiosa, ésta va a tener como referencia el decreto Perfectae Caritatis y el motu proprio Ecclesiae Sancte en el que se proponen dos aspectos: la renovación espiritual de los Institutos y la disciplina de la misma, mediante los Capítulos Generales, cuya misión va más allá de las leyes emanadas de los mismos. Se sugiere un Capítulo General Especial, ordinario o extraordinario, en un período de dos o tres años. Se pide una consulta amplia y libre a todos los miembros, en orden a encauzar la labor del Capítulo que, a su vez, tiene el derecho de modificar ad experiementum ciertas normas de las Constituciones.
En las reuniones previas al XVI Capítulo General, habidas en España y presididas por el H. Teófilo, Provincial de Levante y moderadas por el H. Basilio, se trataron los siguientes temas: Fin del Instituto, Gobierno, ¿Instituto religioso o secular? Centros de formación permanente, Testimonio colectivo de pobreza, el Sacerdocio, la Oración, etcétera.
El día 28 de agosto ya casi todos los capitulares se encontraban en Roma, y el día 3 de septiembre se declaró oficialmente constituido el XVI Capítulo General. En un reportaje para una de las Provincias, alguien escribió, refiriéndose al H. Basilio: Dondequiera que ha estado ha sabido despertar admiración y simpatía por su gran sencillez, profundo respeto a la persona humana, cordialidad y gran sensibilidad para hacerse cargo de los problemas, pero, sobre todo, ha sabido conmover los corazones promoviendo la conversión profunda de las almas. (cfr. Reportaje).
Durante las sesiones de trabajo por comisiones, ya se hablaba del H. Basilio como posible sucesor del H. Charles Raphael en el gobierno del Instituto. Unos días antes de la elección, el H. Basilio se encontró con el H. Raúl Coral de Colombia, antiguo colaborador suyo en el Movimiento por un Mundo Mejor y le preguntó:
- ¿Qué has oído?
- Que está entre los Hermanos que pueden ser electos para Superior General.
- Ustedes metieron la pata al andar hablando de mí. Mañana vas a buscar al P. Lombardi y le platicas cómo van las cosas, a ver qué dice.
Al día siguiente el H. Raúl, fue a ver al P. Lombardi a Rocca di Papa y le explicó el motivo de su visita. El padre exclamó:
- ¡Basilio, Basilio!
Luego escribió una nota:
- La Iglesia lo necesita, acepte.
El 24 de septiembre, los capitulares se dirigieron a la Sala Capitular para elegir al IX sucesor del Padre Marcelino Champagnat. Un Hermano capitular escribía el día anterior: Al H. Basilio se le ve tranquilo. La procesión va por dentro. Buen amigo a quien he consultado muchas veces en estos dos años; por la noche se preocupa de que me den una botella de leche, porque hablando le dije que ayer me había dolido algo el estómago. El día de la elección el mismo Hermano escribe: Recuento de los votos por los escrutadores para ver si hay 150. Están exactos. Empieza la lectura. Los tres primeros para el H. Basilio Rueda… por pocos votos no sale a la primera. Vuelta a votar y… ¡tiene la mayoría absoluta! ¡Lágrimas de algunos, emoción, alegría inmensa en todos los españoles que hemos trabajado con él codo con codo muchas veces!… el Señor nos lo conserve y los hombres lo merezcamos. (cfr. H. Virgilio. Biografía).
Después del recuento de votos el presidente de la sesión proclama la elección del H. Basilio Rueda como Superior General del Instituto de los Hermanos Maristas de las Escuelas. El H. Charles Raphael, Superior General, le pregunta:
- ¿Hermano Basilio Rueda, acepta usted el cargo para el que los capitulares lo han elegido?.
El H. Basilio, pálido y con voz entrecortada, responde:
- Teniendo en cuenta las excepcionales cualidades que debe tener un Superior General y conociendo al mismo tiempo mis limitaciones, mi primera intención fue no aceptar el cargo, pero ¿qué quieren que les diga?… les aseguro una total entrega de mi persona y de mi voluntad para trabajar con todos los Hermanos del Instituto. Puesto que así lo han decidido, acepto… me encomiendo a la protección de la Santísima Virgen y a la del Fundador… esa es mi respuesta.
La Asamblea Capitular acogió con una explosión de aplausos estas palabras. El H. Charles Raphael añadió a continuación:
- Reverendísimo Hermano Superior General, al presentarle el homenaje de nuestro profundo respeto, le prometemos obediencia y rogamos nos bendiga.
Los capitulares, se arrodillaron y el H. Basilio, Superior General, les dijo:
- No es mi bendición sino la de Dios la que van a recibir… que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo los bendigan. Amén, fue la respuesta unánime y resuelta de los Capitulares.
Era el día 24 de septiembre del año de 1967. (cfr. Reportaje).
Durante el homenaje que siguió a la elección, el H. Basilio dijo a los Hermanos reunidos en la sala:
al ver la sencillez con que todos aceptaron la decisión del Capítulo, recordé el sí de María en la Encarnación y quedé conmovido… soy mexicano y seguiré siéndolo, pero cuando vaya a cualquier nación, considérenme como uno de los suyos, porque lo seré, su nación será mi nación; siento en el alma lo que pasa en China, por eso en el plan de mi gobierno habrá un lugar muy especial para los pobres y las misiones.
Algunos Hermanos, al reportarse a sus Provincias de origen, se expresaban así acerca del nuevo Superior General: …Sus palabras de ocasión levantaron una antorcha gigante de caridad fraterna y de amor a los pobres y las misiones, dejando a todos convencidos de que el elegido es un hombre enviado del Señor. Otro comunicado decía así: Desde el comienzo del Capítulo General el muy querido H. Basilio Rueda se distinguió por un conjunto de cualidades que llamaron la atención de todos… esto supone un gran espíritu sobrenatural, conseguido sin duda, en una intensa vida de oración y en la meditación asidua del Evangelio. (cfr. Reportajes).
La primera sesión del Capítulo terminó el 28 de octubre y el 1 de noviembre el H. Basilio salió a Madrid, pasando por El Escorial a recoger las pocas pertenencias que tenía. Luego siguió hacia el Hermitage, Francia, a fin de visitar a los Hermanos.
Durante el año de 1968 el H. Basilio escribió las Circulares referentes al XVI Capítulo General, cuyo objetivo era concientizar a los Hermanos sobre la importancia de llevar a la práctica, en la Congregación Marista, las directrices del Vaticano II. En una de ésas nos dice: … lejos de mí toda pretensión, toda imposición de prioridad y jerarquía… ni de decir la última palabra, ni siquiera de tener la razón. Simplemente hemos dejado obrar al Señor dentro del corazón, dándole tiempo suficiente para sedimentar, encuadrar y reducir a sus verdaderas dimensiones lo que Él nos ha hecho ver con el único fin de hacer en el Capítulo lo que el Concilio pide y nada más que eso.
En la segunda sesión del Capítulo, uno de los puntos candentes a estudiar fue el de la cuestión del sacerdocio para los Hermanos. En la visita que hizo el Cardenal Antoniuti, Prefecto de la Sagrada Congregación de los Religiosos, había insistido en la opción al sacerdocio propuesta por el documento Perfectae Caritatis, para las Congregaciones laicales. Las opiniones de los capitulares se habían polarizado y los grupos estaban casi iguales en número, por lo que la decisión, a favor o en contra, no hubiera sido significativa. Se oían comentarios como éstos: Algunos Hermanos dejarían la Congregación si se aprueba el sacerdocio o bien algunos Hermanos se retirarían si no se aprueba el sacerdocio.
La actitud prudente del H. Basilio para mantener la calma, y el deseo del mejor bien para la congregación, se sostuvo sobre el predominio de cualquiera de las dos tendencias. El asunto quedó pendiente y se mantuvo el statu quo hasta el siguiente Capítulo General. En el intervalo, se dejó al Superior General y a su Consejo el encargo de un estudio objetivo y científico sobre la cuestión del sacerdocio en todo el Instituto Marista, en vistas a una solución adecuada.
Del 28 de abril al 6 de junio de 1968, justo en el período de la intersesión capitular, el H. Basilio visitó 11 países de África en tan sólo 48 días. Lo acompañó el H. Paul Ambrose, Consejero General. Fue un viaje que le permitió una primera evaluación de situaciones concretas y posibilidades reales que se tradujo en un plan misional, plenamente apoyado por el Capítulo General, en la segunda sesión. En conclusión, el H. Basilio proponía: Es preciso responder al llamamiento de la Iglesia y del Concilio a favor de los Pueblos. La apertura a la evangelización de África se hace acelerada y urgente.
Antes de la clausura de la sesión capitular el H. Vicario General se dirigió al H. Basilio en los siguientes términos: No pierda jamás el sentido del humor, con el que Dios lo ha colmado; déle gracias por este excelente don que hace desempeñar los roles importantes sin soberbia y los humildes, sin abatimiento… nunca se desanime, nosotros podemos desilusionarlo, defraudarlo, pero Dios nunca falla. El H. Basilio agradeció a Dios y le pidió perdón, y enseguida declaró clausurado el XVI Capítulo General dejándolo en manos de la Santísima Virgen y del Santo Fundador. Con la visita del Superior a África se iniciaron las visitas a todas las Provincias Maristas del mundo en los cinco continentes. Así, hasta el fin de su mandato como Superior General.
LOS RETIROS DE RENOVACIÓN
La Visita Canónica del Superior General a las Provincias del Instituto se suscribe en el marco de la adaptación y renovación pedidas por el Concilio Vaticano II. Parte medular de esta visita fue lo que se llamó Retiro de Renovación, completamente inédito. Un tipo de retiro sin parentesco con ninguno de los ya existentes: para superiores, para formadores y para todos los Hermanos. Al terminar este retiro, el Superior General dejaba una carta para todos los Hermanos de la Provincia, con indicaciones pertinentes a un Plan Provincial capaz de llevar a la renovación de la vida religiosa Marista y de traducirse en un plan de vida personal en cada unos de los Hermanos. Las características de este tipo de retiros fueron: a) Objetivos específicos dentro de una temática: liturgia, oración, votos, etcétera y unificación de estrategias en el equipo de apoyo. b) Adaptación a las necesidades específicas de cada Provincia, de cada comunidad y de cada persona. c) Selección y aplicación de los tiempos de oración a opciones concretas de modo colectivo.
De la temática, el 30% es fijo y constituye la columna vertebral del retiro, es como la línea fuerza que lleva a la conversión. El 70% se elabora a partir de la realidad de cada lugar a partir de la aplicación de unas encuestas previas. En cuanto al tiempo, se dedican cinco días de absoluto silencio para profundizar y orar, y tres para aterrizar en acciones concretas y tomar resoluciones comprometidas.
Lo más importante de estos retiros es su función de ayudar a la conversión personal e institucional, tanto de conducta, de voluntad y de vida. Además de la entrevista con el Superior General, hay suficientes sacerdotes en el equipo para atender a todos los participantes. Un Hermano se expresaba de este modo al terminar el retiro: Para la mayoría, el retiro fue una plataforma de lanzamiento hacia una vida religiosa más auténtica y un apostolado más comprometido; para otros fue una vuelta en redondo respecto a su conducta y finalmente para un grupo muy reducido, un cambio a otro estado de vida. (cfr. Ecos de familia, México).


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