Sexualidad y autismo


Instrucción y Entrenamiento Sexual



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Instrucción y Entrenamiento Sexual

Basándonos en este estudio y en la experiencia clínica de sus autores, proponemos que cuando se haya de intervenir en relación a un problema sexual no resuelto, se tengan en cuenta los siguientes aspectos:

1. Punto de vista, política de actuación y ética

2. Leyes penales y Reglamentos.

3. Elaboración de un plan para que sea aprobado.

4. Valoración del problema sexual no resuelto.

5. Estrategias y métodos para la instrucción y entrenamiento sexual.

Punto de vista, política de actuación y ética.

Un aspecto esencial sobre la instrucción y el entreno sexual es dejar claro el punto de vista propio sobre el autismo, así como definir las actitudes específicas y las políticas de actuación en relación con la sexualidad. Un punto de vista general sobre los autistas puede formularse de la siguiente forma:

"Si bien es cierto que podemos pedir a los autistas que respeten ciertas normas y reglas de la sociedad, también debemos respetar el estilo individual de cada persona. No podemos ver el autismo como una desviación o como el sufrir una desventaja de la que hay que librarse. No hay que luchar para que encajen en nuestra forma de pensar o de sentir, para que satisfagan nuestros deseos, esperanzas o ambiciones. Si bien viven su vida de forma diferente, no es de forma "equivocada". Por tanto, no tenemos que forzarles a vivir una vida como la nuestra, sino darles la posibilidad de aprender de nosotros, al igual que debemos intentar comprenderlos y aprender de ellos ( Haracopos, 1988 )".

Visto esto en relación con la sexualidad, es importante reconocer que, en nuestros esfuerzos para ayudar a los autistas a satisfacer sus deseos y necesidades sexuales, es crucial hacer una distinción clara entre nuestras expectativas, normas y ambiciones, y lo que el autista realmente puede hacer. Entre los profesionales que trabajan con autistas podemos encontrar actitudes muy diversas hacia la sexualidad. Algunos rechazan tomar partido, dando la espalda a los problemas que se presentan. Otros pueden enviar al autista a su habitación cuando está sexualmente excitado, sin intentar comprender el problema. El peor de los casos ocurre si alguien tiene tantos perjuicios que le impiden reconocer y preocuparse por los deseos y necesidades sexuales individuales. También puede darse el caso de que el profesional sea demasiado tolerante con los deseos y necesidades sexuales de la persona.

Las consideraciones y decisiones sobre las estrategias y métodos de instrucción y práctica sexuales han de estar fundamentadas en políticas bien definidas:

1. Los autistas han de tener el derecho y la posibilidad de llevar una vida sexual de acuerdo con sus deseos y necesidades y aquello que puedan controlar.

2. Los autistas han de poder recibir orientación y apoyo para solucionar sus problemas sexuales.

3. El aprendizaje de una conducta social adecuada con respecto al sexo ha de realizarse de acuerdo con las normas y reglas sociales del lugar de residencia del autista.

4. El tipo de orientación debe, en primer lugar, estar relacionado con y depender de cuán necesarios y obvios sean los problemas sexuales para el interno y su entorno. Es por lo tanto importante determinar y evaluar si los signos sexuales son claros, indefinidos o inexistentes.

a. Cuando la persona muestra signos claros de conducta sexual derivados de problemas sexuales no resueltos, el entorno tiene la obligación de prestar atención a dichos problemas.

b. Si la persona muestra signos indefinidos de conducta sexual, debe ser observada para recoger más información y poder determinar si están o no relacionados con problemas sexuales por solucionar

c. Si el autista no muestra signos de conducta sexual, el entorno no debe estimular su instinto sexual de modo deliberado.

5. Se ha de ver la sexualidad dentro de un contexto global, de forma que la instrucción y práctica sexual no consistan únicamente en ayudar al autista a aprender a masturbarse y alcanzar el orgasmo. Es igualmente importante reforzar la conciencia de su propio cuerpo y ayudarle a comprender los cambios físicos y emocionales relacionados con el impulso sexual. Por ejemplo, descubrir y estimular el cuerpo puede hacerse mediante actividades tales como ejercicios, cuidarse el cuerpo o mirarse desnudo en el espejo. Estas experiencias pueden aumentar las posibilidades del autista de disfrutar masturbándose y alcanzando el orgasmo. Después de alcanzar el orgasmo, el interno puede recibir ayuda para relajarse y poder explicar sus sentimientos sobre la experiencia sexual.

6. Cuando un autista dirige su interés sexual hacia otra persona, debemos decidir cuán lejos queremos ir en la ayuda que prestemos a dicho contacto. Puesto que experimentar la sexualidad con otra persona implica mostrar ternura, cuidado y empatía, debemos reconocer que la mayor parte de los autistas tienen una gran dificultad para relacionarse con otra gente. Si bien puede ser necesario establecer unos límites claros al interés sexual de un autista por otra persona, debemos ser prudentes y no dejarnos influenciar demasiado por las afirmaciones categóricas relacionadas con la incapacidad de los autistas para establecer relaciones íntimas. Esto es particularmente aparente entre los autistas de alto nivel de funcionalidad quienes, por desgracia, fracasan en sus experiencias con el sexo opuesto. Se están desarrollando métodos de tratamiento, siendo posible en un futuro que la concentración de esfuerzos permita a algún autista controlar y disfrutar de las relaciones íntimas.



Leyes Penales y Reglamentos.

Las leyes y reglamentos se han visto, a menudo, como barreras para la instrucción y el entrenamiento sexual. En relación con la publicación de "Sexualidad – con independencia de la minusvalía", el Ministerio de Asuntos Sociales se dirigió al Ministerio de Justicia para que le proporcionara directrices útiles acordes con las leyes penales y reglamentos vigentes sobre sexualidad.

La instrucción y el entrenamiento sexual de gente con minusvalías importantes, físicas o mentales, que viven formando grupos, en casas o instituciones, han de impartirse en condiciones adecuadas, físicamente seguras y de acuerdo con los internos, los miembros del personal y las familias de los minusválidos. Las directrices y regulaciones siguientes fueron estipuladas por el Ministerio de Asuntos Sociales para asegurarse de que se daban estas condiciones:

a. Debe seguirse siempre un plan previamente aprobado (tal y como se explica en la sección siguiente).

b. Nunca se dará instrucción o entrenamiento sexual al interno que lo rechace.

c. Nunca estarán justificados, como parte de la instrucción o entrenamiento sexual, el coito, el sexo oral o el sexo anal entre un interno y un miembro del personal. Se aplicarán las mismas regulaciones a otras formas de conducta sexual en las que un miembro del personal actúe como pareja sexual.

d. Nunca se practicará el entrenamiento sexual con chicos/as menores de 15 años, aunque se permite la instrucción verbal.

e. El entrenamiento sexual deberá limitarse a ayudar a los internos que quieran masturbarse o quieran tener relaciones plenas entre ellos.

f. No es legal el entrenamiento sexual que no siga un plan aprobado, incluso si es con el consentimiento del interno menor de 18 años o de un disminuido psíquico mayor de 18 años (Ministerio de Asuntos Sociales, 1989).

Es importante enfatizar que las anteriores directrices conciernen únicamente a las leyes penales y reglamentos que son aplicables a las ayudas dadas a personas con minusvalías físicas o mentales. Por tanto, las leyes penales y los reglamentos no son los únicos elementos que determinan hasta dónde es justificable y apropiado llegar en la instrucción y entrenamiento sexual de personas minusválidas. La planificación de un programa efectivo de entrenamiento sexual debe darse en conjunción con lo que es realista y deseable para el minusválido, con lo que es factible teniendo en cuenta las normas y reglas sociales de la casa-residencia y con las actitudes, intereses y cualificaciones de los miembros del personal.



Un plan aprobado

Como se ha mencionado en la sección anterior, es obligatorio someter a aprobación un plan tal como describimos a continuación:

1. Se debe realizar un análisis sistemático de la conducta sexual del interno, para saber si sus necesidades son el resultado de un problema sexual por resolver.

2. Se debe proponer un plan de instrucción y entrenamiento sexual para ayudar a satisfacer sus necesidades sexuales y, si ello es posible, enseñarle a satisfacerlas por sí mismo.

3. Antes de llevar el plan a la práctica, debe discutirse y aprobarse por el equipo profesional, así como por las otras personas implicadas, evitando con ello críticas innecesarias y sospechas sin fundamento. Por lo que respecta a este apartado, los autores están convencidos de que un programa de entrenamiento sexual se ha de formular por escrito y debe ser aprobado por todos los implicados. Los padres se han de implicar a pesar de que quizás ya no tengan la custodia legal de su hijo/hija.

4. Se ha de presentar el plan al interno para su aprobación, de forma que se realice el entrenamiento sexual en completo acuerdo con el interno. El autor está también convencido de que, en los casos en que el interno sea incapaz de manifestar sus deseos, se debe ser consciente y considerado con las reacciones del interno al entrenamineto sexual.



Evaluación de los problemas sexuales sin resolver

Junto con las decisiones que conciernen la instrucción y el entrenamiento sexual, es de enorme importancia llevar a cabo una descripción precisa y un análisis de los problemas sexuales no resueltos. La evaluación debe fundamentalmente consistir en lo que ocurre antes, durante y después de la conducta sexual. Los siguientes aspectos deben incluirse en la evaluación:

1. Signos de conducta sexual.

Uno de los objetivos de la evaluación es el determinar si los signos sexuales son definidos o no se presentan.

2. Hacia qué o quién se dirige el deseo sexual:

a) Hacia la propia persona, es decir tocándose o estimulándose los genitales, los pechos u otras partes sexualmente estimulantes del cuerpo.

b) Hacia otra gente: describir si el deseo sexual se dirige hacia mucha o poca gente, hacia gente conocida o desconocida, hacia gente del mismo o distinto sexo.

c) Hacia materiales, objetos y otros estímulos: describir si la persona escoge objetos determinados u otros estímulos, en su intento de excitar y satisfacer su deseo sexual. Estos objetos pueden incluir fotos de chicas/os desnudas, una muñeca, objetos duros, una almohada etc.

3. ¿Qué estimula el instinto sexual?

Los estímulos que pueden excitar el instinto sexual pueden ser internos o externos. Son ejemplos de estímulos internos las fantasías, ideas concretas e imaginería, recuerdos de experiencias anteriores etc. Estos factores de excitación se pueden determinar sólo si la persona habla de ellos con otros. Como ya se ha mencionado, la capacidad de imaginar se da, casi exclusivamente, entre los autistas de alto nivel de funcionalidad. Los estímulos exteriores pueden consistir en fotos, objetos, acciones, personas en concreto o partes del cuerpo de una persona. Los estímulos sensoriales pueden incluir tocarse el cuerpo o besar a otra persona.

4. Describir la conducta cuando la persona está sexualmente excitada.

Aquí habría que tomar en cuenta en qué situaciones se da la conducta sexual. ¿ Se da la conducta sexual en sitios concretos, durante actividades concretas, en periodos de tiempo del día o de la semana o en presencia de cierta gente? Además, se deberían describir las expresiones corporales de la persona, su estado comunicativo y emocional. Por ejemplo, ¿ se encuentra la persona abierta, alegre, relajada o hiperactiva, tensa, agresiva, ansiosa ?

5. Frecuencia, duración e intensidad

Se debería determinar la frecuencia con la que la persona muestra cierta conducta sexual, durante cuánto tiempo se preocupa por ella y si la conducta sexual se manifiesta de forma suave, moderada o intensa.

6. ¿Cómo reaccionan los demás ante la conducta sexual?

¿Reaccionan los demás de manera pasiva, dando instrucciones verbales o interviniendo de forma activa y directa ? ¿Qué métodos y estrategias posibles se pueden utilizar para ayudar a la persona a satisfacer sus deseos y necesidades sexuales? Al mismo tiempo, se deberían describir las actitudes y los motivos subyacentes de las personas involucradas. ¿Muestran aceptación, se muestran colaboradoras y/o correctoras o encuentran necesario establecer límites? ¿Se encuentran a gusto, inseguras, ansiosas o provocadas ?

7. Estados fisiológicos y psicológicos.

Por último, deberían valorarse los estados psicológico y fisiológico una vez terminada la actividad sexual. Por lo que respecta al estado fisiológico, es importante saber si la persona ha alcanzado el orgasmo o clímax. Una descripción del estado psicológico podría incluir si la persona se encuentra alegre, satisfecha, relajada o triste, frustrada, enfadada o ansiosa.

Los aspectos mencionados más arriba se usan para precisar el objetivo, es decir la conducta o problema sexual, de manera que se puedan aplicarse las estrategias apropiadas o los métodos de intervención. Las estrategias y métodos de intervención se describirán en el informe final.

 

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