Sensibilidad: igualdad o en diferencia



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Sensibilidad: igualdad o en diferencia.

¿Son más sensibles las mujeres que los hombres? Por Maria Pilar Iranzo e Inés Hojas.

Se define sensibilidad como la propensión natural del hombre a dejarse llevar por los afectos de compasión, ternura y humanidad. La sensibilidad no ha sido nunca un tema muy comentado sino que, por el contrario, se ha tendido a evitarlo y enmascararlo, evolucionando de acuerdo con las normas sociales. Desde la antigüedad, la sociedad ha marcado siempre claras diferencias sobre cómo hombres y mujeres debían comportarse en público a la hora de expresar sus sentimientos. De esta forma, se daba por hecho que el hombre debía tener más fortaleza y no podía mostrar sus emociones en sociedad, mientras que la mujer, por su condición, eran más débiles y no tenían obligación de "mantener la compostura" siendo más habitual que expresasen sus preocupaciones interiores en forma de lágrimas, llantos, etc.

Hoy en día esta diferencia entre hombres y mujeres sigue vigente. Sigue siendo un tópico que las mujeres son más sensibles que los hombres. No obstante, ¿es esto cierto o simplemente se generaliza debido a lo hecho por generaciones anteriores? Hablaremos de cómo, a nuestro parecer, hombres y mujeres son igual de sensibles y todos experimentamos los mismos sentimientos, aunque la sociedad se empeñe en discutirlo intentando continuar con tradiciones arcaicas o anticuadas.

Estudios recientes realizados por especialistas en psicología han descubierto que ser emocional capacita al individuo a la hora de desenvolverse en la vida ya que son personas más intuitivas, receptivas, empíricas y, para bien o para mal, sienten las emociones con más intensidad (estudio Sr. Daniel Morales Rosales).Por tanto, la sensibilidad no incluye solo su muestra más conocida, el hecho de llorar, sino también empatía, afecto, ternura, etc. con las demás personas del entorno. Según este estudio, las mujeres encuestadas habían tenido mayor puntuación en los aspectos señalados y los hombres una menor, destacando a su vez en otros aspectos.

Aun así, nuestra opinión es que todos sentimos emociones de igual manera, aunque no las expresamos en los mismos momentos o situaciones, ni ante los mismos sucesos. Los hombres son más individualistas, utilitarios y objetivos, muestran menor atención a los individuos del entorno. Ejemplificaremos lo dicho tomando por caso dos amigos: en primer lugar un chico y una chica. Ambos se encuentran una mañana y ella le saluda de forma cordial. Él no le contesta o está muy esquivo. La chica comienza a pensar sobre qué es lo que le pasa, por qué está mal, si habrá hecho algo, si estará enfadado, etc. Sin embargo, si la situación se repitiera con un amigo varón se entiende que él no le daría tanta importancia, sino que simplemente pensaría que tiene un mal día. De esto se puede deducir lo dicho anteriormente: que las mujeres son más empáticas y se preocupan más por descubrir cómo se siente la otra persona. Algunos científicos llaman a este hecho inteligencia emocional, es decir, capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos y la habilidad para manejarlos.

Sin embargo, los hombres también se preocupan por los sentimientos de la otra persona, pero no acostumbran a expresarlos en público, como si siguiésemos en la Edad Media. La mayor parte de las personas considerarían extraño que un hombre se preocupara excesivamente por los sentimientos de otro hombre, ya que se le tacharía de homosexual, aunque si es más habitual que se interesen por los de una mujer, a ellas les suelen gustar más los hombres afectivos. En una encuesta realizada en una clase de bachillerato con chicos y chicas entre 16 y 17 años encontramos que el 83.3 % de los encuestados piensan que los hombres no suelen llorar en público por miedo a ser considerados débiles u homosexuales y el 75 % consideran que hombres y mujeres sienten iguales emociones. Estos datos revelan la importancia que tienen sobre nosotros los comentarios de la sociedad de forma que hasta llegamos a cambiar nuestra forma de actuar.

Considerándolo desde un punto de vista racional, no tiene ningún sentido que en pleno siglo XXI continuemos con estos prejuicios y este machismo existente. Es algo más que evidente que hombres y mujeres somos iguales y ninguno predomina sobre el otro y debido a esto no llegamos a comprender por qué si un hombre llora en público se le mira extrañado y si lo hace una mujer se considera habitual y nada fuera de lo común.

No obstante, no se puede generalizar en cuanto a dar una respuesta concreta, no tiene que ser sí o no, nada es blanco o negro. La sensibilidad es diferente en cada persona, y depende de la personalidad del individuo, no todos somos sensibles a las mismas cosas, ya que está muy relacionado con nuestros recuerdos, y de la misma manera que no a todos nos gustan las mismas cosas tampoco somos sensibles a los mismos hechos.

MUY BIEN DOCUMENTADA Y ARGUMENTADA. Y SOBRE UN TEMA EXIGENTE, QUE TIENE MUCHA “MIGA”.



El último párrafo debería estar antes: el penúltimo ya parece la conclusión

SOBRESALIENTE (9)



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