Segunda parte



Descargar 1.05 Mb.
Página22/22
Fecha de conversión16.02.2019
Tamaño1.05 Mb.
1   ...   14   15   16   17   18   19   20   21   22

Dios
Como «complicatio». En el primer libro de la Docta ignorantia muestra Nicolás de Cusa que Dios es el maximum, la plenitud por excelencia, a la que nada falta; que no puede hacerse mayor ni tampoco menor. Por ello contiene Dios en sí todo lo que fuera de Él sólo es visto y pensado como distinto por nuestro entendimiento. Es Él la complicatio de todas las cosas, y como en Él no son ellas ya distintas ni diversas, es también la coincidentia oppositorum. «Dios es la esencia absolutamente simple de todas las esencias; en Él están contenidas todas las esencias que hay, que hubo y que habrá jamás, realmente y desde toda la eternidad» (Docta ign. I, p. 32). Aquí no se distingue el hombre del león, ni el cielo de la tierra, y en general no se da aquí lo otro y lo distinto (l. c. 49). Tras este desarrollo de su idea central huelga toda ulterior declaración. Cusa se esfuerza por hacer inteligibles estos conceptos recurriendo una vez más a sus familiares reflexiones matemáticas. Muestra, por ejemplo, cómo solamente en el plano de lo finito se oponen entre sí el círculo y la recta, pero en un círculo infinito la curvatura de la línea envolvente sería tan infinitamente pequeña, que podría considerarse nula, y entonces circunferencia y recta coinciden. Parecidas reflexiones prende él a los esquemas intuitivos del triángulo y de la esfera.

El mundo como «explicatio». El mundo se concibe bien ahora como una explicado o despliegue de Dios. Es el tema del libro II de la Docta ignorantia. El mundo es por Dios, de Dios y en Dios.

Multiplicidad. Como los números se desarrollan a partir de la «mónada», así el mundo en su multiplicidad a partir de Dios. Justamente en esta concepción que el Cusano ha calcado del Pseudo-Dionisio se revela de nuevo el platonismo de nuestro pensador.

Totalidad. Por ello justamente el mundo ha de mirarse también como una totalidad, totalidad integrada a su vez por totalidades. Todo está en todo (quodlibet in quolibet), porque Dios está como todo en cada cosa; idea que volverá a aparecer en el renacimiento. Pero no es que en Cusa quede cada cosa individual absorbida en su individualidad por el todo y pierda como particular todo significado, como querrá el panteísmo posterior. Al contrario, lo individual debe darse, y sin ello no se daría tampoco el todo. Pero el individuo refleja a su manera y en su independiente realidad el espíritu y la esencia del todo, y justamente en virtud de ello se orienta el universo hacia el unum, adquiere cohesión, forma, verdad y cognoscibilidad. Es otra vez la idea de la participación, que salva ambos extremos, lo individual y el todo.

¿Panteísmo? Se ha achacado muchas veces a Nicolás de Cusa una concepción panteísta. No es esto exacto. El panteísmo concibe al universo «como» Dios, Cusa lo concibe «a partir de» Dios (E. Hoffmann). La solución del problema la tenemos otra vez tomando como clave de exégesis la idea de participación. Niega la identificación y afirma, en cambio, la distinción, bien que no admite una disolución entre el mundo y Dios. Si el mundo es imagen y semejanza de Dios es ciertamente parecido a Él, pero no idéntico a Él. El Cusano distingue bien entre semejanza e identidad. La escolástica diría analogía. El Cusano toma el agua de más arriba y se refugia en el concepto de participación que sirve de base a toda analogía. Con ello se reafirma en la única oposición que no es su intento suprimir, sino reforzar; la oposición entre origen primero y derivación, entre medida y medido, entre Creador y criatura.

Especulación y ciencia de la naturaleza. La especulación de Cusa sobre el infinito, la ignorancia, el uno y lo múltiple llevó a un concreto enriquecimiento de la ciencia de la naturaleza y de sus métodos. Si todo lo existente es individual y único, y si el universo es también un infinito, aunque un infinito «contraído», no se dará nada repetido dos veces de modo enteramente igual, no habrá propiamente un punto central cósmico, las estrellas fijas no serán ya los límites del todo, nuestra Tierra será una estrella entre las estrellas y cualquier punto será el centro, porque en todas partes y de igual manera vive y alienta la infinita totalidad. Así viene a ser Nicolás de Cusa un precursor de Copérnico, y su método matemático del contar, medir y pesar, que introduce en la ciencia de la naturaleza, anuncia el espíritu de Kepler. Sus «experimentos en la balanza» no caen, en efecto, fuera del marco de sus especulaciones filosóficas. El filósofo del saber conjetural sabe que nada en este mundo puede alcanzar la plena exactitud, «pero el resultado de la balanza se acerca más a la verdad» (De stat. exp., p. 119). También Platón vio en la matemática el camino recto hacia la verdad de lo ideal. Y una vez que el Cusano ha aprendido a medir fundamentalmente al mundo desde la idea, todo tiene que parecerle proporcional. Y así propugna que se mida el pulso con el reloj, y que se examinen por medio de la balanza las secreciones de sanos y enfermos, y que se fije el peso específico de los metales. No pudo admirar los resultados de este método en la ciencia natural, pero tuvo conciencia de su posibilidad.
El hombre
En el libro III de la Docta ignorantia trata Nicolás de Cusa del hombre. El hombre tiene que buscar el camino hacia el absoluto.

Cristo. Este camino pasa por Cristo. En Cristo se ha hecho hombre la idea de la humanidad, a fin de que el hombre, por Él, vuelva a encontrar lo divino, para lo que está llamado y en virtud de lo cual únicamente es plenamente hombre. Aquí se acrisola de nuevo la posición básica del pensamiento de Cusa. Perderse en el infinito es la vieja aspiración de toda mística. También la mística alemana anterior a Cusa participa de esta tendencia.

La individualidad como tarea. Pero ya Eckhart había asumido a la idea del universal el progreso de lo individual. Sabe de un ego archetypus en la mente de Dios, que hemos de ponernos delante de los ojos, porque mediante él es como llegamos a nuestra propia forma ideal, y con ello a nuestra «mismidad» o personalidad. Nicolás de Cusa subraya con especial ahínco esta misma idea y la desenvuelve ulteriormente. Con ello ha prestado una especial aportación a la génesis de la filosofía alemana. El individuo es como el microcosmos frente al macrocosmos. En él se encierran creatividad, libertad y espontaneidad, y en virtud de ello se hace un sujeto substancial con individualidad única e independiente, un auténtico mundo en pequeño. Pero así como en el macrocosmos se halla la multiplicidad de fuerzas concentradas en virtud de la idea unitaria del todo, así también se alza sobre la individualidad del singular la idea de su «mejor yo», a fin de que la vida vaciada en el espacio y el tiempo no se desvanezca en acaso, azar, absurdo y capricho.

El hombre puro. De este modo el hombre se levanta sobre el mundo y sobre su materia, retornando ahora por primera vez sobre sí mismo. Y así vive el hombre su vida en este mundo en libertad, don de Dios, guiado por una idea supratemporal; vive en este mundo, pero no es de este mundo. Lo informará y lo configurará él mismo, pero desde un plano superior. Su yo es ahora alga más que la conciencia de un animal con cerebro en plena evolución. Es algo muy distinto. «El yo puro en su maduro desarrollo no es ya parte del mundo natural, sino que tiene su participación en el mundo de las ideas. Pero si la idea es lo verdaderamente indivisible y eterno, se abre con ello por primera vez el camino al pensamiento de que nuestra efectiva individualidad sobre la tierra se nos da sólo en el yo mismo» (E. Hoffmann). Cuando luego Kant se esfuerce por mostrar el hecho moral de la razón práctica libre de toda materia, para que el hombre por sí mismo se configure desde dentro, tendremos que reconocer que el concepto fundamental lo ha anticipado ya el Cusano.
Influjos
Francia. Nicolás de Cusa ejerció al principio su influjo más en Francia y en Italia que en Alemania. La idea de la docta ignorancia fue explotada y desarrollada desde Bouillé hasta Sánchez y Gassendi; en el último, empero, en la dirección del escepticismo negativo al estilo de Montaigne y de Charron. Por moverse Descartes en la misma dirección, se extinguen allí en Francia los elementos positivos del pensamiento del Cusano.

Italia. En Italia hubieron de encontrar en Nicolás de Cusa singulares motivaciones Ficino y Pico de la Mirándola. También Pico de la Mirándola habla de la infinita dignidad del hombre que estriba en su poder creador, en su libertad y en su individualidad. Pero mientras en Cusa la actividad del hombre está regulada por una suprema idea, que le presta sentido, se detiene Pico en el infinito dinamismo del demiurgo humano, que se constituye en dueño de sí mismo. Para el Cusano sólo Cristo es el Señor. Giordano Bruno tuvo la virtud de paganizar por completo al cardenal de Cusa y, lo que es peor, de vulgarizarlo groseramente.

Alemania. A través de Bruno, de Paracelso y de Leíbniz, entra por fin el pensamiento de Nicolás de Cusa en el marcó de la filosofía alemana y dentro de ella ejerce toda su eficacia. Antes no le fueron los tiempos propicios por las turbulencias religiosas y políticas. Ahora, en cambio, su pensamiento se desarrolla, como hemos visto, hasta pasar por el auténtico comienzo de la gran filosofía alemana. Cusa vivió en el otoño de la edad media, y sólo dentro del cuadro de esta época se le podrá comprender y valorar en su significado histórico, cultural y espiritual. Pero mirado en su aspecto problemático-histórico, fue este otoño más maduro que los tiempos subsiguientes de la exuberante primavera renacentista y del ahíto estío de la ilustración. Hizo por ventura falta que retornara el otoño para que se produjera una situación filosófica en la que pudieran ponerse al día, con vida renovada, las más fundamentales posiciones del Cusano (E. Hoffmann).

Abundan los panegiristas de la filosofía moderna, que no ven en la filosofía de la escolástica sino oscuridad; y los seguidores de la escolástica que no ven en la filosofía moderna más que error. El estudio de la filosofía de Nicolás de Cusa haría comprender a ambos partidos cómo en el lado contrario se encuentran elementos de la mejor herencia propia, y les llevaría a comprenderse mejor a sí mismos y a los otros.


Compartir con tus amigos:
1   ...   14   15   16   17   18   19   20   21   22


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad