Santo tomas de aquino


Sobre las criaturas en cuanto procedentes de Dios y sobre la primera causa de todos los seres



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Sobre las criaturas en cuanto procedentes de Dios y sobre la primera causa de todos los seres


CUESTIÓN


44


BIBLIOGRAFÍA


Tratado de la creación

440



C.44

C.44 a.1


Sobre las criaturas en cuanto proceden de Dios

441



criaturas. Segundo, su diversificación. Tercero, su conservación y gobierno. La ptimeta patte implica tres aspectos; Primero, la primera causa de los se- res. Segundo, el modo en el que proceden las criaturas de la primera causa. Tercero, el principio de duración de las cosas.


La cuestión referente a la primera causa de los seres plantea y exige res- puesta a cuatro problemas:


1. Dios, ¿es o no es causa eficiente de todos los seres?-2. La materia prima, ¿es creada por Dios, o forma, juntamente con El, el principio de to- das las cosas?-3. Dios, ¿es causa ejemplar de las cosas o hay otras causas ejemplares además de El?-4. Dios, ¿es o no es la causa final de las cosas?


ARTICULO 1

¿Es o no es necesario que todo ser


haya sido creado por Dios?


b


q.65 a.1; In Sent. 2 d.1 q.1 a.2; d.37 q.1 a.2; Cont. Gentes 2,15; In De Div. Nom., c.5 lect.1; Compend.


Theol., c.68; De Pot. q.3 a.5; De Subs. Sep., c.9.


Objeciones por las que parece que no es necesario que todo ser haya sido creado por Dios.


1. Nada impide que algo exista sin aquello que no le es esencial, como el hombre sin la blancura. Ahora bien, la relación de dependencia entre lo causado y la causa no parece ser esencial en los seres; porque sin dicha relación pueden concebirse algunos de ellos. Luego sin ella pueden existir. Por lo tanto, nada impide que algunos seres no hayan sido creados por Dios.


2. Más aún. Para lo que algo necesi- ta la causa eficiente es para existir. Lue- go lo que no puede no existir no necesi- ta causa eficiente. Pero nada necesario


puede no existir; porque lo que es nece- sario que exista no puede no existir. Así, pues, como quiera que hay muchas cosas que son necesarias en la realidad, parece que no todos los seres hayan sido crea- dos por Dios.


3.


Todavía más. Todo lo que tiene causa puede demostrarse a través de ella. Pero en las matemáticas no hay demos- tración por la causa agente, como dice el Filósofo en III Metaphys.1 Así, pues, no todos los seres proceden de Dios como de su causa.


En cambio está lo que dice en Rom 11,36: De El, por El y en El existe todo.


Solución. Hay que decir: Es necesario afirmar que todo lo que existe de algún modo existe por Dios. Porque si se en- cuentra algo por participación en un ser, necesariamente ha de ser causado en él por aquel a quien esto le corresponde esencialmente


c, como se encandece el hierro por el fuego. Se ha demostrado anteriormente (q.3 a.4), al tratar sobre la


1. ARISTÓTELES, 2 c.2 n.2 (BK 996a29): S. Th. lect.4.


b. El título auténtico del artículo, tal como aparece en la enumeración del prólogo, es «utrum Deus sit causa efficiens omnium entium». La idea de creación corresponde al modo de emanación de la criatura a partir del creador y aparece en el artículo 2.


c. Q.44 a.1.


La doctrina de la creación está apoyada, dentro del pensamiento de la Summa Theologiae, en la participación. A su vez, esta doctrina de la participación aparece en Sto. Tomás conjugada con el causalismo aristotélico.


Sobre la causalidad del máximo, cf. FABRO, C., La nozione metafísica della partecipazione (Tori-


no


21950); GEIGER, L.: La participation dans la philosophie de S. Thomas d'Aquin (París


21953); AR-


TOLA, J. M., Creación y participación (Madrid 1963) p.83 y ss.

La multiplicación «secundum recipientia» es un ejemplo típico de la participación por com-




posición, cuyo resultado es la multiplicidad de seres por participación frente al «esse subsis- tens», que es uno. Pero, además, la participación da lugar a una diversidad de mayor o menor perfección frente al máximo, que es uno y causa de los seres por participación. Es el otro tipo de participación, la participación por semejanza. La prioridad de un tipo sobre el otro y su po- sible mutua reducción plantea problemas interpretativos nacidos del cambio que Sto. Tomás introduce en los datos de la tradición platónica y aristotélica. Cf. obras citadas que proporcio- nan la bibliografía pertinente.



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Tratado de la creación


C.44 a.1


simplicidad divina, que Dios es por esencia el ser subsistente, y también se ha demostrado que el ser subsistente no puede ser más que uno, pues si la blan- cura fuese subsistente no podría haber más que una sola, pues se convierte en múltiple en razón de los sujetos en los cuales es recibida. Por lo tanto, es nece- sario que todas las cosas, menos Dios, no sean su propio ser, sino que partici- pen del ser, y, por lo tanto, es necesario que todos los seres, que son más o me- nos perfectos en razón de esta diversa participación, tengan por causa un pri- mer ser que es del todo perfecto. Por eso Platón


d

dijo

2


que es necesario presu- poner la unidad antes que la multitud. Y Aristóteles en II Metaphys.3, dice que lo que es ser en grado sumo y verdadero también en grado sumo es causa de todo ser y de todo lo verdadero; así como lo que es caliente en grado sumo es causa de todo lo caliente.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Aunque la relación con la causa no entre en la definición del


ser que es causado, esta relación, sin em- bargo, es una consecuencia necesaria de lo que es esencial a lo causado


e. Porque de ser ser por participación se deduce que ha de ser causado por otro. Por lo tanto, dicho ser no puede existir sin ser causado del mismo modo que tampoco puede existir el hombre sin ser capaz de reír. No obstante, porque el ser causado


no pertenece en modo alguno a la razón de ser en cuanto tal, por eso mismo en- contramos que hay algún ser que no es causado.


2.


A la segunda hay que decir: Por esto mismo algunos opinaron que lo que es necesario no tiene causa, como se dice

en VIII Physic.4 Pero esto es evidente- mente falso en las ciencias demostrati-

vas, en las cuales los principios necesa-

rios son causa de las conclusiones tam-

bién necesarias. De este modo, Aristó-

teles en V Metaphys.5 dice que hay cier-

tas cosas necesarias que tienen causa de

su necesidad. Por lo tanto, no sólo por

eso se requiere que haya una causa agen-

te, es decir, porque el efecto pueda no existir, sino porque el efecto no existiría

si no existiera la causa. Esta condicional

es verdadera




f

tanto si el antecedente y el consecuente son posibles como si son imposibles.


3.




A la tercera hay que decir: El obje- to de las matemáticas es tenido como abstracto


g


en nuestro modo de concebir- lo, y, sin embargo, no es abstracto en su existencia. Ahora bien, el tener causa efi- ciente es algo que le corresponde a un ser en tanto en cuanto existe. Así, pues, aun cuando el objeto de las matemáticas tenga causa agente, sin embargo, no caen bajo el análisis del matemático en cuanto que tienen causa agente. De este modo, en las ciencias matemáticas no se demuestra nada por la causa agente.


2. Cf. S. AGUSTÍN, De Civ. Dei l.8 c.4: ML 41,231. DIONISIO, De Div. Nom. c.13 § 2: MG 3,980.


3. ARISTÓTELES, la c.1 n.5 (BK 993b25): S. Th. lect.2 n.290.

4. ARISTÓTELES,


c.1 n.15 (BK 252a35): S. Th. lect.3 n.5.


5. ARISTÓTELES, 4 c.5 n.5 (BK 1015b9): S. Th.


lect.6 n.838.




d. Los editores de la Leonina remiten al Parménides cap.26, 165e y ss. HENLE, Sto. Thomas and Platonism (Nijhoff 1956) p.213, aduce como fuente a Ps. Dionisio, De div. nom. (edición Pera [Turin 1950], n.° 442).


e. Aquello que no pertenece a la definición, pero se sigue de ella, es lo que se denomina,

en la lógica aristotélica y escolástica, «proprium», propiedad. Es el cuarto de los modos predi-

cables. Cf. ARISTÓTELES, Top. A, 5: 102 a 18-22; BOCHENSKI, I., Historia de la lógica formal (Ma- drid 1967) p.64.146. La respuesta está concebida en términos aristotélicos de suerte que se sub-

raya la alteridad de la causa creada.




f. Sobre este tipo de implicación, conocida ya por los medievales, véase BOCHENSKI, -o.c., 127.149.213. Sobre las «consequentiae» vide KNEALE, W. y M., El desarrollo de la lógica (Madrid 1972) p.255 y ss.


g. La doctrina de la abstracción aquí aludida aparece en STO. TOMÁS en el Comentario al tra- tado de Boecio «De Trinitate», lect.2. Cf. NEUMANN, S., Gegenstand und Methode (Münster 1963) con abundante bibliografía.



C.44 a.2


Sobre las criaturas en cuanto proceden de Dios

443



ARTICULO 2


La materia prima, ¿es o no es creada por Dios?


Cont. Gentes 2,16; Compend. Theol., c.69; De Pot., q.3 a.5; In Phys,, 8 lect.2.


Objeciones por las que parece que la materia prima no es creada por Dios:

1.

Todo lo hecho está compuesto de sujeto y de algo más, como se dice en I Physic.

6


Pero no hay algo que sea suje- to de la materia prima. Por lo tanto, la materia prima no puede haber sido he- cha por Dios.


2. Mas aún. La acción y la pasión se oponen entre sí. Pero como el primer principio activo es Dios, así también el primer principio pasivo es la materia. Por lo tanto, Dios y la materia prima son dos principios que se oponen entre sí, de los cuales ninguno procede del otro.


3.


Todavía más. Todo agente hace algo semejante a sí mismo; de este modo, como todo agente obra en tanto en cuanto está en acto, se sigue que todo lo hecho de algún modo está en acto. Pero la materia prima, en cuanto tal, está sólo en potencia. Por lo tanto, va contra la naturaleza misma de la ma- teria prima ser hecha.


En cambio está lo que dice Agustín

en XII Confess.7: Señor, dos cosas hiciste. Una cerca de Ti (esto es, el ángel), otra cerca de la nada (esto es, la materia prima).




Solución. Hay que decir: Los antiguos filósofos poco a poco, y a tientas, fueron entrando en el conocimiento de la ver- dad


8. Pues desde el principio, tal vez por su primitiva rudeza, no pensaron que hubiera otros seres fuera de los cuerpos


sensibles


9. Algunos, que admitían el movimiento


10, no consideraron el movi- miento más que a partir de algunos acci- dentes

11


como la vaporización y la den-

sidad



12, la unión y la separación


13. Supo- nían que la sustancia de los cuerpos no había sido creada


14, e indicaban algunas causas de estos cambios accidentales, como, por ejemplo, la amistad, la discor- dia


15, el entendimiento


16, o cosas pareci-

das.



Posteriormente, otros distinguieron, por el entendimiento, entre forma sus- tancial y materia, la cual la suponían in- creada


17; y observaron también que en los cuerpos hay cambios según sus for- mas esenciales. Estos cambios los atribu- yeron a causas más universales, como el círculo oblicuo, según Aristóteles


18; o

las ideas, según Platón19.

Pero hay que tener presente que la


materia se contrae por la forma en una especie determinada; así como la sustan- cia de cualquier especie se contrae a un modo particular de existir por los acci- dentes que se le añaden, como hombre se limita por blanco. Así, pues, ambos con- sideraron el ser bajo un aspecto particu- lar, bien en cuanto es este ser o en cuanto es tal ser. De este modo asignaron a las cosas causas agentes particulares.


Otros

20


progresaron


h


más hasta consi- derar el ser en cuanto ser; y considera- ron la causa de las cosas no en cuanto que son éstas o aquéllas, sino en cuanto que son seres. Así pues, lo que es causa de las cosas en cuanto que son seres, es necesario que sea causa de las cosas, no sólo en cuanto que son tales cosas por las formas accidentales ni tampoco en cuanto que son estas cosas por las for- mas sustanciales, sino también en cuanto


6. ARISTÓTELES, c.7 n.9 (BK 109b1): S. Th. lect.12

n.10.



7. C.7: ML 32,828. 8. Para todo el conjunto del texto, además de las referencias que se den, cf. ARISTÓTELES, Metaphys. 1 c.3 n.2; c.4 n.8 (BK 983b6-985b22).


9. ARISTÓTELES, Phys. 4 c.6 n.2 (BK

213a29); Metaphys. 2 c.5 n.4 (BK 1002a8).


10. Cf. ARISTÓTELES, De Gener. 2 c.9 n.7 (BK


335b24).


11. Cf. ARISTÓTELES, Phys. 1 c.4 n.2 (BK 187a30).


12. Cf. ARISTÓTELES,




Phys. 1 c.4 n.1 (BK

187a15).




13. Cf. ARISTÓTELES, De Gener. 2 c.9 n.9 (BK 336a4). 14. Cf. ARISTÓTELES, Phys. 1 c.8 n.1 (BK 191a27).


15. Cf. ARISTÓTELES, Phys. 1 c.5

n.8 (BK 188b34).


16. Cf. ARISTÓTELES, Phys. 8 c.1 n.2 (BK 250b24).


17. Cf. supra


q.15 a.3 ad 3; In Phys. l.1 lect.15.


18. De Gener. 2 c.10 n.3 (BK 336a32).


19. Fedon


(96A); cf. ARISTÓTELES, De Gener. 2 c.10 n.3 (BK 336a32).


20. Cf. STO. TOMÁS, De Pot.


q.3 a.5; In Phys. l.8 lect.2.




h. Ya se ha indicado en la introducción a quién parece referirse Sto. Tomás. En De pot. q.3 a.5 Sto. Tomás admite que Platón y Aristóteles sí llegaron al conocimiento del «ipsius esse uni- versalis». Aquí, en cambio, les niega tal descubrimiento. Cf. ARTOLA, o.c., p.84.



444


Tratado de la creación


C.44 a.3


todo aquello que pertenece a su ser en el modo que sea. Así, es necesario sostener que también la materia prima fue creada por la causa universal de todos los seres.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: El Filósofo en


I Physic.21 está hablando del ser hecho en particular, que consiste en pasar de una forma a otra, tanto si ésta es acci- dental como si es sustancial; ahora nos- otros estamos hablando aquí de las cosas en cuanto que emanan del principio uni- versal del ser


i. De la emanación de esta causa no queda excluida tampoco la ma- teria, aun cuando lo esté del sentido di- cho anteriormente.


2.


A la segunda hay que decir: La pa- sión es efecto de la acción. Por lo tanto,

es razonable que el primer principio pa- sivo sea efecto del primer principio acti- vo, pues todo lo imperfecto es causado

por lo perfecto. Es necesario que el pri-

mer principio sea del todo perfecto, como dice Aristóteles en XII Metaphys.




22

3.




A la tercera hay que decir: Aquel argumento no demuestra que la materia

no haya sido creada, sino que no ha sido creada sin forma. Pues, aun cuando todo



lo creado esté en acto, sin embargo, no es acto puro


j. Por eso es necesario que también aquello que se refiere a la po- tencia sea creado si todo lo que pertene- ce al ser es creado.


ARTICULO


3


La causa ejemplar, ¿es o no es algo además de Dios?


Supra q.15 a.1.2.3; In Sent., 1 d.36 q.2 a.1.2.3; De Verit., q.3 a.1.2; Cont. Gentes 1,54; In De Div. Nom.,


c.5 lect.3; In Metaphys. 1 lect.15.


Objeciones por las que parece que la causa ejemplar es algo además de Dios:


1. Lo imitado tiene semejanza con el ejemplar. Pero las criaturas distan mu- cho de la semejanza divina. Por lo tanto, Dios no es su causa ejemplar.


2. Más aún. Todo lo que existe por participación, se reduce a algo que existe por sí mismo, como todo lo ígneo se re- duce al fuego, como ya se dijo (a.1). Ahora bien, todo lo que hay en las cosas sensibles existe por participación de al- guna especie solamente; y esto resulta evidente por el hecho de que en ninguna cosa sensible se encuentra solamente lo que pertenece al concepto de la especie, sino que a los principios de la especie se le añaden los principios individuales. Así, pues, es necesario admitir que estas especies existen por sí mismas como el hombre por si mismo y el caballo por si mismo, etc. Estas cosas son llamadas ejemplares. Por lo tanto, las cosas ejem- plares son algo real fuera de Dios.


3. Todavía más. Las ciencias y las definiciones son de las mismas especies, no en cuanto que están en lo particular, porque a lo particular no pertenece ni la ciencia ni la definición. Por lo tanto, hay algunos seres o especies que no se dan en lo singular. Estas especies son llama- das ejemplares. Por lo tanto, hay que concluir lo mismo que antes.


4. Por último. Esto mismo parece ser lo que dice Dionisio en c.5 De Div. Nom.


23: Ser subsistente absolutamente es an- terior a ser vida subsistente y anterior a ser sabiduría subsistente.


En cambio está el hecho de que lo ejemplar es lo mismo que la idea. Pero las ideas, según lo que dice Agustín en el libro Octoginta trium quaest.24, son las


formas principales contenidas en el entendi- miento divino. Por lo tanto, los ejemplares de las cosas no están fuera de Dios.


Solución. Hay que decir: Dios es la primera causa ejemplar de todas las co-

21. ARISTÓTELES, c.7 n.9 (BK 190b1): S. Th. lect.12 n.10.


22. ARISTÓTELES, 11 c.7 n.8


(BK 1072b29): S. Th. lect.8 n.2545.


23. § 5: MG 3,820: S. Th.


lect.1.

24. Q.46: ML

40,30.



i. Sto. Tomás utiliza el término «emanatio» para designar la creación. Emanatio es traduc-

ción de3p3????a.En todo caso, Sto. Tomás entiende que no es un proceso necesario, sino li-

bre. Sobre esta cuestión cf. KREMER, K., Die neuplatonische Philosophie und ihre Einwirkung auf Thomas von Aquin (Leiden 1971), 19-24 y el artículo del mismo autor «Das Warum» der Schöp-


fung: «quia bonus» vel/et «quia voluit»?, en Parusia (Frankfurt am Main 1965) p.241-263.

j. En la q.7 a.2 ad 3 se ha utilizado ya el término «concreado» para designar el modo con


que la materia es creada. No es el objeto directo de la creación, lo es junto con la forma cuya unión constituye el ser subsistente, que es el verdadero término de la creación.



C.44 a.4


Sobre las criaturas en cuanto proceden de Dios

445



sas. Para demostrarlo, hay que tener pre- sente que la producción de cualquier cosa requiere un ejemplar con el objeti- vo de que el efecto tenga una determina- da forma; pues el artista crea en la mate- ria una determinada forma según el ejemplar establecido, tanto si este ejem- plar está delante de sus ojos como si, con anterioridad, lo ha concebido en su mente. Ahora bien, es evidente que las cosas naturales tienen determinadas for- mas, y esta determinación de las formas es necesario que sea reducida a su pri- mer principio, esto es, a la sabiduría di- vina, que estableció el orden del univer- so, que consiste en la diversificación de las cosas. Así, es necesario decir que en la sabiduría divina están las razones de todas las cosas, las cuales anteriormente (q.15 a.1) han sido llamados ideas, esto es, las formas ejemplares que hay en la mente divina, las cuales, aun cuando se multipliquen respecto a las cosas, sin embargo, realmente no son algo distinto


de la esencia divina, si bien su semejanza puede ser participada por muchos de muchas maneras. Así, pues, el mismo Dios es el primer ejemplar de todo. Pue- de afirmarse también que algunas de las criaturas son ejemplares de otras en cuanto que hay algunas hechas a la se- mejanza de otras, bien porque sean de la misma especie, bien por alguna analogía en la imitación.




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