Santo tomas de aquino



Descargar 21.74 Mb.
Página65/197
Fecha de conversión26.03.2018
Tamaño21.74 Mb.
1   ...   61   62   63   64   65   66   67   68   ...   197

Objeciones por las que parece que persona es lo mismo que hipóstasis, sub- sistencia y esencia.


1. Dice Boecio en el libro De Duab.

323



Sobre las personas divinas


C.29 a.2

Natur.


11: Los griegos llamaron hipóstasis

a la sustancia individual de naturaleza racio- nal. Pero esto es lo que para nosotros significa persona. Luego persona es completamente idéntica a hipóstasis.


2. Más aún. Como decimos que hay tres personas divinas, también decimos que hay tres subsistencias. No lo haría- mos si persona y subsistencia no signifi- caran lo mismo. Luego persona y subsis- tencia significan lo mismo.


3. Todavía más. En el comentario Praedicamentorum


12, Boecio dice que usía, que es lo mismo que esencia, significa compuesto de materia y forma. Lo que es compuesto de materia y forma es un individuo del género de la sustancia que es llamado hipóstasis y persona. Luego todos estos nombres significan lo mis-


mo.


En cambio está lo que dice Boecio en el libro De Duab. Natur.


13: Los géneros y las especies sólo subsisten; los individuos,


por su parte, no sólo subsisten, sino que tam- bién sustentan. Pero por subsistir son lla- madas subsistencias, como por sustentar


5. Santo Tomás se ve beneficiado por las controversias abiertas sobre el particular a lo largo del siglo XII. El usa el término hypóstasis en una pluralidad de sentidos:


a) A veces lo traduce por res naturae (I q.29 a.2; III q.2 a.5 ad 2; q.16 a.12 ad 2) en cuanto que es la realización concreta de la naturaleza por parte del individuo. Es decir, la naturaleza es algo común a todos los individuos de la misma especie y sólo se convierte en res naturae cuando queda concretada por las notas individuantes que la determinan en la existencia. La ex- presión sólo se encuentra anteriormente en San Hilario (De Trinit. VIII 22: ML 10,252; IX 3: ML 10,283) y más tarde en Alejandro de Hales (Summa 1 q.55 m.1 a.1,2) y Pedro Lombardo (I Sent. d.34 c.1).


b) Admite también traducirlo por sustancia, en cuanto que la hypóstasis sustenta los acci- dentes (1 q.29 a.2), si bien reconoce el peligro que este uso entraña, debido a la ambigüedad del término, ya que algunos lo usaron «para inducir a los menos doctos a que reconociesen va- rias esencias, como reconocían varias personas» (1 q.29 a.3 ad 3).


c) Otras veces identifica hypóstasis con supuesto, porque lógicamente es quasi sub positum (= lo que está debajo) y asi a la hypóstasis se le atribuye todo cuanto puede decirse del indivi- duo: naturaleza, subsistencia, principios individuales, existencia, accidentes... (1 q.29 a.3 ad 2;


3 q.2 a.3).


d) En ocasiones, lo traduce por ens subsistens (De Pot. q.9 a.1; Summa 3 q.2 a.3). Al princi- pio, subsistencia y ens subsistens se usaban indistintamente, pero luego fue más frecuente designar

el aspecto concreto del ens subsistens por hypóstasis y reservar el término subsistencia para la forma abstracta, metafísica, en virtud de la cual el ser es concebido como subsistente (1 q.29




a.2 ad 2; 3 q.6 a.3).


e) Pero, más allá de todos estos significados, la traducción más exacta para Santo Tomás es el de persona. En definitiva, es el sentido que se recoge en todos los anteriores. Hypóstasis equivale a persona, pero con una importante precisión: «Persona, dirá, añade algo al concepto de hypóstasis: añade la naturaleza racional». Es decir: Hypóstasis puede traducirse por ser sub- sistente, pero sólo podrá llamarse persona si se trata de un ser subsistente cuya naturaleza sea racional (1 q.29 a.2 ad 1; De Pot. q.9 a.1).


11. C.3: ML 64,1344.

12. BOECIO, In Cat. Arist. l.1 c. De Subst. §: Substantia autem


quae proprie: ML 64,184.


13. C.3: ML 64,1344.


14. Cf. l.c. nota 12. También, ALBER-


TO MAGNO, Sent. 1 d.23 a.4 arg.1 (BO 25,591).


15. ARISTÓTELES, 4 c.8 n.5 (BK 1017b23):


S. Th. lect.10 n.903.


324



La trinidad de personas


C.29 a.2


son llamadas sustancias o hipóstasis. Así, pues, como a los géneros y las especies no les corresponde ser hipóstasis o per- sonas, las hipóstasis o personas no son lo mismo que las subsistencias.


Más aún. Boecio, en el comentario Praedicamentorum

14


dice que la hipóstasis se llama materia y que la usiosis, esto es, la subsistencia, se llama forma. Pero ni la materia ni la forma pueden ser llamadas personas. Luego persona se diferencia de hipóstasis, subsistencia y esencia.


Solución. Hay que decir: Según el Fi- lósofo en V Metaphys.15, sustancia tiene

dos acepciones. 1) Una, por la que sus- tancia es tomada como la esencia de algo, y se la indica con la definición, y, así, de- cimos que la definición expresa la sustancia de algo. Esta sustancia los griegos la lla- man usía, y que nosotros podemos tra-

ducir por esencia. 2) Otra acepción es la

de sustancia como sujeto o supuesto que subsiste en el género de la sustancia. Esta acepción, en su sentido general, puede

ser denominada con un nombre inten- cional. Es llamada supuesto. Hay también



C.29 a.3


Sobre las personas divinas

325



tres nombres con los que se expresa algo

y que corresponden a la triple considera-

ción que puede hacerse de la sustancia, a

saber: realidad natural, subsistencia e hipós- tasis. Pues por existir por sí mismo y no estar en otro es llamada subsistencia; pues decimos que subsiste lo que existe en sí mismo y no en otro. Por ser supuesto

de alguna naturaleza común es llamada realidad natural. Así, este hombre es una realidad natural humana. Por ser supues-

to de los accidentes es llamada hipóstasis



o subsistencia. Estos tres nombres son co- munes a todo género de sustancias. El nombre de persona sólo lo es en el gé- nero de las sustancias racionales.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Para los griegos, hipóstasis significa, etimológicamente, in-


dividuo del género de la sustancia. Pero por el uso pasó a indicar el individuo de naturaleza racional por su excelencia.


2.


A la segunda hay que decir: Así como nosotros decimos que hay tres personas y tres subsistencias divinas, los griegos dicen que hay tres hipóstasis. Pero como la palabra sustancia, cuyo sig- nificado propio corresponde al de hipós- tasis, para nosotros tiene un sentido equívoco, pues unas veces significa esen-

cia y otras hipóstasis, para no inducir a error, prefirieron traducir hipóstasis por subsistencia más que por sustancia.




3.


A la tercera hay que decir: Esencia es, propiamente, lo expresado por la de- finición. La definición comprende los principios de la especie, pero no los prin- cipios individuales. Por eso, en las cosas compuestas de materia y forma, la esen-

cia significa no sólo la forma, ni sólo la materia, sino el compuesto de materia y forma en cuanto que son los principios

de la especie. Pero el compuesto de esta materia y de esta forma tiene razón de hi- póstasis y de persona. Pues el alma, y la

carne y el hueso pertenecen a la razón

de hombre, pero esta alma y esta carne y

este hueso pertenecen a la razón de este hombre. Así, hipóstasis y persona a la razón de esencia añaden los principios univer- sales, que no son lo mismo que la esencia

en los compuestos de materia y forma,


como ya se señaló al tratar la simplici- dad divina (q.3 a.3).

4.




A la cuarta hay que decir: Boecio

dice

16


que los géneros y las especies sub- sisten en cuanto que a algunos indivi- duos les corresponde subsistir por el he- cho de estar en los géneros y especies comprehendidos en el predicamento de la sustancia; pero no quiso decir que subsistieran las mismas especies y los gé- neros, a no ser que se acepte la opinión de Platón


17, para quien las especies de las cosas subsisten independientemente de los singulares. Por otra parte, sostener es algo que corresponde a los mismos indi- viduos con respecto a los accidentes, que están fuera de la razón de géneros y especies.


5.


A la quinta hay que decir: El indivi- duo compuesto de materia y forma, por su materia sostiene los accidentes. Por eso, en el libro De Trin.18, Boecio dice: la


forma simple no puede ser sujeto. Pero que subsista por sí mismo le viene de la for- ma que no se une a lo subsistente, sino que da el ser actual a la materia para que

el individuo pueda subsistir. Así, la hi- póstasis se atribuye a la materia, y usiosin

o subsistencia a la forma, porque la ma- teria es principio para sostener, y la for- ma es principio para subsistir.


ARTICULO 3


El nombre persona, ¿se puede o no se puede dar a lo divino?


In Sent. 1 d.23 a.2; De Pot., q.9 a.3; Quodl. 12 a.5.


Objeciones por las que parece que el nombre persona no puede darse a lo di- vino:

1. Dice Dionisio al comienzo del De Div. Nom.




19: De todo lo oculto de la sublime sustancia divina nadie debe atreverse a decir o pensar más que lo que nos ha sido comunicado


directamente en las Santas Escrituras. Pero el nombre persona no nos ha sido dado en toda la Sagrada Escritura, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento. Luego no hay que utilizar el nombre persona aplicándolo a lo divino.


2. Más aún. Dice Boecio en el libro De Duab. Natur.20: Parece que el nombre de


16. In Porphyrium, l.1 § Mox de generibus: ML 64,85. Las objeciones 4 y 5 a las que responde STO. TOMÁS, están incluidas en el Sed contra (En cambio).


17. Cf. BOECIO, l.c. nota 16.

18. c.2: ML 64,1250.


19. C.1 § 1: MG 3,588: S. Th.


lect.1

20. C.3: ML 64,1344.

326


La trinidad de personas


C.29 a.3


persona tiene su origen en aquellas personas que, en las comedias y tragedias, representa- ban a alguien. Pues persona viene de personar,


ya que en algo hueco el sonido necesariamente es mayor. Pues bien, estas personas los griegos las llamaban prosopa, que son las máscaras que se ponían delante de la cara y de los ojos tapando el rostro. Pero esto no le corres- ponde a lo divino, a no ser, quizás,

como metáfora. Luego el nombre persona

no se da a Dios más que metafórica-

mente.



3. Todavía más. Toda persona es hi- póstasis. Pero el nombre hipóstasis parece que no le corresponde a Dios, pues, se- gún Boecio


21, significa lo que sostiene los accidentes, que en Dios no hay. Y Jerónimo también dice


22


que en el nom- bre hipóstasis, el veneno se oculta bajo la miel. Luego el nombre persona no hay

que darlo a Dios.




4.


Por último. Suprimida la defini- ción, suprimido lo definido. Pero parece que la definición de persona anterior- mente dada (a.1), no le corresponde a Dios. Porque conlleva conocimiento dis- cursivo, que no le corresponde a Dios, como ya se demostró (q.14 a.7), y, asi, no se puede decir: Dios de naturaleza ra- cional. Y también porque no puede de- cirse: Dios sustancia individual, pues el principio de individuación es la materia, y Dios es inmaterial; y no sustenta acci-


dentes para que se le pueda llamar sus- tancia. Luego a Dios no debe atribuírse- le el nombre persona.


En cambio está lo que se dice en el Símbolo de Atanasio


23: Una es la persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Es-


píritu Santo.

Solución. Hay que decir: Persona sig-


nifica lo que en toda naturaleza es per- fectísimo, es decir, lo que subsiste en la naturaleza racional. Por eso, como a Dios hay que atribuirle todo lo que per- tenece a la perfección por el hecho de que su esencia contiene en sí misma toda perfección, es conveniente que a Dios se le dé el nombre de persona


d. Sin embar- go, no en el mismo sentido


e


con que se da a las criaturas, sino de un modo más sublime; así como los otros nombres que damos a Dios, como ya dijimos ante- riormente al tratar sobre los nombres de Dios (q.13 a.3).


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Aun cuando el


nombre persona no se encuentre en la Es- critura del Antiguo y del Nuevo Testa- mento aplicado a Dios, sin embargo, su significado sí se encuentra muchas veces y aplicado a Dios. Es decir, El es el Ser en grado sumo y absolutamente inteli- gente. Si se requiriera que se hablase de Dios sólo con aquellas mismas palabras


21. BOECIO, l.c. nota 20.

22. Epist.15 ad Damasum: ML 22,357.


23. Symbolo Qui-




cumque: MA 2,1354; DZ 39.


d. S. T. así lo defiende ya en su juventud (In Sent. 1 d.23 q.1 a.2) sin que haya variación en su pensamiento al correr de los años. El sabe que, en los primeros siglos, hubo mucha fluc- tuación en el uso del término «persona» aplicado a Dios; y que incluso los concilios usaron vo- cablos distintos para dar a entender la misma fe: así, por ejemplo, la Iglesia define que en Dios «hay tres hypóstasis o personas» (II Cont. Constantinopla, a.553: DENZ. 213); o «tres subsis- tencias consustanciales» (Lateranense a.649: DENZ. 254); o «tres personas» (Bracarense a.561: Denz 231; XI Toledo a.675: Denz. 281). Pero sabe también que el término persona viene avala- do por una larga tradición. Desde Tertuliano, la fórmula va ganando adeptos hasta que se llega a una práctica unanimidad en tiempos de San Basilio. S. T. se limita a citar el símbolo atanasia-

no que usa formalmente la expresión, pero sin duda tiene presente también los decretos del re- cién celebrado IV conc. de Letrán, a.1215, que también la emplea.




e. No del mismo modo, sino de una «forma más noble» dice en las Sentencias; de una ma- nera «más excelente» confirma en la Suma. Y alude expresamente a la cuestión 13 de la primera

parte, donde plantea el lenguaje analógico sobre Dios.




En su comentario a las Sentencias (In Sent. 1 d.23 q.1 a.3) S. T. hace un recuento de las múltiples opiniones acerca del particular, dividiéndolas en dos grandes grupos, que él mismo califica de equivocistas y univocistas. Después de rechazar ambos extremos, busca el equilibrio en una vía intermedia, la analógica. Recordar lo dicho en las notas a los artículos 3 y 5 de la q.13. «Aunque el término persona en su significado originario no convenga a Dios, sin embargo, en cuanto a su contenido, es a Dios a quien más conviene» (I q.29 a.3 ad 2 y ad 3; cf. I. MANCINI, Tommaso d' Aquino e le forme altuali di Teologia: Atti Congresso Internazionale, Roma-Nápoles, III [1976] p.80).



C.29 a.4


Sobre las personas divinas

327



con que se nos habló de Dios en la Sa- grada Escritura, se seguiría que nunca se podría hablar de Dios con una lengua distinta a la usada en la Escritura del Antiguo y del Nuevo Testamento. En- contrar nuevas palabras que expresen la antigua fe sobre Dios empezó a ser ne- cesario para poder discutir con los here- jes. Y esta novedad de palabras no hay por qué evitarla, pues no es profana, ya que no discrepa del sentido de la Escri- tura. El Apóstol (1 Tim 6,20), lo que enseña es a evitar las novedades de las pala- bras profanas.


2.


A la segunda hay que decir: Aun cuando el sentido original del nombre


persona no le corresponde a Dios, sin embargo, su significado sí le correspon- de a Dios en grado sumo. Pues, porque en las comedias y tragedias se represen- taba a personajes famosos, se impuso el nombre de persona para indicar a al- guien con dignidad. Por eso en las igle- sias empezó la costumbre de llamar per- sonas a los que tienen alguna dignidad. Por lo cual algunos


24


definen la persona diciendo que es la hipóstasis distinguida por la propiedad relativa a la dignidad.


Como quiera que subsistir en la natura- leza racional es de la máxima dignidad, todo individuo de naturaleza racional es llamado persona, como ya dijimos (a.1). Pero la dignidad de la naturaleza divina supera toda dignidad. Por eso, en grado sumo a Dios le corresponde el nombre de persona.


3.


A la tercera hay que decir: El nom- bre hipóstasis en su sentido original no le corresponde a Dios, puesto que El no sustenta accidentes; pero sí le correspon-

de indicando la realidad subsistente. Je-




rónimo dice que bajo este nombre se es- conde veneno, porque antes de que este nombre fuera plenamente conocido por los latinos, los herejes con este nombre confundían a la gente sencilla para que confesaran muchas esencias como se confiesan muchas hipóstasis; debido a que el nombre de sustancia, cuyo equiva- lente griego es el de hipóstasis, general- mente es tomado entre nosotros por esencia.


4. A la cuarta hay que decir: Dios puede ser llamado naturaleza racional en cuanto que no implica proceso discursi-

vo, sino naturaleza intelectual. Individuo, en cambio, no puede corresponderle a Dios en cuanto referido a la materia como principio de individuación, sino sólo en cuanto que implica incomunica- bilidad. Sustancia, por otra parte, le co- rresponde a Dios en cuanto que significa existir por sí mismo. Algunos




25


dicen que la definición de Boecio que hemos citado anteriormente (a.l), no es una de- finición de persona en el sentido en el

que lo atribuimos a Dios. Por lo cual, Ricardo de San Víctor




26, queriendo co- rregir dicha definición, dijo que persona, aplicado a Dios, es la existencia incomuni- cable de la naturaleza divina.


ARTICULO 4


El nombre persona, ¿significa o no significa relación?


f


In Sent. 1 d.23 a.3; d.26 q.1 a.1; De Pot. q.9 a.4.


Objeciones por las que parece que el nombre persona, en Dios, no significa relación, sino sustancia:


24. Cf. ALANO DE INSULIS, Theol. Reg. reg.32: ML 210,637.

25. Cf. RICARDO DE SAN


VÍCTOR, De Trin. l.4 c.21: ML 196,945.


26. Ib.



f. San Agustín era reacio al empleo del vocablo «persona». Piensa que si se adoptó su uso fue debido únicamente a la pobreza del lenguaje humano. Su dificultad estriba en que la perso- na es, de suyo, un concepto absoluto, no relativo (autónomo, independiente, subsistente): si, pues, se afirman tres Personas en Dios fácilmente podría pensarse que se está hablando de tres dioses (VIl De Trinit. 4,9).


Pues bien, «quizás lo más genial de la sistematización trinitaria de Tomás» -la frase es de Rovira Belloso, l.c. 310)- sea el haber puesto en claro que precisamente la incomunicabilidad -faceta esencial del concepto de persona- que en las criaturas es algo absoluto, en Dios es por necesidad algo relativo.


a)


«Persona» y «persona divina».-Se trata de dos conceptos análogos, de los cuales el primero es más general que el otro. Por lo mismo, cuanto se diga de la persona en general ha de poderse afirmar (analógicamente) de la persona divina, pero no viceversa (1 q.29 a.4).


b)

«Persona en general».-Como ya se dijo, engloba tres elementos esenciales: incomuni-



328


La trinidad de personas




Compartir con tus amigos:
1   ...   61   62   63   64   65   66   67   68   ...   197


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad