Santo tomas de aquino


La estructuración de los materiales de la Suma



Descargar 21.74 Mb.
Página5/197
Fecha de conversión26.03.2018
Tamaño21.74 Mb.
Vistas2860
Descargas0
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   197

La estructuración de los materiales de la Suma

El estudio de la teología en la Edad Media tenía como base la lectura del




texto sagrado. Desde este arranque inicial se llega a las construcciones carac- terísticas de la escolástica, es decir, a las Sumas. Los autores seguían bastan- te de cerca la Biblia en el desarrollo de sus explicaciones. Por eso, la sis- tematización inicial es deudora de la historia de los acontecimientos allí na- rrados. Pero la misma evolución de la enseñanza medieval, en la que terminan añadiéndose a los textos tradicionales nuevos maestros reconoci- dos, y particularmente la introducción del texto de Lombardo, hizo impres- cindible la tarea de ordenar el cúmulo de materiales teológicos presentes. Se comprende perfectamente que este sistema escolar, en el que actuaba el gus-

to por los cuestionamientos propio de aquellos espíritus, produjera infinidad de preguntas. Si a ello se añade el ambiente de gran credulidad imperante en aquel tiempo se comprende también que muchos temas llegaran hasta la impertinencia. La teología había desbordado las mismas cuestiones exegéti- cas que le habían dado origen. Por eso será función de las Sumas ordenar las materias que este sistema de enseñanza había producido.




Los propósitos señalados por Tomás de Aquino en el prólogo de su

obra significan el reconocimiento explícito de la necesidad de superar las ex- posiciones que circulaban entonces. El autor se propone dar, a los que se iniciaban en el estudio de la teología, la posibilidad de disponer de los mate- riales teológicos superando la situación de entonces tanto en la ordenación

de la teología, propia de los comentarios al libro de las Sentencias, cuanto en la selección de los temas, propia de la abundantísima literatura de las cuestiones disputadas. Tomás de Aquino, con el fin de favorecer la pedago- gía de la teología, se dispone a distribuir convenientemente los tratados teo- lógicos y a tratar los temas sustanciales propios del teólogo. Con el fin de abordar exclusivamente los objetos imprescindibles, la Suma de Teología intro- duce una construcción sistemática, de modo que se eviten las repeticiones inútiles y los temas técnicos. Evidentemente, los materiales teológicos habían surgido de la explicación de la Biblia, pero la situación escolar exigía nuevas formas de presentación. La obra de Tomás de Aquino se inscribe en esta historia con personalidad propia, respondiendo a los postulados de su obra: brevedad, globalidad y orden. Todos cuantos han estudiado esta obra han resaltado los criterios a los que responde la disposición de los diversos trata- dos y también la unidad interna de la misma82.


22


Introducción

81


En la Suma de Teología se encuentra repetido un artículo relativo al bautismo de los ni- ños: 2-2 q.10 a.12 y 3 q.68 a.10. No obstante, los editores de la Comisión leonina opinan que en el primer caso se trata de una interpolación, ya que este artículo se encuentra textualmente en el Quodl. 2, a.7.


82


Entre los comentaristas de Tomás de Aquino encontramos estas distribuciones. Juan de Santo Tomás introduce su explicación con una Explicatio connexionis et ordinis Summae theologicae D. Thomae per omnes materias.





Los materiales teológicos los aportan a la Edad Media los florilegios o cadenas de sentencias, donde se habían recogido las enseñanzas de la tradi- ción cristiana. Al lado de estos materiales se conocían en la tradición resú- menes globales de la doctrina cristiana83. El siglo XII introdujo en el patri- monio del pensamiento cristiano las preocupaciones por la sistematización

de la teología, tanto por influjo del estatuto escolar vigente como por el co- nocimiento cada vez más amplio de la teoría de la ciencia aristotélica. De ahí que se urja la organización armónica de todos los temas suscitados o cuestiones propuestas84. Esta problemática se hace presente en el siglo XII y

tiene sus autores clásicos85. A las conocidas ordenaciones de la teología en Abelardo y Lombardo responden otros criterios presentes en la escuela de Laón, que sigue la distribución ya tradicional de los lucidarios o especies de catecismos de la doctrina cristiana86. La historia de la teología conoce otros intentos de sistematización que tratan de mantenerse fieles al desarrollo his-

tórico de la Biblia. En este sentido, tanto la escuela de San Víctor como el conocido Roberto de Melún, introducen la interesante temática de la crea- ción y la reparación87. De este modo los materiales inertes de los florilegios toman así vida y la conexión misma de las verdades de la fe se ha converti- do en uno de los fines mismos de la teología.




Tomás se había formado en esta tradición y había tenido ocasión de co- nocer estos materiales como bachiller sentenciario. Como maestro regente de teología había estado en contacto con la enseñanza y conocía la impor- tancia que para los alumnos tenía el tema. Sus biógrafos resaltan la razón de

su éxito en el modo escueto, claro y accesible de sus lecciones88. De ahí la intención, manifestada en el prólogo, de ofrecer a los alumnos un texto que respondiera a esas necesidades. Los materiales de la Suma de Teología son, evidentemente, los problemas teológicos que circulaban en aquel tiempo. Recorriendo las obras teológicas de entonces encontramos que los grandes tratados que componen las Sumas se habían elaborado paulatinamente, y en este sentido Tomás no los inventa89.




83Particularmente las obras de Agustín de Hipona y también de Juan Damasceno: M.-D.

CHENU, La théologie au douzième 115-118; J. DE GHELLINCK, Le mouvement théologique 374-415; A. GRILLMEIER, Du «symbolum» a la Somme théologique: Église et tradition (Le Puy 1963) 105-156.




84


La historia de este tema la ha trazado M.-D. CHENU, La théologie au douzième 62-89;

H. CLOÈS, La systématisation théologique pendant la seconde moitié du XIIe siècle: Ephemerides Theo- logicae Lovanienses 34 (1958) 277-329.




85


Bien conocida es la distribución de Abelardo: fe, caridad y sacramento: Theologia schola- rium: ML 178, 979-1114 y también el plan más complejo del Sic et Non: ML 178, 1339-1610; también la distribución de Pedro Lombardo con base en la distinción agustiniana de la res y signa: Libri IV sententiarum (Quaracchi 1916).


86


Y. LEFEVRE, L'Elucidarium et les Lucidaires (París 1954); R. SOLVAIN, La tradition des sen- tences d'Anselme: AHD 16 (1947-48) 1-52. También se advierten las resistencias a estas sistemati- zaciones de la teología: M.-D. CHENU, La théologie au douzième 393-394; La théologie comme science 26-32.


87


HUGO DE SAN VÍCTOR, De sacramentis christianae fidei: ML 176, 173-618; R. M. MARTIN, Oeuvres de Robert de Melun, 3 vols. (Lovaina 1932-1947): cf. M.-D. CHENU, La théologie au douziè-

me 62-89.


88

P. CALO, Fontes vitae 30.


89


«Al mismo tiempo, escribe M. Grabmann, por esta Suma me he ido confirmando en mi opinión de que los trabajos teológicos propiamente dichos, y especialmente dogmáticos, como los de la Trinidad, el pecado original, la Cristología, etc., la teología del siglo XII y principios del XIII había producido ya un trabajo considerable y definitivo, y que los grandes escolásticos


I.


La elaboración de la Suma de Teología

23



Las obras análogas tenían técnicas muy elaboradas de composición. Bas- ta acercarse a las obras de Guillermo de Auxerre, de Alejandro de Hales o al mismo Alberto el Grande, para comprender la novedad de la presenta- ción de Tomás. Efectivamente, aquí Tomás ahorra muchas explicaciones marginales y terminológicas, tan propias de la teología de escuela. No es que con ello se cambie el sistema tradicional de enseñanza, sino que se co- rrigen los excesos que produce. Por eso es difícil encontrar repeticiones en esta obra. En la cabeza de la Suma de Teología están indicadas las partes de las que se compone90 y luego en cada tratado se explica también la reparti- ción y el orden que se va a seguir. Así pues, Tomás de Aquino ordena su obra sobre la doctrina cristiana en tres partes, donde recorre todos los temas trascendentales de la teología medieval. Damos a continuación el esquema básico de este texto teológico.


24


Introducción


INTRODUCCIÓN: la teología como doctrina sagrada: q.1.

PRIMERA PARTE: Dios uno y trino y el exitus de toda criatura de El:




1. 2. 3.


Existencia y atributos esenciales de Dios: qq.2-26. Trinidad y divinas personas: qq. 27-43. Procedencia de las criaturas de Dios: Producción de las criaturas: qq.44-46. Distinción de las criaturas: qq. 47-49.


Los ángeles: qq. 50-64, criaturas espirituales.

El universo: qq. 65-74, criaturas corporales.

El hombre: qq. 75-102, criatura compuesta de espíritu y cuerpo.


Conservación y gobierno de las criaturas: qq. 103-119. SEGUNDA PARTE: movimiento del hombre hacia Dios: PRIMERA PARTE DE LA SEGUNDA: acciones humanas en general:


1. 2.


Fin último de la vida humana: qq.1-5. Medios para alcanzar este fin:

Los actos humanos en sí mismos: qq.6-48. Principios de los actos humanos:




Principios intrínsecos: los hábitos: qq. 49-89. Principios extrínsecos: la ley y la gracia: qq.90-1 14.


SEGUNDA PARTE DE LA SEGUNDA: los actos humanos en particular:

1.


2.

3.


Virtudes teologales (con vicios y dones): La fe: qq.1-16.

La esperanza: qq. 17-22.

La caridad: qq. 23-46.

Virtudes cardinales (con vicios y dones): La prudencia: qq.47-56.

La justicia: qq. 57-122.

La fortaleza: qq. 123-140.

La templanza: qq. 141-170.

Estados especiales de vida: qq. 171-189.




TERCERA PARTE: Cristo, camino para la vida eterna:

1. 2.

Cristo, salvador de la humanidad: qq.1-59. Los sacramentos como signos de salvación:


simplemente han recogido, en sus grandes líneas, los resultados del trabajo realizado preceden- temente»: Note sur la Somme théologique du Magister Hubertus: Recherches de théologie ancienne et médiévale 1 (1929) 233.


90

1 q.2.




De este modo Tomás de Aquino recoge los problemas teológicos im- prescindibles para la enseñanza y que él había tratado en su carrera profeso- ral. Dado el número impresionante de artículos, resulta tarea casi imposible evitar las repeticiones. Pero, sobre todo, hay en estos tratados de la Suma de


Teología muchos que no se encuentran en otros lugares de las obras de To-

más de Aquino. Todos los que conocen su obra, ya desde sus contemporá- neos, califican la segunda parte como la más original y novedosa. De hecho

es de la que más manuscritos se conservan, entre otras razones por los ser- vicios que prestaba en la administración del sacramento de la penitencia. El tratado de los actos humanos, las pasiones, los hábitos y la ley no tienen se- mejante presentación en otras obras. Igualmente, otros temas dogmáticos reciben aquí un desarrollo más perfecto y en otros se citan fuentes nuevas en la teología de entonces91.


El reconocimiento de estos caracteres externos de la obra ha llevado también a examinar el método del desarrollo de la obra. Tomás se propone desarrollar la obra secundum ordinem disciplinae92. Ello ha llevado a buscar el principio del orden interno de la Suma y a interrogarse sobre los criterios a los que responde este método. Este tema tiene una amplia literatura93. No

se trata aquí de discutir las implicaciones metodológicas que para la teología puede tener una determinada explicación del plan de la Suma, sino de pre- sentar los criterios que se pueden apreciar en el desarrollo de la obra. Es cierto que los materiales son teológicos, pero al mismo tiempo estos temas deben presentarse conforme al método de la materia. Ya hemos visto cómo

en la enseñanza medieval los temas, o bien se explicaban cuando lo requería

la exposición del libro básico, o bien con ocasión de una disputa circunstan- cial. Por ello se hizo imprescindible recoger todos estos problemas y organi- zados en base a unos criterios propios. La experiencia escolar de Tomás de Aquino le había dado la capacidad para redactar su obra sistemática de la teología sobre unos criterios de organización.




91S. RAMÍREZ, Introducción general 193-194.

92


Summa Theol., prol.: «según exige el buen método».

93


M. GRABMANN, La Somme 103ss.; M.-D. CHENU, Le plan de la Somme théologique de S. Thomas: Rev. Thom. 45 (1939) 93-107; ID., Introduction à l'etude 258-273; P. E. PERSSON, Le plan de la Somme théologique et le rapport «Ratio-Revelatio»: Rev. Philosophique de Louvain 56


(1958) 545-572; G. LAFONT, Estructuras y método en la Suma teológica de santo Tomás de Aquino (Madrid 1964); A. BONETTI, Struttura e metodo della Somma teológica di San Tommaso di Aquino: Rivista di filosofía neo-scolastica 53 (1961) 402-406; G. PERINI. Un nuovo studio sul «piano» della «Summa»: DTh (P) 66 (1963) 280-292; I. BlFFl, Un bilancio delle recenti discussioni sul piano della «Summa Theologiae» di S. Tommaso: La scuola cattolica supplemento bibliográfico 91 (1963) 147- 176 y 295-326.


3.

Penitencia: qq.1-28. Extrema unción: qq. 29-33. Orden sagrado: qq. 34-40. Matrimonio: qq. 41-68.


Tratado de los novísimos: qq. 69-99.




I.


La elaboración de la Suma de Teología

25


Los sacramentos en general: qq.60-65. Los sacramentos en particular:

Bautismo: qq.66-71. Confirmación: qq.72. Eucaristía: qq.73-83. Penitencia: qq.84-90, a.4.


SUPLEMENTO: añadido por sus discípulos:





Todos los temas acumulados en la obra necesitaban un encadenamiento, de modo que los contenidos de la sagrada doctrina fueran presentados con- forme a los requisitos del método de entonces. Este método era una exigen- cia de la ciencia lógica, que se impuso además en las construcciones teológi- cas. De ahí deriva una primera línea de organización de la Suma de Teología consistente en que todos los objetos deben ser considerados bajo la misma perspectiva. La necesidad de la sistematización la expresa Tomás en la pre- sentación de las partes de la obra94, dando así una visión de conjunto. Pero también al preguntarse sobre lo que está sujeto a la consideración de la doc-

trina sagrada responde que es aquello que dice relación con Dios95. La co- rrespondencia que hay entre el motivo por el que se consideran las cosas y el contenido de las mismas hace que todos los temas de la Suma adquieran unidad a la luz de la visión divina de las cosas. La teología, ciencia de la fe y que procede de la fe, sigue e imita el conocimiento de Dios. Desde esta perspectiva se consigue una integración entre la realidad del mundo y la re- lación que tiene con sus causas.




Esto ha llevado a algunos autores a ver en el plan de la Suma un mante- nimiento expreso de las ideas aristotélicas, traduciendo esto en la relación causal que Dios tiene con las criaturas. Es decir, aquí Tomás trataría de ma- nifestar la relación que todo tiene con Dios como principio de causalidad. La primera parte, Dios causa eficiente primera; la segunda, Dios causa final última, y la tercera, Dios causa eficiente hipotética debido a la caída del hombre. Transportar la unidad de la Suma al vocabulario aristotélico puede significar alejarnos de la intención de Tomás de Aquino. El proyecto teoló- gico de esta obra trasciende los instrumentos de análisis incorporados, entre los que se encuentra el principio de causalidad96. Lo decisivo de ella es la percepción teológica que la inteligencia tiene de las cosas, y en ello influye más la tradición cristiana que la aristotélica.


Es el concepto de fe lo que lleva a Tomás a conseguir esta visión global de las cosas en su obra. Y bajo esta luz se integran también los hechos his- tóricos que componen la historia de la salvación. Para él todo efecto históri- co de la economía salvífica debe ser reconducido a la teología. La visión que Dios tiene de las cosas es lo que da unidad a lo que nosotros encontra- mos como una disposición temporal de la revelación. Los teólogos escolás- ticos consideran la historia de la salvación asumida en su propia visión teo- lógica. Los hechos históricos interesan en tanto en cuanto se relacionan con la Verdad primera. Esta metodología teológica domina la Suma de Teología, aunque se pueden descubrir otros aspectos


97, pero fundamentalmente el or- den de los tratados de la obra responde a la naturaleza misma del objeto de la teología.


Esta primera línea de organización está presente en lo que se refiere al

94


Summa Theol. 1 q.2 prol.

95


1 q.1 a.7: «Pues bien, como en la doctrina sagrada todo se trata desde el punto de vista de Dios, bien porque es el mismo Dios o porque está ordenado a Dios como principio y fin, se deduce que el sujeto de esta ciencia es Dios».


96


Y. CONGAR, Le moment «économique» et le moment «ontologique» dans la sacra doctrina (Réve- lation, Théologie, Somme théologique): Mélanges M.-D. CHENU (París 1967) 135-187; ID., Le sens de l'«économie» salutaire dans la «theologie» de S. Thomas d'Aquin (Somme Théologique): Festgabe

J. LORTZ (Baden-Baden 1957) 73-122.




97


A. PATFOORT, L'unité de la 1.a pars et le mouvement interne de la Somme théologique de S. Thomas d'Aquin: Rev. Sc. Ph. Théol. 47 (1963) 513-544: según esta interpretación, la primera parte trata de las estructuras antecedentes al uso de la libre voluntad del hombre y luego las condiciones en las que se ejerce esa voluntad.


Introducción

26



misterio del ser y de la vida de Dios. Pero también se ha puesto de mani- fiesto otro criterio según el cual se percibe el itinerario de procedencia de las criaturas de Dios y de retorno de las mismas hacia El, retorno en pro- fundidad de ser y de gracia, en cuyo movimiento Cristo es a la vez vía y medio. Este plan está presente también en esta obra y se atribuye a influjos neoplatónicos, ya que se corresponde con el esquema clásico de la emana- ción y del retorno. De hecho Tomás de Aquino identificó mejor que sus contemporáneos al neoplatónico Proclo. El tema estaba presente en aquel tiempo y muchos autores lo reconocen expresamente en el plan de la obra. «Tal es el plan de la Suma teológica -escribe Chenu-, y tal el movimien-

to que traduce: I Pars la emanación, Dios principio; II Pars el retorno, Dios fin; como de hecho, conforme al libre y absolutamente gratuito proyecto de Dios (es la historia santa la que nos lo revela), este retorno se hizo por Cris- to hombre-Dios, una III Pars estudiará las condiciones "cristianas" de este retorno»98. Este vocabulario estaba presente en la tradición cristiana y es normal que se usara para la sistematización de la doctrina sagrada. De este modo la obra adquiere un dinamismo específico, al que contribuye también el tema de la imagen, de larga tradición patrística. El ejemplarismo divino

y la imagen humana mutuamente se relacionan, de modo que el retorno de la imagen a su Modelo divino se constituye en eje de la parte moral.


El esquema de la procedencia y del retorno está presente en las obras de Tomás y es reconocible en sus obras más sistemáticas


99. Además, conoció de estudiante con Alberto la obra del Pseudo-Dionisio, en quien están pre- sentes estas ideas, que se habían concretado en el dicho de que el Bien es expansivo por sí mismo. La historia de la teología reconoce el influjo de

este axioma en la teología medieval, aunque también la regresión del mismo

a finales del siglo XIII


100. Lo que se deriva de las intenciones de Tomás es que se propuso ordenar su teología siguiendo algunos principios de inteligi- bilidad y que en la Suma de Teología se pueden encontrar varios. Se trataba de superar la discontinuidad a la que la enseñanza de entonces daba lugar, así como la contingencia de una historia material. El principio de las rela- ciones con Dios, aplicando siempre la analogía, hace que esta obra presente un conjunto teológico coherente. Por el plan de la procedencia y el retorno, la Suma de Teología tiene un dinamismo interno en sus materiales, pero sobre todo responde a su función de sabiduría cristiana, conforme a la eti- mología que Tomás propone de la teología101.


Esta presentación de la teología ha sido motivo de polémicas. La reserva más conocida a esta obra es la que se hace a la colocación del tratado cris- tológico en la tercera parte, ya que ello significa hablar de la vida cristiana, como se hace en la parte moral, sin haber hablado aún de Cristo. Entre los catálogos de las luchas antitomistas del siglo XIII hay uno que se refiere a este problema


102. Por supuesto que la moral tomista no está desenganchada


I.


La elaboración de la Suma de Teología

27


98

M.-D. CHENU, Introduction à l'étude 261.


99


ID., 267; Cont. Gentes 1, 9; Compend. theol. 2 y 103.

100



G. LAFONT, Estructuras y método 3-24; TH.-A. AUDET, Approches historiques de la Summa Theologiae: Études d'hist. lit. et doct. 17 (1962) 7-29.


101


Summa Theol. 1 q.1 a.7.

102



A. DONDAINE, Un catalogue de dissensions doctrinales entre les maîtres parisiens de la fin du XIIIe siècle: Recherches de théologie ancienne et médiévale 10 (1930) 375-394. Una cuestión dis-

cutida se refiere precisamente al artículo 7 de la primera parte: «Cuando se pregunta: si el suje-

to de la teología es Dios, los Menores dicen que es Cristo con sus miembros, mientras que To-

más en la Suma dice que es Dios». E. MERSCH, L'objet de la théologie et le Christus totus: Recher- ches de science religieuse 26 (1936) 129-157.







de la cristología, sino que hay un nexo por la noción de imagen que el hombre es del Dios uno y trino


103. Tomás mantiene en su obra el propósito lúcido de introducir la historia de la Biblia y lo revelado en la inteligibilidad científica de la teología.


Otra de las reservas suscitadas a esta sistemática de la doctrina cristiana es la de que el estudio de Dios no es completamente trinitario, como sucede en la tradición cristiana. El conocimiento de las condiciones históricas en las

que nace esta obra y la tradición cristiana en la que se inscribe contribuyen

a relativizar estas reservas. La historia de la teología demuestra que la sis- temática ha estado presente en el curso de los tiempos y también que el gra- do de fidelidad a la historia de la salvación es diverso, pero asimismo que

la Suma de Teología puede contarse entre los logros mejores de estos intentos.

La teología de Tomás está lejos de ser una imposible ambición de poseer la ciencia divina. Ello significaría desconectar la teología de la vida del teólo- go. La teología tomista no es un mero ejercicio intelectual, sino tarea de

toda una vida dedicada a la consecución de la Verdad. Y en esta tarea To- más es consciente de la precariedad de los resultados y de la inconmensura- bilidad del objeto104. El esfuerzo sistemático de la obra de Tomás de Aquino

es la prueba de la fuerza que puede adquirir la inteligencia de la fe cuando se hace con el talante y la preparación que él tenía. Pero en todo caso esta fe permanece siempre consciente de la permanente libertad de la Palabra de Dios.


II.


LA SUMA EN LA HISTORIA DE LA TEOLOGÍA

La fe cristiana, a cuyo servicio está la vida de Tomás, se sirve de la ra-




zón humana del creyente. El cristiano ha recibido una revelación divina que modela y configura su visión del universo. Por eso, su fe está en la cúspide de su percepción del sentido de la vida y también de su actitud práctica ante

la condición humana. La norma suprema del pensamiento cristiano no es, ciertamente, la ciencia humana, pero tampoco puede prescindir de la condi- ción propia de la inteligencia. Pero las exigencias de esa inteligencia varían según los tiempos y según las culturas, a cuyo servicio se pone el creyente. La historia de la teología es justamente la solución de estas relaciones. El problema de la integración de los valores humanos en la visión cristiana del mundo se plantea en diversos frentes. Por lo que se refiere al pensamiento, es necesario afrontar siempre el problema de las relaciones con la filosofía y con el saber profano. Se trata de calibrar la aportación válida que los ins- trumentos reconocidos de la razón humana dan para el estudio y la com- prensión de la Biblia.




La evidencia de los riesgos de esta tarea, sin embargo, no ha impedido que se haya formado un pensamiento típicamente cristiano y que se hayan introducido materiales provenientes de otros mundos culturales. La aporta- ción de la sabiduría ajena al mundo cristiano es un reto constante para todo educador de la fe. Desde el principio los programas de educación cristiana, que mantienen evidentemente la Biblia como punto de referencia inicial, in- corporan elementos del pensamiento conocido y formas de transmisión ya experimentadas en la cultura humana. Con el curso de los tiempos estas exi- gencias se hacen más apremiantes y alargan incluso el campo de su acción.


103


L.-B. GILLON, L'imitation de Christ et la morale de S. Thomas: Ang. 36 (1959) 263-286; A. HAYEN, La structure de la Somme théologique et Jesus: Sciences Ecclésiastiques 12 (1961) 59-82.


104


Summa Theol. 1 q.12 a. 13 ad 1; De pot. q.7 a.5 ad 14; Summa Theol. 1 q.1 a.1.


Introducción

28



La actitud que se tenga ante este problema dará también la impronta propia a una obra de teología. Presentamos, en esta segunda parte, la contribución de la Suma de Teología a la historia de esta tarea en el cristianismo.


1.



Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   197


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos