Santo tomas de aquino



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C.17 a.1


está ordenado por el entendimiento divi- no, sino que se dice que contiene verdad de un modo especial, en cuanto que ex- presan la verdad, del entendimiento, la cual consiste en la conformidad entre el entendimiento y la cosa. Anulada dicha conformidad, cambia la verdad de la opinión y, consecuentemente, la verdad de la proposición. Así, pues, la proposi- ción Sócrates está sentado, al estar sentado la proposición será verdadera por la ver- dad del hecho, en cuanto que lo indica; y también por la verdad del significado, en cuanto que expresa una opinión ver- dadera. Pero al levantarse Sócrates, la


primera verdad permanece y cambia la segunda.

4.




A la cuarta hay que decir: La acción de estar sentado de Sócrates, que es la causa de la verdad de la proposición Só- crates está sentado, no es tenida por igual mientras Sócrates está sentado que des-

pués ó antes de estar sentado. De ahí

que la verdad causada por el hecho sea tenida de diversas maneras; y de diversas maneras se expresa con proposiciones en presente, en pretérito o en futuro. De

ahí no se sigue que, aun cuando una de

las tres proposiciones sea verdadera, la misma verdad permanezca invariable.


Ahora hay que tratar sobre la falsedad. Esta cuestión plantea y exige res- puesta a cuatro problemas:


1. La falsedad, ¿está o no está en las cosas?-2. ¿Está o no está en el sentido?-3. ¿Está o no está en el entendimiento?-4. Oposición entre verdadero y falso.


ARTICULO


1


La falsedad, ¿está o no está en las cosas?


In Sent. 1 d.19 q.5 a.1; De verit, q.1 a.10; In Me-


taphys. 5, lect.22; 6, lect.4.


Objeciones por las que parece que la

falsedad no está en las cosas: 1. Agus-

tín, en el libro Soliloq.1 dice: Si lo verda- dero es lo que es, habrá que concluir, aun cuando todos se opusieran, que lo falso no está enningunaparte.


2. Más aún. Falso viene de falsear


2. Pero las cosas no falsean, como dice Agustín en el libro De Vera Relig.3, por- que no muestran más que su especie. Luego lo falso no se encuentra en las cosas.


3. Todavía más. Se dice que lo ver- dadero está en las cosas por relación con el entendimiento divino, como ya se in- dicó (q.16 a.1). Pero cualquier cosa por existir ya imita a Dios. Luego cualquier cosa es verdadera, sin falsedad. Por lo tanto, ninguna cosa es falsa.


En cambio está lo que dice Agustín

en el libro De Vera Relig.4: Todo cuerpo



es verdadero cuerpo y es falsa unidad. Porque imita a la unidad y no es unidad. Pero cualquier cosa imita la bondad divina, y

no la iguala. Luego la falsedad está en todas las cosas.




Solución. Hay que decir: Como lo ver- dadero y lo falso se oponen, y los opuestos lo son sobre lo mismo, es ne- cesario que la falsedad se busque antes


1. L.2 c.8: ML 32,892.


2. El original latino dice: Falsum est a fallendo. El sentido exacto es el de engañar. Hemos traducido falsear porque queda más evidente la raíz verbal. No obstan-

te, falsear implica el engañar, ya que se quiere dar a conocer lo distintp a lo que algo es realmen- te. La siguiente frase de Agustín: quia non ostendunt aliud quam suam speciem, y que hemos tradu- cido literalmente, puede traducirse: porque no manifiestan más que lo que son. Es decir, no falsean;

y, por lo tanto, no engañan. (N. del T.)


3. C.36: ML 34,152.


4. C.34: ML 34,150. Aquí se incluye una nueva objeción a la que responde en su ad 4. De ahí que las objeciones sean 4 y no 3. Cf. q.13 a.10 ad 4.5. (N. del T.)


Sobre la falsedad


CUESTIÓN


17

C.17a.1


Sobre la falsedad

233



allí donde primero se encuentra la ver- dad; esto es, en el entendimiento. Pero en las cosas no hay ni verdad ni falsedad más que en relación con el entendimien- to. Como quiera que a cualquier cosa, por lo que le corresponde esencialmente, se le aplica el sentido absoluto, y por lo que le corresponde accidentalmente, se le aplica el sentido de en cierto modo, una cosa cualquiera puede ser llamada absolutamente falsa al compararla con el entendimiento del que depende si se la compara esencialmente; y con respecto a otro entendimiento, si se la compara ac- cidentalmente, no podrá ser llamada fal- sa más que en cierto modo.


Las cosas naturales dependen del en- tendimiento divino como del entendi- miento humano dependen las artificiales. Así, pues, son llamadas cosas artificiales falsas absoluta y esencialmente en cuanto que les falta el contenido del arte; por eso se dice que un artista hace una obra falsa cuando no la realiza según los pa- trones del arte.


Así, en las cosas dependientes de

Dios no se puede encontrar la falsedad

por su comparación con el entendimien-

to divino, ya que lo que hay en las cosas

procede del dictamen del entendimiento divino; a no ser, quizás, que se encuen-

tre sólo en los agentes con voluntad, en

los cuales está la capacidad de no seguir

lo ordenado por el entendimiento divi-

no; pues en esto consiste el mal de cul-

pa; de ahí que en las Escrituras esos pe- cados sean llamados falsedad y mentira,

tal como se dice en el Sal. 4,3: ¿Por qué amáis la vanidad; por qué buscáis el engaño? De la misma forma que, por oposición,

se llama verdad de vida aquella obra vir- tuosa que sigue lo ordenado por el en- tendimiento divino, tal como se dice en

Jn 3,21: Quien practica la verdad, encuentra la luz. Pero por relación a nuestro enten- dimiento, al que se comparan las cosas naturales


accidentalmente, pueden ser llamadas falsas no en sentido absoluto, sino en cierto modo. Y esto de doble manera. 1) Una, por razón del significa- do; llamando falso en las cosas a aquello que, verbal o conceptualmente, se indica o se define en sentido falso. Así, cual-


quier cosa puede ser llamada falsa en cuanto se refiera a lo que no le corres- ponde. Como si dijéramos: el diámetro es un falso medible, tal como señala el Filósofo en V Metaphys.5; o el actor es un


falso Héctor, tal como señala Agustín en el libro Soliloq.6 Y, por el contrario, cualquier cosa puede ser llamada verda- dera por lo que le corresponde.


2) Otra, por razón de la causa. Así, se

dice que es falsa una cosa que está hecha

de tal forma que de ella se tiene una fal-

sa opinión. Y porque llevamos innato el juzgar por apariencias, puesto que el ori-

gen de nuestro conocimiento está en los sentidos, los cuales lo primero e inme-

diato que captan es lo externo, llamamos falsas a las cosas que por sus apariencias

tienen cierta semejanza con otras, por las

que aquéllas son llamadas falsas. Ejem-

plo: La hiel es falsa miel; el estaño es

falsa plata. Según esto, en el libro Soli-



loq.7 Agustín dice: Llamamos falsas a aquellas cosas que concebimos como similares. Y el Filósofo, en el V Metaphys.8 dice:

Son llamadas falsas aquellas cosas que están hechas para parecer lo que no son o como no son. Por lo mismo, se llama falso al hom-

bre con inclinación a pensar y decir fal- sedades. Pero no ocurre así cuando el hombre puede caer en errores; porque,

de lo contrario, también los sabios y los eruditos serían llamados falsos, como se

dice en V Metaphys.9.


Respuesta a las objeciones. 1. A la primera hay que decir: Lo comparado al


entendimiento, según lo que es, es lla- mado verdadero; según lo que no es, es llamado falso. Por eso, un verdadero actor es un falso Héctor, como se dice en II Soli- loq.10. Por lo tanto, así como en lo que

es se encuentra algo de no ser, así tam- bién en lo que es se encuentra alguna ra-

zón de falsedad.


2.


A la segunda hay que decir: Las co- sas no engañan por sí mismas, sino acci- dentalmente. Pues dan pie para las false- dades, por tener semejanza con aquello


que no son.

3.




A la tercera hay que decir: No se llaman falsas las cosas por su relación al entendimiento divino; de ser así, serían

falsas absolutamente. Sino por su rela-




5. ARISTÓTELES, 4 c.29 n.l (BK 1024b19): S. Th. lect.22.

6. L.2 c.10: ML 32,893.


7. L.2 c.6: ML 32,889.


8. ARISTÓTELES, 4 c.29 n.1 (BK 1024b21).


9. ARISTÓTE-


LES, 4 c.29 n.5 (BK 1025a2).


10. S. AGUSTÍN, c.10: ML 32,893.

234


La naturaleza divina


C.17 a.2

ción a nuestro entendimiento, por lo cual se las llama falsas en cierto modo.


4.




A la cuarta hay que decir: La ima- gen o semejanza defectuosa no reviste carácter de falsedad a no ser en cuanto que da pie para una falsa opinión. Por lo tanto, no se dice que sea falso aquello donde se encuentra la semejanza; sino

allí donde hay una semejanza tal que in- duce a que haya una falsa opinión no en algunos, sino en muchos.




ARTICULO


2


La falsedad, ¿está o no está en el sentido?


q.54 a.5; q.85 a.6; In Sent. 2 d.7 q.2 a.1 ad 1; d.39 q.1 a.1 ad 5; De Verit. q.1 a.2.11; In De anima 3,


lect.6; In Metaphys. 4 lect.12; De Malo q.7 a.5 ad 6.


Objeciones por las que parece que la falsedad no está en el sentido:

1. Dice Agustín en el libro De Vera Religione




11: Si todos los sentidos del cuerpo, lo que reciben lo comunican tal cual, desconoz- co qué más se les puede exigir. Si es así, pa- rece que los sentidos no nos engañan.

Por lo tanto, la falsedad no está en el sentido.




2. Más aún. Dice el Filósofo en IV Metaphys.12: La falsedad no es algo propio de los sentidos, sino de la fantasía.


3. Todavía más. Lo verdadero y lo falso no está en lo simple, sino en lo compuesto. Pero al sentido no le corres- ponde ni componer ni dividir. Luego la falsedad no está en el sentido.


En cambio está lo que dice Agustín

en el libro Soliloq.13: Es claro que somos engañados por la seducción de lo parecido que captan los sentidos.




Solución. Hay que decir: En el sentido no hay que buscar la falsedad a no ser en cuanto que allí está la verdad. Pero la verdad no está en el sentido de tal forma que el sentido conozca la verdad, sino en cuanto que el sentido capta verdade- ramente lo sensible, como se dijo (q.16 a.2). Esto sucede cuando capta las cosas tal como son. De ahí que la falsedad esté en el sentido en cuanto que los sentidos captan o juzgan las cosas como distintas

a lo que son. El sentido puede conocer las cosas en cuanto que en él hay imagen




de las cosas. Y la imagen de alguna cosa está en el sentido de tres maneras. 1) Una, primaria y directamente


a: como en la vista está la imagen de los colores y de otras cosas propias de lo sensible. 2) Otra, directa pero no primariamente: como en la vista está la imagen de la fi- gura o del tamaño y otras cosas comu- nes de lo sensible. 3) La última, ni pri- maria ni directamente, sino de forma ac- cidental: como en la vista está la imagen del hombre, no en cuanto hombre, sino porque este o aquel color se da en el hombre.


Con respecto a las propiedades de lo sensible, el sentido no tiene un falso co- nocimiento a no ser accidentalmente, y pocas veces. Esto sucede por la indispo- sición del órgano sensitivo que no capta en toda su dimensión la forma sensible. Como sucede con las facultades pasivas que, por indisposición, reciben deficien- temente la sensación. Ejemplo: A un en- fermo que tenga mal el paladar, lo dulce

le parecerá amargo. En cambio, de lo que es común y accidental en lo sensi- ble, incluso un sentido perfecto puede formarse un juicio falso, ya que el senti- do no lo capta de manera directa, sino accidental; o, partiendo de los derivados, en cuanto que su punto de referencia está en otras cosas.




Respuesta a las objeciones. 1. A la primera hay que decir: Afectar un sentido


es su mismo sentir. Y puesto que los sentidos comunican tal como reciben, se sigue que no nos equivocamos al decir que sentimos algo. Pues, debido a que el sentido puede recibir algo distinto a lo que la cosa es realmente, se sigue que no nos puede comunicar algo distinto a lo que la cosa es realmente. Por eso nos engañamos por el sentido con respecto a la cosa, no con respecto al sentir en sí mismo.


2. A la segunda hay que decir: Se dice que la falsedad no es algo propio de los sentidos porque no se equivocan con res- pecto a su propio objeto. Por eso, otra versión mucho más clara, dice: El sentido

de lo que es su objeto sensible no es falso. Por lo demás, la falsedad se atribuye a la fan-

tasía, porque representa la imagen inclu-

so de lo que no está presente. Por eso,


11. C.33: ML 34,149.


12.ARISTÓTELES, 3 c.5 n.7 (BK 1010b2): S. Th. lect.14 n.692. Cf.AVERROES, In Metaphys. l.4 comm.24 (8, 91H).


13. L.2 c.6: ML 32,890.

C.17 a.3


Sobre la falsedad

235



cuando alguien toma la imagen por la realidad, incurre en falsedad. De ahí que el Filósofo, en V Metaphys.


14, diga que las sombras, las pinturas y los sueños son llamados falsos porque no incluyen aquello de lo que sólo se han hecho una imagen.


3.


A la tercera hay que decir: Aquel argumento es viable por lo que implica: la falsedad no está en lo sensible como lo verdadero y lo falso en quien conoce.


ARTICULO 3


La falsedad, ¿está o no está en el entendimiento?


q.58 a.5; q.85 a.6; In Sent. 1 d.19 q.5 a.1 ad 7; De Verit q.1 a.12; Cont. Gentes 1,59; 3,108; In De anima


3, lect.11; In Metaphys. 6, lect.4; 9 lect.11; In Peri- herm. 1, lect.3.


Objeciones por las que parece que la falsedad no está en el entendimiento:


1. Dice Agustín en el libro Octoginta trium quaest.15: Todo el que engaña no conoce aquello en que se engaña. Pero se dice que lo falso está en algo conocido por lo que

nos engañamos. Luego la falsedad no está en el entendimiento.




2. Más aún. Dice el Filósofo en el III De Anima16: El entendimiento es siem-


pre correcto. Luego la falsedad no está en el entendimiento.


En cambio está lo que se dice en el III De Anima17: Donde se forman los con- ceptos, allí está lo verdadero y lo falso. Pero los conceptos se forman en el entendi- miento. Luego lo verdadero y lo falso están en el entendimiento.


Solución. Hay que decir: Así como una cosa tiene el ser por su propia for- ma, así también la facultad cognoscitiva conoce la imagen de lo conocido. Por eso, así como a una cosa natural no le falta el ser que le corresponde por su forma, si bien le pueden faltar accidentes

o derivados; o así como a un hombre le pueden faltar los dos pies, pero no el ser hombre, así también la facultad cognos- citiva conociendo no puede fallar con respecto a alguna cosa cuya imagen la informa, pero sí puede fallar con respec-

to a algún derivado o accidente de aque-


lla misma cosa. Como ya se dijo (a.2), la vista no falla con respecto a lo que es su objeto propio sensible, aunque sí con respecto a sus derivados y accidentes.


Además, así como lo sensible está in- formado directamente por la imagen de su propio objeto, así también el entendi- miento está informado por la imagen de la esencia del objeto. Por eso, con res- pecto a lo que algo es, el entendimiento no falla; como tampoco lo hace el sentido con respecto a su objeto propio. Pero puede fallar al componer y dividir, ya que, mientras conoce la esencia de su objeto, puede atribuirle algo que no le corresponde o algo que se le opone. Pues, para juzgar, el entendimiento se encuentra como el sentido a la hora de juzgar lo sensible común o accidental.


Sin embargo, hay que establecer la misma diferencia que se expuso al hablar de la verdad (q.16 a.2): que la falsedad puede estar en el entendimiento, no sólo porque el entendimiento tenga un cono- cimiento falso, sino porque el entendi- miento la conoce como conoce la ver- dad; por otra parte, como ya se dijo (a.2), la falsedad no está en el sentido como algo conocido. Porque la falsedad del entendimiento se da directamente sólo con respecto a la composición del entendimiento,


accidentalmente


puede estar también en la operación por la que

el entendimiento conoce lo que algo es, en cuanto que allí se mezcla con la compo- sición que hace el entendimiento. Y esto puede suceder de dos maneras. 1) Una, porque el entendimiento atribuye a una cosa la definición de otra. Ejemplo: Aplicar al hombre la definición de círcu-

lo. Así, la definición de una cosa es falsa en otra. 2) Otra, porque se mezclan par-

tes de definición que no pueden ir juntas

a un tiempo. Así, la definición no es fal-

sa sólo con respecto a algo, sino que lo es en sí misma. Ejemplo: Si se construye

la definición de animal racional cuadrúpedo, el entendimiento que lo haga es falso, pues falsa es la construcción algún animal racional es cuadrúpedo. Por eso, conocien- do las esencias simples, un entendimien- to no puede ser falso; sino que o es ver- dadero o no entiende absolutamente nada.


14. ARISTÓTELES, 4, c.29 n.1 (BK 1024b23): S. Th. lect.22 n.1128.

15. Q.32: ML


40,22.

16. ARISTÓTELES, c.10 n.4 (BK 433a26): S. Th. lect.15 n.826.

17. ARISTÓTELES,


c.6 n.1 (BK 430a27): S. Th. lect.11 n.747.

236


La naturaleza divina


C.17 a.4


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: El objeto propio del entendimiento es la esencia de una cosa. Propiamente, decimos que enten- demos algo cuando, al haberlo reducido a lo que es, lo juzgamos. Así sucede con las demostraciones en las que no hay fal- sedad. Y así hay que entender lo que dice Agustín:


18: Todo el que se engaña no conoce aquello en que se engaña. Pero no hay que entenderlo como si no nos engañá-

ramos en ninguna operación del entendi-

miento.


2.


A la segunda hay que decir: El en- tendimiento es siempre correcto con res-

pecto a los principios. Y con respecto a

ellos no falla, lo mismo que tampoco lo

hace con respecto a lo que algo es. Pues principios directamente evidentes son aquellos que se entienden una vez enten-

didos sus términos, pues el predicado

entra en la definición de sujeto.




ARTICULO 4


Lo verdadero y lo falso, ¿son o no son contrarios?

q.58 a.4 ad 2; 1-2 q.8 a.1 ad 3; q.35 a.5 ad 2; q.36


a.1; q.64 a.3 ad 3; Cont. Gentes 2,50.55; In Metaphys. 7, lect.6.




Objeciones por las que parece que lo verdadero y lo falso no son contrarios:

1.



Lo verdadero y lo falso se opo- nen como lo que es y lo que no es; pues verdadero es lo que es, como dice Agus- tín


19. Pero lo que es y lo que no es no se oponen como contrarios. Luego lo verdadero y lo falso no son contrarios.


2. Más aún. Uno de los contrarios

nunca está en el otro. Pero lo falso está

en lo verdadero. Porque, como dice Agustín en el libro Soliloq.20: El actor no

sería un falso Héctor si no fuera un verdadero actor. Luego lo verdadero y lo falso no

son contrarios.




3. Todavía más. En Dios no hay ninguna contradicción; pues nada de la sustancia divina es contrario, como dice Agustín en el XII De Civ. Dei


21. Pero la falsedad se opone a Dios; pues en la Es-


critura el ídolo es llamado mentira. Dice Jer. 8,5; Abrazaron la mentira. Glosa22: Esto es, los ídolos. Luego lo verdadero y lo falso no son contrarios.




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