Santo tomas de aquino



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Objeciones por las que parece que, conceptualmente, el bien es anterior a lo verdadero:


1. Como consta en I Physic.18, lo que es universal, conceptualmente es lo pri- mero. Pero el bien es más universal que lo verdadero, ya que lo verdadero es un determinado bien, es decir, un bien del entendimiento. Luego conceptualmente el bien es anterior a lo verdadero.


2. Más aún. Como se dijo (a.2), el bien está en las cosas; lo verdadero está en la composición y división que hace el entendimiento. Pero lo que está en las cosas es anterior a lo que está en el en- tendimiento. Luego conceptualmente el bien es anterior a lo verdadero.


3. Todavía más. Como consta en IV Ethic.19, la verdad es una especie de vir- tud. Pero la virtud se encuentra dentro del bien, ya que, como dice Agustín20,

es una buena cualidad de la mente. Lue- go el bien es anterior a lo verdadero.




En cambio, lo que está en muchos, conceptualmente es lo primero. Pero lo verdadero está en cosas en las que no se encuentra lo bueno, por ejemplo en las matemáticas. Luego lo verdadero es an- terior al bien.


Solución. Hay que decir: Aun cuando en la realidad el bien y lo verdadero se identifiquen con el ser, sin embargo, se diferencian conceptualmente. Por eso, hablando en sentido absoluto, lo verda- dero es anterior al bien. Esto es así por dos motivos: 1) Primero, porque lo ver- dadero está más cerca que el bien del ser, que es anterior. Pues lo verdadero contempla al mismo ser de forma total e inmediata; pero el concepto de bien si- gue al ser, en cuanto que de algún modo es perfecto; lo cual lo convierte en ape- tecible. 2) Segundo, porque el conoci- miento por naturaleza precede al apetito. Por eso, como lo verdadero está vincu- lado con el conocimiento, y el bien con el apetito, conceptualmente lo verdadero es anterior al bien.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: La voluntad y el


entendimiento se incluyen mutuamente; pues el entendimiento conoce la volun- tad y la voluntad quiere conocer al en- tendimiento. Así, entre las cosas que son orientadas hacia el objeto de la volun- tad, también están incluidas las del en-


18. ARISTÓTELES, c.5 n.9 (BK 189a5): S. Th. lect.10 n.6-10.

19. ARISTÓTELES, c.7


n.6 (BK 1127a29): S. Th. lect.15 n.835.


20. S. AGUSTÍN, De Libero Arbitrio, 2 c.19: ML


32,1267.


228


La naturaleza divina


C.16 a.5


tendimiento, y viceversa. De ahí que, en el orden de lo apetecible, el bien es teni- do como universal, y lo verdadero como particular. En el orden de lo inteligible es al revés. Y en cuanto que lo verdade- ro es un determinado bien, se sigue que el bien es anterior en el orden de lo ape- tecible, pero no porque sea anterior en sentido absoluto.


2.


A la segunda hay que decir: Concep- tualmente es anterior lo que primero concibe el entendimiento. Lo primero

que aprehende el entendimiento es el mismo ser; lo segundo, que conoce el ser; lo tercero, que apetece el ser. Luego




primero se da el concepto de ser; después, el de lo verdadero; por último, el de bien aun cuando éste se dé en las cosas.


3.


A la tercera hay que decir: La vir- tud llamada verdad no es una verdad co- mún, sino una determinada verdad según

la cual el hombre, en dichos y hechos, se manifiesta como es. Y particularmente,

se llama verdad de la vida, en cuanto que el hombre cumple aquello a lo que está ordenado por el entendimiento divino. Como se dijo (a.1), la verdad está en ciertas cosas. Y la verdad de la justicia lo es en cuanto que el hombre cumple lo

que la ley ordena con respecto a la rela- ción entre los hombres. De todas estas verdades particulares no se puede pasar

a la verdad en general.


ARTICULO


5


Dios, ¿es o no es la verdad?


1-2 q.3 a.7; In Sent. 1 d.19 q.5 a.1; De Verit. q.1 a.7; Cont. Gentes 1,60.61.62; 3,51.


Objeciones por las que parece que Dios no es la verdad:

1.



La verdad consiste en la composi- ción y división que hace el entendimien- to. Pero en Dios no hay ni composición ni división. Luego en El no está la ver-


dad.


2. Más aún. Según Agustín en el li- bro De Vera Religione21: La verdad es la imagen del principio. Pero en Dios no hay imagen de ningún principio. Luego en Dios no está la verdad.


3.


Todavía más. Lo que se dice de Dios se dice en cuanto que El es la pri- mera causa de todo. Como el ser de Dios causa todo ser, v su bondad todo


bien, si en Dios está la verdad, todo lo verdadero lo será por El. Que se peca es algo verdadero. Luego timbién lo será por El. Esto es evidentemente falso.


En cambio está lo que dice el Señor

en Jn 14,6: Yo soy el camino, la verdad y la vida.




Solución. Hay que decir: Como ya se dijo (a.1), la verdad se encuentra en el entendimiento en cuanto que aprehende las cosas como son; y en las cosas en cuanto que son adecuables al entendi- miento. Todo esto es así en Dios en gra-

do sumo. Pues su ser no sólo se confor- ma a su entendimiento, sino que tam- bién es su mismo entendimiento. Y su conocer es la medida y causa de cual- quier otro ser y entendimiento. Y El mismo es su ser y su conocer. Por lo tanto, en El no sólo está la verdad, sino que El mismo es la primera y suma ver-




dad.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Aun cuando en el entendimiento divino no hay composi- ción ni división, sin embargo, por su in-


teligencia simple todo lo juzga y todo lo complejo lo conoce. Así, en su entendi- miento está la verdad.


2.


A la segunda hay que decir: Lo ver- dadero de nuestro entendimiento se da cuando se conforma a su principio, esto

es, a las cosas, de las cuales toma el co- nocer. La verdad de las cosas se da cuando se conforman a su principio,

esto es, al entendimiento divino. Por

esto, propiamente no se puede decir de

la verdad divina, a no ser, tal vez, si se

le aplica al Hijo, que tiene principio. Pero si hablamos de la verdad esencial- mente, no es admisible, a no ser que la convirtamos en una proposición afirma-

tiva o negativa. Ejemplo: El Padre existe

por sí mismo porque no existe por otro. Igualmente puede decirse: La verdad di-


vina es imagen del principio, en cuanto que su ser no es distinto de su entendimiento.

3.




A la tercera hay que decir: El no ser y las privaciones por sí mismas no con- tienen verdad, sólo la tienen por la apre- hensión del entendimiento. Toda apre- hensión del entendimiento proviene de

Dios. Por eso, lo que de verdad tiene la frase: Este acto de fornicar es verdadero,




21. C.36: ML 34,152.

C.16 a.6


Sobre la verdad

229



proviene de Dios totalmente. Pero si se argumenta: Luego este acto de fornicar pro- viene de Dios, la frase no es más que el llamado sofisma de accidente.


ARTICULO 6


¿Hay o no hay una sola verdad como criterio de todo lo verdadero?


In Sent. 1 d.19 q.5 a.2; De Verit. q.1 a.4; q.21 a.4 ad 5; q.27 a.1 ad 7; Cont. Gentes 3,47; Quodl. 10, q.4 a.1;


De Carit. a.9 ad 1.


Objeciones por las que parece que sólo hay una verdad, criterio de todo lo verdadero:

1. Según Agustín




22, superior a la mente humana sólo lo es Dios. Pero la verdad es superior a la mente humana; pues aun cuando la mente juzga sobre la verdad, sin embargo, lo hace no según propios principios, sino según los de la verdad. Luego sólo Dios es la verdad. Por lo tanto, no hay más verdad que Dios.


2. Más aún. Dice Anselmo en el li- bro De veritate


23: Así como el tiempo está relacionado con lo temporal, la ver- dad lo está con lo verdadero. Pero sólo hay un tiempo para todo lo temporal. Luego sólo hay una verdad para todo lo verdadero.


En cambio está lo que se dice en el Sal 11,2: ¡Cuán pocas son las verdades entre los hombres!


Solución. Hay que decir: En cierto modo una es la verdad por la que todo

es verdadero, y en cierto modo no lo es. Para probarlo hay que tener presente que, cuando algo se atribuye a muchos unívocamente, aquello mismo se encuen- tra en cada uno propiamente, como ani- mal se encuentra en cualquier especie de animal. Pero cuando algo se dice de mu- chos análogamente, aquello mismo se encuentra en uno solo de ellos propia- mente, por el que son denominados to- dos los demás. Como sano se dice del animal, de la orina y de la medicina, no porque la salud esté en el animal sólo, sino porque por la salud del animal se




llama medicina sana porque la produce, y orina sana porque la manifiesta. Y cuando la salud no está ni en la medici- na ni en la orina, sin embargo, en ambas hay algo por lo que una la produce y otra la manifiesta.


Se ha dicho (a.1) que la verdad está primero en el entendimiento y después en las cosas, en cuanto que están orien- tadas hacia el entendimiento divino. Por lo tanto, si hablamos de la verdad en cuanto que está en el entendimiento, se- gún su propia razón, en muchos enten- dimientos creados hay muchas verdades; lo mismo que en un solo entendimiento si conoce muchas cosas. Por eso, la Glo- sa


24


al Sal. 11,2: ¡Cuan pocas son las verda- des entre los hombres!, etc., dice que así como por una sola cara humana resultan muchas imágenes en un espejo, así para una sola verdad divina resultan muchas verdades. Y si hablamos de la verdad se- gún está en las cosas, todas serían verda- deras con una sola verdad, a la que cada una se asemeja según su propia entidad. De este modo, aun cuando sean muchas las esencias o formas de las cosas, sin embargo, una sola es la verdad del en- tendimiento divino, según la cual todas

las cosas son llamadas verdaderas.




Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: El alma no juzga


todas las cosas según la verdad de cada una, sino según la verdad primera refle- jada en ella como en un espejo según los primeros principios. De ahí se sigue que la verdad primera es mayor que el alma. Y, sin embargo, también la verdad crea- da, presente en nuestro entendimiento, es mayor que el alma, no absolutamente, sino en cierto modo, esto es, en cuanto que la perfecciona. Así, también puede decirse que la ciencia es superior al alma. Pero es verdad que ningún ser subsistente es superior al alma. Sólo Dios.


2.


A la segunda hay que decir: Lo di- cho por Anselmo contiene verdad por cuanto que las cosas son llamadas verda- deras por relación con el entendimiento divino.


22. S. AGUSTÍN, De Trin. 1.15 c.1: ML 42,1057.

23. C.14: ML 158,484.


24. Glossa


de PEDRO LOMBARDO (ML 191,155); cf. Glossa interl. (3,102r).

230


La naturaleza divina


C.16 a.7


ARTICULO 7


La verdad creada, ¿es o no es eterna?


Supra q.10 a.3 ad 3; In Sent. 1 d.19 q.5 a.3; De Ve- rit. q.1 a.5; Cont. Gentes 2,36.83.84; De Pot. q.3 a.17


ad 27.


Objeciones por las que parece que la verdad creada es eterna:

1. Agustín, en el libro De libero arbi- trio




25, dice que nada hay más eterno que la razón de círculo y que dos y tres son cinco. Pero se trata de una verdad crea- da. Luego la verdad creada es eterna.


2. Más aún. Todo lo que existe siempre es eterno. Pero los universales están en todas partes y siempre. Luego son eternos. Por lo tanto, también lo verdadero que es universal en grado sumo.


3. Todavía más. Todo lo que es ab- solutamente verdadero, siempre fue ver- dadero y siempre lo será. Pero como la verdad de la proposición referida al pre- sente es una verdad creada, también lo es la del futuro. Luego alguna verdad creada es eterna.


4. Por último. Todo lo que carece de principio y de fin es eterno. Pero la verdad de lo enunciable carece de princi- pio y de fin. Porque si la verdad comen- zó antes de que existiese, verdadero será que la verdad no existía; y como era verdadero por alguna verdad, verdadero será que había verdad antes que comen- zara a existir. Igualmente, si se dice que

la verdad tiene final, se sigue que es des- pués de dejar de existir; pues verdadero será que la verdad no existe. Luego la verdad es eterna.




En cambio, como se ha establecido anteriormente (q.10 a.3), sólo Dios es eterno.


Solución. Hay que decir: La verdad de lo enunciable no es más que una verdad del entendimiento. Pues lo enunciable está en el entendimiento y en la palabra. En cuanto que está en el entendimiento, en sí mismo contiene verdad. En cuanto que está en la palabra, es un enunciable verdadero si expresa la verdad del enten- dimiento; no por alguna verdad exis- tente en el enunciable como en su suje- to. Ejemplo: Se dice que la orina es sana, no por la salud que contiene, sino porque indica la salud existente en el


animal. Igualmente, como se dijo (a.1), las cosas son llamadas verdaderas por la verdad del entendimiento. Por eso, si ningún entendimiento fuera eterno, nin- guna verdad lo seria. Pero, porque el único entendimiento eterno es el divino, sólo en El la verdad es eterna. Tampoco por eso se sigue que algo sea eterno como Dios, pues la verdad del entendi- miento divino es el mismo Dios, como ya se demostró (a.5).


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: La razón de círculo y que dos y tres son cinco contienen eternidad en la mente divina.


2.


A la segunda hay que decir: Que algo exista siempre y en todas partes, puede ser entendido de dos maneras.

1) Una, en cuanto que tiene la capacidad

de extenderse a todo tiempo y lugar, como Dios a quien le corresponde estar

en todas partes y siempre. 2) Otra, cuando no contiene nada que esté deter- minado por algún lugar o tiempo; como

la materia prima, de la que se dice que es

una, no porque tenga una forma, como

el hombre es uno por la unidad de una forma, sino porque no tiene ninguna forma que produzca distinciones. Es en

este sentido en el que se dice que cual- quier universal está en todas partes y siempre, es decir, en cuanto que los uni- versales prescinden del aquí y ahora. Pero no se sigue que sean eternos a no

ser en el entendimiento si éste es el en- tendimiento eterno.


3.


A la tercera hay que decir: Aquello que ahora es, el que fuera antes de ser responde a que en su causa estaba el po-

der ser. Por eso, anulada la causa, hubie-

ra sido anulado su poder ser. Sólo la causa primera es eterna. Pero de ahí no se sigue que lo que ahora es, en aquella causa siempre hubiera sido real el llegar

a ser, a no ser en cuanto que en la causa eterna siempre fue real que llegara a ser. Esta causa sólo lo es Dios.




4.


A la cuarta hay que decir: Porque nuestro entendimiento no es eterno, tampoco lo es la verdad de los enuncia- bles formados por nosotros, sino que empezó. Y antes de que existiera la ver- dad, no era verdadero decir que tal ver- dad no existiese, a no ser por el entendi- miento divino, el único en el que la ver-


25. L.2c.8: ML 32,1251.

C.16 a.8


Sobre la verdad

231



dad es eterna. Pero ahora es verdadero decir que entonces la verdad no existía. Y que algo no es verdadero, no lo es más que por la verdad que ahora hay en nuestro entendimiento; no por alguna verdad que provenga de la cosa. Porque ésta es la verdad del no ser, pues el no ser nada tiene en sí que sea verdadero, sino sólo por parte de nuestro entendi- miento cuando lo concibe. Por eso, de- cir que la verdad no existía sería verda- dero en tanto en cuanto concibamos el mismo no ser como previo a su ser.


ARTICULO


8

La verdad, ¿es o no es inmutable?


In Sent. 1 d.19 q.5 a.3; De Verit. q.1 a.6.


Objeciones por las que parece que la verdad es inmutable:

1. Agustín, en el libro II De libero arbitrio




26, dice que la verdad no es igual a la mente porque sería mutable como lo es la mente.


2. Más aún. Es inmutable lo que permanece después de todo cambio, como la materia prima, que es ingénita e incorruptible porque permanece después de toda generación y corrupción. Pero la verdad permanece después de todo cam- bio, porque después de todo cambio es verdadero decir ser o no ser. Luego la verdad es inmutable.


3. Todavía más. Si cambia la verdad de un enunciado, en grado sumo cam- biaría si cambiase lo enunciado. Pero ni así cambia. Pues, según Anselmo


27, la verdad es una determinada rectitud por la que algo cumple lo que de él hay en la mente divina. La proposición Sócrates está sentado, de la mente divina recibe el significado de estar sentado Sócrates; y también el mismo significado cuando no está sentado. Luego la verdad de la pro- posición en nada cambia.


4. Por último. Donde hay una mis-

ma causa, hay un mismo efecto. Pero una misma cosa es causa de estas tres proposiciones: Sócrates está sentado, estará sentado, estuvo sentado. Luego la misma verdad hay en las tres. Por lo tanto, la verdad de tales proposiciones permanece inmutable. Lo mismo que la verdad de cualquier otra proposición.




En cambio está lo que se dice en el

Sal 11,2: ¡Cuán pocas son las verdades entre los hombres!




Solución. Hay que decir: Como ya se dijo (a.1), propiamente la verdad está en el entendimiento, y las cosas son llama- das verdaderas por la verdad que hay en algún entendimiento. Por lo tanto, la mutabilidad de la verdad hay que anali- zarla con respecto al entendimiento, cuya verdad consiste en que tenga conformi- dad con las cosas conocidas. Y dicha conformidad puede cambiar de dos ma- neras, lo mismo que cualquier otra se- mejanza, según el cambio de uno de los términos de la comparación. Una mane- ra, por parte del entendimiento, que se tenga una u otra opinión de una misma cosa. La otra manera, si, manteniendo la misma opinión de una cosa, esa cosa no cambia.


Por lo tanto, si hay algún entendi- miento en el que no pueda darse un cambio de opinión, o al que no se le es- cape nada, en él la verdad es inmutable. Como se demostró (q.14 a.15), un enten- dimiento así lo es el divino. Por eso, la verdad del entendimiento divino es in- mutable. En cambio, la verdad de nues- tro entendimiento es cambiable. No por- que ella esté sometida a mutación, sino porque nuestro entendimiento pasa de la verdad a la falsedad. Así, puede decirse que las formas son cambiables. Pero la verdad del entendimiento divino, crite- rio de que todo lo demás sea o no sea verdadero, es completamente inmutable.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Agustín está ha-


blando de la verdad divina. 2.


A la segunda hay que decir: Lo ver- dadero y el ser son convertibles. Por eso, así como el ser no se genera ni se corrompe en cuanto tal, sino sólo acci- dentalmente, esto es, en cuanto que se genera o se corrompe esto o aquello, como se dice en I Physic.28, así también la verdad cambia no porque en ella no per- manezca ninguna verdad, sino porque

no permanece la verdad que era antes.




3.


A la tercera hay que decir: La pro- posición no sólo contiene verdad como otras cosas de las que se dice que la con- tienen, en cuanto que cumplen lo que


26. C.12: ML 32,1259.


27. De Verit. c.7: ML 158, 475; c.10: ML 158,478. 28. ARIS- TÓTELES, c.8 n.6 (BK 191b17): S. Th. lect.14 n.4-7.

232



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