Santo tomas de aquino


Respuesta a las objeciones



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Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Aquel argumento

sería viable si Dios conociera lo enuncia- ble según el modo de construir lo enun- ciable.


2.




A la segunda hay que decir: La com- posición de lo enunciable indica algún modo de ser de la realidad; y Dios, por

su ser, que es su esencia, configura todo

lo que se puede indicar con lo enuncia-


ble.


ARTICULO 15


La ciencia de Dios, ¿es o no es modificable?


In Sent. 1 d.38 a.2; d.39 q.1 a. 1.2; d.41 a.5; De Verit.

q.2 a.5 ad 11; a.13




Objeciones por las que parece que la ciencia de Dios es modificable:

51. Cf. ALEJANDRO DE HALES, Summa Theol. p.1 n.185 (QR 1,271).

218


La naturaleza divina


C.14 a.15


1. La ciencia está relacionada con lo que se puede conocer. Pero todo lo que conlleva relación con la criatura es atri- buido a Dios desde el tiempo y se modi- fica si se modifica la criatura. Luego la ciencia de Dios es modificable según cambie la criatura.


2. Más aún. Todo lo que Dios pue-

de hacer, lo puede conocer. Pero Dios puede hacer más cosas de las que hace, luego puede conocer más de lo que co- noce. Por lo tanto, la ciencia de Dios es modificable por aumentar o disminuir.




3. Todavía más. Dios supo que Cristo iba a nacer. Pero ahora no sabe que Cristo va a nacer, porque Cristo no

va a nacer. Luego no todo lo que Dios supo lo sabe. Por lo tanto, parece que la ciencia de Dios es modificable.




En cambio está lo que se dice en Sant 1,17: En Dios no hay modificación ni sombra de alteración.


Solución. Hay que decir: Como la ciencia de Dios es su sustancia, como se dijo (a.4), así como la sustancia de Dios es completamente inmutable, como se demostró (q.9 a.1), así también es nece- sario que su ciencia sea completamente inmodificable.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Los nombres Señor,


Creador y similares, conllevan relación con las criaturas por lo que son en sí mismas. Pero la ciencia de Dios conlleva relación con las criaturas porque están en El; puesto que cualquier cosa es co- nocida según el modo de ser del que las conoce. Y las cosas creadas están en Dios sin posible modificación, mientras que en sí mismas son modificables.


O, en otra dimensión, hay que decir: Los nombres Señor, Creador y similares, conllevan relaciones concretadas en ac- tos que, para nosotros, acaban en las criaturas tal como son en sí mismas; y así, al atribuir tales relaciones a Dios se modifican según la modificación que se produce en las criaturas. Pero la ciencia,

el amor y similares, conllevan relaciones concretadas en actos que están en Dios. Por eso son atribuidos a Dios sin posi- ble modificación.




2.


A la segunda hay que decir: Dios co- noce también lo que puede hacer y no


hace. Pero del hecho de que puede hacer más cosas de las que hace no se sigue que pueda conocer más cosas de las que conoce, a no ser que entren dentro de la llamada ciencia de visión, por la que se dice que conoce lo que existe en un tiempo concreto. Sin embargo, del decir que conoce algunas cosas que pueden existir y no son, o que no existen las que son, no se sigue que su ciencia sea modificable. Pero si hubiera algo que primero Dios no lo hubiese conocido y después sí, entonces podría decirse que su ciencia es modificable. Pero esto no es posible, porque todo lo que existe o puede existir en un tiempo concreto, Dios lo conoce desde su eternidad. De este modo, si se piensa en cualquier cosa que pueda existir en el tiempo que fuere, hay que pensar también que Dios lo co- noce desde la eternidad. Por lo tanto, no debe admitirse que Dios pueda conocer más cosas de las que conoce, porque una proposición así implica que primero des- conoce lo que después sabe.


3.


A la tercera hay que decir: Los anti- guos nominalistas

52


dijeron que las ex- presiones Cristo nace, Cristo nacerá, Cristo ha nacido, son la misma, pues las tres se refieren a lo mismo: *el nacimiento de Cristo. Concluyendo que todo lo que

Dios supo, lo sabe; porque ahora sabe

que Cristo ha nacido, lo cual significa para El lo mismo que Cristo nacerá. Pero esta opinión es falsa. Tanto porque las distintas partes de la oración gramati- cal forman otros tantos enunciados dis- tintos. Tanto porque se seguiría que una proposición que es verdadera una vez,

lo es siempre; lo cual va contra el Filó- sofo cuando dice




53


que la oración gra- matical Sócrates está sentado es verdadera cuando está sentado y es falsa cuando está de pie.


Se puede admitir que la proposición

Todo lo que Dios supo, lo sabe no es verda- dera si va referida a lo enunciable. Pero

de ahí no se sigue que la ciencia de Dios

sea modificable. Pues, así como Dios

sabe, sin necesidad de que haya modifi- cación en su ciencia, que una cosa existe

en un tiempo y no en otro; así también,

y sin necesidad de modificación en su ciencia, sabe cuándo una proposición es verdadera y cuándo es falsa. La ciencia




52. Cf. ABELARDO, Intr. ad Theol. 3, c.5: ML 178,1102; PEDRO LOMBARDO, Sent. 1 d.41 c.3 (QR 1,258).


53. ARISTÓTELES, Cat. c.3 n.22 (BK 4a23).

C.14 a.16


Sobre la ciencia de Dios

219



de Dios sería modifícable si conociera los enunciables por medio de un proceso de composición y división, como nos sucede a nosotros. Precisamente nuestro conocimiento se modifica según la ver- dad o la falsedad; como, por ejemplo, si habiendo cambiado una cosa, mantene- mos la misma opinión de ella. O se mo- difica según las diversas opiniones, como, por ejemplo, si primero opinamos que alguien está sentado y después opi- namos que no está sentado. Pero todo esto no es así en Dios.


ARTICULO 16


La ciencia que Dios tiene de las cosas, ¿es o no es especulativa?


De Verit. q.3 a.3.


Objeciones por las que parece que la ciencia que Dios tiene de las cosas no es especulativa:


1. La ciencia de Dios es causa de las cosas, como ya se demostró (a.8). Pero la ciencia especulativa no es causa de las cosas conocidas. Luego la ciencia de Dios no es especulativa.


2. Más aún. La ciencia especulativa se hace por abstracción de las cosas; pero eso no le corresponde a la ciencia divina. Luego la ciencia de Dios no es especulativa.


En cambio a Dios hay que atribuirle todo lo que es más noble. Pero la cien- cia especulativa es más noble que la ciencia poética, como nos consta por el Filósofo al comienzo de la Metaphys.54 Luego la ciencia que Dios tiene de las cosas es especulativa.


Solución. Hay que decir: Alguna cien- cia es sólo especulativa, y alguna es sólo práctica; y alguna es en parte especulati- va y en parte práctica. Para probarlo, hay que saber que alguna ciencia puede ser llamada especulativa de tres maneras. 1) Primero, por parte de lo conocido, en cuanto que no puede ser cambiado por el que lo conoce: es lo que sucede con la ciencia que el hombre tiene de lo natural

o de lo divino. 2) Segundo, por el modo de conocer. Ejemplo: cuando un arqui- tecto analiza una casa definiendo, divi- diendo y considerando los principios




universales que le son aplicables. Esto es factible considerándolo especulativamen-

te, no porque sea factible; pues factible

es aquello a cuya materia se le aplica la forma; y no la reducción de los compo- nentes a principios formales universales.

3) Tercero, por el fin. Pues, tal como se dice en el III De Anima55: El entendimien-



to práctico se distingue del especulativo en el


fin. Pues el entendimiento práctico está ordenado al fin de la acción; mientras que el entendimiento especulativo tiene por fin el encuentro de la verdad. Por eso, cuando un arquitecto piensa cómo puede ser construida una casa, no para construirla, sino para saberlo, con respec- to al fin estará ante una consideración especulativa aun cuando sea factible.


Así, pues, la ciencia que analiza es- peculativamente lo conocido, es sólo es- peculativa. La que lo analiza según el modo o según el fin, en parte será es- peculativa y en parte práctica. Y cuando está ordenada al fin de la acción, será ex- clusivamente práctica.


Por lo tanto, hay que decir que la ciencia que Dios tiene de sí mismo es sólo especulativa; pues El no puede ser hecho. Pero de todo lo demás, su ciencia es especulativa y práctica. Especulativa en cuanto al modo, pues todo lo que nosotros conocemos especulativamente

de las cosas definiendo y analizando, todo esto lo conoce Dios mucho más perfectamente. Pero de todo lo que pue- de hacer y nunca hace, no tiene ciencia práctica, en cuanto que el ser ciencia práctica le viene por el fin. Pero sí tiene ciencia práctica de aquello que realiza en el tiempo.




Con respecto al mal, aun cuando no lo pueda hacer, sin embargo, entra den- tro de su conocimiento práctico, como el bien, en cuanto que lo permite, lo im- pide o lo subordina. Es como las enfer- medades, que forman parte de la ciencia práctica del médico en cuanto que, con su arte, las cura.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: La ciencia de Dios


es causa, no de sí mismo, sino de lo de- más. Causa real de aquello que existe en algún tiempo determinado; causa virtual de aquello que puede hacer y nunca hizo.


54. ARISTÓTELES, 1 c.1 n.12 (BK 982a1): S. Th. lect.1 n.35.

55. ARISTÓTELES, c.10 n.2


(BK 433a14): S. Th. lect.15 n.820.

220


La naturaleza divina


C.15 a.1


2.


A la segunda hay que decir: El que la ciencia provenga de lo conocido no es esencial a la ciencia especulativa, sino sólo accidental por ser humana.


En cuanto a lo objetado en sentido contrario, hay que decir: De lo factible no se tiene un conocimiento perfecto a no ser que se conozca en cuanto que es factible. Y así, como quiera que la cien- cia de Dios es absolutamente perfecta, es


necesario que sepa lo que por si es facti- ble, y que lo sepa en cuanto tal, no sólo en cuanto que se puede especular sobre ello. Sin embargo, esto no quita valor a la ciencia especulativa, porque El lo ve todo en sí mismo, y se conoce a sí mis- mo especulativamente. Por eso, en el co- nocer especulativo de sí mismo conoce tanto especulativa como prácticamente todo lo demás.


Después de haber estudiado la ciencia de Dios, queda por analizar lo re- ferente a las ideas. Esta cuestión plantea y exige respuesta a tres problemas:


1. ¿Hay o no hay ideas?-2. ¿Son muchas o una sola?-3. Las cosas que Dios conoce de todo, ¿son o no son ideas?


ARTICULO 1


¿Hay o no hay ideas?

q.44 a.3; In Sent. 1 d.36 q.2 a.1; De Verit, q.3 a.1; In




Metaphys. l.1 lect. 15.


Objeciones por las que parece que no hay ideas:


1. En el c.7 De Div. Nom.1, Dionisio dice que Dios no conoce las cosas por la idea. Pero las ideas no tienen más objeti- vo que el de que, por ellas, sean conoci- das las cosas. Luego no hay ideas.


2. Más aún. Como ya se dijo (q.14 a.5), Dios lo conoce todo en sí mismo. Pero a sí mismo no se conoce por ideas. Luego tampoco así conoce lo demás.


3. Todavía más. La idea es conside- rada como principio para conocer y ac- tuar. Pero la esencia divina es suficiente principio para conocerlo todo y para ha- cerlo todo. Luego no hay necesidad de ideas.


En cambio está lo que dice Agustín

en el libro Octoginta trium quaest.2: Es tanta la fuerza existente en las cosas, que, sin entenderlas, nadie puede ser sabio.




Solución. Hay que decir: Es necesario que haya ideas en la mente divina. Pues idea, palabra griega, en latín se dice for-


ma; de ahí que por las ideas se entiendan las formas de otras cosas existentes fuera de estas mismas cosas. La forma de una cosa existente fuera de esta misma cosa puede tener dos funciones: una, que sea ejemplar de aquello que se llama forma; otra, que sea principio de conocimiento de sí misma, en cuanto que las formas de lo cognoscible están en quien conoce. En los dos casos es necesario que haya ideas. Se demuestra de la siguiente ma- nera.


En todas aquellas cosas que no son engendradas por casualidad, es necesario que la forma sea el fin del engendro de cada una. Además el que actúa no lo hace por la forma a no ser que la ima- gen de la forma esté en él. Y esto puede suceder de dos maneras. Pues en algu- nos agentes preexiste la forma de actuar como ser natural, como en los que ac- túan por naturaleza. Ejemplo: El hom- bre engendra al hombre; el fuego, al fuego. Pero en algunos, la forma pre- existe como ser inteligible, como en los que actúan por conocimiento. Ejemplo: La imagen de la casa preexiste en la mente del constructor. Y esto puede ser llamado idea de la casa, porque el cons- tructor intenta asemejar la casa a la for- ma que concibió en la mente.


1. § 2: MG 3,868.

2. Q.46: ML 40,29.




Sobre las ideas


CUESTIÓN


15

C.15 a.2


Sobre las ideas

221



Así, pues, como el mundo no existe por casualidad, sino que ha sido hecho por Dios por conocimiento, como se verá más adelante (q.19 a.4; q.44 a.3), es necesario que en la mente divina está la forma a cuya semejanza se hizo el mun- do. Y en esto consiste la idea.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Dios conoce las

cosas por alguna idea que exista fuera de El. Y así, también Aristóteles


3


desaprue- ba la opinión que Platón tenía de las ideas, pues éste las ponía como exis- tentes por sí mismas, no en el entendi- miento.


2. A la segunda hay que decir: Aun


cuando Dios conoce y conoce lo demás por su esencia, sin embargo, su esencia es principio operativo de lo demás, no de sí mismo; por eso tiene sentido de idea si se la compara a otras cosas, no si se la compara al mismo Dios.


3.


A la tercera hay que decir: Dios por su esencia es semejanza de todo. Por eso

en Dios la idea no es más que la misma esencia divina.




ARTICULO 2

¿Hay o no hay muchas ideas?


q.34 a.3 ad 4; q.44 a.3; q.47 a.1 ad 2; In Sent. 1 d.36 q.2 a.2; 2 d.14 a.2 q.a2; De Verit. q.3 a.2; Cont. Gen-


tes 1,54; De Pot. q.3 a.16 ad 13.14; Quodl. q.1.


Objeciones por las que parece que no hay muchas ideas:

1.



En Dios la idea es su esencia. Pero la esencia de Dios no es más que una. Luego no hay más que una idea.


2. Más aún. Como la idea es princi- pio para conocer y actuar, así también lo

es el arte y la sabiduría. Pero en Dios no hay muchas artes y sabidurías. Luego tampoco hay muchas ideas.




3. Todavía más. Si se dice que las ideas se multiplican con respecto a la di- versidad de criaturas, se replica: La plu- ralidad de ideas existe desde la eterni- dad. Luego si las ideas son muchas, las criaturas son temporales; por lo tanto, lo temporal será causa de lo eterno.


4. Por último. Estas relaciones o son reales sólo en las criaturas, o tam- bién lo son en Dios. Si lo son sólo en las criaturas, como las criaturas no son


eternas, tampoco lo será la pluralidad de ideas, si es que se multiplican sólo por estas relaciones. Por otra parte, si exis- ten realmente en Dios, se sigue que en Dios hay otra pluralidad además de las Personas. Y esto va contra el Damasce-

no4 cuando dice que en Dios todo es uno menos el engendro, la generación y la procesión. Así pues, no hay muchas ideas.




En cambio está lo que dice Agustín

en el libro Octoginta trium quaest.5: Las



ideas son ciertas formas principales o razones de las cosas, estables e inmutables porque no han sido formadas, siendo por ello eternas e inmodificables, contenidas en la inteligencia di- vina. Pero aun cuando no nacen ni mueren, sin embargo, se dice que por ellas se forma todo lo que puede nacer y morir, todo lo que nace y muere.


Solución. Hay que decir: Es necesario que haya muchas ideas. Para demostrar-

lo, hay que tener presente que, en cual- quier efecto, aquello que es el último fin, propiamente es lo intentado por el agente principal; como la disciplina del ejército por el jefe. Por el Filósofo en XII Metaphys.6 nos consta que lo mejor

que hay en las cosas es el bien del orden

en el universo. Así pues, el orden en el universo es propiamente lo intentado

por Dios, y no algo fortuito cuyo origen estaría en sucesivos agentes. Pues algu-

nos han dicho que Dios creó sólo la pri- mera criatura, y que ésta creó la segunda, y así sucesivamente hasta llegar a la mul-

titud existente. Según esta opinión, Dios

no tendría más idea que la de la primera criatura. Pero si el mismo orden del uni- verso ha sido creado en sí mismo por

El, y por El intentado, es necesario que tenga la idea de dicho orden del univer- so. Pues no se puede tener idea de un todo si no se tiene de los distintos ele- mentos que constituyen dicho todo. Ejemplo: El constructor no puede con- cebir la idea de casa si no hubiera conce-

bido la idea de cada una de las partes.

Por lo tanto, es necesario que en la men-

te divina esté la razón de ser de todo.

Por eso dice Agustín en el libro Octogin- ta trium quaest.7: Cada cosa ha sido creada con su propia razón de ser por Dios. Así, pues, hay en la mente divina muchas ideas.


3.ARISTÓTELES, Metaphys. 2, c.2 n.16 (BK 997b6): S., Th. lect.15 n.231-234.

4. De




Fide Orth. 1 c.10: MG 94,837.

5. Q.46: ML 40,30.


6. ARISTÓTELES, 11, c.10 n.1 (BK


1075a13): S. Th. lect.12 n.2627-2631.


7. Q.46: ML 40,30.

222


La naturaleza divina


C.15 a.3


Que esto no es contrario a la simplici- dad divina es fácil de ver si se tiene pre- sente que la idea de lo hecho está en la mente del que lo hace como algo que se conoce; pero no como la especie por la que se conoce, pues esto último es la forma que da acto al entendimiento. Ejemplo: En la mente del constructor, la forma de la casa es algo que ha sido concebido y a tal semejanza construye la casa materialmente.


Y no es contrario a la simplicidad di- vina que conozca muchas cosas. Sí lo se- ria si su entendimiento estuviera forma-

do por muchas ideas. Por eso, en la mente divina hay muchas ideas que es- tán como conocidas. Esto se puede ver de la siguiente manera. El mismo cono-

ce perfectamente su esencia; por lo tan- to, la conoce de cualquier modo como pueda ser conocida. Puede ser conocida no sólo como es en sí misma, sino en cuanto que es participable según algún modo de semejanza por las criaturas. Cada criatura tiene su propia especie por la que de algún modo participa de la se- mejanza de la esencia divina. Así, pues, como Dios conoce su esencia como imi- table por tal criatura, la conoce como idea y razón de tal criatura. Y lo mismo hay que decir de todo lo demás. De este modo resulta evidente que Dios conoce muchas razones propias de muchas co- sas, es decir, en El hay muchas ideas.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: La idea no indica la esencia divina en cuanto esencia, sino en cuanto semejanza o razón de ser de esta

o aquella cosa. Por eso, que haya mu- chas razones conocidas desde una sola esencia es lo mismo que decir que hay muchas ideas.




2.


A la segunda hay que decir: La sabi- duría y el arte en Dios indican aquello

por lo que El conoce; pero la idea indica aquello que conoce. Dios en uno conoce

a muchos; y no sólo según lo que son

en sí mismo, sino también en cuanto co- nocidos; lo cual significa conocer mu-

chas razones de las cosas. Ejemplo: El arquitecto, cuando conoce la forma de una casa construida, se dice que conoce

la casa; cuando conoce la forma de la

casa en cuanto algo especulado, porque


sabe que la conoce, se dice que conoce la idea o razón de la casa.


Dios no sólo conoce muchas cosas por su esencia, sino que también sabe que las conoce. Y esto es conocer mu- chas razones de las cosas; o que en su entendimiento hay muchas ideas conoci-


das.

3.




A la tercera hay que decir: Todas estas relaciones, por las que se multipli- can las ideas, no son causadas por las cosas, sino por el entendimiento divino cuando da la semejanza de su esencia a las cosas.


4.


A la cuarta hay que decir: Las rela- ciones que multiplican las ideas no están en las cosas creadas, sino en Dios. Sin embargo, no son relaciones reales como aquellas por las que se distinguen las Personas, sino relaciones conocidas por Dios.


ARTICULO 3


Las cosas que Dios conoce de todo, ¿son o no son en El ideas?


In Sent. 1 d.36 q.2 a.3; De Verit, q.3 a.3.4.5.6.7.8; In De Dir. Nom. c.5 lect.3; De Pot. q.1 a.5 ad 10.11;


q.3 a.1 ad 13.




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