Santo tomas de aquino


La Suma, obra de teología medieval



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La Suma, obra de teología medieval

La configuración exterior de la obra sorprende a un lector actual quizás




más por la presentación que por los temas en sí. Por eso es tan importante tener presente también el contexto de estas técnicas de presentación en un manual de teología. Las obras de los autores escolásticos responden a los métodos didácticos y literarios en uso. Sus obras, habitualmente tituladas como comentarios, cuestiones y sumas, tienen una relación estrecha con las for- mas de enseñanza creadas por el ambiente medieval y codificadas en los es- tatutos universitarios. Por eso se da una sincronía notable entre los modos de explicar la teología y las obras producidas por aquel tiempo.


La cultura religiosa medieval se alimentaba de una tradición literaria en

la que el texto fundamental era la Biblia. Constituía la base sobre la que se construía la teología44. Este texto permanece como punto referencial en todo momento, aunque según las exigencias de los tiempos varía esta cen-




I.


La elaboración de la Suma de Teología

13


38


Hecha en Roma entre los años 1570 y 1571, ha sido editada en este siglo poniendo las variantes de la edición crítica leonina: Summa theologiae cura et studio Instituti Studiorum Medieva- lium Ottaviensis ad textura S. Pii V iussu confectum recognita, 5 vols. (Ottawa 1953).


39


Primera de Venecia del 1593-1594, Amberes 1610, primera de París 1660, segunda de Venecia 1745-1788, Parma 1852-1872, segunda de París 1871-1882: A. BACIC, Introductio compen- diosa in opera S. Thomae Aquinatis: Ang. 1 (1924) 82-106, 145-184 y 2 (1925) 224-275.


40


P. M. DE CONTENSON, L'édition critique des oeuvres de saint Thomas d'Aquin: Bulletin de Philosophie Médiévale 10-12 (1968-1970) 175-186; C. VANSTEENKISTE, L'edizione Leonina delle opere di S. Tommaso: Div. Thom. 76 (1973) 365-384.


41


S. THOMAE AQUINATIS, DOCTORIS ANGELICI, Opera omnia iussu impensaque Leonis XIII P. M. edita IV-XII (Roma 1882-1906), que también publicó el comentario de Vio Cayetano. Este tex-

to fue publicado en Madrid 1951-1952 en cinco tomos.




42


C. SUERMONDT, Le texte léonine de la I.a pars de S. Thomas. Sa revisión future et la critique de Bauemker: Mél. P. MANDGNNET (Bibliothéque thomiste 13-14) (París 1930) 19-50.


43


Las versiones al castellano, aunque incompletas, comienzan con L. CARBONERO Y SOL (Barcelona 1854) y J. PALÁU (Barcelona 1854). Versiones completas las han publicado H. ABAD DE APARICIO, en cinco volúmenes (Madrid 1880-1883) y los dominicos españoles, en dieciséis volúmenes (Madrid 1947-1960): cf. A. PÉREZ GOYENA, Trabajos de los españoles en la impresión de la «Suma» de Santo Tomás: Razón y Fe 65 (1923) 225-242 y A. HUERGA,La edición bilingüe de la Suma teológica, obra de actualidad: Cieñe. Tom. 85 (1958) 325-338.


44


H. DENIFLE, Quel livre servait de base à l' enseignement des maîtres en théologie dans l'Université de París: Rev. Thom. 2 (1894) 149-161; M.-D. CHENU, La théologie comme science au XIIIe siècle (París 19693) 15-23.





tralidad. Pero el estudio de la Escritura, ya desde el tiempo patrístico, que-

ría dotarse de una serie de instrumentos que facilitaran la fidelidad al libro.

El grado más directo y también más elemental de aproximación era, como es normal, la lectio. Los programas de formación estaban orientados a la pre- paración para la lectura, y el lector constituía un oficio relevante. Porque la lectura de la Escritura era la función normal de lo que entonces podemos denominar como teología45. Se comprende también que en este ambiente la Palabra de Dios se denomine página, la cual viene calificada de sagrada, divi- na, santa o celestial. Con ello se indica que la Bíblia es el más sagrado de los libros o documentos46.


Esta lectura del texto, aun siendo inmediata y directa, va añadiendo al- gunos comentarios versículo a versículo tomados especialmente de la tradi-

ción exegética de los Padres. Tenemos aquí un primer género literario me- dieval, cuyo objetivo consiste en ordenar los materiales recibidos con el fin



de servir a la glosa. Se recogen así gran cantidad de textos en torno a la exé- gesis bíblica que son la base de los llamados florilegios o cadenas, que es una forma de trabajo propia de este tiempo. Las sentencias son originaria- mente estas colecciones de textos agrupados según diversos criterios47. Así el texto inicial está acompañado de comentarios que van glosando su conte- nido48. Este sistema conserva aún la centralidad tipográfica del texto bíbli- co. Pero ya en el siglo XII la palabra página, particularmente en Anselmo, va acompañada de la palabra cuestiones, que es una forma de designar la ense- ñanza teológica. Todavía en el siglo XIII maestro en sagrada página es sinó- nimo de maestro en sagrada teología.


Este trabajo de generaciones llega a los teólogos medievales con una ga- rantía de fidelidad a la Biblia debida a su venerable origen. En la teología del tiempo estos textos constituyen esencialmente una auctoritas


49. Por eso se comprende que la tarea de la escolástica inicial consistiera en ordenar los materiales acumulados en el curso de las generaciones. El uso en teología de estas autoridades reconocidas como tales responde a unas reglas de interpre- tación, con el fin de distinguir los textos. No le falta a la teología del si- glo XII una aspiración crítica, que cada día se hace más imprescindible50. Porque a mitad de siglo entran en el mundo occidental nuevos libros de Aristóteles, particularmente los relativos al silogismo. Tenemos así un nue- vo instrumento para el desarrollo de la teología que influye en ella misma.


45


F. VANDENBROUCKE, La lectio divina du XVe au X I Ve siècle: Studia monastica 8 (1966) 267- 293; J. MATTOSO, A «lectio divina» nos autores monásticos de alta Idade Media: Studia monastica 9 (1967) 167-187.


46


J. DE GHELLINCK, «Pagina» et «Sacra Pagina». Histoire d'un mot et transformation de l'objet primitivement designé: Mélanges A. Pelzer (Lovaina 1947) 23-59.


47


J. DE GHELLINCK, Le mouvement théologique du X I Ie siècle (Bruselas-París 19482) 112-148; M.-D. CHENU, La théologie au douzième siècle (París 19662) 341-343.


48


E. BERTOLA, La «Glossa ordinaria» biblica ed i suoi problemi: Recherches de théol. ancienne et médiévale 45 (1978) 34-78; J. DK BLIC, L'oeuvre exégetique de Walafrid Strabon et la Glossa ordi- naria: Recherches de théol. and. et. méd. 16 (1949) 5-29.


49


P. GLORIEUX, L'enseignement au Moyen Âge. Techniques et méthodes en usage a la Faculté de Théologie de París au XIIIe siècle: AHD 35 (1968) 65-186; M.-D. CHENU, Introduction à l'étude 106-


131.

50


M.-D. CHENU, La théologie au douzième 353-365.


Introducción

14



Todas las historias reconocen que justamente en este momento la palabra teología designa lo que habitualmente entendemos hoy51.


La teología sigue teniendo como fuente de inspiración la Palabra revela-

da, pero los intereses se centran cada vez más en desarrollar un organismo conforme a las leyes lógicas de Aristóteles. La lectura de la Biblia, pero, so-

bre todo, el tema de las autoridades o textos básicos requiere una actitud más exigente. Es la preocupación clarividentemente planteada por Abelardo, que pasa así por ser el promotor de una nueva forma de hacer teología52. El comentario bíblico estaba ya dotado de lecturas dialécticas o de simples comentarios que intentaban hacerlo más comprensible. Es entonces cuando surge la quaestio: «Y es que, escribe Chenu, después de medio siglo, nacían

a pie de texto, sobre pasajes difíciles, las quaestiones, es decir, que se ensan- chaba entonces la exégesis, y, como en una divagación de la curiosidad, se informaba del caso, no ya del sentido de la palabra, ni de la concordancia de proposiciones dispares, ni siquiera de una glosa posible de la verdad en- señada, sino que se daba una elaboración que el enunciado escriturístico so- lamente poseía de modo implícito y que, en todo caso, no resolvía»53. El origen de las cuestiones como nuevo estadio del método teológico hay que buscarlo en el mismo desarrollo de la escolástica. Para algunos sería la Ele- mentatio theologica de Proclo, por su forma axiomática, uno de los orígenes del sistema, pero la información poseída sobre su influjo no es determinan-

te. Lo cierto es que este sistema constituye la mejor palanca de la inspira- ción creadora de la escolástica, que tuvo en Abelardo el talento precursor.


Estas cuestiones aportaban al espíritu de los maestros grandes posibili- dades dialécticas, que en algunos casos pueden parecemos impertinentes. Pero no cabe duda de que la quaestio responde a una gran libertad personal

en la investigación de las Sagradas Escrituras. Se produce con este sistema un material teológico impresionante, ya que se sobreponían cuestiones litúr- gicas, eclesiásticas, patrísticas y canónicas. La acumulación de cuestiones se comprende todavía más si tenemos presente el mismo ambiente escolar, que

a principios del siglo XIII es ya universitario. Este clima daba la oportunidad

de intervenir a otros maestros e incluso a los mismos bachilleres estudiantes, dando lugar a un diálogo público sobre una cuestión. Es el momento en el que se introduce la disputatio, que termina suplantando a la antigua lectio




54. Los mismos estatutos universitarios reglamentan este sistema, que se erige en palestra del saber medieval. La disputatio, que se mantiene vigente duran-

te todo el siglo xm, constituye uno de los mejores logros de la escolástica.




I.


La elaboración de la Suma de Teología

15


51


J. DE GHELLINCK, «Pagina» et 23-59; M.-D. CHENU, La théologie au douzième 323-350; H. SANTIAGO-OTERO, El término «teología» en Pedro Abelardo: Revista española de teología 36

(1976) 251-259.




52


M.-D. CHENU, La fe en la inteligencia (Barcelona 1966) 133-146; J. COTTIAUX, La concep- tion de la théologie chez Abélard: Revue d'histoire ecclésiastique 29 (1932) 247-295, 533-571, 788-


828.

53


M.-D. CHENU, La théologie comme science 23.

54P. GLORIEUX, L'enseignement 65-186; F. VAN STEENBERGHEN, L'organisation des études au


moyen âge et ses répercussions sur le mouvement philosophique: Rev. philosophique de Louvain 52 (1954) 572-592; Les genres littéraires dans les sources théologiques et philosophiques medievales. Défini- tion, critique et exploitation: Acte du Colloque international de Louvain-la-Neuve 1981 (Lovaina 1982).





Por eso vale la observación de que el espíritu de Tomás se percibe mejor en sus Cuestiones disputadas que en la Suma de Teología.


La teología, pues, a partir de la mitad del siglo XII, se centra en estos sis- temas. Contemporáneamente surgen también obras con la intención de pre- sentar ordenadamente estas cuestiones. Es el momento en el que, teniendo como base las cuestiones, se compone un compendio de teología. Los nom- bres más conocidos de este tiempo son la Summa Sententiarum y Libri quatuor Sententiarum de Pedro Lombardo55. Hay entonces una proliferación de tex-

tos de los que la historia nos ha dejado constancia56, pero a todos se sobre- pone el de Lombardo. Y hay aquí otro paso importante para comprender

este tipo de obras medievales. La aceptación del Libro de las Sentencias como texto por obra de Alejandro de Hales significa que la lectio ya no ver-

sa sobre la Biblia. Todas las facultades tenían sus propios textos básicos. La facultad de teología tiene como uno de sus grados justamente en la forma- ción el de bachiller sentenciario. Los ecos de la protesta contra esta inno- vación los encontramos en los autores del tiempo, pues ante estos nuevos textos de teología se terminaba por abandonar la centralidad de la Biblia57.




El texto de las Sentencias constituyó el libro sobre el que muchos auto- res hicieron su comentario. Pero, sobre todo, no satisfacía las exigencias de orden y sistematización que los nuevos estatutos científicos requerían. En el siglo XIII se termina imponiendo la palabra Suma para designar este tipo de obra teológica. Se trataba de responder a la concisión de la comprensión, de modo que todos los objetos que formaban parte de una determinada disci- plina estuvieran presentes. Igualmente se imponía una selección de los temas importantes, de modo que se pudiera percibir la linealidad del discurso.


Por eso la palabra Suma en la Edad Media no es unívoca. El sentido más obvio es aquel que se refiere al resultado de una agregación. Se trata enton- ces de acumular la totalidad de los objetos transmitidos sobre una cuestión en la tradición escolar. A ella se refiere la célebre definición de Roberto de Melún58 y modelos de este género son la Introducción a la teología de Abelar-

do y la obra Sobre los sacramentos de la fe cristiana de Hugo de San Víctor. Pero la denominación Suma también tiene en la Edad Media el sentido de compendio de una serie de materiales agregados entre sí. Es el tipo que ha quedado como modelo de teología escolástica, y valga la de Tomás de Aqui- no como ejemplo.




La serie de cuestiones acumuladas por el espíritu inquisitivo de estos maestros constituían un conjunto inabarcable de problemas. De modo que se imponía una selección en base al nuevo espíritu científico, una presenta- ción orgánica de los grandes temas del cristianismo en un conjunto armóni- co. El prólogo de la Suma de Teología de Tomás de Aquino debe ser leído en


55


R. BARÓN, Note sur l' énigmatique «Summa Sententiarum»: Recherches de théol. ancienne et médiévale 25 (1958) 26-41; PH. DELHAYE, Pierre Lombard, sa vie, ses oeuvres et sa morale (Mon- tréal-Paris 1961).


56


P. GLORIEUX, Sentences (commentaires sur les): DTC XIV, 2 (París 1941) 1860-1884; ID., Sommes théologiques 2341-2364; M. GRABMANN, Introduction a la Somme 13-16.


57

M.-D. CHENU, La théologie comme science 26-32.


58


«¿Qué es una suma. La comprensión breve de cada una de las cosas»: cf. P. GLORIEUX, Sommes 2343.


Introducción

16



esta perspectiva59. La doctrina sagrada, denominación usada en esta obra para la teología, abarca todo el conjunto de actividades mentales desarrolla- das sobre la Sagrada Escritura. Por eso, estas obras presentan la doctrina cristiana con concisión, sistemáticamente y de modo completo.


Tomás se aplicó en la madurez de su vida a componer esta obra. Cuan- do entra en contacto con la teología era ya de uso común tratar los textos en cuestiones. No es que se hubiera abandonado la lectura de la Biblia. De hecho el primer grado de la formación del teólogo lo constituía el bachille- rato bíblico, antes de llegar a sentenciario y luego a maestro en sagrada pági- na. Por lo demás, la producción literaria del maestro dominico está constitui- da también por una serie abundante de comentarios bíblicos hechos sobre el texto. La Suma de Teología hay que entenderla a partir de la exégesis escritu- rística y también a partir de los métodos escolásticos que se habían ido for- mando. Tarea exegética y elaboración de Sumas son dos funciones que se complementan. En el siglo XIII no existe la distinción entre teología positiva y teología especulativa, antes bien la sagrada doctrina es una actividad glo- bal de la mente sobre la Biblia. Con esta obra se presentan las cuestiones que habían arrancado del texto sagrado los maestros medievales en el curso de los tiempos, dándoles un esquema de inteligibilidad. La Suma de Teología de Tomás de Aquino recoge 119 cuestiones en la primera parte, 114 en el primer tomo de la segunda parte, 189 en la continuación y 90 en la tercera. Aun no habiendo terminado el recorrido sistemático por toda la doctrina cristiana, la Suma tiene un total de 512 cuestiones.


4. La exposición de la teología en artículos


La Suma de Teología es un libro, además, en el que la exposición de la doctrina cristiana responde a los métodos usados por los maestros medieva- les. En aquel tiempo la función del pensamiento se encuadraba dentro de una tradición, como una continuidad con el pasado cultural. Y ello se tradu-

cía en aspectos muy concretos de la vida intelectual, porque el sistema de las autoridades influía en la praxis docente y en la ordenación de los escritos medievales. Este precepto básico de la vida académica abarcaba a todos los profesores, ya que la autoridad proporcionaba la base del propio pensamien-

to. Ante esta situación, la cultura medieval creó procedimientos de inteligibi- lidad propios de un espíritu inquisitivo y curioso. Es decir, la lectio fue per- feccionando sus técnicas hasta darles expresión académica plena60.


Estas técnicas produjeron la quaestio, de las que las Sumas medievales nos dan una amplia gama. Eran las preguntas que los autores se hacían a propósito del conjunto de la teología. Este sistema dio lugar a la disputatio, donde las partes contrapuestas se examinaban a fondo. Estas discusiones,


I.


La elaboración de la Suma de Teología

17


59


M. GRABMANN, Commentatio historica in prologum «Summae theologiae» S. Thomae Aquinatis: Ang. 3 (1926) 146-165; ID., La Somme 61-134.


60


M. GRABMANN, Die Geschichte der scholastischen Methode, 2 vols. (Friburgo in B. 1909- 1911); M.-D. CHENU, Theologie symbolique et exégèse scolastique aux XIIe-XIIIe siècles: Melánges J. DE GHELLINCK II (Gembloux 1951) 509-526; ID., La théologie au douzième siècle 191-209; L. ALLEGRO, Il metodo e il pensiero di san Tommaso d'Aquino (Roma 1978).





públicas o privadas, daban una gran animación a la vida académica61. Sobre la amplitud de la materia discutida no hay uniformidad de interpretación en-

tre los historiadores62. Constituya la unidad de discusión la cuestión o el ar-

tículo, el hecho es que hay en este sistema universitario un método umver- salmente usado. La forma de explicar la teología debía atenerse a estas re- glas, con el fin de lograr el máximo de inteligibilidad de la fe. Y Tomás usa desde el principio al final de su obra el sistema de artículo como instrumen- to de demostración de la verdad.


La presentación de la obra tal como aparece en la tipografía actual es deudora de una praxis ya habitual en sus editores. Efectivamente, se añadie- ron los títulos que figuran en cada cuestión y cada artículo. De ahí la sor- presa que puede producir encontrarse con duplicados del texto. Es evidente que Tomás no poseía las posibilidades editoriales de los modernos. De ahí que la Suma de Teología tal como se presenta ahora no sea exactamente igual

a la que de hecho salió de la mano de Tomás desde este punto de vista. De hecho, en su redacción original, presentaba al comienzo de cada tratado y cuestión la lógica conexión de los temas a tratar en términos explícitos. Los editores han respetado el texto original, ciertamente, pero añadiendo los tí-

tulos que figuran en la obra. Tomás, en cambio, escribió ateniéndose al enunciado del principio de cada cuestión y prosiguiendo luego en el desa- rrollo de los temas propuestos.


Normalmente, en la Suma de Teología las cuestiones se componen de ar- tículos, ya que hay algunos casos en los que la cuestión se desarrolla unita- riamente63. Este sistema expositivo Tomás lo había experimentado ya en sus cuestiones cuodlibetales. Pero allí el artículo multiplica los argumentos más que aquí64. Y es que la historia del artículo había hecho que la contraposi- ción de los argumentos fuera más importante que la solución misma. Efec- tivamente, ya conocemos la tarea intelectual de los medievales consistente en conciliar los textos con autoridad que entre sí aparecían como contradic- torios. El maestro de este sistema fue Abelardo con su obra Sic et Non, co- lección de textos patrísticos aparentemente contradictorios, precedidos de una introducción en la que indica los medios para resolver las divergencias. En el nacimiento de la estructura del artículo, como forma de explicación teológica, hay que tener presente, ante todo, esta tradición escolástica me- dieval.


Pero también influye en ello el material aristotélico que este ambiente conoció. Bajo el impulso de sus obras, el siglo XIII conoce una profundiza- ción en la técnica comentarística. Los nombres evocados en la historia del método escolástico dicen relación a los comentarios aristotélicos, que en la segunda mitad del siglo xm conocen una amplia producción. Las técnicas


61

B. BAZAN, La Quaestio disputata: Actes du Colloque (Lovaina-la Neuve 1982) 31-49.


62


P. MANDONNET, Chronologie des questions disputées de saint Thomas d' Aquin: Rev. Thom. 1 (1918) 266-287, 340-371; A. DONDAINE, Les secrétaires de S. Thomas: Commissio leonina t.2 (Roma 1956). El segundo discute la tesis tradicional de que cada artículo es una cuestión, pero entonces el número de artículos hace que las cuestiones sean muy dispares.


63

Ejemplos: Summa theol. 1 q.71 y q.72; 2-2 q.128 y q.143.


64


P. GLORIEUX, La littérature quodlibétique de 1260 a 1320: Bibliothèque thom. 5 (Le Saul- choir-Kain 1925).


Introducción

18



de estos comentarios son variadas, pero su desarrollo pasa por tres estadios: proposición, contraposición y solución. En realidad respondía a la recomen- dación expresa de Aristóteles de examinar las razones contrarias para llegar al conocimiento de la verdad. «A la ciencia de la verdad, escribe Tomás, pertenece aceptar uno de los contrarios y rechazar el otro»65. Tanto los co- mentaristas peripatéticos como los teólogos seguían este modelo metódico, que en la práctica es un artículo. La preponderancia de la discusión de los argumentos contrapuestos era muy propia de este sistema y todavía se en- cuentra en Alejandro de Hales, en quien ya aparece la estructura fundamen-

tal del artículo. La misma presentación de su obra responde a una compleja metodología. Tomás, en cambio, ya desde su comentario a las Sentencias había ido eliminando de las cuestiones las subdivisiones y quaestiunculae, que




entorpecían el proceso de inteligibilidad. En la Suma contra los gentiles y en el Compendio de Teología había optado por la presentación en capítulos, mien- tras que en la Suma de Teología el artículo se impone en la exposición de la teología.


Después del enunciado de la cuestión, Tomás propone las preguntas que deben hacerse sobre ella. Son los diversos artículos, cuyos títulos originales están colocados en ese lugar. Así pues, cada artículo se introduce con una pregunta a la que se trata de dar una respuesta en base al método escolástico,

bien experimentado en los reglamentos universitarios. El quaerere, antes del enunciado de los artículos, significa interrogar, preguntar, averiguar. Se car-

ga toda la fuerza de la investigación en la aporta aristotélica66. Hay una duda inicial que responde, antes que nada, a algo que requiere explicación. No es solamente el gusto dialéctico la base de este procedimiento, sino la necesi- dad de resolver el problema con el fin de que la verdad se pueda proponer. Esta sensibilidad responde ajustadamente al pensamiento de Tomás de Aquino: «Una disputa es magistral, escribe, en las escuelas no porque recha-

ce el error, sino porque instruye a los oyentes para inducirlos a la inteligen-

cia de la verdad que pretende; entonces es necesario dotarse de razones que investigan la raíz de la verdad y que hacen saber cómo es verdadero lo que se dice. Por el contrario, si el maestro determina la cuestión solamente con el procedimiento de autoridades, ciertamente el auditor podrá certificar que

es así, pero no adquiere ninguna ciencia ni inteligencia, y se irá vacío»67.




La palabra con la que se enuncian estas preguntas es invariablemente el utrum. En estos momentos de la escolástica el maestro ha de resolver las preguntas no solamente con las autoridades, sino también tomando en con- sideración los planteamientos contrarios. De este modo se significa que el problema ha de ser afrontado como una alternativa y que se examinarán las razones a favor y en contra68. «En castellano, escribe Ramírez, expresamos la misma alternativa con no menos fuerza y energía cuando inquirimos, por ejemplo, si ( = utrum) la teología es ciencia; que es lo mismo que preguntar


I.


La elaboración de la Suma de Teología

19


65


Cont. Gentes 1,1.

66


A. MANSIÓN, «Universalis dubitatio de veritate». 5. Thomas in Metaph., lib. III, lect. 1: Revue philosophique 57 (1959) 513-542.


67

TOMÁS DE AQUINO, Quodl. 4, a. 18.


68


F. A. BLANCHE, Le vocabulaire de I'argumentation et la structure de l'article dans les ouvrages de saint Thomas: Rev. Se. Phil. Théol. 4 (1925) 169; M. D. CHENU, Introduction à l'étude 79.





si la teología es ciencia o no lo es. O en forma interrogativa: ¿la teología es o no es verdadera ciencia?»69


Planteada la cuestión de modo alternativo, se requiere, en segundo lugar, la presentación de las dos partes de la alternativa. Solamente así se puede se- guir la investigación. Era el momento más desarrollado de la disputa me- dieval, en el que el respeto al punto de partida inquisitivo abría grandes po- sibilidades a la investigación. El artículo manifiesta un cuidado escrupuloso

en la prosecución de los motivos de racionalidad. Se inicia un auténtico pro- ceso: «la significación primitiva de la palabra procederé, como lo indica su composición (cederé ir, pro hacia adelante) es caminar hacia adelante, avan- zar»70. La verdad requiere un camino por el que se avanza gradualmente,

sin saltos bruscos, con el fin de resolver las dudas reales encontradas.


En este momento del artículo se sopesan las razones a favor y en contra exponiéndolas con todo su vigor. En este proceso aparecen, en una primera serie, los argumentos que se oponen a la opinión del maestro y a la solución que se dispone a dar. Son las razones que están a favor de una parte de la alternativa las que constituyen esta sección del artículo. Al inicio de la se- gunda serie encontramos la expresión sed contra, que recoge las razones de la otra parte de la alternativa71.


La interpretación de este momento del artículo se hace normalmente en dependencia del sentido de la disputa medieval, es decir, que no es una sim- ple contraposición a la primera serie de objeciones, sino un argumento en favor de la otra alternativa. «No se diga, escribe Ghini, que en la Suma, fre- cuentísimamente, los argumentos sed contra, reducidos generalmente a uno, deben considerarse como válidos; porque aunque así lo sean de hecho, no lo son de derecho. Por lo demás, incluso el mismo Tomás, muchas veces, responde también a las intemperancias y a las imprecisiones de estos argu- mentos»72. Otras interpretaciones del sed contra pretenden hacerlo coincidir con la doctrina de Tomás, aunque en este caso es mejor hacer una descrip- ción detallada. Los datos estadísticos aportados son interesantes: «Alrededor de 2073 argumentos sed contra, escribe Elders, son referencias o citas de autoridades teológicas, 338 remiten a autoridades en filosofía y 321 son ar- gumentos ex ratione»73. No obstante, la interpretación del sed contra no como

una simple autoridad ni como la tesis del autor, sino simplemente como la presentación de la otra parte de la alternativa se atiene mejor al proceso del artículo seguido por Tomás.




Después de esta presentación viene la respuesta del maestro, con el fin de disipar las dudas. En la presente edición esta tercera parte del artículo comienza: solución al problema. La puntuación original y concorde con el sis- tema de las disputas es: Respondeo. Dicendum quod


74. Es decir que la respuesta

69


S. RAMÍREZ, Introducción general 201.

70


F. A. BLANCHE, a.c., 173.

71ID., a.c., 177; S. RAMÍREZ, o.c., 202-203; M.-D. CHENU, o.c., 80.


72


G. GHINI, Metodo espositivo de la Somma Teologica: Somma Teologica. Introduzione generale (Roma 1972) 259-261.


73


L. ELDERS, Structure et fonction de l'argument «Sed contra» dans la Somme Théologique de Saint Tbomas: DTh (P) 80 (1977) 245.


74

S. THOMAE DE AQUINO, Summa Theol. 1 (Ottawa 1941) XXI.




Introducción

20



se inicia con el Dicendum, que significaba el comienzo de la determinación auténtica del maestro. Con la fórmula «hay que decir» comienza, pues, la so- lución magistral a la cuestión. Constituye esta parte el cuerpo del artículo, donde se suele exponer orgánicamente la doctrina construida por el autor. Grabmann dice que es la «entelequia» del artículo, porque es ahí donde la preocupación del autor por dar ideas verdaderas y claras aparece con toda su intensidad75. Para ello Tomás usa toda la gama de procedimientos aris- totélicos y culturales de los que disponía76. Todas las actividades tendentes a esclarecer el problema son usadas en este momento.


Tomás ha perfeccionado el cuerpo del artículo dejando aflorar los moti- vos doctrinales profundos, las clarificaciones de los términos y las notas his- tóricas sobre el problema. «En la demostración dé su solución, escribe Grabmann, trata ante todo de establecerla sobre un fundamento sólido. Bus- ca aquilatar profundamente las premisas para su conclusión y poner en evi- dencia todos los principios de los que procederán sus decisiones. Aquí To- más se comporta más como metafisico que como dialéctico. Son los grandes principios metafíisicos los que dan luz a las demostraciones del Santo»77. Por ello el artículo no es un juego dialéctico en el que la tesis ya está previamen-


te establecida, sino una enseñanza de la teología en base a los procedimien- tos más rigurosos del tiempo, así como la explicación de todo cuanto con- tribuía a la inteligencia de la fe. Por eso no responde al espíritu de estos tra- tados hacer de cada artículo un silogismo en forma que no da razón de la sustancia que tienen


78.

La última parte del artículo la constituye la solución a los argumentos




de la otra parte de la alternativa. Una vez dada la respuesta del maestro en el cuerpo del artículo, se consideran, uno a uno, la serie de argumentos con- trarios presentados al principio. No se trata de negar rotundamente la posi- ción adversa, sino de delimitar la parte de verdad sobre la que se funda; por

eso se presenta frecuentemente bajo la forma de una distinción sobre los sentidos de la cuestión. También, a veces, advierte defectos de forma en el razonamiento o que, respetando la forma, no es ése el lugar para aplicarlo. Estas respuestas le sirven para tocar aspectos fundamentales de la pregunta,

por lo que algunas contienen doctrinas importantes que en la parte central no se percibieron.


El artículo responde, por consiguiente, a un método muy elaborado. Ello justifica el dicho de Juan XXII, quien, al canonizarlo, manifestaba que cada artículo era un milagro79. Su biógrafo Tocco había resaltado en la en- señanza del maestro «la forma compendiosa, abierta y fácil»80. La Suma de


Teología tiene un total de 2669 artículos con casi diez mil objeciones. Esta


75M. GRABMANN, La Somme 82-83.


76M.-D. CHENU, Introduction à l'étude 132-170.

77


M. GRABMANN, o.c., 83-84.

78


Estas reducciones escolásticas se encuentran en el s.XVII con J. DE MEDICIS DA CAMERI- NO, Formalis explicatio Summae theologiae (Vico 1858-1862). Con este sistema se fomenta más el gusto por la forma que por el contenido.


79


J. PÉGUES, Quot articulos scripsit, tot miracula fecit: Xenia thomistica 2 (Roma 1925) 1-17; A. MASNOVO, Introduzione alla Somma 31-37.


80

G. TOCCO, Fontes vitae 86.




I. L.a elaboración de la Suma de Teología

21



impresionante mole de preguntas raramente se repiten81, lo cual es una prueba del cuidado que Tomás de Aquino tuvo en su exposición de la teo- logía.


5.




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