Santo tomas de aquino



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Objeciones por las que parece que los nombres son dados a las criaturas antes que a Dios:


1. Conforme conocemos algo, lo nombramos; pues, según el Filósofo18,

los nombres son expresiones conceptua- les. Pero conocemos lo creado antes que a Dios. Luego los nombres dados por nosotros les corresponden a las criaturas antes que a Dios.




2. Más aún. Según Dionisio en el De Div. Nom.19, a Dios le damos nombres partiendo de las criaturas. Pero los nom- bres que son trasladados de las criaturas

a Dios, antes han sido dados a las criatu- ras que a Dios, como león, piedra y otros. Luego todos los nombres que son dados a Dios y a las criaturas, antes son dados a las criaturas que a Dios.




3.


Todavía más. Todos los nombres que son dados conjuntamente a Dios y a las criaturas, a Dios le son dados como


16. Orig.: in qua. Este in qua (femenino) tiene como antecedente causam. Creemos que es más correcto fijar in quo cuyo antecedente es Deum. La or. explicativa entre comas lo permite y lo exige. Por eso traducimos en quien. (N. del T.)


17. Referido a las dos objeciones que allí figuran y que fundamentan, al hablar de Dios, las formulaciones equívocas, como en las an-

teriores se fundamentan las unívocas. Ambas son superadas por las análogas. Por eso, la estruc-

tura del art., aunque se mantenga, queda alterada. Cf. por ej. a.10 y las respuestas a las objecio-

nes que allí se ofrecen. (N. del T.)




18. ARISTÓTELES, Periherm. c.1 n.2 (BK 16a3): S. Th.

lect.2 n.3.


19. C.1 § 6: MG 3, 596; S. Th. lect.3.

190


La naturaleza divina


C.13 a.7


causa de todo, como dice Dionisio20. Pero lo que se dice de alguien en cuanto causa, se dice consecuentemente. Ejem- plo: Animal sano se dice antes que de la medicina, que es causa de salud. Por lo tanto, estos nombres son dados a las criaturas antes que a Dios.


En cambio está lo que se dice en El 3,14s.: Doblo mi rodilla ante el Padre de nuestro Señor Jesús, de quien recibe su nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra. Lo mismo parece que debería decirse de

otros nombres que se dan a Dios y a las criaturas. Luego estos nombres se dan

antes a Dios que a las criaturas.


Solución. Hay que decir: Todos los nombres que se dan a muchos analógica- mente, es necesario que todos sean da- dos por su referencia a uno; y así, es ne- cesario que tal uno entre en la definición de todos. Y porque el concepto expresa- do por el nombre es la definición, como se dice en IV Metaphys.21, es necesario que aquel nombre sea dado antes a aquello que entra en la definición de lo otro, y después sea dado a los otros si- guiendo el orden establecido por la rela- ción más o menos estrecha que guarden con aquél. Ejemplo: Sano dado al ani- mal, entra en la definición de sano dado a la medicina, que es llamada sana por- que causa salud en el animal; también entra en la definición de sano dado a la orina, que es llamada sana porque es sig- no de la salud del animal.


Por otra parte, todos los nombres que son dados a Dios metafóricamente, han sido dados a las criaturas antes que a Dios; porque dados a Dios, no indican más que las semejanzas con tales criatu- ras. Ejemplo: Decir que el prado ríe, no significa más que, cuando florece, el pra- do tiene el esplendor parecido al del hombre cuando ríe. Es la semejanza de proporción. Decir que Dios es león no significa más que, en su actuar, Dios tie- ne tanta fuerza que se parece a la del león. Esto da a entender que no se pue- de definir el significado de los nombres dados a Dios si no se parte de lo que significan cuando son dados a las criatu- ras. De los otros nombres que son da- dos a Dios no metafóricamente, cabría


decir lo mismo, siempre que sólo le sean dados en sentido causal, como ya sos- tuvieron algunos22. Ejemplo: Si al decir

Dios es bueno, no se dijera más que Dios es causa de la bondad de la criatura; y si este nombre bueno, dado a Dios, incluyera en

si mismo la bondad de la criatura. De

ser así, el nombre bueno se daría a la cria- tura antes que a Dios. Pero quedó ya demostrado (a.2) que estos nombres son dados a Dios no sólo en sentido causal, sino también esencial. Pues cuando se

dice Dios es bueno o sabio, no sólo se ex- presa que El es causa de sabiduría o de bondad, sino que éstas preexisten en Dios en forma sublime. Por lo tanto, se- gún esto, hay que decir: En cuanto a la realidad expresada por el nombre, éste

es dado a Dios antes que a las criaturas, porque tales perfecciones brotan de Dios

y se depositan en las criaturas. En cuan-

to al hecho de dar nombre, antes se lo damos a las criaturas, que son lo primero

que conocemos. Por tanto, la significa- ción del nombre les corresponde a las criaturas, como ya se dijo (a.3).




Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Tal objeción es via-


ble en cuanto referida al hecho de dar nombre.

2.




A la segunda hay que decir: No tie- nen el mismo sentido los nombres dados

a Dios metafóricamente que los otros,

como se dijo (sol.).


3.


A la tercera hay que decir: Tal obje- ción sería viable si los nombres fueran dados a Dios sólo en sentido causal y no esencial, como sano dado a la medicina.


ARTICULO 7


Los nombres que implican relación a las criaturas, ¿son o no son dados a


Dios partiendo del tiempo?

q.34 a.3 ad 2; In Sent. 1 d.30 a.1; d.37 q.2 a.3




Objeciones por las que parece que los nombres que implican relación a las criaturas no son dados a Dios partiendo del tiempo:


1. Como suele decirse, todos estos nombres indican la sustancia divina. Por eso Ambrosio23 dice que el nombre Se-


20. De Myst. Theol. c.1 § 2: MG 3,1000.

21. ARISTÓTELES, 3, c.7 n.9 (BK 1012a23): S.


Th. lect.16, n.733.


22. ALANO DE INSULIS, Theol. Reg. reg.21: ML 210,631; reg.26: ML


210,633.


23. De Fide l.1 c.1: ML 16,553.



C.13 a.7


Sobre los nombres de Dios

191



ñor es nombre de poder, que es la sus- tancia divina; y Creador indica la acción de Dios, que es su esencia. Pero la sus- tancia divina no es temporal, sino eter- na. Luego todos estos nombres no son dados a Dios partiendo del tiempo, sino de la eternidad.


2. Más aún. Lo que le corresponde a algo partiendo del tiempo puede llamar- se hecho. Ejemplo: Lo que con el tiem- po es blanco, se hace blanco. Pero a Dios no le corresponde ser hecho. Lue- go nada se le puede atribuir a Dios par- tiendo del tiempo.


3. Todavía más. Si algunos nombres

son dados a Dios partiendo del tiempo

por la relación que tienen con las criatu-

ras, lo mismo podría decirse, al parecer,

de todos los nombres que tienen rela-

ción con las criaturas. Pero algunos nombres que implican relación con las criaturas son dados a Dios partiendo de

la eternidad; pues desde la eternidad co- noció y amó Dios a la criatura, según aquello de Jer 31,3: Te amé con amor eter- no. Luego todos los nombres que impli- can relación a las criaturas, como Señor y Creador, son dados a Dios desde la eter- nidad.


4. Aún más. Estos nombres indican relación. Por lo tanto, es necesario que tal relación sea algo, o sólo en Dios, o sólo en la criatura. Pero no es posible que esté sólo en la criatura; porque, de ser así, a Dios se le llamaría Señor desde su contrario, que estaría en la criatura; no obstance, nada recibe su denomina- ción desde su contrario. Por lo tanto, debe concluirse que la relación también es algo en Dios. Pero en Dios nada pue- de haber partiendo del tiempo, puesto que está por encima del tiempo. Luego parece que tales nombres no son dados a Dios partiendo del tiempo.


5. Y también. Por la relación algo es llamado relativo. Ejemplo: Por el domi- nio, Señor; por la blancura, blanco. Por lo tanto, si la relación de dominio no está en Dios realmente, sino sólo concep- tualmente, hay que concluir que, real- mente, Dios no es Señor. Lo cual es evi- dentemente falso.


6. Por último. Las realidades rela- cionadas entre sí y que no se dan juntas,


una puede existir y la otra no. Ejemplo: Existe lo que puede ser conocido, aunque no se tenga su conocimiento, como se dice en Praedicamentis


24. Pero las relaciones existentes entre Dios y las criaturas no se dan juntas. Luego algo de Dios puede ser dicho referido a la criatura aunque no exista. De este modo, nombres como Señor y Creador son dados a Dios partiendo de la eterni- dad, no del tiempo.


En cambio está lo que dice Agustín en V De Trin.


25: Llamar a Dios Señor es una denominación que le corresponde partiendo del tiempo.


Solución. Hay que decir: Algunos nombres que implican relación a la cria- tura, son dados a Dios partiendo del tiempo y no de la eternidad. Para enten- derlo, conviene saber que algunos


26


sos- tuvieron que la relación no es una reali- dad natural, sino sólo conceptual. Lo cual resulta ser falso, pues las mismas cosas tienen relación y guardan un or-

den entre sí. Sin embargo, hay que tener presente que, como quiera que la rela-

ción requiere dos extremos, cabe una tri-

ple consideración sobre su realidad natu-

ral y conceptual. Puede suceder que cada uno de los extremos sea sólo conceptual; esto es así cuando el orden o relación entre algunos no se da más que por aprehensión conceptual. Ejemplo: Lo mismo es igual a lo mismo. Pues el entendi- miento, al aprehender algo dos veces, establece aquel algo como dos; y de este modo concibe la relación de lo mismo consigo mismo. Algo parecido sucede

en todas las relaciones que se dan entre

el ser y el no ser; pues el entendimiento hace las relaciones cuando aprehende el

no ser como uno de los extremos. Lo mismo sucede con todas las relaciones derivadas del acto del entendimiento, como género, especie y similares.




En cambio, otras relaciones, atendien- do a los extremos, son realidad natural; a saber, cuando dos cosas se relacionan entre sí por algo que realmente se en- cuentra en una y otra. Ejemplo: Todas las relaciones derivadas de la cantidad, como grande y pequeño, doble y mitad y similares; pues la cantidad está en cada uno de los extremos. Algo parecido pue-


24. ARISTÓTELES, c.5 n.18 (BK 7b30).

25. C.16: ML 42,922.


26. Cf. los citados




por AVERROES, In Metaphys. l.12, comm.19 (8, 306B). En De Pot. q.8 a.2 señala: oportet hoc


etiam Porretanos dicere.

192



La naturaleza divina


C.13 a.7


de decirse de las relaciones derivadas de la acción y de la pasión, como motivo y móvil, padre e hijo, y similares.


Otras veces sucede que la relación en uno de los extremos es una realidad na- tural, y en el otro sólo conceptual. Esto se da cuando los dos extremos no son de un solo orden. Ejemplo: El sentido y el entendimiento están referidos a lo sensible y a lo cognoscible, los cuales, por ser realidades que se dan en el ser natural, están fuera del orden del ser sensible y de lo inteligible. De este modo, entre el entendimiento y el senti- do hay una relación real en cuanto que están ordenados a conocer y sentir las cosas. Pero tales cosas, consideradas en sí mismas, están fuera de dicho orden. Por lo tanto, en las cosas no existe nin- guna relación natural con el entendi- miento y el sentido; sino sólo relación conceptual, en cuanto que el entendi- miento las aprehende como términos de la relación del entendimiento y del senti- do. Por eso, el Filósofo en V Met- haphys.27 dice que no son llamadas relati- vas porque vayan referidas a otras, sino porque otras van referidas a ellas mis- mas. Así, derecho no se dice de una co- lumna, sino en cuanto que se coloca a la derecha del animal; de ahí que la rela- ción no se dé realmente en la columna, sino en el animal.


Así, pues, como quiera que Dios está fuera de todo orden de las criaturas, y todas las criaturas están ordenadas a El mismo, y no lo contrario, es evidente que las criaturas están referidas realmen-

te al mismo Dios; pero en Dios no hay ninguna relación natural de El con las criaturas, sino sólo conceptual, en cuan- to que las criaturas están orientadas a El mismo. Y así, nada impide que los nom- bres que implican relación a las criaturas sean atribuidos a Dios partiendo del tiempo; y no porque en El haya algún cambio, sino por lo variable de la criatu- ra; como la columna hace la derecha del animal, no porque en ella haya habido un cambio, sino porque allí se ha colo- cado el animal.




Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Hay algunos nom-


bres relativos, como Señor, siervo, padre, hijo y similares, que se dan para indicar


las relaciones existentes. Se les denomina relativos al ser. Otro, en cambio, corno motor y móvil, regente y regido y similares, se dan para indicar cosas de las que se derivan algunas relaciones. Se les deno- mina relativos al expresar. Esta diferen- cia debe ser tenida en cuenta al tratar

de los nombres divinos. Pues algunos, como Señor, indican la misma relación con la criatura. Y así, no indican directa- mente la sustancia divina, sino sólo de forma indirecta, en cuanto que la presu- ponen; como el dominio presupone el poder, que es la sustancia divina. Otros, en cambio, indican directamente la sus- tancia divina; y, consecuentemente, im- plican relación. Salvador, Creador, y simi- lares, indican la acción de Dios, que es

su esencia. Sin embargo, ambos nom- bres son dados a Dios partiendo del tiempo por la relación que, principal y derivadamente, conllevan. Y no porque indiquen, directa o indirectamente, la esencia.


2.


A la segunda hay que decir: Como quiera que las relaciones dadas a Dios partiendo del tiempo no están en Dios sino de forma conceptual, así, hacerse o ser hecho no se dice de Dios más que conceptualmente, sin que en El se dé cambio alguno. Dice el Sal 89,1: Señor, te has hecho un refugio para nosotros.


3.


A la tercera hay que decir: La ac- ción del entendimiento y de la voluntad está en el agente. Y así, los nombres que indican relaciones derivadas de la acción

del entendimiento o de la voluntad son dados a Dios partiendo de la eternidad.

En cambio, los derivados de las acciones que, según nuestro modo de entender,

se concretan en efectos, como Salvador, Creador y similares, son dados a Dios partiendo del tiempo




4.


A la cuarta hay que decir: Las rela- ciones indicadas por los nombres que son dados a Dios partiendo del tiempo,

en Dios están sólo conceptualmente; en

las criaturas, las relaciones opuestas a aquellas están realmente. No hay incon- veniente en dar nombres a Dios partien-

do de las relaciones que naturalmente se dan en la realidad; sin embargo, sólo en cuanto que nuestro entendimiento las capta como relaciones opuestas a Dios. Como se dice que Dios está relacionado




27. ARISTÓTELES, 4 c.15 n.8 (BK 1021 a 29): S. Th. lect.17.

C.13 a.8


Sobre los nombres de Dios

193



con la criatura, porque la criatura está orientada a Dios, es lo mismo que dice el Filósofo en V Metaphys.28 de lo cog- noscible, que está relacionado porque el entendimiento está orientado a él.


5. A la quinta hay que decir: Al consi- derar que Dios está referido a la criatura en el sentido que la criatura está orienta- da a Dios, como quiera que la relación de dependencia es real en la criatura, se sigue que Dios es Señor no sólo concep- tualmente, sino realmente. Pues se le lla- ma Señor en el mismo sentido en el que la criatura le está sometida.


6. A la sexta hay que decir: Para saber si los relativos se dan juntos o no, no es necesario tener presente el orden de las cosas a las que se les aplica tales relati- vos, sino los significados de los mismos relativos. Pues si uno en su concepto en- cierra al otro, y viceversa, entonces se dan juntos, como doble y mitad, padre e hijo y similares. En este sentido hay que considerar el entendimiento y lo cognos- cible. Pues lo cognoscible encierra po- tencialidad; el entendimiento, hábito o acto. De ahí que lo cognoscible, por su mismo significado, exista antes que el entendimiento. Pero, si se toma como acto lo cognoscible, entonces se da como acto junto con el entendimiento; pues lo conocido no es nada si no se le conoce. Así, pues, aun cuando Dios sea anterior a las criaturas, sin embargo, porque el significado de Señor incluye que tenga siervo, y viceversa, estos dos relativos, Señor y siervo, se dan juntos. Por lo tanto, Dios no fue Señor antes de tener a la criatura dependiente de El.


ARTICULO


8


El nombre Dios, ¿indica o no indica naturaleza?


In Sent. 1 d.2. Exp. text.


Objeciones por las que parece que el nombre Dios no indica naturaleza:

1. Dice el Damasceno en el l.129 que




Dios viene de a theein, que significa acu- dir


30, para sostenerlo todo; o de aethein, esto es, arder (Pues nuestro Dios es fuego que consume toda maldad); o de theasthai, esto es, tenerlo presente todo. Pero todo esto va referido a su acción. Luego el nom- bre Dios indica operación, no naturaleza.


2.


Más aún. Damos nombre a algo en cuanto que lo conocemos. Pero la na- turaleza divina nos es desconocida. Lue- go el nombre Dios no indica naturaleza divina.


En cambio está lo que dice Ambro- sio en el 1.1 De Fide


31: El nombre Dios in-


dica naturaleza.

Solución. Hay que decir: No es lo mis-


mo el origen de un nombre y su signifi- cado, que el significado que luego se le

da. Pues así como conocemos la sustan-

cia de una cosa por sus propiedades u operaciones, así también denominamos

la sustancia de una cosa por alguna pro- piedad u operación suya. Ejemplo: La sustancia de la piedra la denominamos

por alguna acción suya, como que las-

tima el pie. Sin embargo, el nombre lo damos no para indicar la acción, sino la sustancia de la piedra. En cambio, hay cosas, como el calor, el frío, la blancura

y otros, que, por conocerlas en cuanto

tales, no los indicamos por otros. En es-

tos casos, el significado original y el sig- nificado que se le da es el mismo. Así, pues, porque Dios no nos es conocido

por su naturaleza, sino que lo intuimos

por sus operaciones o efectos, a partir

de ellos podemos nombrarle, como ya se

dijo (a.1). De ahí que el nombre Dios, en cuanto a su origen, indica operación.

Pues se le da este nombre por la provi- dencia universal, ya que todos cuantos

hablan de Dios, al nombrar a Dios, in- tentan expresar que tiene providencia de todas las cosas. Por eso dice Dionisio en

el c.12 De Div. Nom.32: La deidad es la que



lo ve todo con perfecta providencia y bondad. Por lo tanto, el nombre Dios tomado de

esta operación, se le da para indicar la naturaleza divina




k.

28. Ib.

29. De Fide Orth. l.1 c.9: MG 94, 835.


30. Orig. currere. Por regla general, este verbo ha sido cambiado por curare (cuidar). Creemos que hay que mantener currere (co- rrer), mucho más fiel al orig. griego. El contexto permite sustituir el polivalente correr por acu-

dir. (N. del T.)


31. C.1: ML 16,553.

32. § 2: MG 3,969; S. Th. lect.1.




k. Santo Tomás adopta una postura intermedia entre Aecio († 367) y Eunomio († 394) por una parte y Filón (h.50) y Plotino († 269) por otra, acercándose más bien al Pseudo-Dionisio



194


La naturaleza divina


C.13 a.9


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Todo lo que dice el


Damasceno

33


va referido a la providen- cia, y para indicarle se le da el nombre Dios.


2.


A la segunda hay que decir: En la medida en que podemos conocer la na- turaleza de alguna cosa por sus propie-

dades y efectos, así podemos indicarla

con el nombre. Así, porque podemos conocer la sustancia de la piedra en sí

misma por su propiedad, conociendo

qué es la piedra, el nombre piedra indica

la naturaleza de la piedra en cuanto tal;

puesto que expresa la definición de pie-

dra por la que conocemos qué es la pie-

dra. Pues el concepto que expresa el nombre es la definición, como se dice en

IV Metaphys.34 Pero por los efectos divi-

nos no podemos conocer la naturaleza

divina tal como es en sí misma, esto es,

que sepamos de ella qué es; sino sólo por

vía de eminencia, de causalidad y de ne-

gación, como ya se dijo (q.12 a.12). Es

así como el nombre Dios indica la natu- raleza divina. Pues este nombre ha sido

dado para indicar algo que está por enci-

ma de todo lo que existe, que es princi-

pio de todo y que está alejado de todo.

Esto es lo que intentan expresar quienes

dan nombre a Dios.


ARTICULO


9


El nombre Dios, ¿es o no es


comunicable?




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