Santo tomas de aquino


Respuesta a las objeciones



Descargar 21.74 Mb.
Página182/197
Fecha de conversión26.03.2018
Tamaño21.74 Mb.
1   ...   178   179   180   181   182   183   184   185   ...   197

Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Todos los ángeles


de un mismo orden son en alguna mane- ra iguales, en cuanto a la semejanza co- mún, según la cual están constituidos en tal orden; pero, en absoluto, no son iguales. Por eso dice Dionisio en c.10


b. Conforme a lo advertido en la nota anterior, «universale» en este caso no es perfección, sino un conocimiento imperfecto basado en la abstracción generalizadora.


14. § 1: MG 3,200.

C.108 a.4


Los ángeles: jerarquías y órdenes

919



De cael. hier.15 que en un mismo orden de ángeles cabe distinguir primeros, me- dios y últimos.


2.


A la segunda hay que decir: Lo pe- culiar de los órdenes y oficios, según lo

cual cada ángel tiene su propio oficio y orden, es desconocido para nosotros.




3.


A la tercera hay que decir: Así como en una superficie que es mitad blanca y mitad negra los dos extremos

que están en los confines de lo blanco y de lo negro convienen más entre sí en cuanto a la posición que algunas otras

dos partes blancas, pero convienen, sin embargo, menos en cuanto a la cualidad del color, así los ángeles que están en

los términos contiguos de dos órdenes convienen más entre sí en cuanto a la proximidad de naturaleza que cualquiera

de ellos con algunos otros de su mismo orden, pero convienen menos en cuanto

a la idoneidad para oficios similares, ido- neidad que tiene ciertamente límites de- terminados.




ARTICULO 4


La distinción de jerarquías y órdenes en los ángeles, ¿es o no es por


naturaleza?


In Sent. 1.2 d.9 a.7; 1.4 d.24 q.l a.l q.M ad 3.


Objeciones por las que parece que la distinción de jerarquías y órdenes en los ángeles no es por naturaleza:


1. Jerarquía quiere decir principado sagrado, y en la definición de la misma incluye Dionisio que imita, en lo posible, a lo deiforme


16. Pero la santidad y deiformi- dad en los ángeles viene de la gracia, no de la naturaleza. Por lo tanto, la dis- tinción de jerarquías y órdenes en los ángeles viene de la gracia, no de la natu- raleza.


2. Más aún. Como dice Dionisio en c.7 De cael. hier.


17, a los serafines se les llama ardientes o abrasantes. Pero esto pa-

rece ser propio de la caridad, que no procede de la naturaleza, sino de la gra-

cia, pues se difunde en nuestros corazones por


el Espíritu Santo, que se nos ha dado, como

se dice en Rom 5,5; lo cual no se ha de en- tender sólo de los hombres santos, sino que también puede afirmarse de los santos ángeles, como dice Agustín en XII De Civ.



Dei


18. Por lo tanto, los órdenes en los ángeles no proceden de la naturaleza, sino de la gracia.


3. Todavía más. La jerarquía ecle- siástica tiene por ejemplar a la celeste. Pero los órdenes entre los hombres' no provienen de la naturaleza, sino de do- nes gratuitos; pues no viene de la natu- raleza el que uno sea obispo, otro pres- bítero y otro diácono. Por lo tanto, tam- poco en los ángeles vienen los órdenes de la naturaleza, sino solamente de la gracia.


En cambio está el hecho de que el Maestro en II Sent. d.9

19


dice: Se entiende por orden de los ángeles una multitud de espí-


ritus celestes que se asemejan entre sí por al- gún don de gracia, como asimismo convienen en


la participación de dones naturales. Por lo tanto, la distinción de órdenes en los án- geles proviene no sólo de los dones gra- tuitos, sino también de los dones natura-


les.


Solución. Hay que decir: El orden de gobierno, que es orden de una multitud existente bajo un régimen, se hace por respecto al fin. Pero el fin de los ángeles puede entenderse de dos modos. 1) Uno, según la condición de su naturaleza, a saber: que conozcan y amen a Dios con conocimiento y amor naturales, y por relación a este fin se distinguen los órde- nes de los ángeles en conformidad con los dones naturales. 2) Otro en que pue- de considerarse el fin de la multitud an- gélica, es según sus facultades sobrena- turales; y, en este sentido, su fin es la vi- sión de la divina esencia y el disfrute constante de la bondad de la misma; fin que ellos no pueden conseguir más que por la gracia. Con respecto a este fin, los órdenes se distinguen en los ángeles com- pletivamente, o sea, de un modo cabal y


perfecto, según los dones gratuitos, y dispositivamente


c, según los dones natura-

15. § 2: MG 3,273.


16. C.3 § 1: MG 3,164.


17. § 1: MG 3,205.


18. C.9: ML


41,357.

19. PEDRO LOMBARDO, Sent. l.2 d.9 c.2 (QR 1,345).


c. La distinción entre «completio» y «dispositio» es frecuente en Sto. Tomás. La posesión completa de una perfección se opone a la posesión imperfecta. La primera es, además, firme; la segunda es, por el contrario, lábil. Con ello Sto. Tomás ordena gradualmente la marcha de



920


Conservación y gobierno de las cosas por Dios


C.108 a.5


les, porque a los ángeles se les dieron los dones gratuitos según la capacidad de sus dones naturales, lo cual no es así en los hombres, como dijimos (q.62 a.6). Por eso, en los hombres se distinguen los órdenes solamente según los dones gratuitos y no según la naturaleza.


Respuesta a las objeciones: Está in- cluida en lo dicho.


ARTICULO 5


Los órdenes de los ángeles, ¿están o no están nominados correctamente?


In Sent. l.2 d.9 a.34; In Col. c.1 lect.4; In Hebr. c.1 lect.6; Cont. Gentes 3,80; Compend. Theol. c.126.


Objeciones por las que parece que los órdenes de los ángeles no están no- minados correctamente:


1. A todos los espíritus celestes se aplican a veces los nombres de ángeles, de virtudes o potestades celestes


20. Pero los nombres comunes no se aplican con propiedad a algunos. Por lo tanto, no es razón que un orden se llame de Angeles y otro de Virtudes.


2. Más aún. Ser Señor es propio de Dios, según aquello del salmo 99,3: Sa- bed que el Señor es Dios. Por lo tanto, no es propio llamar Dominaciones a un orden de espíritus celestes.


3. Todavía más. La palabra Domina- ción sugiere la idea de gobierno. Pero esto mismo sucede también con las pala- bras Principados y Potestades. Por lo tan- to, estos tres nombres incorrectamente se apropian a tres órdenes.


4.


Aún más. Arcángeles significa An- geles Príncipes. Por lo tanto, no debe dar-


se este nombre sino al orden de los Prin- cipados.

5.

Y también. El nombre Serafín se toma de ardor, que pertenece a la cari-


dad, y el de Querubín se toma de la cien- cia. Pero la caridad y la ciencia son do- nes comunes a todos los ángeles. Por lo tanto, no deben ser nombres de órdenes especiales,


6. Por último. Tronos significa asien- tos. Pero por eso se dice que Dios tiene su asiento en la criatura racional por el hecho de que ésta le conoce y le ama. Luego el orden de los Tronos no debe ser orden distinto de los órdenes de los


Querubines y de los Serafines. Por lo tan- to, parece que los órdenes de los ángeles

se designan incorrectamente.




En cambio está la autoridad de la Sagrada Escritura, que los nombra así. Pues el nombre de Serafín consta en

Is 6,2; y el de Querubín en Ez 1; el de Tronos en Col 1,16; los de Dominaciones,




Virtudes y Potestades y Principados en Ef 1,21; el de Arcángeles, en la Canónica de Judas (v.6); y el nombre de Angeles en muchos lugares de la Escritura.


Solución. Hay que decir: En la nomen- clatura de los órdenes angélicos debe observarse que los nombres propios de cada uno de ellos designan sus respectivas propieda- des, según dice Dionisio en c.7 De cael,

hier.


21


Pero para saber cuál es la propie- dad de cada orden, hay que tener pre- sente que en las cosas ordenadas puede encontrarse algo de tres modos: como propiedad, por exceso y por participa- ción. Se dice que algo está como propie- dad en una cosa cuando es adecuado y proporcionado a la naturaleza de la mis- ma; se dice que está por exceso cuando lo que se atribuye a tal cosa es de condi- ción inferior a ella, pero, no obstante, le conviene con excedencia de la cosa res- pecto de lo que se la atribuye, como se ha dicho (q.13 a.2) de todos los nombres que se atribuyen a Dios; finalmente, por participación cuando lo que se atribuye


20. Cf. DIONISIO, De Cael. Hier. c.5: MG 3,196.

21. § 1: MG 3,205.




un móvil, o de un proceso, hacia su meta. Cf. In Sent., 2 d.24 q.3 a.6 ad 6. En este caso concre-

to Stp. Tomás lo aplica para poner de relieve la armonía gradual de las perfecciones naturales y sobrenaturales en el ángel. Lo que no ocurre en el hombre; pero, de suyo, naturaleza y gracia

no se oponen ni ofrecen mutua resistencia. Con todo, este texto no justifica una interpretación que implicara la necesidad de que la medida de la gracia sobrenatural venga delimitada por la naturaleza.


d. PROCLO, en la Elementatio theologica, prop.103 (ed. Dodds, Oxford 1963 p.92) dice que «todas las cosas están en todas». A su vez este principio general está clarificado en la prop.65 (ed. c.62): «Todo lo que en cualquier manera subsiste o está en su causa como en un principio esencial, o en su ser propio, o por participación, a modo de imagen». La proposición 103 de la Elementatio de Proclo aparece en la XII del Liber de causis. Sto. Tomás la comenta en la



C.108 a.5


Los ángeles: jerarquías y órdenes

921



a alguno no se encuentra en él en senti- do pleno, sino de un modo empequeñe- cido, como se dice que los hombres san- tos son dioses por participación.


Así, pues, si se quiere nombrar alguna cosa

con un nombre que designe su propie-

dad, no debe tomarse tal nombre de algo que sea participado imperfectamen-

te por la cosa, ni tampoco de aquello

que tiene por exceso, sino de aquello que es como al igual de ella. Si se quie-

re, por ejemplo, nombrar con propiedad

al hombre, dígase que es una sustancia racional, no que es una sustancia intelec- tual, que es el nombre propio del ángel, puesto que la inteligencia pura compete

al ángel a modo de propiedad, mientras

que al hombre por participación. Tam-

poco se le llame sustancia sensible, que es nombre propio del animal, puesto que

los sentidos son de inferior condición que lo propio del hombre y le competen con exceso sobre todos los animales.


Así, pues, hay que tener presente en los órdenes angélicos que todas las per- fecciones espirituales son comunes a to- dos los ángeles y que todas están de ma- nera más espléndida en los superiores que en los inferiores. Por otra parte, como incluso en estas mismas perfeccio- nes hay grados, la perfección superior se atribuye al orden superior a modo de propiedad; y al inferior se atribuye a modo de participación; y al revés, lo in- ferior se atribuye al inferior como pro- piedad y al superior se atribuye como sobrepasándola éste. Así es como el or- den superior se denomina por la perfec- ción superior.


Según esto, Dionisio

22


expone los nombres de los órdenes según la confor- midad de dichos nombres con sus per- fecciones espirituales. Gregorio


23, en cambio, en la exposición de estos nom-

bres parece atender más a los ministerios exteriores, pues dice: Se llama Angeles a



los que anuncian las cosas menos importantes; Arcángeles, a los que anuncian las cosas más sublimes; Virtudes, a los que obran milagros; Potestades, a los que reprimen y ahuyentan los


poderes adversos; Principados, a los que presi- den a los mismos espíritus buenos.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Ángel significa men- sajero, y por eso a todos los espíritus ce-

lestes se les llama ángeles, en cuanto que manifiestan las cosas divinas. Pero en

esta misma manifestación tienen cierta excelencia los ángeles superiores, que es

por lo que se les denomina órdenes supe- riores. En cambio, el ínfimo orden de án-

geles no añade excelencia alguna sobre

la común manifestación, por eso su nombre les es dado a partir de la simple manifestación. Así es como se les apro-

pia el simple nombre común de ángeles, según dice Dionisio en c.5 De cael.

hier.


24


También puede decirse que se de- nomina especialmente orden de ángeles el ínfimo orden, por ser éstos los que in- mediatamente nos anuncian las cosas di- rectamente.


Virtud puede tomarse en dos senti- dos. 1) Uno, común, en cuanto designa algo intermedio entre la esencia y la operación, y en este sentido todos los espíritus celestes se denominan virtudes celestes, así como también esencias celestes. 2) Otro sentido en que se toma es para indicar cierta superioridad de fortaleza, y en este sentido es nombre propio de un orden. Por eso dice Dionisio en c.8 De cael. hier.


25

que el nombre de Virtudes signi- fica cierta fuerza viril e inquebrantable, en




primer lugar, para todas las operaciones divinas a ellos pertinentes; y, además, para recibir las cosas divinas, significa que sin ningún temor acometen las cosas divinas que se les encomiendan, lo cual parece pertenecer a la fortaleza de ánimo.


2.


A la segunda hay que decir: Según dice Dionisio en c.12 De div. nom.


26, se alaba singularmente en Dios la dominación a modo de exceso; pero los textos sagrados lla- man señores, por participación, a los órdenes principales, por cuanto de ellos reciben los in- feriores sus dones. Por donde el mismo


Dionisio en c.8 De cael. hier.


21, dice que el nombre de las Dominaciones significa, en primer lugar, cierta libertad o exención


22. C.7 § 1: MG 3,205.

23. In Evang. l.2 hom.34: ML 76,1250.


24. MG 3,196.


25. § 1: MG 3,237.


26. § 2: MG 3,969: S. Th. lect.1. 27. § 1: MG 3,237.




lect.12 (ed. Pera n.273 y ss). Como puede verse, se trata de una conocida doctrina neoplatónica conforme a lo cual hay una comunicación entre los diversos órdenes de seres. Cf. ARTOLA,


o.c., 179 y ss.

922



Conservación y gobierno de las cosas por Dios


C.108 a.5


de condición servil y de sujeción baja, como la de la plebe, y también de la opresión tiráni- ca que incluso los mayores sufren a ve-

ces. En segundo lugar, significa cierto go- bierno severo e inflexible, que no se rebaja a actos serviles ni propios de los sometidos a los tíranos o de los oprimidos por ellos. En ter- cer lugar, significa el apetito y participa-

ción del verdadero dominio tal como se encuentra en Dios. Y, del mismo modo,

el nombre de cada orden significa la par- ticipación de algo que está en Dios. Ejemplo: El nombre Virtudes significa participación de la virtud divina, y así

de los demás.


3.


A la tercera hay que decir: Los nombres Dominación, Potestad y Principa-

do pertenecen de distinta manera a la go- bernación. Pues al señor pertenece sola- mente prescribir lo que se ha de hacer;

por eso dice Gregorio




28: Ciertos coros de ángeles se llaman dominaciones, porque los de- más están sometidos a obedecerlos. El nom- bre de Potestad designa cierta intimación, según aquello del Apóstol en Rom 13,2:

El que resiste a la potestad, a la ordenación divina resiste; por eso dice Dionisio


29


que el nombre Potestad significa cierta orde- nación, tanto respecto a la recepción de

las cosas divinas como respecto a las ac- ciones divinas que ejercen los superiores en los inferiores encumbrándolas. Perte- nece, pues, al orden de las Potestades or- denar las cosas que se han de hacer por los subditos. Pero ser Príncipe, como dice Gregorio




30, es tener prioridad entre otros, como si dijéramos, ser los prime- ros en ejecutar lo mandado. Por lo cual dice Dionisio en c.9 De cael. hier.


31


que el nombre de Principados significa guia con orden sagrado, y, efectivamente, a los que guían a otros, estando a la cabeza de ellos, se les llama propiamente Príncipes, según aquello del salmo 67,26: Precedían los príncipes juntamente con los cantores.


4.


A la cuarta hay que decir: Los Ar- cángeles están, según Dionisio


32, entre los Principados y los Angeles. Ahora bien, lo que está en medio, comparado a uno de los extremos, parece el otro, en cuanto participa de la naturaleza de ambos. Ejemplo: Lo tibio es frío respecto de lo


cálido, y es cálido respecto de lo frío. Pues, de igual modo, los Arcángeles son considerados como Angeles príncipes, por- que, comparados a los ángeles, son prín- cipes, y, comparados a los Principados, son ángeles. Aunque, según Gregorio


33, se llaman Arcángeles porque tienen prio- ridad sólo con respecto a los Angeles, como mensajeros de las cosas grandes, mientras que los Principados se llaman así por presidir a todas las virtudes celes- tiales que ejecutan los mandatos divi-


nos.

5.




A la quinta hay que decir: La pala- bra Serafín no encuentra su origen sim- plemente de la caridad, sino del exceso

de caridad que implica la palabra ardor o incendio. Por eso Dionisio en c.7 De cael. hier.34 explica la palabra Serafín por las propiedades del fuego, en el que está el exceso del calor y en el que podemos distinguir tres cosas: 1) Primero, el mo- vimiento, que es hacia arriba y continuo,

con lo cual se indica que los Serafines se mueven hacia Dios sin desviación posi- ble. 2) Segundo, su virtud activa, que es el calor, y que se encuentra en el fuego, no simplemente, sino con cierta intensi- dad, por cuanto es penetrante en su ac- ción y trasciende hasta las partes más in- significantes, y, además, con un ardor rebasante, con lo cual significa la acción que estos ángeles ejercen potentemente sobre los subditos, estimulándolos a un sublime fervor y purificándolos total- mente por el incendio. 3) Tercero, se ob- serva en el fuego su claridad, lo cual significa que estos ángeles tienen en sí mismos una luz inextinguible y que ilu- minan perfectamente a otros.


Asimismo, también la palabra Queru- bín está tomada de cierto exceso de cien- cia, que por eso se traduce como plenitud de ciencia; y lo explica Dionisio


35


por re- lación a cuatro cosas: 1) Primero, en cuanto a la perfecta visión de Dios;

2) segundo, en cuanto a una plena recep-

ción de la luz divina; 3) tercero, en cuan-

to al hecho de que contemplan en Dios mismo la belleza del orden de las cosas derivadas de Dios; 4) cuarto, en cuanto a

que, inundados ellos plenamente con


28. L.c. nota 23.

29. De cael. hier. c.8 § 1: MG 3,240.


30. L.c. nota 23.28.


31. § 1:

MG 3,257.

32. De cael. hier. c.9 § 2: MG 3,257.


33. L.c. notas 23.28.30.


34. § 1:

MG 3,205.

35. Ib.




Compartir con tus amigos:
1   ...   178   179   180   181   182   183   184   185   ...   197


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad