Santo tomas de aquino



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En cambio está lo que se dice en Gén 2,7: Dios sopló en el rostro del hombre el aliento de vida.


Solución. Hay que decir: Algunos dije- ron que los ángeles, puesto que obran por virtud de Dios, causan las almas ra- cionales. Esto es completamente imposi-


ble y contrario a la fe. Quedó demostra- do (a.2) que el alma racional no puede ser hecha más que por creación. Sólo Dios puede crear. Porque sólo el primer agente puede obrar sin presuponer nada, mientras que el agente segundo presupo- ne algo que le viene del primero, como se dijo (q.65 a.3). Pero aquello que hace algo a partir de lo presupuesto, hace una transmutación. Por eso, sólo Dios hace creando; los demás agentes, cambiando. Por lo tanto, porque el alma humana no puede ser hecha por transmutación de alguna materia, no puede ser hecha más que por Dios directamente.


Respuesta a las objeciones:


Está incluida en lo dicho, pues el hecho de

que los cuerpos produzcan efectos seme- jantes a sí mismos o inferiores y el que los superiores ordenen a los inferiores, todo esto se hace por transmutación.




ARTICULO 4


El alma humana, ¿fue o no fue creada antes del cuerpo?


Infra q.91 a.4 ad 3.5; In Sent. l.2 d.17 q.2 a.2; Cont. Gentes 2,83-84; De Pot. q.3 a.10.


Objeciones por las que parece que el alma humana fue creada antes que el cuerpo:


1. La obra de creación precedió a la de diversificación y ornamentación, como ya quedó asentado (q.66 a.1; q.70 a.1). Pero el alma fue hecha por creación, mientras que el cuerpo fue hecho al final


11. § 4: MG 3,700: S. Th. lect.3.

12. Cf. De eccl. hier. c.5 § 4: MG 3,504.


13. ARIS-


TÓTELES, c.3 n.1 (BK 380a14): S. Th. lect.4.




d. La doctrina de agentes intermediarios en la creación del mundo se inspiraba en el ema- natismo neoplatónico. El gnosticismo, en su conglomerado confuso de doctrinas neoplatónicas

y cristianas, había subscrito esta doctrina, también aceptada por el maniqueísmo. A la Edad Media llega reforzada por la filosofía árabe, que identifica las inteligencias o almas celestes con los ángeles; para Avicena -según la exposición de Sto. Tomás en De potentia q.3 a.4- de

Dios, uno y simple, no pueden provenir muchos seres, ya que, según el principio aristotélico sobre la generación, lo nacido debe ser semejante al que lo engendra. Por eso de Dios sólo procede la inteligencia primera separada; de ésta la segunda, etc., cada vez con un grado menor

de actualidad, hasta llegar a la última de estas inteligencias separadas, que es el entendimiento agente, del que fluyen las almas humanas y todas las formas sustanciales de este mundo infe- rior. Una acción creadora meramente instrumental por parte de las creaturas superiores, la con- sideraban posible el seudo Dionisio y -desprovista de carácter emanatista- Pedro Lombardo

y Domingo Gundisalvo. En In Sent. 2 d.18 q.2 y en De pot. l.c., Sto. Tomás desarrolla más ampliamente y responde a todos los puntos de la cuestión. En este artículo de la Sama se limita nominalmente a la acción creadora instrumental por parte de los ángeles, aunque su argumen-

tación tiene valor universal.





C.90 a.4


El origen del hombre: el alma

815

de la obra de ornamentación. Por lo tan- to, el alma fue hecha antes que el cuerpo.

2.



Más aún. El alma racional se ase- meja más a los ángeles que a los anima- les. Pero los ángeles fueron creados an- tes que los cuerpos, o inmediatamente al principio. Juntamente con la materia corporal, mientras que el cuerpo huma- no fue formado el sexto día, cuando fue- ron hechos los animales. Por lo tanto, el alma del hombre fue creada antes que el cuerpo.


3. Todavía más. El fin es proporcio- nado al principio. Pero el alma permane- ce al final después de desaparecer el cuerpo. Por lo tanto, en el principio fue creada antes que el cuerpo.


En cambio está el hecho de que el acto propio es hecho en su propia po- tencia. Por lo tanto, como el alma es el acto propio del cuerpo, fue hecha en el cuerpo.


Solución. Hay que decir: Orígenes

14


sostuvo que no sólo el alma del primer hombre, sino la de todos los hombres fue creada antes que los cuerpos y a la vez que los ángeles; por eso creyó que todas las sustancias espirituales, tanto las almas como los ángeles, eran idénticas en su condición natural, distinguiéndose sólo por el mérito. Así, unas se unieron a los cuerpos; son las almas de los hom- bres o de los cuerpos celestes mientras que otras permanecieron en su pureza y en diversos órdenes. Pero de todo este asunto ya hemos hablado (q.47 a.2) y no vamos a insistir ahora.


En cambio, Agustín, en VII Super Gen. ad litt.15, dice que el alma del pri- mer hombre fue creada antes que el cuerpo y junto con los ángeles; pero por otra razón. La siguiente: Porque el cuer- po humano, en la obra de los seis días, no fue hecho en acto, sino sólo en sus razones causales. Esto no puede decirse


del alma, que no fue hecha a partir de alguna materia corporal o espiritual pre- existente, ni pudo ser hecha a partir de alguna virtud creada. Parece, pues, que el alma fue creada junto con los ángeles en la obra de los seis días, en los que fueron hechas todas las cosas; y que, posteriormente, por propia voluntad se orientó a regir el cuerpo. Esto, no obs- tante, no lo da como seguro, como pare- ce deducirse de sus mismas palabras. Pues dice


16: Puede creerse, mientras la auto- ridad de la Sagrada Escritura o la verdad ob-


jetiva no digan lo contrario, que el hombre fue hecho en el sexto día, de modo que el cuerpo humano fue creado en cuanto a su razón cau- sal entre los elementos del mundo; el alma, en cambio, lo fue en sí misma.


Podría admitirse esto suponiendo, como hacen algunos


17, que el alma po- see en cuanto tal especie y naturaleza completa, y que no se une al cuerpo como forma, sino sólo para regirlo. Si se admite que se une como forma y es na- turalmente parte de la naturaleza huma- na, aquella postura es insostenible. Pues resulta evidente que Dios estableció las primeras cosas en el estado perfecto de su naturaleza, tal como lo exigía la espe- cie de cada una. Ahora bien, el alma, al ser parte de la naturaleza humana, no tiene su perfección natural más que en cuanto unida al cuerpo. Por eso, no se- ría congruente que fuera creada antes que el cuerpo.


Por lo tanto, admitiendo la opinión de Agustín sobre la obra de los seis días


18, podría decirse que el alma huma- na precedió a la obra de los seis días en cuanto a cierta semejanza de género, pues coincide con los ángeles en la natu- raleza intelectual; en cambio fue creada a la vez que el cuerpo. Según otros san- tos


19, tanto el alma como el cuerpo del primer hombre fueron hechos en la obra de los seis días


e.

14. Peri Archon, l.1 c.6: MG 11,166.


15. C.24: ML 34,368.


16. De Gen. ad litt. l.7


c.24: ML 34,368.


17. Cf. supra q.76


a.1.

18. Cf. De Gen. ad litt. l.4 c.26: ML

34,314.

19. Cf. supra q.74 a.2.


e. La preexistencia de las almas tuvo su formulación más brillante en el Fedro platónico, con el mito del auriga; allí se describe la caída del alma desde el mundo celeste que le es propio -como castigo posiblemente de una defección o culpa- y su encierro en el cuerpo; concep-

ción que en su esencia está explicita o en el transfondo de muchos dualismos alma-cuerpo. No extraña en el ambiente alejandrino la posición de Orígenes. El origenismo fue condenado en el s.VI por los papas Vigilio y Pelagio I. Contra el preexistencialismo volverá a argumentar Sto. Tomás en q.118 a.3; su exposición más amplia se encuentra en De pot. q.3 a.10.-El pre-







Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Si la naturaleza del alma poseyera la especie completa de tal


modo que hubiera sido creada en cuanto tal, aquel argumento sería viable, y po- dría admitirse que fue creada en un prin- cipio. Pero, porque naturalmente es la forma del cuerpo, no debió ser creada separadamente, sino en él.


2. A la segunda hay que decir: Lo mis-


C.91 a.1


mo que a la primera, pues si el alma po- seyera la especie por sí misma, se aseme- jaría más a los ángeles. Pero, al ser for- ma del cuerpo, pertenece al género de los animales como principio formal.


3.


A la tercera hay que decir: El que el alma perdure después del cuerpo se debe

a un defecto del cuerpo, la muerte. Este defecto no debió existir en el principio

de la creación del alma.


Ahora hay que tratar lo referente al origen del cuerpo del hombre. Esta cuestión plantea y exige respuesta a cuatro problemas:


1. Sobre la materia de la que ha sido hecho.-2. Sobre quién lo hi- zo.-3. El estado en el que fue hecho.-4. Modo y orden de su pro- ducción.


ARTICULO 1

El primer hombre, ¿fue o no fue


hecho del barro?


Objeciones por las que parece que el primer hombre no fue hecho del barro:

1.



Implica un mayor poder hacer algo a partir de la nada que a partir de algo; porque más lejos del acto está el no ser que el ser en potencia. Pero, como el hombre es la más sublime de las criaturas inferiores, convenía que en la producción de su cuerpo se manifestara en grado sumo el poder de Dios. Por lo tanto, no debió ser hecho a partir del barro, sino a partir de la nada.


2. Más aún. Los cuerpos celestes son más nobles que los terrenos. Pero el cuerpo humano posee la máxima digni- dad, puesto que la forma que lo perfec- ciona, el alma racional, es la más digna.


Por lo tanto, no debió ser hecho de un cuerpo terreno, sino, más bien, de un cuerpo celeste.


3. Todavía más. El fuego y el aire, por su sutilidad, son cuerpos más nobles que la tierra y el agua. Así, pues, como el cuerpo humano es de gran dignidad, debió ser hecho a partir del fuego y del aire más que a partir del barro.


4.


Por último. El cuerpo humano está compuesto a partir de los cuatro elementos. Por lo tanto, no fue hecho a partir del barro, sino a partir de todos los elementos.


En cambio está lo que se dice en Gén 2,7: Dios hizo al hombre del barro.


Solución. Hay que decir: Al ser Dios perfecto, dio a sus obras la perfección conforme al modo propio de ellas, se- gún aquello de Dt 32,4: Las obras de Dios son perfectas. El es absolutamente


existencialismo de S. Agustín se refiere únicamente al alma del primer hombre, y el motivo que

le lleva a él, aun dentro de un contexto platónico, es diferente: compaginar el texto del Ecle- siástico (18,1), «el que vive eternamente creó todas las cosas al mismo tiempo», con el relato

de la obra de los seis días. Dios crearía en un principio todas las cosas a la vez: los ángeles

y el alma del primer hombre, simples y espirituales, en su ser completo y perfecto; el cuerpo

de Adán y los demás seres materiales en sus potencialidades germinativas -rationes semina-

les-, que se actualizarían después en su especie y número el día correspondiente que en el Gé-

nesis se nos dice. El cuerpo de Adán recibiría así su alma ya creada anteriormente. (Sto. Tomás

se ocupará de esto último al tratar de la formación del cuerpo del primer hombre [q.91 a.2].)

La idea de las rationes seminales se encontraba ya en Plotino y en los ?3??? spe?µat???3 de los estoicos.


Sobre el origen del hombre: el cuerpo


CUESTIÓN


91

816



Tratado del hombre

C.91 a.1


El origen del hombre: el cuerpo

817



perfecto en cuanto que contiene en sí todas las cosas, no como composición, sino en

su simplicidad y unidad, como dice Dioni- sio


1, al modo como los efectos diversos preexisten en la causa como en su única esencia. Esta perfección pasa a los ánge- les, en cuanto que en su conocimiento está todo lo producido en la naturaleza por Dios bajo formas diversas. Tal per- fección pasa al hombre de un modo in- ferior, ya que en su conocimiento no está todo lo natural. Pero está compues- to, en cierto modo, a partir de todo lo natural, puesto que su alma racional par- ticipa del género de las sustancias espiri- tuales; y participa también de los cuer- pos celestes, en cuanto que posee un cierto distanciamiento de elementos con- trarios debido a su altamente equilibrada complexión; y por tener todos los ele- mentos físicos en su sustancia. Sin em- bargo, lo tiene de tal modo que, en él, predominan, por su virtud, los elemen- tos superiores, el fuego y el aire; porque la vida consiste principalmente en lo cá- lido, propio del fuego, y lo húmedo, propio del aire.


En cambio, los elementos inferiores abundan en él por la sustancia, pues no habría igualdad en la mezcla si los ele- mentos inferiores, cuya virtud es menor, no abundaran cuantitativamente en el hombre. Por eso se dice que el cuerpo humano está hecho del barro, porque el barro es una mezcla de tierra y agua. A esto se debe que el hombre sea llamado mundo en pequeño


2, porque todas las criatu- ras del mundo de algún modo se en-

cuentran en él




a.

Respuesta a las objeciones: 1. A la


primera hay que decir: El poder de Dios creador se manifestó en el cuerpo huma- no al producir por creación su materia. Pero fue conveniente que el cuerpo hu- mano fuera hecho a partir de la materia de los cuatro elementos, para que el hombre tuviera algo común con los cuerpos inferiores, como un término


medio entre las sustancias espirituales y las corporales.

2.




A la segunda hay que decir: Aunque el cuerpo celeste sea absolutamente más noble que el terrestre, sin embargo, con respecto al acto del alma racional no lo

es. Pues el alma recibe el conocimiento

de la verdad, en cierto modo, de los sen-

tidos, cuyos órganos no pueden ser for- mados a partir del cuerpo celeste por no

ser receptivo. Tampoco es cierto que en

la composición del cuerpo humano entre

una quinta esencia material, como pre- tenden algunos


3, cuando dicen que el alma se une al cuerpo por medio de una luz. Y no es cierto, primero porque es falso que la luz sea un cuerpo. Además, es imposible que algo de la quinta esen- cia se separe del cuerpo celeste o se mez- cle con los elementos, dada la no recep- tividad del cuerpo celeste. Por eso no entra en la composición de los cuerpos mixtos, a no ser en cuanto al efecto de su virtud.


3.


A la tercera hay que decir: Si el fue- go y el aire, que poseen una mayor vir- tualidad operativa, hubieran entrado en

la composición del cuerpo en gran canti-

dad, atraerían hacia sí a los otros, y no

sería posible la proporción en la mezcla, necesaria, por otra parte, en la composi-

ción del hombre para la buena constitu-

ción del sentido del tacto, fundamento

de los otros sentidos. Ya que es necesa-

rio que el órgano de cada sentido no

tenga en acto lo contrario que él puede percibir, sino que lo tenga sólo en po- tencia. O también, que carezca de todo género de contrarios, como la pupila ca-

rece del color y está en potencia con res- pecto a todos los colores: lo cual en el órgano del tacto no es posible, al estar compuesto a partir de los elementos cu-

yas cualidades percibe. O que el órgano

sea un término medio entre contrarios,

como es preciso que suceda en el tacto,

que es como medio en potencia hacia los extremos.




1. De Div. Nom. c.5 § 9: MG 3,825: S. Th. lect.3.


2. Orig. lat. minor mundus, trad. del griego Microcosmos. Cf. ARISTÓTELES, Phys. 8 c.2 n.2 (BK 252b26): S. Th. lect.4 n.3.


3. Cf.

supra q.76 a.7.




a. La teoría de los cuatro elementos permanecía en la física y en la fisiología medievales; la jerarquía de los seres, de concepción originariamente neoplatónica, había sido desarrollada con sentido cristiano por los Santos Padres; a través de ellos, y de modo especial del seudo Dionisio, llega a la Edad Media. En este artículo se realiza una conjunción armónica de ambas doctrinas.

4.




A la cuarta hay que decir: En el ba- rro hay tierra y agua, que es la que aglu-

tina las partes de la tierra. De los otros elementos no habla la Escritura, bien porque se dan en el cuerpo humano en menos cantidad, como acabamos de de-

cir (sol.); bien porque, al hablar de la producción de las cosas, el fuego y el

aire no son percibidos sensiblemente por

los torpes; y la Escritura tenía por des- tinatario un pueblo rudo.


ARTICULO


2

El cuerpo humano, ¿es o no es hecho


directamente por Dios?

Infra q.92 a.4.




Objeciones por las que parece que el cuerpo humano no es producido directa- mente por Dios:


1. En III De Trin.4, Agustín dice que lo corporal es dispuesto por Dios por medio de la criatura angélica. Pero el cuerpo humano fue formado a partir de materia corporal, como dijimos (a.1). Por lo tanto, debió ser hecho por medio de los ángeles y no directamente por Dios.


2. Más aún. Lo que puede ser hecho por una potencia creada no es necesario que sea hecho directamente por Dios. Pero el cuerpo humano puede ser hecho por la potencia creada del cuerpo celes- te. Algunos animales son engendrados a partir de la putrefacción por la potencia activa del cuerpo celeste. Albumasar dice


5


que los hombres no son engendra- dos en lugares en los cuales es excesivo el calor o el frío, sino sólo en lugares templados. Por lo tanto, no fue necesa- rio que el cuerpo humano fuera hecho directamente por Dios.


3. Todavía más. A partir de la mate- ria corporal no se hace nada a no ser por medio de alguna transmutación de la misma materia. Pero toda transmuta- ción corporal es causada por el movi- miento del cuerpo celeste, que es el mo- vimiento primero. Así, pues, como el cuerpo humano es hecho a partir de la materia corporal, parece que en su for- mación tuvo parte el cuerpo celeste.


4. Por último. En Super Gen. ad litt.6 Agustín dice que el hombre fue hecho, en cuanto al cuerpo, en la obra de los seis días según las razones causales que Dios infundió en la criatura corporal; y luego fue hecho en acto. Pero lo que preexiste en la criatura corporal según razones causales puede ser hecho por alguna potencia corporal. Por lo tanto, el cuerpo humano fue hecho por una potencia creada y no directamente por Dios.


En cambio está lo que se dice en Ecl 17,1: De la tierra Dios creó al hombre.


Solución. Hay que decir: La primera formación del cuerpo humano no pudo proceder de una potencia creada, sino directamente de Dios. Algunos dijeron que las formas existentes en la materia corporal derivan de algunas formas in- materiales. Pero el Filósofo, en VII Me- taphys.7, rechaza esta opinión, porque el

ser hecho no compete a las formas en cuanto tales, sino al compuesto, como se dijo (q.45 a.8; q.65 a.4; q.90 a.2). Ade- más, porque es necesario que el agente se asemeje a la obra, no es congruente que una forma pura e inmaterial produz-

ca una forma inmersa en la materia, que

no es hecha más que cuando es hecho el compuesto. Así es necesario que la for- ma inmersa en la materia sea causa de la forma que está inmersa en la materia, ya que el compuesto es engendrado por lo compuesto. Pero Dios, aunque absoluta- mente inmaterial, es el único que puede, por su poder, producir la materia crean- do. Por lo tanto, sólo El puede producir la forma en la materia prescindiendo de toda anterior forma material. Por eso, los ángeles no pueden cambiar los cuer- pos en sus formas a no ser por medio de algunos gérmenes, como dice Agustín en III De Trin.8 Así, pues, porque nun- ca había sido hecho un cuerpo humano por cuya virtud pudiera ser formado por generación otro ser semejante en la espe- cie, fue necesario que el primer cuerpo humano fuera hecho directamente por Dios.




Respuesta a las objeciones: 1. A la

4. C.4: ML 42,873.




5. ALBUMASAR escribió un libro titulado Introductorium in Astrono- miam (Venecia 1506). Cf. las referencias dadas por DUHEM, Le Système du monde (2,369).


6. L.7 c.24: ML 34,368.

7. ARISTÓTELES, 6 c.8 n.4 (BK 1033b16): S. Th. l.7


lect.7 n.1424.


8. C.8: ML 42,876.


818



Tratado del hombre




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