Santo tomas de aquino


Respuesta a las objeciones



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Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Según Agustín4, en


la obra del tercer día la Escritura no uti- liza como en los días anteriores el verbo hacer, para demostrar que las formas su- periores, es decir, las formas espirituales de los ángeles y las de los cuerpos celes- tes son perfectas y estables en su ser, pero las formas de los cuerpos de aquí abajo son imperfectas y mutables. Así, con la acumulación de las aguas y la aparición de lo seco, se indica la impre- sión de tales formas; pues el agua es incon- sistentemente fluida, la tierra firmemente es- table, como dice él mismo en II Super Gen. ad litt.5. Según otros


6, la obra del tercer día es perfecta sólo en cuanto al movimiento local. Y, así, no fue necesa- rio que la Escritura usara el verbo hacer.


2.


A la segunda hay que decir: La res- puesta viene dada por Agustín


7: Porque no es necesario decir que la tierra prime- ro estaba cubierta de aguas y después las aguas fueron acumuladas. Sino que fue-


ron producidas en tal acumulación. Se- gún otros, y como observa el mismo Agustín en I Super Gen. ad litt.8, la res- puesta es triple. 1) Una, que las aguas son elevadas a un lugar más alto en el que son acumuladas. Pues que el mar es más alto que la tierra se comprobó expe- rimentalmente en el mar Rojo, como dice Basilio


9 c


. 2) Dos, que se diga que el agua vaporizada, como la niebla, cubría las tierras, densificándose con la acumulación. 3) Tres, que se diga que la tierra pudo te- ner algunas partes cóncavas en las cuales des- embocaron las aguas. De estas tres res- puestas, la primera es la más probable.


3. A la tercera hay que decir: Todas las aguas tienen un destino, el mar, en el que confluyen a través de caminos visi- bles u ocultos. Por eso se dice que las aguas se acumulan en un lugar. O se

dice un lugar, no en cuanto tal, sino por comparación al lugar de la tierra seca. Cuyo sentido es: Se acumulen las aguas en un lugar, esto es, fuera de la tierra seca. Pues para indicar la pluralidad de luga- res de agua, añade: Las acumulaciones de agua las llamó mares.




4.


A la cuarta hay que decir: El man- dato de Dios da a los cuerpos el movi- miento natural. Por eso se dice (Sal 148,8) que con sus movimientos natura- les cumplen su palabra


10. O puede decirse que sería natural que el agua se exten- diese por doquier alrededor de la tierra, como está el aire alrededor del agua y de

la tierra. Pero, por necesidad del fin, es decir, para que sobre la tierra hubiera animales y plantas, fue necesario que una parte de la tierra se viera libre de aguas. Esto algunos filósofos




11


lo atri- buyen a la acción del sol, por los vapo- res que secan la tierra. Pero la Sagrada Escritura atribuye esto al poder divino,

no sólo en el Génesis sino también en

Job 38,10, donde de la persona del Se- ñor se dice: Rodeé el mar poniéndole límites.


4. De Gen. ad litt. 1.2 c.11: ML 34,273.

5. Ib.



6. Cf. PEDRO LOMBARDO, Sent. l.2 d.14 c.8 (QR 1,372); Glossa ordin. a Gén 1,8 (1,25,E); BEDA, Hexaëm. l.1 a Gén 1,8: ML 91,20.


7. De Gen. contra Manicheos l.1 c.12: ML 34,181; De Gen. ad litt. l.2 c.11: ML

34,272.

8. C.12: ML 34,355.

9. In Hexaëm. hom.4: MG 29,84.




10. Orig. latino: fa- ciunt verbum eius. Sobre la traducción que ofrecemos, cf. supra q.34 nota 15. (N. del T.) 11. Cf. ARISTÓTELES, Meteor. 2, c.1 n.3 (BK 353b5): S. Th. lect.1 n.4.


c. Alude a un proyecto de unión del mar Rojo con el mar Mediterráneo por un canal, pro- yecto que fue abandonado por la razón que se menciona.

644



Tratado de la creación corpórea


C.69 a.2


Y en Jer 5,22: Dice el Señor: ¿No me te- meréis a Mi que con la arena delimité el mar?


5. A la quinta hay que decir: Según Agustín


12, por tierra, de la que se habla- ba antes, se entiende la materia prima. Ahora se entiende el mismo elemento de la tierra. O puede decirse, según Basi- lio


13, que antes se llamaba a la tierra por

su naturaleza, y ahora se la llama por su principal propiedad, la aridez. Por eso se dice: A la parte árida la llamó tierra. O puede decirse, según Rabí Moisés




14, que siempre que se dice llamó, se indica un nombre equívoco. Por eso, antes se ha dicho que llamó a la luz día, porque tam- bién se llama día al espacio de veinticua- tro horas, al decir: El día primero se hizo la tarde y la mañana. Igualmente, se dice que al firmamento, esto es, al aire, lo llamó cielo, porque también se llama cielo a lo primero que fue creado. Igualmente aquí se dice que seca, esto es, aquella parte li- bre de aguas, la llamó tierra, en cuanto que se distingue del mar, aun cuando con el nombre tierra en general se indica tanto la parte cubierta de agua como la libre de aguas.


Siempre que se dice llamó hay que en- tender: Dio la naturaleza o la propiedad


para que pueda ser llamada así.


ARTICULO


2


¿Es o no es correcto colocar en el tercer día la producción de plantas?

Infra q.102 a.1 ad 5; In Sent. l.2 d.14 a.5 ad 6.7.




Objeciones por las que parece que no es correcto colocar en el tercer día la producción de plantas:


1. Las plantas tienen vida como también la tienen los animales. Pero la producción de los animales no se coloca entre las obras de diversificación, sino que pertenece a la de ornamentación. Luego tampoco la producción de plantas debió colocarse en el tercer día, que per- tenece a la obra de diversificación.


2. Más aún. Lo que pertenece a la maldición de la tierra no debió colocarse junto a la formación de la tierra. Pero la


producción de algunas plantas pertenece

a la maldición de la tierra, según aquello

de Gen 3,17-18: Será maldita la tierra en tu trabajo, te dará espinas y cardos. Luego la producción de las plantas en general

no debió colocarse en el tercer día, que pertenece a la formación de la tierra.




3. Todavía más. Así como las plan- tas brotan de la tierra, también lo hacen las piedras y los metales, y, sin embargo, no se mencionan en la formación de la tierra. Luego tampoco las plantas debie- ron ser hechas en el tercer día.


En cambio está lo que se dice en Gén 1,2: Produjo la tierra hierba verde. Y se añade (v.13): Hubo tarde y hubo mañana, el día tercero.


Solución. Hay que decir: Como se in- dicó anteriormente (a.l), en el tercer día desapareció el estado informe de la tie- rra. Dicho estado se describía de dos maneras: 1) Una, diciendo que la tierra era invisible o deshabitada, porque estaba cubierta de aguas. 2) Otra, diciendo que estaba sin componer o vacia, esto es, que no tenía una ornamentación adecuada como la que le viene de las plantas con las que está revestida. En ambos aspec- tos desapareció el estado informe de la tierra en este tercer día: Primero, con la acumulación de aguas en un lugar, apa- reciendo la tierra seca; segundo, con la producción de hierba verde.


Sin embargo, con respecto a la pro- ducción de plantas opinan de forma dis- tinta Agustín y los demás. Pues estos


15


dicen que las plantas fueron producidas

con sus especies en este tercer día según

el sentido literal del texto. Por su parte, Agustín en V Super Gen. ad litt.16 escri-

be: Se dice que la tierra produjo causalmente la hierba y los árboles, esto es, que recibió la capacidad de producir. Esto queda confir- mado con la autoridad de la Escritura.

Pues se lee en Gén 2,4-5: Estos son los orígenes del cielo y de la tierra cuando fueron creados. El día en que Dios hizo el cielo y la tierra, no había arbusto alguno en el campo, ni hierba en ninguna parte de la tierra. Por lo tanto, antes que afloraran sobre la tie-

rra, fueron hechas causalmente en la tie-




12. De Gen. contra Manicheos, l.1 c.7: ML 34,178.

13. In Hexaëm. hom.4: MG


29,89.

14. Doct. Perplex. p.2.a c.30 (FR 213).


15. Cf. Glossa ordin. a Gén 1,11 (1,25F); BEDA, Hexaëm. l.1 a Gén 1,11: ML 91,21; cf. BASILIO, In Hexaëm. hom.5: MG 29,99; AMBRO- SIO, In Hexaëm. l.3 c.6: ML 14,178.


16. t.4: ML 34,325; L.8 c.3: ML 34,374.

C.70


Sobre la ornamentación. Cuarto día

645



rra. Esto queda confirmado también por

la razón. Porque en aquellos primeros días, creó Dios la criatura original o causalmente, después descansó. Sin em- bargo, después de esto, y según el plan de propagación de lo creado, siguió ac- tuando hasta el presente (Jn 5,17). Producir plantas es algo que pertenece a la obra

de propagación. Por lo tanto, en el ter-

cer día no se produjeron las plantas en acto, sino sólo causalmente




d.

Aun cuando, según otros, pueda de-




cirse que la primera institución de las es-

pecies pertenece a la obra de los seis días, la producción a partir de las prime- ras especies instituidas pertenece a la propagación de las cosas. Y esto es lo

que dice la Escritura: Antes de que apare-

ciera sobre la tierra, o antes de que germinara, es decir, antes de que de semejantes sur- gieran semejantes, como observamos

que ahora se hace por inseminación. Por

eso recalca la Escritura: Que la tierra ger-

mine hierba verde con semilla, pues las espe- cies de las plantas fueron producidas de manera perfecta, y de sus semillas sur-

gían otras. No es el momento de discu-




tir dónde tienen su fuerza germinativa: Si en la raíz, en el tronco o en el fruto.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: La vida en las plan-


tas es oculta, porque carecen de movi- miento local y de sentido, que es, sobre todo, lo que distingue lo animado de lo inanimado. De este modo, por estar in- móviles en la tierra, se dice que su pro- ducción es como una formación de la misma tierra.


2.


A la segunda hay que decir: Tam- bién antes de aquella maldición habían

sido producidas las espinas y los cardos,

en potencia o en acto. Pero no habían

sido producidas para desgracia del hom-

bre, como si la tierra cultivada para dar alimentos, diera cosas estériles y dañinas.

Se dijo: Germinará para tie.




3.


A la tercera hay que decir: Moisés se propuso explicar lo que se veía, según hemos dicho (q.68, a.3). Y los minerales tienen su origen oculto en las entrañas

de la tierra




f. Además, no se distinguen claramente de la tierra, sino que parecen una especie de tierra. Por eso no los mencionó.


CUESTIÓN


70


Sobre la ornamentación. Cuarto día


Siguiendo el plan trazado, hay que analizar ahora lo referente a la orna- mentación. Primero, de cada día en particular; después, de los seis días con- juntamente. Con respecto a lo primero, hay que tratar: 1) la obra en el cuarto día; 2) en el quinto; 3) en el sexto; 4) lo referente al séptimo día.


La cuestión referente a la obra realizada en el cuarto día plantea y exige respuesta a tres problemas:


1. La producción de astros luminosos.-2. Objetivo.-3. ¿Son o no son animados?


d. Con esta referencia a S. Agustín, Sto. Tomás ha resumido perfectamente lo que en otro lugar se llamó razones seminales. Cf. q.65 a.4, nota s.


e. Cf. q.65 a.1 ad 2.


f. Se entiende esta afirmación desde la teoría aristotélica sobre la formación de los minera- les y metales. Según Aristóteles, éstos se forman en lo más profundo de la tierra a partir de ciertas emanaciones secas y húmedas que se encuentran allí encerradas (cf. ARISTÓTELES, Meteo- rológica 3 c.6 (BK 377a29-378b5: S. TH. lect.9).



646


Tratado de la creación corpórea


C.70 a.1


ARTICULO 1


Los astros luminosos, ¿debieron o no debieron ser producidos en el cuarto


día?


In Sent. l.2 d.15 q.1 a.1.


Objeciones por las que parece que los astros luminosos no debieron ser producidos en el cuarto día:


1. Los astros luminosos son cuerpos incorruptibles por naturaleza. Por lo tanto, su materia no puede existir sin su forma. Pero su materia fue creada en la obra de la creación, antes de los días. Luego también su forma. Por lo tanto, no fueron hechos en el cuarto día.


2. Más aún. Los astros luminosos son como vasos de luz. Pero la luz fue hecha en el primer día. Por lo tanto, los astros luminosos debieron ser hechos en el primer día y no en el cuarto.


3. Todavía más. Así como las plan- tas están fijas en la tierra, los astros lu- minosos lo están en el firmamento. Por eso dice la Escritura: Los colocó en el fir- mamento. Pero la producción de plantas se describe juntamente con la formación de la tierra a la que están adheridas. Por lo tanto, la producción de los astros de- bió colocarse en el segundo día junta- mente con la producción del firmamento.


4. Y también. El sol, la luna y otros astros luminosos son causas de las plan- tas. Pero en el orden natural la causa precede al efecto. Por lo tanto, los astros luminosos no debieron ser hechos en el cuarto día, sino en el tercero o antes.


5.


Por último. Según los astrólogos, muchas estrellas son mayores que la luna. Por lo tanto, no debieron ponerse solamente el sol y la luna como dos grandes astros luminosos.


En cambio es suficiente la autoridad de la Escritura (Gén 1,14ss.).


Solución. Hay que decir: En la recapi- tulación de las obras divinas, la Escritura dice (Gén 2,1): Así, pues, fueron acabados los cielos y la tierra y toda su ornamentación.


En estas palabras puede entenderse la triple obra: La de creación, por la que se dice que fueron hechos el cielo y la tie- rra, si bien en estado informe; la de di- versificación, por la que el cielo y la tierra fueron acabados, tanto por las formas sustanciales atribuidas a la materia infor-

me, según Agustín




1, como por lo que respecta a la adecuada ornamentación y orden, según otros santos


2. Y a estas dos obras se añade la de ornamentación.


Hay diferencia entre ornamentación y acabado. Pues al acabado del cielo y de la tierra pertenece lo intrínseco; y, en cambio, a la ornamentación pertenece aquello por lo que se diversifican cielo y tierra. Así como el hombre se completa con las propias partes y formas, y se adorna con vestidos y otras cosas pareci- das. La diversificación de algunos seres se manifiesta fundamentalmente por el movimiento local, por el que se separan entre sí. De este modo, a la obra de or- namentación pertenece la producción de aquellas cosas que tienen movimiento en el cielo y la tierra.


Como ya dijimos (q-69, a.1), en la creación se mencionan tres cosas: El cie- lo, el agua y la tierra. Y estas tres son formadas mediante la obra de diversifi- cación en tres días. En el primero, el cielo; en el segundo, las aguas; y en el tercero, la tierra diversificando mar y tie- rra seca. De manera parecida sucede con la obra de ornamentación. En el primer día, que corresponde al cuarto, son pro- ducidos los astros como ornamentación en el cielo en el que se mueven. En el segundo, que corresponde al quinto, las aves y los peces, como ornamentación del elemento de en medio, porque se mueven en el aire o en el agua tomados ambos como uno solo. En el tercer día, que corresponde al sexto, fueron produ- cidos los animales para ornamentación de la tierra en la que se mueven


a.

Pero hay que tener presente que en la




producción de los astros luminosos no hay discrepancia entre Agustín y los otros santos. Pues dice que los astros


1. De Gen. ad litt. l.2 c.11: ML 34,272.

2. Cf. supra q.66 a.1; q.69 a.1.




a. La argumentación propia de Sto. Tomás se funda en un análisis estructural del texto bí- blico, perfectamente asumible por la exégesis moderna, en el que se manifiesta la perfecta co- rrespondencia entre las partes constitutivas de las obras de la diversificación, y las partes de la obra de ornamentación; el movimiento es la característica fundamental común a las obras que ador- nan los espacios creados en la obra de diversificación.



C.70a.1


Sobre la ornamentación. Cuarto día

647



luminosos fueron hechos en acto, no sólo en potencia, pues el firmamento no tiene la capacidad de producir astros lu- minosos como la tierra puede producir plantas. Por eso la Escritura no dice: Produzca el firmamento astros luminosos; como dice: Produzca la tierra hierba verde.


Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Según Agustín,


aquí no se plantea ninguna dificultad. Pues en estas obras no pone sucesión temporal, y, por lo tanto, no es necesa- rio decir que la materia de los astros lu- minosos existiera bajo otra forma. Según los que sostienen que los cuerpos celes- tes están hechos a partir de la naturaleza

de los cuatro elementos, tampoco hay dificultad, porque puede decirse que fue- ron hechos con la materia previa a su formación, como los animales y las plan- tas. Pero según los que sostienen que los cuerpos celestes son de naturaleza dis- tinta a la de los elementos, e incorrupti- bles por naturaleza, hay que decir que la sustancia de los astros luminosos fue creada desde el principio. Pero antes era informe y ahora ha sido formada; no en cuanto a la forma sustancial, sino por la impresión de un determinado poder. Sin embargo, no se habla de ellos al princi- pio, sino sólo en el cuarto día, para que, como dice el Crisóstomo




3, así se aparta- ra al pueblo de la idolatría, demostrando que los astros no son dioses partiendo del hecho de que no existieran al princi-


pio.

2.




A la segunda hay que decir: Según Agustín, tampoco aquí hay dificultad, porque la luz mencionada en el primer

día es la luz espiritual; mientras que la que ahora es hecha, es la luz corporal. No obstante, si por la luz mencionada

en el primer día se entiende la luz cor- poral, hay que decir que aquella luz fue producida según la naturaleza común de

la luz; y en el cuarto día, a los astros lu- minosos se les atribuye una determinada capacidad para unos determinados efec-




tos; por lo cual vemos que unos son los efectos de los rayos del sol, y otros los de la luna


b; y lo mismo cabe decir de otros efectos. Por esa concreta capaci- dad, Dionisio dice en el c.4 De Div. Nom.4 que la luz del sol, informe al principio, en el cuarto día recibió su forma.


3.


A la tercera hay que decir: Según Ptolomeo


5, los astros luminosos no es-

tán fijos en las esferas, sino que tienen movimiento independiente del de las es- feras. Por eso el Crisóstomo estima que

no se dice que los puso en el firmamen- to porque allí están fijos; sino porque había mandado que estuvieran allí; como puso al hombre en el paraíso para que estuviera allí.


Pero, según la opinión de Aristóteles


6, las estrellas están fijas en las esferas, y en realidad no se mueven más que con el movimiento de las esferas. Sin embargo,

el movimiento de los astros luminosos puede percibirse con los sentidos; no así

el movimiento de las esferas


c. No obs- tante, Moisés, poniéndose al nivel de aquel rudo pueblo, y como se ha dicho (q.68 a.3), se centra sólo en lo que se percibe con los sentidos. Por lo demás,

si el firmamento hecho en el segundo día es distinto por naturaleza de aquel

en el que fueron colocadas las estrellas, aunque los sentidos no puedan discernir-

lo, y Moisés sigue este criterio tal como dijimos (q.68 a.3), entonces desaparece

la objeción. Pues en el segundo día fue hecho el firmamento en cuanto a su par- te inferior. En el cuarto día fueron colo- cadas las estrellas en la parte superior. Y ambas partes se toman por un todo, que es como lo perciben los sentidos.


4.


A la cuarta hay que decir: Como dice Basilio, la producción de las plantas

se relata antes de la de los astros lumi- nosos para evitar la idolatría. Pues quie- nes creen que los astros luminosos son dioses, sostienen que el origen de las plantas radica en los astros luminosos. Aunque, como observa el Crisóstomo,




3. In Genesim hom.6: MG 53,58.

4. § 4: MG 3,700: S. Th. lect.3.


5. Syntaxis Mathe-




matica l.1 c.20 (HB 1,26-23); l.3 c.3 (HB 1,216.24).

6. ARISTÓTELES, De Caelo 2 c.8 n.4 (BK


289b32): S. Th. lect.11.




b. Cf. q.68 a.2 ad 3; In Sent. 2 d.15 q.1 a.1 ad 1.

c. Encontramos en este texto la exposición de los dos grandes sistemas astronómicos de la


antigüedad, el de Ptolomeo y el de Aristóteles. Sto. Tomás menciona ambas opiniones aquí sin hacer explícitamente suya ninguna de las dos.

648



Tratado de la creación corpórea




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