Roverismo hacia el éxito



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Es la estampa del valor, la fuerza y la belleza viril cuando lanza su bramido retador llamando a sus rivales a contender con él.

En la estación de la brama o del aparejamiento en el otoño, es emocionante ver a los ciervos llevándose los unos a los otros y peleando entre sí por la posesión de las hembras. Parecen volverse locos temporalmente, corren de un lado para otro, inquietos y excitados por semanas enteras para entrar en reposo, comer o dormir; al fin quedan exhaustos. El más fuerte y mejor es el que sobresale. En los combates que libran, entre el rechinido y chocar de astas y el rugir de los combatientes, los más débiles ceden y retroceden empujados por los más potentes hasta huir despavoridos dejando a los victoriosos, escoger sus hembras como amos del rebaño.

El vencedor asume sus responsabilidades, listo en todo tiempo y capaz para proteger a sus hembras y a sus cervatillos contra cualquier agresor.

Los vencidos tan sólo merodean tratando de obtener algún goce entre los parias del rebaño. Estas pobres criaturas, menos desarrolladas, son menospreciadas por los rastreadores, quienes sólo valúan los mejores animales, los de mayor fuerza y más notoria actividad.

Lo mismo acontece, en mayor o menor grado entre los demás animales de la selva, entre las aves en la primavera y aun entre los peces en el invierno.

Aun las plantas, árboles y flores, caen bajo la misma ley de la Naturaleza y en su estación de apareamiento, la Primavera, la savia surge y se extiende por todas las ramas, hojas y zarcillos y brotan las flores dando lugar a que los pistilos hembras reciban el polen de los estambres machos, que constituye el pequeño germen que se une al germen femenino y juntos dan vida a la semilla de una nueva planta.
El centro del pistilo (hembra). Dibujado a mayor escala y en sección, con el polen cayendo de los estambres (machos) a los ovarios o bolsas-huevos de los pistilos (hembras), que contienen semillas embrionarias. Estas quedan fertilizadas por el polen masculino.
Aún el hermoso florear de las plantas en la Primavera es parecido al hábito de los animales y las aves que se cubren con sus más brillantes plumajes en la estación del apareamiento, lo que también vemos reproducirse en los jóvenes con sus trajes y corbatas de colores llamativos y sus bien aceitadas cabelleras siempre brillantes.
Pubertad.
Es un impulso de la Naturaleza al cual también está sujeto el hombre.

La diferencia está en que mientras entre la mayoría de los animales existe una estación de apareamiento definida, en el hombre el instinto está siempre trabajando y no existe estación definida de apareamiento. Los "períodos mensuales" de la mujer se deben al ritmo del organismo, pero no son lo mismo que los períodos definidos de "calor" que observamos en los animales.

Cuando el instinto sexual se muestra en los jóvenes, trae consigo cambios emocionales que algunas veces resultan verdaderamente trastornadores.

No hay que olvidar que estos impulsos son naturales. Todos los tenemos y debemos aprender a dominarlos. Recibo cantidad de cartas de jóvenes a quienes jamás se ha dicho lo que deben esperar cuando crezcan y en consecuencia se sienten preocupados por los trastornos de ese período. Se ponen nerviosos e inquietos sin saber por qué. No pueden dedicarse debidamente a su trabajo, se vuelven tímidos y se sienten miserables, llegando algunas veces hasta pensar que se están volviendo locos.

Me siento feliz de que en su angustia hayan pensado en escribirme, pues en muchos casos he podido tranquilizarlos y ayudarles a tomar la cosa con calma. No hay por qué intranquilizarse. Todo ello proviene de causas naturales.

Cuando un muchacho llega a la pubertad su cuerpo entero sufre un cambio gradual que cualquiera puede observar. Su voz se hace más gruesa, le sale vello donde antes no lo tenía, sus músculos se alientan y endurecen, sus órganos se desarrollan, y así sucesivamente.


El deseo sexual proviene de causas perfectamente naturales.
El cambio se debe a secreciones de los órganos del sexo, que influyen en el desarrollo de todo el cuerpo y pueden ser comparadas a la savia que fluye en el árbol. Da a su estructura el vigor de la virilidad, fortalece sus nervios y le da valor.

El fluido secretado por las glándulas en el hombre se llama semen, que es la palabra latina para semilla.


Forma en que se reproduce la vida.
Este fluido contiene el germen masculino que ha de fecundar el femenino llamado ovum, palabra latina equivalente a huevo. Para que la vida se reproduzca en el reino animal y en una gran parte del reino vegetal también, se requiere la unión del organismo masculino con el femenino que es lo que da principio al proceso de desarrollo de una nueva vida. En el hombre el organismo se llama espermatozoide, existiendo varios millares de éstos en una sola gota de semen. La Naturaleza parece pródiga al crear tantos de ellos cuando uno solo basta para fertilizar el óvulo.
G. El germen nacido en la gallina y fertilizado por el gallo. Y, la yema en formación. B, equilibradores o cuerdas de anclaje de fuerte gelatina blanca. A, espacio de aire.

EL MILAGRO DEL HUEVO.

Tres semanas después el pollito está listo para salir del cascarón, con pico, patas, plumas, ojos, etc.
Los grabados anteriores dan idea del proceso relativo a la fertilización del huevo de la gallina y del crecimiento del pollito que utiliza la yema conforme se desarrolla. La clara contiene el óvulo que es fertilizado por el espermatozoide del gallo cuando del gallo cuando éste pisa a la gallina. Por un proceso semejante en los seres humanos, de los gérmenes unidos nace una nueva vida, una criatura que respira, tiene carne y huesos, vista, cerebro y muchos puntos de semejanza con la fisonomía y carácter de sus padres.

El germen es de vital importancia para la continuación de la especie.


Esta pequeña criatura lleva en sí también el germen para reproducirse y dar vida a nuevos seres, cuando llegue a la edad madura.

Todo este maravilloso y complicado proceso es obra de Dios Creador. El germen del cual fuimos hechos nos fue transmitido por nuestros padres lo mismo que a ellos les fue transmitido por los suyos y así desde los tiempos más remotos.

Vosotros poseéis ese germen para transmitirlo a su debido tiempo, cuando en unión de vuestras esposas déis vida a un hijo.

Es esta, pues, una misión sagrada que Dios trasmite de padres a hijos.

Algunas veces el semen se forma en superabundancia y observaréis que se derrama durante el sueño, esto es natural y no hay por qué alarmarse: pero si se hace por propia voluntad entonces es lo que se llama "vicio solitario" o "abuso de sí mismo".
Masturbación.
"Los jóvenes son suficientemente sensatos y están dispuestos a oír consejos cuando se les da, por lo que estoy cierto de que si lo que he mencionado arriba lo entendieran mejor, se evitarían muchas aflicciones y momentos de agonía. Si viviéramos en estado primitivo, los muchachos se comportarían como nuestro conocido el gamo. Pero esto no puede ser por razones morales y sociales. El deseo en sí, es un instinto primitivo sexual, pero teniendo razones morales y sociales, la satisfacción de ese instinto, desde luego, es algo que no debe practicarse".

Somos miembros de una comunidad gobernada por ciertas leyes morales y convenciones sociales. El coito está prohibido por estas leyes morales he ahí pues el dilema. El deseo primitivo versus las leyes morales y sociales. Ya hemos dicho que no podemos escapar al deseo. Si nos proponemos vivir una vida sana y decente tanto por lo que respecta a nosotros como a los demás, pronto podremos ajustar estas dificultades. El sexo no lo es todo en la vida hay otras energías que reemplazan al sexo y alivian el esfuerzo. La energía que el macho entre los animales pone casi exclusivamente en el sexo, en el hombre se toma en multitud de otras actividades, tales como arte, ciencia, y cientos de otras cosas. Así entre más cosas le interesan a uno y más se dedica a ellas menos se siente el apremio del sexo y a su debido tiempo uno puede tener la felicidad de compartirlo de manera natural con la mujer que haya escogido por compañera. Ahora os daréis cuenta del objeto del Roverismo. En vez de vagar sin rumbo y de tener conversaciones sucias encontraréis en él muchas cosas que hacer en excursiones y otras diversiones de viriles actividades al aire libre, Sin saberlo estaréis sustituyendo el sexo por otras cosas.


Enfermedades Venéreas.
Un resultado casi seguro de las conversaciones libres entre muchachos es que se pongan a hablar de cosas sucias, y de esta manera rebajan sus ideales y pensamientos al nivel de las bestias del cual se avergonzarán más tarde cuando sean hombres.

Los aparta del camino de la felicidad, ya que tienen que hacer mucho esfuerzo para salir del lodazal en que se han metido y el lodo siempre se pega algo.

Los jóvenes suelen hacer mofa de las enfermedades venéreas las que con seguridad, tarde o temprano, harán presa en aquellos que hayan dado rienda suelta a sus instintos sexuales.

Estas enfermedades no son para reír; por pequeños que sean sus efectos son desesperadamente peligrosos para un hombre.

Existen dos enfermedades venéreas principales: la sífilis, que es una infección venenosa que puede contraerse por contacto con otra persona ya infectada. La enfermedad se presenta al principio como una úlcera, la que en unas cuantas semanas más se convierte en otras úlceras y si no se trata convenientemente en un período de uno a veinte años es causa de enfermedades de varias partes del cuerpo o de los huesos y con frecuencia del corazón. La gonorrea casi siempre se contrae por contacto, en la misma forma que la sífilis. Su síntoma es un escurrimiento de pus por el miembro e inflamación del mismo. Probablemente más tarde también se inflamará la vejiga, etc.

La sífilis es con frecuencia heredada por los hijos de padres enfermos, con el resultado de que se vuelven ciegos, sordos, paralíticos o locos. Se estima que el veinticinco por ciento de los ciegos de nacimiento son el resultado de la sífilis en los padres. Los pecados de los padres ciertamente los pagan los hijos.

Una vez que la sífilis ha hecho presa de una persona ninguna de las medicinas que los charlatanes anuncian podrá salvarla. Lo que hay que hacer es recurrir inmediatamente a un buen médico y decirle con franqueza lo que ha pasado. Si a tiempo se hace cargo de la curación podrá lograrla.

Cuando se conoce a fondo este peligro se sabe que no es cosa de broma. Cuando uno visita un manicomio encuentra en él tales ejemplos de enfermedades venéreas, que lo persuaden a uno más que cualquier discurso a no tener nada que ver con las mujeres de la calle, si es que uno quiere ser salvo de cuerpo y alma.

La locura de exponerse al peligro es casi el resultado de la debilidad de dejarse llevar de lo que hacen los demás.

Es lo mismo que el juego y la embriaguez, hábitos que se adquieren por dejarse llevar demasiado lejos, sin pensar, por un grupo de jóvenes que tampoco piensan.

Muchos hombres tienen que lamentar el haber supuesto que si iban con una mujer que no fuera una prostituta reconocida no había peligro de contraer la enfermedad. Pero las estadísticas demuestran que ahí el peligro es aún más grande. La muchacha que ha sido una vez engañada por algún truhán, pierde el sentido de la vergüenza y consiente ocasionalmente en ir con otros hombres y en su ignorancia está más propensa a contraer una enfermedad, ya que no sabe qué precauciones debe tomar: por tanto entraña más peligro para sí y para aquellos con quienes está en contacto.

Un hombre puede ser casto y resolver continuar siéndolo, pero por desgracia o por una mala compañía llega a tomar esa sexta. . . copa fatal y con el cerebro y los sentidos nublados hacer aquellas cosas que él se había propuesto no hacer.

He aquí lo que ha ocasionado desgracia a tantos hombres buenos y los ha arruinado no sólo moralmente (en su carácter) sino también físicamente (en su cuerpo),

Existe una obra teatral llamada Damaged Goods ("Mercancía Arruinada") que en forma abierta y de sentido común trata la cuestión venérea y es educativa para los jóvenes. Describe cómo un joven por ignorancia infestó a su esposa y a su hijo y a la nana de éste. El resultado es un grito de angustia: "¡Si lo hubiera sabido a tiempo!", grito que se repite cientos de veces cada día.


Los pecados de los padres recaen sobre los hijos.
Cuando estaba escribiendo este capítulo un amigo mío me preguntó si realmente era cierto que la sífilis era transmitida de padres a hijos al grado que se decía.

Todo lo que tuve que hacer fue mostrarle una carta que apareció en The Times esa mañana, de un médico legista, fechada el 21 de febrero de 1922, en la que decía que las pérdidas de vida y de razón y la infección de niños inocentes por esta enfermedad espantosa "son en extremo terribles".


HOMBRIA.
Caballerosidad.
Espero que habréis colegido de lo que llevo dicho acerca de este Escollo 'Mujeres' que tiene para la mujer tantos peligros como para el hombre. Pero también tiene su lado luminoso si lo sabéis sortear.

El remo que ayuda a sortearlo es la Caballerosidad.

Muchos de los puntos que he sugerido como parte del sendero correcto están comprendidos en la caballerosidad.

Los caballeros de antaño estaban obligados por juramento a ser caballeros, es decir, a ser una protección y un auxilio para las mujeres y los niños.

Esto requería de su parte un profundo respeto y una tierna simpatía hacia ellos, aunada a una fuerza viril de mente y de cuerpo con la que poder hacer frente por ellos al escándalo, la crueldad o el ridículo y en algunos casos ayudarlos en contra de sus propias debilidades.

Un hombre sin caballerosidad no es hombre. Un hombre que tiene esta caballerosidad y respeto por la mujer jamás puede rebajarse a actuar como una bestia, ni permitirá que una mujer se arruine con él, perdiendo el respeto de sí misma y el respeto de los demás. Toca a él poner el ejemplo, un ejemplo bueno; y no desviarse.

He conocido esa clase de caballerosidad por parte de un hombre quien fue más lejos, al extremo de levantar a una mujer que había caído; cuando ella esperaba que se le uniera en su libertinaje, su respeto cortés que hacía que pasara por alto sus faltas y que le otorgaba por el solo hecho de ser una mujer, la hizo pensar en el respeto que se debía a sí misma y la devolvió a su lugar.

La caballerosidad, como otros puntos del carácter, debe ser desarrollada por medio de la reflexión y la práctica, pero una vez adquirida coloca al hombre sobre una nueva base, más elevada para si y para el mundo.

Para ser caballeroso deberá colocar a la mujer sobre un pedestal y ver siempre lo mejor que haya en ella; deberá sentir simpatía por los débiles, los ancianos y los inválidos: deberá proteger a los pequeños.

Para ello deberá usar de tal dominio sobre sí mismo que le permita alejar de su mente todo lo que sea impuro, garantizando que sus propias ideas son limpias y honorables y su sentido del deber tan elevado, que el ridículo y la burla no signifiquen nada para él.


No me incumbe.
"No me incumbe" es generalmente la pantalla tras de la cual escudan los cobardes su falta de caballerosidad. Para un hombre todo lo que puede ser un servicio para alguien le incumbe en alto grado.

Con esto no quiero decir que tenga que meter la nariz en los asuntos de los demás, o preguntarles: "¿Está usted bien?", o cosa por el estilo.

Pero si puede dar la mano a una mujer que ha caído, o ayudar a un joven que trata de conservarse puro, entonces, con su caballerosidad puede hacer mucho bien. Más aún, por el ejemplo puede servir a los demás, viviendo una vida limpia, recta y demostrando que no se avergüenza de hacerlo.
De uno mismo depende ser dueño de sí mismo.
Hay que recordar que uno es Uno, y que tiene que trazarse su propio camino para alcanzar la felicidad. Conviene segregarse de la multitud para tomar las decisiones prácticas que conducen al dominio de los deseos que le asaltan en el curso de la vida.

Mantenerse alejado de compañeros licenciosos, hombres y mujeres; estar siempre ocupado y hacer mucho ejercicio: boxeo, nadar, excursionar, remar, etc.; apartar la mente de los pensamientos lascivos, dedicándose a aficiones y lecturas buenas en el tiempo desocupado, no beber ni fumar o comer en demasía, ni dormir en un cuarto caliente o sobre un colchón blando, ya que todo esto agrava la tentación.

El atletismo es también una válvula de escape para las fuerzas naturales. Contiene los elementos de lucha y victoria de la fuerza física, que se asocian a la guerra, por lo que hay que mantenerlos en su lugar y no usar de ellos como un adiestramiento para convertir a los jóvenes en carne de cañón.

Conocéis ya lo que es el Escultismo y el inmenso valor que tiene; no hay pues ya necesidad de repetirlo.

Diremos ahora sólo una palabra acerca de la tolerancia; todos somos diferentes y no debemos pensar que si otras personas parecen inferiores, hay que despreciarlas.

Por ejemplo, uno puede ser un buen atleta y Pérez no serlo, pero ser bueno para los libros; no hay por qué despreciarlo, sino que hay que vivir y dejar vivir.

Ya hemos visto con detenimiento los problemas sexuales tal como se presentan en la juventud y espero que ahora os sentiréis mejor a ese respecto. La vida debe ser natural y fácil, y entre más saludable se vive, menos problemas de esta naturaleza se presentan y menos causa hay de preocupaciones.

Recordad que si tenéis dificultades que os preocupen, lo mejor es exponérselas a vuestro padre, si podéis hablar con él, o a un sacerdote, ministro, doctor o maestro de moral reconocida plenamente.

El cavilar sobre las dificultades jamás da resultado.

Si uno vive realmente de acuerdo con la Ley Scout no puede errar mucho.

Existe en latín un magnífico adagio con el cual bien podemos terminar:

"Mens sana in corpore sano''.

"Mente sana en cuerpo sano".

Magnífica meta.

Conserváos limpios por dentro y por fuera lavándoos bien diariamente, y si es posible nadando. El estreñimiento y el descuido de la limpieza del órgano genital suelen producir irritación que conduce a las dificultades.

Se trata de lucha; pero si estáis determinados a triunfar saldréis de ella mejorados por la experiencia que hayáis ganado; habréis fortalecido vuestro carácter y el dominio sobre vosotros mismos, salido con la mente limpia y sana y fortalecido vuestro cuerpo con el poder de la virilidad.

Recordad también que no lo habéis hecho sólo por vuestro bien sino también porque tal es vuestro deber para con vuestra patria y con vuestra raza, para poder así a su tiempo tener hijos fuertes y sanos, lo cual requiere que vosotros os conservéis puros.

Algunos piensan que si no dan rienda suelta a su instinto de vez en cuando, al casarse no podrán actuar. Esto es absurdo, la continencia no debilita las facultades.

La imaginación se da a soñar y los sueños pueden ser sugestivos y traer la tentación.

Sin embargo, la imaginación es parte importante en la autosugestión y la autocura; por tanto el muchacho que es dado a soñar es en realidad el mejor capacitado para curarse a sí mismo sobre los lineamientos que he sugerido.


Influencia de las padres.
Muchos hombres que han logrado sobresalir en la vida y ocupar puestos eminentes reconocen que en mucho le deben su carácter y su éxito a la influencia de sus madres.

Esto es natural, ya que ella ha sido la que los ha cuidado: desde su más tierna infancia les ha dado lo mejor de su ser.

El hombre tiene una deuda con su madre que jamás podrá pagar del todo. Pero lo mejor que puede hacer en este sentido es demostrarle gratitud, haciendo coronar por el éxito los esfuerzos hechos por ella.

Probablemente ella se habrá hecho grandes ilusiones sobre lo que su hijo llegará a ser en el mundo y la desilusión, tan amarga como secreta, le ensombrecerá si resulta ser un vago o un fracasado.

Los muchachos no piensan en esto lo suficiente. Son crueles sin quererlo, con frecuencia olvidar lo que ha hecho por ellos y lo mucho que agradecería cualquier cosa que ellos hicieran por ella.

Recuerdo a Sir Thomas Lipton contándome la historia de su vida y me doy cuenta de lo feliz que hizo a su madre cuando siendo mandadero le entregó el primer salario que ganó y ella le dijo: "Ve Tomás, muy pronto estarás comprándome un carruaje y un tronco de caballos".

Esta observación se grabó en su imaginación y sobre ella edificó su ambición. Desde entonces dedicó todos sus esfuerzos a juntar suficiente dinero para dar una sorpresa a su madre obsequiándole un carruaje y un tronco de caballos.

Me refirió que entre los muchos incidentes emocionantes de su vida, el que más orgullo y más satisfacción le habían proporcionado había sido aquel en que le había entregado el premio que él había ganado para ella.

Así pues, al ir obteniendo éxito recordad que vuestros progresos no sólo serán una satisfacción para vosotros sino que ocasionarán felicidad ahí donde más se merece: en el corazón de vuestra madre.

Y cuando algunas de las dificultades o tentaciones de que os he hablado os conturben, volved vuestro pensamiento a vuestra madre. Pensad en lo que sería su deseo. Actuad de acuerdo y saldréis avante.

Si se os presentan problemas que pensáis no podéis resolver por vosotros mismos, recurrid a vuestro padre. Recordad que él ha pasado por las mismas dificultades y que puede ayudaros. Si por alguna razón vuestro padre no puede hacerlo, habrá algún otro hombre mayor en quien tengáis confianza, a quien podáis recurrir.
Salvaos y ayudad a salvar la raza.
Como ya he dicho antes al daros estas ideas sólo deseo ayudaros a obtener la felicidad.

La felicidad depende mucho de la salud, aun cuando también depende de saber que está uno tratando de ayudar al bienestar de la nación, tanto como al de uno mismo. No tiene objeto contraer matrimonio y en algunos casos es un verdadero crimen el hacerlo, si no es uno apto, sano y capaz de engendrar hijos sanos. Parte de vuestra responsabilidad como padres será enseñar a vuestros hijos a crecer sanos.

En nuestro país se pierde una gran cantidad de felicidad por la mala salud y la mayor parte de esta mala salud podría ser remediada si la gente cuidara razonablemente de sus personas.

¿Sabéis que en realidad sólo uno de cada tres hombres es sano y que de cada diez uno es inválido?

De ocho millones de jóvenes - jóvenes, no viejos caducos - que fueron llamados al servicio militar durante la gran guerra, más de un millón se encontró que no estaban capacitados médicamente para el servicio.

La mayor parte de ellos nacieron sanos, pero sus padres o ellos mismos permitieron que sus organismos se debilitaran.

Otra porción nació defectuosa por culpa de sus padres o madres, principalmente debido a las enfermedades venéreas.

Si se sumaran todas las horas de trabajo que se pierden por enfermedad en la Gran Bretaña cada año, llegarían a catorce millones de semanas. Pensad en lo que esto significa en comercio y salarios y sin embargo esta pérdida es muy remediable si la gente supiera cómo tener cuidado de sí misma e inteligencia para hacerlo.

Si sois maquinista o conductor de automóvil, sabéis el cuidado tan tremendo que se necesita para conservar una máquina bien lubricada, alimentada con suficiente vapor o gasolina, para usar las palancas con suavidad y mantener todas sus partes limpias; requiere un constante cuidado y atención a la vez que un conocimiento íntimo de cada parte de la máquina y sólo así podrá mantenerse en buenas condiciones de trabajo, caminando suavemente y con eficacia.

Pero en el cuerpo humano llevamos todos una máquina más admirable que cualquier máquina construida por el hombre y que requiere aún mayor atención y mejor comprensión si deseamos conservarla bien. Y lo que es más, podemos, cuidándola, mejorarla, acrecentarla y fortalecerla, que es más de lo que el maquinista puede hacer con su máquina de la cual no sabe nada, pues le aplica toda clase de tratamientos erróneos y después quiere que se conserve intacta y trabaje con precisión.




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