Roverismo hacia el éxito



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Observad también cuando podáis al mundo y su variedad de bellezas y todo lo que de interés os ofrece Dios, pronto os daréis cuenta cuáles cosas valen la pena y cuáles no, para una vida felíz.

Mirad alrededor y aprended cuanto podáis de las maravillas de la Naturaleza.

En mi caso particular ya hace algunos años que me digo a mí mismo: "dentro de tres años estaré muerto. Por tanto he de arreglar esto y aquello ahora mismo, pues después ya será tarde". Este hábito me ha conducido a apurarme y ejecutar aquellas cosas que de otra manera seguiría dejando para mañana.

Incidentalmente - y por ello estoy muy agradecido - esto me ha conducido a visitar varias partes del mundo sin la espera fatal de "una mejor oportunidad".

Soñando despierto, vi una vez mi llegada, después de haber terminado esta vida, a la puerta del cielo, y San Pedro me preguntaba en forma bondadosa:

"¿Qué tal, le gustó a usted el Japón?".

"¿Japón?, yo viví en Inglaterra"

"¿Pues qué hizo usted durante todo el tiempo que permaneció en ese mundo de tan bellos e interesantes lugares puestos ahí para su edificación?' ¿Estaba usted malgastando el tiempo que Dios le habla dado?".

Por este motivo pronto me decidí a ir al Japón.

Si, una de las cosas que atormentan a los hombres al final de su vida es que hasta entonces ven las cosas en su verdadera proporción, y demasiado tarde reconocen que han perdido el tiempo en cosas que no valían la pena.


Remad vuestra propia canoa.
Existe una tendencia en vosotros los jóvenes, que principiáis a vivir: el sentiros parte de una multitud y por tanto vivir a la deriva entre ella, pensando que así os irá bien, como la dama que reprendida por su director espiritual, con la advertencia de que esta vida la conduciría al infierno, replicó: "Bien, también irán otros ahí, que más da".

Pues bien, ésta es una tendencia infecta. Recordad que vos sóis Vos. Tenéis vuestra vida que vivir y si deseáis tener éxito si deseáis ser felices, sois vosotros mismos los que tenéis que ganarla para vosotros. Nadie más puede hacerlo por vosotros.

Cuando yo era joven, había un cantar popular titulado "Remad vuestra propia canoa", con el siguiente refrán:

"Jamás os sentéis a fruncir el ceño o a llorar. Remad vuestra propia canoa."

Esto entrañaba un consejo para la vida, y un buen consejo por cierto.

En el cuadro que yo me formo de vosotros, estáis remando vuestra propia canoa y no bogando en una barca.

La diferencia es que en la primera vosotros véis hacia dónde váis y la impulsáis vosotros mismos, mientras que en la otra no podéis ver hacia dónde váis y tenéis que fiaros del timonel, en consecuencia podeis dar contra algún obstáculo sin daros cuenta. Muchas personas cruzan la vida en esta forma. Muchas otras prefieren navegar apaciblemente en barco de vela llevados por el viento del azar o la corriente de la suerte; esto es más sencillo que remar, pero también más fatal.

El hombre que ve hacia adelante y activamente rema su propia canoa, modela su porvenir.


Remad vuestra propia canoa viendo hacia adelante. Si os dejals conducir por otros dando la espalda al peligro, podríais sufrir un accidente.
Remad vuestra propia canoa; no dependáis de otros para que remen, os encontráis al principio de un viaje lleno de aventuras que empieza en el arroyuelo de la niñez, continúa por el río de la adolescencia, cruza el océano de la virilidad y os conduce al puerto a que deseáis llegar. Tropezaréis con dificultades y peligros, con bancos y tormentas: pero sin aventura la vida seria insípida. Con una conducción cuidadosa y con una alegre persistencia, no hay razón para que vuestro viaje no tenga completo éxito sin que importe qué tan pequeño sea el riachuelo de donde hayáis partido.
La autoeducación es necesaria.
Recordad que al salir de la escuela no habéis sido educados suficientemente para convertiros en hombres. Lo que principalmente se os ha enseñado es cómo aprender. Si vosotros deseáis tener éxito deberéis terminar vuestra educación por vosotros mismos. Yo sugiero que hagáis esto con tres directivas principales:
Hacéos capaces de | De vuestra profesión u oficio.

aceptar las | Como futuros padres de familia.

responsabilidades | Como ciudadanos y jefes de otros hombres.
Cuando salí de la escuela, me encontré como si estuviera en un cuarto oscuro, y la educación que yo había recibido fuera un fósforo encendido que sólo servía para mostrarme cuán oscuro era el cuarto en que me encontraba; pero también que ahí había una vela que yo podía encender con aquel fósforo.

Aquel era sólo un cuarto de los muchos que tiene este mundo. Está bien ver lo que hay en los otros cuartos, es decir, en otras de las fases de la vida, en centros cercanos o en otros países y ver cómo viven en ellos las gentes.

Tal vez descubriréis que aun cuando vuestro cuarto parece oscuro y triste, hay manera de dejar entrar en él algo más de sol y mejores perspectivas si deseáis hacer uso de ellas. Pero al tratar de hacer de vuestra vida un éxito, estaréis haciendo algo más grande que conseguir vuestra propia felicidad: estaréis haciendo algo por vuestra nación.

Os parecerá raro y extraño que una persona sola y que comparativamente no es más grande que un insecto, pueda ayudar a la nación.

Pero de todos modos esto es cierto.

Dios hizo a los hombres, hombres.

Por otra parte la civilización con la vida de la ciudad, los ómnibus, las tuberías de agua caliente y fría y todo preparado de antemano, tiende a hacer de los hombres seres débiles.

He aquí lo que tratamos de evitar. Habréis oído con frecuencia decir que la educación de la escuela pública que los jóvenes ricos obtienen, no sirve. Esa educación es buena, pero no tanto por lo que se aprende en las aulas, sino por lo que se aprende en el patio de recreo y fuera de la escuela. Allí el muchacho aprende a jugar limpio, a ser verdadero deportista y que sus tratos sean rectos, a tener un verdadero sentido del honor, pues todo esto lo requieren de él sus camaradas. Allí adquiere disciplina. Hasta que él ha conseguido el derecho de hacer oír su voz y se le sujeta a no salirse de su lugar. En otras palabras "se le forma a golpes". Se le sujeta a un proceso de adiestramiento que al final le resulta bueno.

En la antigüedad, los espartanos sometían a sus muchachos a un sistema vigoroso de adiestramiento y resistencia antes de que pudieran considerarse hombres, y así lo hacen todavía muchas tribus salvajes.

En el Africa Central, en las islas del Mar del Sur, entre los aborígenes de Australia, todavía se ve esto en todo su apogeo. Yo lo he visto entre los "Zulúes", los Swazis y los Matabeles donde el adiestramiento se hace de la siguiente manera: Se envía a un muchacho, cuando llega a la edad de la virilidad, solo a un bosque para que ahí demuestre que ya es hombre.

Se le pinta de blanco con una sal de bismuto que no puede ser lavada y que dura varias semanas antes de desaparecer.

Se le da un "assegai" o lanza pequeña como única arma, soltándosele solo para que se baste a sí mismo.

Tiene que seguir, acechar y matar animales para proporcionarse alimento y vestido; que prender su propio fuego frotando dos palos hasta sacar chispas y conservarse oculto pues las reglas exigen que, si es visto por otro hombre mientras está pintado de blanco, éste puede matarlo.

Pues bien, un muchacho que sale de esta prueba con vida y vuelve a su tribu, es aclamado por haber demostrado que ya no es un niño y que merece el título de hombre.

Desgraciadamente el joven común y corriente de los países civilizados no queda sujeto a esta clase de pruebas.

Imperiosamente necesitamos de un adiestramiento semejante para nuestros muchachos si hemos de conservar en ellos la dignidad de la raza y no se convierta nuestra nación en un grupo de personas débiles, descuacharrangadas que no hacen otra cosa que chupar cigarrillos.

Por esto yo digo que si vosotros os preparáis para el éxito como lo sugiero en estas páginas no solamente os estaríais haciendo un bien vosotros mismos, sino que también estaríais haciendo un bien a vuestro país. 'Tú serás un hombre, hijo mío", y así estarás formando a otros dando un hombre más a la nación.

Y lo que es más, con vuestro ejemplo difundido por todas partes, otros también se harán hombres.


Avanzad con confianza.
Pues bien, ya os he delineado algunos de los "escollos' que habréis de encontrar en vuestro camino por la vida. Pero aún habrá más.

Para vuestro consuelo puedo deciros que he tropezado con muchos escollos que parecían invencibles, pero en cada caso he encontrado que conforme se les sortea, siempre tienen algún lado bueno: Una y otra vez me he encontrado con perspectivas que parecían malas, pero cuando ya han pasado, los resultados obtenidos han sido mucho mejor de lo que yo esperaba. Esto me ha acontecido con tanta frecuencia, que ahora las malas perspectivas casi las recibo con alegría, estando cierto de que van a resultar mucho mejor de lo que parecen a primera vista.

Conservo sobre mi escritorio un pequeño recuerdo, una figura inspiradora.

Me da ánimos cuando tengo frente a mi una tarea desagradable o difícil.

Poseo de él un sinnúmero de dibujos antiguos y modernos.

Uno de ellos es mejor que los demás. No porque sea un dibujo más bien hecho, ya que no lo es: sino porque San Jorge aparece en él con una magnifica sonrisa; está atacando al dragón y la sonrisa demuestra que lo hace con alegría, decidido a triunfar. Y esa es la forma de atacar las dificultades por desagradables que parezcan.

Cuando constituíamos un país rico y podíamos gastar monedas de oro, esa misma figura estaba grabada en ellas. Representa a un hombre a caballo, atacando a un horrible dragón.
Cargad con vuestro equipo, como hombres.
Por tanto, no os contentéis simplemente con defenderos y evitar lo peor del problema; no, atacadlo con determinación de vencer y de sacar de él el mejor partido en alguna forma. Para resumir esta introducción, no puedo hacer algo mejor que transcribir un párrafo de Clarion escrito por R. Blatchford:

"Yo digo que en la conmiseración y en el servicio humanos el hombre encontrará la felicidad más perfecta y duradera. Pero en la conmiseración del género humano y en su servicio, hay que ser justo y no egoísta. Todas las dificultades, todos los crímenes, toda la opresión, todo lo que es repugnante, odioso y execrable, proviene de los hechos injustos de los hombres egoístas, En cambio, todas las delicias, todas las bendiciones del arte, la poesía, la literatura, la amistad, la paz y el amor, son la contribución del servicio y el amor por nuestros semejantes que han tenido los sabios, los poetas, los pintores, los amigos reales, los padres amorosos, los maridos y las esposas.


LO QUE OTROS HAN DICHO.
"La mejor manera de tener éxito en este mundo es actuar de acuerdo con los consejos que uno da a los demás" (Anónimo). (Esto parece un golpe dirigido a mí).

La gran cosa en este mundo no es el saber dónde nos encontramos sino en qué dirección nos movemos (Holmes).

El éxito no depende tanto de la ayuda extraña como de la confianza en sí mismo. (Abraham Lincoln).

No seáis yerba, sino cedro en vuestra generación (Sir Tomas Browne).

No somos lo que nosotros pensamos que somos, sino lo que pensamos, somos. (Anónimo).

El mundo está lleno de tantas cosas, que nosotros podríamos ser tan felices como reyes (R. L. Stevenson).

Aquel que es feliz, es rico, pero de ahí no se deduce que el rico sea feliz (Proverbio cingalés).

Hay que hacer lomo a la carga propia (Dicho canadiense).

La felicidad es algo más que una sonrisa de los labios, es la gloria del corazón. Es la conciencia de que la propia maquinaria está trabajando en perfecto orden para aquello para lo que fue hecha (R. Parlette).
REMAD VUESTRA PROPIA CANOA.
Para un hombre es absurdo ser parte de un rebaño y necesitar que otros le arrastren.
Si él tiene fuerza propia llevará a cabo por sí mismo su empresa y remará su propia canoa.
Verá sin temor los obstáculos que se le pongan enfrente:
Vino, mujeres y cimas elevadas.
No retrocederá ante la dificultad sino que tratará de vencerla.
Con la sonrisa en los labios y en su propia canoa.

Coro: Ama a tu prójimo como a ti mismo,

Mientras el mundo sigue su curso

Y nunca te sientes a llorar o lamentar

Continúa remando tu propia canoa.

(Parodia)


LIBROS UTILES QUE LEER.
Twelve Tests of Character. H. E. Fosdick. (Hodder & Stoughton).
Friendship and Happiness. Arnol Bennet .(Hodder & Stoughton).
The Pleasures of Life. Lord Avebury. (Macmillan).
The Soul of a People. Fielding Hall. (Macmillan).
The Forest. Stewart E. White (Nelson).
La vida de B.-P. en cuadros. Burham y Brookes (Editorial Escultismo).
Roverismo hacia el éxito
ESCOLLO Nro. 1
APUESTAS
La parte obscura de este escollo es la ociosidad y las apuestas en las carreras, en el fútbol y en las luchas.

La buena parte es el gozo sano del verdadero deporte, de las aficiones y de ganarse la vida.


Deportes y falsos deportes.
Caballos, su lado bueno y su lado malo.

La lucha es un deporte, el boxeo por dinero es un sacadero de dinero.

El fútbol es un gran juego para los jugadores, pero malo para los espectadores

La sacadera de dinero está matando al verdadero deporte.

Ayudado por los anuncios de prensa.

El daño de las apuestas.

Jugar el juego es mejor que apostar en el juego.
Lo que se puede hacer en cambio.
No estar de ocioso.

Aficionarse al verdadero deporte.

Tener aficiones.

Trabajar para vivir en vez de fiarse en la suerte.

Escoger bien la profesión.

Aprender a tener responsabilidad.

Ser ahorrativo en las buenas épocas.

Servir al prójimo y extraer de este servicio toda la felicidad que se desee.


Sentido común.
Sonreír siempre.
Libros útiles que leer.

Mis Caballos - camaradas míos.


Dick no era malo en el fondo. Era un gran amigo mío y le enseñé multitud de tretas. La primera, debería estarse quieto por horas si le daba yo la orden de permanecer en un lugar. En una ocasión, en la frontera noroeste de la India, esto me fue muy útil Uno de los caballos de mi escuadrón se había escapado del campamento durante la noche y había desaparecido. Este caballo, A44 era uno de los mejores del regimiento y lo montaba el Sargento Mayor, por tal motivo, todo el mundo estaba apurado por su desaparición, especialmente el coronel.

Procedí a buscarlo montando a Dick. Había estado lloviendo y nevando durante toda la noche esto me permitió encontrar pronto sus huellas, las que seguí unas veces entre el loco y otras entre la nieve, Estas me condujeron a un terreno silvestre en las montañas, algunas veces rocoso, donde las huellas eran difíciles de observar.

Después de horas de trabajo, y después de haber recorrido algunos kilómetros de terreno, las huellas me condujeron a una montaña donde me era más fácil ir a pie. Por tanto, me desmonté y di orden a Dick de esperarme allí, continuando arrastrándome por entre rocas y barrancos hasta que fui recompensado con el encuentro del viejo A44 temblando de frío, sangrando por muchas cortadas y lleno de terror. Me tomó algún tiempo poderlo conducir montaña abajo: pero cuando por fin llegamos a terreno plano, ahí estaba Dick aguardándonos calmadamente y pronto pude volver en él a casa llevando triunfante mi presa. El pobre A44 nunca se repuso, jamás llegó a ser el mismo caballo de antes y por fin una fiebre maligna lo mató. Pero el coronel quedó muy contento con lo que Dick y yo habíamos hecho de encontrarlo y esto fue una gran fortuna para mi más tarde.

Fue de la siguiente manera:

Dick era mi "consentido", esto es, aun cuando era de mi propiedad, no se me permitía usarlo para otras cosas que no fueran una parada o un paseo ordinario por los alrededores. No podía usarlo para tiro o en cacería.

Pues bien, un día que yo lo montaba cerca de nuestro campamento, vi un precioso puerco espín que cruzaba mi camino. Esto era demasiado para mí, ordené a mi asistente indio que me diera mi lanza, y me abalancé con Dick sobre él para tratar de cazarlo, olvidándome de las ordenes, Después de un buen galope llegamos cerca de él, me preparé para tirarle la lanza, cuando Dick se detuvo en seco parándose de manos. Por poco me saca de la silla al hacer esto, La causa fue que entre otras cosas, yo le había enseñado a que cuando yo hiciera una reverencia a alguna persona, él debía de pararse de manos y patear al aire.

Por tanto, cuando yo me agaché para herir al puerco espín, Dick pensó que yo hacía un saludo y por lo mismo él hizo lo que estaba acostumbrado a hacer, se paró de manos.

El puerco pudo fácilmente haberse escapado mientras Dick hacia el tonto, pero era listo y se dilo a sí mismo: "Ahora es mi oportunidad para matar a estos dos", y en vez de huir, se nos abalanzó.

Al brincar sobre nosotros, yo me preparé para recibirle con mi lanza, pero como yo tenía que agacharme para hacer esto, Dick volvió a hacer su chiste y no acerté a herirle, lo que dio ocasión al puerco para hacerle a Dick con sus púas una cortada en las patas traseras. Afortunadamente sin darle en la panza. Por segunda vez volvió a la carga, pero cuando él se echó sobre nosotros de nuevo, le clavé a Dick las espuelas con tal fuerza en los ijares que lo hice saltar en el aire en vez de pararse de manos y como el puerco pasó debajo de él, yo pude clavarle mi lanza en el lomo y matarlo.

Ahora la dificultad consistía en darle la cara al coronel y explicarle el por qué de las heridas de mi 'consentido"

"Hágame usted el favor señor - le dije -, un puerco espín me atacó y tuve que defenderme". "Muy bien, todo esto está muy bien", dijo el coronel, pero ¿cómo fue que usted llevaba una lanza en la mano montando a su "consentido"? Mas déjeme usted, ver ¿no es ese el mismo caballo que le ayudó a usted a coger al A44 cuando se escapó? Sí, pues bien joven, no use usted a su consentido cuando vaya a cacería de puerco espín".
Caballos.
Amo los caballos. Tengo una lista de honor en mi cuarto de los diferentes caballos que me han acompañado en diferentes ocasiones durante mi vida.

Han sido muy buenos amigos míos, ya sea en campamento, en cacería, jugando polo o carreras. Hace hervir la sangre ver a esos espléndidos animales, los mejores de su raza, entrenados al minuto, poner todas sus facultades para ganar bajo la dirección de maestros del arte de las carreras.

Pero como en las demás cosas, el asistir a las carreras aburre con su constante repetición, como el comer constantemente buena carne asada aburriría si no tuviéramos a la mano sal para sazonarla.

Los asistentes constantes a los hipódromos no gustarían de las carreras si no pusieran un poco de dinero en ellas. De hecho, una persona que asiste a este espectáculo sin apostar, sería visto como un excéntrico. El azar de ganar o perder dinero, y no la simple admiración a los caballos, es lo que proporciona la atracción constante.

De hecho, una parte considerable de los deportistas de carreras no se toman el trabajo de asistir a éstas, sino que hacen sus apuestas por medio del teléfono sentados confortablemente en un sillón.

Se convierten en juegos de azar si no es que en algo peor. No le hacen bien a nadie, excepto a los que conciertan las apuestas.


Las peleas se están convirtiendo en un sacadero de dinero.
Al parejo del llamado deporte nacional de las carreras de caballos, está el boxeo.
Boxeo. Un gran ejercicio en sí, que está siendo usado como un medio para hacer dinero. (Epígrafe de dibujo).
Una buena competencia de box es algo digno de verse. Exhibe atletas perfectamente adiestrados que demuestran su habilidad, su valor, su resistencia, tanto en el ataque como en la defensa, basándose con apego en reglas estrictas de un juego limpio y con buen humor.

Debo confesar, sin embargo, que he gozado más en un torneo de box de los Scouts, que en otro muy anunciado entre campeones, celebrado en la Sala Alberto.

Uno fue un esfuerzo deportista real por el deporte mismo, y otro un proyecto de hacer dinero en gran escala. El de la Sala Alberto fue una exhibición en que los contrincantes recibieron miles de libras por cambiarse unos cuantos golpes duros (y muchos abrazos), mientras los espectadores pagaron buenos precios por el privilegio de ver eso, y el hombre que en realidad ganó fue el empresario. El cacareado revivir del noble arte, no es sino el despertar de algunos gananciosos que pueden sacarle dinero al público por medio de una buena campaña de anuncio. Un ejemplo histórico de lo anterior es la gran pelea efectuada en los Estados Unidos entre Dempsey y Carpentier, donde miles de personas pagaron miles de dólares por una exhibición de unos cuantos minutos que no presentó nada notable en materia de puñetazos, pero que sí le dejó una fortuna al promotor de esa pelea después de deducir los miles de dólares que se llevó la prensa por su campaña de anuncios.

Esto no se puede ni compararse con "los días pasados", cuando Tom Spring compitió con Jack Langan por el cinturón de la Gran Bretaña en Worcester en 1824. La pelea llegó hasta el 77º "round" antes de que Langan fuera noqueado.

¡Algo de deporte y no mucho de sacadero de dinero!
El fútbol, un juego magnífico pero...
El fútbol por muchos años, como el cricket y el box, fueron considerados como deportes limpios; esto aconteció antes de que se convirtieran en juegos profesionales. Como antiguo jugador de fútbol, yo amo este juego que creo que vosotros también amaréis. Vosotros y yo lo vemos como uno de los mejores juegos que hay en el mundo. Nada como este juego para proporcionar salud y fuerza, actividad y aplomo, disciplina y buen genio, pero sobre todo la gran lección que nos proporciona es la de jugar sin egoísmo, ya que el triunfo es del equipo y no de uno en lo personal.

Un magnífico juego y de gran emoción para el que lo observa; por este motivo ha caído en las garras de los que de él sacan ventaja.

Compañías son las que ahora administran los terrenos donde se juega fútbol, los compran y pagan a los jugadores, las que excitan el entusiasmo del público por medio de la prensa y las que en la taquilla ganan magníficas entradas.

En vez de jugar, nuestros muchachos son ahora absorbidos por la multitud y convertidos en espectadores. Ser simplemente espectador se convierte en algo tedioso, si no se le sazona con algo de esa sal de que ya he hablado antes, con respecto a las carreras de caballos, y así es como las apuestas se convierten en el mejor atractivo del juego.

Se pueden observar hoy día grandes multitudes formando cola a las puertas de los campos de juego, que no se preocupan mucho por ver el encuentro, sino más bien por saber cuáles son los progresos que hacen en éste y las variaciones de las apuestas.
No hay que conformarse con ser espectador, hay que practicar deportes. (epígrafe de dibujo)
Hay otros muchos que ni siquiera se toman la molestia de ir a las cercanías del campo sino que tranquila y confortablemente apuestan desde sus casas. ¡Y a esto le llaman deporte!
LA AVIDEZ DEL DINERO ESTA MATANDO AL VERDADERO DEPORTE.
Ahí tenemos también los juegos de baraja. Casi nadie piensa en un juego de cartas por el solo hecho de jugarlo. Tiene que ser por dinero.

Lo mismo sucede con el golf: rápidamente se está convirtiendo en otro medio de hacer dinero y hay signos de que el cricket va a caer también en ese abismo.

"Las carreras profesionales y las regatas, han venido a menos, porque las personas que proporcionaban el dinero para ellas han visto que su dinero no era manejado debidamente". El periódico Cycling, comentando sobre las apuestas, dice: "Ahora se encuentra en boga en cualquier competencia campestre de ciclismo con el resultado inevitable de que el deporte se ve manchado con prácticas desacreditadas".




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