Régimen reduccional franciscano según la cartas circulares



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Y siempre el P. Corrado nos ha dado en las estadísticas lo que había sido la regionalización chaqueña del Norte, de 1813 comparándola con la de 1883. La destrucción no fue tan sólo de inmuebles, sino de composiciones sociales y antropológicas, que no fueron restablecidas en su originalidad tampoco en el futuro de la vida republicana.


Cuadro comparativo de la población de las misiones de Cordillera [Ib. 292]


EN 1813 HABÍA
En la Misión de:
Pirai .................. almas 266

Florida .............. “ 570

Cabezas ............ “ 1831

Abapó ............... “ 2106

Mazavi .............. “ 1651

Igmiri ................ “ 1302

Tacurú .............. “ 720

Zaypurú ............ “ 1051

Tapuitá ............. “ 746

Tacuaremboti ... “ 1577

Igüirapucuti ...... “ 898

Pirití ................. “ 1039

Obaig ............... “ 1055
Total de almas 14.812


EN 1883 HABÍA
En la Misión de:
Pirai ....................... almas 6

Florida .................... “ 80

Cabezas ................... “ 190

Abapó ...................... “ 125

Mazavi .................... “ 829

Igmiri ...................... “ 266

Tacurú ..................... “ 271

Zaypurú ................... “ 183

Tapuitá .................... “ 63

Tacuaremboti .......... “ 235

Igüirapucuti ............ “ 188

Pirití ........................ “ 763

Obaig ...................... “ 100
Total de almas 3.299

La situación conventual de San Francisco de Tarija se mantuvo en su espíritu de Colegio de Propaganda Fide, inclusive en las pruebas más desalentadoras. Por las leyes del Mariscal José de Sucre, Presidente de Bolivia, de 1826, el convento debía ser secularizado; sólo el afecto del pueblo tarijeño alejó lo irrecuperable. El encargado para su humillación había sido el general don Francisco Burdett O’ Connor, que resultó ser su salvador. El escribió:

“Estando yo en Tarija, me llegó una orden muy reservada de cerrar los conventos de San Francisco, Santo Domingo y San Agustín, y de apoderarme en un solo día de todos los archivos, con objeto de imponerse el gobierno de los censos fundados a favor de dichos conventos, para destinarlos al ramo de beneficencia y de vender en pública subasta las fincas que estuviesen en el caso de ser enajenados. Cumplí con la orden, respecto de los conventos de Santo Domingo y de San Agustín; pero aventuré una observación, relativa al de San Francisco, en el cual había tres religiosos, a quienes toda la población y la campiña miraban hasta con veneración y mi observación tuvo el efecto de que hasta ahora subsiste el convento de San Francisco, en mucho mayor estado que antes; y hoy día, si no me equivoco, tiene cerca de treinta religiosos de una conducta ejemplar, y que son muy meritorios y altamente útiles al país”. (El General O’Connor terminó su escrito en el año de 1871120.

Conclusiones: más oclusiones para la “tercera vía”
Las Encyclicas o Cartas circulares del P. Antonio Comajuncosa son comunicaciones de una autoridad, espiritual y franciscana, cuyo objetivo era, ante todo, guiar hacia una dimensión de “perfección” y de “santidad”, en sintonía con los votos religiosos profesados. El contexto reduccional correspondía a los deberes, que históricamente los franciscanos de Tarija habían asumido con las naciones de los pueblos originarios de la Frontera de Chuquisaca, de la Cordillera y en la región sureña. Estas obligaciones eran expresadas siempre en términos de “gobierno espiritual”, “temporal” y “político” Las tres estaban, correlacionadas con la definición, que de las reducciones dio el P. Antonio Comajuncosa: eran “escuelas generales”. El principio general interno debía corresponder a la construcción del “Bien común” en cuanto “nación guaraní” (sin distinción en la reducción entre cristianos o no), lo que debía repercutir también en las relaciones externas, en el sentido que los guaraníes debían a su vez, navegar en la dimensión de “Bien común”, que era obligación de la sociedad más grande. Las dificultades se ponían en la asimetría de relaciones, que determinaban un estatuto diferenciado: unos eran “bárbaros” (no integrados en el gobierno general); y otros, civilizados (que usufructuaban de un régimen ya implantado). La distinción habría podido desaparecer con la anulación de los términos colectivos para disolver toda ambigüedad a nivel de las personas. Era a partir de esta situación donde más aparecía la tragedia y la pobreza: ruptura de solidaridades intra-étnicas y solidaridades inter-étnicas. La dimensión de “escuela” era ponerse en espacios de diferentes opciones.

Las divergencias con don Francisco de Viedma estaban en la presunción de un progreso mecánico, obtenido con el comercio e infraestructura de comunicación. Esto permitiría una rápida integración (¿anexión o consumación al sistema social más grande?) a la sociedad colonial. Según Viedma: “Por el comercio se ha conseguido descubrir los pueblos de bárbaros que median hasta el Parapetí y sus frutos hacerlos provechosos a nuestros intereses; y por el comercio puede con el tiempo descubrir o proporcionarse un camino utilísimo a todo el reino de Perú, desde el mismo río Parapetí, hasta la ciudad de Jujuy, de que trata don José Buseta en su informe, sin las serranías y penalidades del que usamos. …Todos aquellos terrenos manifiestan ser llanos, por lo que se reconoce en las 90 leguas que hay de camino, desde la ciudad de Santa Cruz hasta el expresado río Parapetí, donde se puede abrir carriles apacibles y cómodos para el trajín de la carretera”121. Su propuesta de nuevo plan de gobierno con base de otra infraestructura de autoridad civil y de parroquias, habría tenido su fin en que: “basta civilizar a los indios, hasta ponerlos en estado de que puedan depender de sí como los demás pueblos de indios reales de este reino del Perú, y pagar su tributo, en cuyo caso, pueden ser gobernados con las mismas reglas de ésos y salir del pupilaje que les ha de ser penoso”122.

Las Encyclicas del P. Antonio Comajuncosa no hablaban de las dificultades que se relataron en el Manifiesto…. Si bien eran actos de gobierno, ellas debían ser circunstanciadas a la vida de los frailes, en cuanto pertenecientes al Colegio de Propaganda Fide. Y como autoridad, el P. Antonio Comajuncosa asumió las divergencias con Viedma acudiendo a las autoridades superiores correspondientes e informando a los responsable conventuales. Él asumió lo que como Prefecto le tocaba defender, agilizando y no confundiendo la acción de los conversores en cuanto tales. De otra parte, las reformas no eran amenaza para los franciscanos, sino más propiamente contra la organización reduccional. Así es que la similitud más próxima a las Encyclicas era el texto del Comisario Prefecto instruido…que reglamentaba el ser misionero y conversor según los privilegios eclesiales y civiles, otorgados por el Rey y por el Papa. La dificultada máxima resultaba estar en el concepto de autonomía de los Colegios de Propaganda Fide; autonomía que mal combinaba con el dominio del territorio global, exigido por Don Francisco de Viedma (y eclesiásticamente: obispos y Padres Provinciales), así como los militares libertadores.

Interesante subrayar, en ese sentido, la actitud de P. Guardián del convento de Potosí (convento integrado a la Provincia de San Antonio de los Charcas), que, en el momento dramático de la dispersión, renunció al pedido de ayuda y hospitalidad de los franciscanos de Tarija. Conocemos la respuesta a través de la carta del hermano Arizmendi, escrita a la Audiencia el 12 de julio de 1818. Después de haber descrito los sufrimientos de los frailes en su exilio en Argentina, seguía: “Digo pues, que los misioneros no pueden ir a los lugares de las misiones por hallarse éstas ocupadas, y poseídas por los insurgentes, como es público y notorio y Vuestra Excelencia no lo ignora, pues desde Santa Cruz hasta La Laguna, todo está perdido, y allí fueron presos los misioneros y despojados aun del breviario por los insurgentes, y es lo primero. Segundo, que si los misioneros son escandalosos, porque no moran en el convento, el P. Guardián de Potosí tiene la culpa de todo, pues negándose a la Religión, y hasta a la humanidad, nos negó hospicio en nuestro propio convento a unos pobres religiosos, peregrinos por amor del rey y a su causa, como por defender nuestra Religión. Tercero: que si los misioneros fomentan la insurrección por no ir a Tarija, y que se hallan detenidos en Potosí por justos motivos que para ello tienen, que son los más, comprometidos con los insurgentes por haber predicado con toda energía y libertad, contra su sistema y a favor de la Real Dominación, que si por desgracia caen en manos de los insurgentes, serían víctimas destinadas a la muerte”123. Otros testimonios fueron en contra de las tropas realistas. El P. Guardián Benito Izquierdo, en carta del 2 de octubre de 1819, denunciaba: ”No me explayo en referirle algunas persecuciones que hemos sufrido, y particularmente yo, de las tropas de nuestro amado Soberano”; además en la carta al General La Serna del 12 de julio de 1818, denunciaba los atropellos del Coronel Vigil contra el P. Ruiz y defendía al religioso de haber recibido “algunas cartas de los caudillos enemigos, escritas a dicho Padre, que manifiestan alguna satisfacción; como me consta que nunca la han tenido con él, presumo sean algunos papeles en que pedirían alguna cosa de corta entidad…”124.



Las tantas “oclusiones” del régimen reduccional se originaban en que los religiosos no usufructuaban de un poder contractual con el Estado. Y los adversarios del sistema reduccional fueron las configuraciones políticas, que quisieron adoptar al indígena por conceptos de ciudadanía (ciudadanos útiles al comercio) o destruirlos en sus realidades económicas a razón de las tierras.
Tarija, 18 de mayo de 2007
P. Lorenzo Calzavarini

1 Editor Lorenzo Calzavarini, Santa Cruz, 2005-2006.

2 Providenciae arcano.

3 Innocentius Papa XI: “Ecclesiae Catholicae” en Mágnum Bullarium Romanum, Tomus Undecimus, Luxemburgi, MDCCXXXIX.

4 Saiz F., Los Colegios de Propaganda Fide en Latinoamérica, Lima, 1992, pág. 45.

5 Saiz F., Los Colegios de Propaganda Fide en Latinoamérica…, op. cit., págs. 32-33; 63-72.

6 “Patente i licencia para la erección del Convento en Colegio de Misioneros, y la aceptación de la Provincia y de los misioneros”, T.A.F. EP-11.a, en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del Archivo Franciscano de Tarija, 1606-1936, Ed. L. Calzavarini, Santa Cruz, 2004, Tomo II, págs. 423-430.

7 “Carta de cesión del Convento de San Francisco de parte de la Provincia de San Antonio de los Charcas”, T.A.F. RR-17.a, en Presencia Franciscana y formación intercultural…, op. cit., págs. 431-434.

8 “Testimonio de un canónigo mexicano” en Gómez Canedo L., Evangelización y conquista: una experiencia franciscana, México, 1977, pág. 50.

9 Mingo de la Concepción M., Historia de las misiones franciscanas de Tarija entre chiriguanos, Ed. Bernardino del Pace, Tarija, 1996, págs. 55-56.

10 Mingo de la Concepción M., Historia de las misiones franciscanas de Tarija…, op. cit., pág. 85.

11 Comajuncosa A., Manifiesto histórico, geográfico, topográfico, apostólico y político de los que han trabajado, entre fieles e infieles los misioneros franciscanos de Tarija, 1754-1810, Ed. P. Gerardo Maldini, Tarija, 1993, pág. 66.

12 Comajuncosa A., Manifiesto…, op. cit., pág. 67.

13 Mendoza D. de, Crónica de la Provincia de San Antonio de los Charcas, -1666-, La Paz, 1976, págs. 119-124.

14 Calzavarini L., Nación chiriguana: grandeza y ocaso, Cochabamba, 1980, pág. 150.

15 “Copia de lo que escribió el Rey Nuestro Señor a la Real Audiencia de La Plata, denegándose a la intentada traslación de los Misioneros de Tarija a la Recoleta de aquella ciudad”, T.A.F. RR-1, en Presencia Franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., pág. 607.

16 Mingo de la Concepción M., Historia de las misiones franciscanas…, op. cit., pág. 76.

17 Comajuncosa A., Manifiesto…, op. cit., pág. 79.

18 Córdoba D., Crónica franciscana de las provincias de Perú-1651, Ed. P. Lino Canedo, Washington D.C., 1975, pág.541.

19 Mendoza D., Crónica de la provincia de San Antonio de los Charcas, -1663-, La Paz, 1976, págs.13-14.

20 Calzavarini L., Nación chiriguana: grandeza y ocaso, Cochabamba, 1980, págs. 106-114.

21 Mingo de la Concepción M., Historia de las misiones franciscanas, Ed. P. Bernardino del Pace, Tarija 1996, Tomos I y II, pág. 126.

22 Mingo de la Concepción M., Historia de las misiones franciscanas de Tarija entre chiriguanos, Ed. P. Bernardino del Pace, Tomos I y II, Tarija 1996, págs. 136-137.

23 Op. cit., pág. 140.

24 Op. cit., pág. 139.

25 Op. cit., pág. 140.

26 Op. cit., pág. 160.

27 Ed. Universidad católica, Asunción, 1990.

28 Comajuncosa A., Manifiesto…, op. cit., pág. 145.

29 Op.cit., págs. 154-155. En aquellos tiempos, la ofrenda para una Santa Misa era de dos pesos, que correspondían a un jornal por trabajos extracomunitarios.

30 Op. cit., pág. 144.

31 Op. cit., pág. 134.

32 Mingo de la Concepción M., Historia de las misiones franciscanas…, op. cit., pág. 211.

33 Ed. P. Gerardo Maldini, Tarija,1993.

34 Comajuncosa A., Manifiesto…,op. cit., pág. 83.

35 Mingo de la Concepción M., Historia de las misiones franciscanas…, op. cit., pág. 167.

36 Comajuncosa A., Manifiesto…, op.cit., pág. 159.

37 Op. cit., pág. 160.

38 Mingo de la Concepción M., Historia de las misiones franciscanas …, op.cit., pág. 255.

39 Op. cit., pág. 251.

40 Comajuncosa A., Manifiesto…, op. cit., pág. 68.

41 Mingo de la Concepción M., Historia de las misiones franciscanas…, op. cit., pág.410.

42 Comajuncosa A., Manifiesto…, op. cit., pág.70.

43 Mingo de la Concepción M., Historia de las misiones franciscanas…, op.cit., pág. 79.

44 Comajuncosa A., Manifiesto…, op. cit., págs.137-141.

45 Mingo de la Concepción M., Historia de las misiones franciscanas…, op. cit., pág. 214.

46 Op. cit., pág. 271.

47 Op. cit., pág. 281.

48 Comajuncosa A., Manifiesto…, op. cit., pág. 186.

49 Mingo de la Concepción M., Historia de la misiones franciscanas…, op. cit., pág. 298.

50 Buenos Aires, 1987, pág. 469.

51 Comajuncosa A., Manifiesto…, op. cit., pág. 226.

52 Ib., pág. 226.

53 Ib., pág. 231.

54 Ib., op.cit., pág. 231.

55 Ib., pág. 232.

56 Op.. cit., pág. 237.

57 Op. cit., pág. 236.

58 Op. cit., págs. 121 y 122.

59 Op. cit., pág. 175.

60 “Memoria de los religiosos…:Padre Antonio Comajuncosa”, 1749-1814” en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del Archivo Franciscano de Tarija, Ed. Lorenzo Calzavarini, Tomo III, Santa Cruz 2004-2006, págs. 1419-1420.

61 Comajuncosa A., Encyclicas o cartas circulares…, T.A.F., pág. 10.

62 Ib., pág. 7.

63 Ib., pág. 11.

64 Ib., pág. 12.

65 Ib., pág. 14.

66 Ib., pág. 17.

67 Ib., pág. 20.

68 Ib., pág. 23.

69 Ib., pág. 26.

70 Ib., pág. 27.

71 Ib., pág. 28.

72 Ib., pág. 42.

73 Ib., pág.44.

74 Ib., pág. 49.

75 Ib., pág. 57.

76 Comajuncosa A., Manifiesto…, op. cit., págs. 242-243.

77 Op. cit., pág. 243.

78 Op. cit., pág. 250.

79 Op. cit., pág. 250.

80 “Informe general de todas nuestras misiones ante el Virrey de Buenos Aires”, T.A.F. M-52, en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., págs.773 y 287.

81 “Copia del informe del Obispo de Santa Cruz sobre los abusos de los cruceños contra los chiriguanos, y de las provisiones tomadas para evitarlos” en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op.cit., págs. 805-806.

82 Ib., pág. 807.

83 Ib., pág. 807.

84 Carta a Fray Bernardino Durán, sobre los atropellos del comandante a los misioneros” en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., págs.905-907.

85 Ib., pág. 907.

86 “Informe sobre el motivo de la sublevación de los Chiriguanos” en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., pág.883.

87 Calzavarini L., Nación chiriguana…, op.cit., págs. 41-50; 176-179.

88 “Sublevaciones guaraníes: el caso de María Tambora” en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op.cit., pág. 890.

89 Ib., pág. 890.

90 Cochabamba, 1969.

91 “Reflexiones sobre el informe de Viedma por el P. Antonio Comajuncosa” en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., pág. 830.

92 “Al mismo Señor Don Joaquín del Pino, ya Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos y Presidente de la Real Audiencia de La Plata, carta adjunta a la antecedente sobre la paz conseguida y el asunto precedente” en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., pág. 857.

93 Cochabamba, pág. 176-177.

94 Op. cit., pág. 865.

95 Viedma F. de, Descripción geográfica y estadística…, op. cit., pág. 192.

96 Ib., pág. 241.

97 Lima, 1992, pág. 113.

98 Mariluz Urquijo J.M., El virreinato del Río de la Plata en la época del Marqués de Avilés, 1799-1801, Buenos Aires, 1988, pág. 447.

99 “Carta al Excelentísimo Señor Joaquín del Pino…” en Presencia franciscana y formación intercultural en el Sudeste de Bolivia…, op. cit. pág. 865.

100 Comajuncosa A., “Encyclicas o Cartas circulares…”, T.A.F., pág. 150.

101Op. cit., pág. 15.

102 Ib., pág. 156.

103 Ib., pág. 159.

104 Comajuncosa A., “Carta al Excelentísimo Señor Don Joaquín del Pino, Mariscal de los Reales ejércitos de Su Majestad y Capitán general de las Provincias de La Plata, y Presidente de la Real Audiencia Pretorial de Buenos Aires. Sobre la remoción de los Padres y atropellamientos del Señor Viedma” en Presencia Franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia.., op. cit., pág. 866.

105 “Al muy ilustre Señor don Joaquín del Pino, Presidente de la Real Cancillería de la Plata” en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., pág. 861.

106 Mariluz Urquijo J.M., El Virreinato del Río de la Plata en la época del Marqués de Avilés (1799-1801, Buenos Aires, págs. 444-445.

107 “Borrador del oficio a la Real Audiencia y de otro al Gobernador Viedma, solicitando el retiro de los misioneros que ejercen su ministerio en catorce pueblos sujetos a la jurisdicción de éste”, T.A.F. M.150, en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., pág. 961.

108 Ib., pág. 962.

109 Providencia del discretorio ordenando que fuesen entregadas al Ordinario la misiones de Piray, Florida, Cabezas y Abapó”, T.A.F. M-79.

110 Op. cit., pág. 261.

111 Haenke T., Su obra en los Andes y la selva boliviana, Cochabamba, 1974.

112 Cañete y Domínguez P., Guía histórica, geográfica, física, política, civil y legal del gobierno e intendencia de la provincia de Potosí, La Paz, 1952.

113 “Carta al Padre Guardián y Venerable Discretorio de Tarija”, T.A.F.M-152.22, pág. 935 y Calzavarini L., “Introducción” en Presencia Franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., págs. 79-88.

114 “Se pide ayuda para traer Padres colectados en España”, T.A.F. H-9, en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., 987.

115 Corrado A., El colegio franciscano de Tarija y sus misiones, Ed. P. Maldini G., Tomo I y II, Tarija, 1990, 285.

116 Ib., pág. 289.

117 Ib., pág. 290.

118 Ib., pág. 294.

119 Ib., pág. 275.

120 Burdett O’Connor F., Recuerdos, Tarija, 1895, págs. 176-177.

121 Viedma F. de, Descripción geográfica y estadística de la provincia de Santa Cruz de la Sierra, op. cit., pág. 262.

122 Ib., pág. 268.

123 “Escrito a la Real Audiencia vindicando el honor de nuestros Misioneros y exigiendo el pago de un préstamo al Ejercito Real”. T.A.F. AE-14, en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., pág. 1051.

124 “Exposición del Guardián ante el General La Serna sobre los atropellos del Coronel Vigil contra las Misiones de Itau y Salinas y sus Conversores”, T.A.F., M-80” en Presencia franciscana y formación intercultural del sudeste de Bolivia…, op. cit., pág. 1034.





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