Revista digital familia cristiana


Nota 11: LLOVIZNA Y EL MURMULLO CIUDADANO



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Nota 11: LLOVIZNA Y EL MURMULLO CIUDADANO
-Por Fray R. Alejandro Ferreirós, OFM Conv-
Llovizna y el murmullo ciudadano,
chapoteo en un charco de baldosas
cantan alegres las gotas si las rozas
con el beso de un faro ya lejano.

Otoño que disuelve la nostalgia


y en los brazos del tiempo se adormece
bandoneón en el barrio que estremece
la música que enciendes con tu magia.

Bocinas distraídas y paraguas


los pilotos que, grises, se acurrucan
las paradas del bus mientras escrutan
la clave musical que trae el agua.

La llovizna es silencio y se adelanta


la noche en una tarde somnolienta
paredes de colores que se inquietan
y el color de tus ojos que arrebata.

Así sube la danza vespertina


y el acordeón te reza en su lamento
rezar es para él un pasatiempo
y a ti sabe que el mundo se encamina.

-ESPIRITUALIDAD-
Nota 12: LA BELLEZA CREADA
-Por padre Eduardo Pérez Dal Lago-
Dios Padre se comunica ad intra en el misterio trinitario y ad extra en la creación.

Él expresa toda su Verdad, Bondad y Belleza en una sola Palabra y refleja su riqueza inconmensurable en la multiplicidad de seres creados. Lo infinito sólo puede conocerse en lo infinito. Por eso el Verbo puede poseerlo por completo, pero la creación finita toda entera no podría nunca agotar la inmensidad de Dios. La belleza de la creación solo recuerda como una impronta la inmensidad de su origen.

Y entonces serán necesarios muchos colores y formas, muchos árboles y muchos pájaros, muchos amaneceres y ocasos, muchos hombres y ángeles, para empezar a deletrear su santo Nombre.

Pero ya desde el comienzo de este ensayo advertimos al lector que ese canto de la creación a su Autor, no excluye el esperanzado lamento ante el dolor, la muerte y el pecado. Así, san Pablo enseñaba que "los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros. En efecto, toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios. Ella quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza. Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios" (Rom 8, 18-21).

Soren Kierkegaard sostenía que el pájaro en la rama, el lirio en el campo, el ciervo en el bosque, el pez en el mar, las legiones innumerables de hombres felices, proclaman con júbilo: "¡Dios es amor!" Mas por debajo, y como recogiendo todas esas voces, como la voz del bajo profundo que brama dando fondo a todos estos agudos sopranos, se escucha, de profundis, la voz de los sacrificados: "¡Dios es amor!".

Texto tomado del libro "El camino de la Belleza". Padre Eduardo Pérez Dal Lago. Editorial Paulinas 2015


-POESÍA-
Nota 13: INFANCIA
-Por Isabel Puncel Dumery-
Edad feliz que olvida y al olvidar perdona,
edad plena de encantos, de gracias y de amor,
desoye las palabras que la maldad pregona,
tan sólo se deleita con las cosas de Dios.

Vean como el niño goza jugando con las flores,


vean cómo le gusta ver las aves volar
correr tras mariposas de múltiples colores,
contemplar las alturas, ver las nubes pasar...

Edad que nunca odia, edad feliz y tierna


que posee la ciencia de la felicidad...
Los niños son la gloria de Dios aquí en la tierra,
Si eres como los niños, tuya será la paz.

-ESPIRITUALIDAD-
Nota 14: EL HILO DE LA ESPERANZA
-Texto del papa Francisco-
Abraham ese hombre que salió de su tierra sin saber adónde iba, y que se puso en camino por obediencia, por fidelidad. Además, Abraham es ese hombre que creyó en la Palabra de Dios y por esa fe fue justificado; pero es también ese hombre que tuvo incluso sus tentaciones por este camino de la esperanza cuando, tanto él como su esposa, dibujaron una sonrisa cuando Dios les dijo que tendrían un hijo. Abraham creyó.

Refiriéndonos a la lectura tomada del libro del Génesis (17, 3-9), destacamos  la escucha de esta alianza: “Te daré a ti la tierra, tú serás padre de una generación”. Así, pues, Abraham creyó y este hilo de la esperanza corre a lo largo de la historia de la salvación. Es más: es fuente de alegría.

la Iglesia nos habla de la alegría de la esperanza. Precisamente pedimos a Dios la gracia de custodiar la esperanza de la Iglesia, para que no desfallezca. Además san Pablo, hablando de nuestro padre Abraham, nos dice: “Creyó contra toda esperanza”. Y así, cuando no hay esperanza humana, está esa virtud que te conduce hacia adelante, humilde, sencilla, pero que te da alegría, en algunas ocasiones una gran alegría, otras veces sólo la paz. Pero nunca disminuye la seguridad, porque esa esperanza no defrauda.

Esta alegría de Abraham crece en la historia, estas son las palabras del Señor escritas por Juan en el Evangelio: «Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi Día». Es verdad, la esperanza algunas veces permanece oculta, no se ve, mientras que otras veces se manifiesta abiertamente. Y así cuando María llega a la casa de Isabel, ella le dice: “Apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno”. En este encuentro está la alegría de la presencia de Dios que camina con su pueblo. Y cuando hay alegría, hay paz. Y esta es la virtud de la esperanza: de la alegría a la paz, que nunca decepciona.

He aquí la razón por la cual el pueblo de Dios, incluso en los momentos de la esclavitud, en los momentos en los que era forastero, que estaba en tierra extranjera, tuvo siempre esa sensación de seguridad que los profetas hacían crecer: “El Señor os salvará”. Y este hilo de la esperanza comienza aquí, con Abraham, Dios que habla a Abraham, y “termina” en este pasaje del Evangelio donde el mismo Dios habló a Abraham dice: “Yo soy quien habló; yo soy antes de que Abraham existiera; yo soy quien llamó a Abraham; yo soy quien comenzó este camino de salvación”.

Es el Dios que nos acompaña, es también el Dios que sufre, que sufre como sufrió el pueblo, sufre en la cruz, y es fiel a su Palabra.

Sugiero un esencial examen de conciencia sobre la fe, la caridad y la esperanza, proponiendo algunas preguntas directas: «¿Tienes fe? Sí, padre, yo tengo fe: creo en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, en los sacramentos. Bien, ¿tienes caridad? Sí, sí, pero no tanta, trato de no pelear, de ayudar a los necesitados, de hacer algo bueno en la vida. Estas son respuestas que podemos dar fácilmente muchas veces, pero, cuando se pregunta si tú tienes esperanza, si tienes la alegría de la esperanza, la respuesta es: Padre, no entiendo, explíquemelo.

La esperanza, es esa virtud humilde, esa virtud que corre bajo el agua de la vida, pero que nos sostiene para no ahogarnos en medio de numerosas dificultades, para no perder ese deseo de encontrar a Dios, de encontrar ese rostro maravilloso que todos un día veremos. Y hoy es un bonito día para reflexionar sobre esto: el mismo Dios que llamó a Abraham y lo hizo salir de su tierra sin saber adónde tenía que ir, es el mismo Dios que va a la cruz para realizar la promesa que había hecho. Él es el mismo Dios que en la plenitud de los tiempos hace que esa promesa se haga realidad para todos nosotros. Y lo que une ese primer momento con este último momento es el hilo de la esperanza. Así, lo que une mi vida cristiana a nuestra vida cristiana, de un momento a otro, para ir siempre adelante —pecadores, pero adelante— es la esperanza. Y, también, lo que nos da paz en los malos momentos, en los momentos más oscuros de la vida, es siempre «la esperanza».

La esperanza, en efecto, no decepciona: está siempre allí, silenciosa, humilde, pero fuerte. Señor, nuestra esperanza está en tus manos; custodia nuestra esperanza”.

-OPINIÓN-
Nota 15: MATERNIDAD Y PATERNIDAD: AVENTURA Y RIESGO
-Por padre Fernando Pascual-
Ser madre es hermoso aunque no faltan dificultades. Ante la noticia de un embarazo, se unen sentimientos de alegría y momentos de dudas o de miedo.

Inician semanas y meses llenos de esperanzas, de preguntas y, en ocasiones, de zozobras y de angustia.

Ser madre, además, es una aventura compartida: si hay una mamá es obvio que hay un papá. La maternidad no puede ser vista como un asunto exclusivo de la mujer, como algo que ella debe “gestionar” autónomamente. Necesita el apoyo del esposo que también inicia una experiencia maravillosa: la paternidad.

Empezar a ser madre y ser padre supone emprender una aventura que abre a futuros inciertos. Mientras en el noviazgo la pareja puede conocerse y aceptarse con mayor o menor conciencia, en una decisión de tanta fuerza que lleva a ese compromiso de amor que se llama matrimonio, ocurre algo distinto cuando nace un niño, con todos los misterios que le rodean.

Las preguntas surgen continuamente. ¿Cómo viene, cómo nacerá? ¿Corresponderá a los sueños y esperanzas que se tienen sobre él? ¿Tendrá los ojos negros o azules? ¿Estará sano o enfermo? ¿Llorará por las noches o será un bebé modelo?

Ante tanto riesgo y aventura, hay quienes se sienten tentados a la renuncia: mejor no tener hijos (o los menos posibles) para así no estar continuamente en vilo; mejor la seguridad del ser solamente esposos que el viaje a lo desconocido de cada nuevo embarazo.

Existe la posibilidad de pensar así, y hay quienes así piensan de hecho. Pero, ¿es que el mismo vivir no es un riesgo continuo? ¿O será que, a base de miedos, los esposos pierden ocasiones irrepetibles para amar y para dar?

Las personas empiezan a ser mejores cuando se abren y acogen con generosidad y amor el misterio de cada nueva vida. Los hijos que hoy nacen desde padres generosos y “arriesgados” serán mañana quienes continuarán en el mundo la aventura de la existencia humana.

Otros, nuestros padres, un día se abrieron a nosotros. Ahora toca a cada nueva generación compartir esa experiencia maravillosa como señal de gratitud hacia los propios padres, y como esperanza que se ofrece a cada nuevo hijo para que inicie a caminar en este mundo y hacia lo que inicia a cada uno tras la muerte.

-OPINIÓN-
Nota 16: LA VIOLENCIA EN LA TELEVISIÓN Y SUS EFECTOS EN LOS NIÑOS
-Por María Velázquez Dorantes-
Uno de los medios de comunicación que más estudios e investigaciones por sus efectos ha recibido es la televisión; quien según varios expertos de la comunicación, la psicología, la sociología entre otras áreas se trata de uno de los medios con mayor influencia en el comportamiento y conducta humana; no se trata de manipulación sino influjo sobre algunos patrones de conducta.

Así como la televisión puede ser vista desde un enfoque optimista y ser portadora de valores humanos, también tiene su lado negativo, y es precisamente ese lado el que desencadena grandes hipótesis sobre los efectos emocionales en la infancia, a través de la violencia insertada en los contenidos de la programación.



Escenas violentas

La TV surte efecto en las áreas emocionales del niño. Influye en sus intereses y motivaciones, y en su formación integral. Cuanta más violencia vea el niño en la televisión, menos sensibilidad emocional él tendrá ante la violencia, y pasará a usar la agresión como respuesta a las situaciones conflictivas.

Aparte de eso la observación de escenas de dolor, horror y sufrimiento resulta en sentimientos que son descargados en forma continua durante o después de la observación de programas de contenido violento. De contenidos violentos se pueden llamar a las escenas que impliquen la destrucción, lesiones o daño (físico y/o psicológico) a personas, animales o cosas. Los contenidos violentos influyen en el niño en sus etapas de crecimiento dando como resultado una acción o conducta que lo lleve a resolver conflictos mediante la violencia, tal y como sucede en algunos programas de televisión a los que ha estado expuesto.

Las horas frente al televisor

Actualmente la televisión ocupa un lugar preponderante en la familia, algunos han decidido llamarla la niñera electrónica, los niños se exponen a ella durante largos periodos de tiempo, siendo receptores activos sobre el contenido de los programas.

El tiempo que un niño pasa frente al televisor es tiempo que se le resta a actividades importantes, tales como la lectura, el trabajo escolar, el juego, la interacción con la familia y el desarrollo social.

Las emociones de un niño pueden cambiar a lo largo del tiempo, y de acuerdo con la interacción de las historias que se transmiten por televisión, muchas veces no saben diferenciar entre la fantasía presentada en la televisión y la realidad.

Los niños que asisten demasiada televisión están en mayor riesgo de que:

- Saquen malas notas en la escuela.


- Lean menos libros.
- Hagan menos ejercicio físico.
- Tengan problemas de sobrepeso
- Se conviertan en niños pasivos.

Los padres de familia deben estar atentos al desarrollo de sus hijos, y de colocar su vigilancia al tiempo y exposición de la televisión; los principales educadores de una formación integral en el niño son sus padres, sin embargo, el nuevo rol que han venido desempeñando los medios de comunicación ha hecho que algunos de los hábitos de interacción familiar sean usurpados por la televisión u otros medios de masificación, aún es tiempo de verificar qué están viendo los niños y cómo se comportan ante lo visto.



-OPNIÓN-
Nota 17: LA FAMILIA, ANTÍDOTO CONTRA EL ESTATALISMO
-Por padre Fernando Pascual-

Las ideologías estatalistas, colectivistas, totalitarias y similares consideran al Estado como la realidad más importante, la única capaz de promover justicia y bienestar para la gente, la que podría construir un mundo mejor.

Según estas ideologías, el pensamiento crítico, el individualismo, la libertad, serían enemigos destinados a la destrucción. Por lo mismo, no extraña que grandes estatalistas como Hitler, Stalin, Mussolini o Mao, hayan perseguido a aquellos intelectuales y librepensadores que pudieran defender ideas propias y pudieran cuestionar los proyectos del “padre Estado”.

Dentro de la mentalidad estatalista es fácil que surja una fuerte oposición hacia la educación en familia. ¿Por qué? Porque las familias transmiten de modo personalizado y muy concreto valores y criterios a los hijos, a veces en contra o al margen de los interesen del dictador de turno.

Parece, entonces, que el deseo de “robar” a los hijos e imponerles las ideas del dictador o del partido dominante pueda concretizarse en sistemas escolares donde se manipule y adoctrine a los niños y jóvenes para que superen los “prejuicios” familiares.

Existe otro modo, más sutil y más difícil de identificar, de imponer el estatalismo en sistemas que tienen apariencias democráticas. Ese modo consiste en debilitar la estructura familiar hasta tal punto que los hijos ya no encuentren en casa una referencia sólida y normalizada para desarrollarse, sino que tengan que recurrir a la escuela para lograr su crecimiento humano y psicológico.

Una vez que la familia ha quedado dañada, sea porque los dos padres trabajan, sea porque el hijo vive sólo con uno de ellos, sea porque incluso ya no vive con sus padres sino con otras figuras más o menos claras, cada niño se encuentra en una situación de potencial desvalimiento.

Entonces, “papá Estado” puede aparecer como garante de la formación de los hijos, como estructura segura para promover un crecimiento normal. El problema está en que “papá Estado” puede imponer programas educativos con un claro sabor ideologizante, hasta el punto de manipular a miles y miles de niños y adolescentes.

Una sociedad en la que la familia ha quedado dañada corre el riesgo de ser manipulada por grupos de poder político, económico o de otro tipo. Por eso, el mejor antídoto contra adoctrinamientos familias sanas, dotadas de buenos principios y capaces de defender verdades básicas sobre la vida, la justicia y el bien común.

-POESÍA-
Nota 18: PUEDE SER BELLO EL MUNDO
-Por Emma Margarita R. A. Valdés-

Puede ser bello el mundo


si todos, como hermanos,
sobre la tierra herida
creamos un vergel,
un nuevo paraíso
bajo un sol de esperanza,
de amor y de alegría,
unidos por la fe.
  
Puede ser bello el mundo
con paz y con justicia,
con hombres que respeten
la libertad y a Dios,
un mundo renacido,
hijo de la inocencia,
sin temor a la muerte,
sin sufrir el dolor.
  
¡Qué fácil nos sería
conseguir este mundo
si las manos trenzaran
coronas de laurel!
¡Qué fácil si dejáramos
volar a las palomas
hacia la esfera mágica
de la primera mies!

-REFLEXIÓN-
Nota 19: PARÁBOLA DE LA LEVADURA
-Por Víctor Corcoba Herrero-

Familia Cristiana On-line los invita a conocer una nueva sección de reflexión, donde iremos haciendo camino a partir de las parábolas narradas por Jesús en los cuatro evangelios.

La Palabra:

"Les dijo también otra parábola: El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar. Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo". (Evangelio de San Mateo 13, 33-35).

Reflexión:

Cada cual consigo mismo, estamos llamados a crecer como lo hace la levadura en la masa, internamente. No es cuestión de grandes hazañas cuando es el corazón el que fermenta nuestras acciones en favor de la humanidad. Consecuentemente, será bueno que reflexionemos sobre esto, ya que...



Desde fuera no somos nada.
Desde dentro hacemos camino.
Un camino que nos recrea y crece.
Recreado el corazón, se alienta el alma.
Crecida el alma de vida, fermenta el amor.
Porque el amor es lo único que nos sustenta.

Qué bueno ser de la masa el amor que todo lo transforma. De ahí lo importante que es huir de cualquier indiferencia. La pasividad nos vuelve inhumanos, quebrando nuestra razón de ser, nuestro esqueleto de cohabitar. Por tanto...



Qué alegría la de donarse.
Cuánto gozo da quererse amando.
Pues la felicidad de los demás es la mía.
Lo armónico es para este enérgico planeta
lo que la levadura para la masa, el pan de cada día.
Un corazón saciado mana regocijo, vierte  y emana vida.

Ciertamente, es el amor el que nos cambia. La parábola sobre la levadura nos ayuda a entender nuestra propia mística interior, también el misterio de la Eucaristía en su dinamismo íntimo y espiritual. En efecto, Jesús se ha "ocultado” en el pan eucarístico para ser enzima del reino de los cielos, para continuar su presencia y su acción pascual entre los hombres, hasta que se instaure el reino y Dios sea "todo en todos" (cf. 1 Co 15, 28). Así, de este modo, entremos en comunión…



Somos nada y somos todo.
Nada de nada por sí mismos.
Hermanarse con la vida ya es algo.
Todo, a pesar de nada, si fermenta el amor.
Ama y olvídate de ser porque serás el espíritu.
Dios en el ser humano, y el ser humano en Dios.

Jesús que se hizo levadura, el mejor de los fermentos, para que la humanidad tenga vida en abundancia (cf. Jn 10, 10) y crezca hasta el grado más alto de su madurez, hasta convertirse en "morada de Dios con los hombres" (Ap 21, 3), ha de hacernos reflexionar, pues también nosotros necesitamos...



Meditar sobre el sentido de vivir.
Pues la vida es la que nos provee de aliento.
¿Qué es el aliento sino el soplo de la santa Trinidad?
Pues aunque Dios nada dice, todo indica que Dios está.
En el sol que todo lo resucita y en la sal que todo lo aliña.
El verbo de Dios nos alimenta, la palabra de Jesús nos sacia.

Nuestro Señor, al hablar en parábolas, estaba presentándonos una verdad completamente nueva. Justamente, por esto…



No nos confundamos de sabores.
Que el Evangelio entre en el mundo
como levadura en la masa y nos haga
crecer en bondad y en verdad cada día.
Sólo desde la sinceridad es posible la unión.
Buscando el bien de todos, hallaremos el nuestro.

En suma, hay que estar atentos, no vayamos a crecer justificando la discordia sembrada sobre el enemigo, pues aunque el trigo crecía, la cizaña también lo hacía. Por consiguiente, escuchar la palabra de Jesús nos abre el horizonte, nos ayuda a salir de toda tentación, a la vez que nos insta a ser la lavadura que nos transforme para bien, ya que por Jesús, el Padre, "nos ha librado del poder de las tinieblas y nos ha llevado al reino de su Hijo querido". Desde luego, si acogemos la llamada y secundamos la atracción del Padre, en Cristo "tenemos todos la redención" y la vida eterna. No vayamos a confundirnos. Serán los justos los que brillarán como el sol en el reino del Padre.



SANTO DEL MES

SAN AGUSTÍN



Sus orígenes

Agustín nació en Tagaste, en el África romana, el 13 de noviembre de 354. Su padre, llamado Patricio, era un funcionario pagano al servicio del Imperio que se bautizó poco antes de su muerte, lo cual fue una respuesta a las fervientes oraciones de su esposa, Santa Mónica, por su conversión.

Mónica la madre de Agustín era una dulce y abnegada cristiana, luego santa, que poseía un genio intuitivo y educó a su hijo en la religión cristiana.

El niño, según él mismo cuenta en sus Confesiones, era irascible, soberbio y díscolo, aunque excepcionalmente dotado. Romaniano, mecenas y notable de la ciudad, se hizo cargo de sus estudios, pero Agustín, a quien repugnaba el griego, prefería pasar su tiempo jugando con otros mozalbetes. Tardó en aplicarse a los estudios, pero lo hizo al fin porque su deseo de saber era aún más fuerte que su amor por las distracciones; terminadas las clases de gramática en su municipio, estudió las artes liberales en Metauro y después retórica en Cartago.



Juventud licenciosa

Agustín dejó la escuela cuando tenía diez y seis años, y mientras se encontraba en esta situación se sumergió en ideas paganas, en el teatro, en su propio orgullo y en varios pecados de impureza. Cuando tenía diez y siete años inició una relación con una joven con quien vivió fuera del matrimonio durante aproximadamente catorce años. Aunque no estaban casados, ellos se guardaban mutua fidelidad.  Un niño llamado Adeodatus nació de su unión, quien falleció cuando estaba próximo a los veinte años.



Agustín profesor

Agustín enseñaba gramática y retórica en ese entonces, y era muy admirado y exitoso. Desde los 19 hasta los 28 años, para el profundo pesar de su madre, Agustín perteneció a la secta herética de los Maniqueos. Entre otras cosas, ellos creían en un Dios del bien y en un Dios del mal, y que solo el espíritu del hombre era bueno, no el cuerpo, ni nada proveniente del mundo material.  



Sus creencias

Sin embargo, el hecho fundamental en la vida de Agustín en estos años es su adhesión al dogma maniqueo; su preocupación por el problema del mal, que lo acompañaría toda su vida, fue determinante en su adhesión al maniqueísmo, la religión de moda en aquella época. Los maniqueos presentaban dos sustancias opuestas, una buena (la luz) y otra mala (las tinieblas), eternas e irreductibles. Era preciso conocer el aspecto bueno y luminoso que cada hombre posee y vivir de acuerdo con él para alcanzar la salvación.

A Agustín le seducía este dualismo y la fácil explicación del mal y de las pasiones que comportaba, pues ya por aquel entonces eran estos los temas centrales de su pensamiento.




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