Revista del anciano



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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN........................................................................................................4

LA MÚSICA Y LOS CONFLICTOS EN LAS IGLESIAS.............................................7



(Revista del anciano)

FILOSOFÍA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA ACERCA DE LA MÚSICA...............8



(Asociación General)
ORIENTACIONES CON RELACIÓN A LA MÚSICA PARA LA

IGLESIA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA EN SUDAMÉRICA.............................12



(División Sudamericana)
LOS INSTRUMENTOS MUSICALES DEL TEMPLO...............................................22

(Carlos A. Steger)
¿EXISTE MÚSICA SACRA?....................................................................................27

(Harold B. Hannum)
CÓMO DEBE SER LA MÚSICA EN LA IGLESIA.....................................................31

(Rubens Lessa)
¿PUEDE HABER ROCK “CRISTIANO”?.................................................................33

(David M. Brizuela)
¿SHOW O ALABANZA?...........................................................................................36

(Erton Köhler)
¿TIENE IMPORTANCIA LA MÚSICA QUE ESCOGES?.........................................39

(Marvin L. Robertson)
TIEMPO DE DESECHAR, PARA GANAR...............................................................46

(Ruth A. de Utz)
CONCLUSIONES.....................................................................................................50


Frame1


INTRODUCCIÓN
Así como existe tanta confusión por cuál es la religión y/o iglesia verdadera, hay también gran controversia con relación a la música. Así como hay iglesias para todos los gustos, también se ha creado música para cada gusto y conveniencia. Así como cada iglesia dice ser la iglesia verdadera de Dios, de igual forma, cada defensor de un determinado estilo de música dice que es la más apropiada y, la que Dios acepta como alabanza. Lo único indiscutible es que, todo esto, tanto lo uno como lo otro, lo ha generado el hombre,... o sea, nosotros.
Respecto a la música hay tanto que decir, porque el hombre -como en otros temas- lo ha hecho controversial; sin embargo trataré de ser lo más conciso posible.
Considero que, como en todo aspecto de la vida cristiana, la elección de la música apropiada para el uso diario o común y para los cultos en los templos, se basa en la espiritualidad y en el criterio santificado de cada persona. Existen personas que les fascina la música, pero si no procuran estos dos fundamentos, sus elecciones no serán del todo acordes con lo que el Señor nos ha dejado establecido. Vale resaltar que los fundamentos antes mencionados no se consiguen estudiando “música” por años en una universidad u otro centro similar, ni siendo un erudito en dicho campo; considero que es mucho más simple, es querer buscar la guía divina en todo lo que hacemos. La sumisión diaria a Dios nos lleva a la espiritualidad; la espiritualidad a la obediencia; el deseo de obediencia al conocimiento de la voluntad de Dios; el conocimiento al criterio santificado; el criterio santificado a un agudo discernimiento.

Estoy convencido que nuestra opinión y elección basada en nuestros gustos, siempre será muy limitada, errónea, parcializada y por ende sin validez. Si seguimos opinando guiados por nuestros gustos no santificados y no por un criterio refinado y espiritual que tenga asidero en las instrucciones dadas por el mismo Señor, sólo fomentaremos mayor confusión de la ya existente. Si tan sólo obedeciéramos y pusiéramos en práctica las instrucciones inspiradas, antes de hacer prevalecer nuestra posición, opinión o gustos, ¡no existiría tal controversia! Pero ya sabemos que esto debe suceder en los últimos días, porque en medio de la confusión, Dios escogerá a los que le sirven y le adoran en espíritu y en verdad, de acuerdo a su Voluntad.

Se podría decir que respecto a la música sacra existe gran ignorancia voluntaria, por que –tanto autores como intérpretes, “arreglistas”, productores, distribuidores y todos los que se dedican o tienen relación con ella- temen o no quieren conocer cuál es la voluntad del Señor al respecto; o si la conocen, no la toman en cuenta, sólo Dios y ellos lo saben por qué; ¡Luz tenemos!
Mi estimado hermano, a usted que esta leyendo esta introducción, le insto a evitar los conflictos innecesarios relacionados con la música, a dejar a un lado nuestro gusto egoísta y convenido y, reemplazarlo por un “escrito está”. Le recomiendo seguir estos tres pasos que cada verdadero cristiano adventista debe practicar para la elección de la música que verdaderamente agrade a Dios:
1º Aceptar que Dios ha trazado el camino que debemos seguir, por lo tanto ha dejado claramente establecido los principios para no desviarnos por sendas peligrosas, ni a un extremo ni al otro.

2º Aceptar que la voluntad de Dios nos es revelada por medio de la Biblia y también por medio de los escritos de su sierva Elena G. de White.

3º Leerlos y, -lo más importante-, ponerlos en práctica.
Quisiera compartir con usted estos hermosos textos, sin duda alguna, inspirados por nuestro Dios:

Los que... se han entregado al servicio de Dios, llegan a ser hombres de sano criterio y agudo discernimiento”. (Mensajes para los Jóvenes, pág. 63)

La religión de Cristo, no hace tosco, desprolijo y descortés al que lo acepta, al contrario, lo eleva y ennoblece, refina sus gustos, santifica su criterio y lo hace apto para estar en sociedad con los ángeles celestiales...” (Mensajes para los Jóvenes, pág. 35)
Ante todo lo expuesto, quiero resaltar que, no pretendo en lo más mínimo fomentar una reforma musical en alguien que ya tiene definido su “gusto” musical; pero si usted está dispuesto a alabar a Dios de acuerdo a su Voluntad y su Santidad, y decide optar por la música apropiada, le invito a descubrir en los artículos siguientes, una clara luz sobre el tan controvertido tema, vale decir, “La música adventista”.

El compilador.



LA MÚSICA Y LOS CONFLICTOS EN LAS IGLESIAS
¿Cómo debemos resolver los desacuerdos suscitados a raíz del tema de la música en la iglesia?
A lo largo de la historia moderna de la iglesia, la música ha sido motivo de discusión y contro­versia. El plan de Satanás es mantener al pueblo de Dios lejos del equilibrio y desubicado. A lo largo de los años, la música ha sido un área esco­gida por el enemigo para levantar barreras entre el pueblo de Dios. ¿Por qué? Porque la música es un medio de expresión muy poderoso y eficiente.
Es un área tan subjetiva, que los gustos perso­nales pueden entrar en escena con mucha fuerza. Corremos el riesgo de irnos a los extremos; por eso, el equilibrio en este asunto es sabiduría.
La iglesia, preocupada por orientar a sus miembros sobre este tema, preparó un documen­to sobre la “Filosofía Adventista Del Séptimo Día con relación a la Música”.
En ese documento se abordan temas importantes, tales como: el músi­co, la música, la letra, la alabanza congregacional, los instrumentos musicales, la producción musi­cal, la música en el evangelismo y otros asuntos concernientes. Todo eso persigue el objetivo de proporcionar a la iglesia una amplia información acerca de este tema tan importante. Recomen­damos que ese documento sobre la música sea leído y estudiado en la junta directiva de cada iglesia.
___________________

- Esta respuesta fue publicada en la Revista del Anciano, Octubre - Diciembre del 2005.

FILOSOFÍA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA ACERCA DE LA MÚSICA
Dios ha entretejido la música en la trama misma de su creación. Leemos que cuando hizo todas las cosas, "alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios" (Job 38:7). El libro del Apo­calipsis describe el cielo como un lugar de alabanza incesante, que resuena con cánticos de adoración a Dios y al Cor­dero por parte de todos (Apoc. 4:9-11; 5:9-13; 7:10-12; 12:10-12; 14:1-3; 15:2­4; 19:1-8).
Debido a que Dios hizo al ser huma­no a su imagen, compartimos el amor y el aprecio por la música con todos los seres creados. De hecho, la música puede tocarnos y conmovernos con un poder que va más allá de las palabras o cualquier otro tipo de comunicación.1 La mejor música, la más pura, eleva nuestro ser hasta la misma presencia de Dios, donde los ángeles y los seres no caídos lo adoran con cánticos.
Pero el pecado ha lanzado una pla­ga sobre la creación. La imagen divina ha sido desfigurada y casi borrada; en todos los aspectos, este mundo y los dones de Dios nos llegan con una mez­cla de bien y de mal. La música no es moral ni espiritualmente neutra. Puede elevarnos hasta la experiencia humana más sublime o puede ser usada por el príncipe del mal para rebajarnos y de­gradarnos, para despertar sensualidad, pasiones, desesperación, ira y odio.
La mensajera del Señor, Elena de White, continuamente nos anima a elevar nuestra perspectiva en cuanto a la música. Ella nos dice: "Cuando no se abusa de la música, ésta es una gran bendición; pero mal empleada, es una terrible maldición" (El hogar cristiano, p. 371)2 "Debidamente empleada es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos hacia temas más no­bles, y a inspirar y levantar el alma" (La educación, p. 167).
En cuanto al poder del canto, ella escribe: "Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. ¡Cuán a menudo la memoria recuerda alguna palabra de Dios al alma oprimida y a punto de de­sesperar -mediante el tema olvidado de algún canto de la infancia-, y entonces las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito, y se imparte valor y alegría a otras almas! [...] Como parte del ser­vicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un canto es una oración. [...] Al conducirnos nuestro Redentor al um­bral de lo infinito, inundado con la glo­ria de Dios, podremos comprender los temas de alabanza y acción de gracias del coro celestial que rodea el trono, y al despertarse el eco del canto de los ángeles en nuestros hogares terrenales, los corazones serán acercados más a los cantores celestiales. La comunión con el cielo empieza en la tierra. Aquí apren­demos la clave de su alabanza" (La edu­cación, p. 169).
Como adventistas del séptimo día, creemos y predicamos que Jesús pronto vendrá otra vez. En nuestra proclama­ción mundial de los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6 al 12, llamamos a todos los pueblos a aceptar el evangelio eterno, alabar a Dios el Creador y prepararse para encontrarse con nuestro Señor en su pronto regreso. Desafiamos a todos a elegir lo bueno y no lo malo, para que "renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación glo­riosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2:12, 13).
Creemos que el evangelio afecta todos los aspectos de la vida. Por eso, sostenemos que, dado el vasto potencial de la música para el bien o para el mal no podemos ser indiferentes ante ella. Aunque percibimos que los gustos en música varían en gran manera de un individuo a otro, creemos que la Biblia y los escritos de Elena de White sugieren principios que pueden moldear nuestras elecciones.
"Música sacra­” -también llamada música religiosa- es una expresión que se usa en este documento para designar a la música que se centraliza en Dios, y en temas bíblicos; cristianos. En la ma­yoría de los casos, es música compuesta para ser utilizada en los cultos en las reuniones de evangelización o en la devoción personal, y puede ser música vocal e instrumental. Sin embargo, no toda música considerada sacra/religiosa puede ser aceptable para un adventista del séptimo día. La música sacra no debe evocar asociaciones seculares o invitar a la conformidad con normas mundanas de pensamiento o comporta­miento.
"Música secular" es la música com­puesta para ambientes ajenos al servicio de culto o de devoción personal. Apela a los asuntos comunes de la vida y a las emociones básicas del ser humano. Pro­viene de nuestro ser interior y expresa la reacción del espíritu humano ante la vida, el amor y el mundo en el que el Señor nos ha colocado. Puede elevar o degradar moralmente al ser humano. Aunque no está destinada a alabar a Dios, puede tener un lugar legítimo en la vida del cristiano. En su elección debe seguirse los principios presentados en este documento.
Principios para guiar al cristiano:

La música con la que se deleita el cristiano debe ser dirigida por los si­guientes principios:


1. Toda la música que el cristiano escuche, interprete o componga, ya sea sacra o secular, glorificará a Dios: "Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Cor. 10:31). Éste es el princi­pio bíblico fundamental. Cualquier cosa que no pueda satisfacer esta norma ele­vada debilitará nuestra experiencia con el Señor.
2. Toda la música que el cristiano escuche, interprete o componga, ya sea sacra o secular, debe ser lo más noble y lo mejor: "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo hones­to, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Fil. 4:8). Como seguidores de Jesucristo que es­peramos y anhelamos unirnos a los co­ros celestiales, consideramos la vida en esta tierra como una preparación para, y un anticipo de, la vida por venir.
De estos dos fundamentos -glori­ficar a Dios en todas las cosas, y elegir lo más noble y lo mejor- dependen los demás principios que se presentan a continuación para la selección musical.
3. La música debe caracterizarse por ser de calidad, equilibrada, apropiada y auténtica. Fomentará nuestra sensibi­lidad espiritual, psicológica y social, y nuestro crecimiento intelectual.
4. Apelará tanto al intelecto como a las emociones y tendrá un efecto positi­vo sobre el cuerpo.
5. La música revelará creatividad y estará compuesta con melodías de cali­dad. Cuando utiliza armonía, ésta debe ser usada de una forma interesante y artística, con ritmos que la complemen­ten.
6. La música vocal empleará letras que estimulen positivamente nuestras habilidades intelectuales así como nues­tras emociones y nuestra fuerza de vo­luntad. Las buenas letras son creativas, ricas en contenido y de buena compo­sición. Se concentran en lo positivo y reflejan valores morales; educan y ele­van; y se corresponden con una teología bíblica sólida.
7. Los elementos musicales y litera­rios deben obrar armoniosamente uni­dos para influir sobre el pensamiento y la conducta, en concordancia con los valores bíblicos.
8. La música debe mantener un equilibrio prudente de los elementos es­pirituales, intelectuales y emocionales.
9. Debemos reconocer y aceptar la contribución de diferentes culturas en la adoración a Dios. Las formas y los instrumentos musicales varían en gran manera dentro de la familia adventista del séptimo día mundial, y la música proveniente de una cultura puede sonar extraña para alguien de una cultura di­ferente.
Hacer música adventista del séptimo día implica elegir lo mejor y, sobre todo, acercarnos a nuestro Creador y Señor para glorificarlo. Enfrentemos el desafío de tener una visión musical alternativa viable y; como parte de nuestro mensaje profético, hagamos una contribución musical adventista distintiva como un testimonio al mundo respecto de un pueblo que espera el pronto regreso de Cristo.
___________________

- Este documento fue aprobado por la Junta Ejecutiva de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el Concilio Anual en Silver Spring, Ma­ryland, el 13 de octubre de 2004, y por la Junta Directiva Plenaria de la División Sudamericana realizada en Bra­silia el 3 de mayo de 2005.

- Referencias:

1 "Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual" (La educación, p. 168).

2 Ella también dice que "justamente antes de la terminación del tiempo de gracia [...] habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de algunos seres racionales quedará confundido de tal manera que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma, mediante ese ruido des­concertante. Esto constituye una invención de Satanás para ocultar sus ingeniosos métodos destinados a tornar ineficaz la pura, sincera, elevadora, ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo" (Mensajes selectos, t. 2, p. 41).

- Publicado por la Revista Adventista, Septiembre del 2005.

ORIENTACIONES CON RELACIÓN A LA MÚSICA PARA LA IGLESIA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA EN SUDAMÉRICA
La Iglesia Adventista del Séptimo Día surgió en cumplimiento de la profecía con el obje­tivo de preparar a un pueblo para el regreso de Jesús. Fue escogida como un instrumento di­vino para proclamar a todo el mundo las buenas nuevas de salvación por la fe en el sacrificio de Cristo y la obediencia a sus mandamientos.
La vida de aquéllos que aceptan esa respon­sabilidad debe ser tan consagrada como su pro­pio mensaje. Este principio se aplica, de manera especial, a aquéllos que, por medio de la música, tienen la misión de conducir a la iglesia de Dios en la adoración, en la alabanza y en la evangeli­zación, ya que "la música sólo es aceptable a Dios cuando el corazón es consagrado, enternecido y santificado" (Elena G. de White, Carta 198-1895). Es necesario recibir primero, para ofrecer después. Es necesario tener un compromiso personal con el mensaje, para poder transmitirlo después. Es necesario tener un encuentro personal con Dios, para entonces reconocer su santidad, desarro­llando así una sensibilidad musical adecuada.
Ante esta realidad, los que producen, selec­cionan o interpretan la música usada en la iglesia, necesitan mucha comunión, sabiduría, orienta­ción y apoyo. Deben tener una visión de la gran­deza del ministerio que tienen en sus manos y también el máximo cuidado al hacer sus eleccio­nes. "No es suficiente entender los rudimentos del arte de cantar, sino que, junto con la comprensión y el conocimiento, debe haber tal conexión con el Cielo que los ángeles puedan cantar por interme­dio de nosotros" (Mensajes selectos, 1. 3, p. 383).
La música es uno de los dones más grandes dados por Dios y, por eso mismo, es un elemento indispensable en el proceso de crecimiento cris­tiano. "La música es uno de los grandes dones que Dios concedió al hombre, y uno de los ele­mentos más importantes en un programa espiri­tual. Es una avenida de comunicación con Dios, y es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual" (La educación, p. 168).
Ejerce influencia sobre asuntos de conse­cuencias eternas. Puede elevar o degradar, y ser empleada tanto para el bien como para el mal. "Tiene poder para subyugar naturalezas rudas e incultas, para avivar el pensamiento y despertar simpatía, para promover la armonía en la acción, y desvanecer la melancolía y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo" (La educación, p. 167).
La música es uno de los elementos más im­portantes en cada actividad de la iglesia, y por eso debe ser usada siempre de manera edificado­ra. "El canto es uno de los medios más eficaces de impresionar el corazón con la verdad espiritual. A menudo, por las palabras del cántico sagrado, fueron abiertas las fuentes del arrepentimiento y de la fe" (El evangelismo, p. 365).
Las siguientes orientaciones son presentadas procurando el crecimiento del área de la música, de cada músico involucrado y de la iglesia como un todo. Complementan los principios presenta­dos por la Asociación General y deben dirigir la música dentro de la Iglesia Adventista en Suda­mérica. Su aceptación proporcionará elecciones sabias, el cumplimiento de la misión y la conquis­ta de mejores resultados.
A fin de identificar correctamente el papel de la música y de los músicos adventistas, toda la actividad musical de la iglesia deberá ser llamada Ministerio de la Música. Los músicos adventistas tendrán una visión clara de su papel como minis­tros; y la iglesia, una visión distinta de la música, su objetivo y su mensaje como un ministerio.

l. EL MÚSICO

1. Debe cultivar una vida de devoción, a la al­tura de un cristiano auténtico, basada en la prác­tica regular de la oración y la lectura de la Biblia.


2. Necesita expresar su encuentro personal con Cristo por medio de la música.
3. En consecuencia, trata a la música como una oración o un sermón, preparándose espiri­tualmente para cada presentación (El evangelis­mo, p. 371).
4. Debe representar correctamente los prin­cipios de la iglesia en su vida y reflejar el mensaje de la música que presenta, edita o compone.
5. Debe estar en armonía con los principios de la iglesia, viviendo los principios de la mayor­domía cristiana y siendo miembro activo de una iglesia local.
6. Precisa desarrollar el arte, en todas sus actividades, como un ministerio. No resalta su imagen personal, sino el mensaje que será trans­mitido.
7. Cuida su apariencia personal, para reflejar el patrón de modestia y decencia presentado por la Biblia.
8. Canta con entonación clara, pronunciación correcta y articulación distinta (Obreros evangéli­cos, p. 370).
9. Evita todo lo que pueda apartar la atención del mensaje de la música, como gesticulación ex­cesiva y extravagante, y orgullo en la presenta­ción (El evangelismo, p. 365).
10. En sus presentaciones evita la amplifica­ción exagerada, tanto vocal como instrumental.
11. Evita el uso de tonos estridentes, distor­siones vocales o instrumentales, así como también el estilo de los cantantes populares.

12. Respeta el ambiente de la iglesia y las horas del sábado al vender sus materiales.


13. Debe recibir orientación y apoyo espi­ritual del liderazgo del Ministerio de la Música, líderes de la iglesia y del pastor local.
II. LA MÚSICA

1. Glorifica a Dios y ayuda a los oyentes a adorarlo de manera aceptable.


2. Debe ser compatible con el mensaje, man­teniendo el equilibrio entre el ritmo, la melodía y la armonía (1 Crón. 25:1, 6, 7).
3. Debe armonizar la letra con la melodía, sin mezclar lo sagrado con lo profano.
4. No sigue tendencias que abran la mente hacia pensamientos impuros, que llevan a com­portamientos pecaminosos o que destruyan el aprecio por lo que es santo y puro. "La música secular o aquélla que sea de naturaleza dudosa o cuestionable nunca debiera introducirse en nues­tros cultos" (Manual de la iglesia, p. 74).
5. No se deja guiar sólo por el gusto y la expe­riencia personales. Los hábitos y la cultura no son guías suficientes en la elección de la música. "En algunas de nuestras iglesias he escuchado solos que eran inapropiados para el servicio de culto en la casa de Dios. Las notas prolongadas y los soni­dos peculiares tan comunes en el canto de ópera no agradan a los ángeles. Éstos se complacen en oír los sencillos cantos de alabanza expresados en un tono natural" (El evangelismo, p. 372).
6. No debe rebajarse a fin de obtener con­versiones, sino que debe elevar al pecador hacia Dios (El evangelismo, p. 105). Elena de White dice que "[...] volverían a ocurrir justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. [...] vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de algunos seres racionales quedará con­fundido de tal manera, que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto con­sideran como la actuación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma, mediante ese ruido desconcertante. Esto consti­tuye una invención de Satanás para ocultar sus ingeniosos métodos destinados a tornar inefi­caz la pura, sincera, elevadora, ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo" (Mensajes selectos, t. 2, p. 41).
7. Provoca una reacción positiva y saludable en aquéllos que la oyen.
III. LA LETRA

1. Debe ser de fácil comprensión y estar en armonía con las enseñanzas de la Biblia.


2. Debe tener valor literario y teológico con­sistente. No usar letras livianas, vagas y senti­mentales, que apelen sólo a las emociones.
3. No debe ser superada por los arreglos o los instrumentos de acompañamiento.
4. Debe mantener el equilibrio entre himnos dirigidos a Dios y cánticos que contienen peticio­nes, llamados, enseñanzas, testimonios, amo­nestaciones y ánimo (Col. 3:16; He. 5:19).
5. Se debe evitar su presentación en otro idioma, que no sea el local, para que pueda ser comprendida y los oyentes sean edificados.
IV. LA ALABANZA DE LA CONGREGACIÓN

1. Debe ser más valorada, porque por medio de ella toda la iglesia participa. "El canto no siem­pre debe ser hecho sólo por algunos. Permítase que toda la congregación participe, tanto como sea posible" (Testimonies, t. 9, p. 144). Los mo­mentos de alabanza de la congregación:


a. Involucran la participación de todos en el culto.

b. Armonizan el corazón del hombre con Dios.

c. Ejercen una influencia unificadora del pue­blo de Dios en un solo pensamiento.

d. Dan oportunidad para expresar las emociones y los sentimientos personales.

e. Fortalecen el carácter.

f. Tienen gran valor educativo.

g. Resaltan un buen principio de mayordo­mía, al desarrollar un talento dado por Dios.

h. Dirigen al oyente hacia Cristo.


2. No debe ser usada para llenar espacios va­cíos, o un imprevisto. Debe estar incluida dentro de cualquier culto o programa, en un momento especial, valorando su importancia.
3. No debe ser realizada de manera fría, au­tomática o con falta de preparación. Los himnos que serán cantados y el mensaje que será expues­to deben estar unidos entre sí, fruto de la plani­ficación y de la cuidadosa organización entre los líderes y el Ministerio de la Música (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 458).
4. Siempre y cuando sea posible, el ministro de la alabanza debe ocupar un lugar en la plata­forma, como uno de los participantes en el culto de adoración.
5. Deben ser estimulados grupos musicales que involucren a una buena cantidad de perso­nas. "[ ... ] Muy pocas veces convendrá que los can­tos sean ofrecidos por unos pocos" (Consejos sobre la salud, p. 481).
6. Debe haber cuidado especial para no usar músicas que apenas agraden a los sentidos, ten­gan conexión con lo carismático o den prioridad al ritmo.
V. LOS INSTRUMENTOS

1. Los instrumentistas de la iglesia siempre deben ser estimulados a participar de los cultos de adoración, con instrumentos en vivo. Hablan­do del canto, Elena de White recomienda: "[...] Acompáñese entonces el canto con instrumentos musicales tocados con habilidad. No hemos de oponernos al empleo de instrumentos de música en nuestra obra" (El evangelismo, p. 370).


2. Debe haber mucho cuidado al utilizar ins­trumentos asociados con la música popular y fol­clórica o que necesiten amplificación exagerada. Cuando son mal utilizados, hacen competencia al mensaje de la música y lo debilitan.
3. El uso de play-backs para números espe­ciales debe ser alternativo. Deben ser usados de manera equilibrada, siempre en apoyo al canto de la congregación.
4. Los instrumentos deben ocupar su papel de acompañamiento, dando prioridad al mensaje. "La voz humana que canta la música de Dios con un corazón lleno de gratitud y agradecimiento, es para él mucho más agradable que la melodía de todos los instrumentos musicales que han sido inventados por manos humanas" (El evangelismo, p.369).
5. La presentación de música que esté dentro de las recomendaciones de la iglesia y que edifi­que a los oyentes, debe tener prioridad antes que las orquestas, las bandas y otros grupos...
VI. LAS PRODUCCIONES MUSICALES

1. Las producciones musicales adventistas deben caracterizarse por resaltar nuestro mensa­je distintivo.


2. Los compositores, los arregladores, los productores y los directores deben dar prioridad, valorar y trabajar con músicos que estén compro­metidos con los principios musicales de la igle­sia.
3. Las producciones musicales de las institu­ciones adventistas deben ser referencias de los valores musicales de la iglesia.
4. Se debe dar atención y cuidado especial a las producciones vendidas en locales de propie­dad de la iglesia, para que reflejen nuestros valo­res musicales.
5. La música presentada en las estaciones de radio y los canales de televisión que son propie­dad de la iglesia, también debe reflejar nuestros valores musicales. Ella posee una gran influencia, forma la cultura musical de la iglesia, y llega a ser una referencia musical de la iglesia para los oyen­tes y los telespectadores.
VII. LA EDUCACIÓN MUSICAL

1. Debe considerarse la posibilidad de apoyar a los niños en su entrenamiento musical, a fin de preparar futuros músicos que servirán a la iglesia. Este apoyo podrá ser dado por medio de maestros de música de la propia iglesia o patrocinar clases de música para algún interesado.


2. La música debe ser valorada y bien traba­jada en los hogares cristianos. La instrucción y la formación de un gusto musical saludable debe comenzar temprano en la vida de los niños. Los padres deben conversar, orientar y ser un modelo positivo para sus hijos, al escoger con sabiduría la música que será escuchada en casa.
3. La educación adventista debe estimular a los alumnos en el aprendizaje de instrumentos musicales, lectura de partituras y canto vocal en coros o grupos.
4. Las presentaciones musicales, en todas las instituciones educativas adventistas del séptimo día, deben estar en armonía con las directrices de la iglesia. Esto se aplica a los talentos locales como también a artistas y grupos visitantes. Lo mismo se aplica al uso de los medios de comunicación para entretenimiento (películas y otros) patrocinados oficialmente por la institución.
VIII. LA ADMINISTRACIÓN DE LA MÚSICA EN LA IGLESIA

1. Cada iglesia debe tener su comisión de Música debidamente organizada y que manten­ga reuniones regulares. La administración del Ministerio de la Música no debe estar en manos de una sola persona.


2. Deben realizarse charlas, sermones, semi­narios o festivales de alabanza que involucren a cantantes o grupos, y fortalezcan el compromiso con la iglesia y sus principios musicales.
3. El liderazgo de la iglesia debe animar a sus miembros a desarrollar sus talentos musicales, al establecer un coro, un cuarteto, un grupo musical, una orquesta o fortalecer un talento individual.
4. La iglesia debe, dentro de lo posible, tra­tar de adquirir algún instrumento musical propio para fortalecer la alabanza y la formación musical.
5. La comisión directiva del Ministerio de la Música debe organizar y preparar música espe­cial, y un responsable de la alabanza de la con­gregación para todos los cultos de la iglesia.
6. La salida o la recepción de grupos musi­cales o cantantes debe tener una recomendación oficial de la iglesia de la que es miembro. Esta ac­titud valora a los buenos músicos y da seguridad a la iglesia.
7. La música no debe ser motivo de discusio­nes o actitudes radicales. La búsqueda del patrón divino debe ser guiada por el amor y la oración y no por la imposición.
IX. LA MÚSICA EN LA EVANGELIZACIÓN

1. Toda presentación musical debe contener siempre y cuando sea posible, un mensaje bíblico y un llamado u ofrecimiento de un curso bíblico a aquéllos que aún no sean bautizados, tratando de llevarlos a Jesús.


2. Los grupos musicales y los cantantes deben buscar maneras de actuar directamente, y de forma sistemática, en las campañas misioneras y evangelizadoras de la iglesia; o desarrollar sus propios proyectos para cumplir la misión.
X. LA MÚSICA EN EL CULTO

1. La música debe ocupar un lugar tan es­pecial como la oración y el mensaje de la Biblia, dentro del culto y la adoración a Dios. Ésta es un sacrificio de alabanza, un medio de promover el crecimiento espiritual, de glorificar a Dios y dirigir al oyente hacia él.


2. El mensaje musical especial y la alabanza de la congregación deben estar en armonía con el mensaje bíblico que será presentado. Eso fortale­ce su impacto.
3. La música para el culto debe tener belleza, majestad y poder (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 458).
4. La música debe ser escogida de manera específica para cada ambiente, programa o culto de la iglesia. "Los que hacen del canto una parte del culto divino, deben elegir himnos con música apropiada para la ocasión, no de notas fúnebres, sino alegres y, con todo, melodías solemnes" (El evangelismo, p. 370).


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