Retroceso laboral, discriminación y riesgo en las maquiladoras



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Fuente: Encuesta EMIM 2002.

Otro rubro importante que dibuja las formas de organización del trabajo es la movilidad interna, referida a los ajustes en puestos y categorías, rotación de turnos, polivalencia y movilidad geográfica. La información obtenida permite plantear la presencia de una cierta tendencia hacia ella, de rompimiento de los puestos de trabajo rígidos y en donde se obliga al sindicato a introducir la movilidad en los contratos colectivos de trabajo. Este es un tema que se tratará con mayor detalle en la parte correspondiente a las relaciones laborales, pero expresa un tipo de organización del trabajo encaminado a la flexibilidad laboral mediante la cual la figura del obrero se modifica sustancialmente, del obrero especializado y con funciones inamovibles a otro que circula dentro de la fábrica de acuerdo a las necesidades de la planta. La movilidad interna es una de las formas novedosas que se han introducido en los espacios productivos, su instrumentación impacta sobre el incremento en la productividad del trabajo, en este sentido, las estrategias empresariales buscan que los trabajadores se involucren más con la empresa e incrementen su productividad a través del desarrollo de otras capacidades y habilidades en diferentes puestos de trabajo.



II.1.4. Tercera dimensión: las relaciones laborales

A este respecto la investigación aborda dos puntos de interés, primero el relativo a la negociación colectiva y el papel de los sindicatos y, en segundo, la flexibilidad laboral. En la encuesta se identifica la participación formal e informal tanto del sindicato como de los trabajadores en lo tocante a los cambios tecnológicos, en la organización del trabajo, en el empleo y en el proceso de trabajo.

De las 18 empresas maquiladoras registradas ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, 17 tienen contratos colectivos de trabajo depositados en ella, los titulares de los contratos son la Confederación de Trabajadores de México (CTM) con el 50%, le sigue la Federación de Trabajadores del estado de Querétaro (FTEQ) con el 33.3% y la Confederación Regional de Obreros y Campesinos (CROC) con el 16.7%. La relación sindical se mantiene corporativizada y el control sindical sigue en manos de las organizaciones que tradicionalmente han dominado el panorama sindical mexicano. Lo real es que el sindicato en la mayoría de las maquiladoras se ha convertido en algo etéreo, no existe físicamente entre los trabajadores, los obreros no conocen a sus líderes, los gerentes saben que hay sindicato pero no tienen contacto con los delegados, la única presencia es la formal al momento de firmar los contratos y cuando corresponde establecer los nuevos salarios, pero esto se hace en la Junta de Conciliación y Arbitraje. En algunos casos, el sindicato ya no tiene una estructura al interior de las empresas maquiladoras, los representantes no son trabajadores de las empresas, son actores externos. Evidentemente, eso le permite a la empresa tomar decisiones sin tener que enfrentar al sindicato y a los trabajadores, y puede entenderse como una forma de flexibilizar las relaciones laborales.

El diseño de la encuesta ayuda a confrontar los procedimientos formales e informales en la participación de los trabajadores en los rubros de organización del trabajo, innovación tecnológica, empleo y proceso de trabajo; esta comparación es relevante en la medida en que contribuye a introducirse en el campo de las prácticas (concientes o no) concretas que se siguen al interior de la empresa y que le dan un sello característico propio a las estrategias desarrolladas por los empresarios, las cuales encuentran respuestas subjetivas de los trabajadores, algunas que favorecen la actividad laboral y otras que tienden a entorpecerlo y a generar conflictos entre los distintos actores de la producción.

Cuadro II.12

Intervención en la organización del trabajo



Porcentajes

Intervienen en

Sindicato

Trabajadores

Ambos

No participa

Total

F

I

F

I

F

I

F

I

F

I

Información sobre el cambio

28.6

28.6

42.9

28.6

14.3

14.3

14.3

28.6

100

100

Discusión y propuestas de cambio

14.3

--

28.6

--

14.3

14.3

42.9

85.7

100

100

Toma de decisiones en el cambio

--

--

--

--

--

--

100.0

100.0

100

100

Evaluación del cambio

--

--

14.3

--

14.3

--

71.4

100.0

100

100

Mejoramiento permanente del cambio

14.3

--

14.3

14.3

71.4

--

--

85.7

100

100

Siglas: F = Intervención formal; I = Intervención informal

Fuente: Encuesta EMIM 2002.

Es clara la tendencia de las maquiladoras queretanas a generar estrategias en las que el sindicato y los trabajadores tengan niveles mínimos de participación, sean éstos formales o informales; la presencia de empresas flexibles es un hecho comprobable empíricamente. La información expresa con claridad que puede haber algún tipo de intervención en temas de información, en la evaluación, en la elaboración de propuestas, pero cuando se trata de tomar la decisión, ésta queda en manos de la empresa. Comparando el comportamiento en términos de los discursos de la importancia del involucramiento de los trabajadores y su instrumentación real, se observa una brecha muy amplia entre ambos.
Cuadro II.13

Intervención en el cambio tecnológico

Porcentajes

Intervienen en



Sindicato

Trabajadores

Ambos

No participa

Total

F

I

F

I

F

I

F

I

F

I

Información sobre el cambio

28.6

28.6

28.6

28.6

28.6

14.3

14.3

28.6

100

100

Discusión y propuestas de cambio

--

--

14.3

--

14.3

--

71.4

100.0

100

100

Toma de decisiones en el cambio

--

--

--

--

--

--

100.0

100.0

100

100

Evaluación del cambio

--

--

14.3

14.3

--

--

85.7

85.7

100

100

Mejoramiento permanente del cambio

--




--




14.3




85.7




100

100

Siglas: F = Intervención formal; I = Intervención informal

Fuente: Encuesta EMIM 2002.

La flexibilidad es alta en el rubro del cambio tecnológico, los niveles de participación por parte del sindicato están reducidos al ámbito de la información. Si a nivel de la organización del trabajo se permite cierta participación, cuando se pasa al cambio tecnológico el asunto es más hermético. La base tecnológica es competencia exclusiva de las altas gerencias, las exigencias de diversificación del producto, el cuidado en las líneas de producción y el indispensable éxito a la hora de decidir el tipo de tecnología a emplear, conducen a la empresa a tratar de evitar discusiones y posibles obstáculos que el sindicato y los trabajadores pudieran poner ante una intervención reglamentada. Esta misma lógica se manifiesta de manera semejante en el entorno de las maquiladoras respecto a la intervención de los trabajadores, prevalece cierta desconfianza entre los mandos medios y superiores en las posibles aportaciones del trabajador hacia el mejoramiento del proceso de producción.

En referencia a la participación del sindicato sobre esta temática el argumento es contundente: en los hechos no existe, sólo aparece en épocas de negociación formal de contrato colectivo con el propósito de obtener ventajas para la central sindical a la que esté afiliado. Nuevamente se demuestra que el rol de los sindicatos ha cambiado sustancialmente respecto a lo que fue en décadas pasadas, el corporativismo y los acuerdos entre las cúpulas sindicales con el gobierno y los empresarios están en una etapa de nuevas definiciones que requieren estudios particulares.


Cuadro II.14

Intervención en cuestiones de empleo

Porcentajes

Intervienen en



Sindicato

Trabajadores

Ambos

No participa

Total

F

I

F

I

F

I

F

I

F

I

Reajuste de personal

14.3

42.9

--

--

--

--

85.7

57.1

100

100

Contratación de eventuales

14.3

14.3

--

--

--

--

85.7

85.7

100

100

Creación de puestos de confianza

--

--

14.3

14.3

--

--

85.7

85.7

100

100

Subcontratación

--

--

--

--

--

--

100.0

100.0

100

100

Siglas: F = Intervención formal; I = Intervención informal

Fuente: Encuesta EMIM 2002.

En materia de empleo resalta la subcontratación en donde los trabajadores no tienen intervención en ninguna de las empresas, ni formal ni informalmente. En cuestiones de reajuste de personal es donde debería haber una mayor participación y en donde se debería presionar a las empresas para que éstas no minen la planta sindical. Los resultados expresan una participación ínfima, a ello se le debe agregar el desinterés del sindicato por hacer suyos este tipo de conflictos. Lo mismo ocurre en el rubro de creación de puestos de confianza, la gerencia tiene plenos poderes en el 85% de los casos para determinar si contrata o no a más trabajadores de confianza. Vale la pena comentar que aunque la subcontratación no es una práctica extendida todavía en las maquiladoras de la entidad, queda explícita la intención de preservar para sí un aspecto que se viene incrementando en el ámbito laboral y que conviene observar su comportamiento en los próximos años.

Cuadro II.15

Intervención en el proceso de trabajo

Porcentajes


Interviene en



Sindicato

Trabajadores

Ambos

No participa

Total

F

I

F

I

F

I

F

I

F

I

Definición de manual de puestos

14.3

14.3

--

--

--

--

85.7

85.7

100

100

Movilidad interna

28.6

--

--

14.3

--

--

71.4

85.7

100

100

Asignación de tareas

--

--

14.3

28.6

--

--

85.7

71.4

100

100

Sanciones

42.9

28.6

--

--

--

--

71.4

71.4

100

100

Definición de métodos de trabajo

--

--

14.3

28.6

--

--

85.7

71.4

100

100

Definición de estándares de producción y calidad

--

--

14.3

14.3

--

--

85.7

85.7

100

100

Siglas: F = Intervención formal; I = Intervención informal

Fuente: Encuesta EMIM 2002.

Nuevamente se presenta una clara tendencia a la no participación tanto del sindicato como de los trabajadores en cuestiones relacionadas al propio proceso de trabajo y las funciones que realizan al interior de él, donde se observa una mayor participación del sindicato es en el rubro de las sanciones (42.9%); en cambio en la definición de estándares de producción y calidad, la participación formal e informal del sindicato es nula y la de los trabajadores es mínima.

II.1.5. Perfil de la mano de obra

En este apartado se revisan las características de los trabajadores de las empresas maquiladoras, específicamente en lo que se refiere a género, edad, nivel de escolaridad y antigüedad en el empleo. Es evidente que el perfil de la mano de obra tiene una incidencia importante en relación a las características técnicas y socioculturales de los actores, ello permite entender ciertas conductas que se siguen en las rutinas laborales; elementos como la edad y el nivel de escolaridad tienen efectos en las prácticas que realizan los trabajadores en cuanto al grado de aceptación de una actividad determinada, asimismo, la información sobre el género indica las tendencias de empleo. La antigüedad es un indicador de la estabilidad en el trabajo.

Cuadro II.16

Género por categoría ocupacional

Porcentajes

Categoría ocupacional

Mujeres

Hombres

Total

Directivas y Directivos

6.7

93.3

100.0

Administrativas y Administrativos

60.4

39.6

100.0

Profesionistas y técnicas y técnicos

17.3

82.7

100.0

Supervisoras y supervisores

18.7

81.3

100.0

Obreras y obreros especializados

17.4

82.6

100.0

Obreras y obreros generales

44.6

55.4

100.00

Fuente: Encuesta EMIM 2002

El sector maquilador ha sido tradicionalmente un espacio de trabajo femenino, para el caso del estado de Querétaro esto ya no es así, pues en casi todas las categorías predomina el trabajo masculino, incluso en el de obreras y obreros generales (44.6% contra 55.4%). Atrae la atención que muy pocas mujeres (6.7%) se encuentren al frente de las empresas ocupando altos cargos directivos, de hecho, es en este rubro donde se presenta la mayor desproporción; sería interesente observar a futuro la tendencia de comportamiento en la relación hombre/mujer para poder aproximar una interpretación más certera del fenómeno estudiado, en la medida en que la encuesta no permite inferir acerca de las causas y condiciones específicas en las que ocurrieron esas transformaciones.


Cuadro II.17

Edad por categoría ocupacional

Porcentajes

Categoría ocupacional

16-25 años

26-40 años

No contesta

Total

Directivos

--

85.7

14.3

100.0

Administrativos

--

85.7

14.3

100.0

Profesionistas y técnicos

28.6

57.1

14.3

100.0

Supervisores

--

85.7

14.3

100.0

Obreros especializados

14.3

71.4

14.3

100.0

Obreros generales

71.4

14.3

14.3

100.00

Fuente: Encuesta EMIM 2002

Aquí se encuentran dos tipos de perfiles claramente diferenciados, por un lado, en las categorías de mandos medios y directivos el rango de edad predominante es el de 26 a 40 años; por el otro, la existencia de población joven en el rubro de obreros generales cuyas edades fluctúan entre los 16 y 25 años. Por su ubicación geográfica las empresas asentadas principalmente en las zonas de Querétaro y San Juan del Río, constituyen polos atractivos para los jóvenes que con poca escolaridad y baja calificación buscan insertarse en actividades remuneradas.

Cuadro II.18

Escolaridad por categoría ocupacional

Porcentajes

Categoría ocupacional

Primaria

Secundaria

Técnico

Preparatoria

Estudios superiores

No contesta

Total

Directivos

--

--

--

--

85.7

14.3

100.0

Administrativos

--

--

--

42.9

42.9

14.3

100.0

Profesionistas y técnicos

--

--

14.3

28.6

42.9

14.3

100.0

Supervisores

--

--

28.6

42.9

14.3

14.3

100.0

Obreros especializados

--

71.4

14.3

--

--

14.3

100.0

Obreros generales

28.6

42.9

14.3

--

--

14.3

100.00

Fuente: Encuesta EMIM 2002

Hay una división evidente entre los mandos medios y directivos respecto de los obreros especializados y generales. En un extremo están las categorías ocupacionales altas que se corresponden con los estudios superiores, en el otro, el 28.6% de los obreros generales tienen primaria como máximo nivel de estudios y ninguno cuenta con estudios de preparatoria o universitarios.


Cuadro II.19

Antigüedad por categoría ocupacional

Porcentajes

Categoría ocupacional

Menos de 2 años

2-5 años

5-10 años

No contesta

Total

Directivos

42.9

28.6

14.3

14.3

100.0

Administrativos

28.6

42.9

14.3

14.3

100.0

Profesionistas y técnicos

42.9

42.9

--

14.3

100.0

Supervisores

28.6

57.1

--

14.3

100.0

Obreros especializados

28.6

57.1

--

14.3

100.0

Obreros generales

42.9

42.9

--

14.3

100.00

Fuente: Encuesta EMIM 2002

En general los trabajadores de las maquiladoras en Querétaro tienen poca antigüedad producto del corto tiempo que tienen de haberse asentado, por las situaciones fluctuantes de crisis de la mitad de la década de 1990 que obligó al cierre de empresas y por la política gubernamental de abandono que se ha hecho patente desde inicios del año 2000. La encuesta indagó sobre el tipo de capacitación que se recibe, en general, los obreros calificados que respondieron a la encuesta señalaron estar bien capacitados para el trabajo que realizan, tienen posibilidades de ascender de categoría por la vía de la capacitación puesto que existen programas de capacitación acordes a las necesidades de aprendizaje de las nuevas formas de organización del trabajo.



II.1.6. Niveles de flexibilidad

El tema de la flexibilidad cobró importancia en la década de 1980 con la tentativa gubernamental de reestructuración productiva y la llamada reconversión industrial. En este apartado se presentan los resultados de la encuesta y el análisis de los contratos colectivos obtenidos en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. En Querétaro los contratos colectivos nacieron flexibles por lo que los procesos productivos asumen una estructura igualmente flexible. Las tendencias hacia la flexibilidad responden a una lógica que no necesariamente ha tenido que pasar por ajustes estructurales para establecer la flexibilidad en la industria queretana (véase al respecto los trabajos de Carrillo, Martínez y Lara 2003, 2004a y 2004b).



II.1.6.1. Resultados de la encuesta

La encuesta abordó los niveles de flexibilidad por origen de capital y por tamaño del establecimiento con la finalidad de determinar el comportamiento de las empresas. En particular se puede afirmar que la flexibilidad está totalmente incorporada a las formas de funcionamiento de las empresas maquiladoras. Nuestros estudios anteriores sobre contratación colectiva y estrategias empresariales muestran que en la manufactura queretana la flexibilidad laboral está incorporada casi de manera natural; esto implica que las decisiones centrales que determinan el control sobre el proceso de trabajo quedan bajo la dirección de los empresarios.

Vale la pena señalar de antemano que los resultados obtenidos en la encuesta muestran ciertas diferencias respecto de lo encontrado en los contratos colectivos de trabajo registrados ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. Esto lejos de mostrar incongruencias analíticas, lo que refleja es la distancia que separa a lo pactado de lo real. En general, a nivel de los contratos colectivos se tiene una flexibilidad alta en prácticamente todas las empresas, sin embargo, las gerencias no la aplican en su totalidad, prefieren entrar a un mayor proceso de negociación.

Cuadro II.20

Nivel de flexibilidad por origen del capital

Porcentajes



Nivel de Flexibilidad

Origen del Capital

Nacional

Extranjero

Media

33.3

66.7

Alta

66.7

33.3

Total

100.0

100

Fuente: Encuesta EMIM 2002

En este caso se puede observar que las empresas de capital nacional tienen un mayor grado de flexibilidad que las de capital extranjero, 66.7% (2) contra 33.3% (1). En cambio, al observar el nivel medio de flexibilidad resulta a la inversa, el 66.7% (2) de las empresas extranjeras presentan una flexibilidad media y el 33.3% (1) restante corresponde a las nacionales.


Cuadro II.21

Nivel de flexibilidad por tamaño del establecimiento

Porcentajes


Nivel de flexibilidad

Tamaño del establecimiento

Pequeño

Mediano

Grande

Total

Media

50.0

100.0




50.0

Alta

50.0




100.0

50.0

Total

100.0

100.0

100.0

100.0

Fuente: Encuesta EMIM 2002.

Las pequeñas empresas muestran que el 50%(1) están en el nivel medio de flexibilidad y el otro 50% (1) en el nivel alto, la empresa mediana se maneja al 100% (1) en el nivel medio y la gran empresa tiene flexibilidad alta 100% (1). Parece una situación lógica el que las grandes empresas sean las que logren integrar una máxima flexibilidad al ser las que tienen los mayores recursos y las formas organizativas más avanzadas para poder establecer las medidas internas sin que encuentren obstáculos para su instrumentación.



II.1.6.2. Lo que dicen los contratos colectivos

Para el análisis de los 17 contratos colectivos registrados en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, seguimos la metodología de clasificar en cuatro tipos de flexibilidad: la flexibilidad en el nivel tecnológico, flexibilidad numérica, funcional y salarial. Señalamos que el dato de “no especificado” es asumido como que “la empresa determina” en virtud de que es una especie de modus operandis a nivel de las empresas, es decir, lo que no figura en los contratos colectivos queda al manejo discrecional de ellas.

Sabemos por las tendencias del sindicalismo mexicano y por la información verbal de trabajadores, supervisores y gerentes de las empresas en estudio, que los sindicatos son prácticamente inexistentes en la maquila asentada en el estado, lo cual reafirma la idea de que los contratos depositados en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje son formatos preestablecidos con mínimas adecuaciones que los funcionarios sindicales (aquéllos que representan a muchos sindicatos a la vez) acuerdan sin consulta a los trabajadores; por otra parte, el hecho de que estén depositados en la Junta Local no implica que se revisen en los tiempos marcados por la ley y, en muchos casos, la temporalidad de los contratos no está debidamente especificada, situación que impide la secuencia de las revisiones, dificultando el seguimiento puntual de los cambios establecidos en las diferentes cláusulas, por lo que la participación sindical está orientada a las necesidades salariales perdiendo el fondo de lo que representa la defensa de las distintas cláusulas que componen el contrato colectivo, con ello, el sindicato se convierte en una figura pasiva, preocupada solamente por las cuestiones de carácter económico y dejando a un lado el control del contrato colectivo en manos de la dirección de la empresa.

Cuadro II.22

Flexibilidad laboral. Innovaciones tecnológicas

Porcentajes



Rubro

La empresa determina

Interviene el sindicato

No especificado

Total

Cambio tecnológico

35.3

--

64.7

100.0

Nuevos métodos de trabajo

29.4

5.9

64.7

100.0

Intensidad del trabajo

35.3

5.9

58.8

100.0

Fuente: Elaboración propia con base en los contratos colectivos de trabajo de las empresas maquiladoras del estado de Querétaro depositados en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, Secretaría del Trabajo del Gobierno del Estado de Querétaro.

Se afirma que en todas las empresas maquiladoras el margen de maniobra de la empresa para decidir respecto a cambios tecnológicos, métodos e intensidad en el trabajo, es casi absoluto. Como se ha establecido en otro trabajo (Carrillo, Martínez y Lara, 2004), los contratos colectivos en Querétaro son flexibles desde su origen, sea por acción unilateral planeada por la empresa, sea por un acuerdo expreso entre sindicato y empresa. Lo firmado en el contrato colectivo es semejante a lo encontrado en las encuestas cuando se preguntó sobre los procedimientos formales e informales. Aquí es evidente que la pasividad sindical no contribuye a establecer un diálogo productivo entre los actores involucrados en la actividad laboral. Los trabajadores por su parte, desconocen la posibilidad de establecer este tipo de diálogos y a los gerentes les interesa mantener un estricto control sobre el proceso de trabajo, de tal manera que cuando se realizan es por iniciativa de la parte empresarial.

Cuadro II.23

Flexibilidad numérica

Porcentajes

Rubro

La empresa determina

Interviene el sindicato

No especificado

Total

Contratación de eventuales

47.1

41.1

11.8

100.0

Empleo de subcontratistas

41.2

5.9

52.9

100.0

Contratación de trabajadores de confianza

58.8

23.5

17.6

100.0

Reajuste de personal

23.5

76.5

--

100.0

Fuente: Elaboración propia con base en los contratos colectivos de trabajo de las empresas maquiladoras del estado de Querétaro depositados en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, Secretaría del Trabajo del Gobierno del Estado de Querétaro.

Se define a la flexibilidad numérica como la capacidad de decisión que tienen las empresas para determinar el número de trabajadores de acuerdo a los requerimientos del proceso de trabajo. La contratación de empleados de confianza, contratación de eventuales, el empleo de subcontratistas y el reajuste de obreros, son los aspectos que se revisaron en los contratos colectivos. El resultado señala que si bien la flexibilidad no es absoluta como en el caso del uso y adecuación de tecnología, se mantiene una tendencia hacia una flexibilidad alta. Sin embargo, se observa una incongruencia entre lo establecido en el contrato colectivo y los procedimientos formales e informales respecto a estos ítems; si se comparan los datos obtenidos en los contratos colectivos con el cuadro 3.l5 (procedimientos formales e informales respecto al empleo), se verá que más allá de lo pactado la realidad es de una flexibilidad de casi el 100%. La no participación en los rubros de contratación de eventuales, empleados de confianza y reajuste de personal es en el 85.7% de los casos y en la subcontratación la empresa tiene el control total, es decir, el sindicato no interviene.

Cuadro II.24

Flexibilidad funcional

Porcentajes

Rubro

La empresa determina

Interviene el sindicato

No especificado

Total

Movilidad entre puestos y categorías

64.7

17.6

17.6

100.0

Movilidad entre turnos

76.4

11.8

11.8

100.0

Movilidad geográfica

23.5

--

76.5

100.0

Polivalencia

17.6

11.8

70.6

100.0

Fuente: Elaboración propia con base en los contratos colectivos de trabajo de las empresas maquiladoras del estado de Querétaro depositados en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, Secretaría del Trabajo del Gobierno del Estado de Querétaro.

En el caso de la flexibilidad funcional se incluyen los aspectos que modifican las funciones que realizan los trabajadores de acuerdo al puesto y la categoría, permitiendo que la capacidad de decisión empresarial de mover a los trabajadores entre puestos, turnos, horarios de trabajo, incluso geográficamente, sea lo más amplia posible. Un punto importante surgido por las propuestas provenientes de las nuevas formas de organización del trabajo es la del obrero polivalente, capacitado e involucrado en su actividad de tal forma que alcance metas de incremento de la productividad y mayor eficiencia en su trabajo.

Se encontró que las cláusulas pactadas en los contratos colectivos favorecen la toma de decisiones de la empresa, es decir, las estrategias empresariales no tienen el obstáculo de la negociación con el sindicato para instrumentar las medidas que consideren más adecuadas para el crecimiento de la empresa. En los hechos hay aspectos que algunas maquiladoras no tienen como prácticas establecidas y otras lo realizan esporádicamente (ver cuadro II.11), por ejemplo la movilidad de puestos o la movilidad geográfica, lo significativo es que desde el contrato se tiene la libertad para tomar este tipo de decisiones.

Existen otros tres temas que los contratos colectivos consignan en sus cláusulas referidas al criterio principal de ascenso, el trabajo en horas extras y en días de descanso obligatorio. El criterio principal de ascenso es por capacidad demostrada en el trabajo, el trabajo en horas extras y en días de descanso son mayoritariamente obligatorios para los trabajadores (70.6% y 64.7% de los casos). Ello vuelve a demostrar la amplia capacidad de decisión de la empresa.

Cuadro II.25

Flexibilidad salarial

Porcentajes


Tipo de bono

Si

No especificado

Total

Por puntualidad o asistencia

52.9

47.1

100.0

Por productividad o calidad

32.5

76.5

100.0

Otro tipo de bonos

35.3

64.7

100.0

Fuente: Elaboración propia con base en los contratos colectivos de trabajo de las empresas maquiladoras del estado de Querétaro depositados en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, Secretaría del Trabajo del Gobierno del Estado de Querétaro.

De acuerdo a los resultados obtenidos en el análisis de los contratos colectivos de las maquiladoras en Querétaro, la forma predominante de establecer el salario es por día, semana, quincena o mes en 94.1% de los casos, por obra determinada alcanza al 5.9%. La modalidad de los bonos como forma de complemento salarial viene desde el año de 1992 cuando se firman los convenios bilaterales de productividad, a partir de entonces, en los contratos colectivos se incluyen cláusulas para el otorgamiento de bonos por asistencia, puntualidad, productividad o bonos por calidad o cualquier otro tipo de bono (principalmente vales de despensa). La idea de entregar bonos de productividad radica en pagarle más a quien demuestre ser más productivo, empero, siempre se ha manejado unilateralmente, es más, el sistema de bonos incide negativamente en el resto de las prestaciones del trabajador en la medida en que no se consideran parte del salario y por lo tanto, no entran en el cálculo de jubilación, pensiones o pago de aguinaldo.

En general se observa que el salario es un tema central para el sindicato y para la empresa, de ahí que el salario se pacte por día o por mes y es fijo, no está amarrado a la productividad, ni a las condiciones económicas de la industria. A juzgar por los datos obtenidos, la negociación del salario es el aspecto más bilateral (por decirlo de algún modo) del conjunto de aspectos que se tratan en términos contractuales.

En conclusión, lo firmado contractualmente se caracteriza por la amplia libertad de la empresa para decidir las estrategias a seguir en cuestiones tecnológicas, organizativas y funcionales; en materia salarial está obligada a negociar con el sindicato los aumentos, las formas del salario y los bonos asignados. Las prácticas cotidianas rescatadas de las encuestas señalan cierta permisividad empresarial a la hora de aplicar la normatividad establecida en los contratos colectivos.



III Conclusiones
La investigación sobre las condiciones de las maquiladoras en el estado de Querétaro deja un conjunto de elementos dignos de reflexión. Podemos abrir dos grandes espacios para la discusión sobre el tema. El primero está referido al contexto estatal en el que se mueven las empresas maquiladoras. El segundo alude directamente al rubro de los modelos productivos.

III.1. Viabilidad de las maquiladoras

En Querétaro se apostó por el lado del crecimiento de las maquiladoras de exportación, a través de una política económica que priorizó estrategias regionales para su instalación masiva; adicionalmente se fijó la posición de apoyar la instalación de empresas demandantes de mucha mano de obra. Bajo estos dos criterios, el gobierno estatal durante la década de los 90 generó las condiciones necesarias para establecer y fortalecer la inversión de empresas maquiladoras, tanto en los corredores industriales existentes como en las regiones más apartadas de la geografía queretana.

Sin embargo, los embates de la crisis han llevado a las maquiladoras a una situación de crisis que, para el estado de Querétaro, está significando el estancamiento y su eventual extinción. El hecho de que solamente 19 empresas maquiladoras continúen actualmente en el estado es muestra de la compleja situación del sector en su conjunto.

El problema de una apuesta de esta naturaleza radica en que el proyecto neoliberal presupone un circuito fijo, sin cambios y con todas las posibilidades de éxito, priorizan la política monetaria (tasa de interés, paridad de la moneda, inflación, control salarial) con la intención de incidir positivamente en la balanza de pagos y a partir de ahí, esperan que mágicamente y sin atender a las condiciones económicas reales, fluyan los capitales productivos, nacionales y extranjeros para imprimirle una especial intensidad al sector exportador y, con el crecimiento de este sector, generar procesos económicos de alto impacto en el mercado interno, mayores empleos, mejores ingresos y prosperidad para toda la población.

La no concordancia entre los supuestos de la teoría y los resultados marcan un abismo difícil de cerrar. La realidad ha exhibido en los casos de México y Querétaro que este proyecto ha conducido una y otra vez al desequilibrio de la balanza comercial, que en cuanto sobrevienen procesos de recuperación económica y las condiciones internacionales son favorables, crezca irracionalmente la importación de insumos industriales cuyo impacto negativo en la balanza de pagos conduce a los capitales a privilegiar el capital especulativo, produciendo efectos negativos sobre la política monetaria. El pretendido círculo virtuoso del neoliberalismo es, más bien, vicioso.

III.2. Las configuraciones sociotécnicas

Las empresas maquiladoras asentadas en el estado de Querétaro son de historia reciente, es propiamente a fines de la década de los 80 cuando cobran importancia y su presencia se convierte en parte del desarrollo económico de la entidad, derivado de la preocupación por reconvertir a la industria para que se adecuara a las condiciones internacionales que las políticas neoliberales venían fomentando y dieran respuesta a las necesidades del gran capital. Esto viene aparejado a la inquietud gubernamental de consolidar el proyecto de maquiladoras por considerar que serían fuente creciente de creación de empleos y riqueza para la entidad, en los medios académicos se desarrolla la polémica en torno a la situación y características que se adoptaban en las maquiladoras del norte del país, lugar en el que se inició y desarrolló el programa de maquiladoras desde mediados de los años 60 del siglo pasado.

Con base en el análisis de la información obtenida a partir de la aplicación de las encuestas, es posible señalar algunos rasgos generales para vislumbrar la tendencia de los modelos productivos que se presentan en la industria maquiladora queretana (ver cuadro siguiente). Es evidente que falta mucho por indagar para tener un panorama completo de la situación y ser más categóricos en las afirmaciones.
Cuadro III.1

Perfiles sociotécnicos

Porcentajes


Perfil

Porcentaje

Organización fordista, tecnología baja o media, flexibilidad baja o media y calificación de nula a media

50.0

Organización toyotista, con tecnología, flexibilidad y calificación bajas o medias

50.0

Total

100.0

Fuente: Encuesta EMIM 2002.

Las maquilas queretanas son en su mayoría ensambladoras, el uso de la tecnología es heterogénea con un cierto dominio de maquinas no automatizadas, ninguna realiza investigación y desarrollo y obtienen la tecnología de las plantas matrices. Prácticamente todas las empresas han realizado cambios organizacionales que pretenden acercarse al modelo toyotista, aunque en la mayoría las formas más simples como los círculos de calidad tienen poca aplicación, se observa, por tanto, una mezcla de taylorismo fordismo (50%) combinado con la organización toyotista (50%).

Por otra parte, una de la finalidades de las empresas encuestadas ha sido la total satisfacción a sus respectivos clientes, la estrategia varía de acuerdo a los planes establecidos al interior de cada una de ellas, por ejemplo, una empresa que se desenvuelve en la rama textil, otorga al cliente la posibilidad de elegir entre diferentes alternativas dentro de un conjunto de servicios que abarcan la tela, diseño, corte, confección, acabado y empaque. Así, la satisfacción al cliente queda garantizada al ofrecerle un conjunto de posibilidades donde él pueda elegir aquella que satisfaga sus necesidades con el respectivo soporte técnico y con la atención personalizada para los casos de nuevos clientes.

Casi todas las empresas entrevistadas cuentan con laboratorios de alto nivel tecnológico que añade valor agregado a los productos que ofrecen a sus clientes, equipos sofisticados que monitorean la calidad del producto y que al mismo tiempo les permite eliminar posibles pérdidas en la fabricación de la mercancía producida, los equipos van desde la preproducción, digitalización, hasta el diseño y manufactura por computadora (CAD/CAM). Además sus laboratorios son operados con personal altamente calificado y las plantas están acreditadas y certificadas con el ISO 9000 a nivel nacional y por parte de sus respectivos clientes en el extranjero, esto es de suma importancia para la empresa pues así se tiene la certeza de que sus productos cumplen con la calidad exigida por el cliente en cada una de sus fases de elaboración hasta su etapa final.

En la actualidad, salvo una de las empresas maquiladora,s se encuentran distribuidas en diferentes parques industriales con los que cuenta el Estado, que por su infraestructura, fácil acceso y funcionalidad, les permite desarrollar sus actividades de manera óptima y funcional.

La mayoría de las empresas maquiladoras tienen sindicato y cuentan con un contrato colectivo de trabajo flexible; la mayor parte de los trabajadores son de planta y la opinión generalizada de los gerentes es que los trabajadores están bien calificados, hay mucho reconocimiento para ellos y no hay quejas acerca de su desempeño en el trabajo que realizan.


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La dimensión interna y la dimensión internacional en la migración y en la inserción laboral en Tijuana (1990-2000).
Mtro. Carlos Ernesto Simonelli
Introducción

El presente trabajo consiste en un análisis exploratorio en base al procesamiento estadístico de datos censales (INEGI, 1990; 2000), en el que se destacará la importancia de los desplazamientos laborales en el espacio fronterizo del Norte de México y, más específicamente, en el corredor de los municipios bajacalifornianos de Tijuana-Playas de Rosarito, poniendo énfasis en los inmigrantes internos y los internacionales.

En este trabajo se considera a la migración como un proceso social que involucra los desplazamientos de la población a través de las fronteras administrativas internas de un país, o los que existen entre distintos países, y que suponen un cambio de residencia de los participantes en dichos eventos.

En la primer parte del presente estudio se abordará el fenómeno migratorio de manera comparada entre 1990 y 2000, a partir de las estadísticas censales acerca de la residencia de las personas, tanto el flujo inmigratorio hacia Tijuana proveniente del resto del país como el de las personas anteriormente residentes en los E.U. En este trabajo intentará analizar los desplazamientos interfronterizos de personas en términos de procesos combinados entre la migración interna y los desplazamientos binacionales que se dan en un mismo territorio social.22

En la definición de "migrantes" que aquí se utiliza, se decidió tomar como base empírica la residencia de las personas a una fecha fija; ello limita el alcance de las inferencias que se pueden realizar.23 A pesar de ello, se optó por el análisis censal, debido a que puede aportar una información directa, confiable, representativa y desagregable sobre las características y la dinámica de los flujos migratorios internos a la localidad de Tijuana, a la vez que ofrece cierta información básica sobre las características laborales de la población, reuniéndola en un único instrumento empírico, comparable temporalmente.

Además, se expondrá la relación que tienen los procesos migratorios con los cambios económicos e institucionales durante el período mencionado. En esta línea, se enfatizará el análisis de la migración como expresión de los procesos de cambio en el modelo económico ocurridos en la pasada década, básicamente consistente en la apertura económica, en la incorporación de los países en vías de desarrollo al comercio internacional, y en el debilitamiento del rol central del Estado a favor del mercado. Dentro de este esquema se inscribe el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (en adelante TLCAN) entre Estados Unidos, México y Canadá, que entró en vigencia en 1994.

Este trabajo intentará dar orientaciones provisorias a una serie de interrogantes: ¿Cómo se incorporan las características que presentó la migración en la década de los noventa al análisis más global de la transformación de una parte importante de la fuerza de trabajo mexicana? ¿Pueden incorporarse los hallazgos acerca de la inserción laboral específica de los migrantes dentro de los análisis de la transformación de la fuerza de trabajo durante la década anterior? ¿De qué manera las características laborales entre los migrantes en Tijuana permiten corroborar o desmentir la constitución de un espacio fronterizo social y económicamente homogéneo? A su vez, a partir de diferencias laborales entre los migrantes internos y los migrantes que han residido previamente en los E.U., ¿puede establecerse la hipótesis de “nichos” de inserción laboral específicos?

Las interrogantes anteriores seguramente no podrán ser dilucidadas por completo con la escasa evidencia estadística que se presenta en este trabajo. No obstante, puede ponerse en consideración en qué medida la situación específica de los mercados laborales fronterizos responde a una dinámica propia, relacionada con su mayor integración con la economía estadounidense, y en qué grado se debe a los procesos que experimenta México, dentro de la internacionalización creciente de la economía. Además, aunque sólo en un nivel de análisis conceptual, puede brindar evidencias acerca de la influencia que tuvieron los cambios en el marco jurídico- normativo, que marcharon en paralelo con el cambio en el modelo económico ocurrido en la década anterior.



1. La especialización económica en la franja fronteriza del norte de México

El proceso de reestructuración económica en México comenzó a mediados de los ochenta, luego de la crisis de 1982 que puso fin al modelo de sustitución de importaciones. La nueva orientación de la economía mexicana inauguró un modelo inédito en lo económico y en lo social, cuyos objetivos de corto plazo eran alcanzar la estabilidad macroeconómica y monetaria y, a mediano y largo plazo, una mayor integración al comercio mundial. El nuevo modelo priorizó las exportaciones manufactureras en detrimento de otras actividades destinadas al mercado interno, la disminución de aranceles, y la eliminación de los permisos previos de importación. Adicionalmente, se redujo la acción estatal tendiente a garantizar el desarrollo global de la sociedad mediante mecanismos de promoción social y económica, otorgándole un rol central al mercado como asignador eficiente de los recursos. Dentro del esquema de apertura económica y de liberalización comercial, la zona fronteriza se convirtió en un importante receptor de inversión extranjera directa (IED)24, especialmente durante la década anterior.

La Frontera Norte de México (en adelante, FN) se distingue del resto del país debido a su carácter de frontera internacional, que abarca más de 3,200 kilómetros compartidos con los E.U., por el carácter predominantemente urbano de sus localidades más importantes, y por ser un polo de atracción de importantes flujos de migrantes del resto del país, todo lo cual ha contribuido de manera decisiva a su crecimiento.

Desde mediados de los 60´s, en la FN se implementó un programa de desarrollo diferente al del resto del país, el Programa de Industrialización Fronteriza (PIF), el cual tenía como objetivos la creación de empleos, el poblamiento de la franja fronteriza, y la generación alternativa de divisas mediante la exportación de componentes industriales extranjeros ensamblados en México.25 Esto la fue consolidando, a lo largo de las sucesivas crisis económicas mexicanas, como uno de los más importantes "polos productivos", tanto desde un punto de vista demográfico como económico y socioproductivo. Si bien la IME surge con anterioridad a la crisis económica de 1982, la forma peculiar de industrialización fronteriza fue una excelente plataforma de lanzamiento para el nuevo modelo secundario exportador, cuyo "auge" se verificó en la década de los noventa. Dentro de este proceso se distinguen ciertos fenómenos específicos que resultan útiles para observar la particularidad de Tijuana en el marco general del programa fronterizo.El crecimiento de la maquiladora refleja un acuerdo tácito entre México y EE.UU. para incentivar el establecimiento de firmas extranjeras en México, con base a arreglos de producción compartidos.26

El nuevo modelo económico modificó la lógica de funcionamiento del sector industrial, afectando su estructura y organización, con el objetivo de insertar la base industrial mexicana en la nueva división internacional del trabajo (Anima y Guerrero, 2004: 184). Así, una vez alcanzada la estabilización monetaria, y dada la apertura económica promovida por las llamadas "reformas estructurales", la protección efectiva a la industria nacional se redujo notablemente, lo que ocasionó su depuración entre sectores “competitivos” y “no competitivos”. En ese contexto, la mayor parte de la estructura industrial heredada de la etapa de la sustitución de importaciones no pudo resistir los embates de los planes de estabilización monetaria y las sucesivas devaluaciones del peso mexicano, mientras los sectores de la industria ligados a la exportación resultaron más competitivos.

Además, si bien México contaba con "ventajas" competitivas con respecto a otros países de la región (los diferenciales salariales con respecto a los E.U., los recursos naturales abundantes, y la cercanía con la mayor potencia económico-militar del mundo), el cambio en la orientación del modelo socioproductivo vino acompañado de una serie de reformas institucionales a las leyes y reglamentos para el fomento de la inversión extranjera. A todo ello hay que añadir la subvaluación del tipo de cambio real, que hizo más atractiva a la industria de exportación para los capitales extranjeros. Todos estos factores permitieron que gran parte de las inversiones extranjeras en décadas anteriores se canalizaran hacia la industria manufacturera y, específicamente, a la industria maquiladora de exportación (en adelante, IME). Así, a partir de 1982 la industria maquiladora fue el origen de más de la mitad de las exportaciones manufactureras mexicanas (Anima y Guerrero, 2004). En un sentido restringido a la generación de empleos y de divisas, la capacidad de la zona fronteriza para atraer flujos de IED puede considerarse como el resultado de un modelo “exitoso” de industrialización fomentado desde el estado (Weintraub, 1994). 27

La importancia de la IED en la zona fronteriza y la magnitud de este proceso para el caso de Baja California, radica no sólo en su volumen sino en la composición de origen según países. Por su parte, en Tijuana se localizaba en 2000 el 59.3%, del total de las empresas con IED en BC (1,295 empresas), mientras que en Playas de Rosarito solamente se encontraba el 2.5% (54 empresas). Aunque se advierte un claro predominio del sector manufacturero en el total de la IED en la entidad (que puede relacionarse con la Industria Maquiladora de Exportación),28 también existe una importante participación relativa en el comercio y los servicios. Aunque se ha puesto en duda la importancia el factor geográfico, debido a los procesos de desterritorialización y de reterritorialización en el marco de la globalización, la cercanía física con los E.U. sigue siendo importante en determinados procesos de colaboración en el proceso productivo (Hualde, 2002). Ello puede explicar, en parte, la situación favorable del empleo maquilador en las ciudades fronterizas durante las décadas de los ochenta y noventa, en comparación con un contexto nacional marcado por graves problemas de subempleo y desempleo (Coubès, 2003).

El predominio relativo del sector de la industria manufacturera que se ha mantenido a lo largo del tiempo es aún mayor si se considera que en 2004 la manufactura recibió 94.8% del total de la IED en la entidad, mientras que los servicios captaron 2.9%; el comercio, 2.1%; y otros sectores, 0.2%. (Secretaría de Economía, 2004).

La importancia relativa que adquiere la frontera norte como atractor de IED reside además, en la especialización productiva de cada ciudad fronteriza. En el caso de Tijuana se deriva de la alta concentración de la manufactura de televisores, así como de la de componentes estratégicos,29 mientras que en Ciudad Juárez, se observa gran concentración en la manufactura de autopartes, la cual genera el 50% del empleo. Ello, sin embargo, ha dado lugar a la consolidación de un sector exportador altamente dependiente del mercado estadounidense (en cuanto a importaciones y destino de exportaciones), lo que lo hace más vulnerable a las fluctuaciones de la economía estadounidense (Vargas Leyva.2003).
2. Los cambios sociodemográficos y laborales recientes en la Frontera Norte

Hasta 1970 el patrón de migración tradicional en México, presentaba flujos que se dirigían hacia las pocas ciudades grandes y zonas metropolitanas, y se fue ampliando hacia las ciudades de tamaño medio, involucrando población de origen rural tanto como urbana. Una buena parte de la migración desde las entidades se dirigía al Distrito Federal o hacia la zona conurbada del estado de México, y de la gran metrópoli provenía menos del 10 por ciento de los inmigrantes a todas las demás entidades. Esta tendencia se revirtió para 1995 debido a que la Zona Metropolitana de la Ciudad de México ha perdido el carácter atractivo para los migrantes internos. Por otra parte los orígenes y destinos de los flujos migratorios se diversificaron (Benítez Zenteno: 2002).

Por su parte, la zona fronteriza del norte de México se ha distinguido por atraer grandes volúmenes de población migrante; en la década anterior dichos flujos migratorios hacia la FN siguieron incrementándose. Como ha sido señalado ampliamente, la explicación fundamental de este fenómeno del crecimiento social de las ciudades fronterizas se encuentra en las variables asociadas a la movilidad poblacional (Escobar Latapí, 1999). Baja California se inscribe en dicho proceso como una entidad de atracción de la migración interna de carácter laboral. En la explicación del los movimientos migratorios hacia la FN, el aspecto laboral es de suma importancia, principalmente en aquellas entidades en donde hay una fuerte presencia de la industria maquiladora (Chávez, 1998:207).

La ciudad de Tijuana se diferencia de otras localidades fronterizas entre otros elementos, por haber sido tradicionalmente receptora de la migración interestatal; hasta la década de los noventa, presentaba la peculiaridad de recibir migrantes de grandes zonas urbanas. Otra característica que resulta relevante de los desplazamientos es que se caracterizaron por una mayor distancia recorrida para arribar a esta ciudad. (C. Piñeiro, 1992: 52; Estrella, 1998). Adicionalmente, Tijuana es una ciudad receptora de migrantes provenientes de otros países, predominantemente de los Estados Unidos.

En este sentido, las cifras obtenidas para el año 2000 en este estudio, también permiten confirmar otro de los rasgos de la especificidad de Tijuana, acerca del lugar de procedencia de los migrantes, pues además de atraer población laboral desde entidades geográficamente lejanas (como Veracruz, Chiapas y Oaxaca) (Simonelli, 2003), también ha sido el escenario de un flujo trasnacional de trabajadores migrantes, que cruzan la frontera en ambas direcciones, y que originan una buen parte de los intercambios comerciales de la población que trabaja o reside indistintamente en ambos lados de la frontera binacional (Santibañez y C. Piñeiro, 2001).

Los datos censales para el año 2000 confirman estas tendencias para el caso de Tijuana, a lo que se agrega el cambio en los lugares de origen, que ha transformado la dinámica de estos movimientos en la década reciente, y que acompañan sin duda las modificaciones más generales que se han dado a lo largo del país (véase ANEXO, Gráfica 1). Al respecto, los datos censales permiten realizar una comparación entre las entidades que concentran el mayor volumen relativo del flujo migratorio total hacia Tijuana entre 1990 y 2000, pudiendo observar que en 1990 participaban en el 64.7% del flujo total, seis entidades federativas (Sinaloa, Jalisco, D. Federal, Sonora, Nayarit y Michoacán), mientras que en 2000 participaban siete entidades en el 64.4% del flujo migratorio (Sinaloa, Veracruz, Jalisco, Sonora, Michoacán, D. Federal y Chiapas). Esto confirma la idea de que el principal flujo migratorio hacia Tijuana se ha diversificado. Adicionalmente, se observa un efecto de desplazamiento entre entidades federativas en su orden de importancia relativa: Veracruz ha desplazado a Jalisco, y el Distrito Federal ha sido desplazado a su vez por Michoacán. Por otra parte, se incorpora Chiapas, que anteriormente no registraba un flujo sustantivo hacia Tijuana. (Véase Anexo, Gráfica 1). De esta forma, entre los años 1990 y 2000 Tijuana consolidó su lugar histórico de atracción de migrantes internos interestatales. A la vez, esta ciudad es parte de un proceso en donde se ve involucrada la migración en la frontera binacional México-E.U..

En términos demográficos, el proceso de cambio y reforma estructural de la economía mexicana incrementó el número de migrantes laborales provenientes de otras entidades federativas hacia la FN; pero tuvo efectos disímiles a nivel regional, incrementando los desplazamientos de población desde nuevas entidades y regiones de origen. Por su parte, las mayores restricciones para renovar la estancia de mexicanos en los Estados Unidos, debido al endurecimiento de la política migratoria en ese país, pueden haber contribuido a incrementar el número de personas de origen mexicano, residentes en los Estados Unidos, y que decidieron regresar definitivamente al país. Además, hay que tener en cuenta el fenómeno de los “commuters” o “transmigrantes”, que contribuyó a incrementar la residencia binacional de una parte importante de la población fronteriza. (Santibánez y Cruz Piñeiro). La integración comercial con las localidades fronterizas vecinas en el lado estadounidense a su vez, pudo haber incentivado la radicación de ciudadanos estadounidenses en el corredor Tijuana-Rosarito en la útima década, dadas las condiciones especiales que ofrece la zona fronteriza, sobre todo en B.C.

Esta situación localizada en Tijuana, expresa en parte, lo que ha ocurrido en el resto del país, y contrasta con la aspiración de lograr un mayor equilibrio en la distribución de la población entre estados y regiones, como se esperaba del cambio de las orientaciones económicas de las décadas recientes. Los datos censales también pueden cuestionar la imagen constituida a través del tiempo de la frontera noroccidental mexicana solamente como una “plataforma” para pasar del lado de los E.U., poniendo de relevancia el hecho de que el proceso migratorio es de doble vía, atrayendo en menor medida, a migrantes residentes del otro lado de la frontera. Con esto se pretende señalar que tanto los procesos migratorios internos, como los que involucran a los llamados "trabajadores transfronterizos", son procesos sociales de larga duración, y con una tradición propia en el tiempo, los cuales ciertamente se han visto modificados por los mayores niveles de inequidad social y económica entre las regiones y subregiones (Chávez, 1998), y a partir de la dinámica propia que adquirió la economía fronteriza.

Las tendencias generales que se presentan en este estudio, acerca de la población en edades laborales, pueden mostrar una parte de los efectos de los cambios en el modelo socio`productivo, la consolidación de la FN como “polo de atracción”, y el sostenimiento del rezago socioproductivo de las zonas tradicionalmente expulsoras de población, como Oaxaca (Chávez, 1998).

En efecto, los tresultados obtenidos indican que las siguientes tendencias: sigue predominando el flujo de la región Pacífico/Centro, pero entre 1990 y 2000 las regiones del Golfo/Centro y Pacífico/Sur desplazan a las del Centro y Centro Sur. A su vez, llama la atención la incorporación de Veracruz y Chiapas dentro del flujo hacia Tijuana, lo que contribuye a la diversificación y hetereogeneidad de las corrientes migratorias internas a esta ciudad. Por otra parte, continúa la tradicional corriente proveniente de Sinaloa; pero los migrantes de Jalisco descienden en su participación relativa. La importancia de la región del Pacífico/Sur, que se incorporó en el año 2000, radica no sólo en que los migrantes desplazan en el orden de importancia relativa a otras regiones tradicionalmente relevantes en el flujo a Tijuana, como son las entidades del Noroeste, sino en la incoporación de un flujo importante de mujeres, que son ecasi el 12% del flujo a la ciudad. En este sentido, los cambios en la migración en las edades laborales hacia Tijuana, muestran que la distancia pierde relevancia como principal factor asociado a la migración, y se ve claramente que desde Oaxaca y Chiapas las mujeres se incorporan al flujo migratorio a pesar de la enorme distancia entre el lugar de residencia anterior y el lugar de destino (Véase Anexo, Cuadro 1)

Según nuestro análisis de la composición del flujo migratorio proveniente de otras entidades federativas del país, según región y sexo, los hombres de la zona del Pacífico/Centro, del Centro/Sur y del Centro disminuyeron su importancia relativa dentro del flujo general, mientras que los hombres de la región del Golfo/Centro aumentan su participación, debido sobre todo al aumento considerable de migrantes desde Veracruz. Es destacable el desplazamiento en orden de importancia relativo de las entidades vecinas a B.C. en el Noroeste, y la incorporación de las entidades más lejanas de Pacífico y del Sur, como Oaxaca y Chiapas.

Entre las mujeres se mantienen los mismos patrones anteriormente mencionados, aunque la región del Centro/Sur del país disminuye en menor medida, en relación con lo que ocurre con los hombres, y la región del Centro disminuye en mayor medida que en el flujo masculino. La zona del Golfo/Centro aumenta levemente más entre las mujeres que en entre los hombres, y ello se debe a la migración desde la zona de Veracruz, posiblemente debido a la atracción de las maquiladoras (Zamudio, 2001). También desaparece en orden de importancia relativa la región Noroeste, y se incorpora la región del Pacífico y del Sur, pero en menor medida en relación al flujo masculino. Esto último puede explicarse por el hecho de que el flujo de personas procedentes de Oaxaca y Chiapas hacia Tijuana es más reciente, y esto puede incidir en que en esta etapa el flujo esté más masculinizado.

Con la incorporación de nuevas corrientes migratorias que se integran en el flujo general a Tijuana, no sólo se incrementó la migración consolidando de esta forma a la ciudad como “polo” de atracción, sino que a la vez aumentó la heterogeneidad de los lugares de origen de los mismos, con posibles efectos en los mercados laborales. Pero por otra parte, se pone de relevancia la participación de los migrantes que en 1985 y 1995 habían residido en los E.U.; este subgrupo de migrantes debe ser considerado aparte de los migrantes internos, y si bien su volúmen resulta sin duda de de menor importancia relativa, es un hecho destacable su activa participación en el mercado laboral. Además, en la actualidad los porcenatjes de actividad laboral que presentan los migrantes de E.U. parecen ser más similares a la participación de los residentes no migrantes en el mercado laboral. Sin embargo, entre los activos laborales, los migrantes que habían residido en los E.U. en 1995 tienden a presentar niveles de asalarización mayores que los residentes no migrantes, hecho que confirma la heterogeneidad de la población laboral según sus características migratorias, en el período 1995-2000. No obstante, hay que señalar que puede ser diferente la inserción de estos migrantes residentes anteriormente en los E.U. en Tijuana y Rosarito, debdio a las características específicas que presentan los mercados laborales de ambos municipios. Lamentablemente no es posible establecer comparaciones más rigurosas para el año 1990, debido a que Tijuana agrupaba a lo que actualmente es el municipio de Rosarito.

Los cambios observados parecen reflejar la “lógica” del mercado laboral de Tijuana durante los noventa, dada la gran heterogeneidad en las modalidades de inserción laboral en comparación con otras localidades fronterizas; esto significó consolidar a la ciudad como un lugar de atracción frente a la crisis e inestabilidad de los mercados laborales que se presenta en México, como se venía manifestando desde mediados de los ochenta. Debido a que el mercado laboral en Tijuana, no se limita a la industria manufacturera y a la maquiladdora, la diversificación de actividades pudo crear condiciones favorables en primer lugar, para mantener bajas tasas de desempleo abierto, y en segundo lugar, para sostener una segmentación laboral que se venía manifestando con anterioridad. En efecto, según estudio recientes, los trabajadores no migrantes no migrantes en Tijuana tienen condiciones excepcionales para hallar otro tipo de empleo distinto al que ofrece la maquiladora, en virtud del desarrollo del comercio y los servicios transfronterizos, e inclusive, de hallar la manera de autoempearse. En contraste, los migrantes se insertan en menor medida en actividades comerciales y de servicios, y por tanto, su inserción laboral se produce en condiciones más precarias, y con menos oportunidades de mejorar su nivel de vida Al respecto, Coubès (2001: 215) señala que las maquiladoras constituyen un “empleo refugio” para los trabajadores migratorios en Tijuana (citado en Kopinak, 2003)

Con respecto a los cambios recientes en la inserción laboral de los migrantes en Tijuana, de manera general puede afirmarse que predominan las relaciones asalariadas, atrayendo a un gran volumen de migrantes de todo el país, aunque el flujo se han venido diversificando en el tiempo. Este mayor componente de asalariados se relaciona con la expansión de la industria manufacturera, especialmente la maquiladora. No obstante, cabe destacar la importancia creciente de otros sectores, como el comercio, los servicios y el turismo. Esto coincide, en parte, con los altos niveles de participación activa en el mercado laboral de los migrantes en Tijuana, que también responden a la mencionada mayor diversificación sectorial de su mercado laboral, como un hecho que posibilita la inserción de la población no migrante en actividades no manufactureras, como el comercio y los servicios.

En efecto, como señala Coubès (2003), en Tijuana se verifica la existencia de dos tipos de demanda a la que responden los mercados laborales fronterizos: la de los residentes mexicanos, cuyo poder adquisitivo aumenta cuando se incrementa el empleo y la masa salarial, y la de los transmigrantes, que trabajan en Estados Unidos, cuyo poder adquisitivo es mayor que el promedio y crean una fuerte demanda para los comercios y servicios de las ciudades mexicanas. Por otro lado, existe una demanda de algunos residentes de las ciudades fronterizas estadounidenses que se efectúa en el lado mexicano de la frontera, y que se relaciona con sectores no manufactureros como el turismo (restaurantes, bares, algunos comercios especializados como farmacias, y supermercados), el sector de servicios de reparación y personales (talleres automotrices, salones de belleza, etcétera), y de la salud (médicos, dentistas, entre otros). Esta puede ser la razón de una inserción laboral diferenciada entre los trabajadores de Tijuana y Rosarito, debido al desarrollo de las actividades relacionadas con el turismo en este último municipio.

En general, se registra un aumento importante de la participación económica, tanto femenina como masculina en Tijuana entre 1990 y 2000; sin embargo, ello se debe en gran medida a la incorporación de los migrantes internos en el mercado laboral a lo largo de la década. De forma paralela al aumento generalizado de la participación económica en Tijuana en la década de los noventa, los datos censales confirman la importancia de la condición migratoria de los trabajadores. No sólo se registra un incremento generalizado de la participación económica en ambos sexos, sino también un proceso de segmentación de la fuerza laboral. Aunque no se hallaron diferencias significativas entre los dos grupos que se consideran migrantes para los fines del presente trabajo (los que residían en otras entidades federativas y los que residían en los E.U.), los cuales siguen la tendencia general de crecimiento que registra la PEA, se deben considerar, sin embargo, las característica específicas de estos grupos de migrantes.

A pesar de que entre 1990 y 2000 el crecimiento de la participación económica es un fenómeno generalizado en toda población de Tijuana, al parecer no alcanzó a los migrantes masculinos entre provenientes de los E.U.; es decir, la parte más importante de este crecimiento se debe a la incorporación de los migrantes internos de ambos sexos entre 1990 y 2000. En síntesis, entre 1990 y 2000 la tendencia general parece indicar que los migrantes residentes anteriormente en los E.U. se diferencian de los migrantes internos en cuanto a su participación activa en el mercado laboral. Además, aunque los no migrantes y los migrantes de E.U. aumentan su participación, lo hacen en términos relativos mucho menos que los migrantes internos (Véase Anexo, Gráficas 2 y 3).

La información censal también brinda una aproximación que permite constatar un proceso de asalarización creciente, el cual se verifica de forma predominante entre los migrantes internos masculinos y, en menor medida, entre los migrantes residentes anteriormente en los E.U. En efecto, entre 1990 y 2000, aunque entre los migrantes internos de ambos sexos aumenta la proporción de asalariados, es entre los hombres migrantes donde aumenta más dicha condición.

En cuanto a las mujeres, aunque es cierto que la proporción de asalariadas decrece entre las migrantes internas en 2000, lo hace en menor medida que entre las migrantes residentes en E.U.; incluso, el descenso en el porcentaje relativo de asalariadas entre las mujeres no migrantes es menor que entre estas últimas (Véase Anexo, Gráfica 4). Ello puede relacionarse con los efectos agregados del censo de 1990, que registra al municipio de Rosarito dentro de la totalidad de Tijuana. Aun así, no es descartable el hecho que refleje la contracción en la demanda de mano de obra femenina por parte de las maquiladoras; de corroborarse esta hipótesis, al descenso generalizado entre las mujeres asalariadas en la maquiladora debería corresponder un proceso de “masculinización” en el sector.30 De manera indirecta, la hipótesis de una mayor incorporación masculina a las actividades manufactureras (maquiladoras y no maquiladoras) puede ser confirmada con el incremento de la participación de los migrantes internos masculinos en el sector de las manufacturas (Véase Anexo, Gráficas 6 y 7)

Así, mientras que entre las mujeres migrantes se incrementan levemente los porcentajes de participación en la manufactura, entre las no migrantes hay un leve descenso. Sin embargo, en el año 2000 la proporción de mujeres migrantes de los E.U. que trabajan en la manufactura es menor con respecto a las que residían en otros estados de la república (Véase Anexo, Gráficas 8 y 9). Esto puede indirectamente significar que las mujeres migrantes internas se mantienen como el principal grupo laboral dentro de la manufactura. Pero el hecho más interesante es el aumento de la proporción de hombres migrantes y no migrantes en la misma, aunque en estos últimos el incremento es menor que entre los primeros. A su vez, en 2000 la proporción de hombres migrantes de los E.U. que trabajan en la manufactura es menor con respecto a los migrantes que residían en otros estados de la república y a los no migrantes.

En definitiva, el predominio de las actividades en el sector manufacturero entre los migrantes internos puede estar expresando un comportamiento sectorialmente diferenciado entre las categorías migratorias analizadas en este trabajo. Los resultados obtenidos indican un aumento relativo en la participación de los hombres migrantes internos empleados en la industria manufacturera entre 1990 y 2000. De esta manera, puede establecerse que la tendencia general conduce a una mayor participación de la mano de obra migrante interna en la IME Tijuana, con un crecimiento de los hombres migrantes internos (Véase Anexo, Gráficas 8 y 9). Esto coincide con los estudios acerca del cambio en las características predominantes en el mercado laboral de la Industria Maquiladora y la "desfemeinización" del sector (Fleck, 2000) y, en parte, con los análisis que plantean una especialización del conjunto de la industria manufacturera en Tijuana (Carrillo y Hualde, 2002). Con respecto al análisis del mercado laboral interno de las maquiladoras, se debe señalar quizás que la contratación de mujeres no constituye una característica estática de esa industria, sino que puede haber sido una respuesta coyuntural que ha cambiado con el tiempo y con los procesos de "maduración" de la industria (Cruz Piñeiro, 1992). Por otra parte, es posible que la característica de mayor diversificación sectorial en Tijuana haya permitido absorber la mayor oferta laboral de las mujeres (en comparación con otras ciudades fronterizas) y, en general, el desplazamiento de personal femenino del empleo en las maquiladoras puede haber sido compensado con otro tipo de actividades, como los servicios y el comercio.31 Además, no se puede descartar, como en los casos anteriores, un efecto agregado del instrumento censal, y que no esté distinguiendo un descenso en la PEA asalariada femenina para el caso de las residentes en el municipio de Rosarito, como resultado de su incorporación en otras actividades. De la misma manera, es posible que en este municipio la incorporación de mujeres al mercado laboral sea diferente de la que se verifica en Tijuana.


El análisis anterior acerca de los cambios en la procedencia regional de la migración interna, puede tener relación con las transformaciones en la inserción laboral, y resultar útil para generar hipótesis alternativas. Por ejemplo, los estudios sobre los migrantes veracruzanos coinciden en parte con los datos exploratorios que se presentan: se ha constatado desde tiempo atrás que otras ciudades importantes de la FN, como Ciudad Juárez y Chihuahua, se han convertido en una fuente de atracción debido a la actividad de la industria maquiladora. Lo mismo ocurre en Reynosa, Tamaulipas, donde una parte importante de los migrantes veracruzanos trabaja en las maquiladoras de esa ciudad. (Zamudio, 2001).

Para el caso de Tijuana, paralelamente o casi simultáneamente, podemos observar cómo los patrones de inserción laboral de los migrantes en general se han distanciado y han tomado una fisonomía propia. La propensión generalizada hacia un aumento en la participación económica, como ha sido señalado anteriormente, no fue acompañada entre 1990 y 2000 por los hombres que residían anteriormente en los E.U., cuya tendencia parece ser hacia el descenso en los niveles de participación masculina y el aumento de las tasas de actividad femeninas de este grupo migratorio (Véase Anexo, Gráficas 2 y 3). Pero si bien esto puede indicar una diferencia interesante, ello no implica afirmar una mejoría absoluta en su inserción laboral, sobre todo tomando en cuenta el aumento del segmento de los asalariados masculinos provenientes de los E.U. entre 1990 y 2000, mientras que las mujeres de la misma condición han descendido. Aunque en general todo indica un predominio relativo en las actividades asalariadas de los hombres migrantes internos frente a los demás subgrupos, es posible observar una posición relativamente subordinada de los migrantes residentes en E.U. (Véase Anexo, Gráfica 5). Nuevamente hay que advertir acerca de los sesgos que pueden introducirse al considerar a Tijuana y Rosarito de manera conjunta.

De cualquier manera, los resultados obtenidos generan nuevas interrogantes: ¿qué cambios se han operado en la industria manufacturera en Tijuana? ¿tienen relación con un cambio en el tipo de demanda laboral de la industria maquiladora? ¿qué transformaciones han operado en los sectores no industriales que puedan explicar una inserción laboral diferenciada entre migrantes y no migrantes? ¿siguen los mismos patrones de inserción los migrantes internos y los interfronterizos? ¿existen grandes diferencias entre Tijuana y Rosarito?

Se pueden ofrecer alguna hipótesis provisorias sobre algunos de los factores asociados con estos cambios. La participación laboral en los E.U. puede haber modificado tanto la experiencia laboral de estos trabajadores, incidiendo en sus pautas y modalidades de inserción económica, como en sus niveles de vida, debido al acceso a un diferencial salarial que puede haber sido invertido en territorio mexicano de diversas maneras. Pero esas modalidades no están exentas de las influencias del “medio ambiente” económico más general y de los cambios coyunturales que se han producido entre las economías de México y Estados Unidos, especialmente los relacionados con las sucesivas devaluaciones del peso mexicano, que constituyen un dato muy sensible en la franja fronteriza. Por ejemplo, en la zona costera de Baja California, la expansión de servicios de turismo coincidió con la devaluación del peso mexicano en 1982, porque incentivó a algunos propietarios de inmuebles de la costa a invertir en sus terrenos y mejorar los servicios que ofrecían ya que, debido a lo precario de muchas de estas construcciones, los inmuebles se alquilaban a precios muy bajos. La devaluación jugó un papel fundamental en el revalúo del gran potencial turístico de la zona costera. Esto coincide en el tiempo con la expansión de las grandes compañías de bienes raíces en la zona. El valor de muchos terrenos e inmuebles se incrementó considerablemente, y ello propició la especulación en bienes raíces, lo que a su vez marca el comienzo de la segregación espacial actual en el desarrollo turístico costero, que margina a aquéllos que no tienen los recursos para invertir en su tierra (Bringas, 2002).

Inclusive, el desconcertante descenso en los niveles de actividad económica entre 1990 y 2000 entre los migrantes masculinos provenientes de los E.U. en comparación con todos los demás subgrupos, puede hallar alguna explicación si se diferencia entre Tijuana y Rosarito. Esto contrasta, además, con el aumento de la actividad económica femenina proveniente de los E.U., por lo que no se puede afirmar un comportamiento o un patrón de actividad generalizado para este grupo de migrantes interfronterizos. Como se ha señalado anteriormente, ello puede deberse a diferencias en las características de los migrantes que residen en Tijuana y en Playas de Rosarito. A su vez, se puede plantear la hipótesis de que la zona costera se está diferenciando cada vez más de Tijuana, y convirtiéndose en zona de descanso o residencial, atrayendo a personas de grupos de edad más avanzados, provenientes predominantemente de los E.U., mientras que en el caso de los migrantes internos la zona deviene fuente de empleos en el sector servicio y en la construcción.

En el caso de Tijuana y Playas de Rosarito la expansión de las actividades turísticas se desarrolló por dos vías: por el flujo de turistas, que se ha adaptado gradualmente a los cambios que se han llevado a cabo a lo largo de su historia y, al mismo tiempo, porque dicho flujo continúa teniendo una marcada influencia en la vida del corredor costero, afectando la configuración del espacio. El turismo en esta zona ha producido cambios en las atracciones naturales, los alojamientos, los servicios, la infraestructura, las vías de acceso y los diferentes tipos de transporte, y puede decirse que, en general, ha jugado un interesante papel en el desarrollo. Esto se debe, en parte, a la situación geográfica privilegiada del corredor costero Tijuana-Ensenada con respecto a California y los Estados Unidos. En ese sentido, se advierte un proceso de relación entre dos regiones a ambos lados de la frontera: la franja Tijuana-Ensenada actúa como una especie de periferia de la zona turística californiana; en ello radica su peculiaridad y los posibles factores que explican su desarrollo (Bringas, 2002).

A partir de los datos del censo de 2000 se insinúa una tendencia hacia la diferenciación en las pautas de inserción laboral entre un grupo y otro de migrantes, y entre los respectivos “perfiles” productivos. En efecto, los migrantes residentes en 1985 en los E.U. y los migrantes internos parecen presentar características isomórficas, mientras que los migrantes residentes en 1995 en los E.U. se asemejan relativamente más a los casos de los no migrantes que a los migrantes provenientes de otras entidades del país. Esto puede estar sugiriendo la consolidación de un proceso de largo tiempo que estaría constituyendo una población con pautas laborales y económicas marcadamente distintas a la de los migrantes provenientes de las otras entidades federativas del país (sobre todo si tenemos en cuenta las características más recientes de los nuevos flujos de migrantes, para el año 2000).

Aunque nada obliga a pensar que no hay diferencias entre los no migrantes y los migrantes de E.U., resulta significativo el hecho de que entre ambos grupos casi se mantiene la misma proporción de no asalariados que en 1990, aunque con un leve incremento (Véase Anexo, Gráfica 5). Estudios posteriores podrían confirmar de forma más rigurosa qué grupo ocupacional es predominante dentro de los trabajadores no asalariados. Una explicación alternativa al leve aumento registrado en los segmentos asalariados de migrantes residentes en 1995 en los E.U., es que puede deberse a las personas vinculadas de alguna manera con la industria maquiladora, o que sean empleadas directamente por estas empresas, como es el caso de los técnicos calificados y los ingenieros. Aunque vale la aclaración del hecho de que, si bien éstos han crecido en términos absolutos dentro de las maquiladoras de Tijuana, no mejoraron sustancialmente sus posiciones relativas con respecto a los trabajadores directos en tales empresas en el período 1995-2000 (BIE-INEGI: 2002).

Los datos de este análisis exploratorio coorboran, por otra parte, algunas hipótesis de estudios recientes, en el sentido de que la mayoría de los residentes no migrantes tratan de evitar el trabajo en las maquiladoras, que juegan el papel un “empleo refugio” para trabajadores migratorios que llegan a Tijuana. mientras que los no migrantes evitan trabajar en las maquiladoras. En efecto, a partir de las diferencias entre las trayectorias laborales entre distintos grupos de trabajadores en el mercado laboral de Tijuana, Coubès (2001: 215) plantea que en las maquiladoras se emplean predominantemente trabajadores migratorios de extracción rural con bajos niveles de educación que trabajaron exclusivamente en maquiladoras, y que en otros sectores lo hacen los trabajadores nativos con mejores niveles de educación que pudieron evitar el trabajo en las maquiladoras y que habían trabajado solamente en los servicios. Probablemente es relativamente más fácil entre éste último grupo de trabajadores obtener un salario urbano de reserva y ser capaces de usar sus redes familiares para conseguir trabajos en el sector de los servicios. Esto se refirma cuando se considerando que los trabajadores migratorios habían encontrado su empleo en las maquiladoras respondiendo a un anuncio en el periódico, o a partir de la búsqueda de trabajo en los anuncios de las mismas fábricas. A pesar de ello, en los datos presentados en este estudio no se confirma esta hipótesis en la inserción laboral de acuerdo al sexo, ya que el descenso en el porcentaje de trabajadores en la manufactura es mucho mayor entre los hombres residentes previamente en los E.U: que entre las mujeres de la misma condición. De esta forma, se confirma la importancia de analizar en cada caso, las características entre distintos grupos migratorios (interno e internacional) de acuerdo a las diferencias entre sexos. No obstante, y reconociendo el hecho de que las limitaciones de los datos censales para indagar acerca los motivos de la migración, ya sean laborales, familiares o de otro tipo, pueden quedar planteadas diferentes pautas entre los grupos de migrantes en el espacio fronterizo, lo que impulsa a realizar estudios comparativos cada vez más específicos.

De esta manera, para el caso de los migrantes residentes anteriormente en los E.U., pueden ser útiles algunas hipótesis alternativas, basadas en el supuesto de la constitución de un espacio binacional, en donde intervienen factores no estrictamente productivos, sino además sociales y culturales, quedando involucrados ciertos aspectos como los de la "cultura del consumidor" y de la "cultura laboral". La migración en tal sentido, estaría abarcando además, situaciones motivadas por una parte por razones laborales, pero por otra parte por razones de índole personal, como la reunificación de familias transfronterizas, el estudio, o los matrimonios.

Esto puede ser, en efecto, la razòn de una inserción laboral diferenciada entre los trabajaodores de Tijuana y Rosarito, debido sobre todo al desarrollo de las actividades relacionadas con el turismo en este último municipio.
3. Conclusiones

El trabajo exploratorio presentado confirma que en el período 1990-2000 Tijuana sigue siendo una región atractiva para los flujos migratorios laborales, a los cuales se incorporan otras entidades y regiones que presentan mayores niveles de rezago socioproductivo. lo cual ha incrementado y diversificado la corriente migratoria.

A los migrantes internos se agrega una corriente menor, pero importante en Tijuana, de personas que anteriormente residían en los E.U., los cuales parecen tener patrones de inserción laboral bastante más similares a los residentes no migrantes.

Con respecto a las características específicas que imprime la Industria Maquiladora en Tijuana, aunque las mujeres migrantes siguen predominando en este sector, los hombres migrantes han incrementado su participación entre 1990 y 2000. Por otra parte, mientras que el predominio de las mujeres migrantes en la manufactura puede ser explicado por el peso de la industria maquiladora, el incremento de los hombres también puede deberse a la tendencia de esta industria a contratar cada vez más hombres.

Pero no se ha incrementado significativamente la proporción de los trabajadores no migrantes empleados en la manufactura, y por el contrario, parece un sector poco atractivo para los hombres que residieron anteriormente en los Estados Unidos.

Las condiciones que ofrece la la manufactura, especialmente la Industria Maquiladora de Exportación (IME) en Tijuana permite absorber en mayor medida a una población migrante, generalmente sin experiencia anterior en las tareas que se realizan. Esto puede reflejarse en el aumento entre las mujeres migrantes internas asalariadas, pero es destacable el descenso de las asalariadas residentes en los E.U. entre 1990 y 2000, lo que puede deberse tanto a condiciones específicas en Tijuana, como a la inserción laboral diferente que existe en Playas de Rosarito.

A su vez, las altas tasas de participación económica podrían indicar condiciones favorables de inserción laboral para los no migrantes y los migrantes de E.U., debido a la mayor heterogeneidad de la estructura del mercado laboral en Tijuana.
De manera general, tanto en sus orígenes históricos como en sus componentes sociales, perfiles productivos y en sus patrones demográficos, Tijuana presenta características peculiares que han sido positivamente aprovechadas en el contexto del cambio en la orientación socioproductiva de México en las décadas pasadas. Estas cualidades pueden convertirse en un contexto de internacionalización creciente de la producción en una “ventaja” local, que es asimilada rápidamente gracias a condiciones excepcionales, entre las que resaltamos la abundancia de una fuerza de trabajo migrante proveniente de otras zonas y regiones del país económicamente deprimidas o estancadas. Sin embargo, las ventajas territoriales en Tijuana en el contexto del cambio socioproductivo y la apertura económica en México, se verifican sobre todo en el aspecto de la generación de empleo, lo que depende de las decisiones estratégicas de las empresas, y de las fluctuaciones de los flujos de IED.

La incorporación de nuevas entidades y regiones a los flujos migratorios en esta ciudad, podría relacionarse también con los efectos a largo plazo generados por los contextos de crisis y reestructuración económica. Estos nuevos procesos pueden estar incidiendo en los cambios registrados en el mercado de trabajo local. Por otro lado, la contracción de la demanda de mano de obra femenina en la industria maquiladora, y el aumento de la misma en el caso de los hombres, es un fenómeno que deberá ser profundizado en posteriores investigaciones acerca de las características que asume la especialización productiva en esta industria en Tijuana. Similares transformaciones en los mercados de trabajo locales pueden haber generado pautas diferenciadas entre los migrantes que residían en los E.U., de acuerdo al sexo.

De manera general, la mayor disponibilidad de mano de obra proveniente de los flujos migratorios, y sus características específicas, invitan a reflexionar acerca de cómo los fenómenos demográficos se relacionan con otros factores -como la oferta y la demanda laboral- que se presentan de manera dinámica, a diferencia de lo que puede prever un enfoque economicista. Las variaciones en el patrón de la migración hacia Tijuana pueden ser así vinculadas, por una parte, con la reestructuración y el cambio socioproductivo que atraviesa México; y por otra parte, con las transformaciones en la demanda de trabajo, las cuales expresan modificaciones en el mercado laboral local.

La incorporación en los análisis de la dimensión binacional, luego de analizar la literatura sobre el tema, y a través de algunos de los resultados comparativos preliminares de este trabajo, permite ampliar la gama de hipótesis de trabajo, y consolidar la idea de que dichos fenómenos no obedecen a un factor monocausal, sino que deben ser explicados en los contextos y coyunturas locales específicas.


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Paquete Estadístico para Ciencias Sociales - SPSS, versión 10.

Anexo
Las entidades federativas donde las personas migrantes declaran haber residido 5 años antes del momento censal y anteriormente a su residencia en Tijuana, se agruparon en regiones según un criterio que unificara los cambios que se observan en los datos censales entre 1990 y 2000. Las entidades de procedencia de los migrantes no son las mismas en dicho período, y que en algunos casos el porcentaje relativo de las personas según las entidades de residencia anterior cambiaron las posiciones relativas entre estados. De acuerdo con los proecesamientos que se realizaron a tal fin, la regionalización siguió un criterio basado en la cercanía geográfica; pero esto dejaba sin considerar las carcaterísticas sociodemográficas de las entidades que intervienen en este proceso. Por tal motivo, se combinó esta modalidad con un criterio que resultara relativamente coherente con un análisis sociológico. Para ello, se tomó en cuenta grados de marginación de CONAPO para el año 1995.32 En el caso del estado de Aguascalientes, que presenta grado de marginación muy bajo, la entidad quedó agrupada con otras dos entidades que en el grado de marginación de 1995 presentan grado de marginación alto.33 El resto de las entidades no presenta este inconveniente, y en la gran mayoría de los casos hay relativa concordancia entre los grados bajo-muy bajo o alto-muy alto entre las regiones, por lo que se decidió agruparlas de dicha manera.

Comparación entre la regionalización del presente estudio y el grado de marginación para 1995 (CONAPO)



REGION

ENTIDAD

Grado de Marginación 1995

Noroeste

 

 



Baja California

Muy Bajo

Baja California Sur

Bajo

Sonora.

Bajo

Centro/Norte

 

 



San Luis Potosí

Alto

Zacatecas

Alto

Aguas Calientes.

Muy Bajo

Norte

 

 



 

Chihuahua

Bajo

Nuevo León

Muy Bajo

Tamaulipas

Bajo

Coahuila.

Muy Bajo

Centro

 

 



Guanajuato

Medio

Michoacán

Alto

Querétaro.

Medio

Centro / Sur

 

 



México

Bajo

Morelos

Bajo

D.F.

Muy Bajo

Golfo / Centro

 

 



 

Hidalgo

Alto

Puebla

Alto

Tlaxcala

Medio

Veracruz.

Muy Alto

Pacífico / Centro

 

 



 

 


Durango

Medio

Nayarit

Medio

Sinaloa

Medio

Colima

Bajo

Jalisco.

Bajo

Sur Oeste

 

 



 

Campeche

Alto

Quintana Roo

Medio

Tabasco

Alto

Yucatán

Alto

Pacífico / Sur

 

 



Chiapas

Muy Alto

Guerrero

Muy Alto

Oaxaca.

Muy Alto

Cabe aclarar que no es intención del presente trabajo inferir de manera directa e inmediata, una asociación entre características colectivas inherentes a la comunidad de la que declaran proceder los migrantes, con características personales de los mismos. Nos interesa en todo caso contar con un marco contextual que permita un análisis de los desplazamiento interregionales a Tijuana.



G
ráfica 1:
Región de procedencia de los migrantes a la ciudad de Tijuana, B.C., provenientes del resto del país, 1990 y 2000 34







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