Republica de colombia


- Comisión Colombiana de Juristas



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13.- Comisión Colombiana de Juristas



En concepto de la Comisión Colombiana de Juristas la Corte debe proferir una sentencia aditiva, “en el sentido de incluir dentro de la hipótesis normativa de los artículos demandados a las parejas del mismo sexo como facultadas para restablecer los derechos de niños, niñas y adolescentes mediante la adopción de aquellos menores de 18 años en situación de adoptabilidad”. Lo anterior, por cuanto la ausencia de una disposición expresa que así lo determine contradice un imperativo del derecho internacional de los derechos humanos, en lo que atañe al principio de no discriminación y al derecho de igualdad ante la ley. Para explicar su posición, expone iguales argumentos a los señalados en el concepto remitido en el marco del proceso D-10315.
Indica que el derecho internacional de los derechos humanos prohíbe la discriminación por motivo de la orientación sexual, la que se presenta cuando se niega la facultad de adoptar a parejas del mismo sexo.
De otra parte, pone de presente cómo el Comité de los Derechos del Niño se ha pronunciado a favor de todo tipo de medidas legislativas o administrativas tendientes a equiparar en derecho y oportunidades a los hijos de las parejas del mismo sexo.

14.- Academia Colombiana de Jurisprudencia

La Academia Colombiana de Jurisprudencia considera que, en el evento de que haya fallo de fondo, los párrafos impugnados deben ser declarados exequibles.


Comienza señalando que “del texto integral de la Constitución se concluye que la progenitura es la biológica y como la adopción debe imitar la naturaleza, entonces debe imitar también la progenitura biológica de tal manera que el derecho de una persona a tener una familia se garantice dándole una familia del modelo y no de lo que puede considerarse una excepción”. En ese sentido, agrega que considerar que las parejas homosexuales puedan celebrar matrimonio, que en algunas culturas es el origen ideal de familia, “es condenar a la humanidad a su extinción y auspiciar el más eficaz medio de control natal puesto que estas parejas son por naturaleza insuperable infértiles”.
Indica que si bien la Corte consideró que la familia homosexual debe ser considerada como familia, no es menos cierto que, según lo expuso el colectivo LGBTI en la demanda, una familia homosexual es diversa “o lo que es lo mismo DESIGUAL, DISIMIL, DISPAREJA, y si es desigual frente a la familia heterosexual, va en contra de toda lógica elemental, lógica que está vigente, que no puede ignorarse, que afirmen que son iguales y que tienen derecho a los mismos derechos”. Recuerda que en las actas de la Constitución de 1991 no hay una sola referencia a la posibilidad de que las parejas del mismo sexo puedan construir familia y menos que puedan celebrar matrimonio y menciona que si la Corte repiensa el verdadero significado del artículo 42 de la Carta llegará a la conclusión de que “las parejas del mismo sexo podrían ser familia diversa, atípica, en nada semejante a la formada por matrimonio ceremonia o matrimonio consensual”.
Por otro lado, señala que los textos del antiguo Código del Menor y los del actual Código de la Infancia y la Adolescencia son idénticos, al igual que sucede con los artículos 42 y 113 de la Constitución, los cuales fueron invocados como violados en la demanda que resolvió la sentencia C-814 de 2001. Bajo ese entendido considera que existe cosa juzgada constitucional.
De igual forma, considera que la única pretensión de la demanda es que la Corte dicte una sentencia integrativa con la que asuma la función legislativa, competencia que no tiene la Corporación. Además, continúa, las consecuencias de la nueva ley serían sustituir los conceptos de familia y sociedad, para lo cual la Corte tampoco tiene competencia.

15.- Profamilia



La directora del departamento jurídico de Profamilia interviene ante la Corte para coadyuvar la demanda y señalar que, en su sentir, “no hay razones de ninguna índole que sustenten la negación del establecimiento de parentesco civil por adopción en el caso de las parejas del mismo sexo”. Para ello anexa la intervención presentada en el marco del proceso D-10315 en atención a que en ambos expedientes se demanda la protección del derecho de las parejas del mismo sexo a la adopción.
Comienza por referirse a la familia como institución social dinámica, diversa y plural, que para el caso colombiano, según los indicadores de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud –ENDS- elaborada por el Ministerio de Salud y Profamilia, refleja profundos cambios en los últimos veinte años. Seguidamente hace una exposición acerca del derecho a la libre conformación de una familia como manifestación de los derechos sexuales y reproductivos. Desde esta perspectiva sostiene que “establecer la heterosexualidad como elemento esencial de la naturaleza para el reconocimiento de ciertas formas de familia carece de sentido pues no responde a la realidad, es contraria a las normas del derecho internacional de los derechos humanos y, además, desconoce los avances normativos realizados en materia de derechos sexuales, puesto que el reconocimiento del derecho a la libre conformación de una familia no puede confundirse ni limitarse con la posibilidad biológica de reproducción”.
Hace referencia a cómo muchas personas, independientemente de su orientación sexual, gracias a los avances científicos han logrado satisfacer su deseo de ser padres o madres y de tener hijos, sin que sea necesaria tampoco la existencia de una relación de heterosexualidad.
Informa que según los resultados de la encuesta LGTB sobre sexualidad y derechos realizada en Bogotá en 200713, se reportó que existe un 11,5% de personas homosexuales que tienen hijos, la mayoría a partir de relaciones heterosexuales (71,8%), y que las personas LGTB también afirmaron tener hijos de crianza e hijos adoptados legalmente (3,1%), lo que demuestra que la idoneidad de las personas para criar hijos no se ve comprometida por la orientación sexual de los padres.

16.- Grupo de apoyo a mamás lesbianas



La coordinadora del Grupo de Mamás Lesbianas de Bogotá presenta el mismo concepto rendido dentro del proceso D-10315 mediante el cual manifestó que apoya las pretensiones de la demanda. En su sentir, se resolvería un tema esencial de desprotección que en la actualidad propicia muchas situaciones de inequidad que afectan directamente a sus familias y a los menores integrantes de ellas. Hacen un llamado a la Corte para que se pronuncie de fondo y supere, de una vez por todas, la situación que tan profundamente afecta a sus familias y especialmente a los niños y niñas criados en hogares homoparentales en Colombia.
A su juicio, es equivocado asumir que las personas homosexuales no tienen hijos y que están esperando que la ley les reconozca el derecho a tenerlos, cuando “la realidad es que miles de niños y niñas en el país ya están siendo, o ya fueron, criados por sus padres homosexuales”.
Relata que a partir de la experiencia compartida han podido constatar que existen varios mitos sobre la parentalidad homosexual. El primero es que los hijos pueden sufrir maltrato escolar. Al respecto puntualiza que durante los 11 años de experiencia han conocido unas pocas situaciones en la que uno de los hijos de una pareja sufrió algún tipo de maltrato debido a la orientación sexual de sus mamás, lo que representa un universo mínimo y aislado en el universo de las familias. Según sus palabras, “los homosexuales en este país ya tenemos hijos e hijas, les estamos criando y nuestros hijos van a la escuela”. Por eso, sugiere que la respuesta en casos de maltrato escolar, si se presentaran, involucraría también a docentes, personal administrativo, y acompañamiento familiar, “como en cualquier otra situación de maltrato, siendo el Estado el primer llamado a superar esta situación a través del sistema educativo”.
Otro mito que pone de presente es que los hijos de padres homosexuales se vuelven homosexuales. Sobre el particular advierte que este preconcepto entraña la errada comprensión de que la homosexualidad es una enfermedad y que por lo tanto se transmite, desconociéndose que la orientación sexual es individual y no se aprende, en tanto es una característica de la identidad. Además, indica, la proporción de hijos e hijas de parejas homosexuales que manifiestan la misma orientación sexual es la misma que existe en las parejas heterosexuales, es decir, entre el 6 y el 10%.
Un tercer mito que destaca es la supuesta confusión sobre el sexo y los roles de género. Aclara que en las relaciones homosexuales hay dos hombres o dos mujeres, “y los procesos y roles que se asumen corresponden al bienestar y al mejor funcionamiento del hogar”, lo que incluye roles como padres o madres, con la advertencia de que “lo importante en el proceso de la crianza [de los hijos] es enseñarles valores y enseñares respeto”.
Resaltan que lo que no es un mito es que el marco normativo actual desconoce la existencia de sus familias, la situación de desventaja en la que se encuentran sus hijos y la discriminación estructural que debe ser evitada por el Estado en todas sus instancias.

17.- Centro de estudios e intervenciones en Derechos Humanos –Diknos-

Los participantes del Centro de estudios e intervenciones en derechos humanos -Diknos- advierten un trato discriminatorio en las normas acusadas que afecta los derechos a constituir una familia y a adoptar por parte de las parejas del mismo sexo.


De manera preliminar citan algunas consideraciones de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Atala Riffo y niñas contra Chile y resalta que en esa decisión se fijó una regla según la cual está proscrita por la Convención Americana sobre Derechos Humanos cualquier norma, acto o práctica, decisión de derecho interno que disminuya o restrinja de manera alguna los derechos de una persona a partir de su orientación sexual.
En el mismo sentido, hacen referencia a las decisiones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en los casos X y otros contra Austria, Fretté y E.B. contra Francia y Gas Dubois contra Francia, de las cuales se concluye que la relación de convivencia entre parejas del mismo sexo que mantienen una relación estable de facto se encuentra dentro del concepto de vida familiar y que lo más acorde con el interés superior del menor es la posibilidad de la adopción por parte de parejas del mismo sexo.




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