Republica de colombia



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8.1.3.- Estados Unidos

La situación de este país en relación con la adopción por parejas del mismo sexo está determinada por su forma federal. No existe en esta materia una ley expedida por el Congreso que regule la adopción para los 51 estados. Ello significa que la reglamentación cambia dependiendo del estado federado. Existen tres modalidades de adopción posibles en los Estados Unidos para las personas de la comunidad LGTBI. Todos los estados permiten la adopción individual, sin considerar la opción sexual. En 24 estados y el Distrito de Columbia está permitida la adopción sucesiva o “second parent adoption”, consistente en la posibilidad de adoptar al hijo –biológico o adoptivo- del compañero o compañera130. En 23 estados y el distrito de Columbia es posible aplicar a una adopción conjunta por parte de parejas del mismo sexo131. Missisipi y Utha prohíben cualquier forma de adopción y en estados como Michigan, Kentucky, Nebraska, North Carolina, Ohio y Wisconsin los tribunales han excluido la posibilidad de adopciones sucesivas.132


Sin embargo, la tendencia ha consistido en un gradual reconocimiento de esta forma de adopción, fenómeno que ha ido de la mano de varias decisiones judiciales que han obligado a los estados federados a ajustar sus legislaciones en ese sentido. Se trata de sentencias tanto de tribunales ordinarios como de tribunales de apelación, mas no de las Cortes federales. Esto ha llevado a que las decisiones varíen en cada jurisdicción. Sin embargo es atinado afirmar que durante las últimas décadas estos fallos tienden a reafirmar el principio de interés superior del menor.
A continuación se destacan algunas de las más relevantes.
7.1.3.1.- En el caso In the matter of the Adoption of Evan133, el primer caso reportado de adopción por parejas del mismo sexo en Nueva York, las peticionarias eran dos mujeres, una de las cuales era la madre biológica de un niño de seis (6) años, por inseminación artificial. Las peticionarias habían criado conjuntamente al niño, quien aceptaba el hecho de tener dos madres y una relación afectiva con cada una. Respecto a la objeción de que las adopciones por parejas del mismo sexo pueden afectar negativamente al niño, como por ejemplo, que tales niños crecen y se convierten en homosexuales, la Corte señaló que existen varios estudios134 que concluyen que los niños no sufren de una evidente desventaja, y en cuanto a su orientación sexual, “los porcentajes de hijas de lesbianas no varían en función de la orientación sexual de las madres” y en cuanto a los intereses sexuales “no hay diferencias significativas entre los hijos de madres lesbianas y madres heterosexuales”135.
La decisión también expresa las realidades de la época (1992) que fundamentan la decisión de aprobar la adopción por una pareja del mismo sexo en los siguientes términos:
Finalmente, no hay un asunto que surja en el vacío. La fragmentación social y la miríada de configuraciones de las familias modernas nos presentan nuevos problemas y complejidades que no pueden resolverse sin idealizar el pasado. Hoy un niño que recibe nutrición apropiada, educación adecuada, y albergue de apoyo, está entre los afortunados, cualquiera que sea la fuente que lo proporciona. Un niño que además recibe amor y crianza de incluso un padre o madre soltera puede contarse entre los bendecidos. En el caso concreto la Corte encuentra un niño que tiene los mencionados beneficios y dos adultos dedicados a su bienestar, seguros de su relación afectiva, y determinados a criarlo y ayudarlo a alcanzar lo mejor de sus habilidades. No hay razón en jurídica, lógica o de filosofía social para impedir tal situación favorable”136.
7.1.3.2 En otro caso, In the matter of the Adoption of Caitlin137, la Corte de Familia de Nueva York advirtió que no hay disposición legal que requiera que el adoptante sea de un género en particular y que la discriminación con fundamento en la preferencia sexual está proscritamente expresamente138. La Corte afirmó que las decisiones deben basarse exclusivamente en el interés superior del menor139 y que la consideración de la orientación sexual del padre en los casos de custodia de los menores se considera únicamente si se prueba algún efecto adverso sobre al bienestar del niño.
Respecto a la objeción mencionada, la Corte señaló que cada estudio sobre la materia ha revelado que la incidencia de la orientación hacia el mismo sexo entre hijos de gays y lesbianas ocurre tan aleatoriamente y en la misma proporción que en los hijos de la población en general. “Por consiguiente, a pesar de la preocupación de varias cortes sobre la influencia negativa en los niños, la orientación sexual, de acuerdo a varios estudios, es desarrollada de manera independiente a la de los padres y la preocupación de los jueces de que un padre o madre homosexual criará hijos homosexuales no está soportada en pruebas”140.
7.1.3.3 En la decisión Howard vs Arkansas la Corte Suprema de ese estado estudió el caso de Mathew Lee Howard y otros dos demandantes. La disputa se generó por causa de una regulación expedida en 1999 por la Junta del la Agencia para la Protección de la Niñez de Arkansas, que estipulaban una prohibición de entregar en custodia a menores en hogares donde hubiera personas homosexuales. Tanto Howard como los otros dos actores, de condición homosexual, querían que se les otorgara la custodia de niños. El caso fue conocido en primera instancia por una Corte del distrito de Little Rock, que encontró que la prohibición establecida por la Junta era inconstitucional. A igual conclusión llegó la Suprema del Estado –en decisión de 29 de junio de 2006-, que estableció que no existía evidencia científica que respaldara la tesis según la cual resultaba contrario al interés del menor crecer en el seno de un hogar de homosexuales y que, por el contrario, la regulación excluía a un grupo de la población perfectamente elegible para criar a los niños. Al respecto señaló:
Estos hechos demuestran que no hay correlación entre la salud, bienestar y seguridad de los niños acogidos y la exclusión tajante de un individuo que es un homosexual o quien reside en un hogar con un homosexual. Mientras la Junta alega que la regulación protege la salud, seguridad y bienestar de un niño acogido porque “no sabemos el efecto de la paternidad homosexual temporal”, este argumento salta a la cara de la evidencia presentada por las partes y los hallazgos de la Corte del Circuito. Más aún, la Junta admite que antes de la adopción de la regulación a los homosexuales les era permitido ser padres de acogida y nunca hubo queja alguna sobre esas situaciones. De esta manera, no erró la Corte del Circuito al encontrar que no había una relación racional entre la tajante exclusión de la regulación y la salud, seguridad y bienestar de los niños.”141
7.1.3.4.- En un sentido similar, el 22 de junio de 2010, el Tribunal de Apelaciones del Tercer Distrito de la Florida puso final al caso In Re: Gill y declaró que resultaba contraria a la Constitución del Estado una ley vigente desde 1977 que prohibía expresamente la adopción de parejas del mismo sexo. La disputa se originó al serle entregados en custodia temporal dos menores de edad al señor Martin Gill y su pareja. Una vez los padres biológicos fueron privados de la patria potestad, Gill solicitó la adopción de los niños. Antes de que le fuera negada la misma con fundamento en la ley del estado, acudió a los estrados judiciales para discutir su legalidad. En efecto, tanto la Corte del Circuito como el Tribunal de Apelaciones le concedieron la razón. Ambas instancias evidenciaron que, de acuerdo con los informes y estudios aportados en el proceso, quedaba demostrado “que no hay diferencias en la forma de ser padres de los homosexuales o la adaptación de sus hijos. Estas conclusiones han sido aceptadas, adoptadas y ratificadas por la asociación de psicología estadounidense, la asociación de psiquiatría estadounidense, la asociación pediátrica estadounidense, la liga para el bienestar de la infancia de Estados Unidos y la asociación nacional de trabajadores sociales. Como resultado, basado en la solidez de las pruebas disponibles en el campo, este tribunal considera que la cuestión está fuera de discusión y que sería irracional sostener lo contrario, el mejor interés para los niños no es ser protegidos prohibiendo la adopción de los homosexuales.”142
7.1.3.5.- Cabe destacar también la decisión tomada el 21 de marzo de 2014 por un Juez Federal de Michigan143. Aunque el caso se centraba en la constitucionalidad de una ley del Estado que prohibía los matrimonios entre parejas del mismo sexo –finalmente llegó a la conclusión que resultaba inconstitucional-, el fallo analizó los aspectos relacionados con la presunta incapacidad de los homosexuales para ser buenos padres. Ello porque una de las justificaciones de la prohibición presentadas en el juicio tenía que ver precisamente con ese argumento. La sentencia encontró que no había certeza científica acerca de la presunta incapacidad y, por el contrario, evidenció que los niños que crecen en parejas del mismo sexo se desarrollan igual que aquellos criados por parejas heterosexuales. Esta decisión es además importante porque el juez se pronunció sobre el estudio “New Family Structures Study”, del profesor Marc Regenerus. Para el funcionario judicial el testimonio de este científico sobre la incapacidad de las parejas del mismo sexo para hacer felices a los niños que educan no es creíble, dado que su libro es el resultado de la financiación de un instituto conservador, con una agenda de discriminación a la población LGTBI y Regenerus se limitó a consignar en el estudio las conclusiones deseadas por sus financiadores.
En ese caso el Juez Federal de Michigan, Estados Unidos, Bernard Friedman, decidió sobre la demanda presentada por April DeBoer y Jayne Rowse, quienes tenían una relación y vivían juntas, para esa época desde hacía ocho años, en Hazel Park, Michigan. En noviembre de 2009 y en octubre de 2011 April DeBoer adoptó legalmente a sus hijos N. y J. Por su parte, Jayne Rowse adoptó al menor R. en abril de 2011. Ante la imposibilidad de adoptar conjuntamente a los tres niños, presentaron una demanda contra el Estado de Michigan, en la cual alegaron que la restricción de la adopción a las parejas no casadas resultaba discriminatoria.
En una audiencia celebrada con ocasión de la acción interpuesta, la Corte señaló que las demandantes no podían adoptar conjuntamente dado que no estaban casadas, y que cualquier forma jurídica de unión entre parejas del mismo sexo estaba prohibida por la Enmienda a la Constitución de Michigan sobre el matrimonio (MMA por sus siglas en inglés “Michigan Marriage Amendment”) que reza: “Para garantizar y proteger los beneficios del matrimonio para nuestra sociedad y las futuras generaciones de niños, la unión de un hombre y una mujer en el matrimonio será el único acuerdo reconocido como un matrimonio o unión similar para cualquier propósito”.
La Corte sugirió a las señoras DeBoer y Rowse rectificar su petición, en el sentido de impugnar la validez de la referida enmienda, sugerencia que fue acogida por las demandantes, quienes solicitaron modificar su denuncia.
El Estado apoyó su defensa en que la MMA tiene propósitos legítimos para excluir a las parejas del mismo sexo de la definición de matrimonio, tales como fomentar el desarrollo sicológico saludable del menor, evitar las consecuencias no deseadas que podrían resultar de redefinir el matrimonio, y la defensa de la tradición y la moral.
En el curso del proceso las demandantes llamaron como testigo, entre otros, al sicólogo David Brodzinsky, quien aseguró que décadas de estudios de investigación han demostrado que no existen diferencias entre las competencias parentales de personas homosexuales y heterosexuales, y que tampoco existen diferencias significativas en el desarrollo de los menores criados por parejas del mismo sexo, en comparación con aquellos criados por parejas heterosexuales. Lo anterior fue corroborado, además, por el reputado sociólogo Michael Rosenfeld, quien explicó que los niños criados por parejas del mismo sexo presentan un progreso escolar similar al de aquellos criados en hogares heterosexuales.
El Tribunal consideró que los anteriores testimonios gozaban de una alta credibilidad y le dio un peso considerable dentro de su decisión. Esto por cuanto declararon de forma contundente y convincente que las parejas del mismo sexo son tan estables como las parejas heterosexuales y que los resultados en el desarrollo de los menores dependen de factores como la calidad de las relaciones entre padres e hijos, la calidad de las relaciones entre los padres y, en general, de las capacidades parentales de estos sin importar su orientación sexual.
A su turno, la defensa llamó como testigo al sociólogo Mark Regnerus, quien encontró que los menores criados por parejas del mismo sexo se veían afectados en su desarrollo integral, presentaban mayores probabilidades de abuso sexual, eran más propensos a ser infieles y a tener numerosas parejas sexuales, entre otras consideraciones.
No obstante, el Tribunal desestimó dicha opinión y no la tuvo en cuenta para tomar su decisión, en tanto “pretendía estudiar una gran muestra al azar de los estadounidenses adultos jóvenes (edades 18-39) sin tener en cuenta los arreglos familiares”, y porque equiparó haber sido criado por una pareja del mismo sexo con haber vivido alguna vez con un padre que tenía una relación romántica con alguien del mismo sexo durante un periodo de tiempo. Así mismo, restó credibilidad a sus apreciaciones porque dicho estudio fue realizado precipitadamente y a instancias de la financiación por parte de un tercero, quien a juicio del Tribunal quería un resultado determinado relacionado con el apoyo al matrimonio tradicional.
Sobre el argumento del Estado según el cual la MMA fue aprobada por los ciudadanos bajo la premisa de que las parejas heterosexuales casadas proporcionan el ambiente óptimo para la crianza de los hijos, el Tribunal consideró que las pruebas allegadas en el juicio refutaron esa premisa, según se reseñó previamente. Además, porque tal justificación es desmentida por los requisitos para contraer matrimonio establecidos por el propio Estado, dentro de los cuales no se incluye alguno referente a la capacidad de tener hijos o a que la crianza deba darse en una estructura familiar en particular.
De igual forma consideró que, por ejemplo, si una de las demandantes muriera o quedara incapacitada, su pareja no podría, bajo la ley de Michigan, tomar decisiones legales en nombre de los menores sin verse sometida a un proceso judicial prolongado y complicado.
Por último, señaló que actualmente existen muchos menores que son criados por parejas del mismo sexo, cifra que ha aumentado de forma constante en los últimos 20 años, por lo que prohibir el matrimonio de personas del mismo sexo no va a evitar que se formen ese tipo de familias ni va a aumentar el número de matrimonios heterosexuales o el número de menores criados por ellos.
Con base en esas y otras consideraciones, el Tribunal encontró que la Enmienda a la Constitución de Michigan sobre el matrimonio discrimina a las parejas del mismo sexo, lo cual resulta inadmisible a la luz de la cláusula de igual protección contenida en la Decimocuarta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos.
En conclusión, en los Estados Unidos, dependiendo del estado, está prohibida o permitida la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Todos los estados permiten la adopción individual, sin considerar la opción sexual. Un grupo importante de estados avala tanto la adopción conjunta como la adopción sucesiva. Solo en dos estados existe una prohibición tajante. Es también de resaltar que se considera, por parte de los jueces, como un hecho judicialmente aceptable y que no atenta en contra del interés superior del menor la crianza de un menor por una pareja del mismo sexo.




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