Recomendaciones de protección consular para niños, niñas y adolescentes migrantes, incluyendo aquellos/as en necesidad de protección internacional no acompañados y separados



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recomendaciones de protección consular para niños, niñas y adolescentes migrantes, incluyendo aquellos/as en necesidad de protección internacional no acompañados y separados

Este documento es una compilación de prácticas sugeridas no vinculantes, presentadas a la consideración de los Estados miembros de la CRM a la luz de las obligaciones legal aplicables y prácticas consulares relevantes.




recomendaciones de protección consular para niños, niñas y adolescentes migrantes, incluyendo aquellos/as en necesidad de protección internacional no acompañados y separados

Contenidos





1.Introducción 3

2. cuestiones generales 5

A.Antecedentes 5

B. Objeto del documento 6

C. Instrumentos internacionales relevantes 7

D. Principios generales de intervención 9

E. Sobre la obligación de asegurar información sobre la asistencia consular 16

3. lineamientos básicos para la entrevista consular 20

A.La entrevista consular 20

B. Acciones de protección 26

4. Recomendaciones finales 28




  1. Introducción

Los movimientos migratorios contemporáneos comprenden una variedad de perfiles de personas, algunas de las cuales pueden pertenecer a diversos grupos que pueden estar en condición particularmente vulnerable como solicitantes de la condición de refugiado y personas refugiadas, migrantes víctimas de la trata, personas objeto del tráfico ilícito; migrantes varados; migrantes y refugiados objeto de violencia y traumas psicológicos durante el proceso migratorio u otras personas en situación de vulnerabilidad como las mujeres embarazadas, las niñas, niños y adolescentes que viajan con sus familiares o aquellos no acompañados o separados de sus familias, personas con capacidades diferentes o personas adultas mayores1, migrantes testigos de delitos y personas migrantes accidentadas.


Las personas que emprenden estos procesos migratorios -muy a menudo en movimientos migratorios irregulares- sufren riesgo y abusos contra sus derechos. Dentro las personas con mayor riesgo se encuentran las niñas, niños y adolescentes que forman parte de los procesos migratorios, sean no acompañados, separados de sus familias, niñez solicitante de asilo y refugiada, víctimas de trata, con alguna discapacidad física o mental, o en alguna otra situación de vulnerabilidad.
Las niñas, niños y adolescentes migrantes y refugiados son altamente susceptibles a ser sometidos a la explotación laboral o sexual, trabajo forzoso, abuso físico y sexual, sufrir abuso y violencia por actitudes y prácticas discriminatorias y xenófobas, y enfrentan obstáculos en el acceso a prestaciones y servicios básicos como la salud, la educación y un nivel de vida adecuado.
Además corren el riesgo de ser víctimas del crimen organizado nacional y transnacional, ya sea en redes de tráfico y trata de personas, como objeto de secuestro u obligados a transportar drogas y otros materiales ilícitos. A ello se suman las condiciones que pueden experimentar durante el tiempo en que se encuentran en detención y durante los procesos de deportación.
El Comité de los Derechos del Niño en su Observación General No.6 ha indicado además que:
En cuanto a las menores no acompañadas y separadas de sus familias, están particularmente expuestas a la violencia de género y, en particular, a la violencia doméstica. En algunos casos, estos menores no pueden obtener documentos de identidad apropiados, no tienen acceso a registros, su edad no puede determinarse, ni pueden tampoco solicitar documentos, instar la localización de la familia, ni acceder a sistemas de tutela o asesoramiento jurídico2.
La práctica de los Estados Miembros debe dar prioridad a desestimular a la niñez de embarcarse a esta peligrosa travesía, mediante esfuerzos para prevenir el tráfico y la trata de personas. Asimismo, cuando sea posible y no represente riesgos para su protección, la rápida y eficiente repatriación de la niñez a sus países de origen para efectos de su reunificación familiar debe ser una prioridad. En los casos en que la repatriación de la niñez no acompañada o separada no sea posible o práctica de manera inmediata, deben hacerse los esfuerzos necesarios para asegurar estos niños, niñas y adolescentes reciban el cuidado que necesiten para garantizar su bienestar hasta tanto no estén en condiciones de prescindir del cuidado directo de las instituciones del Estado receptor.
La privación de libertad y expulsión sin el debido proceso y sin que se tome en cuenta su interés superior es otra práctica que puede afectar directamente el bienestar de las niñas, niños y adolescentes en el proceso migratorio.
La migración de la niñez no acompañada y separada en América Latina y el Caribe es una realidad que ha crecido exponencialmente en los últimos años. El aumento de 90% en los números de niños, niñas y adolescentes no acompañados o separados detectados por las autoridades de los Estados Unidos de América durante el año fiscal 2014 encendió las alarmas de un fenómeno que venía en aumento, y que debía de ser atendido de manera urgente. No obstante, esta migración ni es nueva, ni ha cesado. La presencia de personas de edad más temprana en estos flujos migratorios es igualmente de gran preocupación.
Los números de niños, niñas y adolescentes que salen de su país sin estar acompañados por sus progenitores o alguien que ejerza su tutela legal continúan representando un reto mayúsculo para la región comprendida por los Estados miembros de la Conferencia Regional sobre Migración (en adelante CRM).
Como ha sido reconocido por la Conferencia Regional sobre Migración, el primer paso hacia una protección efectiva es la identificación de aquellas personas o grupos de personas que, por sus características y/o condiciones, se consideran vulnerables. Una vez identificadas, es posible activar los procedimientos de protección y asistencia. Esto es especialmente importante en el caso de las personas con condiciones de vulnerabilidad pues no son usualmente sean identificadas como tales y, por lo tanto, no reciban un trato diferenciado.
Las acciones para mitigar la vulnerabilidad y el sufrimiento de la niñez migrante y refugiada en este contexto deben ser llevadas a cabo a partir de un compromiso regional y en donde las autoridades que intervengan en el proceso de protección de esta población se involucren de manera decidida, clara, coordinada, y con los recursos necesarios para dar respuestas a esta situación.
En este marco, la definición del rol de las autoridades consulares de los países de nacionalidad de los niños, niñas y adolescentes migrantes y refugiados, tanto en los países de tránsito como de destino, resulta de fundamental importancia en lo que tendría que mirarse como una “cadena de protección integral” a favor de los derechos y el interés superior de la persona menor de edad, particularmente cuando viajen no acompañados o separados de sus progenitores o de quien ejerza su tutela legal.
Lo anterior debe analizarse sin perjuicio a la responsabilidad que las autoridades del país receptor tienen, con fundamento en la legislación nacional y a partir de distintos instrumentos internacionales, de garantizar la protección adecuada a los niños, niñas y adolescentes, y sin distinciones en razón de su nacionalidad o estatuto migratorio. En este sentido, la protección consular es complementaria  con el trabajo de las instituciones nacionales.




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