¿QUÉ nos hace felices



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¿Qué nos hace felices?

El trabajo puede ser la clave

Por:

Nancy C. Martínez. Ps. Universidad Nacional de Colombia. Master en Terapia del Comportamiento – UNED- España. Magíster en Psicología Clínica- FUKL. Directora Esp. Ps. Clínica y Autoeficacia Personal – Universidad El Bosque
Hernán Salazar O. Ps. Universidad Nacional de Colombia. Especialista en Gerencia de Recursos Humanos EAN. Magíster en Gestión de Organizaciones. Universidad de Québec- Canadá Docente Universidad El Bosque
Lyubomirsky, docente de la Universidad de California y PhD en Psicología Social, investigadora de la felicidad humana desde hace 18 años, en una de sus últimas publicaciones mencionó que las relaciones sociales son lo que hace feliz a la gente; la fuerza de las amistades, los lazos familiares y los vínculos íntimos muestran las mayores correlaciones con este sentimiento. En este contexto, muchas personas podrían pensar que serían más felices si no tuvieran que trabajar y tuvieran más tiempo para desarrollar sus relaciones sociales ¿Qué bueno sería, no? Sin embargo, una reciente investigación que analizó más de 225 estudios sobre bienestar subjetivo (felicidad), dejó al descubierto un factor mucho más fuerte que la vida social: el trabajo…
Para profundizar en este aspecto que nos interesa y a la vez nos asombra, pues la actividad laboral en muchos casos puede denotar presión, productividad y competencia, debemos revisar inicialmente el concepto de felicidad.

Existen numerosas definiciones al respecto, aun así se tiene claro que no es un fin último; usted podría ser feliz en este preciso instante, en las circunstancias en que vive, con las personas que tiene a su lado, ya que este sentimiento es un estado psicológico de tipo emocional y cognoscitivo (1). La capacidad de algunos individuos para ser realmente felices está en enfrentar las circunstancias adversas y ser fuertes. En este sentido, algunos autores mencionan que hay quienes podrían tener un talento para la felicidad: ven su mundo con “lentes rosados”, viven el presente y disfrutan trabajando en pequeñas cosas del día a día (2).


Así pues, esta emoción puede plantearse como un estado o como un rasgo. Por un lado, se puede considerar como un estado general que se consigue a través de situacionales de alegría. Por el otro, se puede considerar como una característica general que hace “leer positivamente las diferentes realidades de la vida” (3).
El concepto de bienestar subjetivo es un constructo (se sabe que existe, pero su definición es difícil o controvertida) que se encuentra enmarcado dentro de la psicología positiva, la cual se centra en las experiencias como la alegría y la satisfacción (en el pasado), la esperanza y el optimismo (en el futuro), la experiencia de flujo y la felicidad (en el presente). A nivel individual se enfoca en las características personales positivas, como la capacidad de amor, coraje, habilidades interpersonales, sensibilidad estética, perseverancia, perdón, originalidad, inclinación hacia el futuro, espiritualidad, talento y sabiduría. A un nivel grupal estudia las virtudes cívicas y las instituciones que mueven a los individuos a ser mejores ciudadanos, como la responsabilidad, el desarrollo personal, el altruismo, la civilidad, la moderación, la tolerancia y la ética (4).
Actualmente la definición más ampliamente aceptada del bienestar subjetivo corresponde a "las evaluaciones cognoscitivas y afectivas que una persona hace de su vida"(5). El primer aspecto se refiere a lo que uno piensa con respecto a la satisfacción propia de manera global (la vida como un todo) y en términos de dominio (en áreas específicas como trabajo, relaciones, etc.), mientras que lo afectivo hace referencia a las emociones, estados de ánimo y sentimientos, los cuales son considerados positivos cuando son agradables (por ejemplo: alegría, afecto, etc.), y negativos cuando son desagradables (por ejemplo, culpa, ira, vergüenza, etc.).


  1. Argyle, 1992

  2. Freedman, 1978; Myers & Diener, 1995; Ryff, Singer, Love, & Essex, 1998; Taylor & Brown, 1988.

  3. Hernández y Valera, 2001.

4. Seligman y Csikszentmihaly, 2000

5. Diener, Lucas, y Oshi, 2002
El trabajo fuente de satisfacción
Buscando evaluar los componentes que conforman la felicidad, La Universidad de Leicester en Inglaterra realizó en el 2006 el primer mapa mundial de la "felicidad", en el cual Colombia ocupó el puesto 34. Este estudio elaborado por el experto en psicología social Adrian White que incluyó a 177 países, se basó en aspectos como la esperanza de vida (estado de salud), factor económico (estabilidad laboral) y el acceso a la educación secundaria, lo cual según su autor evidencia el vinculo que hay entre estas tres variables y su importancia dentro de la población.
Mapa mundial de la felicidad

Teniendo en cuenta lo anterior, nos concierne ahora mencionar por qué el trabajo puede ser la clave de la felicidad, ya que como se evidenció en el anterior estudio es el uno de los aspectos importantes que pueden conllevar a este estado de bienestar.
Zamarrón (2006) menciona una relación muy estrecha entre la satisfacción profesional y la vida en general, lo cual no es de extrañar, pues la actividad laboral es una parte fundamental de la vida, dado que ocupa a las personas de manera productiva, es una fuente de ingresos económicos, eleva la autoestima y además, incrementa la oportunidad de establecer un número mayor de relaciones sociales.
Las investigaciones sugieren que quienes tienen un cargo fijo tienden a ser más felices que aquellos que están desempleados, y que a su vez, los trabajadores calificados parecen estar más satisfechos que sus contrapartes no calificados (6). Warr (1999) sugirió que el bienestar subjetivo puede ser atribuido al trabajo que efectivamente coincide con las habilidades, aptitudes y preferencias, permite cierto grado de autonomía o discreción en la toma de decisiones, dispone de variedad de tareas, proporciona supervisión de apoyo y oportunidades para el diálogo interpersonal en contacto con sus colegas. Es decir, que siempre se va a requerir de una adecuada gestión organizacional (selección, capacitación, evaluación del desempeño, etc.) para que las personas estén en el cargo que deben estar y puedan sentirse a gusto.
Se ha evidenciado además que el empleo debe tener algún valor en la sociedad y proporcionar seguridad financiera y física, lo cual parece coherente con los planteamientos relacionados con la actividad laboral que hacen algunos teóricos, tales como los de Csikszentmihalyi (1998), quien sugirió que las personas son más felices cuando están ocupadas en actividades que no sólo coinciden con su nivel de habilidad, sino que también son interesantes. Sin embargo, algunos trabajadores pueden laborar en un cargo altamente cualificado, con una gran variedad de tareas y un equipo de compañeros sociables y de apoyo, pero pueden sentirse abrumados y ansiosos puesto que los retos superan tanto el tiempo disponible para realizarlos como su capacidad (7).
6. Argyle, 2001

7. Oswald, 1997 citado por Cajiao, Serrano y Suárez, 2011


El trabajo en sí mismo no es lo que hace feliz a la gente (8); las investigaciones revelan que lo más importante es que esta actividad sea exitosa, ya que los empleos que cumplen con proporcionar una vida laboral productiva y tienen un salario adecuado y confortable, contribuyen al bienestar en miles de formas. La evidencia, por ejemplo, demuestra que los tailandeses que tienen ocupaciones caracterizadas por la autonomía, el sentido y la variedad, muestran un rendimiento superior en creatividad y productividad y son mucho más felices que aquellos que no los tienen.
Los ingresos que proporciona una ocupación son también asociados con la satisfacción, aunque tal vez no a un nivel tan alto como muchos podríamos pensar. La mayoría de las encuestas reportan correlaciones entre el salario y la felicidad en el rango de 0.13 a 0.24 (pequeña pero estadísticamente significativa); estas correlaciones son más altas para las personas cuya situación económica es grave, incierta o no cumple con sus necesidades básicas. En otras palabras, el dinero tiene un impacto mayor cuando casi no se tiene.
Demostrar que la felicidad se basa en el trabajo también se puede evidenciar por medio de ejemplos negativos en la investigación. Por ejemplo, lo que sucede cuando un individuo pierde su empleo. Un estudio realizado durante 15 años con 24.000 residentes en Alemania, reveló que las personas que se quedaron desempleadas en algún momento durante este período, perdieron su alegría y nunca se recuperaron totalmente (9). Lo anterior demuestra que la actividad laboral ofrece más que un ingreso económico y una promesa de prosperidad, ya que puede brindar un sentido de identidad y la estructura de las metas de vida importantes y significativas a seguir. Además, es posible que provea colegas cercanos, amigos y buenas relaciones sociales que en efecto, representan una pieza crítica del rompecabezas que este sentimiento plantea (10).
En este sentido, cuando se trata del campo profesional es posible crear "espirales ascendentes" propias, pues cuanto más éxito se tenga en el puesto y en el medio ambiente laboral, más feliz será el trabajador, y esta característica le promoverá a su vez un mejor entorno para trabajar (11). No obstante, este elemento no es el único que influye, existen otros factores que contribuyen a su aparición, los cuales pueden agruparse en categorías como salud, variables socio-demográficas, características individuales, aspectos comportamentales y acontecimientos vitales (12). Entre ellos se encuentran:
Salud. La ausencia de enfermedad está directamente relacionada la satisfacción vital (13).
Edad. Existe una relación positiva entre el bienestar global percibido y la edad, relacionada con la capacidad de adaptación del ser humano ante las nuevas situaciones y posibilidades del momento (14).
Estado civil y familia. “Diferentes investigaciones a gran escala, indican que las personas casadas reportan mayor felicidad que las solteras” (15).
Personalidad. Se considera uno de los generadores de características fuertes y consistentes, ya que la predisposición temperamental permite explicar ciertos niveles de bienestar (16).
Por otro lado, en un análisis de 148 estudios elaborados por DeNever y Cooper (1998) en los que se reportó la participación de 42.000 personas, se describieron seis variables relacionadas con la satisfacción individual: poder ser asertivo con los demás, confianza, atribuciones objetivas de los éxitos y fracasos, iniciativa de control del medio ambiente, fortaleza, estabilidad emocional y autoestima.

8-9-10-11. Lyubomirsky 2008

12. García 2002

13. Cambell et al., 1976, citado por García, 2002

14. Herzog y Rodgers 1981, citados por Garcia, 2002

15. Diener 1994



16. Tellengen et al. 1988, citados por Cuadra y Florenzano, 2003

¿Cómo lograr mejores resultados a nivel laboral?

Dentro de una perspectiva de manejo de riesgos psicosociales se pueden fortalecer ciertos factores y contribuir al bienestar de las personas en las empresas, a través de algunas estrategias que permiten alcanzar este fin como lo son: afiliación, festejar con otros los logros obtenidos, religión, control mental, tener metas claras, lograr buenos momentos de ocio tanto pasivo como activo y vivir experiencias directas de alegría (17).
En esta misma línea, Sheldon y Lyubomirsky (2007) en su artículo, “¿Se puede ser más feliz? Y si es así ¿cómo?", proponen un modelo de felicidad sostenible donde se especifican las condiciones bajo las cuales esto puede lograrse. Sugieren que tener metas establecidas, poder cambiarlas según las circunstancias y estar en actividad, es el mejor camino para alcanzar este objetivo. Sin embargo, los propósitos deben ser positivos, ajustarse a la personalidad y las necesidades, practicarse con diligencia y éxito, ser variados en su momento y proporcionar un flujo continuo de nuevas situaciones positivas.
Por otro lado, el trabajo debe facilitar experiencias de fluidez en sus empleados propiciando un estado de olvido de sí mismo, opuesto a la preocupación; el cual permita enfocar la atención en un objetivo, donde la persona se sienta concentrada, absorbida por la tarea y perciba que las horas pasan casi sin notarlo, demandando toda su atención en la actividad que realiza. Este estado puede ser controlado imponiendo retos o desafíos y tareas que no son muy difíciles ni muy simples para las propias habilidades. Las condiciones para la fluidez son:


  • Metas claras y definidas.

  • Balance entre el desafío y las habilidades.

  • Niveles superiores de desafío, a los típicos de las experiencias cotidianas.

  • Retroalimentación inmediata sobre el progreso alcanzado en la ejecución.


Es así como en el ámbito laboral se debe realizar cuidadosamente la selección del personal para cada uno de los puestos, de tal manera que los trabajadores tengan las habilidades que se requieren y la tarea les exija nuevos desafíos que les permitan alcanzar mayores niveles de producción. La siguiente gráfica ilustra la manera de llegar a un estado de fluidez (“flow”)
Habilidades Vs. Desafíos para alcanzar estados de fluidez.



El anterior diagrama nos permite concluir que:


  • Desafío alto y pocas habilidades = Ansiedad

  • Desafío bajo y muchas habilidades = Aburrimiento

  • Balance entre desafíos y habilidades = Fluidez


Para mantener este estado productivo hay que aumentar la complejidad de la actividad por medio del desarrollo de nuevas habilidades para enfrentar nuevos desafíos. La fluidez es universal, se puede experimentar aunque varíe la cultura, la clase social, el género, la edad, el coeficiente intelectual y la tarea realizada.

17. Tkach y Lyubomirsky, en el Journal of Happiness Studies 2006

Definitivamente el trabajo que realizamos puede proporcionarnos felicidad y satisfacción, si así lo queremos. No obstante, es importante cambiar la forma en que lo percibimos ¿Pensamos en este como un empleo? ¿Como una importante carrera? o ¿Como una verdadera vocación? Partiendo de esto podremos decidir con qué entusiasmo y de qué manera creativa y productiva participamos en el ámbito laboral y para ser mucho más felices de lo que somos ahora.
Destacados:

  • La práctica laboral es un componente importante dentro del desarrollo integral del ser humano, la cual le permite sentirse útil, mejorar su calidad de vida y por lo tanto, su nivel de felicidad.




  • La felicidad en el trabajo es sinónimo de productividad

  • Una persona feliz puede enfocar toda su capacidad creativa hacia las actividades que realiza, sacando mayor provecho y rendimiento del tiempo invertido; generando beneficios tanto a nivel personal, como para la empresa.


Referencias

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