¿Qué es exactamente la Cosmología Cuántica?



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¿Qué es exactamente la Cosmología Cuántica?
Los descubrimientos en el campo de la física cuántica ofrecen una base sólida para integrar las antiguas tradiciones de sabiduría espiritual, incluidas las del mundo Oriental, con los avances de la ciencia y la tecnología modernas. También constituyen el contexto adecuado para crear herramientas y modelos que nos permitan lograr un progreso equitativo tanto a nivel personal como a nivel social.
A diferencia del materialismo científico, la Cosmología Cuántica se basa en una concepción inclusiva e igualitaria de la ciencia. Todos, sin excepción, “vivimos” y somos parte del campo de unidad que llamamos conciencia. Y en caso de que a alguien le preocupe, la Cosmología también cuenta con una sólida fundamentación científica. La podríamos llamar idealismo científico.
La Cosmología Cuántica se sostiene en los 12 principios que enunciamos a continuación. A medida que los vayamos comprendiendo, podremos darnos cuenta del poder que revisten. Dispondremos de este poder para usar en nuestra vida y como fuente de transformación personal y social.


  1. La naturaleza dual de un objeto cuántico

Los objetos cuánticos son ondas y son partículas. Al principio esto parece paradójico; de hecho, durante décadas los físicos cuánticos solían denominar a esto la paradoja onda-partícula: ¿cómo es posible que el mismo objeto sea una onda que se expande, esté en más de un lugar al mismo tiempo y sea al mismo tiempo una partícula destinada a estar en un solo lugar a la vez?
Pero no existe tal paradoja. Los objetos cuánticos son ondas en un “dominio de potencialidad” fuera del espacio-tiempo. Cuando se los mide, se revelan como partículas dentro del dominio espacio-temporal o el dominio de la realidad o de lo manifestado. En otras palabras, las ondas cuánticas son ondas de posibilidad; no resulta difícil comprobar su naturaleza ondular a partir de experimentos sencillos.
¿Cómo podemos discernir entre los dos dominios? En el dominio de la realidad, del espacio-tiempo, los objetos se comunican a través de señales. Estas señales solo pueden moverse con una velocidad finita. Dicho de otro modo, hay un límite de velocidad para el movimiento de los objetos: la velocidad de la luz, 300.000km/seg. De este modo, en el dominio del espacio-tiempo, la comunicación es local, atravesando el espacio y ocupando tiempo.
En el dominio de la potencialidad, los objetos se comunican sin señales, y no ocupan nada de tiempo. ¿Qué significa esto? Piénsenlo. Si todo está instantáneamente interconectado, ¿no es eso lo que llamamos unidad?
De manera que hay unidad más allá de la separación que experimentamos. Tener conocimiento de esto, ¿será que nos da poder? Debería. Las tradiciones espirituales han venido hablando de unidad desde hace milenios, pero la hacen una cuestión de fe. Y ahora la unidad es un hecho científico: hay teorías y datos experimentales que fundamentan esta idea. ¡Una fe científica! ¡La integración de ciencia y espiritualidad! ¿No es cierto entonces que esto nos otorga poder?


  1. La conciencia es la base de todo lo que existe

Esta unidad es conciencia. La conciencia es la base de todo lo que existe y todas nuestras experiencias en el dominio de la realidad o de lo manifestado se originan en ella. ¿Cómo es esto? Observamos que cada vez que aparece un objeto manifestado en nuestra experiencia, surge al tiempo un sujeto, nosotros mismos, que miramos el objeto. De manera que el dominio de la potencialidad también debe tener la potencialidad de ser lo que llamamos sujeto. Llamamos conciencia al ser que se manifiesta como sujeto y como objeto.
Las posibilidades materiales son de dos tipos. La mayoría son reductivas, es decir, pueden ser reducidas a su nivel básico de partículas elementales. Dan origen a la parte del mundo que llamamos no-viviente y no-sintiente. Pero también hay posibilidades materiales en la conciencia – puntualmente la célula viviente y el cerebro – que contienen irreductibles todos circulares, llamados “jerarquías entrelazadas” con las que se identifica la conciencia cuando se transforma de posibilidad en realidad. Así, la célula viviente y el cerebro constituyen representaciones manifestadas de la conciencia en el espacio-tiempo y que adquieren un sentido del yo. La conciencia se identifica con estos sistemas al transformar su condición de posibilidad en realidad. Como consecuencia, ellos tienen la auto-experiencia de “vida” separada de su entorno y de “sujeto” separado de los objetos, respectivamente.
Así es como este aspecto de la Cosmología Cuántica ofrece un fundamento para comprender la biología – la ciencia de la vida, en tanto que diferente de la no-vida – y la psicología – la ciencia del yo y sus experiencias en tanto que diferentes de las de un robot o de una computadora.
Espero que puedan ver lo poderoso de esta idea. No somos robots, no es posible que nos reduzcan a partes y nos contruyan en un laboratorio a partir de moléculas no vivas o controladas de algún otro modo.
En términos psicológicos, la base no manifestada es nuestro inconciente. Pero no nos confundamos. El inconciente cuántico tiene un alcance mucho más amplio que el que describió Freud o incluso Jung. Además, ahora está explícito el poder causal del inconciente y no ímplicito como lo estaba en el pensamiento de Freud. Este poder causal de elección es denominado causación descendiente.
¿Pueden ver el poder que otorga este conocimiento? Nuestro libre albedrío no es ese epifenómeno ornamental del cerebro que nos cuentan los materialistas. Tenemos la libertad de decir “no” a los condicionamientos que nos hacen creer que somos mecánicos y pre-determinados. Así es cómo podemos abrirnos a la verdadera libertad de elección que habita en nuestro ser inconciente.


  1. Caminos de reconexión y la relación con las religiones

Yo, tú, todos nosotros, estamos instantáneamente conectados a través de nuestro inconciente, aunque sólo en potencia. Para que la conectividad se manifieste, podemos meditar juntos con la intención de conectarnos, entablar una relación que no sea jerárquica sino circular, o embarcarnos en una empresa creativa propia o, lo que es aún mejor, en colaboración con otros.
Estos tres “caminos” de reconexión a la Unidad a partir de la separación en que vivimos se llaman no-localidad (conexión a través de comunicación sin señales); jerarquía entrelazada (conexión a través de la circularidad de las relaciones) y discontinuidad (“salto cuántico” abrupto desde el dominio del espacio-tiempo al dominio de la interconectividad sin atravesar el “espacio” entremedio), respectivamente. Cuando nos reconectamos y tenemos acceso a la fuente del ser, también tenemos acceso a su poder, su libertad de elección. Y lo que es más importante, podemos saborear el gozo y la felicidad que provienen de ser en plenitud.
Una de las formas en que las religiones son diferentes entre sí es en el énfasis que ponen sobre un camino de reconexión respecto de otros. El cristianismo pone el acento en la reconexión a través de la relación – el amor y el servicio desinteresado a los demás. El budismo enfatiza la no-localidad a través del concepto de sangha o comunidad. El budismo Zen también hace hincapié en la discontinuidad de los saltos cuánticos de iluminación hacia la sabiduría. El hinduismo alienta los tres caminos.
Pero tal vez alguno de nosotros, un ser humano de estos tiempos, no sintamos la necesidad de practicar una religión para seguir uno de los caminos hacia la “iluminación”. Es más, las religiones suelen venir con un equipaje adicional que no siempre aceptamos. La Cosmología Cuántica legitima las religiones hasta cierto punto, pero también nos permite perseguir la transformación espiritual aún siendo ateos. ¿No es ésta una idea empoderadora?


  1. La multiplicidad de experiencias humanas

La Cosmología Cuántica abre la puerta a una ciencia de todas nuestras experiencias. Cada experiencia tiene dos polos: quien la experimenta (el sujeto) y aquello que se experimenta (el objeto). Cada uno de nuestros actos de experimentar los objetos (percibir, pensar, sentir e intuir) comienza con la posibilidad cuántica que tiene la conciencia de elegir. La elección actualiza esta posibilidad multifacética y la convierte en una realidad única.


¿Qué poder nos otorga este conocimiento? Los materialistas consideran que el ser humano es capaz de procesar experiencias sensoriales e información mental. Hasta por un robot que tenga la capacidad suficiente es capaz de realizar este tipo de procesamiento. La cultura materialista actual pone el acento en la percepción y el pensamiento, subestima los sentimientos y las emociones (“las emociones no existen”), e ignora la intuición. Vivimos encerrados en este modelo. Pero, ¿saben qué? Poseemos la llave para liberarnos: los sentimientos y la intuición. ¡Explorémoslos y seamos libres!



  1. No tenemos uno sino cinco cuerpos

Cada una de nuestras experiencias – las cuatro mencionadas antes más la experiencia del todo, que suman un total de cinco – proviene de un mundo cuántico de pontencialidad. A medida que manifestamos experiencias con la ayuda de nuestro cuerpo físico, desarrollamos un “cuerpo” en cada uno de los mundos potenciales. Es así que no tenemos un solo cuerpo – el físico – sino cinco: el físico, el vital, el mental, el supramental o arquetípico (también llamado alma) y el todo (también llamado espíritu).
Al incorporar la ciencia de la experiencia a nuestro acervo de conocimientos, debemos incluir también en nuestro concepto de salud a todos estos cuerpos, no solo el físico. A medida que aprendemos a hacer esto, el concepto de salud se transforma. Lo que antes entendíamos como “ausencia de enfermedad” ahora es “presencia de bienestar”. Como veremos, esta actitud positiva nos empodera.
Cuando comprendemos la multiplicidad de nuestras experiencias, también comenzamos a ver que el sistema educativo debería poner foco en los cuatro tipos de experiencias, en todos los casos con el fin de explorar la enorme potencialidad de transformación, inteligencia y felicidad que encierran: Percibir (objetos físicos), Sentir (vitalidad), Pensar (sentido), Intuir (arquetípico o valores espirituales como la verdad, el amor, la abundancia, etc.). La felicidad que proviene de percibir es el placer físico. Las demás experiencias nos llevan a formas de felicidad cada vez más sutiles. La exploración de nosotros mismos también conduce a la felicidad, de hecho a la forma de felicidad más gozosa y satisfactoria.
En este momento, nuestra educación está muy desequilibrada hacia la percepción material y el pensamiento mental. Para empeorar las cosas, el pensamiento mental se reduce al procesamiento de información, cuando debería incluir también el desarrollo de sentidos, impidiendo así el logro de la felicidad plena. El énfasis en lo más denso nos ha llevado a desatender las dimensiones artísticas y humanísticas, esa parte nuestra que busca el sentir, el significado y el propósito. Así, sin saberlo, nos están empobreciendo. En lugar de gozo y felicidad, tenemos aburrimiento; en lugar de una vida encantada, hastío. La Cosmología Cuántica revive las artes y las humanidades en el sistema educativo, y permite que volvamos a encantarnos con las sutiles maravillas del mundo.


  1. Las tres caras del Yo

El núcleo de nuestra auto-experiencia es el yo cuántico jerárquicamente entrelazado de surgimiento co-dependiente en el momento del colapso cuántico. Sin embargo, los vehículos que manifiestan el yo – la célula y el cerebro – crean recuerdos a medida que van sucediendo las experiencias. Esto tiene un efecto llamado condicionamiento – una tendencia del yo de estos vehículos a responder a estímulos de la misma manera que lo hicieron en encuentros anteriores. Para nosotros los humanos, el yo condicionado es lo que denominamos nuestro ego o carácter. Sin embargo, nuestro cerebro se construye de tal modo que la memoria de un período puede ser reconstruida. Esta fase se denomina memoria de corto plazo. La capacidad de reconstruir la memoria junto con la capacidad de ser “concientes de que somos concientes (de nuestro pasado)” nos permite actuar asumiendo diversas máscaras – programas de personalidad – en situaciones diversas. De este modo desarrollamos un sencillo ego-carácter-máscara jerárquico que se constituye como líder de nuestros programas de personalidad.

¿De qué manera nos empodera este conocimiento? Ahora podemos tomar conciencia de cómo muchos de nosotros utilizamos las personalidades de maneras inauténticas. Y así podemos comenzar el camino de ser tan auténticos como podamos. La autenticidad ayuda a que nuestras relaciones crezcan y favorece nuestra capacidad creativa.




  1. Creatividad y espiritualidad

La creatividad cuántica es un salto “discontinuo” del escenario conocido del ego al escenario desconocido de las nuevas posibilidades cuánticas del inconciente que luego se manifiesta en la experiencia primaria de un “yo cuántico” incondicionado más allá del ego en tanto que percepción creativa formada por el ego. La exploración creativa de nuevos significados mentales, el propósito arquetípico, y la plenitud espiritual son fundamentales para ser humanos. Hace que el libre albedrío humano no se limite a poder decirle “no” a los condicionamientos. De lo que se trata la verdadera libertad de elegir es la libertad de elegir la potencialidad cuántica. Esto es empoderador, sí, pero nos preguntamos ¿cómo lo hago? ¿Cómo exploro la creatividad y logro mi potencial como ser humano? La respuesta es: a través del proceso creativo.


  1. El   proceso creativo – hacer-ser-hacer-ser-hacer, en esencia – es el verdadero secreto de la manifestación

La Cosmología Cuántica propone un proceso creativo que se ajusta a datos empíricos y ofrece una técnica viable y universalmente utilizable tanto para obtener logros en lo exterior como para conseguir transformaciones psicológicas y espirituales. La esencia del proceso creativo, hacer-ser-hacer-ser-hacer es la siguiente. “Hacer” significa involucrarse enfocadamente con el objeto de exploración. “Ser” es relajarse, no hacer nada, de manera tal que el pensamiento divergente que generamos en la fase de “hacer” sea procesado por el inconciente. Alternar “hacer” con “ser” produce un pensamiento convergente, un insight. Sin embargo, el insight viene como una discontinuidad, un salto cuántico, al que sigue una manifestación de un producto externo o un nuevo yo interno.
De este modo, espero que ahora vean que dar seguimiento a sus intuiciones a través de la creatividad cuántica es el verdadero secreto de la manifestación. Ahora realmente pueden “crear su propia realidad”. Pueden elegir la salud en lugar de la enfermedad, la felicidad en lugar del sufrimiento, la plenitud en lugar de la fragmentación.


  1. Jerarquía de necesidades

Cualquier empresa humana debe tener en cuenta la satisfacción de las necesidades de todas las experiencias humanas, desde las necesidades de supervivencia más básicas hasta las necesidades más elevadas de autorrealización – el despertar a la idea de que el yo no existe separado de la unidad. De esta manera la Cosmología Cuántica apoya el trabajo que Maslow realizó en la década del 60. La jerarquía de nececsidades incluye pero trasciende la percepción material y el pensamiento centrado en la información como la que producen las computadoras artificiales.
¿Por qué esto es importante? Según el materialismo científico, nuestra vida actual gira entorno a la economía y la disciplina que supuestamente la gobierna: las ciencias económicas. En casi todo el mundo, se aplica la teoría capitalista, donde aparecen dos sistemas, la producción y el consumo. El supuesto básico del capitalismo es el siguiente: si tanto productores como consumidores se guían por su interés número uno – el homo economicus – entonces si el mercado es libre de cualquier otra influencia (como el estado), las manos invisibles del mercado libre establecerán un equilibrio entre la producción y el consumo, precios estables, e incluso la distribución de recursos entre los diversos secores de la economía. El problema es que nuestro egoísmo número uno suele chocar con los intereses de la sociedad toda – homo communus. Si se ignoran los intereses del homo communus por mucho tiempo, puede suceder un desastre total: el cambio climático que estamos experimentando es un ejemplo de ello.
Si damos un paso más, tenemos un nuevo paradigma de las ciencias económicas: extendamos el capitalismo de Adam Smith a todos los dominios de necesidades humanas – el vital, el mental, el arquetípico y aún al todo mismo. La producción y el consumo de estas necesidades sutiles transforman la economía: desde una economía de dar para recibir, transaccional y de suma cero hacia una economía transformacional. ¿Qué significa esto? Nos enfocamos en el arquetipo de abundancia en lugar de enfocarnos en la riqueza material. Esto hace toda la diferencia e incluye al homo communus en la ecuación económica.


  1. La reencarnación y la importancia del carácter

La física cuántica indica que la parte de nuestro ego que llamamos carácter - la capacidad de aprender tareas especificas y especialmente de aprender a aprender – es no-local. Se almacena fuera del espacio tiempo y puede ser heredada como parte de una key del karma universal por reencarnaciones subsiguientes. A través de estas encarnaciones se multiplica nuestra capacidad de explorar creativamente el sentimiento, el sentido y los arquetipos de propósito. Cuando tomamos conciencia y comprendemos cabalmente este aspecto de la Cosmología Cuántica, reconocemos a la muerte por lo que es: una estación de paso hacia el propósito de renovación.
Observemos también que además de las propensiones que tenemos por naturaleza y por crianza, podemos manifestar en la vida actual determinadas propensiones de vidas pasadas. A través de la recuperación de recuerdos y técnicas de regresión a vidas pasadas, podemos obtener un sentido de propósito para nuestras vidas que los hindúes llaman Dharma, y así vivir nuestra vida con la bendición de explorarla con un propósito. Llevar adelante una vida con propósito, seguir nuestro Dharma, es, en palabras de Joseph Campbell, perseguir nuestra felicidad. Ya veremos.


  1. La evolución de la conciencia

En la Cosmología Cuántica, la evolución se refiere a la evolución de la conciencia manifestada. La evolución conciente tiene un propósito y se realiza tanto por homeostasis como por saltos discontinuos (cuánticos). En el pasado, la evolución de cómo utilizamos nuestra mente nos otorgó los circuitos cerebrales instintivos de placer y dolor y el inconciente colectivo (de tipo Jungiano) que compartimos con toda la humanidad. Pero la evolución no se detiene allí. Su objetivo ahora es el de transformar nuestra mente racional para producir más y más corporización de los valores arquetípicos (espirituales). Es más, la corporización de los arquetipos también sucede en los órganos corporales correspondientes al chakra del plexo solar y al chakra del corazón, y más allá y se refiere a los sentimientos nobles que experimentamos. Cuando estos sentimientos se integran con los significados que generamos a través de la reflexión sobre los arquetipos con nuestra mente y nuestro cerebro, desarrollamos lo que tradicionalmente se conoce e occidente como el alma (que Aurobindo llamó cuerpo supramental).
Es nuestra responsabilidad especial la de alinearnos activamente al movimiento de evolución de la conciencia y contribuir a lograr mayor conciencia supramental en el planeta. Actualmente estamos atascados con el concepto materialista de que el cuerpo material es todo lo que la corporización implica, y medimos la inteligencia por el IQ (coeficiente intelectual). Además del cuerpo físico estructural, la Cosmología Cuántica nos agrega los conceptos de un cuerpo vital funcional, un cuerpo mental funcional, y un cuerpo almico funcional. La idea de transformación evolucionaria desde el estado actual de la mente racional hasta la mente intuitiva nos presenta, a nivel personal, los conceptos de inteligencia emocional y supramental. En esencia esto conduce al concepto espiritual de integrar el cerebro – la sede de la mente racional – con el corazón – la sede del amor. La Cosmología Cuántica también nos ofrece formas prácticas de lograr esta integración. Conectar con la inteligencia supramental nos trae el grado más altode satisfacción y sostenimiento. La Cosmología Cuántica reconoce un estado más de mayor completitud que éste, pero ese estado de alineación mística no es un logro: es una liberación de todos los logros.


  1. Relaciones sociales y la visión de una transformación social cuántica

En los últimos 60 años de materialismo científico, nuestra individualidad ha tomado prominencia por sobre nuestra conciencia de comunidad en un grado patológico. De acuerdo a la Cosmología Cuántica, nuestra simple individualidad jerárquica debe ser complementada por el “NOSOTROS” de las relaciones, el “NOSOTROS” de la no-localidad cuántica y la “jerarquía entrelazada”. En economía, como dijimos antes, esto se traduce como la intgración del homo economicus (el humano egoísta de cosmovisión newtoniana) y el homo communus (el humano no-local de la Cosmología Cuántica).
En la política y la democracia representativa, el problema es cómo los representantes que elegimos utilizan el poder. ¿Lo hacen simplemente para servir a sus representados que los eligieron (algo que, por supuesto, los mantiene en el poder a perpetuidad) o lo hacen para empoderar a todos, incluidas las personas que no los votaron? Si somos transaccionales, queremos dar y recibir, quid pro quo. Es una manera segurísima de polarizar a la sociedad, como lo estamos viendo suceder en los Estados Unidos y otros lugares. En la política transaccional, sufren las minorías y los que tradicionalmente nunca tuvieron poder. Se perpetúa el racismo, el sexismo, los pobres de siempre, etc. En este país, aún el partido de los “otros” – el partido democrático, por la influencia del materialismo científico, intenta resolver el problema de la discriminación a través de la corrección política. Esto sigue siendo transaccional. Este partido, fiel al liberalismo progresivo, debería adoptar la política transformacional.
La vision de la Cosmología Cuántica y la educación transformadora

Por ultimo, estamos ahora en condiciones de compartir la visión de la Cosmología Cuántica para nosotros y nuestra sociedad. A medida que practicamos la forma de vida cuántica y nos vamos transformando, la sociedad alrededor nuestro también se transforma a través de nuestro ejemplo y a través de la práctica sostenida del activismo cuántico. Cuando aplicamos la no-localidad, la discontinuidad y la jerarquía entrelazada en forma habitual en nuestras vidas, la sociedad toda cambia hacia una comunidad participativa de personas abocadas al crecimiento personal, una sociedad cuántica. El gobierno sigue teniendo una función, pero se reduce al mínimo. De este modo, desaparece la polarización que vemos hoy entre dos partidos.


Dentro de esta visión, podemos comenzar verdaderamente con la enseñanza de la conciencia en todas sus facetas – densa, sutil y causal – integrando la ciencia y la espiritualidad. Gracias a esta nueva comprensión, podemos enseñar a nuestos alumnos nada menos que la transformación espiritual. Seremos la primera institución educativa en llamarse Instituto de Educación para la Transformación, pero no seremos la última.

Necesitamos personas creativas y transformadas para resolver los problemas que ha causado la visión polarizada en las últimas décadas. Debemos transformar la educación superior para que de su actual énfasis en la información pase a hacer hincapié en el sentido, el propósito y la transformación. Y esto es lo que tenemos pensado hacer en nuestros programas de Estudios de la Conciencia, Salud y Sanación, Psicología y Economía, y de Negocios.


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