Puntos de partida para una Educación Científica y Tecnológica



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La Educación Científica



Conforme el saber científico se ha transformado en un factor decisivo de la producción de riquezas, su distribución se ha vuelto más desigual. Lo que distingue a los pobres (sean personas o países) de los ricos no es sólo que poseen menos bienes, sino que la gran mayoría de ellos está excluida de la creación y de los beneficios del saber científico.
Conferencia Mundial sobre Ciencia y Conocimiento Científico - UNESCO





OBSERVATORIO ASTRONÓMICO AMPIMPA

www.astrotuc.com.ar -- E-mail: observatorioampimpa@astrotuc.com.ar
Ruta Pcial. N° 307 a los Valles Calchaquíes - Km. 107,5 - Amaicha del Valle – Tucumán – Argentina



Introducción


Entrados ya de lleno en el tercer milenio, se hace cada vez más urgente integrar a los programas de enseñanza en todos los niveles y a la práctica docente en el aula la Ciencia y la Tecnología con el objetivo de generar estrategias que permitan a los alumnos una “formación cultural válida para vivir en el mundo actual y enfrentar los nuevos problemas y desafíos que el mismo presenta”.
Hace ya más de 10 años, en 1999 la Conferencia Mundial sobre Ciencia y Conocimiento Científico patrocinada por las Unesco-Naciones Unidas, declaraba lo siguiente:
el acceso al saber científico con fines pacíficos desde una edad muy temprana forma parte del derecho a la educación que tienen todos los hombres y mujeres, y que la enseñanza de la ciencia es fundamental para la plena realización del ser humano, para crear una capacidad científica endógena y para contar con ciudadanos activos e informados…”
Pero para que éste acceso sea posible es necesario promover un acercamiento distinto a las disciplinas científicas y tecnológicas de los niños y los jóvenes, un cambio profundo en la práctica pedagógica del aula: una mayor interacción de alumnos con los objetos científicos – tecnológicos, el trabajo interdisciplinario, el constructivismo, la resolución de problemas, entre otros, deben incorporarse a la práctica docente diaria para transformarse en una realidad más allá del discurso pedagógico.


Este documento pretende ser un aporte en ésta dirección, y reúne información que ha sido organizada de forma tal que las ideas y conceptos fundamentales estén expuestos con claridad y sencillez. Esperamos que el mismo sea de utilidad a maestros y profesores para orientar y enriquecer la enseñanza de ciencias en el aula. Éste es nuestro único propósito.

Dirección

Observatorio Astronómico Ampimpa

Tucumán – Argentina



Puntos de partida para una Educación Científica
El objetivo fundamental de la Educación Científica es desarrollar en los niños y jóvenes un modo de conocer que podamos llamar “científico” y que no debe confundirse con la preparación de ”pequeños científicos” o futuros “técnicos”, sino entenderse como “una formación cultural útil para la adquisición del Conocimiento “, instrumento fundamental para vivir en el mundo actual”.
El problema de la educación científica es mucho más amplio que el de señalar caminos seguros o dar contenidos disciplinares específicos y no obstante necesarios. Es sobre todo el de ayudar a niños, jóvenes y adultos a encontrar estrategias de colonización cognitiva.
Por estrategia de colonización se puede entender un modo de conquista progresiva y gradual, asociada a recorridos exploratorios de todo tipo, pero también a un retroceso continuo; a un volver a cuestionar permanentemente lo que se ha hecho para organizarlo de nuevo; a un estar en condiciones de servirse también de aquello que ya se posee adaptándolo para responder a nuevas exigencias, etc. Y la cosa que se debe enseñar es precisamente este modo de volver a incluir siempre todo en el juego de manera constructiva y no destructiva.
“La educación científica debe generar el desarrollo de modos de observar la realidad y modos de relacionarse con la realidad”.
Desde la perspectiva sicológica, lo que importa y se pone continuamente en evidencia es que en niños y jóvenes hay “estructuras de conocimiento” siempre presentes y activas. No es verdad que los alumnos conozcan sólo fragmentos del mundo a la espera de que los adultos los reordenen y estructuren: siempre existen redes (aunque primitivas) que mantienen juntos hechos diversos, aún los que parecen desconectados entre sí. Este esfuerzo por comprender, relacionar y explicar los hechos existe ya en los niños y jóvenes.
En el proceso de adquirir conocimiento cada niño y joven pone en funcionamiento dinámicas diferentes, a veces incluso muy complicadas. Estas dinámicas tienen puntos de contacto con las propias de los adultos comunes y/o especializados. No son un universo aparte, y ello es lo que hace posible una unión continua y coherente entre estos extremos, un desarrollo. No es necesario acudir a las viejas “separaciones”, “niveles” y “transiciones”.
El problema del docente es pues, el de tomar esa estructura de conocimiento, e insertarse en ella constructivamente. No sólo no debe ignorarla ni fingir que no existe sino que debe saber apoyar coherentemente su construcción, ordenándola sistemáticamente, enriqueciéndola y desarrollándola. Sobre este punto deben converger la planificación y los objetivos de toda la didáctica.



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