Psicologia del desarrollo


Proceso de ilusión – desilusión (papel de la madre)



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Proceso de ilusión – desilusión (papel de la madre)


Tenemos que darle importancia al rol desempeñado por la madre en la ilusión, y aun mas importante en la desilusión del bebe.

La madre suficientemente buena debe saber interpretar las necesidades del bebe y satisfacerlas en un cien por cien. Esta satisfacción de las necesidades, crean en él el sentimiento de omnipotencia a través de un control mágico, y de la creatividad. Cuando la adaptación a las necesidades del bebe es lo suficientemente buena produce en este la “ilusión” de que existe una realidad exterior que corresponde a su propia capacidad de crear. El bebe alucina el pecho y la madre se lo da, en el momento adecuado, de esta manera, lo ilusiona haciéndole cree que tiene y va a tener todo lo que el necesita y crea la omnipotencia. La madre le ofrece al bebe la oportunidad de crear la ilusión de que su pecho es parte de él, y se encuentra bajo su dominio mágico.

La tarea posterior es desilusionar al bebe gradualmente para que acepte el principio de realidad, en donde no tendrá todo lo que desee.

La desilusión consiste en ayudar al bebe a pasar del principio de placer al principio de realidad, a través de la adaptación activa a las necesidades de este, que disminuye poco a poco, según la capacidad del niño para ser frente al fracaso, y para tolerar los resultados de la frustración. Es necesario que la madre poco a poco se pueda ir separando para que el niño pueda empezar a hacer la diferenciación entre lo que es un yo y lo que es un otro.

El proceso de desilusión gradual prepara el escenario para las frustraciones del “destete”  madre retira la teta. Si dicho proceso toma un camino equivocado, el destete es vivido como un abandono.

Fenómenos y objetos transicionales


El parloteo, las canciones y melodías, representan fenómenos transicionales. Representan la transición del bebe de un estado en que se encuentra fusionado a la madre a otro de relación con ella como algo exterior, y separado. No son objetos del cuerpo, pero tampoco de la realidad exterior. Lo transicional no es el objeto, ni el fenómeno. Sino que ambos representan el pasaje de:

  • creatividad primaria  percepción de la realidad

  • subjetividad  objetividad

  • auto-erotismo  relación objetal

  • principio de placer  principio de realidad

La primera cualidad de un objeto transicional es que sea mas importante que la madre, una parte inseparable del bebe. Este objeto ideal funciona a forma de sedante que elimina la ansiedad que produce el alejamiento de la madre o la frustración o desilusión que ella produce. Los términos objeto transicional y fenómenos transicionales designan la zona intermedia, o zona transicional, entre el pulgar y el oso, o el erotismo oral y el objeto verdadero, entre la actividad creadora primaria y la proyección de lo que se ha introyectado. Es un estado intermedio entre la incapacidad del bebe para reconocer y aceptar la realidad y su creciente capacidad para hacerlo.

El objeto transicional es la primera posesión NO-YO, que tiene vinculaciones con el objeto externo (el pecho materno) y con los objetos internos (el pecho mágicamente introyectado), pero es distinto de ellos.

A veces no existe un objeto transicional aparte de la madre misma. O el bebe se siente tan perturbado en su desarrollo emocional que no le resulta posible gozar del estado de transición o bien se quiebra la secuencia de los objetos usados.

-Relación con el objeto: El bebe adquiere derechos sobre el objeto, este es objeto de odio y amor. Al bebe debe parecerle que este objeto posee alguna vitalidad o realidad propia. No proviene ni de adentro ni de afuera. Pierde significación a lo largo del tiempo.

-Relación del objeto transicional con el simbolismo: Cuando se emplea el simbolismo el niño ya distingue con claridad entre la fantasía y los hechos, entre los objetos externos e internos. El objeto transicional no es precisamente una simbolización, ya que la última permite la distinción entre el interior y el exterior. Este objeto es considerado parte del niño así como parte del mundo externo.

-Los objetos y fenómenos transicionales pertenecen al reino de la ilusión, que constituye la base de iniciación de la experiencia.

-Psicopatología que se manifiesta en la zona de fenómenos transicionales: El manejo de la separación del niño con la madre, puede afectar a los fenómenos transicionales. Cuando la madre esta ausente por un gran periodo tiempo, el recuerdo o imagen mental de la madre (Representación interna) se disipa y los fenómenos transicionales se vuelven poco a poco carentes de sentido, y el niño no puede experimentarlos.

Ej: Cordel, representa el temor de la separación con su madre. Cambia el significado del objeto transicional.

-La fantasía esta representada en el objeto transicional.

Tercera zona


La tercera zona, intermedia de experiencia contribuye a la realidad exterior, como la interior, pero es una zona que no ofrece desafío, porque en ella no se presentan exigencias. La zona intermedia es la que se ofrece al bebe entre la creatividad primaria y la percepción objetiva basada en la prueba de la realidad,

La confianza en la madre constituye el campo de juego intermedio o tercera zona, en la que se origina la idea de lo mágico a través de la experimentación en la omnipotencia. El jugar tiene un lugar y espacio. El lugar del juego es el espacio potencial entre el bebe y la madre. En esta zona el niño reúne objetos o fenómenos de la realidad externa y los usa al servicio de la realidad interna o personal.

A medida que se progresa en la constitución de la zona intermedia con el uso del objeto transicional, también se avanza en la estructuración del psíquico favoreciendo la formación del YO.

Hay un desarrollo que va desde los fenómenos transicionales al juego solo y con la madre, de éste al juego compartido y de él a las experiencias culturales.

La zona intermedia es necesaria para iniciar la relación entre el niño y el mundo, es esencial la continuidad del ambiente emocional. Esta continuidad esta a cargo de los objetos transicionales.

La zona intermedia conforma las primeras experiencias externas del bebe y la capacidad de crear.



REALIDAD Y JUEGO. CAP 3 de Winnicott, Donald- Ficha 232

El Juego:

  • La psicoterapia se da en la superposición de dos zonas de juego: la del paciente y la del terapeuta. Cuando el juego no es posible, la labor del terapeuta se orienta a llevar al paciente, de un estado en que no puede jugar a uno en que le es posible hacerlo.

  • Melanie Klein y otros describieron el uso del juego de un niño en el psicoanálisis infantil. Y se ocuparon del contenido del juego y para describir al juego como una cosa en si misma.

  • El jugar tiene un lugar un tiempo. Existe un “espacio potencial “entre el bebe y la madre. Varía según las experiencias vitales de aquel en relación con esta o con la figura materna, y yo lo enfrento: a) Al mundo exterior y b) a la realidad exterior.

  • -Lo universal es el juego, y corresponde a la salud: facilita el crecimiento y por lo tanto esta ultima; conduce a relaciones de grupo; puede ser una forma de comunicación en psicoterapia y, por ultimo, el psicoanálisis se ha convertido en una forma muy especializada de juego al servicio de la comunicación consigo mismo y con los demás

Teoría del Juego:

  • Es posible describir una secuencia de relaciones vinculadas con el proceso de desarrollo y buscar donde empieza el jugar:

  • A) El niño y el objeto se encuentran fusionados. La visión que el primero tiene del objeto es subjetiva, y la madre se orienta a hacer real lo que el niño esta dispuesto a encontrar (Ilusión)

  • B) El objeto es repudiado, reaceptado y percibido en forma objetiva. Este complejo proceso depende en gran medida de que exista una madre o figura materna dispuesta a participar y a devolver lo que se ofrece.

  • La madre se encuentra en un “ir y venir” que oscila entre ser lo que el niño tiene la capacidad de encontrar y ser ella misma, a la espera que encuentren.

  • Si puede representar ese papel, entonces el niño vive cierta experiencia de control mágico, la experiencia se denomina “omnipotencia” en la descripción de los procesos intrapsíquicos.

  • En el estado de confianza, en el niño empieza a gozar de experiencias basadas en un “matrimonio” de la omnipotencia de los procesos intrapsíquicos con su dominio de lo real. La confianza en la madre constituye entonces un campo de juegos intermedio, en el que se origina la idea de lo mágico, pues el niño experimenta en cierta medida la omnipotencia. Todo esto tiene estrecha relación con el trabajo Erikson sobre la formación de la identidad. Yo lo denomino campo de juego porque empieza en él. Es un espacio potencial que existe entre la madre y el hijo, o que los une.

  • C) Consiste en encontrarse sólo en presencia de alguien. El niño juega sobre la base de que la persona que ama y que sigue estándolo cuando se la recuerda, después de haberla olvidado. Dicha persona refleja lo que ocurre en el juego.

  • D) Consistente en permitir una superposición de dos zonas de juego y disfrutar de ella. Primero, es la madre quien juega con el bebé, pero cuida de encajar en sus actividades de juego. Tarde o temprano introduce su propio modo de jugar, y descubre que los bebes varían según capacidad para aceptar o rechazar la introducción de ideas que les pertenecen. Así queda allanado el camino para un jugar juntos en una relación.

Psicoterapia

  • El juego es por si mismo una terapia e incluye el establecimiento de una actitud social positiva respecto del juego.

  • Cuando los niños juegan tiene que haber personas responsables cerca; pero ello no significa que deban intervenir en el juego.

  • El juego es una experiencia creadora, y es una experiencia en el continuo espacio – tiempo, una forma básica de vida. Su precariedad se debe a que siempre se desarrolla en el limite teórico entre lo subjetivo y lo que se percibe de manera objetiva.

  • El juego de los niños lo contiene todo, aunque el psicoterapeuta trabaje con el material, con el contenido de aquel.

  • El juego del paciente es una experiencia creadora que necesita espacio y tiempo, y que para este tiene una intensa realidad, nos ayuda a entender nuestra tarea.

  • La interpretación fuera de la madurez del material es adoctrinamiento, y produce acatamiento. Un corolario es el de que la resistencia surge de la interpretación ofrecida fuera de la zona de superposición entre el paciente y el analista que juegan juntos. Cuando aquel carece de capacidad de jugar, la interpretación es inútil o provoca confusión. Cuando hay juego mutuo, la interpretación, realizada según principios psicoanalíticos aceptados, puede llevar adelante la labor terapéutica. Ese juego tiene que ser espontáneo, no de acatamiento o aquiescencia, si se desea avanzar en la psicoterapia.

Resumen:

a) La preocupación que caracteriza el jugar de un niño pequeño. El contenido no importa. Lo que interesa es el estado de casi alejamiento, afín de la concentración de los niños mayores y los adultos.

b) Esa zona de juego no es una realidad psíquica interna. Se encuentra fuera del individuo, pero no es el mundo exterior.

c) En ella el niño reúne objetos o fenómenos de la realidad exterior y los usa al servicio de una muestra derivada de la realidad interna o personal. Sin necesidad de alucinaciones, emite una muestra de capacidad potencial para soñar y vive con ella en un marco elegido de fragmentos de la realidad exterior

d) Al jugar, manipula fenómenos exteriores al servicio de los sueños e inviste a algunos de ellos de significación y sentimientos oníricos.

e) Hay un desarrollo que va de los fenómenos transicionales al juego, de este al juego compartido, y de el a las experiencias culturales.

f) El juego implica confianza, y pertenece al espacio potencial existente entre el bebe y la figura materna.

g) El juego compromete al cuerpo: Debido a la manipulación de objetos; porque ciertos tipos de interés intenso se vinculan con algunos aspectos de la excitación corporal.

i) El juego es satisfactorio. Ello no es así cuando conduce a un alto grado de ansiedad.

j) El elemento placentero del juego contiene la inferencia de que el despertar de los instintos no es excesivo; el que va más allá de cierto punto lleva a: La culminación: una culminación frustrada y un sentimiento de confusión mental e incomodidad física que solo el tiempo puede curar; una culminación alternativa (provocación de la reacción de los padres o de la sociedad, de su ira, etc.).

- El juego llega a su propio punto de saturación, que corresponde a la capacidad para contener experiencias.

K) El juego es excitante y precario. Esta característica no deriva del despertar de los instintos, si no de la precariedad de la acción reciproca, en la mente del niño, entre lo subjetivo y lo objetivo.


Winnicott, “De la dependencia a la independencia en el desarrollo del individuo”- Ficha 245
En este capitulo he optado por describir el crecimiento emocional en los términos del recorrido desde la dependencia hasta la independencia. Hace 30 años yo me habría referido a los cambios en virtud de los cuales la inmadurez deja paso a la madurez como progresión en la vida instintiva. Lo damos por sentado, y solo prestamos atención a otros aspectos: Madurez.

Socialización:

Hablamos de la madurez del ser humano no solo con el crecimiento personal, sino también respecto de la socialización. El individuo sano no queda aislado, si no que se relaciona con el ambiente de un modo tal, que puede decirse que el y su medio son interdependientes.


Recorrido

Se produce un recorrido desde la dependencia hasta una independencia con sentido social incorporado en ella. Salud implica tanto salud del individuo como salud de la sociedad, y la madurez completa del individuo no es posible en una escenario social enfermo o inmaduro.


Las 3 Categorías:
Dependencia Absoluta:

-Infante depende de la provisión física que le hace llegar la madre.

-En términos psicológicos, el infante es independiente y dependiente: posee lo heredado (maduración y quizás tendencias patológicas), y tiene una realidad propia que nadie puede alterar; al mismo tiempo el despliegue de los procesos de la maduración depende de la provisión ambiental (Ambiente Facilitador  Proceso de Maduración).

-Proceso de Maduración: se refiere a la evolución del yo y del self, e incluye la historia del ello y de los instintos.

-En un primer momento madre y padre proveen lo necesario para el desarrollo de un niño. Al comienzo, es la propia madre la que constituye el ambiente facilitador. Ella misma necesita respaldo y es el padre del niño, su madre, la flia y el ambiente social inmediato, el que se lo otorga.

-La capacidad de satisfacer las necesidades del niño conforman la denominada “Preocupación Materna Primaria”  La madre esta entregada al cuidado del bebe. Se identifica con la criatura y conoce bien lo que siente. A tal fin, la madre utiliza sus propuestas experiencias como bebe (la madre permite la construcción del psiquismo del niño, a partir de sus propias experiencias infantiles). Dependencia Absoluta de la madre con referencia al estado del bebe. De este modo, la naturaleza hace lo necesario para satisfacer lo que el infante necesita, que es un alto grado de “adaptación” (no solo satisfacer las necesidades instintivas, si no también las del yo, que son multifacéticas)

-Todo el proceso de un infante constituye un “seguir siendo”, la madre se entrega para proteger al último; toda falla en la adaptación causa una reacción en el infante, y esta quiebra el “seguir siendo”.

-En la Dependencia Absoluta, el infante no tiene ningún medio de percatarse de la provisión materna. Es inconciente.

-Proceso Ilusión- Desilusión.

-La recompensa en esta etapa, es que el proceso del desarrollo del infante no sufre ninguna distorsión.


Dependencia Relativa:

-A diferencia de la etapa anterior, al niño puede darse cuenta de la dependencia. Es conciente.

-Periodo de adaptación con una falla gradual de la adaptación, la gran mayoría de las madres están dotadas una desadaptación graduada (desilusión gradual) y esto engrana con los desarrollos del despliegue del infante.

- La recompensa en esta etapa consiste en que el infante comienza a percatarse de la dependencia. Aparece la “Angustia”, que es el primer signo que el infante conoce. Luego que el infante siente necesidad de la madre, aparece la etapa en que empieza a comprender que la madre es necesaria.

-Deprivación: el niño se ve afectado por la ausencia de la madre, lo cual se manifiesta en una marca en el psiquismo, que derive en patología. Dicha marca reclama algo que se tuvo (Delincuencia).

-Un desarrollo importante en el infante es la “identificación” (Ponerse en el lugar de la madre). Desde muy temprano, se identifica con la madre y luego logra formas más complejas: Imaginación.

-Después de la capacidad de identificarse, se produce en el niño un gran alivio de la dependencia. De esto proviene el desarrollo completo de la comprensión de la que la madre tiene una existencia personal y separada, y finalmente el niño llega a creer en la unión de los progenitores.

-Una vez que lo exterior significa “no-yo”, el interior significa “yo”. En ese punto, el crecimiento del infante toma la forma de un intercambio continuo entre la realidad interna y externa que se enriquece recíprocamente.




Hacia la Independencia:

-El niño puede enfrentar el mundo y sus complejidades, pues en el ve cada vez mas lo que ya esta presente en su propio self.

-Se identifica con la sociedad en círculos crecientes de la vida social, pues la sociedad local (flia) es una muestra del mundo personal del self tanto como una muestra de los fenómenos verdaderamente externos.

-De este modo se desarrolla una verdadera independencia, el niño llega una existencia personal satisfactoria mientras participa en los asuntos de la sociedad.

-El lenguaje evidencia el pasaje hacia esta etapa.


Depravación y delincuencia – Ficha 364

Adolescencia: Periodo de descubrimiento personal, en el que cada individuo participa de manera comprometida en una experiencia de vida, un problema concerniente al hecho de existir, y al establecimiento de una identidad.

Solo hay una cura: la maduración


El aislamiento del individuo.

El adolescente es esencialmente un ser aislado, repite una fase esencial de la infancia: el bebe también es un ser aislado, al menos hasta que puede afirmar su capacidad de relacionarse con objetos que escapan al control mágico.

Primero debe poner a prueba sus relaciones sobre objetos subjetivos. De ahí que a veces los grupos de adolescentes de menor edad nos parezcan aglomeraciones de individuos aislados que intentan formar un conjunto.

Pasan por un largo periodo de incertidumbre acerca de si llegaran a tener impulsos sexuales.

Tienen que hallar el modo de desahogar su tensión sexual. Por eso es previsible que los más jóvenes recurran a la masturbación compulsiva, aunque tal vez se sientan molestos por la insensatez de ese acto que ni siquiera les produce necesariamente placer y tiene sus complicaciones.
El tiempo oportuno para la adolescencia.

Hay tres progresos sociales que actuando en forma conjunta, han alterado todo el clima en que se desenvuelven los adolescentes.

1-Las enfermedades venéreas ya no son un factor disuasivo

2-Los anticonceptivos

3-Se terminaron las guerras.

La adolescencia es un estado de prepotencia, hoy en día tiene que contenerse y hemos de tener en cuenta que posee un potencial violento.


La lucha por sentirse real.

Su feroz moralidad solo acepta lo que se siente como algo real.

La cura es el paso del tiempo, lo cual significa muy poco para el adolescente que rechaza una cura tras otra porque encuentra en ellas algún elemento falso.

Tienen que atravesar una fase de desaliento malhumorado, durante lo cual se sienten fútiles.



Necesidades:

-De evitar la solución falsa, sentirse reales o de no tolerar no sentir absolutamente nada (individual)

-De desafiar en un medio en que se atiende a su dependencia y ellos pueden confiar en que recibirán tal atención.

-Aguijonear una y otra vez a la sociedad, para poner en evidencia su antagonismo y poder responderle de la misma manera.




Salud y enfermedad

Las manifestaciones del adolescente normal guardan relación con las de varios tipos de enfermo.

El enfermo tiene que actuar por los otros.

Relación entre las dificultades normales de la adolescencia y la anormalidad que podríamos denominar “tendencia antisocial”, en la base de esta siempre hay una depravación.

Cada uno será leal al individuo extremadamente antisocial que haya actuando en nombre el grupo y le prestara apoyo, aunque ninguno habría aprobado lo hecho por el.
Piera Aulagnier, ficha 316
La organización del Espacio al que el yo debe advenir
La madre, (o quien cumpla su función) será -retomando el término de Piera Aulagnier- un portavoz, en el sentido de representante de la realidad externa, cuyas leyes y exigencias su discurso enuncia. Este portavoz metaboliza los objetos de la experiencia y de encuentro en productos que son heterogéneos a la realidad del objeto. La "cosa en sí" es incognoscible, es siempre remodelada por el otro, por los otros. La madre nombra y significa un mundo.
La estructura del yo como una instancia constituida por el discurso. El estado infantil determina que entre la psiquis singular y el ambiente intervenga un eslabón intermedio (microambiente) constituido por la familia. En un primer momento ese fragmento del campo social se convierte en equivalente y reflejo de una totalidad. En este microambiente la organización de fuerzas libidinales recorren su campo y sus acciones a partir de dos organizaciones esenciales, el discurso y el deseo de la pareja. Todo sujeto nace en un espacio hablante, el cual ofrece al yo un hábitat conforme a sus exigencias.

A través de los procesos originario, primario y secundario, procesos activos de producción representacional, el niño va construyendo un psiquismo propio, indisociable de las redes intersubjetivas en que su experiencia vital se va desplegando. Dichas redes intersubjetivas conforman un tejido en el que convergen de modo conflictivo las dimensiones pulsionales, deseantes, narcisistas y simbólicas de todos los participantes, en un interjuego de enorme complejidad cuyo resultado es una combinatoria singular, dinámica y abierta.

Ese medio psíquico marca el destino de la psique del infans (sujeto que todavía no habla):

1. Portavoz y acción represora, efecto y meta de la anticipación, característica del discurso materno.

2. Ambigüedad de la relación de la madre con el saber-poder-pensar del niño.

3. Redoblamiento de la violencia (lenguaje fundamental). Serie de enunciados preformativos que designan vivencias y transformaran el afecto en sentimientos.

4. Aquello que desde el discurso de la pareja, retorna sobre la escena psíquica del niño para construir los primeros rudimentos del yo.

5. El deseo del padre.


El portavoz

Portavoz: función reservada al discurso de la madre en la estructuración de la psique:

Portavoz en el sentido literal, a través de su voz es llevado por un discurso que comenta sus manifestaciones (interpretador).

Portavoz en el sentido de delegado, representante de un orden exterior, la cultura, introduce al niño en el lenguaje.

Papel de Prótesis de la psique de la madre: en una primera fase de la vida la voz materna es la que comunica entre sí dos espacios psíquicos. La necesidad de la presencia del otro no es reductible a la función vital, del mismo modo se exige una respuesta de las necesidades de la psique. De lo contrario, el infans puede decidir rechazar la vida.

Primeras representaciones del infans están relacionadas con lo corporal, lo somático. A esto se le llama representaciones Pictográficas (los estímulos en la psique son representados de manera pictográfica).

Definimos actividad de representación como la tarea común a todos los procesos psíquicos cuya meta es metabolizar un elemento heterogéneo, convirtiéndolo en un elemento homogéneo a la estructura de cada sistema del aparato psíquico.

El término elemento alude a dos clases de objetos: los que son necesarios para el funcionamiento del sistema, y los que se imponen a éste último, el cual no puede ignorar su acción.

La actividad de representación es una actividad psíquica que presenta semejanzas y diferencias con la actividad metabolica, que es un proceso orgánico:

a) Semejanza: Ambos rechazan todo elemento heterogéneo a la estructura o, inversamente, se lo transforma en un material que se convierte en homogéneo a ella.

b) Diferencia: el elemento metabolizado es un cuerpo físico, mientras que el elemento representado psíquicamente es un elemento de información. Una es una actividad orgánica, y la otra una actividad psíquica.

La actividad psíquica está constituída por tres modos de funcionamiento o procesos de metabolización: el proceso originario, el primario y el secundario, cada cual con las siguientes características (ver esquema).

Tomaremos 'conciente' y 'inconciente' en sentido descriptivo, o sea como cualidad de que puede o no ser conocida por el yo.

Los tres procesos indicados en el esquema no están presentes desde un comienzo, sino que van sucediéndose temporalmente: se ponen en marcha por la necesidad de la psique de conocer una propiedad del objeto exterior, propiedad que el proceso anterior estaba obligado a ignorar.

Proceso originario instancia representante representaciones pictográficas.

Proceso primario instancia fantaseante (el que pone en escena) representaciones fantaseadas.

Proceso secundario instancia enunciante representaciones ideicas.

Luego devienen los:



Proceso Primario: es la puesta en escena, “fantaseo”, la capacidad de crear.

Es la elaboración sin fallas de construcciones que luego se repetirán fielmente.



Proceso secundario: El funcionamiento de los dos procesos anteriores exige la presencia de un material modelado por una tercera forma, el proceso secundario. Los materiales de la representabilidad del pictograma, de lo escénico de la figuración, están constituidos por objetos modelados por la psique materna. Esta transmite sus propios contenidos y los de la cultura a partir de su propio proceso de estructuración y organización. Es necesario que haya superado el complejo de Edipo y esté organizada por una ley. La huella que la madre deja sobre el objeto (a través de la palabra) constituye una condición previa necesaria para estas metabolizaciones.

Aquí se reconoce el aporte de Lacan: El objeto es metabolizable por la psique del infans, solo si el discurso de la madre le ha otorgado un sentido del que su nominación es testimonio. Lo que el infans ingiere es también una palabra o un significante.

Lo que el infans metaboliza se deduce que se trata de un fragmento del mundo conforme a la interpretación que la represión impone al trabajo de la psique materna, es decir que toma un objeto mercado por el principio de realidad y lo metaboliza en un objeto modelado por el principio de placer.

Lo humano se caracteriza por el hecho de confrontar desde el origen a la actividad psíquica con otro lugar que se presentará bajo la forma que le impone el discurso que lo habla; este discurso prueba la acción de la represión. El sujeto deberá encontrar su lugar en una realidad definida por enunciados que respetan la barrera de la represión y ayudan a su consolidación. Lo que tiene lugar en el campo de la psique son objetos modelados previamente.

La función de la prótesis de la psique materna permite que la psique se encuentre una realidad ya modelada por su actividad y gracias a ello sea representable. La psique reemplaza aquello carente de sentido de un real, mediante una realidad que es humana por estar instruida por la libido materna.
Momento de encuentro infans-madre:

a) la madre ofrece un material psíquico que es estructura, modelado.


b) El infans recibe este “alimento” psíquico y lo reconstruye tal y como era en su forma arcaica, para que lo recibiera el otro.
En efecto la prótesis se manifiesta en el espacio psíquico del infans, a través de la irrupción del material marcado por el principio de realidad y por el discurso. La psique del infans remodelará el material, pero no sin que irrumpan en su propio espacio restos que escapan a su poder y que forman los precursores necesarios para la actividad de lo secundario.
La violencia de la anticipación (la sombra hablada)

Violencia como una fuerza, una relación violenta de poder, alguien ejerce poder sobre otro. Puede estar acompañado de agresión pero no es necesariamente una.

El concepto de violencia primaria se refiere al discurso que anticipa a todo posible entendimiento.

Sombra hablada: es todo aquello que los padres se imaginan del bebé, es la libidinización del hijo antes de tenerlo. Hay un discurso preexistente. La sombra hablada va a proyectarse sobre su cuerpo y ocupará el lugar de aquel al que se dirige su portavoz. A veces esta sombra se contradice con el bebé real, entonces la madre deberá efectuar el traspaso de la investidura de la representación psíquica de su bebé en tiempos del embarazo, al cuerpo real que ahora tiene entre sus brazos. No se trata sólo de la pérdida del niño que portaba en su vientre en términos de completud. Es la distancia entre el hijo imaginado y el niño ahora presente, esto convoca a un verdadero trabajo de confrontación con lo imprevisto que cada bebé implica en tanto singular, nuevo e irrepetible. Si hay una falla en el funcionamiento y el modelo de la madre, puede ser recibida como cuestionamiento, rechazo, de su conformidad con la sombra. Si la madre no se adapta al bebé que tiene siempre acción va a dirigirse a la sombra.

Este proceso puede sufrir desviaciones.

En un primer momento, el discurso materno se dirige hacia una sombra hablante proyectada sobre el cuerpo del infans, ella le demanda a este cuerpo que confirme su identidad con la sombra.



Características que supone debe tener una madre:

  1. una represión exitosa de su sexualidad infantil.

  2. Un sentimiento de amor hacia el niño.

  3. Su acuerdo esencial con lo que el discurso cultural del medio al que pertenece dice acerca de la función materna.

  4. La presencia junto a ella de un padre del niño, por quien tiene sentimientos positivos.

La madre ”normal” es aquella cuya conducta y motivaciones inconcientes no comportan elementos que podrían ejercer una acción específica y determinante en la eventual evolución psicótica del niño.

La sombra hablada constituye una constante de la conducta materna. La sombra llevada al cuerpo del infans por su propio discurso se convierte en la sombra parlante de un soloquio a dos voces sostenido por la madre.

La sombra representa la persistencia de la idealización que el yo proyecta sobre el objeto, lo que él querría que sea o lo que llegase a ser, de todos modos no anula lo que a partir del sujeto puede imponerse como contradicción. Por ello entre el niño y la sombra persiste la posibilidad de la diferencia. En la primera fase de la vida es imposible contraponer los propios enunciados a los que se proyectan sobre uno, sin embargo la posibilidad de contradicción persiste.

La violencia primaria constituye un instrumento privilegiado y demuestra lo que determina su inevitabilidad: la posibilidad de que la categoría de la necesidad sea trasladada desde un primer momento, por la voz que le responde, al registro de la demanda libidinal y que ocupe de ese modo, un sitio en el ámbito de una dialéctica del deseo.


Definimos violencia primaria como la acción mediante la cual se le impone a la psique de otro una elección, un pensamiento o una acción motivados en el deseo del que lo impone, pero que se apoyan en un objeto que corresponde para el otro a la categoría de lo necesario. La violencia primaria es necesaria para la constitución del Yo del niño, pues le presta a éste un soporte identificatorio. Sin embargo, esta violencia no debe extenderse más allá de lo necesario, porque en este caso el Yo no puede acceder a una autonomía. Cuando esta violencia impide tal autonomía, representando un exceso por lo general perjudicial y nunca necesario para el funcionamiento yoico, estamos en presencia de una violencia secundaria, y que suele ser amplia y persuasiva al punto tal de ser desconocida por sus propias víctimas.

La autonomía se opone a dependencia. Esta dependencia puede ser física (por ejemplo un discapacitado) o psíquica. La vida psíquica se caracteriza por tender hacia la autonomía, entendiendo por tal toda forma de actividad psíquica orientada hacia dos fines: la supervivencia del cuerpo y, para ello, la persistencia de una catexia libidinal que resista a una victoria definitiva de la pulsión de muerte.
Violencia de la interpretación: (el riesgo de exceso)

El efecto preformador e introductor sobre lo que se deberá reprimir es la consecuencia esencial de la acción anticipatoria constitutiva del discurso de la madre y el discurso en general. Esta anticipación ofrece al sujeto un don sin el cual no podría convertirse en sujeto: Transforma en significación accesible y compartida por el conjunto lo indecible y lo impensable característicos de lo originario. Esta metabolización operada en primer lugar por la madre, en relación con las vivencias del infans se instrumentará y se justificará, ante ella por el saber que se atribuye en relación con las necesidades del cuerpo y de esa psique. El infans recibe y la denominación de los que serán luego objetos de demanda, en ella solo se buscará el objeto de necesidad.

Lo demandado concierne a lo que la psique espera y busca para lograr que un estado de placer sea alcanzado, y que su deseo encuentre respuesta en el otro.

La violencia operada por la interpretación de la madre en relación con el conjunto de las manifestaciones vivenciales del infans es indispensable: constituye la ilustración paradigmática de la definición de violencia primaria. El deseo de la madre es el poder ser el ofrecimiento continuo y poder ser reconocido por él como la única imagen dispensadora de amor.

Así lo que la madre desea se convierte en lo que demanda y espera la psique del infans: ambos ignoran la violencia operada por una respuesta que preforma definitivamente lo que será demandado, al igual que el modo y la forma que asumirá la demanda a partir de ese momento.

Aparece un factor igualmente importante para el destino del sujeto. El riesgo de exceso, cuya tentación está siempre presente en la psique materna.

La tentación del abuso es constante, lo cual señala la importancia de comprender lo que la madre no querría perder, aunque acepte la renuncia a ello y el peligro que representa esta tentación de exceso. La madre no quiere perder el triple poder (en el buen funcionamiento del cuerpo). Aparece una nueva actividad, la de pensar. La inteligencia se convierte en el último fruto esperado de este cuerpo criado.

Consecuencias:



  • Confirma el éxito o fracaso de la madre (poder de intelección)

  • Será acechado como garantía de la evitación del riesgo (que hubiese podido saber pensar).

Entonces se instaura una lucha por parte de la madre, se intentará saber que piensa el otro y enseñarle a pensar bien.

En esta fase es más difícil separa la necesidad del abuso, lo estructurante y lo desestructurante.

El los casos en que la madre no cae en un exceso el pensar del niño demuestra 3 constantes:


  1. Esta última adquisición de la nueva actividad, es continuación de las actividades corporales a las que la madre había otorgado desde un principio esa significación les permite pasar del registro funcional al registro libidinal. Zona pensante- pensamiento, ocupan un lugar análogo en la psique de la madre que en un primer momento las zonas-objetos parciales.

  2. La analogía es defectuosa en un aspecto: el niño se convierte en vía regia que le indica a la madre la respuesta, rechazo o aceptación del niño a lo que ella espera.

  3. La madre percibe a esta actividad como coextensa con un riesgo. Mucho antes que se manifieste bajo su forma canónica, la madre la espera y, al mismo tiempo, la teme. Lo que espera es la prueba por excelencia del valor de su función (inteligencia – pensar). Lo que teme es verse enfrentada ante una pregunta que no podía responder.

Estas tres respuestas están siempre presentes, tan pronto como una sola respuesta supera su duración legítima en relación con las otras dos, se pasa del deseo licito y necesario al deseo del no cambio. El justo rol de estas respuestas es posible si ellas respetan un invariante referente a su destino: renunciar a tener un lugar en el devenir de la relación madre – hijo, aceptar favorecer la variabilidad de la relación, renunciar a la función en beneficio del cambio y del movimiento de la relación futura.
El redoblamiento de la violencia: El lenguaje fundamental

Existen dos pilares que sostienen el espacio psíquico exterior al que el yo debe advenir: pareja parental y su discurso, y si observa la acción de un tercer factor al que el infans, la pareja y otros se encuentran sometidos: el efecto del discurso. El discurso materno y su anticipación, con su problemática personal pueden instrumentarse a través de su voz. Esta acción estructuralmente necesaria de la violencia primaria opera en dos momentos sucesivos (relacionados con la problemática de la castración): En el primer momento, la madre profiere la amenaza de castigo y designa al padre como agente de su realización. Y el segundo momento, donde la amenaza se hace efectiva y operante para el niño, confrontado con la visión del sexo diferente (confirmación de que las niñas no tienen pene). La acción del discurso (redoblamiento de la violencia) es permitir e inducir el pasaje del afecto al sentimiento, es también una exigencia estructural ligada a prematuración lingüística específica del hombre. La apropiación de un primer saber del lenguaje marca un viaje decisivo en la relación sujeto – mundo, redobla un primer encuentro boca – pecho, deseo de si – deseo del otro, al ubicar frente a frente a la vivencia afectiva y a la designación de la que será necesario apropiarse para adecuarla a la realización de la demanda.



Función paterna a diferencia de la función materna (inmutable), tiene una dependencia cultural. El niño es a quien se le demuestra que aceptar la castración es tener acceso al lugar en el cual al convertirse en el referente de la ley, descubre que nunca existió la posibilidad de castrarlo que sus temores eran imaginarios.

  • El deseo del padre catequiza en el sentido de que le demuestra que su propio padre no lo ha castrado ni odiado.

  • El padre reconoce que no morirá por el odio de su hijo por ser castigado. Se deduce que el deseo apunta al niño como una voz, un después ve en el a que le confirme que la muerte no es el precio por el que paga su propio deseo de muerte en relación a su padre. Hijo garante de una tradición.

A diferencia de la madre, el deseo del padre por el hijo:

- Apunta al hijo como sucesor de su función, lo proyecta al lugar de su fututo sujeto.

- El narcisismo proyectado por el padre sobre su hijo se apoyará en mayor medida que el de la madre en valores culturales.

- El pasaje del niño al estado de adulto será experimentado en mayor medida como una separación o perdida por el padre que por la madre. Niño transmisor de la ley de castración.



Contrato Narcisista

Un último factor es responsable de lo que se juega en la escena extra familiar: contrato narcisista.

Muy poco podría decirse acerca del efecto de la palabra materna y paterna, si no se tuviese en cuenta la ley a la que están sometidas y que el discurso impone. El contrato narcisista nos confronta con el último factor que interviene en el modo de caracterización del hijo por parte de la pareja: El registro socio-cultural, lo acompaña un discurso sobre la institución que afirma su justificación y necesidad. Este discurso designa al discurso ideológico.


  • La relación que mantiene la pareja con el niño es siempre la huella de la relación de la pareja con el medio social que lo rodea.

  • El discurso social proyecta sobre el infans la misma anticipación que la que caracteriza al discurso parental, se espera que transmita el modelo socio-cultural.

  • El sujeto busca y debe encontrar en ese discurso referencias que el permitan proyectarse hacia un futuro para que su alejamiento de su primer soporte por la pareja no se traduzca en la perdida de todo soporte identificatorio.

  • El conflicto que quizá exista entre la pareja y su medio puede confirmar ante la “psique infantil” la identidad entre lo que transcurre en la escena exterior y su representación fantaseada de una situación de rechazo. La realidad de la opresión social sobre la pareja o de la posición dominante que la pareja ejerce en ella desempeñara un papel en el modo en que el niño elaborara sus enunciados identificatorios.



Invariancias y transformaciones de los vínculos familiares – ficha 237

A lo largo de la historia y a lo ancho de diferentes estratos sociales, étnicos, etc. Los matrimonios y las familias fueron concebidos de distintas maneras y más aún no siempre la crianza se ligó a estas instituciones. En el concepto de familia podemos ver como todo concepto cultural se naturaliza. El carácter histórico social es reemplazado por una fijeza mineral.

Los cambios culturales hacen que se desnaturalicen ciertos fenómenos que hasta el momento eran impensables como culturales. Estos cambios nos llevan a concebir las leyes como estandarizaciones epocales, inclusive es cuestionable la concepción de Lèvi – Strauss cuando enuncia la ley fundante de la cultura (tabú del incesto) como una ley tan general que podía considerarse natural, a la luz de los nuevos desarrollos biogenéticos.

Los desarrollos de la biología imprimieron un giro en los discursos acerca de la reproducción y la sexualidad.



Coordenadas de nuestra cultura para situar la familia

Partimos de que el desorden es lo más característico del humano, entonces vemos que la complejidad de la familia se conforma a partir de la permanente ambigüedad en las combinaciones de individuos y sociedad en medio de desordenes e incertidumbres, de relaciones complementarias y antagónicas.

Son varios los factores que intervienen en las transformaciones:


  • El pasaje de una sociedad del estado industrial a una sociedad de mercado donde las consecuencias de la producción regulan la vida social e instituyen subjetividades.

  • Los desarrollos de la biogenética que permiten separar la reproducción de la sexualidad y controlar la fertilidad.

La familia es una unidad de sentido donde vemos reflejada una comunidad de representaciones acerca de la misma, sus miembros y el mundo que los rodea, sin límites definidos. La familia nuclear intenta marcar un borde, pero en la actualidad es muy criticable, ya que el limite se puede achicar (familias monoparentales) o agrandar (familias reconstituidas).

La familia no solo refleja una unión sexual y afectiva de sus miembros sino que da lugar al múltiple entrecruzamiento de distinta naturaleza. Es una organización compleja que se modifica y cambia en función de los requerimientos contextuales pero si le atribuimos una entidad universal se corre el riesgo de convertir el psicoanálisis familiar en un discurso sagrado.

El imaginario social del matrimonio para toda la vide se quebró y lo sustituye un imaginario que refuerza la singularidad y el encuentro satisfactorio en el vínculo de la pareja. La filiación no es su objetivo principal por lo que se requieren nuevos soportes para la articulación subjetiva de la nueva concepción de maternidad y paternidad.

Los intercambios matrimoniales están en función de las satisfacciones corporales y espirituales de sus miembros como sujetos, el sostenimiento de la prole queda secundarizado, aparecen ligados al deseo de crianza.

Las transformaciones son acordes a las necesidades de una economía regida por leyes de mercado y el lenguaje de los nacimientos se puebla con significantes como: “alquiler” de vientres, “bancos” de semen, fecundaciones por “encargo”.

Los hijos dejan de ser concebidos de manera espontánea consecuencia natural del emparejamiento para ser producto de una decisión.



La familia predominantemente monogámica se transforma en una compleja red de varias parejas unidas por sucesivos matrimonios y sus respectivos hijos.

Las leyes de parentesco no caducan, pero tampoco funcionan siempre de la misma manera, son incorporadas a sistemas más complejos, con potencia para instalar las prácticas especificas capaces de marcar a los sujetos de nuestra cultura, aunque varía no significa que no exista en absoluto.

Lo que está en juego no es la forma de institución de la ley sino el concepto de ley en si misma, con toda la importancia en la constitución de la subjetividad.


  • Mundo medioeval: el estatuto de la ley es el privilegio, es la ley privada. Señor feudal otorga sus derechos.

  • Sociedades organizadas en torno a los Estados Nacionales: la ley es un ordenador simbólico que rige para todos y está por encima de los derechos de cada uno de los ciudadanos.

  • Sociedad de mercado: se adquieren una serie de derechos individuales, relacionados con la mayor o menor posibilidad de acceso al consumo. La ley opera en el sentido de un tope real y no como ley simbólica.

La contingencia en la aparición de ese tope hace que sea difícil armar un código estable, sumiendo a los individuos en la precariedad y déficit estratégicos pero también que desarrollen nuevos mecanismos de adaptación rápidos e innovadores.

Sujeto  Cultura

No armonía necesidad de interpretación  familia interprete privilegiado

Diversas funciones sociales

Instalan reglas de juego
El psicoanálisis coloca a la familia en el corazón de la constitución del psiquismo y del ingreso al mundo de la cultura, al mismo tiempo que revela las consecuencias para estos sujetos de todo exceso del funcionamiento familiar, desde esta posición, la escucha psicoanalítica puede abarcar tanto la estabilidad de la estructura como sus variaciones, y producir un nuevo sentido a partir de la interpretación.
Adolescencia: Tiempo de Transgresión – Ficha 7909

Desde la perspectiva de Ψ del desarrollo se entiende a la “adolescencia” en los términos de un trabajo psíquico, de un nuevo conflicto para el psiquismo, cuyos cambios no se manifiestan exactamente de la misma manera en todos los adolescentes.



Desasirse de la Familia: El lazo de un niño con la familia suele ser fierme durante un período de vida prolongado hasta que suceden pequeñas o grandes tensiones cotidianas que preanuncian un acontecimiento que finalmente se precipita casi de improviso: la irrupción de la adolescencia.

Desde el punto de vista psíquico, aquello que ahora irrumpe y aparece como un exceso, no es otra cosa que las pulsiones sexuales, que brotan con intensidad desmedida, demandando de manera imperativa de un objeto para su satisfacción.

Con el sepultamiento del complejo de Edipo, las aspiraciones sexuales infantiles (que se dirigían a un objeto incestuoso) fueron reprimidas; sobrevino así el período de latencia en el que la curiosidad sexual infantil cedió y se transformó en interés por aprender; las pulsiones parciales se trasmudaron en asco, vergüenza y moral. Lo pulsional, represión mediante, derivó por vías alternativas (sublimación, formaciones reactivas) para su tramitación.

En la pubertad, con el rebrote de la actividad pulsional se reactivan las aspiraciones sexuales Icc de la infancia, correspondientes a la primera oleada sexual, ocasionando tanto la reactualización de la problemática edípica como la reedición correlativa del complejo de castración, a los que se añade una particularidad: las aspiraciones Icc reciben ahora un “refuerzo somático” (inexistente en el niño) que las convierte en poderosa fuente de angustia; es decir, la fantasía Icc en la que están condensadas y desfiguradas las aspiraciones incestuosas, es vivida como fuente de peligro en la medida en que aparece la posibilidad de su concreción efectiva, ya que ahora se dispone de los medios para ello.

Las fantasías Icc que caracterizan a este período están claramente teñidas por las aspiraciones sexuales infantiles ahora renovadas. La masturbación constituye un modo de no querer saber nada respecto de una nueva elección de objeto. La posibilidad de asunción de esta posición sexuada y la consiguiente elección de objeto sexual están en gran medida determinadas por las huellas que dejaron las viscitudes edípicas.

A los adolescentes se les plantea entonces el dilema de desprenderse del objeto incestuoso al que se dirigen sus aspiraciones sexuales, dado que se trata de un objeto prohibido por la Ley del Padre. Se impone hallar un objeto exogámico, para lo cual será necesario extrañarse del grupo familiar. Por imperio de la Ley Paterna1 debe desasirse, pero al hacerlo pierde el objeto de sus aspiraciones sexuales; por el contrario, si permanece atado a los lazos familiares se problematiza su posibilidad de acceder a la exogamia y a la cultura. Encima, se demanda al púber el abandono de un objeto que, paradójicamente, se empeñará en retenerlo.

1 Ley del padre: Ley simbólica que se ha inscripto como huella, como marca en el Icc, de una prohibición que designa a un objeto como imposible; el malestar inherente a la cultura es consecuencia de esta imposibilidad, que opera como límite entre lo permitido y lo prohibido.

Diferencia: Es el modo característico de separación en la adolescencia. Se trata de diferenciarse de aquello que hasta entonces había operado como incuestionable, y que aparecía como establecido de una vez y para siempre: el saber y el poder de los padres. Este cuestionamiento es lo que hace posible la caída del objeto prohibido, incestuoso, así como la posibilidad de emerger el grupo familiar; es lo que les permitirá instituir otro objeto como relevo del objeto prohibido por la Ley del padre. Esta sustitución presupone (como momento lógico y no cronológico) una operación psíquica por la cual se habrá producido una escisión en el yo tal que posibilite el reconocimiento de dos juicios: la castración materna y la posibilidad de muerte del padre, lo cual genera un proceso doloroso de desprendimiento (la emergencia de conductas contradictorias en el adolescente es altamente indicativa del conflicto estructural que las determina)

Para los padres el pasaje del hijo a la exogamia reactualiza de alguna manera su propia conflictiva adolescente, la que de acuerdo a cómo haya sido tramitada determinará también una menor o mayor plasticidad para acompañar las transformaciones que se verifican en este particular momento d ela vida del hijo y de la familia toda. Es un momento que confronta a los padres con la proximidad del envejecimiento y con el corolario de la vida: con la sexualidad y muerte.

Transgresión: El aspecto transgresor de las conductas adolescentes se hallaría (al menos en parte al servicio de la separación y de la diferencia, constituiría una forma de discriminarse y separarse de modo de no transgredir la ley de prohibición del incesto, ley simbólica (reguladora de las relaciones humanas) y cuya inscripción icc sustituye al deseo de la madre. Sin embargo, la transgresión como signo de rechazo a lo instituido, como forma de separación del mundo seguro de la infancia, conlleva también la posibilidad de ameritar alguna forma de sanción familiar o social.

Desde la perspectiva psicoanalítica se piensa que esta “búsqueda” de castigo tiene como función, por una parte la de suministrar argumento a la necesidad de recobrar al niño, aún bajo el modo de portarse mal. Pero, por otro lado, las fantasías Icc están operando fuertemente (fantasías creadas sobre la base del mito edípico, cuya trama gira básicamente en torno a dos crímenes: dar muerte al padre y concretar el incesto con la madre). Son ocasión para la emergencia del sentimiento de culpa Icc. Las transgresiones adolescentes están en gran medida al servicio de la necesidad de proveer de “argumento”. La culpa sería entonces previa al hecho transgresivo; el castigo subsiguiente a éste, aplaca a aquélla.





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