Psicología Esotérica II



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No es posible efectuar aquí un estudio más profundo de este tema. La apropiación, por parte del alma, de las unidades de energía que constituirán su cuerpo o envoltura, al pasar de un plano a otro y de un estado de conciencia a otro, es un estudio tan abstruso y complicado que sólo pueden comprender su complejidad los iniciados cuyo desarrollo los faculta y cuyo interés los impele a trabajar aplicando la ley del karma (identificada en tiempo y espacio con la sustancia y la fuerza). La sicología utiliza dos palabras que tienen estrecha relación con esta difícil ley; indican dos ideas básicas con las cuales trabajan los iniciados entrenados. La idea de los cánones y los condicionamientos, encierran definidas implicaciones ocultas. Los que actúan en este sector del trabajo esotérico tienen que ver principalmente con el mundo de los cánones que subyacen en todas las actividades de la super Alma y de las almas individuales. Recuerden que este término "almas individuales" sólo es una frase limitadora, empleada por la mente separatista para definir los aspectos de una misma realidad.
En último análisis, cánones son sólo esos tipos de energía que luchan por emerger a la expresión material y que eventualmente subordinan las energías evidentes y más superficiales (que han abierto su camino hacia la superficie durante el proceso de manifestación a un nuevo ritmo impuesto). Producen así el cambio de tipo, las nuevas formas y las diferentes notas, tonos y apariencias. Estos cánones son literalmente ideas divinas, pues surgen de la conciencia grupal subjetiva y adoptan esas formas mentales que pueden ser apreciadas y apropiadas por la mente y el cerebro del hombre durante determinada época. Por lo tanto, podría pensarse que esos cánones o ideas fundamentales que toman forma y parecen controlar "el camino del hombre sobre la tierra", como se dice esotéricamente, producen el condicionamiento que estamos tratando aquí. En forma curiosa y textual esto no es así. De acuerdo al pensamiento esotérico, el condicionamiento (si es correctamente comprendido) concierne a la respuesta, innata e inherente, de la materia o sustancia a ese canon. Podríamos decir que el canon evoca y despierta respuesta, pero el condicionamiento de la actividad resultante es determinado por la calidad del mecanismo de respuesta. Esta calidad es inherente a la sustancia misma, y la interacción entre el canon y el material condicionado produce el tipo de envoltura del cual se apropia el alma en tiempo y espacio, a fin de experimentar y adquirir experiencia. En consecuencia, al estudiar este tema y meditar profundamente sobre sus implicaciones, se evidenciará con más claridad que, a medida que el hombre avanza en el sendero evolutivo y se acerca al estado de iniciado, el condicionamiento de la forma, innata e inherente, se acercará cada vez más a los requisitos de ese canon. Debe establecerse también que el canon es relativamente inmutable e incambiable en su propia e ingente naturaleza, cuando proviene tanto de la mente de la Deidad macrocósmica como del pensador microcósmico, pero el proceso interno de condicionar la materia es mutable y se halla en estado de continuo flujo. Cuando en la tercera iniciación se lleva a cabo la unión del canon con la forma condicionada, tiene lugar la Transfiguración del iniciado, que lo conduce a la crisis final donde ambos son conocidos como uno, entonces la forma (incluyendo tanto al cuerpo causal como a los vehículos inferiores) se desintegra y desaparece.
Desde el punto de vista del verdadero canon que existe eternamente en los cielos, las primeras etapas del desarrollo humano -como todo lo demás en la naturaleza- son aparentemente incipientes y amorfas. Existe una forma física, pero la naturaleza interna fluida y subjetiva, emocional y mental, de modo alguno concuerda con el canon y, por consiguiente, la forma externa es también inadecuada. Sin embargo tiene lugar una crisis tras otra, y la naturaleza interna de la forma responde de manera más definida y precisa, al impacto externo del impulso del alma (observen esta frase paradójica), hasta que el vehículo astral y el cuerpo mental son apropiados y utilizados conscientemente. No debe olvidarse que la evolución (tal como la entendemos y como debe ser estudiada por el intelecto humano) es la historia de la evolución de la conciencia y no la historia de la evolución de la forma. Esta última evolución está implícita en la otra y es de importancia secundaria desde el punto de vista oculto. La conciencia es, textualmente, la reacción de la activa inteligencia al canon. Es como si hoy respondiéramos conscientemente y con creciente propósito inteligente al diseño creado por el Maestro Constructor. Por ahora no podemos ni podremos penetrar en esa mente cósmica y vibrar al unísono conscientemente con la divina Idea, ni captar el Plan tal como lo ha sentido y visto el Pensador cósmico. Debemos trabajar con el diseño, el canon y el Plan, porque recientemente estamos en el proceso de iniciarnos en ese Plan y no conocemos la verdadera significación de esas grandes Identificaciones que hicieron que el carpintero de Nazaret exclamara: "Yo y mi Padre somos uno
Sin embargo, debe también recordarse (y aquí reside la clave del desarrollo del mundo y del misterio del pasado, del presente y del futuro) que tratamos con materia-sustancia y con formas que están condicionadas y lo estaban cuando comenzó el proceso creador. El material que existe en las canteras del propósito manifestado es, simbólicamente hablando, el mármol, y tiene la condición del mármol. No es arcilla ni pizarra. Es con este mármol, y todos los atributos inherentes al mismo, que el Templo del Señor debe ser construido de acuerdo al diseño o canon. Esta sustancia condicionada debe ser aceptada tal como existe y utilizada tal como es. Tal la parábola de las edades. El diseño, el material y el futuro templo están todos subjetivamente relacionados, y esto es lo que el alma sabe. El alma es quien se apropia del material (condicionado y calificado) y durante épocas lucha con ese material, empleándolo para construir formas experimentales, descartándolas a voluntad, reuniendo nuevamente el material necesario y construyendo continuamente modelos más adecuados a medida que visualiza el canon. Algún día el modelo será descartado, el canon será visto como verdaderamente es y el trabajador, el alma, comenzará entonces a edificar conscientemente el Templo del Señor, utilizando el material condicionado y preparado durante largas épocas, en las canteras de la vida de la forma, la vida personal.
Por lo tanto, se indican aquí dos crisis en la vida subjetiva del alma:


  1. La crisis en la que el alma, cegada, limitada e impedida por la forma, empieza a trabajar en la cantera de la experiencia, lejos de su país, con herramientas inadecuadas y momentáneamente en completa y autoimpuesta ignorancia, respecto al diseño o Canon.




  1. La crisis que tiene lugar mucho más tarde, durante la experiencia del alma, en la que ésta conoce mejor el diseño y el material con que ha sido preparado. El alma ya no está ciega y puede trabajar en colaboración con otras almas en la preparación del material para el último Templo del Señor. El alma, encarnada en la forma humana, entrega a ese templo la contribución particular que hace al todo, la cual simbólicamente podría decirse que es:




  1. La piedra colocada en los cimientos que tipifica la vida física consagrada.




  1. La columna del Templo que tipifica el deseo o la vida aspiracional.




  1. El diseño trazado sobre el tablero que coincide con el Gran Canon o Diseño, y constituye un fragmento de ese diseño que el individuo tuvo que proporcionar y buscar.




  1. La radiación o luz que aumentará el Shekinah, luz que "brilla siempre en el Este".

Cuando el alma se apropia de una envoltura tras otra para expresarse, surgen tres cosas relacionadas con la tarea:




  1. La condición que prevalece en la sustancia de las envolturas determinan el equipo.




  1. La capacidad de responder al canon depende del grado de desarrollo de la conciencia.




  1. La capacidad para trabajar en conexión con el Plan depende de la cantidad y cualidad de las crisis sufridas.

Todo esto tiene lugar a medida que el alma pasa una y otra vez por la experiencia de la encarnación física; más adelante progresa conscientemente de un plano a otro, y todo lo emprende con definida intención. El trabajo se hace más fácil y se progresa con mayor rapidez a medida que el alma, activa, inteligente e intuitivamente, comienza a trabajar con el canon, trasmitiéndole, cuando pasa de una crisis a otra (cada una de las cuales marca una expansión de conciencia), un mayor desarrollo y una fresca captación del gran Diseño, conjuntamente con un equipo mejor y más adecuado para llevar a cabo el trabajo.


Al considerar la segunda parte de la afirmación expuesta en este tratado, que se ocupa de las relaciones existentes entre el alma y su instrumento -el mecanismo por y en el cual expresa cualidad, actividad y eventualmente expresará divinidad (en lo que pueda significar esta palabra ambigua)- tenemos que encarar el tema de dos maneras:
Primero, debemos considerar la utilización del mecanismo en el Sendero de Salida.
Segundo, la utilización del mecanismo en el Sendero de Retorno.
El primer caso se refiere a lo que podría ser considerado como el aspecto fisiológico, porque es en la naturaleza física donde está enfocada principalmente la conciencia; en el segundo, se refiere al mecanismo exclusivamente mental, aunque la palabra "mecanismo" es muy inadecuada.
Podríamos detenernos aquí y considerar por un instante la idea del mecanismo y de la divinidad, porque tienden a ser una materialización de la idea de la divinidad particularmente en occidente. La divinidad del Cristo se la describe, por ejemplo, mencionando a menudo Sus milagros y poderes supranormales que frecuentemente evidenciaba. Los poderes supranormales no evidencian en si ninguna divinidad. Grandes exponentes del mal pueden hacer los mismos milagros y demostrar la misma capacidad para crear y trascender las facultades normales del hombre. Estos poderes son inherentes al aspecto creador de la Divinidad, el tercer aspecto o materia, y están vinculados a la inteligente comprensión de la materia y al poder de la mente para dominar la sustancia. En consecuencia, este último poder es divino o no; es una demostración de la capacidad de la mente y puede ser empleado con igual facilidad por un Hijo de Dios encarnado, actuando como Salvador del Mundo o el Cristo, y por esos seres que están en el sendero de destrucción, y quienes no tienen otros conocimientos los denominan Magos negros, Fuerzas diabólicas y Demonios.
La divinidad (empleando esta palabra en su sentido separatista) expresa las cualidades del segundo aspecto o constructivo, de Dios -magnetismo, amor, inclusividad, no separatividad, sacrificio en bien del mundo, altruismo, comprensión intuitiva, colaboración con el Plan de Dios y muchas otras frases cualitativas similares. Después de todo, el mecanismo implica la creación de la forma empleando la materia para encubrirla con el principio vida que se demostrará en el poder de crecer, reproducir, preservar su identidad, cualquiera sea, expresar sus reacciones instintivas y preservar su propia naturaleza cualitativa específica. La vida se asemeja al combustible que, en conjunción con el mecanismo, proporciona el principio motriz y hace posible la actividad y el movimiento necesarios. Sin embargo, existe en la manifestación algo más que las formas que poseen el principio vida. Existe una gran diversidad que se extiende por toda la naturaleza y un principio cualitativo que diferencia los mecanismos; existen una síntesis y un propósito general que desafían a los poderes del hombre para emularlos creativamente, característica sobresaliente de la divinidad. Se expresan por medio del color y la belleza, la razón y el amor, el idealismo y la sabiduría y esas innumerables cualidades que, por ejemplo, además del propósito, animan al aspirante. Breve e inadecuadamente expresado, esto es la Divinidad. No obstante, es una expresión relativa de la Divinidad. Cuando cada uno de nosotros nos encontremos donde se hallan los Maestros y el Cristo, veremos todo esto desde otro punto de vista. El desarrollo de las virtudes, el cultivo de la comprensión, la demostración de un buen carácter y de elevados objetivos y la expresión de un punto de vista ético y moral, son todos fundamentos necesarios y preceden a ciertas experiencias definidas que introducen al alma en mundos de realización tan distintos de nuestro actual punto de vista, que cualquier definición de los mismos no tendría ningún sentido. Estamos empeñados en desarrollar esas cualidades y virtudes que "aclararán nuestra visión", porque producen la purificación de los vehículos para que pueda empezar a emerger en nuestra conciencia la real significación de la divinidad.
b. ALGUNAS PREMISAS FUNDAMENTALES
Después de lo expuesto pasaremos a considerar el mecanismo que lo anima y le da vida e inteligencia. Ciertas y reconocidas premisas fundamentales pueden ser mencionadas brevemente:


  1. El alma anima al mecanismo de dos maneras y por intermedio de dos puntos de contacto en el cuerpo:




  1. El "hilo de la vida", introducido en el corazón. Allí se encuentra el principio vida y desde ese lugar compenetra todo el cuerpo físico por medio de la corriente sanguínea, pues "la sangre es la vida".




  1. El "hilo de la conciencia o de la inteligencia, introducido en la cabeza en la región de la glándula pineal, y desde ese lugar de percepción ordena o dirige las actividades en el plano físico por intermedio del cerebro y del sistema nervioso.




  1. La actividad directriz del alma, o su aferrada autoridad sobre el mecanismo del cuerpo, depende del grado de desarrollo o de la así llamada "edad del alma". En lo que respecta a la humanidad, el alma no tiene edad, y lo que realmente se quiere significar es la duración del tiempo que el alma ha empleado aplicando el método de la encarnación física.




  1. El resultado de este doble aferramiento sobre el mecanismo durante edades ha consistido en condicionar lo material conjuntamente con su inherente naturaleza condicionada. Se produce una forma adecuada a la necesidad temporaria del alma, y refleja, en tiempo y espacio, su "edad relativa" o grado de desarrollo. Por lo tanto, esto produce el tipo de cerebro, la conformación del cuerpo, la condición del sistema endocrino y, en consecuencia, la serie de cualidades, el tipo de reacción mental y el carácter con el cual un sujeto dado viene a la existencia en el plano físico. Desde ese punto prosigue el trabajo. Éste puede ser considerado como un esfuerzo para intensificar el dominio que el divino Pensador tiene sobre su mecanismo. Esto conducirá a una dirección más inteligente y plena, a una comprensión más profunda del propósito y a un mayor esfuerzo, a fin de allanar el camino para el alma, instituyendo esas prácticas que tienden a la correcta conducta, correcta palabra y buen carácter. Las ideas contenidas en este párrafo vinculan las conclusiones de la escuela materialista de sicólogos con la escuela introspectiva y las que aceptan el ego, alma o ente espiritual, demostrando que ambos grupos tratan con hechos y deben desempeñar su parte en forma unida al entrenar al aspirante de la Nueva Era.




  1. A medida que se sigue el método introspectivo y estudiamos al sujeto humano, descubrimos que, subyacentes en todas las partes del cuerpo humano y constituyendo una parte definida de su mecanismo, existe un vehículo denominado "cuerpo etérico", compuesto totalmente de hilos de fuerza que forman a su vez los canales a través de los cuales fluyen tipos de energía aún más sutiles y variados y están también condicionados, por el estado del alma durante sus manifestaciones. Estos hilos subyacen en, e interpenetran todo el cuerpo y el sistema nervioso y son, en realidad, el poder que pone en actividad el sistema nervioso. Su capacidad de respuesta a los impactos externos e internos, es increíblemente grande. Las reacciones nerviosas del discípulo y de la persona altamente desarrollada, cuyo cuerpo etérico se halla en estrecha armonía con su sistema nervioso, está más allá de la comprensión común.




  1. La suma total de nervios, con los millones de nadis o la "contraparte de los hilos" que hay en el cuerpo etérico, forman una unidad, y esta unidad, de acuerdo a las enseñanzas de la Sabiduría Eterna, contiene puntos de enfoque para los distintos tipos de energía, denominados "centros de fuerza", de los cuales depende la experiencia de la vida del alma y su expresión, no la del cuerpo. Estos factores condicionan el sistema glandular del cuerpo.




  1. Este sistema subjetivo y objetivo rige la manifestación del alma sobre el plano físico. Indica, a quienes verdaderamente pueden ver, el dominio o aferramiento que el alma tiene sobre su instrumento y puede observarse también si ese dominio es ocasional o parcial, total o pleno. Esto está maravillosamente expresado en el apretón de manos de los masones, que expresa una parte culminante de la experiencia pasada por el candidato a los misterios.

He dicho anteriormente que el canal principal de comunicación entre el alma y su mecanismo es:




  1. El centro en la base de la columna vertebral.




  1. El centro en la cima de la cabeza, donde está situado el centro más importante del cuerpo desde el punto de vista del alma. Allí se halla el punto de entrada y de salida, la gran radio estación de recepción y el centro de distribución directriz.




  1. El bazo. Centro subsidiario y órgano que se vincula con el centro cardíaco.

Por intermedio del bazo se establece el vínculo entre el principio vida (situado en el corazón) y el sistema de la conciencia, interrelacionando todos los órganos materiales y la sustancia atómica del cuerpo físico. Esto indica que en el cuerpo humano, en el lugar donde se halla el bazo, con su correspondiente centro de fuerza subjetiva, se cruzan dos grandes corrientes de energía: la corriente de la vitalidad física o vida, y la corriente de La conciencia de los átomos que construyen la forma. Se observará que consideramos aquí el grupo de vida subconsciente y no la vida consciente y la autoconciencia. El bazo es el órgano mediante el cual se recibe y distribuye el prana planetario o la vitalidad, que penetra por la ‘puerta abierta" del centro de fuerza del bazo y pasa al corazón. Allí se une al principio de vida individual. Por el centro del bazo pasa también la vida consciente de la totalidad de las células del cuerpo que, a su vez, son los receptores de la energía del aspecto conciencia o principio de todos los átomos y las formas en el cuarto reino de la naturaleza. No espero que esto sea comprendido todavía, pero la verdad podrá ser mejor captada más adelante a medida que la raza evoluciona. Aquí tenemos un indicio de la excesiva sensibilidad del centro plexo solar a los impactos e impresiones grupales circundantes de tipo astral. Existe una estrecha armonía entre el centro del bazo y el plexo solar, y también con el corazón.




  1. Estas dos corrientes de energía subjetiva y subconsciente se cruzan en la región del bazo y forman una cruz en el cuerpo humano, porque cada una atraviesa la línea de fuerza de la otra, esta es la analogía en el cuerpo humano de la cruz de la materia, que a menudo se la menciona en conexión con la Deidad. La conciencia y la vida forman una cruz. La corriente de vida que desciende desde el corazón y la corriente de energía dadora de vida, procedente del bazo, pasan (después de cruzarse y producir un remolino de fuerza) a la región del plexo solar, de allí, en determinada etapa de la vida del aspirante avanzado, se unen definitivamente en una sola corriente, donde se fusionan con todas las energías, empleando los tres puntos mencionados -la cabeza, la base de la columna vertebral y el bazo- como un modo definido de comunicación, distribución y control, y finalmente salen, consciente o inconscientemente, en el momento de la muerte o al practicar la técnica que lleva a esa etapa de control conocida como Samadhi.




  1. Cuando el Agente directriz de la cabeza, premeditadamente y por un acto de voluntad, hace ascender las energías acumuladas en la base de la columna vertebral, las lleva a los campos magnéticos de los centros que se hallan a lo largo de la columna vertebral, y las mezcla con la energía dual que emana del bazo. Entonces la región de la columna vertebral entra con sus cinco centros en actividad y, finalmente, todas las fuerzas se unen en una sola corriente de energía fusionada y mezclada, y tienen lugar tres cosas:




  1. El fuego kundalini asciende e inmediatamente consume todos los tejidos etéricos, barreras protectoras que separan los distintos centros.




  1. El cuerpo etérico intensifica su vitalidad y, en consecuencia, el cuerpo físico es vitalizado, activado y energetizado poderosamente.




  1. Toda el aura se coordina e ilumina y, el alma puede, a voluntad, retirarse de su vehículo físico en plena conciencia vigílica, o permanecer en él como un Hijo de Dios encarnado, teniendo plena conciencia en el plano físico, en el plano astral y en los niveles mentales, como también en los tres aspectos de la mente inferior, la conciencia causal y la realización nirvánica. Este proceso llega a su culminación en la tercera iniciación.

En la vida del aspirante, el poder para producir este formidable acontecimiento depende de que el trabajo interno subjetivo y espiritual descritos, como la "construcción del puente en el plano mental", se lleve a cabo entre los tres aspectos ya mencionados. Este trabajo para la entera raza humana, comenzó su evolución y mediados de nuestra raza aria, y en la actualidad se lleva a cabo con mucha rapidez. El aspirante individual ha podido efectuar dicho trabajo en el transcurso de las épocas y es la tarea principal que han emprendido hoy los discípulos. Debemos agregar que el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo está compuesto por quienes llevan a cabo este trabajo para la raza, y cada persona que construye este puente se une al grupo oculto de "los constructores del puente". Por lo tanto, el trabajo que realizan nuestros modernos constructores del puente es en parte simbólico, porque salva los abismos, atraviesa las aguas y evidencia, en forma concreta, el trabajo que realiza hoy la humanidad avanzada.


Es posible ahora considerar el proceso por el cual el hombre construye el puente sobre el abismo o brecha, hablando simbólicamente, que existe entre el yo inferior y personal y el Yo superior, cuando éste actúa en su propio mundo. El puente debe ser erigido antes de poder lograr la unificación y la realización de la total integración del entero hombre. Para comprender con más claridad lo que sucede, será de valor definir con mayor exactitud lo que es y en qué consiste esta naturaleza superior.
En estudios anteriores vimos que el alma es una mezcla dual de energías -las energías de la vida y de la mente- en lo que concierne momentáneamente a su relación con el mecanismo. La fusión de ambas energías en el mecanismo humano produce lo que llamamos conciencia -primero, autoconciencia y, finalmente, conciencia grupal. El mecanismo es, en su propia naturaleza, también una mezcla o fusión de energías -la energía de la sustancia misma que toma la forma de la estructura atómica del cuerpo físico, más la vitalidad que anima a ese cuerpo, y la energía de ese cuerpo que llamamos astral, caracterizado por la sensibilidad, la actividad emocional y esa fuerza magnética denominada deseo. Por último tenemos la energía de la mente misma. Estas cuatro clases de energía forman lo que llamamos el yo personal inferior, pero lo que vincula subjetivamente esta personalidad con el alma es el aspecto mental superior. La conciencia inferior (cuando está desarrollada) le permite al hombre, con el tiempo, establecer contacto consciente con la conciencia superior. La mente concreta inferior debe ser despertada, comprendida y utilizada en forma definida antes de que la mente superior pueda ser el medio por el cual se adquiere el conocimiento de esas realidades que constituyen el reino de Dios. El intelecto debe ser desarrollado antes de que la intuición pueda ser evocada correctamente.



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