Psicología Esotérica II



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Otra de las razones que no descarta el éxito, reside en que dicho esfuerzo será la expresión normal en el plano físico, de lo que ya han establecido los Maestros de Sabiduría -característico de Su campo de servicio específico respecto a Sus métodos y am­pliamente diferente en lo que concierne a Sus rayos y trasfondo del desarrollo evolutivo. Por lo tanto, la tentativa unánime de todos nosotros será una repetición, o paralela expresión, de una realidad subjetiva interna. Uno de los hechos que figuraba en la agenda del Concilio se refería a cómo podrían Ellos estimular más eficazmente al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, para que éste a su vez viera claramente la visión, trabajara con renovado optimismo y produjera en la tierra la contraparte de la organi­zación espiritual interna.
El problema que deben enfrentar los discípulos y aspirantes en el mundo consiste en hallar las posibilidades y el procedimiento correcto mediante un empuje más específico y definido o activi­dad organizada, para llegar hasta los guías de los grupos en todas partes. Sería bueno discutir modos y medios para impelirlos a una actividad conjunta sin interferir en los propósitos, la fidelidad y las obligaciones de sus correspondientes grupos.
Detrás de este esfuerzo debe realizarse un minucioso trabajo, que significa un trabajo mental determinado, una reflexión sub­jetiva, una visualización organizada y un sacrificio significativo. Ya algo se ha iniciado en esta dirección, y la misma idea general puede difundirse por otras partes y desarrollarse cuidadosamente. La integridad grupal, la fidelidad y los propósitos grupales deben conservarse, pero se debe invocar la colaboración de los grupos para realizar la tarea de difundir la energía terapéutica de la buena voluntad, que, como ya se ha expresado clara y verazmente, es el principio activo de la paz. Y lo que hoy se necesita es paz -no un pacifismo inerme.
En segundo lugar se debería delinear un plan de tal natu­raleza que las distintas sociedades pro paz pudieran, por lo menos momentáneamente, ser impulsadas a una actividad paralela y afín. A los lideres de las organizaciones pro paz se les podría presentar un programa definido y temporario, y pedirles su colaboración.
Este programa para unificar los esfuerzos de los grupos más avanzados, exigirá sacrificio y un convenio satisfactorio por parte de ambos lados -nosotros y los líderes de dichos grupos-, pero cuando hay sinceridad de propósito (y hay bastante) y voluntad de reconocer la necesidad de cambiar la técnica y la terminología, entonces se podrá progresar definidamente y engrosar las filas de los hombres y mujeres de buena voluntad, tal como han sido organizados a través del impulso jerárquico. No es necesario dis­cutir detalladamente los métodos requeridos. Quienes respondan a este llamado sabrán qué métodos deben emplear. Nos corres­ponde a nosotros reconocer la validez de este llamado para ayudar y colaborar, o saber con toda claridad por qué no lo hacemos.
La Jerarquía trabajará durante los próximos años, principal­mente por medio de tres grupos de Maestros que pertenecen al primero, segundo y tercer rayos. Los de primer rayo se ocupan de las personalidades destacadas del gobierno mundial, pues todos están sujetos a la impresión de sus almas y cumplen su destino individual, influyendo sobre sus respectivas naciones de acuerdo al destino nacional. Ha sido drástico y necesario el período de in­tenso y aparente reajuste destructivo. Esto debe recordarse. Nece­sariamente se habrán cometido errores en la técnica, y a menudo se habrá infringido la ley del amor, sin embargo, el amor por el aspecto forma ha sido interpretado a veces, por los que critican los métodos empleados, como simultáneo y similar a la ley del amor. Esto es comprensible, pero pronto debe terminar el gran reajuste nacional y completarse los procesos necesarios para el realineamiento. Esto debería iniciar un período de renovadas relaciones en amplia escala en todo el mundo, establecer la amistad y dar comienzo a una era de correctos y constructivos contactos mundiales. Hasta ahora no fue posible realizarlo en mayor escala debido a que la humanidad no había sufrido bastante y, por lo tanto, no era adecuadamente sensible al sufrimiento de los demás. No poseía una integración interna como la que es posible lograrse ahora por medio de los desarrollados medios de comunicación y el aumento de la sensibilidad telepática. El quebrantamiento de la ley de la vida no ha sido generalmente conocido ni reconocido por un número suficiente de personas como en verdad es. El tra­bajo realizado por las grandes influencias de primer rayo, rápida y materialmente está cambiando todo y, posiblemente, de la lec­ción aprendida surgirá la estructura de la nueva civilización.
Ahora se está intensificando el trabajo que realizan los Maes­tros de segundo rayo, y los constructores de la nueva civilización -que trabajan por medio de las organizaciones religiosas, los sis­temas educativos de todas las naciones y el gran ejército de hom­bres y mujeres que piensan- pueden comenzar definidamente a hacer sentir su presencia. En este sector se puede observar y de­sarrollar principalmente el trabajo del Nuevo Grupo de Servido­res del Mundo.
Cabría preguntarse si se tiene en cuenta la presencia de los incontables millones de personas que no han alcanzado la ilumi­nación y que penden como piedras de molino sobre los líderes de la raza, sojuzgadas ya por el temor, la pobreza fomentada -si tal es el término apropiado-, o la regimentación. Constituyen (como es fácil reconocer) una amenaza contenida en un arnés que se está carcomiendo rápidamente, y cuando se zafen o rompan las riendas será difícil predecir sus nefastos resultados. No podrá sujetarse indefinidamente a la bestia salvaje enjaulada, que constituyen los no iluminados -y por lo tanto seres humanos inocentes- que tra­bajan sin tener un momento de expansión ni diversión, y se hallan desnutridos y son explotados. La única esperanza del mundo es que la gente iluminada y responsable reajuste las relaciones, con­diciones y situaciones económicas mundiales, a fin de que la eli­minación de los abusos traiga prosperidad y no prevalezca ni cunda la miseria que rápidamente está alcanzando el grado de ebu­llición. Si esto les parece indebidamente optimista, recordemos que una sola luz, por pequeña que sea, puede iluminar una vasta zona. Las influencias de segundo rayo están, por lo tanto, afluyendo a través de los agentes de las instituciones y grupos educativos, las agrupaciones religiosas y todas las personas que pueden visualizar las posibilidades superiores y el mundo de los valores y significados espirituales, lo cual se realiza con la esperanza de que será posible un frente unido que producirá una síntesis de esfuerzo, que a su vez traerá verdadera estabilización mundial.
Los Maestros de tercer rayo trabajan afanosamente en el mundo de los negocios y de las finanzas por medio de aquéllos que están animados por un espíritu altruista -y hay muchos de éstos. Es un nuevo campo de esfuerzo espiritual. No es posible entrar en detalles en un breve espacio, en estos momentos de crisis y apre­mio, sobre los métodos y planes de la Jerarquía, en conexión con el aspecto monetario, su significación y correcto empleo. El método general aplicado es inspirar y presentar período de crisis, los cuales ofrecen la oportunidad para que actúe algún discípulo, en­tonces será posible que los grupos o las naciones implicadas, apren­dan la lección necesaria. La técnica utilizada por los Maestros de tercer rayo consiste en desarrollar las mentes de los pensadores y aspirantes, en determinado sector de los negocios, para que puedan pensar más allá de sus propios intereses comerciales egoís­tas. Ya se han establecido momentos en que harán contacto los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y esas des­tacadas personalidades que trabajan en el campo del esfuerzo eco­nómico, ofreciendo oportunidades para ciertos reconocimientos y definida colaboración. Éstos son los métodos que nos conciernen. Existen otros, subjetivos y espirituales, pero no nos atañen. Si ellos fueran detallados cuidadosamente sólo servirían para con­fundirnos.
Quisiera recalcar enfáticamente que el principal método que nos concierne, y constituye el instrumento más poderoso en las manos de la Jerarquía espiritual, es la difusión de la buena vo­luntad y su fusión en una potencia unificada y activa. Dicha fra­seología es preferible a las palabras “la organización de la buena voluntad”. La buena voluntad es hoy un sueño, una teoría, una fuerza negativa. Deberá desarrollarse hasta constituir un hecho, un ideal activo y una energía positiva. Tal nuestro trabajo y se nos exhorta a colaborar a fin de lograrlo.
La tarea que tiene ante sí el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo es muy grande, pero no imposible. Es absorbente, pero como constituye un canon de vida impuesto puede llevarse a cabo en todos los aspectos de la vida diaria. Se nos llama ahora a pres­tar un servicio intenso durante un período de años, a llevar una vida anormal y a cargar con la responsabilidad de la cual ya te­níamos conocimiento hace años, pero no nos hemos hecho cargo de ella. Nuestro interés fue poderosamente evocado, pero no se aplicó debidamente. La demanda de >colaboración por los guías y trabajadores del Nuevo Grupo de servidores del Mundo ha sido enunciada claramente desde el aspecto interno. Hemos respondido ayudando en algo, pero sin sacrificio, alguno; hemos prestado la mínima ayuda posible, no la máxima -excepto en esos pocos casos en que ha sido reconocida y valorada. Se ha dicho que el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo está trabajando en todas las naciones, a fin de difundir la buena voluntad, la comprensión mundial y la unidad religiosa. Esta idea ha sido reconfortante y hemos confiado en sus esfuerzos -el esfuerzo de esos pocos que están excesivamente presionados.
d. LA NECESIDAD APREMIANTE, Y LA FORMA DE ENFRENTARLA
Nuevamente debemos reconocer que el apremio es enorme. Nos hallamos ante una emergencia y un esfuerzo espiritual man­comunado, llevado piadosamente a cabo, inteligentemente ajustado a las necesidades ambientales, ampliamente fusionado con esos esfuerzos similares que colaboran en todos los países con las fuer­zas constructivas -nacionales, religiosas y económicas- que pue­den cambiar el aspecto de los asuntos mundiales en el lapso de unos breves años. Si no se produce un cambio apreciable en las relaciones humanas, entonces no habrá mucha esperanza de lo­grar este esfuerzo unido que conducirá a la estabilización mundial, a la comprensión interracial e internacional, a la interdependen­cia económica y a la buena voluntad universal, pues la buena vo­luntad de los grupos poderosos hacia la humanidad y, en conse­cuencia, hacia las masas, más la buena voluntad de los intelec­tuales y de la clase media influyente, producirán los cambios nece­sarios e inteligentes que podrán afectar a todo ser humano. En la actualidad la esperanza del mundo reside en el desarrollo de la buena voluntad -no de la paz como se interpreta comúnmente esta palabra, para significar meramente una liberación forzada de la guerra, y un pacifismo convenientemente obligado, sino el cultivo del espíritu de buena voluntad, aplicado con inteligencia e introducido con cierta finalidad en la estructura de la vida indi­vidual y nacional.
Aquí se han presentado dos formas para encarar el problema. Se exhorta a considerarlo a quienes actualmente son trabajadores o líderes del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, o desean - pertenecer a dicho grupo. También debe considerarse ¿cómo pue­den comprenderse inteligentemente estas ideas? y ¿ cómo pueden evocar la colaboración de los aspirantes y discípulos del mundo?
Permítaseme explicar lo que creo que es posible hacerse y puede hacerse, si nosotros -todos y cada uno- enfrentamos la cuestión, nos valemos de la oportunidad ofrecida, basados en la responsabilidad, y consideramos nuestro servicio mundial, en esta crisis, como parte necesaria de nuestra vida espiritual, exigién­donos, sin embargo, todo lo que podamos dar, además de realizar un supremo extra esfuerzo, que triunfe en todos los casos. Este extra esfuerzo y respuesta a la demanda por una plena colabora­ción, muy pocos lo han hecho todavía. Si lo que aquí se expone es verdad, y silo que conocemos sobre los asuntos mundiales nos pro­porciona un cuadro más o menos verídico de las actuales condicio­nes mundiales (aunque muy escueto por cierto), entonces cualquier persona inteligente verá con toda seguridad la necesidad del es­forzado sacrificio unido de cada ente del conjunto grupal, para promover buena voluntad como factor terapéutico (quizás el único) en la humanidad.

Las siguientes sugerencias se dan a quienes tratan de unirse en este servicio:


Los grupos podrían practicar la meditación de tal modo que tenga lugar una fusión interna y traiga el despertar de los centros cardíacos de los miembros y el consiguiente anhelo de dirigirse al mundo del diario vivir para amar, dar y estimular.

En nuestra vida privada y en las reuniones grupales podría recitarse la Gran Invocación, incluyendo al final las palabras:


Que así sea, y cumplamos nuestra. parte”
Algunos han aprendido a pronunciar estas palabras con in­tenso sentimiento, elevando las manos unidas sobre la cabeza, y bajándolas hasta la frente, al pronunciar la última palabra, y de ahí al corazón. Elevar las manos sobre la cabeza y descenderlas tocando la frente y el corazón es simplemente un símbolo de elevar el corazón, la vida y la conciencia hasta la divinidad, y el subsi­guiente y consiguiente descenso de la vida espiritual a la persona­lidad -instrumento mediante el cual el alma amorosa debe ex­presar la buena voluntad.
Así se pone énfasis sobre el centro cardiaco y la necesidad de mantener las fuerzas allí (simbolizado por las manos unidas apoyadas sobre el corazón), porque el corazón es el centro amoroso, dador de energía y distribuidor de vida.
No es necesario que repita lo que debe hacerse, cómo ha de darse cada uno o de qué manera podrá contribuir para ayudar a la humanidad. El caso ha sido presentado definida y claramente. La responsabilidad ahora descansa en quienes han recibido el mensaje. Sólo me queda advertirles que si los que saben y le ha sido señalado el camino de salida no se consagran a sí mismos y todo cuanto poseen, sin reserva alguna, para ayudar al mundo en su momento de necesidad, el trabajo no se llevará a cabo ni se materializarán los planes de la Jerarquía. Si esto no tiene lugar dentro de un futuro inmediato entonces quizás sea necesario des­cubrir nuevos y drásticos métodos.
No hace mucho tiempo, en una reunión celebrada por los Grandes Seres, surgió la pregunta: ¿ Qué podemos hacer?, pues esta emergencia debe ser enfrentada”. Se produjo un silencio en el grupo. Duró bastante tiempo y, luego, uno y todos en forma simultánea respondieron, hablando como si fuera una sola per­sona, pues tal fue la unanimidad. “Conmovamos nuevamente los corazones de los hombres con amor, para que quienes conocen, amen y den. Y nosotros demos amor”. Lo antedicho puede ser una enumeración de un hecho, o simplemente una forma simbólica y alegórica de ayudarnos a comprender nuestra necesidad. Esto debemos decidirlo nosotros. Pero quizás habrá quienes quieran pronunciar las siguientes palabras todas las mañanas en la medi­tación, o en la recapitulación del mediodía:
“Conozco, oh señor de Vida y Amor, la necesidad. Conmueve nuevamente con amor mi corazón, para que también yo pueda amar y dar”.

¡ Abandonando totalmente nuestros deseos y anhelos persona­les, unámonos en la tarea conjunta de conducir a la humanidad hacia la paz!


Por lo tanto me acerco a ustedes, aspirantes conscientes, a quienes puedo hablar con plena libertad y sin necesidad de elegir mis palabras, para hacerles ante todo dos preguntas:


  1. ¿Aceptan, con toda sinceridad, la situación tal como la he definido?




  1. En la actualidad ¿ sobre qué han puesto el énfasis de su vida?

Responder a estas preguntas a la luz del alma y con honestidad personal, esclarecerá grandemente sus mentes y modos de vivir y trabajar. También les indicará a quienes sirven al Plan de Dios, en el aspecto subjetivo de la vida o de acuerdo a la. comprensión y significado espirituales, que son los servidores, aspirantes y dis­cípulos con los cuales se puede contar en este momento de crisis mundial, pues sobre nosotros tenemos una crisis mundial. Si el momento, según se dice, es de urgencia y los próximos años son decisivos, lo cual determinará y condicionará la situación mundial hasta 1975, entonces es necesario que cada uno haga un balance de sí mismo y convierta sus teorías espirituales y sus anhelos hu­manitarios en hechos, demostrados en la vida diaria.
Las líneas de separación mundial se están definiendo más nítidamente, y la humanidad en forma paulatina se está dividien­do en tres campos o grupos, como podrá observarse desde el aspec­to subjetivo de la vida, que son:


  1. El grupo formado por quienes sincera, violenta y activamen­te son partidarios de ciertas ideologías básicas y bien cono­cidas, que podríamos clasificar superficialmente como nazi-fascistas, demócratas y comunistas. Tales son las ideas prin­cipales predominantes en las naciones más destacadas del mundo, a las que se han consagrado y están dispuestos a lu­char por ellas, si es necesario.




  1. Las masas, relativamente pasivas, que bajo los regímenes que apoyan las ideologías, viven, aman y tratan de comprender algo de lo que les está sucediendo y aceptan la familia o la recientemente impuesta regla, en forma pasiva y frecuente­mente ignorante, siempre y cuando puedan comer, dormir, reproducirse y proseguir como de costumbre los asuntos co­munes de la vida.




  1. Un grupo que aumenta rápidamente, formado por qt4enes son conscientes de los otros grupos, valoran el idealismo y el es­fuerzo que realiza el primer grupo y reconoce también el desamparo de las masas, y está dispuesto a hacer todo lo po­sible para ayudar a restablecer el equilibrio mundial y traer comprensión, colaboración y unión en escala mundial. Éstos son los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo a los cuales me he referido a menudo.

Detrás de estos tres grupos hay un tercer grupo interesado en todos ellos. Numéricamente es el más pequeño, espiritualmen­te es el más poderoso y está compuesto por quienes trabajan cons­cientemente para desarrollar el Plan de Dios en la Tierra; lo hacen en contacto con el Plan y poseen un profundo conocimiento de la tendencia general del impulso evolutivo; dirigen las fuerzas del mundo hacia los canales correspondientes, y son ayudados en su esfuerzo por el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Se han consagrado a establecer el reino de Dios en la tierra, para el cual el mundo está preparado y cuyo advenimiento ha sido predicho por todas las grandes religiones del mundo. Nada puede detener el surgimiento de ese reino.


He repetido brevemente la alineación de estas fuerzas que prevalecen hoy en la humanidad. Si reflexionamos un poco, vere­mos que, prácticamente, cada ser humano puede ubicarse en uno u otro de estos grupos o categorías.
Podría ser de valor si durante breves minutos procuráramos captar el punto de vista de los guías espirituales de la raza, de la Jerarquía planetaria, del Cristo y Su iglesia.
Estos trabajadores observan a un mundo angustiado y col­mado de sufrimiento. El problema económico parece insoluble y constituye el factor determinante en muchos casos. En un mundo de abundancia los hombres se mueren de hambre en todas partes o viven deplorablemente desnutridos, mientras que sus congéneres tienen demasiado en el mismo país y aferrándose a ello con fre­cuencia cometen crímenes para retenerlo. En un mundo extrema­damente activo hay hombres que se ven forzados a una aborrecible inercia debido a la desocupación. Millones de personas no tienen nada que hacer, y se sostienen por la beneficencia, la caridad de los bien intencionados o por el crimen, pero sus corazones sufren, consciente o inconscientemente, porque se les niega el derecho que tiene todo ser humano de vivir, trabajar y mantenerse a si mismo. En un mundo donde los hombres desean la paz y la opor­tunidad de vivir felices en sus propios países o en otros, las na­ciones del mundo se arman o fortifican sus fronteras, en un es­fuerzo por lograr esa seguridad que les permitirá vivir sin sobre­saltos dentro de ellas, a salvo de agresiones, o imponer sus ideas a los ciudadanos o a otras naciones. En el mundo de las religiones organizadas se observa el mismo caos. Las iglesias de todos los países hacen desesperados esfuerzos por mantenerse aferrados -en forma espiritual, mental o económica- a los pueblos, y están perdiendo terreno, porque han terminado los días de dominio ejercido por la casta clerical, como ha finalizado también el con­trol de la dinastía autocrática. El trabajo de las grandes religiones mundiales ha tenido mucho éxito y ha sido llevado a cabo hasta la deseada consumación, y la nueva religión mundial, la del reino de Dios, está ahora definidamente en camino.
Tal es la parte tenebrosa del panorama, y lo es en realidad; los hombres están preocupados y sienten que no hay terreno se­guro en parte alguna. La actual situación mundial contiene la simiente de enormes dificultades, y la catástrofe enfrenta a los pueblos como ya ha sucedido tres veces, aunque en menor escala. Sin embargo, todo esto puede evitarse silos que conocen la nieta tienen visión y si en las posibilidades emergentes se unen las fuer­zas -por la fuerza del amor y del sacrificio- y contrarrestan las fuerzas del odio y de la muerte. Cuando los que guían y enseñan en el aspecto interno de la vida, observan al mundo, ven en cada país, raza y grupo religioso, a quienes matizan toda ideología o escuela de pensamiento, financiera, política y religiosa, impulsados por el amor a sus semejantes y animados por el anhelante deseo de lograr su bienestar. Quisiera recalcar lo siguiente:
Las afiliaciones políticas y religiosas a que pertenece un in­dividuo pueden ser fuertemente sustentadas e inspirarle su ver­dadera lealtad, y sin embargo no le impedirán tomar parte activa en el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Tampoco le imposi­bilitarán actuar activamente en pro de la buena voluntad mundial, ni serán una barrera para la sensibilidad espiritual que hace al hombre susceptible a la impresión espiritual superior interna.
Los servidores de la Jerarquía espiritual y los discípulos del mundo existen en todas las naciones; son leales a la ideología de esa nación o a las tendencias políticas de su pensamiento o go­bierno; los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo pertenecen a todo credo político y reconocen la autoridad de cual­quier religión imaginable. Las personas de buena voluntad actúan en todos los grupos, no importa cual sea su ideología, credo o creencia. La Jerarquía no busca colaboradores en una determinada escuela de pensamiento, credo político o gobierno. Extrae sus miembros de todos ellos y colabora con todos. Esto lo he dicho frecuentemente, sin embargo, les cuesta creerlo, pues la mayoría de ustedes están plenamente convencidos de que su creencia y aceptación peculiares de la verdad son las mejores y verdaderas. Lo serán para ustedes, pero no para quienes tienen otra creencia, nacionalidad o religión.
De esta manera, los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo están diseminados por todas partes. Constituyen los Únicos agentes que la Jerarquía ha decidido utilizar en estos mo­mentos, y a ellos se les ha encomendado la siguiente tarea:


  1. Restablecer el equilibrio mundial mediante la comprensión y la buena voluntad.




  1. Llevar armonía y unidad a los hombres y naciones, revelán­doles la difusión de la buena voluntad existente en todas partes.




  1. Precipitar, mediante la percepción espiritual Y la correcta interpretación, el reino de Dios en la tierra.



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