Psicología Esotérica II



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El mencionado anhelo de mejorar.




  1. La organización de las mentes de los hombres, para que las nuevas ideas puedan ser captadas y comprendidas.




  1. El reconocimiento, de quienes están espiritualmente orien­tados, de que hoy es el día de la oportunidad.

¿ Será de ayuda y constituirá un incentivo para realizar un renovado esfuerzo el observar las palabras “el día”, y no “un día”? Éste es un período de gran importancia cíclica.




  1. Renovar la organización del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. ¿ Hasta dónde se ha podido realmente captar la tarea. que debe desempeñar este grupo y lo que significa ser miem­bro de ese grupo? El grupo está formado por hombres y mujeres que están en el Sendero del discipulado o en el Sen­dero de Probación, y consta de:




  1. Los discípulos que trabajan conscientemente con el PIan y los que instruidos por ellos, colaboran voluntaria y conscientemente. En esta última categoría podemos in­cluirnos, si así lo deseamos y si estamos dispuestos a hacer los sacrificios necesarios.




  1. Un gran de aspirantes, de hombres y mujeres que tienen conciencia del mundo y trabajan inconscientemente guia­dos por la Jerarquía planetaria. Hay un sinnúmero de ellos, especialmente en lugares destacados, los cuales desempeñan el papel de destructores de las viejas formas o de constructores de las nuevas. No son conscientes de ningún plan sintético interno, pero, desinteresadamente tratan de resolver, lo mejor que pueden, las necesidades del mundo, actuando en el drama nacional o trabajando con perseverancia en el campo de la educación. El primer grupo está en contacto con la Jerarquía planetaria, actúa, si así puedo expresarlo, inspirado por Ella; el segundo está en contacto más estrecho con las masas humanas y actúa definidamente inspirado por las ideas.

El primer grupo se ocupa del Plan a medida que los componentes visualizan y captan su esencialidad, mientras que el segundo trabaja con las ideas que en la actua­lidad van apareciendo lentamente en la conciencia de los miembros más sensibles de la familia humana. La Je­rarquía y los miembros avanzados de primer grupo van infiltrando gradualmente estas ideas en la humanidad. El primer grupo es relativamente pequeño, y en la primera información dada sobre el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo (incluida más tarde en el folleto titulado Los Próximos Tres Años) figuraba que el número de discípu­los conscientes era aproximadamente d& doscientos. Desde entonces ha aumentado su número sustancialmente de­bido a dos causas: Primero, porque cierto número de per­sonas está llegando a la madurez, lo cual ha hecho que reconozcan su categoría jerárquica como discípulos. Se­gundo, por el desarrollo de otros seres humanos y su progreso espiritual, resultado del estímulo y del trabajo, relativamente exitoso, llevado a cabo durante los tres años anteriores. Suman casi mil los discípulos conscientes que hay hoy (1939) en el mundo. Nos referimos a esos dis­cípulos que trabajan definidamente en los grupos de los Maestros dedicados a llevar a cabo el actual experimento.


Debería observarse que no toda la Jerarquía plane­taria, aunque tiene conocimiento del actual esfuerzo y participa de los proyectos del Concilio, se ocupa del pro­blema de la humanidad en este momento de crisis. Hay muchas otras líneas de actividad, utilidad y proyección evolutivas que deben llevarse a cabo paralelamente con el actual esfuerzo. Debe continuar como de costumbre el trabajo relacionado con otros reinos de la naturaleza (sub­humano y superhumano) y el de preparación para el período que seguirá a la crisis actual. En los niveles su­periores del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo están representados los numerosos sectores del esfuerzo jerár­quico, pero en la actualidad hay un gran número de discí­pulos que no están en forma alguna vinculados con los proyectos actuales. Esto debería recordarse.


  1. Despertar a los intelectuales de todos los países para que reco­nozcan a la humanidad como que constituye el preludio del establecimiento de la hermandad. La mayoría reconoce la unidad de la familia humana, pero antes de que esa unidad pueda constructivamente adquirir forma es esencial, que el acrecentado número de personas reflexivas derriben las ba­rreras mentales que existen entre las razas, las especies y las naciones, y que el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo lleve a cabo en el mundo externo el mismo tipo de actividad que la Jerarquía expresó cuando desarrolló y materializó al Grupo. Por medio de la expresión y la impresión de ciertas grandes ideas se debe hacer comprender a los hombres de todas partes, los ideales fundamentales que regirán en la nueva era. Ésta es la principal tarea del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

Uno de los objetivos que consideró el Concilio, en mayo de 1937, fue el método para profundizar la incorporación de estas nuevas ideas en los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. De esta manera se llevará a cabo el estímulo de la vida espiritual de los miembros del grupo, y por consiguiente su sensibilidad al Plan progresará. Enton­ces no sólo se hallarán conscientemente en contacto con los proyectos, sino que ocultamente estarán imbuidos por ellos, y así la influencia radiante del Grupo aumentará grandemente. Eso producirá una expresión externa de real impor­tancia grupal, de tal necesidad vital que, durante los próxi­mos años, las nuevas ideas se convertirán en ideales en los niveles mentales de la raza. Si esto no tiene lugar, la salva­ción inmediata de la humanidad deberá ser postergada e inevitablemente tendremos otro período de dificultad y drás­tica disciplina. Esta urgencia es precisamente lo que se ex­pone en estas páginas; la necesidad inmediata y esta tras­cendental crisis fue lo que la Jerarquía tuvo que tratar en el concilio celebrado en mayo de 1937.




  1. El aspecto final de la situación que trataron los Maestros implicados fue, en realidad, la precipitación de una inminente crisis, la cual es inevitable y sus efectos deben ser previstos y enfrentados en tal forma que sus resultados catastróficos sean contrarrestados y empleadas al máximo su significación subjetiva.

Habiendo expuesto los cuatro puntos principales que se con­sideraron (relacionados con la inminente crisis mundial y pre­sentados en el Concilio reunido en mayo de 1937), es necesario observar dos cosas:




  1. Que dicha crisis es inminente y tendrá efectos épicos por dos razones:




  1. Porque ha tenido éxito el trabajo sobre la espiritualidad llevado a cabo durante cinco años. Esto ha provocado un vital despertar espiritual en todas partes, resultado de la actividad y el trabajo del primer sector del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.




  1. Porque han triunfado los ingentes esfuerzos del segundo sector del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Estas personas constituyen mayormente los instrumentos de la actividad divina, más que colaboradores conscientes del Plan.

Que los Maestros no se preocupen principalmente de evitar el desastre para el aspecto forma de la. humanidad, por muy deseable que consideren los seres humanos ese objetivo. Sal­var la forma es incidental al Plan. El trabajo de la Jerarquía concierne a la expansión y al despertar de la conciencia hu­mana y éste, a su vez, afecta a la forma. Quizás se ponga (y así lo consideran los Maestros) tanta atención emocional y tirantez mental sobre el mecanismo de expresión humana en el plano físico, que la lección no llegue a ser adecuada­mente aprendida, porque la atención física inmediata es de­masiado intensa para permitir el reconocimiento y la asimi­lación del significado del acontecimiento. Cuando los Maestros se reunieron en el Concilio celebrado en mayo de 1937, tu­vieron que considerar la manera de contrarrestar la tensión. La Jerarquía debió enfrentar el problema definido de que la humanidad podía llegar a cansarse demasiado y no poder reaccionar.


En consecuencia, es evidente, si han leído con inteligencia lo antedicho y se han esforzado por compararlo sintéticamente con el estado en que se encuentran los asuntos mundiales, hasta donde se conocen, que los problemas presentados al Concilio fueron tres. Más de estos tres la humanidad no puede captar, y tampoco los hechos le conciernen. Lógicamente hubo muchos otros pro­blemas, pero eran de tal naturaleza que no se podrían comprender, y no es posible exponerlos en palabras que tengan un significado inteligible. Los problemas considerados fueron:


  1. La correcta solución de la actual crisis, a fin de restablecer el equilibrio.




  1. La estimulación del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, a fin de que pudiera




  1. reconocer la urgencia,




  1. definir con mayor claridad el Plan,




  1. ser más sensible a la impresión interna, subjetiva y es­piritual,




  1. hacer los sacrificios necesarios demandados, para el éxito del Plan, e




  1. irradiarse más eficazmente en la humanidad.




  1. La forma de mantener las fuerzas, puestas en movimiento desde 1914, dentro de ciertos límites definidos.

Estas fuerzas son muy numerosas, y es posible indicar cuál es la naturaleza de algunas de ellas, en bien de una futura com­prensión y captación razonable, y no porque podamos hacer algo específicamente respecto a ellas. Simplemente las enumeraré, y si leen con visión interna y alerta y despierta intuición, quizás podrán captar algo de los problemas que tuvo que enfrentar el Concilio. No es posible extenderme sobre estas fuerzas y tam­poco explicarlas. Sencillamente diré que para la Jerarquía son realidades, pero para nosotros sólo interesantes suposiciones, hipótesis o quimeras:




  1. Las fuerzas acumuladas durante la gran Era pisciana -po­derosas, fundamentales y, en la actualidad, destructoras. Las masas no iluminadas reaccionan a dichas fuerzas y constituyen para ellas la línea de menor resistencia. Cuando deci­mos las masas, nos referimos a todos aquellos que realmente no piensan, sino que en los niveles comunes o inferiores de la conciencia, creen y aceptan todo.




  1. Las entrantes fuerzas de la Era acuariana. Tienen un efecto amplio y general sobre los éteres que circundan la tierra, sobre la vegetación, las aguas del planeta y todos esos seres humanos que actualmente están aprendiendo a pensar. Los que están influidos por las denominadas nuevas “escuelas de pensamiento” captan la inspiración acuariana. Los ideales percibidos podrán ser interpretados erróneamente, pero el poder para responder a las nuevas fuerzas y el efecto que produce sobre la mente y el cerebro, es real y duradero. Uno de los primeros efectos es la estabilización de la reacción emocional.




  1. Las fuerzas influyentes y poderosas que afluyen hoy desde las grandes estrellas Betelgeuse y Sirio. Los discípulos del mundo que se encuentran en las filas avanzadas del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo reaccionan a estas dos influen­cias, estimulando (Betelgeuse) el centro cardíaco y (Sirio) el centro coronario. Dichas energías tienen un efecto secun­dario sobre el reino mineral, especialmente sobre el elemento peculiar denominado oro, y sobre el enigma, dinero.




  1. Las poderosas fuerzas venusianas que también actúan sobre nuestro planeta. Respecto a esto sugeriría a los astrólogos la conveniencia de poner mayor atención a la actividad e influencia de Venus. Se le da mucha importancia en los horós­copos a Saturno y Marte. En el futuro, deberá adjudicársele igual importancia al planeta Venus, que en la era acuariana reemplazará a Marte como influencia básica.




  1. Las fuerzas del ente planetario que comienza a despertar de su largo sueño es, por lo tanto, el causante de muchos de los fenómenos físicos y catastróficos actuales, con el cual nada tenemos que hacer, excepto registrar el hecho.




  1. La energía de la unida Jerarquía del planeta que última­mente ha realizado uno de sus “Grandes Acercamientos” al plano físico, lo cual necesariamente implica una afluencia más poderosa, significativa y rápida de la fuerza de la Je­rarquía, y el consiguiente estímulo de los centros superiores en los hijos de los hombres que alcanzaron ese grado de evolución que los acerca a sus almas y pueden ser afectados por dicha fuerza, los cuales están mentalmente polariza­dos y, en consecuencia, reaccionan poderosamente a esta in­fluencia.




  1. La energía del Nuevo Grupo de Servidores del mundo que (hasta hace una década) era un factor relativamente nega­tivo, aunque presente, pero ahora constituye acrecentadamente una fuerza que debe tenerse en cuenta. Desde cierto ángulo, la energía de este grupo es la esperanza del mundo, y se nos ha encomendado la tarea de acrecentar dicha potencia.




  1. También tenemos la poderosa influencia vibratoria de los hombres y mujeres importantes que en la actualidad se hallan activos en los asuntos mundiales. En lo que se refiere a la Jerarquía y en lo que concierne al empleo de la energía espi­ritual, se considera que estos hombres y mujeres son puertas que se abren a la vida humana, porque a través de ellos puede manifestarse la energía de ciertas grandes almas, potestades y Maestros mundiales. Existen muchos de éstos, y una de las tareas del Concilio radica en equilibrar dichas fuerzas en tal forma, que no rompan el equilibrio mundial más allá de donde pueda ser restablecido. Los estudiantes deben recordar que un Maestro inevitablemente corre ciertos ries­gos y contingencias cuando “inspira ocultamente” a un alma e impele al hombre a colaborar inconscientemente con el Plan. Sin embargo, debemos recordar que ni siquiera un Maestro infringe la libertad humana. A veces un discípulo o un miem­bro del Nuevo Grupo de servidores del Mundo (hablando metafóricamente) tomará las cosas por su cuenta, produ­ciendo desastres y, con frecuencia, la destrucción momen­tánea de esa parte del Plan que le ha sido encomendada.




  1. Ciertas fuerzas que (debido a nuestra ignorancia y falta de perspectiva) llamamos malignas o negras. En léxico mun­dano, dichas fuerzas están vinculadas con lo que se considera la faz oscura de la naturaleza y de la energía. Son manejadas por grandes y poderosos seres humanos, y la mayoría no se halla en encarnación física. Trabajan desde el plano astral y lo hacen principalmente por intermedio de grupos. Estos grupos -compuestos de hombres ignorantes y versátiles, egoístas y ambiciosos- proporcionan un campo propicio para sus esfuerzos. El individuo común que pertenece a un grupo no es responsable de este denominado trabajo maligno, pero por lo general en el grupo hay ambiciosos y egoístas. Aunque el castigo individual sea leve y la responsabilidad ínfima, el método es muy eficaz y da por resultado la obsesión grupal, algo relativamente nuevo que, en la actualidad, ocurre con mucha frecuencia.

Estas son algunas de las fuerzas con las cuales tuvo que en­frentarse el Concilio, que han producido y constituyen el problema mundial. Todas ellas actúan hoy sobre la humanidad, y este vér­tice de energía la arrastra a un período de destrucción caótica, a no ser que los Maestros de Sabiduría, que trabajan en ambos sectores del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, puedan detener el proceso y poner orden en un mundo angustiado y agonizante.


Por lo tanto, el Concilio celebrado en la Luna llena de 1937 fue de real importancia y de vital significación. Así como du­rante la Luna llena de Tauro, mayo de 1936, los Maestros y los discípulos del mundo realizaron un esfuerzo para acercarse entre sí y establecer una relación más estrecha, así también el período de la Luna llena de Tauro, mayo de 1937, fue testigo del estable­cimiento de ciertas líneas de actividad expuestas que, si son cap­tadas y desarrolladas correctamente en la manifestación física, podrían cambiar definitivamente la situación mundial exotérica. También fue testigo de la reestimulación del Nuevo Grupo de Ser­vidores del Mundo, a fin de que su integración grupal pudiera ser constantemente más eficaz y las vidas personales de los miem­bros del grupo lleguen a consagrarse y se dediquen más definidamente a la humanidad y ejerzan mayor influencia al prestar servicio. En la Luna llena de mayo de 1936 se evidenció un es­fuerzo interno subjetivo y espiritual. Tuvo mucho éxito. En la Luna llena de mayo de 1937 se estableció y estabilizó el efecto externo exotérico, causado lógica y automáticamente por el es­fuerzo anterior. Sin embargo, el problema continúa siendo el mismo: ¿Podrá la condición interna espiritual, potencial, idea­lista, subjetiva y presentida, formularse y considerarse con tan­ta claridad que nada impida su materialización por medio de alguna forma viviente y constructiva en el plano físico?
¿ Podrá la integración interna del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo expresarse exotéricamente?
Un período prolongado de estos momentos y puntos de peligro pueden, sin embargo, constituir en sí una crisis trascendental. Al aventar las llamas si se persiste en ello largo tiempo, oportuna­mente se convertirán en una conflagración. Entonces ¿ qué podrá hacerse para llegar a esos arreglos y entendimientos externos -basados en la inspiración interna- que ponga fin a este ciclo en que prevalece el peligro, y permitan tranquilizar la conciencia racial y entrar en un período de libertad y quietud?
La Jerarquía está haciendo todo lo posible pero, de acuerdo al plan de desarrollo para la raza Aria, la actividad necesaria para llevar a cabo el trabajo creador deben iniciarlo y realizarlo los discípulos que trabajan en el mundo externo y los que aspiran al sendero del discipulado, los cuales captan la necesidad mundial y ansían colaborar. Por lo tanto, es una cuestión que exige ser con­siderada y demanda una acción limpia y eficiente en el futuro inmediato.
Al contemplar al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y sus distintos sectores -diseminados por todo el mundo y abar­cando a los verdaderos y ansiosos buscadores de cada nación- puede observarse un numeroso grupo de personas cuya esfera de influencia es muy apropiada para producir los cambios deseados, siempre que tengan bastante interés, estén preparados para hacer los sacrificios necesarios y dispuestos a abandonar las diferencias que existen en su organización, en bien de la actividad requerida para salvar al mundo, educar a la raza sobre algunas esenciali­dades simples y fundamentales, y así colaborar entre sí de tal manera que surja un movimiento unido interno -que se llevará a cabo por intermedio de grupos aislados externos.
La Jerarquía celebró su Concilio durante la semana de la Luna llena de mayo de 1937. Pudo desarrollar, y así lo hizo, sus planes para ayudar a la humanidad. Pudo movilizar, y así lo hizo, y puso en contacto a todo agente y forma subjetiva de energía, disponible para estimular la conciencia humana en líneas correc­tas. Pudo impresionar, y así lo hizo, a los discípulos y aspirantes de todas partes, sobre la necesidad de realizar un fresco y reno­vado esfuerzo. El actual funcionamiento de los planes y su desa­rrollo, y la expresión detallada de las designadas medidas para lograr el mejoramiento debe llevarlo a cabo el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y las personas de buena voluntad de todas partes. Las fuerzas de destrucción sólo pueden ser contrarresta­das por el esfuerzo unido de las personas de intención pacífica y libres de todo odio. Dichas fuerzas han sido necesarias y útiles pero la tarea que debían realizar ha terminado, y lo que ya no es necesario, se convierte, a su vez, en amenaza y fuente de difi­cultades.
c. LA AMINORACIÓN DE LOS MÉTODOS JERÁRQUICOS
Una de las primeras cosas que deberán realizarse en el plano físico, es desarrollar algo de lo que la Jerarquía ha logrado en el aspecto interno de la vida. Por ejemplo, cada departamento y sec­tor de la Jerarquía trabajan hoy juntos como una unidad. Aunque no todos los Maestros y Sus grupos se ocupan (como se dijo ante­riormente) del problema inmediato de la crisis humana, subjetivamente todos están abocados a la tarea de poner orden en el caos, trabajando unidos (cada uno en Su propia esfera y en estrecha comprensión mental), de manera que en realidad no hay división de intereses, ni grupos separados ni opiniones distintas -no im­porta cuán diversas puedan ser Sus actividades o empresas espe­cíficas. Esta condición también debe duplicarse, si es posible, en el plano externo de la vida física.
No puede lograrse una total unanimidad y tampoco la com­pleta subordinación del individuo, ni los intereses grupales supe­ditarse al movimiento general hacia la estabilización y comprensión mundiales, debido a la ambición egoísta de los líderes de los grupos y al instinto separatista de los trabajadores avanzados de cualquier grupo, que influyen indebidamente sobre los miembros de los grupos. Sin embargo, hoy es posible un acercamiento más estrecho que en cualquier época anterior y podría hacerse un pro­greso verdadero hacia la mutua comprensión, si un número sufi­cientemente grande de aspirantes y discípulos mundiales lo de­searan, estuvieran dispuestos a participar en tal esfuerzo e hi­cieran la tentativa de organizar esa estrecha unión y movimiento hacia la comprensión espiritual. Esto significa que cada discípulo, en particular, debería reafirmar el ideal que implicaría volver a dedicarse a lo que es de urgencia inmediata en el Plan y a la de­manda que le llega de las angustias del mundo. Requeriría la for­mulación individual de los ideales -percibidos tenue o claramen­te- en términos de sacrificio y la actividad resultante. Estas úl­timas palabras indican la actitud requerida y sus necesarias con­secuencias.
Por lo tanto, una de las primeras cosas que prestaría un ser­vicio inmediato a la Jerarquía de Maestros (que es otra manera de decir, a la humanidad) consiste en realizar un amplio esfuerzo para ponerse en contacto con todos los guías de los grupos en los distintos pueblos, ciudades, países y continentes. Se refiere a todos esos líderes grupales sensibles a lo que podría denominarse “doc­trina de buena voluntad”, que pueden visualizar el ideal de una unidad grupal, llevándolo adelante sin perturbar la actividad nor­mal externa del grupo. Esto implicará el reconocimiento de un ideal común; la voluntad de allanar (aunque sea momentánea­mente) las diferencias y recalcar los contactos. Muchos estarán dispuestos a hacerlo durante el período de emergencia y como in­teresante experimento, tratando de efectuar, durante un tiempo definido y limitado, un esfuerzo conjunto para difundir la buena voluntad y la comprensión, a fin de terminar con el odio mundial. Esto también implicará la voluntad de colaborar con todos los grupos dentro de un radio determinado de contacto y abandonar momentáneamente ambiciones y métodos personales con el objeto de enfrentar la seria urgencia que tiene ante sí la humanidad. El posible éxito de dicho esfuerzo se basa en que siempre se ha­llará a un miembro del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo dentro de cada grupo. Con ello podemos contar, y también depen­der de la fuerza de integración interna producida por estos “pun­tos de contacto” sintetizadores.



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