Psicología Esotérica II



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Pero el alma no se ha retirado y las condiciones internas espi­rituales permanecen inmutables. Los impulsos divinos todavía existen, y el alma está replegándose en sí misma para emprender un nuevo esfuerzo, a fin de dedicarse con mayor intensidad y determinación a los asuntos de su sombra, su tenue reflejo, la personalidad.
Lo que es verdad sobre el aspirante individual también lo es respecto al aspirante mundial, la humanidad. Un esfuerzo progre­sista realizado por el alma del mundo tuvo lugar en mayo de 1936, y se progresó en forma definida e inmutable. Esto ha producido tres efectos:


  1. Sometió la vida de los verdaderos aspirantes y discípulos a un proceso de estimulación, obteniéndose los esperados resul­tados definidos y específicos.




  1. Estimuló las masas; a fin de capacitarlas para que respondan más fácil y verdaderamente al impacto de las ideas. Esto también fue singularmente exitoso.




  1. Permitió a la Jerarquía de almas, denominada Jerarquía pla­netaria, que había logrado liberarse, un mayor acercamiento a la humanidad y estableció una relación definida y un con­tacto más íntimo que el realizado hasta entonces, desde me­diados de la era Atlante. El resultado fue más universal de lo que se esperaba. Constituyó el tercer “Gran Acercamiento” hecho por la Jerarquía a la humanidad. El triunfo de estos acercamientos se funda en gran parte en el intenso deseo de los aspirantes del mundo y de los que han hallado por sí mismos “la manera de acercarse” mediante la meditación y el servicio. Su número es extraordinariamente mayor que en cualquier época anterior, y en el año 1936 la Jerarquía dio un paso adelante sin precedentes (casi digo inesperado) en su experiencia. Se debió a la actividad mundial del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

Quisiera llamarles la atención sobre la frase que utilicé ante­riormente: “la Jerarquía de almas que habían logrado liberarse”. Esta frase no la empleo en su significado común. Los aspirantes y discípulos del mundo la aplican para significar el logro de esa libertad y liberación que los liberará de los tres mundos del es­fuerzo humano y los hará ciudadanos libres del reino de Dios. Ustedes estarán ya familiarizados con ese punto de vista y reco­nocerán que contiene una gran medida de intención egoísta -algo inevitable, que será eliminado algún día, aunque prevalecerá en la actual etapa, pero quizás sea deseable si proporciona el adecuado incentivo para realizar el esfuerzo necesario. Sin embargo, la libertad a que me refiero es el triunfo logrado por el alma para moverse, actuar y manifestarse con libertad en los tres mundos y también en su propio plano elevado. Esto es algo que pocas veces o nunca, se pone de relieve. El alma misma, el ego, tiene que realizar su propia tarea, contrariamente a lo que es familiar a la personalidad. Debe aprender a identificarse y funcionar efi­cazmente en el mundo del vivir humano, y allí llevar a cabo el Plan. Tal es la tarea de la Jerarquía, y creí que sería de interés e iluminador para quienes leen esto, describir los problemas peculiares y las dificultades que lógicamente involucra la libre actuación.


Desde este elevado punto de vista se le permitió a la Jerarquía dar un definido paso adelante en 1936, como resultado del trabajo realizado durante los últimos cincuenta años; luego fue necesario estabilizar su posición, y desde el punto alcanzado hacer los proyectos para el próximo paso que se debía dar en bien de la humanidad.
Así llegamos al intervalo con el que nos hemos familiarizado tan dolorosamente. Quizás esto les haya hecho suponer que se obtendría un gran impulso hacia adelante, una época en que se cosecharían los frutos, o que tendría lugar una culminación es­pectacular de los acontecimientos. Lo que sucedió fue sólo un intervalo relativamente silencioso y un período donde nada parecía ocurrir; lógicamente la mayoría experimentó una desilusión, reac­ción que casi equivalía, en algunos casos, a la pérdida de la fe y a un sentido de fatiga emocional y futilidad mental, que some­tió a muchos a una prueba máxima. Sería inteligente recordar que estas reacciones no afectan la situación y de manera alguna demoran el acontecimiento aunque dificultan la tarea de quienes se acercan para prestar ayuda, obligándolos innecesariamente a extraer de sus recursos espirituales.
Estos intervalos de aparente silencio, inercia e inactividad, son parte de una gran actividad conservadora y constructiva de la Jerarquía; responden a la naturaleza individual, grupal y pla­netaria. Los aspirantes deben aprender a trabajar inteligente y comprensivamente con la ley de los ciclos y recordar que viven en un mundo de apariencia y no tienen verdadera libertad en el mundo de la realidad.
En mayo de 1938, en el momento del plenilunio, el Concilio de la Jerarquía, al que ya me he referido varias veces, llegó a un acuerdo y estableció los planes para el futuro inmediato. Qui­siera recordarles algo que frecuentemente se olvida. Los planes para la humanidad no se establecen, sino que la humanidad deter­mina su propio destino. Los planes se delinearon para enfrentar el inmediato apremio humano y lograr una relación más estrecha entre la humanidad y la Jerarquía. El problema ante la Jerar­quía de Maestros (hablando en sentido amplio y general) consiste en intensificar la actividad y la consiguiente potencia de ese poder oculto, llevándolo al primer plano de las vidas humanas. Así po­drán producirse los cambios necesarios en nuestra civilización. El hombre común actúa desde el ángulo de la organización y ha­biendo visualizado una idea iluminadora, comienza a construir la forma física externa que la albergará y expresará. La Jerar­quía planetaria inspirada por la Visión divina, tal como se halla personificada en el Plan, trata de evocar respuestas a ese Plan todo corazón humano, fomentando y alentando esa respuesta, a fin de evocar no sólo una comprensión mental sino un deseo aspiracional. Ambos, finalmente, harán surgir el Plan en la tierra y así se manifestará el factor condicionador de los asuntos hu­manos.
Cuando haya un número suficiente de personas que estén en contacto consciente con sus almas, entonces por el mismo peso de su número, más la sinceridad de su intención y su amplia dise­minación en la faz de la tierra, será lógicamente eficaz. Entonces dichas personas traerán cambios de una importancia tan trascen­dental que la futura cultura estará tan lejos de la nuestra, como la nuestra lo está de la de los pieles rojas, que durante siglos deambularon en el continente norteamericano y fueron despojados por la raza blanca.
Por lo tanto, la tarea de los Trabajadores en el campo de los asuntos humanos es: primero, despertar el rayo del alma para que adquiera potencia en la vida de cada ser humano, comenzando por aquellos cuyo equipo mental e integración, justifiquen la creencia de que -una vez despertado- utilizarán, con mesurada sabiduría e intención constructiva y planeada, las nuevas fuerzas que están a su disposición.
Segundo, el interrogante que dilucidaremos primero es: ¿ Qué ventajas sicológicas proporciona comprender algo sobre la natu­raleza del rayo del alma? ¿ Cómo usará inteligentemente el sicólogo este hecho, cuando se ha determinado y reconocido cuál es el rayo del alma?
Al comenzar este tratado hemos considerado la proposición ge­neral referente al valor que tiene para la sicología poseer un conoci­miento de los rayos, y la posibilidad de que se acepte científica­mente la hipótesis de su existencia, aunque sea provisoriamente. No debe olvidarse que el número de aspirantes aumenta en todas partes. Quizás la manera más simple de proceder sea, enunciar algunos de los resultados que se obtendrán cuando se admita, re­conozca y desarrolle el rayo del alma, los cuales serán:


  1. La. solución del actual conflicto mundial. Dicho conflicto constituye, en sentido material, casi una encrucijada. Los re­sultados de los contactos establecidos por el alma con los seres humanos y el efecto observado en la vida de la persona­lidad, puede decirse que son:




  1. Conflicto, confusión, lealtades opuestas, lucha interna y choques de puntos de vista antagónicos.




  1. Sensibilidad a las ideas, en las etapas primitivas consti­tuye flexibilidad a la respuesta, que casi llega a la ines­tabilidad y produce un constante cambio de puntos de vista. Conduce oportunamente a ser sensibles a la intui­ción, permitiendo al individuo distinguir rápidamente lo irreal de lo real.




  1. Proceso de desapego, es el proceso difícil y doloroso de definir las líneas de demarcación entre el alma y la per­sonalidad. Al principio produce inevitablemente separa­ción y división de intereses, pero más adelante lleva a subordinar los intereses de la personalidad a los del Plan, y a la absorción de los deseos personales por los aspectos del alma.




  1. Periodo de creación, producido por el tercer aspecto del alma, el aspecto creador. Este desarrollo ocasionará cam­bios definidos en los hábitos adquiridos por el aspirante en la vida del plano físico. Hará que el discípulo se dedique a realizar ciertos esfuerzos sintetizados en las palabras “carrera artística”.

Estos cuatro efectos producidos por la actividad del alma, que en realidad sólo son la afluencia de la fuerza del alma, mediante el canal de contacto, abierto por el hombre, revelará a los sicólogos las causas principales de las actuales dificultades del mundo. Cada una contiene latente su propia solución. El actual conflicto, la amplia respuesta a las diferentes ideologías, la presión económica que conduce a la desvalorización material, la comprobada creatividad de las artes en el mundo y una nueva norma de valores, son los problemas que enfrenta el pensador entrenado y el sicó­logo. Estos efectos condicionantes se observan hoy en los hombres.




  1. El surgimiento del gobierno mundial. Vendrá como resulta­do de “las cinco zonas de dificultad”, como consecuencia de una comprensión general de:




  1. Las causas de la intranquilidad.




  1. El grado de evolución alcanzado por la humanidad.




  1. La crisis que inevitablemente se producirá cuando el hom­bre, el ser humano integrado, enfrente al hombre, la rea­lidad espiritual.




  1. El momento de la oportunidad que está sobre nosotros. Éste es el resultado de ciertos acontecimientos astronó­micos, tal como la afluencia de energía, proveniente de un nuevo signo del zodíaco, y el cambio del polo de la tierra.




  1. El desarrollo del nuevo arte. Éste expresará la respuesta sensible a las ideas. El arte del pasado expresó mayormente la comprensión del hombre hacia la belleza del mundo que Dios creó, sea la fantástica maravilla de la naturaleza o la belleza de la forma humana. El arte actual es aún una tentativa infantil de expresar el mundo de los sentimientos y el tem­peramento interno y esas reacciones sicológicas de carácter emocional que rigen a la mayoría de la raza. Sin embargo, significa para el mundo de la expresión sensoria lo que los dibujos del hombre de las cavernas, son para el arte de Leo­nardo da Vinci. Donde hoy se expresa más adecuadamente este nuevo arte es en el campo de las letras. El arte musical será el próximo acercamiento a la verdad y a la revelación de la emergente belleza; le seguirá el arte de la pintura y de la escultura. Nada de esto constituye el arte de expresar ideas en forma creadora, que será la gloria de la era acua­riana.




  1. La comprensión de las enfermedades de los místicos, o los males físicos de las personas muy evolucionadas del mundo. Éstas son predominantemente de carácter sicológico y pueden estar sumergidas en el reino de la mente y de la sensibilidad, o quizás se desarrollen como efectos fisiológicos con una base definidamente sicológica. Estos tipos de enfermedades fí­sicas son las más difíciles de tratar, y hoy son muy poco comprendidas. ¿ Qué saben los científicos e investigadores modernos respecto a las diferencias que existen entre esas do­lencias neuróticas y sicológicas, basadas en la integración de la personalidad, o en el excesivo estímulo del alma, y aquellas producidas por la errónea polarización? Sobre estas cuestiones no me extenderé porque el tema es excesivamente vasto. Sin embargo, podrá observarse que el reconocimiento del rayo del alma (cuando hace sentir su presencia en la per­sonalidad) frecuentemente conducirá a marcadas dificulta­des sicológicas. Sería conveniente aquí hacer una advertencia. Debemos tener cuidado de no permitir que nuestro deseo por establecer contacto con el alma nos engañe, haciéndonos creer que nuestras actuales dolencias físicas (si existe alguna) son el resultado de ese contacto con el alma. Seria sorpren­dente si así fuera. Es mucho más probable que sean ocasio­nadas por la polarización astral, la ignorancia y la experi­mentación del plano físico, o quizás sea la integración dema­siado rápida de los tres aspectos de la personalidad.

En estos cuatro puntos probablemente he indicado lo suficiente para aclarar, o por lo menos sugerir, dos cosas importantes Pri­mero, que gran parte o quizás todo lo que sucede hoy en el mundo, es causado por el estímulo del alma, grandemente acrecentado, al cual reacciona la entera familia humana, aunque individualmente no hayan hecho contacto con el alma. Este acrecentado estímulo se debe a dos cosas:




  1. Una gran mayoría, cuyo número aumenta rápidamente, está haciendo contacto con sus almas por la intensa aspiración y -en muchos casos- por la verdadera desesperación.




  1. La Jerarquía de Maestros está excesivamente activa hoy, lo cual se debe a:




  1. la demanda de la humanidad que ha llegado continua. mente hasta Ellos durante las últimas décadas, y está recibiendo una inevitable respuesta;




  1. el estímulo de la Jerarquía planetaria misma. Ha lle­vado, a muchos de los que pertenecen a las filas de la Jerarquía, a recibir una de las iniciaciones superiores. En consecuencia, han llegado a ser más poderosas y su influencia es más magnética y radiante.

Si tomamos los cuatro puntos enumerados y los aplicamos al individuo y a la raza, obtendremos la respuesta a muchos inte­rrogantes y se podrán observar los potentes efectos. Cuando se emprenda correctamente el estudio del rayo egoico, proporcionará la clave de todo lo que sucede hoy. Puede decirse que en la etapa inicial de este estudio, el tema deber ser encarado de la manera siguiente: Se deberá hacer un análisis detallado de la vida, la cualidad y las características del aspirante desde el punto de vista de la investigación moderna, académica y sicológica, pero debería aceptarse la realidad de la existencia del alma como una posibi­lidad hipotética. Partiendo de esta premisa el investigador debe procurar comprender la complejidad de la naturaleza del hombre y de la mujer en observación.


Ya se han hecho algunos estudios sobre la sicología de los místicos (los de la edad media mayormente y por lo tanto los del pasado) y se ha tenido alguna comprensión de los fenómenos que han experimentado. Sin embargo, muy poco se ha hecho respecto a los místicos de los tiempos modernos, con su equipo mental superior y un mayor conocimiento del mundo. Nada se ha hecho todavía en relación con la sicología del ocultista, que es el místico que actúa en un plano superior: el de la mente. Éstas son las personas brillantes, normales, en la mayoría de las expresiones de su vida, pero poseen ese algo extra que los diferencia del común de sus semejantes. Llegan a la cumbre de su profesión, cualquiera sea. Poseen una sobresaliente capacidad creadora en un sector de las artes creadoras; son fantásticamente magnéticos e influyentes; unen, fusionan y reúnen a su alrededor grupos de personas.
Este grupo de personas evolucionadas está siendo cada vez más influido por, y responde a la energía de sus almas, haciéndolo conscientemente, por medio de la aspiración, la meditación y el servicio, o inconscientemente al expresar simplemente su etapa de evolución y demostrar el trabajo que ha realizado en otras vidas. Podría considerarse a este grupo como supernormal por muchas razones, siendo sus miembros frecuentemente incompren­didos, resultando difícil justificar lo que son y lo que hacen. Se destacan en los asuntos mundiales, en las artes o en los negocios, constituyendo hoy el grupo guiador del mundo. Se hallan activos en los gobiernos y en las iglesias. Expresan predominantemente un sentido de responsabilidad o de síntesis, un sentido de Dios o de belleza, correspondiéndole al sicólogo moderno responder al interrogante: ¿ Qué es lo que diferencia a estas personas de sus semejantes? Algunas de las razones que se dan son: la herencia, la oportunidad, el medio ambiente y las condiciones de su sistema glandular, pero el interrogante realmente queda sin respuesta, y así continuará hasta que se llegue a comprender algo del des­arrollo del ego y del contacto con el alma, con sus correspondientes consecuencias -estímulo, integración, afluencia de energía y em­pico de esa energía- de acuerdo a la predisposición del hombre y a su respuesta grupal.
Mucho se ha dado en este Tratado sobre los Siete Rayos, que servirá para esclarecer el problema. El rayo del alma de un indi­viduo, el rayo del alma de una nación, la potencia en tiempo y espacio de un rayo que entra y sale -todo esto proporciona indi­cios y claves para comprender el problema y, oportunamente, llevará a manejar mejor al ser humano y su equipo, sea por él mismo o por quienes se esfuerzan en manejarlo.
A veces me pregunto en qué forma se puede aplicar esta enseñanza y si el caudal de información prestará un verdadero servicio. Cuando se imparte conocimiento debe ser empleado y aplicado en forma práctica en la vida diaria. Los que leen estas palabras que surgen de mi corazón, mente y labios, tienen el deber de hacer tres cosas, las que expondré de acuerdo a su orden de importancia:


  1. Moldear sus vidas diariamente, basados en la verdad impartida, si la consideran como verdad. Quizás sólo les resulte interesante, o un fascinante estudio marginal, o algo que les agrada recibir por su novedad y por ser algo distinta de la enseñanza común, o quizás les agrade recibir estas instruc­ciones un poco antes que el resto de la humanidad. Estas reacciones tienen poca importancia porque corresponden a la personalidad. Probablemente sean reacciones de la mayoría. Si sus reacciones no son más profundas que las mencionadas, estas enseñanzas no son para ustedes, porque la responsa­bilidad es, por lo tanto, demasiado grande; pero si tratan, aunque sea en pequeña medida, de aplicar en su propia vida la verdad tal como la perciben, entonces silo son para ustedes.




  1. Erigir esa estructura de pensamiento que incluya esta nueva enseñanza. Pueden, si así lo desean, ayudar a construir la forma mental de la enseñanza de la nueva era. Esto lo rea­lizarán, ante todo, por medio del pensamiento, aplicando prácticamente a su vida personal y a cualquier precio, toda la verdad que hayan comprendido, sacrificándose y sirviendo a sus semejantes y difundiendo constantemente el conoci­miento que pueden poseer.




  1. Distribuir la enseñanza durante un largo período de tiempo. ¿Han hecho algo a este respecto y han cumplido con su responsabilidad?

b. LA PRECIPITACIÓN DE LA CRISIS
Los planes, tal como los ha establecido la Jerarquía, concier­nen principalmente a dos cosas: Primero., a la estabilidad mun­dial. Lo antedicho es esencial si queremos que el ser humano dis­ponga del tiempo necesario para poder dedicarse al desarrollo de su conciencia y al reconocimiento de su alma. En lo que res­pecta a la humanidad estos dos últimos requisitos engloban el éxito de todo el trabajo jerárquico. Segundo, concierne al pro­grama para el futuro inmediato, con sus definidos reajustes en el plano físico y su sugerencia experimental para la colaboración mundial. ¿ Por qué empleo la palabra “experimental”? Porque (como frecuentemente he dicho) ni aún los miembros evoluciona­dos de la Jerarquía saben la forma en que finalmente reaccionará la humanidad ni la cualidad o el carácter de su ultérrima rea­lización.
En lo antedicho he tratado cuidadosa y sencillamente de expresar el propósito inmediato del esfuerzo jerárquico, al reunirse el Concilio en la preparación para el futuro. ¿ Podremos con­cebir la importancia que tienen las palabras “para el futuro”? El pasado ya no existe y jamás volverá; el momento fugas deno­minado presente lo determina ese pasado, que en una millonésima de segundo se convierte en pasado. La preparación para el futuro y el forjar esos planes que abarcarán el destino futuro de la humanidad, durante la década inmediata, fue significativo y de absorbente importancia para los Maestros que estaban reunidos, y resultó de interés fundamental a algún estudiante de la sabiduría eterna y a los discípulos de los Grandes Seres.
Lo más importante para nosotros es lo que proporciona el necesario impulso para actuar, otorgando al discípulo mundial activo una visión suficientemente clara y el incentivo adecuado que le permitirá trabajar con sinceridad y comprensión, lo cual a menudo se olvida. Muchas cosas se dicen y escriben en la actua­lidad, alegándose que provienen de los Grandes Seres y afirmán­dose que personifican Su voluntad e intención. Esto está basado en la sensibilidad y reacción astrales provocadas por las innume­rables formas mentales que existen en el plano astral, e incluyen infinidad de formas mentales de los Grandes Seres. Lógicamente existen y son construidas por fa devoción de los aspirantes del mundo y la ambición espiritual egoísta de los mismos. No han sido construidas por los discípulos del mundo, pues no se admite a nadie como discípulo aceptado hasta que haya superado por lo menos los peores aspectos de su ambición personal. La liberación de su ambición se pone a prueba o se expresa, mediante la dis­creción personal. La abstención de publicitar las actividades de los aspirantes del mundo y de hacer aclaraciones respecto a sus relaciones o categoría. Deberíamos reflexionar sobre estas pa­labras.
Los proyectos preliminares que consideraron los miembros del Concilio jerárquico podrían describirse como esferas de cola­boración de los Maestros implicados y de los hombres que intentan servir y colaborar activamente, y éstos proyectos son:


  1. Reducir la presión que sufre la humanidad por medio de la constante estabilización del pensamiento mundial. Los temores del hombre -expresados en pensamiento y a menudo seguidos por la acción- lo han conducido a la actual encrucijada de la guerra y a todo tipo de actividad destructora. La presión se crea por el deseo del hombre de mejorar y por la afluencia espiritual del alma. La actividad dual de lo superior y lo inferior produce la crisis. Cuando ambos se unen no hay por supuesto conflicto, pero si un sentido de tensión, una presión insoportable y una encrucijada sin salida. Quizás ésta sea una verdad difícil de captar, pero la actual crisis mundial se produce en gran medida por la unión de estos dos tipos de energía. Los Maestros tienen hoy que bregar con dicho problema. La aspiración humana y la lucha por el perfeccionamiento, lleva a un período en que el anhelo espiritual de las masas humanas se demuestra de tres maneras:







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