Psicología Esotérica II



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El indebido reconocimiento de lo que produce la palabra.

La sensibilidad anormal a lo que es el no-yo.

Los continuos puntos de crisis,

que conducen a:

La unidad y la armonía.

La evocación de la intuición.

El correcto juicio y la razón pura.

La sabiduría que se expresa por intermedio del Ángel de la Presencia.
Quisiera hacer resaltar que constantemente existe un concepto erróneo por parte de los esotéricos. El Cuarto Rayo de Armonía, Belleza y Arte, no es en sí el rayo del artista creador. El artista creador se halla sin excepción en todos los rayos. Éste es el rayo de la intuición y de la armonización de todo lo que ha sido llevado a cabo por la actividad de la vida de la forma, que luego es sintetizado y absorbido por el ángel solar; se manifiesta oportunamente como todo lo que puede ser evocado y desarrollado mediante el poder de la Vida Una (la Mónada), actuando a través de la expresión de la forma. Es el punto de encuentro de todas las energías que fluyen a través de la tríada espiritual superior y la triplicidad inferior.
Quinto Rayo:

La energía de la ignorancia.

La crítica.

El poder de razonar y destruir.

La separación mental.

El deseo de conocimiento, que conduce a la actividad material.

El análisis detallado.

El materialismo intenso y la momentánea negación de la Deidad.

La intensificación del poder de aislar.

La implicación que produce el énfasis erróneo.

Los distorsionados puntos de vista sobre la verdad.

La devoción mental a la forma y a su actividad.

La teología,

que conducen a:

El conocimiento de la realidad.

La comprensión del alma y sus potencialidades.

El poder de reconocer y hacer contacto con el Ángel de la Presencia.

La sensibilidad a la Deidad, la luz y la sabiduría.

La devoción espiritual y mental.

El poder de recibir la iniciación (este punto es de verdadera importancia).


Sexto Rayo:

La violencia. El fanatismo. La adhesión volitiva a un ideal.

La ceguera.

La militancia y la tendencia a producir dificultades en las personas y los grupos.

El poder de ver sólo el punto de vista propio.

La suspicacia respecto a los móviles del semejante.

La reacción rápida al espejismo y a la ilusión.

La devoción emocional y el idealismo confuso.

La actividad vibratoria entre los pares de opuestos.

La intensa capacidad de ser personal y hacer resaltar las personalidades,

que conducen a:

El idealismo incluyente y dirigido.

La constante percepción por medio de la expansión de la conciencia.

La reacción y la simpatía con el punto de vista de los demás.

La disposición a ver que el trabajo de otros progresa en la dirección elegida.

La elección del camino medio.

La paz y no la guerra. El bien del Todo y no de la parte.
Séptimo Rayo:

La magia negra, o el empleo de los poderes mágicos para fines egoístas.

El poder de "permanecer a la expectativa" hasta que emerjan los valores egoístas.

El desorden y el caos por la comprensión errónea del Plan.

El empleo erróneo del lenguaje para lograr el objetivo elegido.

La falta de veracidad.

La magia sexual. La perversión egoísta de los poderes del alma,

que conducen a:

La magia blanca: El empleo de los poderes del alma para fines espirituales.

La identificación de uno mismo con la realidad.

El correcto orden por medio de la correcta magia.

El poder de colaborar con el Todo.

La comprensión del Plan.

El trabajo mágico de la interpretación.

La manifestación de la divinidad.
Un detenido estudio sobre las frases citadas, que demuestran las erróneas y las correctas expresiones principales de la fuerza de rayo, ayudará al estudiante a comprender con exactitud su propia naturaleza de rayo, como también el grado de desarrollo que posee. Uno de los mayores defectos de los discípulos de hoy consiste en poner demasiada atención a los defectos, errores y actividades de otros discípulos, y muy poca al propio cumplimiento de la ley del amor y a su propio deber y trabajo. El segundo defecto de los discípulos (y particularmente de los actuales discípulos activos aceptados del mundo) es el empleo incorrecto del lenguaje, motivado por la crítica o el deseo individual de figurar, lo cual imparte significados ambiguos. El neófito estaba obligado a guardar un prolongado silencio. No se le permitía hablar. Esto fue dispuesto para frenar la expresión física de las palabras e ideas erróneas, debido al inadecuado conocimiento que poseía. Hoy debe aprender la misma lección, es decir, poner atención a la perfección y al trabajo personales, mediante ese silencio interno que ampara al discípulo y lo obliga a atender su propio trabajo y ocupación, dejando que los demás hagan lo mismo, y así aprender la lección de la experiencia. Gran parte de la correcta actividad está actualmente obstaculizada a causa del intercambio de palabras entre discípulos, pues a menudo pierden mucho tiempo discutiendo el trabajo y las actividades de otros discípulos. La humanidad necesita, más que nunca, guardar silencio; necesita tiempo para reflexionar y tener la oportunidad de sentir el ritmo universal. Los discípulos modernos si quieren realizar su trabajo como es de desear y colaborar correctamente con el Plan, necesitan de esa quietud reflexiva interna que no niega la intensa actividad externa, pero que los libera de las críticas verbales, de las discusiones febriles y de la constante preocupación por el deber y por los móviles y métodos de sus condiscípulos.
b. LOS RAYOS Y LA INICIACIÓN
Me es imposible poner en claro las reacciones de rayo sobre el proceso final que hemos tratado brevemente, o sea, la etapa de la liberación del espíritu denominada Identificación. Todo lo que puedo hacer, aún en el caso de la Iniciación, es transcribir las estanzas elementales que trasmiten a los discípulos aceptados algo de la significación de la primera iniciación. En lo que respecta a la identificación, las reacciones del iniciado iluminado están al alcance de su inteligencia en forma de símbolos, que si fueran descritos, serían completamente mal interpretados. Cuando tenga lugar la tercera iniciación y el iniciado se halle ante el amplio portal abierto, entonces descubrirá cl significado de ese tipo de comprensión denominado, a falta de mejor término, Identificación.
Primer Rayo:

"El Ángel de la Presencia permanece dentro de la divina luz -centro y lugar de encuentro de muchas fuerzas.

Estas fuerzas se encuentran y fusionan y se enfocan en la cabeza del que permanece ante el Ángel.

Permanecen cara a cara, ojo a ojo y mano a mano. La voluntad refuerza la voluntad, y el amor va al encuentro del amor. La voluntad de poder se fusiona con la voluntad de amar y la fuerza con la sabiduría. Ambas son una. Desde ese elevado punto de unión el Ser liberado se presenta y dice:

Vuelvo a mi lugar de origen; me traslado de lo sin forma al mundo de la forma. Quiero ser. Quiero trabajar. Quiero servir y salvar. Quiero elevar a la raza. Sirvo al Plan con la voluntad y al Todo con el Poder'."
Segundo Rayo:

"El Ángel de la Presencia atrae al que va errante. El Amor divino atrae al buscador que huella el Camino. La fusión se ha consumado.

Boca con boca, exhalan e inhalan el aliento. Corazón con corazón, fusionan sus latidos en uno. Pie con pie, transfieren la fuerza del mayor al menor y así se huella el Camino.

La fuerza inspira al Verbo, el Aliento. El amor inspira al corazón, la vida. Cuando se recorre el camino la actividad controla, triplicidad que trae la fusión. Entonces todo se pierde y se gana.

Se pronuncia la palabra: ‘Huello el Camino del Amor. Amo al Plan. A ese Plan someto lo que tengo. Doy al Todo el profundo amor de mi corazón. Sirvo al Plan; sirvo al Todo con comprensión y amor'."
Tercer Rayo:

"El Angel de la Presencia permanece en el centro de las fuerzas giratorias. Durante largas épocas ha permanecido así, centro de todas las energías provenientes de arriba y de abajo.

Sabiamente, el Ángel trabaja para que el Uno que está arriba y el uno que está abajo se fusionen y sean uno. Doce notas claras enunciaron la hora y, entonces, los dos son uno. El Ángel permanece extasiado.

Oído con oído, pecho con pecho, la mano derecha con la izquierda, los dos (que son los tres) producen la fusión de sus vidas. La gloria resplandece. La verdad se revela. El trabajo se realiza.

Entonces el hombre, el alma, exclama con poder: ‘Yo comprendo el Camino -el Camino interno, el Camino silencioso, el Camino manifestado, porque los tres Caminos son uno. El Plan continúa en el Camino externo; se demuestra. El Todo permanece revelado. Conozco ese Plan. Quiero servir a ese Plan con mi amor y mi mente'.".
Cuarto Rayo:

"El Ángel de la Presencia permanece en su rara belleza en el Camino iluminado. La Gloria de la Presencia fluye a través del campo de batalla, y la lucha termina en la paz.

El guerrero queda revelado. Su trabajo ha sido realizado. Espalda con espalda permanecen el Ángel y el Guerrero, uniéndose sus auras en una radiante esfera de luz. Los dos son uno.

La Voz surge: ‘La Armonía se restablece y la belleza del Señor de Amor resplandece. Tal es el Plan. Así el Todo es revelado. Lo superior y lo inferior se unen; la forma y lo sin forma se fusionan, mezclan y reconocen como uno. En armonía con todas las almas unidas sirvo al Plan'."


Quinto Rayo:

"El Ángel de la Presencia sirve a los tres -El Uno que está arriba, el uno que está abajo y el Uno que siempre existe. (Esto se refiere a que en el quinto plano se encuentra y reconoce definitivamente al Ángel, y que los tres aspectos de la tríada superior, budhi, mente abstracta y espíritu, conjuntamente con el ego en el cuerpo causal y la mente inferior, se mezclan y fusionan.)

El gran Triángulo empieza sus revoluciones, y sus rayos se extienden hacia todas direcciones, compenetrando al Todo.

El hombre y el Ángel se enfrentan y saben que son uno. La luz que irradia desde el corazón y la garganta y la luz del centro que está a mitad de camino, se encuentran y fusionan. Las dos son una.

La Voz que habla en el silencio puede ser oída: ‘El poder que llega desde el punto más alto ha alcanzado el punto más bajo. El Plan ya puede ser conocido. El Todo puede ser revelado. El amor que se extiende desde el corazón y la vida que emana de Dios, han servido al Plan. La mente que es Sabiduría acumula todo dentro de los límites del Plan, ha llegado a los límites externos de la esfera de la actividad de Dios. Ese poder anima mi vida. Ese amor inspira mi corazón. Esa mente ilumina todo mi mundo. Por lo tanto, sirvo al Plan'."
Sexto Rayo:

"El Ángel de la Presencia desciende y, en el punto medio, horada las brumas del espejismo. El Sendero está despejado.

Aquel que huella el Sendero y se detiene a luchar y forcejea ciegamente con los dos que tratan de obstaculizarlo y cegarlo, ve el Camino abierto y revelado. Cesa de clamar y luchar. Encuentra su camino hacia la Presencia.

Rodilla con rodilla y pie con pie permanecen. Permanecen mano con mano, pecho con pecho y frente con frente y así permanecen. Así se fusiona y mezclan.

Surge el llamado de la trompeta: ‘No hay guerra. La batalla terminó. El espejismo y las nubes han desaparecido. La luz y la gloria del Día han llegado. Esa luz revela el Plan. El Todo ya está con nosotros. El propósito está revelado. Cuanto poseo, lo dedico a servir a ese Plan'."
Séptimo Rayo:

"El Ángel de la Presencia levanta una mano hacia el azul del cielo. Sumerge profundamente la otra en el mar de las formas. Así conecta el mundo de la forma con la vida sin forma. Lleva el cielo a la tierra y la tierra al cielo. Esto lo sabe el hombre que está ante el Ángel.

Capta el significado del signo coloreado que el Ángel mantiene en alto. (A esto le sigue una frase imposible de traducir en lenguaje moderno. Significa esa total fusión que el místico trata de expresar con los términos ‘matrimonio en los cielos', tergiversada por la falsa enseñanza sobre la magia sexual. La frase expresada por un símbolo coloreado, simboliza la unión completa entre lo externo y lo interno, lo objetivo y lo subjetivo, el espíritu y la materia, lo físico y lo esencial.)

Los dos son uno. Nada más puede ser captado. El Verbo se ha manifestado. El trabajo ha sido terminado. Se logra la visión del Todo. El trabajo mágico se realiza. Nuevamente los dos son uno. El Plan está servido. Es innecesario decir nada más."


Estas frases intentan dar una idea de lo que puede llegar a comprender el verdadero iniciado cuando permanece, en la tercera iniciación, ante el Ángel, y ve que éste también desaparece, de modo que sólo queda el conocimiento y la comprensión consciente. Aunque esto actualmente signifique poco para nosotros, servirá, no obstante, para demostrar la futilidad de describir, por medio de palabras, los secretos de los misterios y de la iniciación. Cuando esto sea mejor comprendido, el verdadero trabajo que se efectúa en las ceremonias masónicas estará a la altura de la necesidad.
Aquí se exponen algunas de las emergentes verdades fundamentales que tendrán significado para los discípulos avanzados y los iniciados que están en el mundo y luchan actualmente sirviendo al Plan. Su trabajo está fructificando, pero a veces necesitan del incentivo de la promesa de una futura y alcanzable gloria para ayudarlos a seguir adelante.
Por lo tanto, este tratado es algo abstruso y totalmente simbólico; quizás a algunos les parezca difícil llegar a comprenderlo, para otros tenga poco significado, y ninguno para otros. Si los discípulos del mundo verdaderamente luchan y aplican en lo posible y en forma práctica la enseñanza dada, a medida que pasa el tiempo y se despierta su razón e intuición, hallarán que dichos enunciados simbólicos y abstrusos se van esclareciendo cada vez más y servirán para que impartan la enseñanza designada. Cuando esto sucede, el Ángel de la Presencia va acercándose más al discípulo e ilumina su camino. El sentido de separatividad va disminuyendo, hasta que finalmente la luz compenetra la oscuridad y el Ángel rige la vida.
2. LOS DOS CICLOS DE APROPIACIÓN DEL EGO
Entraremos ahora a hacer una consideración de cierto carácter técnico sobre la relación del Ego y su rayo, con las envolturas o vehículos y su rayo, por cuyo intermedio debe expresarse y entrar en contacto con ciertas fases de la experiencia divina. El fundamento de lo que aquí se expone, en relación con los ciclos de apropiación, está explicado brevemente en el Tratado sobre Fuego Cósmico y las afirmaciones extraídas de la página 629, serán dilucidadas a continuación:


  1. Cuando el ego o alma, se apropia de una envoltura a fin de expresarse y obtener experiencia, se producirán inevitablemente períodos de crisis:




  1. Un período consiste en pasar a un plano particular a fin de poder encarnar. Esto significa descender a un plano inferior, o bien pasar de uno inferior a otro superior. Indicios de la importancia y naturaleza crucial de esta transición pueden observarse en ciertas fórmulas aplicadas en la masonería cuando se pasa de un grado a otro, por ejemplo, cuando se da mayor jerarquía a una Logia, ascendiéndola de un grado inferior a otro superior.




  1. Otro periodo de crisis ocurre cuando el cuerpo mental es impulsado a la actividad y el cuerpo etérico es vitalizado en forma similar.




  1. La relación entre el ego o alma, y el cuerpo físico denso, se establece cuando:




  1. La materia de los tres subplanos inferiores del plano físico se introduce en el cuerpo etérico antes de encarnar físicamente y de establecer los canales potenciales de comunicación y salida, canales principales o líneas de comunicación, que se hallan en el centro que está en la base de la columna vertebral y el centro en la cabeza, por intermedio del bazo.




  1. La actividad análoga que tiene lugar en el proceso de liberación en el Sendero de Retorno, donde se construye el puente (o antakarana) entre el cuerpo mental inferior, el cuerpo causal y los mundos mentales superiores.

Si el trabajo descrito en el primer punto es efectuado en el plano físico y comprendida su técnica, entonces el hombre puede liberarse del cuerpo físico con plena continuidad de conciencia vigílica. Cuando se ha realizado un trabajo similar en el plano superior y el puente está satisfactoriamente construido, el iniciado puede liberarse de las limitaciones de la vida de la forma y penetrar en el estado de conciencia llamado Nirvana por los budhistas. En este estado elevado del ser debe entrarse con plena continuidad de conciencia. Estas dos principales crisis en la vida del alma -una que lleva a la encarnación física y otra que libera al alma de esta condición- son y serán siempre el resultado de la vibración, el impulso, el incentivo y el ímpetu grupales. En determinado período uno de los ímpetus se origina en el grupo de almas, y el ego que encarna es parte integrante de ese grupo; en otro es el resultado de la actividad de los grupos de átomos que vibran en respuesta a (pero no al unísono con) ese impulso egoico. En esta frase está resumido el trabajo y la oportunidad del alma, pues ella trabaja para regenerar la materia y no para consumar su propia salvación. Podría decirse que la liberación del alma o ego, se produce cuando ha llevado a cabo el trabajo de salvar a la materia utilizándola e integrándola en las formas. No se debe primordialmente a que el hombre ha alcanzado determinado nivel espiritual ni a la demostración de determinadas cualidades espirituales. El deseado nivel y las cualidades espirituales alcanzadas se manifiestan cuando los vehículos han sido "salvados en sentido oculto", y la materia ha sido transformada, transmutada y simbólicamente "elevada hasta el cielo". Cuando los vehículos llegan a vibrar al unísono con el alma, la liberación se ha realizado.


a. PERÍODOS DE CRISIS
Así como hay cinco períodos de crisis en la vida del hombre cuando se esfuerza por alcanzar la culminación de la iniciación (denominados las cinco iniciaciones), existen cinco períodos similares de crisis en el proceso de tomar forma en los tres mundos; tres son de mayor importancia: el primero, el tercero y el quinto. Cuando un alma (hablando también simbólicamente), actuando bajo el impulso divino, encarna y se somete a la experiencia racial a fin de desarrollar ciertas cualidades manifestadas, se producen también cinco períodos de crisis. Hablo aquí en términos de la humanidad como un todo, a medida que el género humano expresa lo que llamamos "estado humano de conciencia. No me refiero al alma individual, si puedo emplear este inadecuado término. Estos cinco períodos de crisis señalan la trasferencia de la vida del alma de una raza a otra. Cada vez que esto sucede se produce un desarrollo racial y la raza se apropia, más o menos conscientemente, de otro vehículo de expresión. La clasificación dada a continuación demuestra las apropiaciones que caracterizan a las cinco crisis raciales.


  1. En la civilización Lemuriana la apropiación del cuerpo físico y sus cinco sentidos.




  1. En la civilización Atlante la apropiación del cuerpo astral.




  1. En la actual raza Ariana la apropiación del cuerpo mental y el desarrollo intelectual consiguiente.




  1. En la raza futura la apropiación e integración conscientes de la triple personalidad.




  1. En la última raza la expresión, en toda su plenitud, del alma y sus vehículos, y cierta medida de manifestación espiritual

Tenemos aquí por lo tanto cinco períodos de crisis en la vida del individuo conjuntamente con la totalidad; la primera etapa (llamada de individualización) tuvo lugar en Lemuria; la tercera etapa acontece en nuestra raza, y una etapa final tendrá lugar al fin de la era. Estas etapas transcurren durante un período de tiempo tan extenso y están tan estrechamente interrelacionadas que cada etapa y cada período permiten realizar el siguiente y, únicamente, las mentalidades analíticas ven o tratan de ver la diferencia que existe. El reflejo de esta quíntuple experiencia en la vida individual se efectúa en el siguiente orden, durante la vida del aspirante común inteligente, que responde a, y saca provecho de la civilización y la educación de la época actual:




  1. La apropiación de la envoltura física. Tiene lugar entre los cuatro y los siete años, cuando el alma que hasta ese momento había influido, toma posesión del vehículo físico.




  1. Una crisis durante la adolescencia, en la que el alma se apropia del vehículo astral. La gente no reconoce esta crisis y sólo el sicólogo común la percibe tenuemente debido a las momentáneas anormalidades que presenta, el cual no reconoce la causa sino únicamente los efectos.




  1. Una crisis similar ocurre entre los veintiuno y los veinticinco años, en que el alma se apropia del vehículo mental; entonces el hombre común debería empezar a responder a las influencias egoicas, y en el caso del hombre evolucionado frecuentemente lo hace.




  1. Una crisis entre los treinta y cinco y los cuarenta y dos años, en que se establece el contacto consciente con el alma; entonces la triple personalidad comienza a responder como unidad, al impulso del alma.




  1. Durante los restantes años de vida debería establecerse una acrecentada y fuerte relación entre el alma y sus vehículos, lo cual conduce a otra crisis entre los cincuenta y seis y los sesenta y tres años. De esa crisis dependerá la futura utilidad de la persona, de si el ego continuará utilizando los vehículos hasta la vejez, o si tendrá lugar un retiro gradual de la entidad que mora internamente.

En el transcurso de las épocas, han habido muchos ciclos de crisis durante la historia de la vida de un alma, pero estas cinco crisis mayores pueden ser delineadas con claridad desde el punto de vista de la visión superior.


Una de las formas en que la historia de la vida de un alma es registrada en los archivos de los Maestros (en el experimento planetario actual), se hace por medio de gráficos -que demuestran las crisis racial e individual. A veces, a los aspirantes más avanzados, se les registra hasta las crisis fisiológicas de importancia. La historia completa de las relaciones del alma con sus diversos vehículos de expresión en los tres mundos, es la historia de los diversos tipos de energía que se relacionan magnéticamente entre sí y están momentáneamente subordinados a los distintos aspectos de la fuerza, con el fin de producir esos campos de actividad magnética en los cuales pueden establecerse determinados y necesarios grados de vibración. Desde el ángulo de los iniciados de la Sabiduría Eterna, la historia del hombre, el aspirante, es la historia de su respuesta a las energías aplicadas, o su rechazo a ellas. El hecho de que la interacción entre los diversos tipos de energía dé por resultado la formación de esos agregados o condensación de fuerzas que denominamos cuerpos, envolturas o vehículos (materiales o inmateriales), es incidental a la principal cuestión, la del desarrollo de una consciente respuesta a la vida de Dios.
Hablando en sentido figurado, pequeñas unidades de energía son impelidas a hacer contacto con grandes campos de fuerza denominados planos. Según la intensidad del impacto (que está determinado -hablando simbólicamente- por el poder de la voluntad originadora, la seudo edad del alma, el poder de la actividad grupal y el karma planetario o grupal), así será la respuesta entre la unidad de energía y el campo con el que se ha hecho contacto y, análogamente, la calidad y la actividad vibratoria de los átomos de materia atraídos y agrupados. De esta manera, éstos constituirán una forma temporaria que puede verse exteriorizada y ser relativamente tangible y actuar como modo o medio para que el alma pueda ponerse en contacto con formas y expresiones superiores de vida divina. Cuanto más intrincada es la organización de la forma y más complejo y perfecto el mecanismo de respuesta, con mayor claridad se definirá la edad del alma; la perfecta intención o el poder de su voluntad no estará entonces tan sujeto a las limitaciones kármicas del vehículo condicionante no desarrollado.



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