Psicología Esotérica II


EVOLUCION SENSOREA MACROCOSMICA



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EVOLUCION SENSOREA MACROCOSMICA




Plano Subplano


Físico 1. Oído 5to. gaseoso

2. Contacto, sentimiento 4to. subetérico

3. Vista 3ro. super etérico

4. Gusto 2do. subatómico

5. Olfato 1ro. atómico
Astral 1. Clariaudiencia 5to.

2. Sicometría 4to.

3. Clarividencia 3ro.

4. Imaginación 2do.

5. Idealismo emocional 1ro.
Mental 1. Clariaudiencia superior 7mo.

2. Sicometria planetaria 6to.

3. Clarividencia superior 5to.

4. Discriminación 4to.

5. Discernimiento espiritual 3ro.

6. Respuesta a la vibración grupal 2do.

7. Telepatía espiritual 1ro.
Búdhico 1. Captación 7mo.

2. Curación 6to.

3. Visión divina 5to.

4. Intuición 4to.

5. Idealismo 3to.
Atmico 1. Beatitud 7mo.

2. Servicio activo 6to.

3. Realización 5to.

4. Perfección 4to.

5. Conocimiento total 3ro.
Aquí podrá observarse que no se han agregado los dos planos de abstracción, el búdhico y el átmico, lo cual se debe a que marcan un grado de realización que corresponde a los iniciados de grado más elevado que el de adepto, y está más allá del alcance del ente humano en evolución, para el cual se ha escrito este tratado.
En bien de la claridad podríamos clasificar aquí los cinco diferentes aspectos que corresponden a los cinco sentidos en los cinco planos, a fin de que sus analogías puedan ser fácilmente percibidas, utilizando la anterior tabulación como base:
a. Primer Sentido Oído


  1. Oído físico

  2. Clariaudiencia

  3. Clariaudiencia superior

  4. Captación (de cuatro sonidos)

  5. Beatitud

b. Segundo sentido Tacto o contacto



  1. Tacto físico

  2. Sicometría

  3. Sicometría planetaria

  4. Curación

  5. Servicio activo

c. Tercer sentido Vista



  1. Vista física

  2. Clarividencia

  3. Clarividencia superior

  4. Visión divina

  5. Realización

d. Cuarto sentido Gusto



  1. Gusto físico

  2. Imaginación

  3. Discriminación.

  4. Intuición

  5. perfección

e. Quinto sentido Olfato



  1. Olfato físico

  2. Idealismo emocional

  3. Discernimiento espiritual

  4. Idealismo

  5. Conocimiento total


Extracto N0 2:

El oído da la idea de la dirección relativa y permite al hombre ubi­carse en el esquema y localizarse.

El tacto da la idea de la cantidad relativa y le permite fijar su valor relativo respecto a otros cuerpos foráneos.

La vista da la idea de la proporción, y permite ajustar los movimientos a los de los demás.

El gusto da la idea de los valores y le permite valorar lo que le pa­rece mejor.

El olfato da la idea de la cualidad innata y le permite buscar aque­llo que lo atrae, por ser de la misma cualidad o esencia que él.

En todas estas definiciones es necesario tener en cuenta que el obje­tivo de los sentidos consiste en revelar al no-yo y capacitar al Yo para diferenciar entre lo real y lo irreal.
Extracto Nº 3:

Estos tres sentidos mayores (si puedo describirlos así) están cada uno definidamente vinculados con uno de los tres Logos:

El oído. - El reconocimiento de la palabra cuádruple, la actividad de la materia, el tercer Logos.

El tacto. - El reconocimiento del séptuple Constructor de la Forma, el conjunto de fuerzas, su aproximación e interrelación, el segundo Logos. La Ley de Atracción entre el Yo y el no-yo comienza a actuar.

La vista. - El reconocimiento de la totalidad, la síntesis de todo, la comprensión del Uno en los Muchos, el primer Logos. La Ley de Síntesis que actúa entre las formas que ocupa el yo, y el reconocimiento de la unidad esencial de toda la manifestación por medio de la vista.
Extracto Nº 4:

Oído Beatitud Esto se logra por medio del no-yo.

Tacto Servicio El resumen del trabajo del Yo para el no-yo.

Vista Realización Reconocimiento de la triplicidad ne­cesaria en la

manifestación, o la actividad refleja del Yo y del no-yo.

Gusto Perfección La evolución, que se completa por la utilización del no-

yo y su conocida aptitud.

Olfato Conocimiento perfecto El principio manas en su actividad discriminadora,

perfeccionando la interrelación entre el Yo y el no-yo.
Un detenido estudio de lo anterior proporcionará al estudiante de mente abierta dos puntos básicos que haría bien en considerar:


  1. Que la naturaleza instintiva, al desarrollarse en los tres reinos (animal, humano y divino), es en verdad aquello que se va desarrollando etapa tras etapa hasta llegar a lo que denominamos conciencia, que es, en realidad, el desarrollo de una gradual expansión de la capacidad de ser consciente del medio ambiente, cualquiera sea. El instinto de rebaño en el animal, por ejemplo, constituye el desarrollo embrionario de lo que más tarde reconoce el intelecto como conciencia grupal. Estos desarrollos superiores se realizan aplicando el intelecto y haciendo un cambio en el poder motivador. La misma idea puede aplicarse en conexión con todos los instintos.




  1. Que los poderes síquicos inferiores, inherentes a la naturaleza animal son, en todos los casos, indicios embrionarios de la capacidad del alma.

Una vez que se haya captado esta idea, la actitud del escéptico y del incrédulo cambiará y verán (a medida que estudian estos poderes inferiores) que cuando se los comprende y utiliza correc­tamente pueden ser caminos directos de acercamiento para alcan­zar ciertos estados de existencia, que son incidentales a, pero no sustitutos de los poderes superiores.


Quisiera presentar otros dos puntos para que los consideren:
Primero, que el hombre o mujer, que expresa o se interesa por tales poderes inferiores (que el filósofo oriental denomina siddhis inferiores), demuestran verdaderos poderes. Sin embargo, no son los poderes más elevados posibles de alcanzar, y tampoco los que la humanidad está destinada a expresar, excepto en el punto inferior de la evolución, estando por lo tanto íntimamente aliados al reino animal, o en el punto también más elevado, en cuyo caso los poderes mayores incluyen automáticamente a los menores. Los poderes síquicos inferiores son compartidos por el reino animal y por todas esas razas humanas que están muy abajo en la escala de la evolución humana.
Esto es una realidad y un enunciado que despierta mucho antagonismo entre los actuales exponentes de dichos poderes, tanto dentro como fuera de los movimientos ocultistas y espiri­tistas. Tales personas están propensas a considerar que estos poderes indican una condición espiritual avanzada, o una posesión rara y excepcional, y adjudica a quienes los poseen una mayor inteligencia y capacidad, que las del ser humano común, para aconsejar y dirigir a otros seres humanos. Esta actitud es demos­trada por esas personas que pueden hablar a grandes auditorios y por la disposición del gran público a escucharlos y pagar por el privilegio de oírlos y el beneficio que pueden obtener de sus consejos.
Segundo, la dificultad de esta situación se agrava porque, a medida que continúa la evolución, ciertas personas, más o menos evolucionadas, recuperan las antiguas tendencias y capacidades animales a medida que desarrollan el poder de ser incluyentes, comenzando a expandir su conciencia, quedando dentro del campo de su percepción el pasado y el futuro. Sabiendo que aspiran a cosas más elevadas y al mundo de la realización mística (en con­traposición a la realización física), pueden interpretar algún episodio que hayan captado clarividentemente, como que les atañe individualmente; creen que un mandato o acontecimiento recibido en forma clariaudiente les pertenece exclusivamente, y que alguna visión de una forma mental del Cristo o la de algún Maestro, significa una entrevista directa y personal con estos guías avan­zados. Entran así en un mundo de espejismo y de ilusión, del que finalmente deben desembarazarse con gran dificultad.
Quisiera también llamarles la atención sobre el hecho de que las líneas de demarcación de dichos estados de conciencia animal humanos y divinos, no son tan nítidos como en nuestra clasifica­ción. Su reconocimiento llamará la atención sobre la complejidad del asunto y evidenciará cuán difícil es nuestro tema. Creo que esta complejidad puede muy bien ser demostrada si estudiamos la forma de emplear la palabra telepatía. Generalmente hoy se la emplea para definir dos poderes:


  1. La captación instintiva de alguna situación, llamado o impre­sión, que hace impacto en el centro plexo solar. Dicho poder de impresionar no está controlado; tampoco existe una per­cepción supervisada e intencional de un mensaje dirigido; sólo se sintoniza un estado mental o una condición y situación vinculada con quien se considera que dirige el mensaje. En nueve de cada diez casos es un mensaje angustioso que produce efecto, sin que el receptor posea capacidad para inducir la recepción del mismo. Un ejemplo de ello sería el de la madre que presiente que su hijo está en peligro.




  1. Una especie de clarividencia que permite al hombre ver lo que está oculto, como los símbolos ocultos de un naipe dado vuelta sobre una mesa.

Sin embargo, la verdadera telepatía es una comunicación mental directa entre una mente y otra, y su expresión más avanzada es la comunicación entre un alma y otra, empleando después la mente para formular la comunicación, como en el caso de la inspiración. Es interesante observar (e instructivo también, teniendo en cuenta nuestro tema) que cuando existe un verdadero registro telepático, los poderes inferiores pueden elevarse y em­plearse en un nivel superior de percepción. Esotéricamente es bien sabido que:




  1. Algunas personas captan simplemente en sus mentes, en forma telepática, la información que proviene de otra mente. La captación lo mismo que la comunicación se produce sin palabras y sin formas. El receptor simple­mente sabe y el conocimiento impartido adquiere forma en la conciencia, sin etapas ni pasos intermedios. Esto cons­tituye la telepatía amorfa.




  1. Algunas personas dan forma instantáneamente al conoci­miento impartido, y verán ante sus ojos el mensaje, la palabra o la información escrita o impresa, proyectada sobre una pantalla circulante, vista dentro de la cabeza.




  1. Otras personas le darán tal forma que podrán oírla.

En los dos últimos casos el verdadero hombre utiliza sus poderes latentes, elevándolos al nivel más alto posible y subordinándolos para ser utilizados por la mente y el alma. La diferencia que existe entre el empleo del poder de manifestar la clarividencia y la clariaudiencia consiste en que, en este caso, hay pleno control y com­prensión mentales y, en el otro, se usan automáticamente y sin control los poderes inferiores, se los aplica a cosas sin impor­tancia y quien los utiliza no los comprende en absoluto.


Uno de los sentidos fundamentales, como bien saben, es el del tacto. Ésta es la razón de por qué no he ubicado la sicometría en una categoría determinada en la clasificación de los instintos, sentidos y poderes. La sicometría es esencialmente la capacidad de trabajar y hacer contacto con el alma del grupo superior al cual aspira llegar el ente del grupo inferior y también con el alma de quien así aspira. En realidad concierne al grado de inclusividad alcanzado, el cual regirá la relación que existe, por ejemplo, entre un perro u otro animal doméstico y un ser humano, entre un hombre y otro, y entre un aspirante y su alma, su Maestro y su grupo. Cuando esta inclusividad sicométrica va dirigida hacia el mundo de las cosas tangibles -es decir, minerales, pertenencias personales u otros objetos materiales- tendemos a hacer de ella un espectáculo mágico, cobrando dinero por la demostración del poder de sicometrizar. A esto, entonces, se lo denomina ciencia de la sicometría. Sin embargo, es el mismo poder dirigido hacia los reinos inferiores, tal como se aplica para hacer contacto con lo superior. Hay tres grupos de personas que consciente o incons­cientemente emplean los poderes síquicos inferiores:


  1. Aquellos cuyo grado de evolución es tan inferior que les per­mite utilizarlos automáticamente.




  1. Aquellos que han traído de otra vida -de la época atlante- la capacidad de ver y oír en los niveles astrales o de “hacer magia”. Estos poderes son naturales en ellos, pero por lo general no son comprendidos ni controlados inteligentemente y convierten al que los posee en víctima o en explotador de dichos poderes.




  1. El místico que se halla en el sendero de la visión que (tra­yendo la energía del alma por medio de la meditación y la aspiración) estimula el plexo solar o el centro laríngeo, abriendo así una puerta al plano astral.

Todos estos casos revelan el plano astral. Aquí podría afirmarse que donde existe color, forma y fenómenos análogos o réplicas de lo que hay en el plano físico, se ve el “fenómeno duplicado” en el plano astral. Cuando se materializan formas en el plano físico se observa una actividad análoga en los planos astral y etérico. No existen fenómenos en los niveles mental o del alma. Esto deben recordarlo siempre. El plano astral -en tiempo y espacio y para todos los fines y propósitos- es un real estado de existencia más un mundo de formas ilusorias creadas por el hombre mismo y su imaginación creadora. Una de las prin­cipales lecciones que se ha de aprender en el Sendero del Disci­pulado es saber diferenciar lo real de lo ilusorio.


¿ Qué ve y oye el médium cuando se halla en trance, o cuando hace una exhibición de clarividencia o clariaudiencia? Existen va­rias posibilidades, que podrían enumerarse como:


  1. La revelación de la “vida de deseos” de la persona o del grupo a quien se dirige el médium. Esta vida de deseo toma forma en proporción al poder del deseo inexpresado, o a la capa­cidad mental de la persona o personas implicadas.




  1. El reconocimiento, por parte del médium, de la forma o formas mentales que están en el aura de la persona que se encuentra en el auditorio o círculo. Estas formas mentales han sido construidas durante un período de tiempo y generalmente corresponden a una persona muy amada o profun­damente aborrecida. A menudo son de apariencia tan real que la persona puede reconocerlas cuando el médium se las describe; éste, al mismo tiempo, por un proceso de telepatía (por medio del centro plexo solar) se da cuenta de las cosas que el espectador desea escuchar, lo cual estará de acuerdo con las modalidades, modos de hablar y los pensamientos del amigo vivo o difunto, y esto explica la calidad mediocre de las afirmaciones y manifestaciones que se expresan en las sesiones. La persona común que frecuenta las sesiones posee por lo general poca inteligencia, a no ser que asista como simple investigador.




  1. Los casos raros en que un alma en el sendero de retorno a la encarnación, o inmediatamente después de su muerte, es impulsada (para propósitos buenos y justificados) a hacer contacto con un amigo o pariente, por intermedio del médium. Tales casos son conocidos y generalmente se supone que el asistente, el comunicador y el médium, poseen cierto grado de inteligencia. Sin embargo, este acontecimiento es excepcional.




  1. La revelación al clarividente o clariaudiente, de muchos fe­nómenos del plano astral, análogos a los del plano físico, está condicionada por la calidad y la cualidad del círculo de per­sonas que constituyen el auditorio. El médium interpreta esto y el auditorio lo reconoce.

No intento sembrar dudas sobre la honestidad de las sesio­nes, ni sobre esos mediums que nacen con los dones de la clarivi­dencia y clariaudiencia. Sólo hago notar que el fenómeno con el cual hacen contacto es de naturaleza astral, y cualquiera que observe una sesión, desde el punto de vista de los poderes síquicos superiores, podrá observar alrededor de cada asistente un grupo de formas astrales (autocreadas) de los que han dejado la vida física a través de la muerte, o de quienes están constantemente en sus pensamientos aunque se hallen vivos, y además se obser­vará un proceso caleidoscopio y de formas cambiantes que aparecen y desaparecen (algunas muy nebulosas, otras bastantes sustanciales, de acuerdo al poder del pensamiento), concernientes a la vida de deseo del asistente, a los asuntos hogareños, a su negocio o a su salud. El sensitivo las sintoniza y vincula con las formas mentales que están allí y así tiene lugar el espectáculo común de la sesión espiritista y sus asistentes. El médium des­cribe en forma veraz y exacta lo que ve y oye; por lo tanto, es sincero y honesto, pero como no ha sido entrenado en el arte de interpretar y en la técnica de diferenciar entre lo ilusorio y lo real, solo puede describir los fenómenos que ve, y repetir las pa­labras que oye.


Sin embargo, cuando el místico desarrolla estos mismos po­deres, como sucede a veces, los fenómenos que ve y las palabras que oye pueden ser de un orden muy elevado, y a pesar de ello aún son astrales, porque conciernen a acontecimientos y fenómenos que pertenecen a los niveles superiores del plano astral. Entra en contacto con la vida de deseo espiritual o religiosa de la raza, y de acuerdo a la tendencia básica de su aspiración individual en ese momento, así serán sus contactos. Si es un dedicado y devoto cristiano verá allí una de las formas mentales hermosas y vitales del Cristo y ante la maravilla de esa revelación se despertará el amor y la imaginación, y lo mejor que hay en él será evocado como adoración y misterio. A esto se deben los escritos inspirados y las visiones iluminadas del místico. Si es hindú se le aparecerá la visión del Señor de Amor, Shri Krishna; si es budhista verá en todo su esplendor al Señor de la Luz, el Buddha. Si es un estudiante de ocultismo, un teósofo o un rosacruz, tendrá la visión de uno de los Maestros o de la entera Jerarquía de adep­tos; podrá oír palabras que le harán creer más allá de toda con­troversia, que los Grandes Seres lo han elegido para acordarle un especial privilegio y prestar un servicio excepcional. Sin em­bargo, su conciencia nunca ha salido del plano astral y sus con­tactos sólo han sido una manifestación maravillosa e inspiradora de los fenómenos de ese plano, que llegaron a su visión y oído internos debido a su aspiración.
Todo esto se lleva a cabo por la hiperactividad del plexo so­lar, estimulado por la energía que afluye desde las alturas alcan­zadas en la meditación aspiracional. Los resultados son de natu­raleza muy emocional y las reacciones que se desarrollan y el consiguiente servicio que se presta es en los niveles emocionales. Gran parte de esto puede observarse en los instructores que hay actualmente en muchos países, los cuales han sido y son verda­deros aspirantes y han despertado conscientemente en los niveles superiores del plano astral. Allí, en esos núcleos, vieron las formas mentales que la humanidad ha creado de la Jerarquía espiritual o Su reflejo (un grupo aún más poderoso de formas mentales), y oyeron repeticiones de lo que han dicho y pensado los aspirantes del mundo en todas las épocas -todo lo cual es muy bello, bueno y verdadero. Después de eso se dedican a enseñar y proclamar lo que han oído, visto y aprendido y por lo general hacen mucho bien -en los niveles astrales. Como quiera que sea confunden el reflejo con la realidad la reproducción con el original, y lo que ha sido construido humanamente con lo que ha sido creado divi­namente.
Recuerden que en el plano astral es donde el hombre debe aprender a distinguir lo verdadero de lo falso, lo real de lo irreal. Quienes son engañados por aquél, están aprendiendo la lección necesaria. La realidad de la existencia del plano astral está siendo reconocida constantemente, lo cual es muy bueno. La realidad de la existencia de la Jerarquía espiritual y de los Maestros está siendo llevada a la atención de las masas por quienes confunden el reflejo y la forma mental con la realidad.
Aquí cabe preguntarse: ¿ Cómo puede evitar el místico este error y confusión? ¿ Cómo puede distinguir entre lo real y lo ilu­sorio? Esto constituye el problema individual de cada místico, y no existe una regla profunda ni científica con la cual pueda guiar sus reacciones. Las únicas reglas que puedo dar son tan sencillas que quienes están abocados hoy a difundir y enseñar aquello con lo que han hecho contacto astralmente, no les agradaría se­guirlas. La actitud mental que protegerá al místico, del error y la ilusión astrales, es:


  1. Cultivar el espíritu de verdadera humildad. Existe una arro­gancia espiritual que se escuda tras la máscara de la humil­dad, muy prevaleciente en la actualidad. Hace que los indi­viduos se consideren elegidos por la Jerarquía para salvar al mundo; los conduce a considerarse como voceros de los Maes­tros o del Cristo; tienden a ser separatistas en sus actitudes hacia otros guías e instructores, negándose a reconocer los numerosos aspectos del trabajo uno y los innumerables mé­todos que la Mente de Dios ha ingeniado para llegar hasta las masas.




  1. Negarse a aceptar cualquier contacto o mensaje que involucre a la personalidad o ubique en un lugar privilegiado al recep­tor, lo cual tiende a desarrollar un complejo mesiánico. Me agrada esta frase. Es sencilla, concisa e ilustra dramática­mente el estado mental y describe la consciente seguridad que poseen la mayoría de los actuales instructores de la humanidad. Un real contacto establecido por la Jerarquía y el verdadero corolario de Servicio, lleva en sí la convicción de que existen muchos servidores en el Servicio Uno, numero­sos mensajeros que llevan el Mensaje Uno, infinidad de instructores de los variados aspectos de la Verdad Una y numerosos y distintos caminos de regreso al Corazón de Dios. Cuando esta revelación omniabarcante va acompañada de la demanda de servir, entonces se desarrolla el espíritu de inclusividad y el hombre puede tener la seguridad de que realmente se lo exhorta a colaborar y estará convencido de la realidad de su visión.




  1. Liberarse del llamado emocional. El verdadero discípulo y místico siempre está polarizado mentalmente. Su visión está libre de las reacciones engañosas del centro plexo solar; su visión despierta el centro cardíaco y evoca respuesta de la energía de su personalidad (enfocada en el centro ajna) y oportunamente produce una centralización en “el lugar de la luz”. Esto indica una creciente actividad del centro coro­nario. Más tarde podrá hacer un llamado emocional con­trolado al dirigirse a las masas, pero debe evitar que lo do­mine la emoción.

Estamos considerando el desarrollo de los poderes síquicos que producen condiciones con el sujeto, clasificados por el inves­tigador ortodoxo como patológico, o que indican desórdenes sico­lógicos graves. Sin embargo, se acerca el momento en que se re­conocerá actualmente el hecho de que hay otros métodos de percepción además de los sentidos físicos, y la actitud adoptada por la ciencia médica, siquiátrica y neurológica, sufrirán cambios definidos -para alivio y ayuda de la humanidad. El desarrollo de los poderes síquicos se debe hoy fundamentalmente (pues todo el problema entra en campos mutables a medida que prosigue la evolución) a que el síquico va siendo consciente de un campo o campos de fenómenos que están siempre presentes, pero gene­ralmente no son reconocidos, porque el mecanismo interno de percepción se halla latente o pasivo. En el ser humano no desarrollado, o en los grupos de hombres que están muy abajo en la escala racial, como así también en los animales, prevalece mucha percepción síquica debido a que el centro sacro anima la vida del plano físico y el centro plexo solar rige la naturaleza síquica. En estos casos los centros superiores están pasivos y no se han desarrollado. El plexo solar constituye para los mundos de la percepción inferior síquica lo que el cerebro está destinado a ser en los mundos de la comprensión síquica superior. En un caso tenemos un centro de energía tan poderoso que impele al hombre a un estado de conciencia fundamentalmente astral, ri­giendo así la vida sexual desde el ángulo de la conciencia sen­soria; en el otro tenemos una estrecha identificación entre el centro coronario de materia etérica, y el cerebro de sustancia física, de manera que un órgano que es definidamente físico fun­ciona armónica, exacta y sincronizadamente con su contraparte subjetiva, registrando impresiones provenientes del centro coronario y de los mundos con los cuales ese centro ha puesto al hombre en contacto. Entonces ambos se convierten en uno.




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