Psicología Esotérica II



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  1. El movimiento hacia la introversión o “a encerrarse en sí mismo”, desarrollado por las conciencias inteligentes (no por la conciencia de la masa) de todos esos hombres y mujeres cuyas mentes van despertando y pueden actuar en forma creadora y activa en los tres niveles de la percepción humana.

Estos dos movimientos -hacia lo externo y lo interno- constitu­yen el origen de gran parte de la actual crisis mundial. El efecto de esta “atracción” en dos direcciones, afecta seriamente a las personas sensibles. Son atraídas externamente por la atracción o tirón que ejerce la conciencia de la masa y por la fuerza de la vida política, económica y social de la raza; internamente, por el tirón del mundo de valores superiores, el reino de las almas y el trabajo organizado que realiza la Jerarquía espiritual ayudada por la milenaria conciencia religiosa.


Los sicólogos harían bien en analizar a sus pacientes desde el ángulo de estas dos energías antagónicas. Así contrarrestarían la tendencia a la separatividad, lo que constituye una de las mayo­res preocupaciones de los Trabajadores espirituales en la actuali­dad. Debido a la tirantez y tensión de la vida moderna, los hombres propenden a creer que la tarea principal y el deber más importante es hacer la vida más llevadera y más fácil para la humanidad. Para la Jerarquía espiritual del planeta la tarea principal consiste en proteger al género humano, de manera que al terminar este período de transición, cuando las fuerzas que están retirando su influencia cesen totalmente de afectar a la humanidad, habrá fusión y no separatividad en el mundo. De esta manera se fusio­narán rápidamente en una doble expresión, el Reino de Dios y el reino de los hombres. Entonces se estabilizarán las fuerzas entran­tes y harán oír claramente su nota.
El tercer factor que debe considerar el hombre que se esfuerza por lograr el bienestar de sus semejantes, es el estudio de los efectos que producen las fuerzas sobre el actual mecanismo del hombre. Esto todavía no se practica, pero es un factor determi­nante para el buen desarrollo del ente humano, por lo tanto, es de vital importancia para los educadores, sicólogos, progenitores y esotéricos. Sin embargo, todavía no existe un verdadero recono­cimiento de la realidad y la urgencia de estas fuerzas entrantes, y tampoco se aprecia la potencia de las energías que emanan de:


  1. El signo del zodíaco en el cual estamos entrando.




  1. El efecto que produce la relación que existe entre las fuerzas que emanan del signo de Acuario y el signo de Leo, su polo opuesto, estando por lo tanto íntimamente relacionado con él. La interacción de estos dos signos es hoy responsable de la aparición de los grandes y modernos movimientos humanos que involucran a un vasto número de hombres, por lo general dirigidos por alguna personalidad dominante. También es responsable del intenso individualismo que se manifiesta en todos los sectores de la vida humana en la actualidad.




  1. El efecto que producen las nuevas influencias zodiacales sobre los otros once signos. Este tema es muy interesante y casi no ha sido considerado. ¿ Qué efecto producirá la potencia del signo de Acuario (cuyo predominio aumenta en cada década) en la persona o nación regida, por ejemplo, por Tauro, Sagi­tario o Piscis? En los siglos futuros adquirirá mucha importancia este aspecto de la ciencia de la astrología y será tenida en cuenta por quienes son responsables de criar y educar a los niños durante los siglos venideros. Será uno de los temas más importantes que se tratarán en todos los sistemas de sicología y del servicio esotérico prestado a la humanidad, lo que oportunamente traerá la reorganización de los métodos empleados hasta ahora a fin de ayudar y liberar al hombre. Esto lo elucidaré en el Tomo III de este Tratado y contribuirá a lograr un acercamiento totalmente nuevo.




  1. El efecto que produce la relación existente entre los siete rayos y las fuerzas zodiacales. Debe recordarse que se establece una estrecha interacción entre los siete rayos y los doce signos del zodíaco.

Otra tarea que les corresponde desempeñar a los sicólogos es investigar el efecto o la relación entre los siete centros de fuerza que existen en el cuerpo humano, en la contraparte etérica del cuerpo físico. Muchas de las dolencias físicas modernas y la mayoría de las condiciones sicológicas indeseables serán ahonda­das hasta su verdadero origen, que es el sobrestímulo más el sub­desarrollo de los centros de energía que se hallan en el mecanismo humano y están estrechamente vinculados con el sistema endocrino. Esto forma parte de la nueva Ciencia de la Humanidad.


Por lo antedicho observarán cuán vasto e intrincado es nues­tro tema. Sólo puedo generalizar e indicar el camino que conduce hacia senderos o líneas más amplias de investigación, que el estu­diante y el científico modernos harían bien en seguir. Quisiera recordarles además que el problema del ser humano es fundamental y esencialmente el problema de la conciencia o de la percepción. Los cinco aspectos del hombre:


  1. el cuerpo físico,

  2. el cuerpo vital o etérico,

  3. el cuerpo astral,

  4. el cuerpo mental y

  5. el cuerpo del alma, o el loto egoico,

son fundamental y únicamente puertas abiertas que conducen al todo mayor, del cual el ente individual es una parte. Ponen al hombre en relación con la manifestación y expresión divinas, aná­logamente a como los cinco sentidos lo ponen en contacto con el mundo tangible y le permiten así participar de la vida general.


Muchos de los problemas actuales (que surgen de la vida espiritual y mística) y gran parte de las dificultades sicológicas tienen relación con este hecho. Muchas personas están super desarrolladas en cualesquiera de estas direcciones y, por lo tanto (debido a la sensibilidad desarrollada en algún aspecto del quíntuple mecanismo de contacto), son conscientes del reino de la con­ciencia y de los estados de percepción que no están capacitados para manejar debido al poco desarrollo de su mente y a la falta de contacto con el alma.
4. ENFERMEDADES Y PROBLEMAS DE LOS DISCIPULOS Y DE LOS MÍSTICOS
Clasificaré lo que tengo que decir sobre este tema, en cuatro títulos:


  1. Problemas que surgen por el despertar de los centros. Éstos constituyen la mayor dificultad y, por lo tanto, se tratarán primero.




  1. Problemas que surgen por el desarrollo de los poderes sí­quicos.




  1. Problemas vinculados con las condiciones y los problemas del grupo.




  1. Problemas relacionados con las salientes fuerzas de sexto rayo y las entrantes influencias de séptimo rayo.

a. PROBLEMAS QUE SURGEN DEL DESPERTAR Y EL ESTÍMULO DE LOS CENTROS


Quienes leyeron mis otros libros y tratados, sabrán cuán inmenso es el tema que nos ocupa y qué poco se conoce y enseña sobre los centros, sus emanaciones de fuerza y la actividad del cuerpo vital o etérico, que es el receptor y distribuidor de energías, energías que determinan y condicionan las circunstancias y la siquis del ser humano y produce, en último análisis, la manifes­tación fenoménica del hombre en el plano físico, además de sus características inherentes. Esta información ya la he dado ante­riormente y pueden leerla y estudiarla quienes tienen interés. Así podrán esclarecer su conocimiento sobre los distintos centros. Una cosa quisiera señalar aquí, que más adelante dilucidaré, y es la relación que existe entre los diversos centros y los rayos:
Primer rayo Poder o Voluntad Centro coronario.

Segundo rayo Amor-Sabiduría Centro cardíaco.

Tercer rayo Inteligencia Activa Centro laríngeo.

Cuarto rayo Armonía a través del Conflicto Centro ajna.

Quinto rayo Conocimiento Concreto Centro sacro.

Sexto rayo Devoción Plexo solar.

Séptimo rayo Orden Ceremonial Base de la columna vertebral.
Podría aprenderse mucho reuniendo en un sólo libro toda la infor­mación dada sobre este tema, y relacionando así lo que se conoce sobre estos puntos específicos de energía que se hallan en la estruc­tura humana. Sólo puedo dar una idea general sobre el tema, indicar ciertas líneas de desarrollo y relación, respecto a los siete centros mayores, las siete glándulas principales y los lugares y zonas del cuerpo humano donde están ubicadas estas glándulas y centros. También quisiera pedirles que traten de comprender cinco cosas:


  1. Que las personas poco desarrolladas son energetizadas e im­pulsadas a la actividad externa mediante los tres centros que están debajo del diafragma.




  1. Que el hombre común comienza a funcionar principalmente por medio del centro plexo solar y a utilizarlo como centro de fuerza para transferir energías que deben ser llevadas de abajo a arriba del diafragma.




  1. Que los aspirantes del mundo son energetizados y controlados lentamente por las fuerzas que se están transfiriendo de los. centros situados debajo del diafragma al centro laríngeo y desde el alma al centro laríngeo, lo cual conduce a una acti­vidad creadora determinada.




  1. Que los discípulos del mundo comienzan a ser regidos y con­trolados por los centros laríngeo y cardíaco y también empie­zan a transferir las fuerzas que han sido elevadas a los centros cardíaco y laríngeo, y de éste al centro ama, ubicado entre las cejas, en el medio de la frente. Realizado esto, el hombre se convierte entonces en una personalidad integrada. El alma también estimula al centro ama.




  1. Que los discípulos más avanzados y los iniciados del mundo son energetizados desde dos fuentes: las energías que ascien­den y se elevan hasta la cabeza desde los centros del cuerpo, y las que afluyen a la estructura humana desde el alma, por conducto del centro más elevado ubicado en la cima de la cabeza.

Todo el procedimiento, como podrá verse, consiste en desarrollar, utilizar y transferir, como sucede en todo el desarrollo evolutivo. Existen dos centros principales de trasferencia en el cuerpo etérico -el plexo solar y el laríngeo- y un centro mayor a través del cual la energía del alma debe afluir cuando llegue el momento apropiado y afluirá conscientemente y con plena percepción del discípulo. A ese centro se lo denomina coronario, o el loto de mil pétalos, en la filosofía oriental. El problema del hombre común está por consiguiente vinculado al plexo solar. El problema del aspirante avanzado, del discípulo y del iniciado de grado inferior, está vinculado con el centro creador, el laríngeo.


Recordaré a los estudiantes que en los tres puntos siguientes, relacionados con la trasferencia de energía, debe tenerse en cuenta:


  1. Que debe hacerse una transferencia de energías desde los cen­tros inferiores a los superiores; esto generalmente se efectúa en dos etapas, que se llevan a cabo dentro de la personalidad, y van paralelas a la trasferencia de la energía espiritual desde el depósito de fuerza, denominado alma, al hombre en el plano físico. Esto es posible cuando el hombre realiza la trasferencia necesaria dentro de sí mismo, y tiene lugar en el transcurso del proceso evolutivo, o puede acelerarse por el entrenamiento forzado, impartido a los discípulos en todos los grados.




  1. Que dentro de este campo principal de actividad se deberán realizar las siguientes trasferencias:




  1. La energía del centro en la base de la columna vertebral (el órgano de la voluntad personal) debe ser elevada y ascendida por la columna vertebral hasta el centro coro­nario, por medio del centro ama.




  1. La energía del centro sacro (que rige la vida sexual y los órganos de la creación física) debe ser elevada al centro laríngeo, el cual se convierte en órgano de actividad creadora que no es de naturaleza física.




  1. La energía del plexo solar (el órgano del deseo personal autoconsciente) debe ser elevada al corazón y allí tras­mutarse en servicio grupal.




  1. Que dichos centros se desarrollan y se ponen en actividad en tres etapas y así progresivamente condicionan el aspecto externo de la vida de un hombre:




  1. El período en que los centros están activos sólo en forma indolente y semialetargada: las fuerzas que los componen y expresan se mueven lentamente con ritmo pesado e ina­nimado; la luz que se percibe donde hay un centro es tenue; el punto de potencia eléctrica en el centro (“el corazón del loto o chakra”, el eje de la rueda, como se lo denomina esotéricamente en la enseñanza oriental) está relativamente pasivo. Afluye al centro la suficiente energía para la conservación de la vida, el buen funcionamiento de la naturaleza instintiva, conjuntamente con la tenden­cia a reaccionar en forma vacilante e ignorante, al estímulo proveniente del plano astral, a través del cuerpo astral del individuo.




  1. El período en que tiene lugar la definida elevación e intensificación de la fuerza. La luz de los centros es más brillante y el centro del plexo solar, en especial, se hace muy activo. Pero, la verdadera vida del hombre todavía está enfocada debajo del diafragma. Los centros que se hallan arriba del diafragma están oscurecidos y apagados y relativamente inactivos; sin embargo el punto en el centro es más eléctrico y dinámico. En esta etapa el hom­bre es el ciudadano inteligente común, controlado predo­minantemente por su naturaleza inferior y sus reacciones emocionales, y emplea la mente que posee para satisfacer sus necesidades. Sus centros reciben principalmente fuer­zas provenientes del astral y del físico, pero ocasionalmente responde a impactos mentales.




  1. El período en que se realiza la primera transferencia. Podrá durar mucho tiempo y abarcar varias vidas. Los centros debajo del diafragma están totalmente despiertos; su actividad es enorme; su luz es vívida; su interrelación es real y de tal magnitud que se ha establecido un campo magnético completo, involucrando toda la zona debajo del diafragma, y llega a ser suficientemente poderosa como para extender su influencia arriba del diafragma. El plexo solar se convierte en el órgano dominante en lugar del centro sacro, que durante tanto tiempo ha determinado la vida de la naturaleza animal. Se trasforma en el receptor de las corrientes de energía que vienen de abajo, y son absorbidas por el plexo solar, iniciando la tarea de des­viarlas y transferirlas a los centros superiores. El hombre se convierte ahora en un aspirante y ciudadano altamente inteligente. Es consciente de la dualidad de su naturaleza, de lo que está abajo y de lo que se halla arriba, como se dice comúnmente, y está ya preparado para hollar el Sendero de Probación.




  1. En el período en que continúa la transferencia. Las fuerzas del sacro son conducidas a la garganta y las fuerzas del plexo solar al corazón. Esta última transferencia se hace todavía en tan ínfima medida que su efecto es casi nulo. Este período es extenso y muy difícil. Hoy la mayoría de las personas atraviesan los períodos c y d, preparatorios para la manifestación de la vida mística.




  1. El período en que los centros cardíaco y laríngeo se ponen en actividad. El hombre es un creador inteligente en una u otra línea y va siendo lentamente consciente del grupo. Sin embargo, sus reacciones tienen aún un móvil egoísta, aunque -al mismo tiempo está sujeto a ciclos de visua­lización y períodos de esfuerzo espiritual. La vida mística lo atrae definidamente y se va convirtiendo en un místico.




  1. Se inicia el segundo período de transferencia y el centro ajna, que rige a la personalidad integrada, se hace activo y dominante. La vida de los sentimientos y del esfuerzo místico, en ese momento, puede disminuir momentánea­mente su expresión y ser reemplazada por las fervorosas y vehementes disciplinas, la integración, las ambiciones, los objetivos y las expresiones personales. Este es un cam­bio correcto y bueno, pues tiende a completar el desarrollo. Es momentáneo, pues el místico todavía se halla latente detrás de las actividades externas y de los inteligentes esfuerzos mundanos, y volverá a surgir nuevamente para realizar un esfuerzo vital cuando controle y se haya des­pertado plenamente la naturaleza mental, haya saciado el deseo de la satisfacción mental y el “hijo de Dios esté preparado para resucitar y entrar en la casa del Padre”. Durante este período, el hombre inteligentemente creador y poderoso llega al cenit de la vida personal. Los centros debajo de la cabeza están activos y funcionando, pero los centros debajo del diafragma se subordinarán a, y serán controlados por los que están arriba. Entonces estarán sujetos a la voluntad condicionadora del hombre, quien es regido a su vez por la ambición, la eficiencia intelectual y esa forma de trabajo grupal que tiende a expresar la potencia de su personalidad. El centro ajna está vívido y potente, el centro laríngeo intensamente activo y el centro cardíaco va despertando rápidamente.




  1. El período en que el centro más elevado de la cabeza es puesto en radiante actividad. Esto ocurre como resultado de la elevación (en forma nueva y más potente) del instinto místico, y se produce cuando existe también un acercamiento inteligente a la realidad. El resultado es doble:




  1. El alma comienza a derramar su energía dentro de todos los centros etéricos y vitales por medio del centro coronario.




  1. El punto en el corazón de cada centro entra en su pri­mera y verdadera actividad; llega a ser radiante, brillante, magnético y poderoso, en tal forma, que “oscurecerá la luz de todo lo que lo circunda”.

Todos los centros del cuerpo son impelidos a una actividad ordenada por las fuerzas del amor y de la voluntad. Entonces tiene lugar la última transferencia de todas las energías corporales y síquicas al centro coronario, efec­tuada por el despertar de los centros en la base de la columna vertebral. Luego los dos grandes polos opuestos, tal como lo simbolizan y expresan el centro coronario (el órgano de energía espiritual) y el centro de la base de la columna vertebral (el órgano de las fuerzas materiales), se fusionan y mezclan, y desde ese momento el hombre es controlado únicamente desde arriba por el alma.


En consecuencia, cuando estudiamos al místico y sus dificultades se deberán tener en cuenta dos puntos: primero, el período del despertar y la consiguiente utilización de los centros; segundo, el período en que se transfieren las energías del plexo solar al corazón y después desde los cuatro centros ubicados en la columna verte­bral al centro laríngeo, antes de enfocar la energía de todos los centros en el centro ajna (entre las cejas). Este centro controla la vida de la personalidad y desde toda la orientación y la guía de la personalidad va hacia los cinco centros inferiores que éste sintetiza. Cada una de estas etapas trae consigo sus dificultades y problemas. Sin embargo, nos ocuparemos de ello de acuerdo a lo que puedan afectar a la oportunidad actual u obstaculizar al hombre que se halla en el Sendero y, por lo tanto, toma en sus manos su propia evolución. Entonces permanece “en medio de los pares de opuestos” y esto significa (en lo que respecta a nuestro interés particular en este momento) que existen tres etapas en el trabajo místico, señalando cada una un período definido de crisis con sus consiguientes comprobaciones y pruebas:


  1. La etapa preparatoria en que se transfieren todas las energías inferiores al plexo solar, antes de llevarlas hasta los centros laríngeo y cardíaco, arriba del diafragma. Esta etapa abarca no sólo el proceso de transferencia, sino el enfoque de las fuerzas en los centros superiores.

Período Etapas posteriores del Sendero de Probación y las primeras etapas del Sendero del Disci­pulado.

Nota clave Disciplina.

Objetivo Idealismo, conjuntamente con esfuerzo per­sonal.

Purificación y control.


  1. La etapa en que se hace la transferencia al centro ajna, y la vida de la personalidad llega a integrarse y a ser poderosa.

Período Etapas posteriores del Sendero del Discipula­do, hasta el

momento en que recibe la tercera iniciación.

Nota clave Expresión del alma, a través de la persona­lidad.

Objetivo Comprensión del Plan y la consiguiente cola­boración con él.
La tercera y última parte, de la cual no nos ocuparemos, es donde se produce la fusión total de las fuerzas corpóreas (enfo­cadas a través del centro ajna) con las fuerzas del alma (enfocadas por medio del centro coronario). En este momento se produce la evocación final de la voluntad de la personalidad (purificada y consagrada) que ha estado, como “la serpiente de la sabiduría, durmiendo enroscada” en la base de la columna vertebral, la cual asciende por el impulso de la devoción, la aspiración y la voluntad iluminada, fusionándose en la cabeza con la voluntad espiritual.
Ésta es la elevación final, por un acto de determinación discrimi­nadora del fuego kundalini, elevación que tiene lugar en tres etapas o impulsos:


  1. La etapa en que las energías inferiores son llevadas al centro plexo solar.




  1. La etapa en que estas energías, que afluyen al corazón, se mezclan con éste y son llevadas al laríngeo.




  1. La etapa en que las cinco formas inferiores de energía se enfocan en el centro de la cabeza, el ajna.

Los estudiantes se preguntarán ¿ existen otras energías debajo del diafragma, además de las del centro sacro y las que están enfocadas en el centro de la base de la columna vertebral, que son elevadas al centro ajna por medio del centro plexo solar? Hay un sinnúmero de centros menores y sus respectivas energías, pero no las especificaré detalladamente en bien de la claridad. Sólo me ocuparé de los centros principales y de sus efectos e interrelacio­nes. El tema ya es bastante abstruso y difícil en todos los casos para que nosotros lo compliquemos indebidamente. Tenemos por ejemplo, energías que afluyen al bazo, provenientes de fuentes planetarias, y también a dos centros menores cerca de los riñones, uno a cada lado, además de otros; estas fuerzas deben ser com­prendidas, transmutadas, transformadas y transferidas. Es intere­sante observar que los dos pequeños centros que están cerca de los riñones se relacionan con los niveles inferiores del plano astral y engendran en el sistema corpóreo gran parte del temor, etc., factor característico de esos subplanos. Por lo tanto se hallan cerca del centro que puede controlarlos, porque hasta el endocrinólogo moderno sabe que cuando las glándulas adrenales son estimuladas, producen (como resultado sicológico de un acontecimiento físico) excesiva valentía y una especie de voluntad dirigida, que le per­mite hacer cosas que en otro momento sería imposible realizar.


Quisiera indicarles que la afirmación que frecuentemente se hace en los libros ocultistas de que “el kundalini duerme” es parcialmente veraz. El centro en la base de la columna vertebral está sujeto a la misma vida rítmica que los demás centros. Este período específico en que “el kundalini despierta” se refiere a ese período en que “el punto en el centro” se hace vibrante, poderoso y activo; entonces su fuerza puede pasar a través de la columna vertebral hasta llegar al centro más elevado de la cabeza. Sin embargo, esto no sería posible si anteriormente no se hubieran efectuado las tres “elevaciones de la fuerza latente de la voluntad”, elevaciones que sirven para limpiar el conducto ascendente de la columna, penetrando y destruyendo la trama etérica que separa cada centro y la zona que cada uno controla desde el centro que está más arriba.



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