Psicología Esotérica II



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Respecto a los discípulos y aspirantes avanzados la situación es algo distinta. La integración realizada ha involucrado a la mente y también al alma. La actividad registrada, plasmada y relacionada, es la del servidor en el plano astral. Las actividades que interesan al servidor del mundo son, por lo tanto, muy distin­tas de las que ha experimentado y relacionado anteriormente. Con­cernirán a los actos asociados con otras personas, al cumplimien­to del deber que incluye a otras personas, la enseñanza impartida a los grupos, más que a los individuos, etc. Cuando se estudien cuidadosamente estas diferencias, el sicólogo del futuro (que de­berá ser un esotérico) las reconocerá como muy reveladoras, por­que indicarán en forma muy interesante el estado espiritual y la relación jerárquica del paciente.




  1. Los sueños de naturaleza mental. Éstos se originan en el plano mental y presuponen una conciencia que está llegando a ser por lo menos más sensible mentalmente. De todas maneras no se registran en la conciencia cerebral vigílica hasta que no haya cierta medida de control mental. Aquí podría agregar que una de las principales dificultades que enfrenta el sicólogo, al tratar de interpretar los sueños de su paciente, se basa no sólo en su incapacidad de ubicarlo esotéricamente en el tipo de rayo a que pertenece, estado evolutivo, aspectos astrológicos y caracte­rísticas que le son inherentes, sino que también está enfrentando la incapacidad del paciente para explicar sus sueños correctamen­te. Lo que se le presenta al sicólogo es una descripción confusa e imaginativa de las reacciones cerebrales, fenómenos astrales y (donde hay cierto equilibrio intelectual) también algún fenómeno mental. Pero no posee capacidad para hacer diferenciaciones. Esta confusión se debe a la falta de alineamiento y de una verdadera relación mental entre la mente y el cerebro. Por lo tanto, se re­pite el caso del “ciego que guía a otro ciego”.

Los sueños de origen mental son fundamentalmente de tres tipos:




  1. Los sueños basados en el contacto establecido con el mundo de las formas mentales. Esto abarca un vasto reino de antiguas y modernas formas mentales como también a esas formas nebulosas e incipientes. Su origen es estrictamente humano y forman parte definida de la gran Ilusión. Constituyen en la mayoría de los casos, el esfuerzo que realiza el hombre para interpretar la vida y su significado en el transcurso de las épocas. Se mezclan con el alma del espejismo que es de naturaleza astral. Es evidente que estas formas mentales abarcan todos los temas posibles. No personifican la vida de deseo de la raza, pero conciernen a los conceptos de los hom­bres sobre las ideas e ideales que -en el transcurso de las épocas- han controlado la vida humana y, por lo tanto, son la base de la historia.




  1. Los sueños de naturaleza geométrica en los cuales el sujeto se da cuenta de esos diseños, formas y símbolos básicos que constituyen los anteproyectos de los arque­tipos que determinan el proceso evolutivo, produciendo oportunamente la materialización del Plan de Dios. Tam­bién constituyen los grandes símbolos de la conciencia del hombre en desarrollo. Por ejemplo, el reconocimiento del punto, la línea, el triángulo, el cuadrado, la cruz, el pentágono y símbolos similares, significa simplemente el reconocimiento de un vínculo con y basado en ciertas líneas de fuerza que han determinado el proceso evolu­tivo hasta la fecha. En todas las razas hay siete formas análogas que evolucionaron y fueron reconocidas; para nuestro actual propósito tenemos veintiún símbolos básicos que en forma geométrica encierran los conceptos determi­nantes de las civilizaciones lemuriana, atlante y ariana. Será interesante saber que aparecerán catorce más. Los símbolos que ya han evolucionado están profundamente arraigados en la conciencia humana y conducen, por ejem­plo, al constante empleo de la cruz con sus numerosas y diversas formas. En la actualidad dos símbolos están adquiriendo forma, como base de la civilización venidera, el loto y la antorcha flamígera, por eso su frecuente aparición en las meditaciones y los sueños de los aspi­rantes del mundo.




  1. Los sueños que constituyen presentaciones simbólicas de las enseñanzas recibidas en el Aula del Aprendizaje, mien­tras duermen los aspirantes y discípulos en el nivel más elevado del plano astral y en el Aula de la Sabiduría, en el plano mental. En la primer aula la raza ya aprendió lo mejor, mediante la experiencia atlántica y en el mundo del espejismo, a través de los cuales puede hacerse una inteligente elección. El Aula de la Sabiduría personifica la enseñanza que las dos razas venideras desarrollarán y desenvolverán; con ese fin son entrenados el discípulo y el iniciado.

Lo único que puedo hacer es indicar de esta manera la naturaleza de estas tres experiencias mentales básicas que hallan su camino en la vida de sueños del hombre en el plano físico. Éstas las expresa como sueños relacionados, trabajo creador e ideales expresados, que están forjando la conciencia humana.




  1. Los sueños que registran el trabajo realizado. Esta acti­vidad la lleva a cabo el aspirante mientras duerme y cuando se halla ausente del cuerpo, y la realiza:




  1. En la zona limítrofe entre el cuerpo astral y el cuerpo físico.




  1. En la denominada “tierra estival” donde se centra toda la vida de deseo de la raza y adquieren forma todos los deseos raciales.




  1. En el mundo del espejismo, que es parte del plano astral y contiene el pasado, fertiliza la vida de deseos del futuro inmediato.

Estos aspectos y esferas de actividad son reales. Los aspirantes que logran actuar con cierta conciencia en el plano astral están abo­cados, en un nivel u otro, a desarrollar alguna actividad o traba­jo constructivo. Dicha actividad, realizada en forma egoísta (pues muchos aspirantes son egoístas) o en forma altruista, constituye en su mayor parte el material de los denominados seudo sueños, como los describe el ciudadano común inteligente. No se les debe poner mayor atención de la que se les concede a las actividades comunes y a los acontecimientos de la vida diaria, que tienen lugar en el plano físico durante la conciencia vigílica, ni interpretarlas misteriosamente o dilucidarlas en forma simbólica. Estas activida­des son de tres tipos:




  1. La actividad que desarrolla el paciente mientras duerme, cuando está libre del cuerpo físico.




  1. La observación de las actividades que despliegan otros, de las cuales tiende a apropiarse involuntaria y erróneamen­te, debido a la tendencia egocéntrica de la mente humana común.




  1. La instrucción impartida por quienes son responsables de su desarrollo y entrenamiento.

Este tipo de sueños prevalece cada vez más a medida que se perfecciona el alineamiento de los cuerpos astral y físico y se desarrolla lentamente la continuidad de conciencia. Dicha actividad implica actividad religiosa, las distintas facetas de la vida sexual (pues no todas son físicas, aunque se relacionen con el problema de los pares de opuestos y la esencial dualidad de la manifestación), la actividad política, artística y creadora, y muchas otras formas de expresión humana, las cuales son tan variadas y diversas como las que despliega la humanidad en el plano físico, y éstas son la fuente de mucha confusión en la mente del sicólogo y deben ser analizadas y consideradas cuidadosamente.




  1. Los sueños telepáticos. Son simplemente el registro, en la conciencia del cerebro físico, de acontecimientos reales que se comunican telepáticamente de una persona a otra. Un amigo o pariente que ha tenido una experiencia, trata de comunicarla a su amigo o -en un momento de crisis- piensa intensamente en él. Esto lo registra en la mente el amigo y con frecuencia lo recupera mientras duerme, recordándolo al despertar como si hubiera sido una experiencia personal. La mayoría de los sueños que describen las personas son registros de experiencias pasadas por otras per­sonas, y que el hombre percibe apropiándoselas honestamente para sí.

Ahora llegamos a esos sueños que constituyen parte de la experiencia de esas personas que han establecido un contacto defi­nido con el alma, y están en proceso de establecer un estrecho vínculo con el mundo de las almas. Las “cosas del reino de Dios” se despliegan ante ellos, y los fenómenos, los acontecimientos, las ideas, la vida y el conocimiento del reino del alma, se registran con acrecentada exactitud en la mente. De la mente son transferidos o plasmados en las células cerebrales. Por lo tanto, tenemos:




  1. Sueños que son dramatizaciones del alma. Este tipo de sueño corresponde a la actuación simbólica del alma cuando tiene el propósito de instruir, advertir u ordenar a su instrumento, el hombre, en el plano físico. Estos sueños simbólicos y dramatizados son cada vez más numerosos en el caso del aspirante y del discípulo, especialmente durante las primeras etapas del contacto con el alma. Pueden manifestarse mientras duerme y también durante el período o proceso de la meditación. Únicamente el hombre que tiene conocimiento de sí mismo puede interpretar en forma correcta este tipo de sueños. Es evidente además que los tipos de rayo al cual pertenecen el alma y la personalidad, determinarán en gran parte, el tipo de simbolismo y la naturaleza de la dramatización empleados. Esto por lo tanto debe determinarlo el sicólogo antes de dar una interpretación inteligente y útil.




  1. Los sueños relacionados con el trabajo grupal. En este tipo de sueño el alma entrena o capacita a su vehículo, el hombre infe­rior, para desarrollar una actividad grupal. Estos sueños consti­tuyen la analogía superior de los tratados ya en el punto cinco. El trabajo grupal involucrado no se lleva a cabo en los tres mundos de la expresión humana, sino en el mundo de la vida y la experiencia del alma. El conocimiento y el propósito del alma están impli­cados; podrá registrarse el trabajo que se realiza en el grupo de un Maestro y considerarlo como un sueño a pesar de su realismo y ocurrencia básicamente fenoménica. Las realidades del reino de Dios se infiltrarán durante un tiempo en la conciencia cerebral en forma de sueños. La mayoría de las experiencias registradas en los escritos místicos de occidente, durante los últimos siglos, correspon­de a esta categoría, lo cual merece una cuidadosa reflexión.




  1. Los sueños donde se reciben instrucciones. Encierran las enseñanzas dadas por su Maestro a su discípulo aceptado. De estos no me ocuparé. Cuando el hombre está en condición de recibir conscientemente estas instrucciones, mientras duerme y está ausen­te del cuerpo, o durante la meditación, debe aprender a dirigirlas en forma correcta, de la mente al cerebro, e interpretarlas con exactitud. El Maestro las comunica al alma del hombre. Luego el alma las plasma en la mente que se ha mantenido firme en la luz. y después la mente, a su vez, las formula en formas mentales, que luego son precipitadas al cerebro expectante y pasivo. De acuerdo al desarrollo mental y a la cultura del discípulo, así será su respuesta y el correcto empleo de la enseñanza que le ha sido comunicada.




  1. Sueños conectados con el plan Mundial, el plan solar y el esquema cósmico. Éstos podrán abarcar desde el cerebro mismo y las experiencias registradas por los mentalmente desequilibrados, hasta las enseñanzas inteligentes y mesuradas de los conocedores mundiales. La enseñanza le es comunicada al discípulo mundial y éste puede considerarla como una inspiración o un sueño de pro­funda significación. Debe recordarse que en ambos casos (en los mentalmente desequilibrados y en el discípulo entrenado) existe una condición similar, una línea directa que se extiende desde el alma al cerebro, la cual es así en ambos casos. Dichos sueños o ins­trucciones registradas indican un grado muy elevado de desarrollo evolutivo.

Un análisis de lo antedicho demostrará la complejidad del tema. El estudiante superficial, o la persona con inclinaciones místicas, tiende a creer que todos estos tecnicismos son de poca importancia. Con frecuencia alegan que la jerga ocultista y su información académica, no tiene valor alguno en lo que respecta al conocimiento divino. Afirman que es innecesario conocer los planos y las distintos niveles de conciencia, la Ley de Renacimiento y la Ley de Atracción; que es un esfuerzo innecesario impuesto a la mente humana estudiar el fundamento técnico de la creencia en la hermandad, o considerar nuestro remoto origen y posible futuro. Sin embargo, puede existir la posibilidad de que si los místicos, durante el transcurso de las épocas, hubieran reconocido estas verdades, tendríamos hoy un mundo mejor dirigido. Solo ahora están entrando estas fuerzas en actividad, las cuales conducirán a com­prender mejor a la familia humana, a comprender más inteligentemente el equipo humano y, por lo tanto, a realizar un esfuerzo para poner el vivir humano en concordancia con las verdades espirituales fundamentales. La actual lamentable situación mun­dial no se debe al desarrollo intelectual del hombre, como a menudo se afirma, sino al desarrollo de los inalterables efectos de causas originadas en el pasado de la raza ariana.


El mal engendra el bien; los malos efectos de la pereza mental del hombre pueden ser trasmutados. En el futuro servirá de tema de estudio; la humanidad es hoy suficientemente inteligente como para adquirir sabiduría, resultado de la amplia difusión de las verdades académicas, de las enseñanzas esotéricas y de su correcta interpretación por las mentes entrenadas de Occidente. El Oriente ha recibido dichas enseñanzas desde épocas remotas y ha hecho numerosos comentarios sobre ella -el trabajo de las mejores men­tes analíticas que el mundo ha conocido pero no ha empleado en forma masiva el conocimiento, y los pueblos de Oriente no se han beneficiado con ello. En Occidente será distinto, y ya se modifica e influencia el pensamiento humano en gran escala; está compe­netrando la estructura de nuestra civilización y oportunamente la salvará. Por lo tanto, no se deben temer los tecnicismos de la sabiduría, sino que debe buscarse la razón de la indeseable reacción contra ellos, en la inercia latente de las mentes místicas y en la baja vitalidad de toda la raza.
Esto me lleva al punto que deseo tratar: la extensa depresión que tan seriamente afecta a toda la humanidad. La vitalidad física de las razas humanas es muy baja o está siendo vapuleada para que esté en mejores condiciones, mediante la imposición de pensamientos e ideas. En lugar de extraer de las fuentes vitales almacenadas en el suelo, en el alimento, en el aire fresco y en las condiciones ambientales externas, los hombres comienzan a extraerla del cuerpo etérico mediante el efecto energetizante de dos cosas: de las ideas, tal como se las presentan, y así alinean la mente y el cerebro, estimulando incidentalmente el cuerpo etérico; del ímpetu de la masa o del contacto que impele al ente a ponerse en línea con la intención de las masas, abriendo en consecuencia los enormes recursos de la intención masiva. Esto le permite nutrir el cuerpo etérico, extrayendo del común centro etérico de poder, y está llevándose a cabo en las etapas iniciales, prácticamente en todos los países. Sin embargo, en el intervalo transcurrido entre el establecimiento de los medios para extraer a voluntad los recursos internos del estímulo vital y el cambio de antiguas condiciones, la masa humana no dispone de ninguna de las dos fuentes de sustento, disponibles para su ayuda, en consecuencia están desvitalizadas, temerosas y lo único que pueden hacer es estar alertas y esperar un futuro mejor para la próxima generación.
Durante este intervalo, se siente la enorme dificultad de la depresión, y constituye en la actualidad uno de los problemas más grandes que enfrenta la Jerarquía. ¿ Cómo aumentar la vitalidad de la familia humana?, ¿ cómo recuperar la antigua alegría de vivir, Ja agudeza de espíritu y la actividad eficiente que caracterizaba a las antiguas razas en los albores de la civilización, a fin de que desaparezca la depresión e infelicidad de la humanidad?
Esta posición muestra el reverso de los problemas que pre­senta el estímulo, y constituye la mayor dificultad en la vida mís­tica. De esto nos ocuparemos más adelante.
Hasta ahora no ha aparecido una solución que lo abarque todo, pero aparecerá inevitablemente; cuando ocurra vendrá como resul­tado directo de la actividad del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. El proceso será lento, pues la humanidad está entrando en lo que podría denominarse una larga convalecencia, que se llevará a cabo de tres maneras:


  1. Mediante el descubrimiento de recursos aún no utilizados y reservas vitales de fuerza, latentes en el mismo ser humano.




  1. La difusión de verdades como el poder de Ja buena volun­tad, por los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. El poder curativo de dichas realizaciones es inmenso.




  1. Por ciertas potencias y fuerzas externas que los miembros de la Jerarquía están ahora en proceso de invocar, a fin de ayudar a la humanidad.

Ahora hemos llegado a la parte más valiosa y práctica del estudio sobre los efectos que producen los siete rayos de energía, a medida que hacen sentir su presencia en el ente humano y, especialmente, cuando afectan al aspirante, al discípulo y al mís­tico. Durante las últimas tres décadas se ha escrito abundantemente sobre la patología del místico y los trastornos fisiológicos que acompañan a la experiencia mística, e igualmente se ha investigado en relación con las características neuróticas que a menudo se encuentran en la persona espiritualmente polarizada y con las condiciones inexplicables que parecen existir -mentales, emocio­nales y físicas- conjuntamente con el profundo conocimiento espiritual, los definidos fenómenos místicos y la elevada aspiración de hacer contacto con lo divino, condiciones que aumentan con gran rapidez. Por ejemplo, un mayor número de personas están llegando a ser clarividentes y clariaudientes y dichas reacciones al estímulo y manifestaciones de poderes innatos se consideran como evidencias de enajenación mental, fantasías, alucinaciones y, a veces, locura. Ciertos estados nerviosos que afectan a menudo los músculos y otras partes del cuerpo humano, oportunamente se sabrá que tienen su origen en el sobrestímulo; en lugar de aliviarlos (como se hace ahora) por medio del descanso, el empleo de soporíferos y otros tratamientos, se le deben enseñar al paciente métodos para disociarse temporariamente de la fuente de su poten­cia mística o espiritual; o se le puede enseñar cómo desviar estas fuerzas que afluyen en y a través de los distintos centros, a esos centros que puede manejar sin peligro, a fin de producir una distribución más equilibrada de la energía. También se le ense­ñará cómo aplicar la energía con eficacia, prestando servicio externo. Los distintos tipos de irritabilidad nerviosa y de neuritis se considerarán como síntomas del mal empleo dado a la energía disponible en el equipo humano, o a su indebido énfasis. Se descubrirá el origen de ciertos desórdenes, y se hallará que la dificultad radica en los centros más cercanos al particular órgano del cuerpo que parecería externamente responsable de la dificultad. Esto es notablemente verídico respecto a ciertos tipos de dificul­tadas cardíacas y tensiones cerebrales y, lógicamente, en todos los casos de hipertensión. Es verdad análogamente en lo que respecta al metabolismo del cuerpo que puede ser seriamente desequilibrado por el sobrestímulo del centro laríngeo, con sus consiguientes malos efectos sobre la glándula tiroides -esa glándula maestra que se relaciona con la trasferencia de las distintas fuerzas (del cuerpo) a la cabeza. Existen dos centros principales relacionados definiti­vamente con la trasferencia:




  1. El centro plexo solar, transfiere todas las fuerzas que se hallan abajo del diafragma a los centros que están arriba del mismo.




  1. El centro laríngeo, transfiere todas las fuerzas que están arriba del diafragma a los dos centros de la cabeza.

Tres aspectos están relacionados con el tema de las enferme­dades y dificultades de la vida mística, y sería bueno tenerlos presentes. Las personas que se ocupan de la educación y el entre­namiento de los niños, o del entrenamiento esotérico de discípulos y aspirantes del mundo, deberían estudiar el tema muy cuidado­samente, y también tratar de comprender las causa de la mayoría de los males nerviosos y de las condiciones patológicas que pade­cen las personas evolucionadas del mundo, más los problemas que surgen por el desarrollo prematuro de las fuerzas síquicas infe­riores, como también de las facultades superiores. Por lo tanto, el problema involucra a personas que se hallan en todas las etapas de desarrollo y deben ser consideradas desde el punto de vista de la actividad de la energía -sobre esto muy poco se ha hecho hasta ahora.


El primero de los tres aspectos citados podría explicarse de la manera siguiente: En la actualidad estamos pasando por un período de transición en que se retiran las antiguas energías y entran nuevas influencias de rayo. Estamos en tránsito hacia un nuevo signo zodiacal. Por lo tanto, el impacto de las nuevas fuerzas, además del retiro de las antiguas, es capaz de producir efectos claramente percibidos en la entera humanidad, en los místicos y, particularmente, en los aspirantes, y traerán reacciones muy defi­nidas, de las cuales nos ocuparemos al considerar la influencia que ejercen hoy los rayos en la Era acuariana. (Tratado sobre Siete Rayos, Tomo III y El Destino de las Naciones).
Segundo, el actual problema mundial, el temor y la profunda ansiedad, el dolor y el sufrimiento, tan prevalecientes, producen un resultado doble y mixto. Ambos resultados (y sus etapas inter­medias) son:


  1. La extroversión de la conciencia de la masa.




  1. La pronunciada introversión del individuo.

Por lo tanto tenemos un efecto masivo y otro individual y ambos deben ser tenidos muy en cuenta. Puede observarse el desarrollo de dicho proceso de exteriorización en el clamor y en la vehemencia y, a menudo, en la ruidosa sicología de los grandes movimientos y experimentos nacionales que actualmente se llevan a cabo en todo el mundo. Los individuos que pertenecen a estos países y prácticamente a todas las naciones, sufren, en forma simultánea, represiones necesarias (a veces por la fuerza), censura de la pala­bra y otras actividades restrictivas; la fuerza de las circunstancias los obliga a encerrarse en sí mismos y lo hacen tan intensamente que -si pudieran ver la actuación de las fuerzas como lo obser­vamos los que pertenecemos al mundo interno- se darían cuenta de los dos grandes movimientos que se llevan a cabo en los tres mundos del esfuerzo humano, como si fueran corrientes opuestas de fuerza:




  1. El movimiento dirigido hacia la extroversión o exteriorización de las grandes energías a las cuales responde la conciencia de las masas. Ella está siendo dirigida y forzada por la actividad desplegada de la energía de primer rayo, por eso actúa mayor­mente en el campo político y en el sector de la voluntad de la masa. En estas etapas iniciales observamos la evocación de la voluntad de las masas; es aún inculta, incipiente, versátil y fácil de persuadir, por la voluntad dirigida de un grupo que pueda demostrar en cualquier país poder suficiente para aca­parar la atención de la masa. Lo antedicho también puede lograrlo una personalidad dominante y poderosa. El resultado neto que se obtiene (desde un amplio punto de vista) es hacer surgir a la superficie la conciencia profundamente oculta y sumergida de las masas, una fuerza hasta ahora silenciosa, inexpresada y desorientada, que, sin embargo, constituye una potencia en la vida planetaria.



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