Psicología Esotérica II



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He aquí la clave del difícil problema del libre albedrío. Podría decirse que dentro de los límites de la sabia orientación del hombre inteligente existe el libre albedrío, en lo que concierne a la actividad del reino humano. Allí donde no existe actividad mental ni facultad para discriminar, analizar y elegir, no hay libre albedrío. Sin embargo, dentro de los procesos más vastos del Plan, incluyendo toda la evolución planetaria, no hay libre albedrío para el pequeño ente, el hombre, el cual está sujeto a lo que llamamos "actos de Dios", ante los cuales no tiene defensa, escapatoria ni elección. Esto encierra un indicio de la actuación del karma en el reino humano; el karma y la responsabilidad inteligente están inextricablemente tejidos y entretejidos.
Al finalizar nuestra discusión sobre los tres pasos, la Individualización, la Iniciación y la Identificación, que marcan el progreso del alma desde la identificación con la forma, hasta que ella misma y su propia identidad se pierden en una identificación más elevada con el Uno Absoluto, dirijamos nuestro pensamiento a ese punto, en tiempo y espacio, en que la conciencia espiritual se libera de todo tipo de percepción y diferenciación y también de la última sensación del yo, y se sumerge en esa sublime condición donde ya no existe el egocentrismo, tal como lo entendemos. Más adelante consideraremos las etapas en que el alma -impelida por sus cualidades peculiares de rayo- se apropia (para propósitos de la experiencia) de esas formas que pueden expresar y responder a los múltiples tipos de percepción divina.
Por lo tanto, se observará que existen aquí dos puntos de identificación en la larga experiencia del alma. Uno marca la etapa donde la forma, la materia, la sustancia, el tiempo y el espacio, son factores dominantes que aprisionan al alma dentro de su tipo de conciencia. Esto significa la identificación con la vida de la forma. El otro significa la identificación con todo lo que está fuera de la expresión de la forma y liberado de ella. Lo que ello pueda implicar está más allá del alcance de nuestra actual humanidad avanzada y es conocido en su verdadero significado sólo por esas grandes Existencias como el Cristo, el Buddha y Aquellos de análogo rango en la Jerarquía de Vidas. Las cualidades generadas y desarrolladas a través de la primera de estas identificaciones persisten y coloran la comprensión consciente, y debe recordarse que la experiencia adquirida en ella da por resultado la identificación final. Estas cualidades variarán de acuerdo al predominio de una u otra de las energías de rayo, pero, en las últimas etapas, no habrá conciencia de la cualidad o del tipo de rayo, sino simplemente un estado de Ser o vivencia que comprende la identificación con el Todo y, al mismo tiempo, "mantiene en solución" (si se puede usar un término tan inadecuado) todos los resultados de las identificaciones menores, las diversas diferenciaciones y distinciones y los variados instintos, impulsos e intuiciones de rayo. Las cualidades contenidas y expresadas y las posibles acciones, reacciones y percepciones, están siempre presentes y son susceptibles de volver a adquirirse a voluntad, pero todas se hallan bajo el umbral de la conciencia. Vivencia, Ser, Plenitud y Unidad, son las características que distinguen esta etapa altamente evolucionada, que es a su vez la base de ese ciclo evolutiva superior del cual nada sabemos, insinuado en el Tratado sobre Fuego Cósmico y en las referencias sobre los siete Senderos que se abren al adepto que ha pasado la quinta iniciación. La absorción en la Vida Una es lo que caracteriza a ese estado elevado de conciencia. Su principal característica consiste en liberarse de todo lo que significan las palabras forma y ego; de allí que muchas escrituras antiguas, cuando procuran considerar y explicar esta condición supranormal y superlativa, se ven forzadas a emplear negaciones y la denominada "doctrina de la negación". Sólo indicando lo que no es ese estado de condición o percepción, puede darse una idea de lo que esencialmente es. Estas negaciones (frecuentemente mal interpretadas por el lector occidental) son, por lo tanto, el resultado de la futilidad y lo inadecuado del lenguaje para expresar la Realidad como se conocía entonces.
Después de pasar las iniciaciones mayores, el estado de conciencia del adepto iluminado y liberado es tal, que el lenguaje sólo sirve para oscurecer e impedir la verdadera comprensión. La conciencia del iniciado es de naturaleza tan sublime que puede ser únicamente descrita en términos de liberación y negación, acentuando lo que no es. Es un estado donde no existe ni la cosa ni el ego, pues todo conocimiento egoico está reemplazado por un estado del Ser y de la conciencia, solamente susceptible de comprensión y expresión cuando la vida de la forma ya no es de utilidad para la perfecta vida espiritual. Es un estado en el que no existe individualidad, sin embargo, posee el conocimiento subconsciente y las adquisiciones de la experiencia individual. El centro de conciencia está tan lejos de cualquier identificación separada e individual, que desaparece totalmente ese factor particular y sólo la vida macrocósmica es comprendida sensible mente. Desde nuestro punto de vista actual, es un estado de inactividad, porque han desaparecido todas las reacciones individuales hacia la actividad de la materia, estado de ser que llamamos egoico, donde la Vida y la Mente ya no pueden ser impulsadas a la actividad por ninguno de los factores que hasta ahora han producido lo que hemos llamado actividad del alma y existencia de la forma.
Sin embargo, aunque la conciencia es distinta de todo lo conocido hasta ahora y sólo puede ser expresada en términos de negación, debe recordarse constantemente la verdad de que la percepción mayor debe incluir siempre a la menor. En consecuencia, todas las posibles acciones y reacciones, identificaciones y enfoques, percepciones y contactos, impulsos de rayo, acercamientos y alejamientos, y todas las posibles expresiones de la actividad y de las cualidades divinas. fenoménicas y no-fenoménicas, están incluidas en el estado del Ser, que es ahora el estado natural de la Existencia espiritual liberada e iluminada. Todas pueden recuperarse mediante la voluntad, respondiendo a una necesidad, pero el Ser espiritual no está ya sujeto o identificado con ellas. Cada una de las etapas del gran Sendero de Liberación o Iluminación que hemos considerado -Individualización, Iniciación e Identificación-, han llevado a la Vida o al hombre interno espiritual, de un punto a otro, de una cualidad a otra, de una realización a otra, de la apariencia fenoménica a la vida espiritual, de la percepción física a la percepción emocional sensoria y de allí a la separatividad y diferenciación mentales. Ha sido conducido del infierno al cielo, del cielo al Nirvana, de la vida condicionada del Ego personal a la del alma del grupo, y de allí al estado de liberación de la vida intuitiva pura. Ha pasado de la experiencia de la forma a esa completa liberación de todas las impresiones vibratorias que le corresponde demostrar a la naturaleza del Ser puro (separado de la existencia fenoménica). Pero, al mismo tiempo, nada se ha perdido de la capacidad o de la cualidad, o de la percepción sensoria. Esto está bellamente expresado en palabras en El Antiguo Comentario que se halla en los archivos de los Maestros.
"La cualidad de la vida se desvanece. Parpadea y se apaga. Sin embargo, los Benditos Seres revelan a voluntad esa cualidad. El color puro permanece.

"La naturaleza de la vida en la forma no aparece. Brilla por un momento, luego desaparece. Los Benditos Seres pueden tomar a voluntad una forma, pero todavía no son la forma.

"Los siete grandes rayos penetran en la vida manifestada. Son y sin embargo no son. Todo es y todo no es. Pero los Benditos Seres en cualquier momento pueden penetrar en la luz manifestada. Entonces llevan el poder del espíritu para satisfacer la necesidad expresada. La Luz no Los detiene; Su propósito no está aprisionado; Su voluntad no está subyugada. Aparecen y desaparecen a voluntad."
(Una expresión de esta verdad puede observarse en cada Luna llena del mes de mayo, en Tauro, cuando el Buddha se manifiesta para dar cumplimiento al Plan, bajo el imperioso mandato de su propia voluntad espiritual).
"Nada detiene a los Benditos Seres. Ni las deidades ni la forma; ni el deseo ni la mente; ni ninguna cualidad de la vida. Son la vida pura; el ser puro; la voluntad pura; el amor puro; la intención pura; esto y sólo parcialmente, es todo lo que el hombre no iluminado puede captar.

Los Benditos Seres no son, sin embargo son.

Los Benditos Seres no saben nada, sin embargo saben todo.

Los Benditos Seres no aman, sin embargo ofrecen amor divino.

Los Benditos Seres no recuerdan, sin embargo recapitulan todo.

Los Benditos Seres permanecen en estricto aislamiento, sin embargo pueden tomar una forma a voluntad.

Los Benditos Seres moran en el lugar elevado y sublime, sin embargo caminan frecuentemente sobre la tierra en la luz fenoménica.

Los Benditos Seres no se manifiestan por intermedio de la forma; sin embargo son todas las formas y todas las intenciones.


El Antiguo Comentario continúa luego en lo que podrían considerarse páginas, demostrando que los Benditos Seres no son nada y, sin embargo, son todo lo que existe; nada poseen, no obstante son en Sí Mismos la expresión de toda realidad; no habitan en parte alguna y sin embargo están en todas partes; han desaparecido, pero brillan en todo Su esplendor y pueden ser vistos. Se acumula una negación tras otra, sólo para ser rápidamente contradecida en un esfuerzo por demostrar cuán lejos de la forma, aunque la incluya, está la vida de los Benditos Seres. Esto termina con la maravillosa exhortación:
"Por lo tanto, regocíjate, oh peregrino, que vas en pos del Ser iluminado, porque ganancia y pérdida son lo mismo; la oscuridad y la luz revelan perpetuamente la Verdad; el amor y el deseo invocan eternamente a la Vida.

"Sólo desaparece el dolor. Sólo permanece la bienaventuranza -la bienaventuranza del verdadero conocimiento, del contacto real, de la divina luz, el Camino hacia Dios."


Tal el verdadero objetivo, irrealizable hasta ahora para nosotros. ¿ Qué es lo que tratamos de hacer? Recorremos el Sendero de la Liberación, y en él todo se desliza de nuestras manos; se nos despoja de todo y nos vemos, inevitablemente, forzados a desprendernos de la vida fenoménica y de la individualidad. Hollamos el Sendero de la Soledad y debemos en su oportunidad aprender que, esencialmente, no somos ni ego ni no ego. El completo desapego y la discriminación nos llevarán finalmente a una soledad tan completa que nos invadirá el horror de la gran oscuridad. Pero cuando se descorre este negro manto y la luz penetra nuevamente, el discípulo ve que todo lo que había obtenido y atesorado y luego perdido y alejado, ha sido restituido; pero con la diferencia que ya la vida no está aprisionada por el deseo. Recorremos el Sendero que lleva a la Cima de la Montaña del Aislamiento y descubrimos que es horrendo. En esa cima debemos llevar a cabo la batalla final contra el Morador en el Umbral, para descubrir también que eso es una ilusión. La alta cima del aislamiento y la batalla misma sólo son ilusiones y ficciones propias de la irrealidad, y el última bastión del antiguo espejismo y de la gran herejía de la separatividad. Entonces nosotros, los Seres Beatíficos, nos fusionaremos eventualmente en amor y comprensión con todo lo que existe. El aislamiento, etapa necesaria, es en sí una ilusión. Hollamos el Camino de Purificación y, poco a poco, se nos despoja de todo lo que apreciamos -la codicia por la forma, el deseo de ser amado y el gran espejismo del odio. Cuando desaparecen quedamos purificados y vacíos. La angustia de la vacuidad es el resultado inmediato, lo cual nos aferra y sentimos que el precio de la santidad es demasiado elevado. Sin embargo, permaneciendo en el Camino, todo el ser es repentinamente inundado de luz y amor, y se observa que dicha vacuidad constituye aquello a través de lo cual puede afluir la luz y el amor a un mundo necesitado. El ser purificado puede, entonces, habitar ese lugar donde moran los Benditos Seres y desde allí "iluminar el mundo de los hombres y de las deidades".
Existen cuatro senderos que se abren ante los discípulos del Señor del Mundo, y deben ser hollados antes de que se libere el Ser interno y el Hijo de Dios liberado pueda atravesar a voluntad lo que se denomina simbólicamente "los cuatro portales de la Ciudad de Shamballa" -esa ciudad del Altísimo Dios que está siempre impelida por la Vida de Quienes han logrado la liberación mediante la soledad, el desapego, la unidad aislada y la purificación. Comprender la nieta y el camino hacia ella es de valor en estos momentos, y los instructores de la humanidad tratan de estimular a los Hijos de Dios para que lo comprendan.
De acuerdo al tipo o cualidad de rayo, así será la reacción de la vida a las grandes etapas de Individualización, Iniciación e Identificación. Ésta es una conocida e importante verdad oculta, pero necesita ser considerada y meditada. Recordemos que estamos considerando las cualidades que rigen las apariencias y expresan la vida. Lo que en la literatura oriental se denomina "el Bendito Ser" se refiere a Aquel que expresa perfectamente cierta cualidad de rayo por medio de una apariencia fenoménica elegida y asumida a voluntad para el propósito de servir, pero no constituye una limitación ni mantiene prisionero al Bendito Ser, porque Su conciencia no está identificada con la apariencia fenoménica ni con la cualidad que expresa.
a. LA INDIVIDUALIZACIÓN Y LOS SIETE TIPOS DE RAYO
Describiremos la reacción de estos siete tipos de rayo en el proceso de la Individualización (proceso de identificación con la forma) mediante siete enunciados ocultistas que, si son correctamente comprendidos, proporcionarán la clave de la nueva sicología. Ellos personifican los principales impulsos, la cualidad nativa y la técnica de desenvolvimiento.
Primer Rayo:

"El Bendito Ser se introduce como una flecha en la materia. Destruye (o rompe) el camino por el cual podría volver. Se entierra en las profundidades de la forma.

Afirma: ‘Volveré. Mi poder es grande. Destruiré todos los obstáculos. Nada podrá impedir mi progreso hacia la meta. A mi alrededor yace lo que he destruido. ¿Qué debo hacer?'

La respuesta fue: ‘Pon orden en el caos, oh peregrino, en el camino de la muerte; éste es tu camino. Debes aprender a amar. Posees voluntad dinámica. La correcta destrucción para desarrollar el Plan deberá ser tu camino. Ajustándote al ritmo del planeta se liberará el oculto Bendito Ser y traerá orden'."


Segundo Rayo:

"El Bendito Ser construyó un arca. La construyó por etapas y la puso a flote en el seno de las aguas. Se ocultó profundamente y su luz ya no fue vista -únicamente se vio el arca flotando.

Se le oyó decir: ‘He construido, y construido sólidamente, pero estoy prisionero dentro de mi construcción. Mi luz está oculta. Sólo mi palabra surge. A mi alrededor yacen las aguas. ¿ Puedo volver al lugar de donde he venido? ¿Tiene la palabra suficiente poder para abrir ampliamente la puerta? ¿ Qué debo hacer?'

La respuesta fue: ‘Construye ahora un arca trasparente que pueda revelar la luz, oh Constructor del arca. Y por medio de esa luz revelarás el camino iluminado. El poder de construir nuevamente, el empleo correcto de la Palabra, y el uso de la luz -los cuales liberarán al Bendito Ser, profundamente oculto en el arca'."


Tercer Rayo:

"El Bendito Ser acumuló fuerza. Se ocultó detrás de un velo. Se envolvió dentro de ese velo, y ocultó profundamente su rostro. Nada podía ser visto excepto el movimiento y aquello que velaba. Dentro del velo estaba latente el pensamiento.

El pensamiento trasmitió: Detrás de este velo de maya Yo permanezco, el Bendito Ser, pero no revelado. Mi energía es grande y, por medio de mi mente, puedo desplegar la gloria de la divinidad. Por lo tanto, ¿cómo puedo demostrar esta verdad? ¿Qué debo hacer? Divago en la ilusión.

Se oyó la frase: ‘Todo es ilusión, oh Morador de las tinieblas. Sal a la luz del día. Despliega la gloría oculta del Bendito Ser, la gloria del Uno y Unico. La gloria y la verdad destruirán rápidamente aquello que ha ocultado la verdad. El prisionero puede liberarse. Rasgar el velo que ciega, enunciar claramente la verdad y practicar el bien, proporcionarán al Bendito Ser ese hilo dorado que lo liberará del laberinto de la existencia terrenal'."


Cuarto Rayo:

"El Bendito Ser se lanzó al combate. Vio la existencia como dos fuerzas bélicas y luchó contra ambas. Ceñido con la armadura de guerra, se detuvo en la mitad del camino y miró hacia los dos senderos. El fragor de la batalla, las diversas armas que aprendió a manejar, el deseo de no luchar, la emoción de descubrir que aquellos contra quienes luchaba eran sus hermanos, y él mismo, la angustia de la derrota y el himno de su victoria -todo esto lo abatió.

El Bendito Ser se detuvo e interrogó: ‘¿De dónde provienen la victoria y la derrota? ¿No soy acaso el Bendito Ser Mismo? Invocaré a los ángeles en mi ayuda'.

El sonido como de trompeta pregonó: ‘Levántate y lucha y reconcilia los ejércitos del Señor. No habrá batalla. Obliga a que cese el conflicto; invoca la paz para todos; haz de los dos un sólo ejército del Señor; que la victoria corone los esfuerzos del Bendito Ser armonizando todo. La paz está detrás de las energías bélicas'."


Quinto Rayo:

"El Bendito Ser ignoraba todo. Deambuló en profunda oscuridad espiritual. No halló explicación para este modo de vivir. Buscó entre los innumerables hilos que tejen la vestimenta del Señor y halló que había numerosos caminos que conducen al centro de la eterna trama. Las formas que tejen esa trama ocultan la divina realidad. Se extravío y lo embargó el temor.

Se preguntó: ‘Otra trama debe tejerse; otra vestimenta debe ser hecha. ¿ Qué debo hacer? Enséñame otra forma de tejer'. Respondió la Palabra en triple forma. Su mente respondió a la visión claramente evocada: -`La verdad está oculta en el Camino desconocido. El Ángel de la Presencia custodia ese Camino. La mente revela al Ángel y al portal. Manténte en esa Presencia. Levanta tus ojos. Entra por esa puerta dorada. Así el Ángel, que es la sombra del Bendito Ser, revelará el portal abierto, Ese ángel también debe desaparecer. El Bendito Ser permanece, pasa a través de eme portal y entra en la luz sublime'."
Sexto Rayo:

"El Bendito Ser captó la visión del Camino y lo siguió sin discriminar. La ira caracterizó sus esfuerzos. El camino conducía al mundo de la vida dual. Ocupó su lugar entre los pares de opuestos, y a medida que oscilaba como un péndulo entre ellos, obtenía fugaces destellos de la mente. Oscilaba en el medio cielo. Trató de oscilar hacia ese lugar radiante de luz donde estaba el portal en el Camino elevado. Pero siempre oscilaba entre los pares de opuestos.

Por último, se dijo a si mismo: ‘Parece que no puedo encontrar el Camino. Pruebo este camino y lo recorro con energía, siempre con el más vehemente deseo. Pruebo todos los caminos. ¿Qué debo hacer para encontrar El Camino?'

Un grito se oyó. Parecía venir desde lo profundo de su corazón: ‘Oh Peregrino que estás en el Camino de la vida sensoria, huella tú el camino medio iluminado. Pasa directamente entre los mundos duales. Busca esa estrecho camino medio. Te conducirá a la meta. Busca la firme percepción que conduce a la perseverancia. Adhesión al Camino elegido, e ignorancia de los pares de opuestos, conducirán a este Bendito Ser que se halla en el camino iluminado, a la alegría del éxito obtenido'."


Séptimo Rayo:

"El Bendito Ser buscó la senda que conduce a la forma, pero se asió firmemente a la mano del Mago. Trató de reconciliar al Peregrino, que era él mismo, con la vida de la forma. Se encontró en el mundo caótico y trató de poner orden en él. Se introdujo en las más recónditas profundidades y se sumergió en el caos y el desorden. No comprendía, sin embargo, se mantuvo asido a la mano del Mago. Procuró establecer ese orden que su alma anhelaba. Conversó con todo aquel que encontraba, aumentando su confusión. Habló al Mago de la manera siguiente: `Los Caminos del Creador deben ser buenos. Detrás de todo lo que parece ser, debe haber un Plan. Enséñame el propósito de todo esto. ¿Cómo puedo trabajar sumergido en la más profunda materia? ¿Dime lo que debo hacer?'

El mago dijo: ‘Escucha el ritmo de los tiempos, oh Trabajador del más lejano mundo. Observa la palpitación del corazón en todo lo que es divino. Retírate en el silencio y armonízate con el todo. Entonces aventúrate más allá. Establece el ritmo correcto; lleva el orden a las formas de la vida, que deben expresar el Plan de la Deidad'.

Este Bendito Ser se libera a través del trabajo. Debe demostrar su conocimiento del Plan, pronunciando esas palabras que evocarán a los constructores de las formas y, de este modo, crear lo nuevo’.”


Podría ser de valor si se resumiera en términos más simples y menos ocultos la significación de las anteriores estanzas esotéricas, a fin de expresar su verdadero significado en sucintas y concisas frases. Las estanzas no serán de valor si no imparten a los estudiantes de este Tratado, que pertenecen a distintos tipos de rayos, algún significado útil por el cual puedan vivir en forma más veraz.
El Espíritu individualizado se expresa a través de los diversos tipos de rayo mediante el:
Primer Rayo:

La centralización dinámica.

La energía destructora.

El poder egoísta.

El desamor.

El aislamiento.

La ambición de poder y autoridad.

El deseo de dominar.

La fortaleza y la propia voluntad expresadas,

que conducen a:

El empleo dinámico de la energía para desarrollar el Plan.

El empleo de las fuerzas destructoras a fin de preparar el camino para los Constructores.

La voluntad al poder con el fin de colaborar.

La comprensión del poder como la mejor arma del amor.

La identificación con el ritmo del Todo.

La extinción del aislamiento.


Segundo Rayo:

El poder de construir para fines egoístas.

La capacidad de sentir el Todo y permanecer apartado.

El cultivo de un espíritu separatista.

La luz oculta.

La realización del deseo egoísta.

El anhelo por el bienestar material.

El egoísmo y la subordinación de todos los poderes del alma a ese fin,

que conducen a:

La construcción inteligente de acuerdo al Plan.

La inclusicidad.

El anhelo por obtener la sabiduría y la verdad.

La sensibilidad al Todo.

La renunciación a la gran herejía de la separatividad.

La revelación de la luz.

La verdadera iluminación.

El empleo correcto del lenguaje por la sabiduría adquirida.
Tercer Rayo:

La manipulación de la fuerza por medio del deseo egoísta.

El empleo inteligente de la fuerza con un móvil erróneo.

La intensa actividad material y mental.

La aplicación de la energía como un fin en sí misma.

El anhelo de obtener gloria y belleza para objetivos materiales.

El sumergimiento en el espejismo, ilusión y maya,

que conducen a:

La manipulación de la energía, a fin de revelar la belleza y la verdad.

El empleo inteligente de las fuerzas para el desarrollo del Plan.

La actividad rítmica ordenada en colaboración con el Todo.

El deseo de obtener la correcta revelación de la divinidad y de la luz.

La adhesión a la correcta acción.

La revelación de la gloria y la buena voluntad.


Cuarto Rayo:

La confusa lucha.

La comprensión de lo que es superior e inferior.

La oscuridad que precede a la expresión de la forma.

El ocultamiento de la intuición.

El sentimiento de la desarmonía y de la colaboración con la parte y no con el todo.

La identificación con la humanidad, la cuarta Jerarquía Creadora.




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