Psicología Esotérica II



Descargar 1.74 Mb.
Página24/48
Fecha de conversión10.12.2017
Tamaño1.74 Mb.
Vistas1019
Descargas0
1   ...   20   21   22   23   24   25   26   27   ...   48

INTRODUCCIÓN

Lo que diré aquí debería despertar el interés general. Lo haré en forma simple, evitando términos técnicos de sicología acadé­mica y exponiendo los problemas sicológicos humanos en un léxico tan sencillo que pueda ser de real ayuda para muchos. Estos mo­mentos son muy difíciles, y a veces podrá parecer que los reajustes ambientales necesarios implican tantas dificultades y que el equipo resulta tan inadecuado para la tarea exigida, que se le pide a la humanidad realizar lo imposible. Es como si la estructura humana hubiera acumulado tanta incapacidad física, tanta tensión emo­cional y heredado tantas enfermedades e hipersensibilidad, que los hombres caen vencidos; es como si la actitud adoptada por el hombre hacia el pasado, el presente y el futuro, fuera de tal naturaleza que pareciera no tener razón de existir, ni algo que le sirviera de estímulo y tampoco de ayuda en la retrospección.


Verán por lo tanto que generalizo ampliamente. Para algunos no es aplicable esta generalización, pero si aún ellos se dedicaran a estudiar el equipo y los asuntos humanos y las condiciones socio­lógicas, estarían propensos a la duda y a veces a la desesperación. La vida es muy difícil en estos días, la tensión a la cual los hombres están sometidos es muy extrema, el futuro parece muy amenazador y la mayoría de los hombres son muy ignorantes y están enfermos y angustiados. Les presento este cuadro tenebroso al iniciar nuestro tema, a fin de no eludir ninguna cuestión ni describirles una situación ilusoria y tontamente optimista, ni bosquejar una fácil escapatoria que sólo nos introduciría más profun­damente en la oscura selva de la ilusión y del error humanos.
Sin embargo, si se dieran cuenta de las condiciones actuales conocerían su propia causa y su cura. Confíe. que cuando hayamos estudiado el problema sucintamente, pues comprendo que es todo lo que se puede hacer, habré podido mostrar una posible salida y hacerles sugerencias tan prácticas que la luz aparecerá en la densa oscuridad, el futuro será promisorio y el presente tendrá muchas experiencias que los conducirán a un mejoramiento y a una mayor comprensión.
La ciencia más importante en la actualidad es la Sicología; ciencia que está todavía en su infancia, pero tiene en sus manos el destino de la humanidad y el poder (correctamente desarrollado y aplicado) de salvar a la raza. La razón de su grandeza y utilidad reside en el hecho de que pone el énfasis sobre la relación del ente con el todo, el medio ambiente y los contactos; estudia el equipo y el mecanismo del hombre para establecer ese contacto, y trata de lograr correcta adaptación, integración y coordinación y la liberación del individuo para que viva una vida útil de realización y servicio.
Algunas de las dificultades que se deben encarar a medida que se analizan las conclusiones a que llegan numerosas escuelas de sicología, consisten en que han fracasado en relacionar los incontables puntos de vista que posee cada una. Dentro de los límites de esta ciencia existen las mismas separaciones, incluso los antagonismos que imperan en el individuo o en el campo reli­gioso. Allí no existe la síntesis, ni la habilidad para relacionar entre sí los resultados, pero existe la tendencia a sobrestimar un aspecto de la verdad comprobada, excluyendo otros aspectos igual­mente importantes. Se considera la debilidad o debilidades, más sobresalientes en el equipo de un individuo o en la presentación de su vida (y también en las del grupo u orden social), excluyendo y hasta negando otras debilidades no tan evidentes pero que igualmente incapacitan. El prejuicio, basado en el entrenamiento escolástico partidista, frustra a menudo la perspectiva, de manera que la debilidad en el equipo del mismo sicólogo anula sus esfuer­zos para ayudar al paciente. El fracaso demostrado por la educa­ción actual, al considerar al hombre como un todo o al no tener en cuenta la expansión de la actividad de un centro integrador, punto central de conciencia y factor determinante dentro del mecanismo de aquel a quien se debe ayudar para que se adapte a su condición de vida -esto sobre todo-, es responsable de la mayor parte de las dificultades. La afirmación de la actitud puramente materia­lista y científica que reconoce sólo lo definitivamente comprobado, lo que puede ser probado por la aceptación de una hipótesis inmediata, ha ocasionado mucha pérdida de tiempo. Además cuan­do la imaginación creadora pueda nuevamente ser liberada en cada sector del pensamiento humano, saldrán a la luz muchas cosas nuevas que, en la actualidad, sólo las aceptan quienes tienen inclinación religiosa y mentes precursoras. Uno de los primeros campos de investigación que se beneficiará con esta liberación será el de la sicología.
Lamentablemente, la religión organizada es muy culpable de ello, debido al fanático énfasis puesto sobre pronunciamientos doctrinarios; el castigo impuesto a quienes no aceptan sus dictados sólo ha servido para entorpecer el acercamiento humano a Dios y a la realidad. La indebida importancia dada a lo inaccesible y el hecho de cultivar el sentido del pecado en el transcurso de los siglos, ha conducido a condiciones muy desastrosas, a conflictos internos que han distorsionado la vida, a la morbosidad, a las actitudes sádicas, a justificar las propias virtudes y a la desesperación final que es la negación de la verdad.
Cuando la correcta educación (la verdadera ciencia de adap­tación), la verdadera religión (el cultivo del sentido de la divini­dad) y el correcto desarrollo científico (la correcta apreciación de la forma o de las formas, por medio de las cuales se revela la vida subjetiva de la divinidad) puedan ser puestas en correcta relación entre sí, complementando recíprocamente sus conclusiones y es­fuerzos, tendremos hombres y mujeres entrenados que habrán desarrollado todas las partes de su naturaleza. Serán simultánea­mente ciudadanos del reino de las almas, miembros creadores de la gran familia humana y animales sanos, con un cuerpo animal tan desarrollado que proporcionará el instrumento necesario en el plano externo de la vida para la revelación divina, humana y animal. Esto tendrá lugar en la nueva Era venidera, y hoy los hombres se están preparando consciente o inconscientemente para ello.
Clasificaremos los problemas de sicología en los siguientes grupos:


  1. Los Problemas de la Separatividad, conducen frecuentemente al sinnúmero de caminos de escape que constituyen la mayoría de los complejos modernos.




  1. Los Problemas de la Integración, causan muchas dificultades a las personas más evolucionadas.




  1. Los Problemas Hereditarios, raciales, familiares, etc., que implican los problemas de las enfermedades heredadas, con la consiguiente incapacidad del individuo.

Expondré muy poco respecto a este tercer grupo. Mucho no se puede hacer, excepto dejar que el tiempo y una mayor sabiduría resuelvan gran parte del problema, conjuntamente con el esfuerzo realizado para aliviar al individuo afectado, suplir la deficiencia glandular, entrenarlo para que se controle a sí mismo, si es posible, y llevar el vehículo físico al máximo grado de desarrollo factible dentro de ciertos límites. Se aproxima el momento en que cada niño, en los primeros años, será sometido a ciertas pruebas y a hábiles cuidados, a fin de que el mecanismo de contacto sea lo más útil posible, adaptable y sano. Les recordaré aquí que ningún equipo físico puede ser llevado más allá de determinado grado de desarrollo en una vida -grado determinado por la etapa alcanzada en el proceso evolutivo, por los factores raciales, la cualidad de la naturaleza sutil o subjetiva, la experiencia pasada, el contacto con el alma (distante, cercano o realizado) y por el equipo mental.


Para la correcta comprensión de nuestro tema y la forma de tratarlo, desearía exponer cuatro proposiciones fundamentales:


  1. Que, en tiempo y espacio, el hombre es esencialmente dual, posee un alma y un cuerpo, una vida inteligente y una forma, una entidad espiritual y un mecanismo de contacto -la na­turaleza corpórea mediante la cual esa entidad se hace cons­ciente de mundos fenoménicos y estados de conciencia de naturaleza distinta de los de su propio nivel de conciencia.




  1. Que esta naturaleza corpórea está constituida por una forma física externa, por la máxima vitalidad o cuerpo etérico (que la ciencia va reconociendo hoy rápidamente), por el cuerpo sensorio emocional y de deseos y por h mente. A través del cuerpo físico se hace contacto con el circundante mundo tan­gible; mediante el cuerpo vital llegan los impulsos que produ­cen orientación y actividad en el plano físico; mediante el vehículo sensorio, la naturaleza astral o emocional origina el conjunto de deseos e impulsos que dirigen al hombre, aún no evolucionado o común, y se los denomina también impulsos o vida de deseos del individuo; a través de la mente llega con el tiempo la comprensión inteligente y la vida es dirigida por el propósito y la planificación, en vez del deseo.




  1. Que el desarrollo humano se efectúa por una serie de inte­graciones, de procesos de coordinación o síntesis, implicando (especialmente cuando la inteligencia comienza a controlar) el sentido de separación o dualidad. Estas integraciones, en lo que se refiere a la humanidad, subyacen en un pasado lejano, tienen lugar en la actualidad y lo tendrán en el futuro.


Integraciones Pasadas.

Entre los cuerpos animal y vital.

Entre ambos y la naturaleza sensoria de deseo.

Entre estos tres y la mente concreta inferior.


Integraciones Presentes.

Entre los cuatro aspectos mencionados, produciendo así una personalidad coordinada.


Integración Futura.

Entre la personalidad y el alma.


Existen otras integraciones superiores a las cuales no me referiré aquí. Se alcanzan mediante los procesos de la iniciación y el servicio. Debe recordarse que en la historia racial han tenido lugar en forma inconsciente, muchas de estas integraciones como resultado del estímulo de la vida, del impulso evolutivo, de los procesos normales del vivir, de la experiencia por medio del con­tacto con el medio ambiente y también de la satisfacción, que conduce a la saciedad de la naturaleza de deseos. Pero llega un momento en el desarrollo racial, como en las vidas de los indivi­duos, en que el ciego proceso de la pasividad evolutiva se convierte en un viviente esfuerzo consciente, y es exactamente en este punto donde se halla la humanidad hoy. De allí la comprensión del pro­blema humano en términos de la sicología moderna; el sufrimiento tan ampliamente extendido de los entes humanos en todas partes; el esfuerzo que debe realizar la educación moderna, y de allí también la aparición en amplia escala en todos los países, del creciente número de tres tipos de personas, los que:


  1. son conscientes de la separación;

  2. están realizando la integración con mucho sufrimiento y grandes dificultades, más

  3. esas personalidades o individuos integrados, que son domi­nadores.




  1. Que al mismo tiempo y en todos los países, hombres y muje­res están logrando una síntesis aún más elevada: la síntesis del alma y del cuerpo. Esto da un sentido del destino indivi­dual y racial; un sentido del propósito y del plan. Trae tam­bién el desarrollo de la intuición (la sublimación del intelecto, así como éste fue la sublimación de la naturaleza instintiva) y el consiguiente reconocimiento de las ideas e idealismos elevados y de esas verdades fundamentales que, cuando se difundan entre las personas reflexivas del mundo, producirán grandes cambios mentales y materiales, con su corolario tran­sitorio de disturbios y caos, experimento, destrucción y re­construcción.

La humanidad proporciona un campo cultural para todos los tipos, por ejemplo, los que en la actualidad expresan pasadas integraciones y están en proceso de convertirse en seres humanos pensantes. Las dos integraciones anteriores, entre el cuerpo vital y la forma física, y entre ambas y la naturaleza de deseo, no están representadas. Son universales y están bajo el umbral de la actividad consciente y muy atrás en la historia racial. El único campo en que puede estudiárselos es recapitulando la historia infantil, donde se puede ver con toda claridad el poder de moverse y respon­der al mecanismo sensorio y el de expresar los deseos. Lo mismo puede constatarse en las razas primitivas y salvajes. Pero la terce­ra etapa de integración, la del gradual desarrollo mental, se está llevando a cabo a grandes pasos y puede ser y está siendo estu­diada muy cuidadosamente. La educación moderna se ocupa en la actualidad casi exclusivamente de esta etapa, y cuando los edu­cadores dejen de entrenar las células del cerebro o de tratar la evocación de la memoria ~ también de considerar al cerebro y a la mente como una misma cosa, y aprendan a diferenciarlos, se harán grandes progresos. Cuando el niño reciba entrenamiento para controlar la mente, cuando se enseñe a esa mente a dirigir la naturaleza de deseos y el cerebro dirija el vehículo físico desde el nivel mental, entonces veremos a estas tres integraciones reali­zadas con precisión y rapidez. Entonces se prestará atención a la integración de la personalidad, de manera que los tres aspectos funcionen como una unidad. Tenemos por lo tanto:




  1. El estado infantil, en el cual se llevan a cabo las tres primeras integraciones, y el objetiva del procedimiento de la educación será efectuar esto con la mínima dificultad.




  1. El estado humano, que trata de la integración de todos los aspectos en una personalidad funcionante, autoconsciente y autodirigida.




  1. El estado espiritual, concierne a la integración de la perso­nalidad con el alma, evocando así la conciencia del Todo. Cuando esto se haya realizado, la conciencia grupal será agre­gada a la autoconciencia; éste es el segundo gran paso en el camino hacia la conciencia de Dios.

La dificultad reside hoy en que tenemos, en todas partes, personas que se hallan en diferentes etapas del proceso integrador; todas se hallan en un “estado de crisis” y proporcionando, por lo tanto, los problemas de la sicología moderna.


Estos problemas pueden clasificarse en forma precisa en tres grupos principales:


  1. Los Problemas de la Separatividad. son a su vez de dos tipos:




  1. Los problemas de integración.

  2. Los que surgen de un sentido de dualidad.

Este sentido de dualidad, resultado de la separación realizada, abarca desde las dificultades de la doble personalidad que sufren tantas personas, hasta las del místico, por su énfasis puesto en el que ama y el amado, en el que busca y el buscado, en Dios y Su hijo.




  1. Los Problemas de la Integración producen la mayoría de las dificultades de las personas más evolucionadas.




  1. Los Problemas del Estímulo surgen como resultado de una síntesis e integración logradas, produciendo, en consecuen­cia, una desacostumbrada afluencia de energía, la cual puede expresarse como desmedida ambición, sentido de poder, deseo de influencia personal, o como poder y fuerza verdaderamente espirituales. Sin embargo, en todos los casos es necesaria una comprensión y manejo cuidadoso de los fenómenos resultantes.

De estos problemas además surgen:




  1. Los Problemas Mentales. Aparecerán ciertos complejos defi­nidos cuando se haya logrado integrar la mente con los tres aspectos inferiores y será útil reflexionar sobre ello.




  1. Las Enfermedades de los Místicos. Conciernen a esas actitu­des de la mente, a las complejas ideas y “empresas espiritua­les” que afectan a quienes se inclinan al misticismo o se dan cuenta del dualismo espiritual, al cual se refirió San Pablo en la Epístola a los Romanos.

“Sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido bajo el pecado.

Porque lo que hago no lo entiendo, pues el bien que quiero no hago; sino hago lo que aborrezco.

Y si hago lo que no quiero, consiento que la ley es buena.

De manera que no soy yo quien lo hace sino el pecado que mora en mi.

Porque sé que en mí (es decir en mi carne) no mora el bien, porque en querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.

Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mi.

Así que, queriendo hacer el bien, descubro la ley: que el mal está en mi.

Porque según el hombre interno, me deleito en la Ley de Dios.

Mas veo otra ley en mis miembros rebelándose contra la ley de mi mente y me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.



Miserable de mí. ¿ Quién me librará de este cuerpo de muerte?» (Romanos VII, 14-24.)
Estas dificultades exigirán una mayor dedicación a medida que la raza vaya hacia la integración de la personalidad, y una vez lograda hará contacto con el alma.
Por lo tanto verán cuán amplio e importante es nuestro tema. También observarán que gran parte de nuestras enfermedades nerviosas, inhibiciones, represiones, sumisiones, o sus aspectos in­versos, se relacionan con este proceso de síntesis o fusiones sucesivas.
Aquí deberíamos referirnos a dos puntos: Primero, que cual­quier consideración sobre el ser humano -lo consideremos sim­plemente como un hombre o como un ente espiritual- tratamos en realidad con un conjunto muy complejo de energías diferencia­das, a través de las cuales y en ellas, actúa la conciencia. En las primeras etapas, esta conciencia no es más que una percepción vaga y difusa, indefinida, no identificada, libre de cualquier defi­nido enfoque de la atención. Posteriormente despierta, percibe y centra su enfoque en el plano de los deseos egoístas y en su satisfacción. A esto lo denominamos en forma genérica “vida de deseo”, con su felicidad objetiva y personal, que conduce eventual­mente al deseo consumado, deseo cuya consumación ha sido pos­tergada hasta después de la muerte, que denominamos cielo. Después (cuando la mente se integra con otros aspectos más desarrollados), tenemos el surgimiento de una entidad definidamente autoconsciente, y viene a la actividad un ser estrictamente humano, caracterizado por la inteligencia. Continúa poniendo su atención en la satisfacción del deseo, pero es el deseo de saber y el anhelo de comprender, por medio de la investigación, el discer­nimiento y el análisis.
Finalmente, llega el período en que se íntegra la personalidad, donde existe la voluntad de poder y la autoconciencia se dirige a dominar la naturaleza inferior con el fin de dominar el medio ambiente, a otros seres humanos en menor o mayor número, y a las circunstancias. Cuando esto ha sido captado y comprendido se enfoca la atención en el reino de las energías superiores, y el factor alma llega a ser acrecentadamente activo y prominente, dominando y disciplinando a la personalidad, dándole una nueva interpretación a su medio ambiente y produciendo una síntesis, desconocida hasta entonces, entre los dos reinos de la naturaleza -el humano y el espiritual.
A través de todos estos procesos vemos la unión de muchos tipos de energía, todos caracterizados por determinada cualidad que -cuando se relacionan entre sí- producen, ante todo, un período de caos, anarquía y dificultad. Luego viene un período de síntesis y de actividad organizada donde se expresa más plena­mente la divinidad. Durante largo tiempo habrá necesidad de reconocer la energía y su correcto empleo.
Segundo, quiero dejar establecido que estas energías internas hacen contacto por intermedio del cuerpo vital o etérico, com­puesto por corrientes de energía que actúan a través de siete puntos focales o centros de fuerza del cuerpo etérico. Estos centros de energía están muy cerca de, o relacionados con los siete princi­pales sistemas de glándulas:


  1. La pineal.

  2. La pituitaria.

  3. Las tiroides y paratiroides.

  4. La timo.

  5. El páncreas.

  6. Las adrenales.

  7. Las gónadas.

Estos centros son:




  1. El coronario.

  2. El ama.

  3. El laríngeo.

  4. El cardíaco.

  5. El del plexo solar.

  6. El de la base de la columna ‘vertebral.

  7. El sacro.

Dichos centros están íntimamente relacionados con el sistema endocrino y lo determinan y condicionan de acuerdo con la cuali­dad y la fuente de energía que fluye a través de ellos. Esto lo he tratado extensamente en otros libros, por lo tanto, no me extenderé más, excepto para llamarles la atención sobre la relación que existe entre los centros de fuerza en el cuerpo etérico, los procesos de integración, que llevan a la actividad un centro tras otro, y el control eventual que ejerce el alma después de obtener la unifi­cación total de la personalidad.


Sólo cuando los sicólogos modernos agreguen, al maravilloso conocimiento que ya poseen sobre el hombre inferior, una inter­pretación occidental de la enseñanza oriental referente a los cen­tros de fuerza mediante los cuales han de expresarse los aspectos subjetivos del hombre -inferior, personal y divino-, resolverán el problema humano y llegarán a una comprensión de la técnica de desarrollo e integración, que conducirá a una comprensión inteligente, a una sabia solución de las dificultades y a una correcta interpretación de las particularidades que enfrentan fre­cuentemente. Cuando a ello se agregue un estudio de los siete tipos principales de sujetos, la ciencia de la sicología dará otro paso que la hará oportunamente más útil como instrumento esen­cial en la técnica del perfeccionamiento humano. También ayudará grandemente el estudio de la astrología, desde el punto de vista de los contactos de las energías, de las líneas de menor resistencia, como influencias y características determinantes del tipo de ente en consideración. No me refiero aquí a la confección de un horós­copo con el objeto de descubrir el futuro o determinar una acción. Este aspecto de la interpretación astrológica será cada vez menos útil a medida que los hombres vayan adquiriendo el poder de controlar y regir sus astros y así dirigir sus propias vidas. Me refiero al conocimiento de los distintos tipos astrológicos, sus características, cualidades y tendencias.
Teniendo presente el análisis realizado anteriormente de los diversos aspectos del ser humano que -durante el proceso evolu­tivo- se fusionan gradualmente en una personalidad integrada, recuérdese que la fusión efectuada y los cambios realizados son el resultado del continuo cambio de la conciencia, que va siendo acrecentadamente incluyente. No tratamos aquí principalmente del aspecto forma, sino de conocer conscientemente al morador del cuerpo. En esta zona residen nuestros problemas, y de esta con­ciencia en desarrollo, debe ocuparse principalmente el sicólogo. Desde el punto de vista del alma omnisciente, la conciencia es limitada, confusa, excluyente, autocentrada, desviada, errática y, en las primeras etapas, engañosa. Sólo cuando los procesos de desarrollo han sido llevados a un punto relativamente elevado y comienza a aparecer la percepción de la dualidad, entonces se en­frentan los verdaderos problemas, las mayores dificultades y peli­gros, y el hombre se da cuenta de su situación. Antes de ello, las dificultades son distintas y giran casi totalmente alrededor del equipo físico y tienen conexión con la lentitud de las reacciones vitales y los deseos inferiores de la naturaleza animal. En esa etapa el ser humano es, en gran parte, un animal, y el hombre consciente está profundamente oculto y aprisionado. El principio vida y el anhelo dominan y la naturaleza instintiva controla. El plexo solar es el asiento de la conciencia; la cabeza y el cerebro se hallan inactivos.



Compartir con tus amigos:
1   ...   20   21   22   23   24   25   26   27   ...   48


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos