Psicología Esotérica II


LEY EFECTO EFECTO REACCION CUALIDAD



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LEY EFECTO EFECTO REACCION CUALIDAD

1. Sacrificio. Salvadores del Mundo. Muerte deliberada Amor al Salvador Altruismo

El Cristo “Muero todos los días” Deseo de seguirlo

Unidad en el Plano Físico Las Masas

2. Impulso. Religión Mundial Iglesias Amor a las Ideas Devoción

Magnético. Mundial. Organizaciones Filosofía Idealismo

Escuelas de

pensamiento.

Unidad Etérica o Vital. Los Aspirantes

3. Servicio. Actividad Humanitaria La Cruz Roja Amor a la Humanidad Simpatía

y activi­dades afines. Compasión

Unidad Astral. Los Probacionistas

4. Repulsión. La lucha contra el mal Cruzadas de todo tipo Amor al Bien Discriminación



Unidad Mental Los Discípulos

5. Progreso Nuevos Grupos. Nuevo Grupo de Amor a la Síntesis Inclusividad

Grupal Servidores del Mundo
Unidad del Alma Iniciados.
6. La Ley para ampliar la Respuesta.
Ahora podemos dedicarnos brevemente a la sexta y séptima leyes y las trataremos en conjunto. Las otras cinco leyes actua­ron definidamente en el plano físico. Los efectos o las consecuen­cias de los impulsos que están detrás de ellas, producen el desa­rrollo del propósito del Altísimo y pueden ser reconocidos en el plano fenoménico. Todos pueden serlo, pero la percepción cons­ciente de la humanidad en la actualidad es tal, que sólo en cinco casos se ha podido observar el efecto que producen estas leyes, y únicamente por los aspirantes mundiales más avanzados, porque sólo los discípulos e iniciados pueden comenzar a percibir tenue­mente los efectos de las leyes sexta y séptima, pero nadie más en la actualidad.
Estas dos leyes no son susceptibles de ser interpretadas como las anteriores, porque sólo quienes son iniciados o están prepa­rándose para la iniciación, pueden empezar a comprenderlas. Es necesaria la iluminación, resultado de la iniciación, antes de po­der llegar a la idea que está detrás de estas manifestaciones del propósito. Por lo tanto, no perderemos tiempo en tratar La Ley para expandir la Respuesta o La Ley de los Cuatro Inferiores, y sólo transcribiré dos antiguas estanzas que tendrán gran signifi­cado para el iniciado, pero para el lector y el estudiante comunes únicamente serán palabras resonantes y frases simbólicas sin sen­tido.
“El Sol, en toda su gloria, ha despuntado y ha lanzado sus rayos hacia el cielo de Oriente. La unión de los pares de opuestos produce, en los ciclos de tiempo y espacio, nubes y brumas. Ellas ocul­tan una grandiosa conflagración...

“Se produce el diluvio. El arca flota libremente. . . las llamas devoran. Los tres están libres; entonces nuevamente las brumas en­vuelven.

“Por sobre las nubes de la tierra brilla un signo... Sólo el ojo de la visión puede verlo. Sólo el corazón en paz puede escuchar el trueno de la Voz que surge desde las oscuras profundidades de la nube. Sólo la comprensión de la Ley que eleva y exalta puede en­señar al ‘hombre del fuego y al hijo del agua’ a penetrar en la bruma. Desde allí asciende a la cima de la montaña y nuevamente se libera.

“La triple libertad obtenida nada tiene que ver con la tierra, el agua o el fuego. Es la liberación de triple naturaleza, que da la bien­venida al hombre que pasa libremente de la esfera de la tierra al océano de la esfera acuosa y de allí al suelo ardiente del sacrificio. El sol acrecienta el fuego, disipa la bruma y seca la tierra, y así se realiza el trabajo.”


7. La Ley de los Cuatro Inferiores.
“Partieron cuatro hijos de Dios. Pero sólo uno regresó. Cua­tro Salvadores se fusionaron en dos, luego ambos se convirtieron en el Uno.”
Estas dos escrituras antiguas -una mística, la otra oculta- nada significan para muchas mentes, y esto puede ser compro­bado fácilmente. Por lo tanto, de nada sirve considerarlas más minuciosamente. Aún no ha llegado el momento. Fueron dadas porque contienen un poder magnético que ayudará a estimular la comprensión.
Estamos hoy en vísperas de grandes acontecimientos. La hu­manidad sigue su camino con renovado impulso. Ya no está en la encrucijada, sino que ha hecho decisiones irrevocables y la raza se encamina por un sendero que la conducirá oportunamen­te a la luz y a la paz. Hallará su camino hacia “la paz que tras­ciende toda comprensión”, porque será una paz independiente de las condiciones externas, y no se basará en lo que la actual huma­nidad define como paz. La raza tendrá la paz de la serenidad y de la alegría -la serenidad basada en la comprensión espiritual, y la alegría que no la afectarán las circunstancias. Alegría y sere­nidad no son una condición astral sino una reacción del alma. Estas cualidades no son el resultado de la disciplina de la natura­leza emocional, sino la reacción natural y automática del alma y la recompensa por haber logrado un alineamiento definitivo. Estas dos cualidades del alma, serenidad y alegría, indican que el alma, el ego, el Uno, que permanece solo, controla o domina a la personalidad, las circunstancias y todas las condiciones ambien­tales de la vida en los tres mundos.

III. Los Cinco Grupos de Almas

Ahora iniciaremos el estudio de los cinco grupos de almas. A fin de clasificar y comparar, dividiremos a la humanidad te­rrestre en los siguientes grupos:


1. Egos lemurianos nuestra verdadera Humanidad te­rrestre.

2. Egos que aparecieron en la Atlántida.

3. Egos de la cadena lunar provenientes de la Luna.

4. Egos provenientes de otros planetas.

5. Egos raros y avanzados que esperan encarnar.
Consideraremos brevemente un tema que para el sicólogo y el estudiante comunes, que no están familiarizados con las ense­ñanzas y los términos ocultistas, podrán parecerles ilusorios e ininteligibles. La razón de esto se debe a que estamos tratando el origen de las almas que se expresan mediante seres humanos, los yoes que actúan a través de la forma y son intangibles y -hablan­do científicamente- no pueden ser verificadas. Sólo pueden ser inferidas por quienes aceptan los presentimientos, deducciones y conclusiones que no pueden ser verificadas con el tipo de equipo humano empleado ahora. La sicología moderna, generalizando, considera al alma de diversas maneras:


  1. Que no existe, y lo único evidente y comprobable es el meca­nismo inteligente.




  1. Que constituye la suma total de las reacciones conscientes de las células del cuerpo, en otras palabras, la sensibilidad del organismo.




  1. Que es un yo que evoluciona gradualmente, imparte vida y a medida que transcurre el tiempo imparte percepción; consi­dera que el cuerpo lo condiciona y que es un producto de la evolución de ese cuerpo durante las edades. Sin embargo, afirma que no existe en seres humanos de tipo inferior; que posiblemente sea inmortal, pero eso no se lo puede comprobar y no se lo considera un hecho.




  1. Que es un yo definido, una entidad, que anima un cuerpo, actúa en distintos niveles de la conciencia humana y posee continuidad, inmortalidad y potencialidad.

La enseñanza ocultista acepta estas hipótesis como correctas, pero relativas en tiempo y espacio y se refieren a las diferentes formas de vida divina y a los distintos aspectos de esas formas. Hoy nos abocamos a la enseñanza oculta, correcta o errónea, y nuestras premisas y conclusiones pueden ser establecidas en las siguientes proposiciones:




  1. Cada ser humano, en encarnación o no, es un “fragmento de la divinidad” y una avanzada de la conciencia divina, actuando en tiempo y espacio para expresarse.




  1. Todas estas almas, yoes o seres humanos, se hallan, como hemos visto, en una de las siete emanaciones de la energía espiritual que surge de Dios al comenzar una era de actividad creadora y vuelven a la fuente de donde emanaron cuando ese ciclo particular ha terminado.




  1. En el intervalo de la emanación y absorción, estas almas pasan a través de diversas experiencias, hasta el momento en que pueden “brillar en toda su exacta verdad”.




  1. Se las denomina, como se ha expuesto, en el Tratado sobre Fuego Cósmico, (pág. 680).

  1. Lotos de revelación.

  2. Lotos perfumados.

  3. Lotos radiantes.

  4. Lotos cuya flor está por abrirse.

  5. Lotos cerrados y sellados.

  6. Lotos incoloros.

  7. Lotos en capullo.




  1. Estas almas, que cíclicamente adoptan distintas formas de vida en el largo proceso evolutivo, llegan con el tiempo a una exis­tencia plena y autoconsciente, lo cual significa que son auto­determinadas, autocondicionadas y autoconscientes. También son conscientes de, y responden a su medio ambiente.




  1. Una vez obtenida esta percepción consciente, el progreso es más rápido. Debe tenerse en cuenta que muchos seres huma­nos no poseen dicha percepción. Las agrupaciones que surgen de esta percepción (manteniendo nuestras ideas dentro del radio de la familia humana) son:




  1. Las almas que viven, pero su conciencia está dormida. Es­tos seres humanos aletargados, tienen un grado muy infe­rior de inteligencia y la percepción de sí mismos y de la vida es tan tenue y nebulosa que sólo las formas más inferiores de la existencia humana entran en esta catego­ría. En forma racial, nacional y tribal no existen como tipos puros, sino que ocasionalmente nacen en los bajos fondos de las grandes ciudades. Son como una reversión y nunca nacen entre los salvajes, nativos o campesinos.




  1. Las almas que son simplemente conscientes del plano físico y de las sensaciones. Estas personas son lentas, inertes e inarticuladas; el medio ambiente les trae confusión, pero los acontecimientos no las perturba tanto como a los tipos más avanzados y emocionales. No tienen sentido del tiem­po ni del propósito; muy raras veces pueden estar prepa­radas mentalmente y pocas veces demuestran capacidad alguna. Si se las dirige pueden hacer trabajo de pico, de pala y de acarreo; comen, duermen y procrean, siguiendo los instintos naturales del cuerpo animal. Sin embargo, aún no han despertado emocionalmente y mucho menos mentalmente. Son individuos raros y existen miles de ellos en nuestro planeta. Pueden ser reconocidos por su total incapacidad para responder al entrenamiento emocional y mental y a la cultura.




  1. Las almas que comienzan a integrarse y están emocional y síquicamente despiertas. En ellos, lógicamente, está des­pierta la naturaleza animal y comienza a predominar la naturaleza del deseo. Muy pocas de estas personas se en­cuentran en las razas, algunas se hallan entre los negros, raza que posee un gran número de personas que está aún en la etapa infantil. Estas almas infantiles poseen equipo mental, y algunas pueden ser entrenadas para que lo em­pleen; ponen el énfasis de la vida preponderantemente en la actividad física; están animadas por el deseo de lograr satisfacciones y una superficial vida o naturaleza de deseo, orientada, casi totalmente, hacia la vida física. Tales almas son la analogía moderna de la antigua cultura lemuriana.




  1. Las almas que son primordialmente emocionales, cuya men­te no es muy ágil y sólo raras veces entra en actividad, y cuyo cuerpo físico se desliza constantemente hacia el reino de lo inconsciente. En cada raza y nación existen millones de almas en estas condiciones. Pueden ser consideradas como atlantes modernos.




  1. Las almas que pueden ser clasificadas como seres humanos inteligentes, aptos para aplicar la mente si se los entrena y demuestran que pueden pensar cuando surge la necesi­dad. Sin embargo siguen siendo predominantemente emo­tivos. Constituyen la mayoría de la moderna humanidad actual. Son los ciudadanos del promedio de nuestro mundo moderno, buenos, bien intencionados, capaces de desplegar una intensa actividad emotiva, con una naturaleza senso­ria casi superdesarrollada, fluctuando entre la vida de los sentidos y de la mente. Oscilan entre los polos de la expe­riencia. Sus vidas transcurren en una continua agitación astral, pero tienen momentos, cada vez más frecuentes, en que la mente puede momentáneamente hacerse sentir y en casos necesarios tomar importantes decisiones. Estas personas agradables y buenas, están mayormente contro­ladas por la conciencia de la masa, porque no piensan. Pueden ser regimentadas y estandarizadas con facilidad por una religión y un gobierno ortodoxos y son las ovejas de la familia humana.




  1. Las almas que piensan y son mentales. Aumentan constan­temente y adquieren poder a medida que los procesos educativos y descubrimientos científicos obtienen algunos resultados y logran expandir la percepción humana. Cons­tituyen la elite de la familia humana y son los que triunfan en algún sector de la vida. Incluye a los escritores, artistas, pensadores en diversos campos del conocimiento y dirigen­tes religiosos, científicos, trabajadores técnicos y artesanos de la aspiración humana, políticos, y a todos aquellos que, aunque están en primera fila, toman las ideas y proposi­ciones y las desarrollan para el ultérrimo beneficio de la familia humana. Son los aspirantes mundiales y los que comienzan a introducir en su conciencia el ideal del ser­vicio.




  1. Las almas cuyo sentido de percepción se ha desarrollado en grado tal en el plano físico que pueden pasar al Sendero de Probación. Son los místicos, conscientes de la dualidad, hostigados por los pares de opuestos, pero que no pueden descansar hasta haberse polarizado en el alma. Son las personas sensibles que luchan y no quieren fracasar ni vivir en el mundo actual. Su mente es ágil y activa, pero no pueden controlarla debidamente, y la iluminación supe­rior es aún una alegre esperanza y una última posibilidad.




  1. Las almas cuya inteligencia y amor se han desarrollado e integrado en tal forma, que pueden comenzar a hollar el Sendero del Discipulado. Son los místicos prácticos o los ocultistas de los tiempos modernos.




  1. Las almas que se han iniciado en los misterios del reino de Dios. No solamente son conscientes de sus vehículos de expresión, la personalidad integrada, sino también de sí mismas como almas, que saben, más allá de toda con­troversia, que no existe “mi alma ni tu alma”, sino simplemente “el alma”. No sólo la conocen como un principio mental y una realidad sentida, sino también como un hecho en su propia conciencia.




  1. Las almas que han logrado liberarse de todas las limita­ciones de la naturaleza forma y moran eternamente en la conciencia del Alma Una; no se identifican con ninguna aspiración de la vida de la forma, por muy desarrollada que esté. Pueden emplear y emplean, en bien de todos, la forma a voluntad. Son los Maestros de la Vida, los adeptos perfectos.

No es necesario que me extienda más sobre esto, sólo haré inferencias. No se puede hacer un análisis detallado dada la limita­ción de la mente humana. Lo que antecede es una amplia generali­zación, y las distintas agrupaciones se mezclan en forma confusa. Hay millares de diferentes tipos intermedios, pero este análisis servirá de estructura sobre la cual se podrá construir.




  1. Debido al desarrollo actual de la raza podemos ahora estudiar los tipos, las cualidades de esas almas, el mecanismo de res­puesta que deben emplear y la naturaleza del mecanismo de contacto que han construido, a fin de permitirles actuar en el mundo tal como hoy lo conocemos. La ciencia y la religión están desarrollando la última de las ciencias denominada sicología. El momento es propicio para ello.




  1. Todas las almas que vienen a la existencia han surgido de alguna Fuente en determinado momento de su expresión cíclica. Esto podrá parecerle al pensador moderno que son simples conjeturas y probablemente las considere de poco valor o interés, pero presumiblemente imaginarias. Puedo decir que el ocultista considera las afirmaciones antedichas como que constituyen una ciencia exacta comprobada, pero presen­tada en forma simbólica a la consideración de las mentes de los hombres. Los esotéricos y teósofos harán bien en recor­darlo y comprender que sus divisiones y agrupaciones, sus afirmaciones y enunciados, respecto a la enseñanza oculta, y sus pronunciamientos sobre tiempo y lugar, son en su ma­yoría simbólicos y deben considerarse como tales.




  1. Al proceso mediante el cual la naturaleza del alma y la de la forma se encuentran y mezclan, se lo denomina individualización:




  1. Individualización es la entrada del alma al sendero de ex­teriorización por medio de una forma. De esta manera, mediante el empleo de la forma, le es posible expresarse en los tres mundos.




  1. Iniciación es el proceso mediante el cual un alma, habiendo agotado los recursos de la vida de la forma y alcanzado el dominio y la expresión, vuelve a su fuente de origen. El alma realiza esto en cinco etapas, pasos o iniciaciones, que constituyen la analogía de la vida interna del alma y las cinco etapas mediante las cuales se desarrolla la expresión en las razas estrictamente humanas, empezando por la etapa lemuriana, pasando a través de la atlante y de la aria, y así sucesivamente hasta las dos razas finales de nuestro planeta en este ciclo mundial.

En lo que a la individualización concierne deben recordarse los siguientes puntos:




  1. En la cadena lunar la individualización tuvo lugar en la quin­ta raza de la tercera ronda.




  1. En los días lemurianos tuvo lugar la individualización, porque era la tercera raza raíz y la cuarta ronda.




  1. En la época atlante se abrió el portal de la iniciación a lo más selecto de la familia humana, convirtiendo la iniciación en objetivo obligado. Todos los que pudieron o pueden llegar a iniciarse de esta manera son “luces que siempre irradian”. En los días lemurianos vinieron a la existencia las “luces que siempre arden”.




  1. En nuestra raza tenemos las “luces que siempre brillan”. Es la individualización de los tipos de la sexta raza que vinieron en la segunda ronda.

Sería bueno recordar que el alma que vino a la encarnación en la antigua Atlántida, se individualizó en la cadena llamada lunar. Este período de desarrollo fue anterior al de nuestra tierra, y .sobre él nada sabemos. Por consiguiente, estos egos no se indi­vidualizaron en nuestra tierra, sino que aparecieron en nuestro ciclo evolutivo como seres humanos -de orden tan inferior como el más inferior de nuestra actual humanidad, pero algo más supe­rior a los egos que se individualizaron en la antigua Lemuria.


Sería interesante observar aquí que el Cristo fue el primero de nuestra humanidad terrena que alcanzó la meta, mientras que el Buddha fue el último en realizarlo en la humanidad de la cadena lunar. Respecto al desarrollo de estos dos hijos de Dios, el del Cristo fue muy rápido, pues en la época atlante se hallaba en el Sendero de Probación al igual que el Buddha. Éste, cuando vino a la encarnación desde la cadena lunar (que hasta ese momento se hallaba en estado de “pralaya”, como lo denomina la enseñanza ocultista) entró en el Sendero de Probación poco tiempo antes que su hermano el Cristo. Desde el punto de vista evolutivo, el rápido desarrollo de la evolución del Cristo no ha tenido paralelo. Nunca ha sido igualado, aunque en la actualidad hay personas en nuestro planeta que han comenzado a desarrollarse ya con igual rapidez (pero no antes, de manera que tienen un trasfondo de un lento desarrollo individual que sólo ahora está siendo acelerado). Sin Embargo, tal rapidez es algo muy distinto, pues muchos de los discípulos actuales han venido a la evolución terrena desde la cadena lunar donde ya habían logrado cierto desarrollo. No han llegado a su etapa desde la época lemuriana como lo hizo el Cristo, por eso es un ejemplo único.
Sería muy interesante saber cómo y por qué vinieron a la evolución de nuestro planeta egos de ciclos anteriores y de otros sistemas planetarias, pero no tiene real importancia para quie­nes estudian este tratado. Por lo tanto, no lo consideraremos, pues es hipotético e imposible de corroborar o sustanciar. No hay un canon para hacer comparaciones, ni puede establecerse lo que es importante mediante conjeturas. Todo lo que puede decirse es que los tres tipos monádicos mayores vinieron a la existencia de la cadena lunar, o durante la etapa lemuriana de individualización, y los tres determinan en gran parte lo que hoy transcurre. Aquí sólo puede darse alguna información que arroje luz sobre el tema y matice la generalidad de los pensamientos; pero resulta imposi­ble comprobarlo o aceptarlo como inferible o posible. El estudiante podrá determinarlo cuando su conocimiento y poderes sean mayo­res que los actuales y aptos para ese propósito.
Como es bien sabido, los tres tipos principales monádicos son voluntad o poder, amor-sabiduría e inteligencia activa. Por lo tanto deben recordarse los siguientes hechos:


  1. Los egos de inteligencia activa, individualizados en la cadena lunar, constituían el 75 %, y el 25 % restante estaba repar­tido entre los otros dos.




  1. En la época lemuriana predominaban los egos de amor-sabi­duría y a su vez constituían el 75 %, y el 25 % restante eran egos de inteligencia activa. Muy pocos en verdad, un número prácticamente insignificante, se individualizó en la línea de poder o de voluntad de ese período.




  1. Hubo una gran afluencia de egos que se individualizaron en los primeros días atlantes y pertenecían prácticamente al tipo poder-voluntad. Puede decirse que el 80 % de los que entra­ron en la evolución humana en ese tiempo eran egos que expresaban el aspecto voluntad de la deidad, y el 20 % restante pertenecía a la línea de amor-sabiduría.

Todos éstos, conjuntamente con los egos que se individualizaron en la cadena lunar y que iban llegando continuamente a las etapas finales del período atlante, a medida que las condiciones planeta­rias los condicionaban, constituyen el grueso de la humanidad moderna, además de algunos raros egos que se deslizan en nuestra evolución planetaria por una razón u otra y nunca se adaptan ni encajan adecuadamente en nuestra vida planetaria. Éstos siguen siendo persistentemente anormales.


Dos acontecimientos de gran importancia ocurrirán no antes de mucho tiempo. La puerta se abrirá a fin de admitir almas raras y peculiares que traerán a nuestra civilización aspectos nuevos y cualidades extrañas y nuevas de la Deidad, aunque no se abrirá para la individualización común. Estos tipos raros e inesperados provocarán gran confusión a nuestros sicólogos. Se debe observar aquí que la individualización es una crisis y no un desarrollo. Esto es muy importante y debería tenerse en cuenta al considerar este difícil tema. Es el resultado del desarrollo, desarrollo que no debe conducir necesariamente a esta crisis particular. La causa de esta crisis en la vida de las almas está aún oculta en la conciencia del Logos planetario y solo será revelada en la iniciación. Existen características y cualidades del Logos planetario que siguen siendo incomprensibles para nosotros.
Cuando el reino animal, considerándolo desde el punto de vista del todo y no desde el punto de vista de las especies, alcanzó una etapa particular de desarrollo, entonces simultáneamente se produjo una precipitación de energía de los siete rayos en la vida planetaria. Esto sucede muy raras veces, y el enorme estímulo que sufrieron entonces las formas sensibles de la vida (los animales en esa época eran muy sensibles), produjo el surgimiento de una nueva forma, la humanidad infantil. Fue la reacción de ese reino, expresada a través de la vida que mora internamente, el Ser animal (que es la vida animadora de ese reino de la naturaleza), la que produjo la individualización en los más avanzados hombres-animales de entonces.
Lo expuesto en libros ocultistas de que los perros y otros animales respondieron al impulso divino por medio de la actividad de la voluntad o del amor, podrá ser de naturaleza simbólica, pera literalmente no es correcto, aunque lo creen muchos fervorosos estudiantes ocultistas. Dichas formas específicas de vida no exis­tían en tiempos tan remotos, principalmente en la cadena lunar. La consideración de las especies y tipos no es conveniente y~ resultaría inútil y una pérdida de tiempo. Lo que verdaderamente ocurrió fue una reacción de todo el reino animal a la afluencia de los tres tipos principales de energía, que se expresaron por medio de los siete tipos comunes y evocaron así respuesta de esas formas de vida que fueron energetizadas mediante los tres centros prin­cipales -cardíaco, coronario y laríngeo- del Ser, que es la vida animadora. Como respuesta, surgió un enorme impulso ascendente, que hizo posible el establecimiento de un nuevo reino.

Un acto creador es siempre el resultado de la inspiración captada, reconocida por lo que es, desarrollada por el aspecto forma, comprendida y fomentada por el cerebro y el corazón del hombre. Así se producen cosas nuevas. Aquí no me refiero al instintivo acto creador del cuerpo físico. De esta manera y por haber respondido a la inspiración, vino a la existencia el reino animal. Primero tuvo lugar la afluencia de energía estimulante e inspiradora; luego vino el reconocimiento, por parte de la forma, que dio por resultado la iniciación de la actividad; después se produjo lo que no había existido hasta entonces. Así apareció un nuevo reino de la naturaleza.


Esto mismo está sucediendo hoy en el mundo. Hay una afluen­cia de energía espiritual que vitaliza, trasforma y hace creadora a la humanidad. Por lo tanto es posible realizar el trabajo iniciá­tico con el fin de que aparezca en la tierra un superior y nuevo reino. Pero esto se deberá, como anteriormente, a que la triple energía afluye de siete maneras. El poder de estas fuerzas reside detrás de los disturbios de los momentos actuales, pero un nuevo reino de la naturaleza será creado.
El valor de esto, sicológicamente hablando, no reside detrás de los históricos hechos establecidos, sino en los tipos de egos superiores que han aparecido actualmente en la tierra y existen entre los hombres en todas partes. Las almas que corresponden al aspecto voluntad son relativa y naturalmente pocas; las almas que pertenecen al aspecto amor aparecen más frecuentemente; las almas inteligentes están más diseminadas. Se está estableciendo actualmente un equilibrio entre las almas que pertenecen al aspecto amor y al aspecto inteligencia, y unidas deben inaugurar e inaugurarán la nueva civilización que constituirá el campo para la futura cultura del reino de Dios en la tierra. La llegada de este reino será tanto la precipitación de una realidad interna, como un factor invisible, similar a un germen que actúa dentro del cuerpo humano. La precipitación y el cultivo del reino germen va sucediendo lentamente.




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