Psicología Esotérica II


La Ley del La Ley de la La Montaña y la La Energía Progresi­-



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5 La Ley del La Ley de la La Montaña y la La Energía Progresi­-


Progreso Elevación. Cabra, va. Séptimo Rayo.

Grupal. El factor de la Evolución.


Esta ley comienza a actuar y a captarse en la conciencia personal cuando el aspirante ha llevado a cabo ciertas realizacio­nes definidas y reconoce que ciertos ideales son realidades en su experiencia. Esto podría enumerarse en forma muy simple y sig­nificaría para el estudiante superficial las realizaciones más sen­cillas en el Sendero de Probación. Sin embargo, sería conveniente captar con toda claridad que esta simple descripción de los requi­sitos y sus realizaciones en la conciencia del aspirante, se mani­fiestan como veladas y externas reacciones de su mente a algunas verdades cósmicas profundamente esotéricas. Este enunciado con­tiene la verdadera esencia del conocimiento esotérico. Las formu­laciones muy comunes de la vida activa y del autosacrificio instintivo diario se empequeñecen debido a que son vitalmente familiares y sin embargo -si sólo lo comprendieran- apenas tocan los bordes de las verdades mundiales más profundas. Cons­tituyen el abecé del esoterismo, y sólo por su intermedio se llegará a las palabras y frases que a su vez son la llave esencial para el conocimiento más elevado.
Un breve ejemplo servirá para ilustrarlo, y podrán conside­rarse algunos hechos simples que indican que el aspirante comienza a actuar como alma y está preparado para vivir conscientemente en el reino de Dios.
Al discípulo que se entrena para lograr estas realizaciones superiores, se lo exhorta a practicar la discriminación. A ustedes se les ha hecho la misma exhortación. La interpretación inicial y normal y el resultado inmediato de la práctica consiste en ense­ñar al discípulo a diferenciar entre los pares de opuestos. Así como el discípulo al comenzar su entrenamiento descubre que el proceso discriminador nada tiene que ver con la capacidad de diferenciar entre lo malo -así llamado- y lo bueno, sino que se refiere más bien a los pares de opuestos más sutiles, el buen o el mal empleo del silencio, la correcta o la errónea palabra, la correcta compren­sión y la correcta indiferencia y sus opuestos, así también el hombre que reacciona a estas leyes superiores descubre que la discriminación a demostrar debe ser todavía más sutil, y para la mayoría de los aspirantes es aún hoy un objetivo sin sentido. Este tipo de discriminación no está ni siquiera siendo evocado. Esto es lo que debe demostrarse en conexión con los siguientes contactos sutiles:


  1. La vibración del alma.




  1. La vibración del grupo interno con el cual está afiliado, aun­que sea inconscientemente.




  1. La vibración del Maestro como punto focal del grupo.




  1. La vibración de su rayo, tal como la siente por conducto de su alma y del Maestro.




  1. La vibración resultante de la interacción entre su alma y su personalidad.




  1. Las tres vibraciones distintas de su cuerpo vital y emocional y de la mente.




  1. La vibración de los grupos o del grupo, con el cual debe tra­bajar en el plano externo.




  1. La vibración del alma de otras personas con las cuales entra en contacto.




  1. La vibración de un grupo, como el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

Lo antedicho son algunos ejemplos del tipo de discriminación que se requiere. Esto se aprenderá a diferenciar instintivamente cuan­do se haya logrado una mayor evolución. Quisiera recordarles que cuando se trata de hacer una discriminación estrictamente mental, el problema parece ser insuperable. Cuando se hayan establecido firmemente la regencia y el reconocimiento del alma, los distintos reconocimientos se convertirán en reacciones instintivas. Res pues­ta. in8tintivr( es el nombre dado a la vida instintiva del alma -analogía superior de la vida instintiva del cuerpo humano. Los párrafos que anteceden encierran un sencillo resumen de algunos de los significados más profundos del conciso mandato: “Aprende a discriminar”. ¿ Hemos comprendido verdaderamente este man­dato? En forma intelectual la mente dirá que sí. En forma prácti­ca, a menudo, las palabras no significan nada. ¿ Significan acaso el poder que tiene el alma de dividir las vibraciones en distintas categorías? ¡ Sin embargo se nos dice que el alma no conoce divi­siones! Tales son algunas de las paradojas del esoterismo que se le presentan al no iniciado.


La Ley del Progreso Grupal puede comenzar a tener un efecto consciente únicamente en la vida del discípulo consagrado y aceptado. Cuando ha establecido ciertos ritmos, cuando está tra­bajando eficazmente en ciertas líneas grupales bien conocidas y cuando con definida y consciente comprensión se prepara para alcanzar las expansiones que otorga la iniciación, entonces esta ley empieza a impelirlo y aprende a obedecerla instintiva, intuitiva e intelectualmente. En obediencia a esta ley el discípulo insti­tuye esa preparación para la iniciación. La frase que antecede está redactada en tales términos, porque es muy importante que todos lleguen a comprender por sí mismos la necesidad de recibir la iniciación. ¿ Comprenden la importancia que tiene esto? Se enu­merarán algunos de los efectos mencionados al principio cuando se consideró inicialmente esta quinta ley. No olvidemos su signi­ficación esotérica e invisible:


  1. El discípulo aprenderá eficazmente a descentralizarse. Esto significa que:




  1. Nada exigirá para el yo separado. Se puede observar fácil­mente por qué se les enseña a los aspirantes a ser leales con su Yo superior y a rechazar todas las exigencias del yo separado. También podrá observarse por qué muchos reaccionan contra ello. Es porque no están aún preparados y, por lo tanto, tal consagración actúa como gran agente discriminador. Para quienes es demasiado elevado el canon del altruismo, no lo comprenden ni lo desean. Por esta razón, los que no están preparados lo critican. Más ade­lante volverán y comprensivamente aceptarán esta obliga­ción en la luz.




  1. Fija la mirada hacia la luz y no hacia el deseo de hacer contacto con el Maestro. En consecuencia se elimina el egoísmo espiritual expresado por el deseo, innato y pro­fundo, de ser reconocido por uno de los Grandes Seres. Cuando se ha logrado esta liberación de las cosas perso­nales, entonces el Maestro puede atreverse a entrar en contacto y establecer una relación con el discípulo. Sería conveniente meditar sobre esto.




  1. Entonces ya habrá aprendido a servir instintivamente. Tendrá la necesidad, generalmente la tiene, de aprender a discriminar cuando presta servicio; pero la actitud que adopta hacia la vida y los hombres, es un impulso divino de ayudar, elevar, amar y socorrer.




  1. Habrá aprendido a emplear la mente en dos direcciones, en forma acrecentada, a voluntad e instantáneamente:




  1. Puede dirigir el faro de su mente hacia el mundo del alma y conocer y reconocer esas verdades que, para él, deben convertirse en conocimiento experimentado.




  1. También puede dirigirlo hacia el mundo de la ilusión y disipar los espejismos personales. Cuando llega a hacerlo, comienza a disipar los espejismos mundiales, pues se está acercando a la iniciación.

a. EL VÍNCULO DE LOS GRUPOS MUNDIALES



Podríamos continuar enumerando los distintos desarrollos que indican a la Jerarquía observadora cuándo un discípulo o un grupo de discípulos, está preparado para recibir “más luz”. Sin embargo, el principal indicio lo proporciona su reacción a la Ley del Pro­greso Grupal. Ésta es la nueva ley que vendrá y será presentida por los discípulos mundiales, siendo su eficacia cada vez más poderosa, aunque pasará mucho tiempo antes de que la humanidad la comprenda. Pondrá en actividad el trabajo de los grupos mun­diales. En el pasado se han formado grupos para lograr beneficio, interés, estudio y fortalecimiento mutuos. Esto ha sido una ben­dición y también una maldición, pues por grandes y buenos que hayan sido sus móviles, estos grupos fueron básica y primordial­mente egoístas, un tipo de egoísmo espiritual muy difícil de supe­rar, lo cual exige la aplicación de la verdadera discriminación a la que me he referido anteriormente. Estos grupos siempre han sido el campo de batalla donde los menos aptos y menos inte­grados fueron absorbidos, estandarizados o regimentados; opor­tunamente han dominado los más poderosos y fueron eliminados y sosegados totalmente los indefinidos. El grupo que triunfó ha quedado compuesto por almas afines que piensan de la misma manera, porque ninguna piensa intuitivamente, pero están regidas por alguna escuela de pensamiento, o porque algún personaje central del grupo domina a todos los demás, los hipnotiza y lleva a una condición instintiva, pasiva y estática. Esto puede ser para gloria del instructor y del grupo, pero, ciertamente, no para gloria de Dios.
Los nuevos grupos vienen hoy lenta y gradualmente a la existencia y están regidos por estas leyes del alma. Por lo tanto, emitirán una nota distinta y formarán grupos fusionados por una aspiración y un objetivo unidos. Estarán constituidos por almas libres, individuales y evolucionadas, que no reconocen autoridad alguna, sino a su propia alma, sumergiendo su interés en el pro­pósito egoico de todo el grupo. Así como la realización del individuo en el transcurso de las épocas ha servido para elevar a la raza, así también una realización paralela, en forma grupal, ten­derá a elevar a la humanidad con mayor rapidez. De aquí que a esta ley se la denomine la Ley de la Elevación.
Ha llegado el momento en que se comience a poner a prueba este método de elevar a la raza. Quienes han entrado en el Sen­dero de Probación trataron de elevar a la humanidad, pero han fracasado. Los que han pasado al Sendero del Discipulado también lo intentaron y fracasaron. Aquellos que han dominado la expe­riencia y la ilusión de la muerte y, por consiguiente, resucitaron a la vida, pueden hoy intentar realizar dicha tarea en forma unida. Y triunfarán. Ya se ha hecho la demanda pidiendo que se desarrolle tal actividad unida y se los exhorta a hacer cualquier esfuerzo para resucitar el cuerpo muerto de la humanidad. La Logia de Maestros emprenderá inminentemente una grande y posible realización y todos los aspirantes y discípulos podrán reconocer sintéticamente el poder y la oportunidad.
La enseñanza sobre el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo se ha difundido ampliamente con este fin. Es la primera tentativa de formar un grupo que trabaje como grupo e intente realizar una tarea mundial. Podrá actuar como grupo intermediario entre el mundo de los hombres y la Jerarquía. Está ubicado entre lo que ocultamente se denomina el “Maestro muerto” y los “Maestros vivientes”. Los masones comprenderán lo que aquí se expone. El verdadero esotérico comprenderá también la misma verdad desde otro punto de vista.
Quisiera exponerles algunas ideas sobre los nuevos grupos que entrarán en actividad bajo la Ley del Progreso Grupal. Debe recordarse constantemente, cuando consideramos la venida de estos nuevos grupos, que constituyen principalmente un experi­mento en la Actividad Grupal, y no han sido formados con el propósito de perfeccionar a un miembro individual de cualquier grupo. Ésta es una enunciación fundamental y esencial si se quie­ren comprender correctamente los objetivos. En dichos grupos, los miembros se complementan y fortifican mutuamente y en el con­junto de cualidades y capacidades, deberán con el tiempo proporcio­nar grupos suficientemente capaces de expresar la espiritualidad en forma útil, y a través de los cuales pueda fluir ininterrumpi­damente la energía espiritual para ayudar a la humanidad. El trabajo que debe realizarse, se llevará a cabo mayormente en los niveles mentales. El campo del servicio diario de los componentes de los nuevos grupos continuará siendo lo que su destino e impulso interno le indican en el plano físico, pero -a los diversos campos del esfuerzo individual- se le agregará (y esto es lo importante> una actividad grupal que será un servicio unido y conjunto. Cada miembro de esos grupos debe aprender a trabajar en estrecha colaboración mental y espiritual con los demás, y esto toma tiempo debido al actual grado de desarrollo evolutivo de los aspirantes del mundo. Cada uno debe poner amor en todas las cosas, lo cual no es fácil. Cada uno debe aprender a subordinar las ideas que tiene sobre su personalidad y su progreso personal a los requi­sitos del grupo, pues en la actualidad algunos tendrán que apre­surar su progreso en ciertas direcciones y otros reducirlo, como servicio prestado a los demás. Este proceso tendrá lugar automá­ticamente a medida que la identificación e integración grupales lleguen a convertirse en el pensamiento predominante en la con­ciencia grupal, y el deseo de progreso personal y satisfacción espiritual sean relegados a segundo término.
Esta proyectada unidad grupal tendrá sus raíces en la medi­tación grupal, o en la vida contemplativa (en la cual el alma se reconoce como una con todas las demás). A su vez, esto redundará en alguna actividad grupal, contribución que caracterizará a cual­quier grupo determinado y elevará esotéricamente a la raza huma­na. En la vida grupal, quienes tratan de entrenar, enseñar y fusionar al grupo en un instrumento para prestar servicio, no se ocuparán del individuo en particular. Cada uno será considerado como transmisor de un tipo de energía, energía predominante de cualquier tipo de rayo -sean los rayos del ego o de la personali­dad. Cada uno puede, a su debido tiempo, aprender a trasmitir al grupo la cualidad del rayo de su alma, estimulando a sus herma­nos para infundirles más valor, clara visión, pureza de móviles y profundo amor, evitando no obstante el peligro de vitalizar las características de su personalidad. Ésta es la mayor dificultad. Para poder hacerlo en forma eficaz y correcta debemos aprender a pensar que cada uno es un alma y no sólo un ser humano.
Como postulados preliminares tenemos los siguientes obje­tivos en el trabajo grupal de la nueva era, ahora que se hallan en los procesos iniciales. Los objetivos posteriores y más esotéricos surgirán a medida que se alcancen los primeros:


  1. Unidad Grupal. Debe lograrse aplicando el amor, que es par­te de la práctica de la Presencia de Dios, mediante la subor­dinación de la vida de la personalidad a la vida grupal y a la vida de constante, amoroso y vital servicio.




  1. Meditación Grupal. Estos grupos eventualmente conocerán el reino de las almas, y el trabajo que realicen será animado y llevado adelante desde los niveles mentales más elevados mediante la expresión de la vida contemplativa. Esto invo­lucra la actividad dual de la vida del discípulo, en la cual actúa conscientemente como personalidad y alma. La vida de la personalidad debería ser de actividad inteligente; la vida del alma es amorosa contemplación.




  1. Actividad Grupal. Cada grupo tendrá una característica dis­tintiva, que estará dedicada a alguna forma específica de servir.

Cuando los grupos estén convenientemente establecidos (esto es inminente) y después que hayan trabajado juntos subjetiva­mente durante cierto y necesario período de tiempo (que será determinado por la cualidad de la vida de los individuos que lo componen, por su altruismo y su servicio), entonces comenzarán actuar externamente y su aspecto vida comenzará a hacer sentir su presencia. Las diversas líneas de actividad emergerán cuando la vibración grupal sea suficientemente fuerte para hacer un impacto definido en la conciencia de la raza. Por lo tanto, es evidente que los primeros y principales requisitos son la integri­dad y la cohesión grupales. Nada puede realizarse sin ellos. El vínculo subjetivo que exista entre los miembros del grupo y el surgimiento de una conciencia grupal constituirá el objetivo vital de las próximas décadas. Así se establecerá una transmisión y circulación grupal de energía que será de gran valor para salvar al mundo. En lo que concierne al individuo debe recordarse que la pureza del cuerpo, el control de las emociones y la estabilidad mental son requisitos fundamentales y deberían ser la meta de la práctica diaria. Una y otra vez volveré sobre el tema respecto a los principales requisitos del carácter, por cansadora que resulte su repetición, por lo tanto los exhorto a que cultiven dichas cuali­dades. Por intermedio de estos grupos será posible restablecer ciertos antiguos misterios, y algunos de los grupos mencionados en el libro Cartas sobre Meditación Ocultista, se hallarán entre los emergentes grupos de la Nueva Era.


b. LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS NUEVOS GRUPOS
Este breve resumen describirá algunos de los requisitos ele­mentales y, mediante una amplia generalización, indicará las principales razones de por qué se están formando dichos grupos. Quizás podríamos ahora ampliar algo más nuestra visión y al mismo tiempo, considerar a los grupos en forma más detallada.
Una de las características que distinguirá a los grupos de servidores y conocedores del mundo, es que la organización exter­na que los mantendrá integrados será tan nebulosa y sutil que prácticamente no podrá observarse externamente. El grupo se mantendrá unido por una estructura interna de pensamiento y una estrecha interrelación telepática. Los Grandes Seres, a Quienes todos tratamos de servir, se vinculan de esta manera y pueden, con el mínimo requerimiento y el menor desgaste de fuerza, poner­se en contacto mutuo. Ellos están sintonizados con una vibración particular, y estos grupos tendrán que sintonizarse así. De esta manera se agruparán personas de naturalezas muy variadas que pertenecen a los distintos rayos y nacionalidades, producto de los diversos patrimonios y del medio ambiente. Además de estos factores que atraen inmediatamente la atención, habrá tam­bién una diversidad similar en la experiencia de la vida, adquirida por las almas implicadas. La complejidad del problema que en­frentan los miembros del grupo aumenta su magnitud si se recuer­da el largo camino que cada uno ha recorrido y los numerosos factores y características que emergen del distante y oscuro pasado, contribuyendo a hacer de cada persona lo que es. Si nos detenemos a pensar sobre las dificultades y las posibles barreras que pueden anteponerse al éxito, lógicamente surgen los interrogantes: ¿ Qué hace posible el establecimiento de esta interrelación grupal? ¿ Qué proporciona el nivel común de igualdad? Es de trascendental importancia responder a estas preguntas y exige tratarlas con franqueza.
En la Biblia se dice: “En Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”. Tal afirmación es una fundamental ley de la natu­raleza y la base enunciada de la relación que existe entre el alma individual que actúa en un cuerpo humano y Dios. Esto determina, hasta donde puede comprenderse, la relación entre alma y alma. Vivimos en un mar de energías. Constituimos un conglomerado de energías y todas están estrechamente interrelacionadas y forman el cuerpo sintético de energía de nuestro planeta.
Debe recordarse que el cuerpo etérico de cada forma de la naturaleza es una parte integrante de la forma sustancial de Dios Mismo -no la forma física densa, sino lo que los esotéricos con­sideran como la sustancia que construye la forma. Empleamos la palabra “Dios” para significar esa expresión de la Vida Una que anima a todas las formas del plano objetivo externo. Por lo tanto, el cuerpo etérico o de energía, de cada ser humano, es parte inte­grante del cuerpo etérico del planeta mismo y, por consiguiente, del sistema solar. Por este medio todo ser humano se relaciona básicamente con toda expresión de la Vida divina, sean diminutas o gigantescas. La función del cuerpo etérico consiste en recibir impulsos de energía y en ser llevado a la actividad por esos impul­sos o corrientes de fuerza, que emanan de alguna fuente de origen. En realidad, el cuerpo etérico no es nada más que energía, com­puesto por minadas de hilos de fuerza o diminutas corrientes de energía, relacionadas, por su efecto coordinador, con los cuerpos emocional y mental y con el alma, constituyendo corrientes de energía que a su vez tienen su efecto sobre el cuerpo físico, poniéndolo en actividad de acuerdo a la naturaleza y al poder de la clase de energía que pueda predominar en el cuerpo etérico en cualquier momento dado.
A través del cuerpo etérico circula energía que emana de alguna mente. Las masas humanas responden inconscientemente a los mandatos de la Mente Universal; esto se complica en nuestra era y época debido a la creciente respuesta a las ideas masivas de las mentalidades humanas que evolucionan rápidamente, deno­minadas a veces opinión pública. Dentro de la familia humana existen también quienes responden a ese grupo interno de Pen­sadores que, cuando trabajan con materia mental, controlan desde el aspecto subjetivo de la vida el surgimiento del gran Plan y la manifestación del propósito divino.
Este grupo de Pensadores abarca siete divisiones principales, y está presidido por tres grandes Vidas o entidades supercons­cientes. Son el Manu, el Cristo y el Mahachohan. Emplean prin­cipalmente el método de influenciar las mentes de los adeptos e iniciados. Estos últimos influencian a su vez a los discípulos del mundo, los cuales cada uno en su propio lugar y bajo su respon­sabilidad, desarrollan su concepto del Plan y tratan de expresarlo hasta donde les es posible. Hasta ahora esos discípulos han traba­jado muy solos, excepto cuando por relación kármica se conocen mutuamente y la intercomunicación telepática ha sido fundamen­talmente limitada a la Jerarquía de adeptos e iniciados en encar­nación o fuera de ella, y a Su trabajo individual con Sus discípulos. Por lo tanto, los grupos que hasta ahora han trabajado en forma totalmente subjetiva, pueden ser y serán duplicados externamente, y los nuevos grupos que vendrán a la existencia serán mayormente exteriorizaciones -experimental aún- de los grupos que han actuado detrás de la escena, impulsados por el grupo central, la Jerarquía de Maestros.
Este experimento se ha efectuado primordialmente para lograr la integración grupal y también hallar el método por el cual pueda llevarse a cabo. La razón de por qué están experimentando esta idea grupal quienes se hallan en el aspecto interno, se debe a que es definidamente una tendencia de la nueva era. Tratan de emplear la preponderante tendencia del ser humano hacia la coherencia y la integración. Sin embargo, debe recordarse cons­tantemente que si no hay una coherencia subjetiva, todas las formas externas deben oportunamente desintegrarse, o de lo con­trario nunca se fusionarán. Únicamente los vínculos y el trabajo subjetivos determinan el éxito, lo cual (particularmente en el nuevo trabajo grupal) debe basarse en las relaciones egoicas y no en los apegos y predilecciones personales, que son de ayuda cuando hay un reconocimiento de la relación egoica. Donde esto existe entonces se puede formar algo tan inmortal y duradero como el alma misma.
Debería aclarar un punto práctico. Durante algún tiempo tales grupos constituirán lo que podrían denominarse “grupos cánones , y deben ser formados lentamente y con mucho cuidado. Cada persona que forme parte de los nuevos grupos será exami­nada, probada y sometida a una gran presión, necesaria si se quiere que los grupos perduren durante el actual período de tran­sición. Resulta difícil a los discípulos formar estos grupos. Los métodos y las técnicas serán muy diferentes de las del pasado. La gente podrá demostrar un verdadero deseo de participar en la vida grupal y formar parte de la actividad grupal, pero la verdadera dificultad consistirá en adaptar su vibración y vida personales a la vida y al ritmo del grupo. El estrecho sendero que todos los discípulos deben recorrer (y en las primeras etapas estos grupos estarán compuestos principalmente por quienes se hallan en el Sendero de Probación o en el Sendero del Discipulado) exige obediencia a ciertas instrucciones que fueron trasmitidas desde la antigüedad. Deben ser seguidas voluntariamente y con los ojos abiertos, pero no se exige ni se espera al pie de la letra el cumplimiento de la ley. Siempre es necesario que haya cierta flexibilidad dentro de los límites autoimpuestos, pero esa flexibi­lidad no debe ser consecuencia de la inercia personal o dudas mentales.
Este gran experimento en el entrenamiento grupal, que está siendo ahora iniciado en la tierra por medio de una nueva activi­dad de la Jerarquía, demostrará a los Guías observadores de la raza hasta qué punto los discípulos y aspirantes mundiales están preparados para subordinar sus intereses personales al bien gru­pal, y hasta qué punto son sensibles, como grupo, a la instrucción y a la orientación, y cuán libres están los canales de comunicación entre los grupos del plano externo y el grupo interno, y entre ellos y las masas a las cuales esperan eventualmente llegar. El grupo de discípulos de un Maestro, en el mundo interno de la vida, forma un organismo integrado, caracterizado por la vida, la interacción y el amor mutuos. Las relaciones de ese grupo son totalmente mentales y astrales, de allí que no se perciban las limi­taciones de la fuerza del cuerpo etérico, del cerebro físico y del cuerpo físico denso. Esto facilita grandemente la comprensión interna y la interacción recíproca. Sería conveniente recordar que el poder astral se siente aquí con mayor fuerza que en los niveles físicos, por eso que en todos los tratados sobre el discipulado y en el entrenamiento para lograrlo se insiste que debe ser controlado el deseo emocional.
Actualmente se está haciendo un esfuerzo para ver si se pueden establecer la actividad y la interacción grupales en el plano físico, lo cual, como consecuencia, incluirá el mecanismo del cuerpo físico y el cerebro. Por lo tanto, las dificultades son muy grandes. ¿ Qué técnica debe emplearse para manejar esta difícil situación, que sólo es posible porque el trabajo realizado por los grupos de los Maestros ha sido tan eficaz? Mucho dependerá de cómo se reaccione a esta interacción y de lo que ella significará en nuestras vidas. Esto implica un método ocultista muy práctico de trabajo. Las reacciones físico-astrales del cerebro deberían considerarse que no existen y ser relegadas debajo del umbral de la conciencia grupal, para que mueran por inanición. Deben ponerse constante­mente de relieve las relaciones mentales y egoicas.
c. LA NATURALEZA EXPERIMENTAL DE LOS GRUPOS
He dicho que estos grupos constituyen un experimento. Este experimento es de naturaleza cuádruple y una concisa enunciación al respecto podría aclarar cualquier conjetura.
I. Los experimentos son para establecer e iniciar puntos fo­cales en la familia humana, por cuya mediación pueden afluir ciertas energías a toda la raza humana, y éstas son diez.
II. Los experimentos son para inaugurar ciertas nuevas téc­nicas para trabajar y establecer los medios de comunicación. Debe observarse que las últimas tres palabras resumen toda la cuestión. Estos grupos están destinados a facilitar la interrelación o comunicación, de la manera siguiente:


  1. Tratarán de facilitar la comunicación entre los individuos a fin de conocer las reglas y los métodos por los cuales pueda ser trascendida la palabra e iniciar el nuevo sistema de intercambio. Oportunamente las comunicaciones se harán:




  1. Entre alma y alma, en los niveles superiores del plano mental. Esto implica un total alineamiento a fin de que alma-mente-cerebro estén completamente unificados.




  1. Entre mente, en los niveles inferiores del plano mental, lo cual implica la total integración de la personalidad o yo inferior, a fin de que la mente y el cerebro se unifiquen.

Los estudiantes deben recordar estos dos contactos característicos y tener presente también que no es necesario que el contacto mayor incluya al menor. Es muy posible realizar la comunicación tele­pática entre los distintos aspectos del ser humano, en los variados grados de evolución.




  1. Estos grupos trabajarán para establecer la comunicación entre el plano de la iluminación y de la razón pura (el plano búdhico) y el plano de la ilusión (el plano astral). Debe recor­darse que nuestra gran tarea es disipar la ilusión mundial me­diante la iluminación o la afluencia de luz. Cuando se hayan formado suficientes grupos que tengan este objetivo, entonces habrá en el plano físico canales de comunicación que actuarán como mediadores entre el mundo de la luz y el mundo de la ilusión. Estos serán los transmisores de ese tipo de energía que destruirá el maya o la ilusión existente y disipará las antiguas formas mentales, y liberarán la luz y la paz iluminará el plano astral, disipando así la naturaleza ilusoria de su vida.




  1. A través de otros grupos debe afluir otro tipo de energía que producirá un tipo distinto de interrelación y comunicación. Dichos grupos curarán debidamente las personalidades individua­les, en todos los aspectos de su naturaleza. El trabajo propuesto consiste en trasmitir inteligentemente la energía a las diversas partes de la naturaleza -mental, astral y física- del ser humano, por la correcta circulación y organización de la fuerza. Oportu­namente la curación deben llevarla a cabo los grupos que actúan como intermediarios entre el plano de la energía espiritual (la energía del alma, la intuitiva o de la voluntad) y el paciente, o el grupo de pacientes, y esto debe tenerse en cuenta y también pre­sente la idea grupal, porque establecerá la diferencia entre los métodos de la nueva era y los del pasado, y el trabajo será grupal y para el grupo. Sus miembros trabajarán como almas y no como individuos. Aprenderán a trasmitir a los pacientes energía curativa extraída de la reserva de fuerzas vivientes.




  1. Otros grupos de comunicadores actuarán como transmisores de dos aspectos de la energía divina -conocimiento y sabidu­ría, considerados en términos de energía. Su tarea será educar a las masas, como intermediarios directos entre la mente superior y la mente inferior y se ocuparán de la construcción del antaka­rana, pues su tarea es vincular los tres puntos de valor en el plano mental -la mente superior, el alma y la mente inferior- a fin de establecer el antakarana grupal entre el reino de las almas y el mundo de los hombres.




  1. Algunos grupos se ocuparán especialmente del trabajo po­lítico más que de cualquier otra actividad. Trasmitirán esa “cuali­dad que impone” autoridad, de la cual carecen otras ramificaciones de esta actividad grupal divina. El trabajo es mayormente de primer rayo. Incluye el método por el cual la divina Voluntad; actúa en la conciencia de las razas y las naciones. Los miembros de este grupo estarán regidos en gran parte por el primer rayo. Su trabajo consiste en actuar como canales de comunicación entre el departamento del Manu y la raza humana. Es algo honroso llegar a ser canales de la Voluntad de Dios.




  1. Otros grupos serán, en forma excepcional, canales entre la actividad del segundo rayo, la del Instructor Mundial (cargo que el Cristo desempeña en la actualidad) y el mundo de los hom­bres. La energía de segundo rayo debe fluir a través de los grupos de estudiantes, creyentes y los grupos afines de pensadores y trabajadores, de los cuales se formaron muchos. Esto debe tenerse en cuenta. Repito, habrá muchos de estos grupos que erigirán la estructura de la nueva religión mundial.




  1. Unos pocos grupos desempeñarán una interesante fun­ción, sin embargo pasará mucho tiempo antes de que se materia­lice, o por lo menos hasta que se comprenda mejor el trabajo de las fuerzas constructoras del Universo. Esto coincidirá con el desarrollo de la visión etérica. Dichos grupos actuarán como canales de comunicación o intermediarios, entre las energías que constituyen las fuerzas constructoras de formas, las que confeccionan la vestidura externa de Dios y los espíritus humanos. Por lo tanto, se observará que existe la posibilidad de que el principal trabajo inicial se relacione con el problema de la reencarnación. Tal problema tiene que ver con la apropiación de una vestidura externa o forma, de acuerdo a Ley de Renacimiento. Por lo tanto, cuando estos grupos se organicen, al principio sus miembros trabajarán sobre dicho tema. Emprenderán un estudio más pro­fundo y distinto sobre la Ley de Renacimiento que hasta ahora.




  1. Algunos grupos de comunicadores y transmisores de ener­gía llevarán la luz a los grupos de pensadores. Serán los ilumina­dores de los pensamientos grupales. Trasmitirán la energía de un centro de pensamiento a otro, sobre todo la energía de las ideas. Que es su principal función. Debe recordarse que el mundo de las ideas constituye un mundo de centros de fuerza dinámica. Esto no debe olvidarse. Se debe establecer contacto con esas ideas y tenerlas en cuenta. Su energía debe ser asimilada y trasmitida, y ésta es la función de esos centros de fuerza que se expresarán en estas líneas de actividad.




  1. La tarea específica de los grupos que trabajan en otra categoría consistirá en estimular las mentes de los hombres a fin de que tenga lugar el alineamiento. Ahora actúan principalmente como canales de comunicación entre el alma de un hombre y el alma de una forma, los cuales serán grandes sicometrístas, porque su alma es sensible al alma de otras formas de vida -humana o no-, evocan, principalmente, el alma del pasado, vinculándola con el presente y descubren indicios del futuro.




  1. Los miembros de otros grupos serán los comunicadores entre el tercer aspecto de la Deidad, que se expresa por medio del proceso creador y el mundo del pensamiento humano. Unirán o fusionarán creadoramente la vida y la forma. Sin darse cuenta ni comprenderlo logran ya concretizar la energía del deseo que, a su vez, produce la concretización del dinero, que en consecuencia requiere la materialización de cosas. Su tarea es muy difícil, por eso apareció en los últimos ciento cincuenta años la ciencia finan­ciera mundial. Se ocuparán del aspecto divino del dinero, consi­derándolo como un medio por el cual puede llevarse a cabo el propósito divino. Manejarán el dinero como agentes por cuyo intermedio las fuerzas constructoras del universo pueden hacer el trabajo necesario; estas fuerzas constructoras (y aquí reside la clave) se ocuparán cada vez más de construir el Templo sub­jetivo del Señor, y de materializar lo que satisface los deseos del hombre. Esta diferencia merece ser considerada.

III. Los grupos son la exteriorización de una existente condición interna. Debe comprenderse que estos grupos no son una causa sino un efecto. Podrán sin duda tener un efecto inicial a medida que trabajan en el físico, pero en sí son el producto de una actividad interna y subjetivo de fuerza que, forzosamente, debe llegar a ser objetivo. El trabajo de los miem­bros del grupo consiste en mantenerse, como grupo, en estrecha relación con los grupos internos, que forman, sin embargo, un gran grupo activo. Esta central fuerza grupal afluirá entonces a través de los grupos mientras sus miembros, como grupo:




  1. Están en armonía con las fuentes internas de poder.




  1. No pierden de vista el objetivo grupal, cualquiera sea.




  1. Cultivan la capacidad dual de aplicar las leyes del alma a la vida individual y las leyes del grupo a la vida grupal.




  1. Emplean todas las fuerzas que puedan afluir al grupo como servicio, y aprenden, por lo tanto, a registrar esa fuerza y a utilizarla correctamente.

La siguiente secuencia de afirmaciones ¿ impartirá al respecto algo a nuestra mente? Son afirmaciones de hecho y no contienen nada simbólico en su terminología, excepto hasta donde las pala­bras constituyen símbolos inadecuados para expresar verdades internas:




  1. Cada grupo tiene su contraparte interna.




  1. La contraparte interna constituye un todo. Los resultados externos sólo son parciales.




  1. Estos grupos internos forman un grupo, y cada uno es la expresión de, o está regido por ciertas leyes que constituyen los factores controladores del trabajo grupal. Una ley es sólo una expresión o manifestación de fuerza, que un pensador o grupo de pensadores aplica por el poder del pensamiento.




  1. Estos grupos internos, que contienen distintos tipos de fuerza y trabajan sintéticamente para expresar ciertas leyes, consti­tuyen un esfuerzo para establecer nuevas y diversas condicio­nes y producir, en consecuencia, una nueva civilización. Ésta es la Nueva Era que llegará a su culminación en la Era acuariana.




  1. Los grupos externos constituyen un intento y un esfuerzo experimentales para comprobar hasta qué punto la humani­dad está preparada para realizar tal esfuerzo.

IV. Estos grupos constituyen un experimento, y su objetivo consiste en manifestar ciertos tipos de energía que establecerán en la tierra cohesión o unificación. La actual condición de descon­cierto que prevalece en el mundo. el “impase” internacional, la disconformidad religiosa, la confusión social y económica de las últimas décadas, son el r de energías tan poderosas -debido a su enorme ímpetu- que sólo se pueden poner en acti­vidad rítmica por la imposición de energías más poderosas y más definidamente dirigidas. Cuando los grupos actúen adecua­damente y hayan logrado no sólo unidad grupal interna sino también armonía entre los grupos, entonces podrá realizarse un trabajo peculiar y esotérico.


Éstos son algunos de los planes que la Jerarquía trata de lle­var adelante, y los verdaderos discípulos y aspirantes pueden desempeñar su parte. Se nos llama la atención sobre estos pla­nes a fin de evocar nuestra permanente colaboración.
d. LA ASTROLOGÍA Y LOS NUEVOS GRUPOS
La Ley del Progreso Grupal contiene una de las energías que se han liberado gradualmente durante los últimos dos siglos. Una oleada más plena entró en actividad durante la Luna llena de Tauro, en mayo de 1936, y ahora podemos esperar el inminente progreso de la idea grupal, en sus aspectos buenos y malos. En diversas oportunidades se ha llamado la atención a los estudian­tes sobre esta ley que está relacionada con cierto impulso origi­nado en las mentes de los hombres, que es a su vez el efecto de los diversos tipos de energía que actúan sobre la tierra. “Ley del Progreso Grupal” es el nombre aplicado por los seres humanos a un tipo particular de energía que produce coherencia en los entes de un grupo, estructurándolos así en un organismo viviente. La afinidad, el objetivo y la meta grupales serán eventualmente re­conocidos. En último análisis, es el surgimiento en la conciencia subjetiva, del mismo tipo de energía que produce ese aspecto de acción cohesiva que se demuestra como unión tribal, nacional o racial. Sin embargo, en este caso, el factor determinante no es una designación física, ni estos grupos tienen una base en el plano físico. Se fundamentan en el idealismo grupal que puede ser cons­cientemente captado cuando las unidades del grupo comienzan a funcionar en el plano mental y a desarrollar la capacidad de “re­flexionar a fondo las cosas” -es decir, registrar en el cerebro lo que el alma ha comunicado a la mente. Tenemos aquí una defi­nición del proceso de la meditación tal como debe ser practicado por quienes han logrado, mediante el alineamiento en alguna me­dida, contacto con el alma. Estos grupos actúan totalmente a tra­vés de una relación subjetiva que produce integración y actividad subjetivas.
Cuando lleguemos al estudio de las implicaciones astrológi­cas, descubriremos, en relación con estas leyes, que las energías de los signos zodiacales tienen un efecto especifico sobre la ener­gía de un Ser, cuyo propósito se manifiesta por medio de dichas leyes, consideradas por nosotros como grandes e inevitables leyes naturales y también espirituales. Este efecto produce una mezcla de energías que al mismo tiempo equilibra e impele.
En diciembre de 1935 aumentaron las energías de Capricor­nio debido a la afluencia de fuerzas de una constelación aún ma­yor, que representa para nuestro zodíaco, lo que el zodíaco repre­senta para la tierra. Otro acrecentamiento tendrá lugar en 1942. Debe recordarse que, desde cierto punto de vista, el círculo de los doce signos o constelaciones, constituye una unidad especial que gira dentro de nuestro universo de cielos, así como nuestro planeta gira en el centro de nuestro círculo de influencias. Por medio de este acrecentamiento -durante el ciclo zodiacal acua­riano venidero- los grupos que existen en la tierra podrán dis­poner de una oleada de influencias capricornianas que afluirán a nuestra radio de captación cada siete años. El que acaba de pasar dio un gran impulso al trabajo del Nuevo Grupo de Servi­dores del Mundo y fue la causa de que el mundo reaccionara muy bien a ese impulso particular. Se demostró en cada nación y grupo como una marcada tendencia hacia la buena voluntad. En 1942 tendremos otra afluencia planetaria de la cual se nos pide que dispongamos de ella y se nos exhorta a que hagamos la debida preparación. La “semana de impacto grupal” que acontece cada siete años, tendrá lugar desde el 21 hasta el 28 de diciembre y, si esto coincide con la Luna llena, la oportunidad será muy signi­ficativa. Debemos estar atentos a esta posibilidad. Esa semana debería ser considerada como preeminentemente la “semana del Festival” del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y, después de 1942, debe aprovecharse este período y hacerse una prepara­ción especial. Este hecho reclama la atención de todos nosotros.
Nuevos grupos aparecen en todas partes. Los grupos en el plano externo, con su diversidad de nombres y miras estableci­das, no están conectados con este grupo interno que fomenta o “proyecta” los nuevos grupos, siempre que tengan una conexión definida, aunque ambigua. Esto siempre es posible cuando haya tres miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo en cual­quier grupo exotérico; entonces se vincula “por un triple hilo de luz dorada” al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo que puede ser utilizado en cierta medida. Este grande y espiritual agrupa­miento de servidores está superficialmente vinculado en el plano físico; en el plano astral el vínculo es más fuerte y se basa en el amor a la humanidad, y en el plano mental se establece un vínculo mayor desde el punto de vista de los tres mundo, como un todo. Por lo tanto, es evidente que en el individuo deben efectuarse ciertos desarrollos antes de que pueda llegar a ser, consciente­mente, un miembro activo del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, grupo principal que, en la actualidad, trabaja definidamente bajo la Ley del Progreso Grupal.


  1. El individuo tiene que haber despertado el centro cardíaco y exteriorizar su conducta en tal forma, que el corazón se vincu­le rápidamente con los centros cardíacos de por lo menos ocho personas. Entonces el centro cardíaco del Logos planetario podrá ocultamente absorber los grupos formados por nueve aspirantes conscientes. A través del centro cardiaco, Su vida afluirá y los miembros del grupo contribuirán con su cuota de energía a las influencias de la vida que circulan a través de Su cuerpo. La información que antecede es sólo de interés para quienes han despertado espiritualmente, y sig­nificará poco o nada para quienes aún duermen.




  1. El centro coronario debe estar también en proceso de des­pertar, y la capacidad para “mantener la mente firme en la luz” debe estar algo desarrollada.




  1. Tienen también que emprender alguna actividad creadora, y el servidor debe estar activo en algunos de los movimientos humanitarios, artísticos, literarios, filosóficos o científicos.

Todo esto implica la integración y el alineamiento de la persona­lidad y esa simpatía atractiva y magnética que de un modo u otro, caracteriza a los discípulos. Así, desde el punto de vista eso­térico, existen en el individuo ciertos grandes triángulos de ener­gía y, en consecuencia, en mayor grado en la humanidad. También las “fuerzas de la vida creadora” circularán desde el “punto den­tro de la cabeza” (el centro coronario) a lo largo de la “línea que va al corazón” y, luego, con el centro laríngeo, formarán un “triángulo de luz ígnea”. Tal es el camino del progreso grupal y, cuando se va consumando, la Ley del Progreso Grupal comienza entonces definidamente a actuar y a controlar. Seria interesante enumerar los efectos conocidos de las cinco leyes que hemos estado considerando:






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