Psicología Esotérica I



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Estos siete rayos son las siete corrientes de fuerza que emergen de una energía central después que (desde el punto del tiempo) fue establecido ese vórtice de energía. Entonces entre el espíritu y la materia se produjo la interacción, y la forma, o apariencia, del sistema solar inició su proceso de llegar a ser -proceso que conduce oportunamente a ser. Esta idea es antigua y verídica. En los escritos de Platón y de los iniciados que antiguamente sentaron las proposiciones fundamentales que guiaron a la mentalidad humana durante épocas, se hace referencia a los siete eones y a las siete emanaciones, a la vida y a la naturaleza de los "Siete Espíritus que están ante el Trono de Dios". Estas grandes Vidas, actuando dentro de los límites del sistema solar, reunieron en Sí la sustancia que necesitaban para la manifestación, y construyeron las formas y apariencias mediante las cuales podían expresar mejor Sus cualidades innatas. Dentro de Su radio de influencia reunieron todo lo que ahora existe. Este conglomerado de material cualificado constituye Su cuerpo de manifestación, así como el sistema solar es el cuerpo de manifestación de los aspectos de la Trinidad.
Esta idea podrá captarse mejor si se recuerda que todo ser humano constituye a su vez un conjunto de átomos y células que componen la forma, en la cual están diseminados órganos y centros de vida diferenciados, que actúan con ritmo y relación, pero poseen distintas influencias y diferentes propósitos. Este conglomerado de formas animadas tiene la apariencia de una entidad o vida central, caracterizada por su propia cualidad que actúa de acuerdo al grado de evolución, impresionando así con su radiación y vida a todo átomo, célula y organismo dentro del radio de su influencia inmediata y también a cada ser humano con quien se pone en contacto. El hombre constituye una entidad síquica, una Vida que, mediante la influencia irradiatoria, ha construido una forma, la ha matizado con Su cualidad síquica, presentando así en el mundo circundante una apariencia que persistirá durante todo el tiempo que viva en esa forma.
Esta afirmación abarca también la historia de la vida y la aparición cualificada de uno de los siete rayos. Dios, Rayo, Vida y Hombre, son todas entidades sicológicas y constructoras de formas. En consecuencia, una gran vida sicológica está apareciendo a través de un sistema solar, y siete vidas sicológicas, cualificadas por siete tipos de fuerza, también están apareciendo por intermedio de los siete planetas. Cada vida planetaria repite la misma técnica de manifestación, vida, cualidad y apariencia, y en su segundo aspecto cualitativo se manifiesta como una entidad sicológica. Cada ser humano es una réplica en miniatura de todo el plan. También es espíritu, alma y cuerpo; vida, cualidad y apariencia. Cobra su apariencia con su cualidad y la anima con su vida. Debido a que todas las apariencias son expresiones de la cualidad, y las menores están incluidas en las mayores, cada forma de la naturaleza y cada ser humano pertenece a uno de los siete rayos cualificadores, y su apariencia en la forma fenoménica está matizada por la cualidad de su rayo fundamental y cualificado predominantemente por el rayo de esa vida particular de cuya emanación surgió, pero incluirá también, en forma secundaria, los otros seis tipos de rayo. Por lo tanto, aceptemos -como analogía simbólica-, la realidad de una Vida Central (externa y fuera del sistema solar y, sin embargo, dentro de él durante el proceso de manifestación). Que decide dentro de Sí misma tomar forma material y encarnar. Así se establece un vórtice de fuerza como paso preliminar, entonces tenemos al mismo tiempo a Dios Inmanente y a Dios Trascendente. Este vértice, resultado de su actividad inicial, se manifiesta por intermedio de lo que llamamos sustancia (utilizando un término técnico de la ciencia moderna, lo mejor que podemos hacer por ahora), o a través del éter del espacio. La consecuencia de esta interacción activa de la vida y la sustancia es que se constituye una unidad básica. Padre y Madre se han unido. Dicha unidad está caracterizada por la cualidad. Por medio de esta triplicidad de vida, cualidad y forma, la Vida central evoca y manifiesta conciencia, es decir, responde conscientemente a todo lo que acontece, pero en un grado que resulta imposible conocerlo, debido a que estamos limitados por nuestra actual y muy poco desarrollada etapa de evolución.
Quienes estudian este tratado deben tener en cuenta que es necesario familiarizarse, desde el comienzo, con estos cuatro factores condicionantes -vida-cualidad-apariencia- y su resultado o síntesis, que denominamos Conciencia.
Por eso, siempre hablamos de lo que está fuera de la apariencia y de lo que es consciente de esa apariencia. Esto involucra la percepción de su desarrollo material, la consiguiente expresión adecuada y también la percepción de su desarrollo síquico. Ningún estudio sobre los rayos es posible si no se conocen estos cuatro factores. Captaremos el tema con mayor facilidad si aprendemos a considerarnos como una exacta (aunque todavía no desarrollada) expresión y reflejo de este cuaternario inicial y creador. Somos vidas que aparecen, expresan cualidad y lentamente se dan cuenta del proceso y objetivo a medida que nuestras conciencias se asemejan cada vez más a la de la Divinidad Misma.
3. Enumeración de los Siete Rayos
Como parte del Plan original, la Vida Una trató de expandirse, y siete eones o emanaciones, surgieran del vórtice central y repitieron activamente el proceso anterior en todos los detalles. Aquellos también vinieron a la manifestación y, en la tarea de expresar la vida activa cualificada por el amor y limitada por la apariencia externa fenoménica, pasaron a una actividad secundaria y se convirtieron en los siete Constructores, las siete Fuentes de Vida y los siete Rishis de todas las antiguas escrituras. Estas entidades síquicas originales tienen la capacidad de expresar el amor (lo cual implica aceptar el concepto de la dualidad, el que ama y es amado, el que desea y es deseado) y pasar del ser subjetivo al devenir objetivo. A estas siete Entidades las denominamos:


  1. El Señor de Poder o Voluntad. Esta Vida resuelve amar, y utiliza el poder como expresión de la divina benevolencia. Para su cuerpo de manifestación utiliza ese planeta del cual el Sol es el sustituto esotérico.




  1. El Señor de Amor-Sabiduría, personifica el amor puro; los esotéricos consideran que está tan cerca del corazón del Logos solar, como lo estaba el amado discípulo cerca del corazón del Cristo de Galilea. Esta Vida infunde en todas las formas la cualidad del amor, conjuntamente con la manifestación más materialista del deseo; constituye el principio atractivo de la naturaleza y el custodio de la Ley de Atracción, que es la demostración de la vida del Ser puro. Este Señor de Amor es el más poderoso de los siete rayos, porque pertenece al mismo rayo cósmico de la Deidad solar. Se expresa a Sí mismo principalmente a través del planeta Júpiter, el cual constituye Su cuerpo de manifestación.




  1. El Señor de Inteligencia Activa. Su trabajo está íntimamente ligado con la materia y actúa en colaboración con el Señor del segundo rayo. Es el impulso motivador en el trabajo inicial de la creación. El planeta Saturno constituye Su cuerpo de expresión en el sistema solar, y por intermedio de la materia (que en forma benéfica obstruye y obstaculiza) proporciona a la humanidad un amplio campo de experimento y experiencia.

Quisiera indicarles aquí que al hablar en términos de la personalidad, forzosamente tengo que emplear el pronombre personal, en consecuencia no deben acusarme de personalizar dichas grandes fuerzas. Hablo en términos de Entidad, del Ser puro, y no en términos de personalidad humana. Pero aún persiste la limitación del lenguaje, y al enseñar a quienes piensan con la mente concreta inferior, cuya intuición está aletargada o sólo se manifiesta en forma de destellos, me veo obligado a hablar en parábolas y a emplear un lenguaje simbólico. Permítanme indicar también que todas las declaraciones que haga tienen relación con nuestro planeta y se exponen en términos que puedan ser comprendidos por la humanidad que nuestro planeta ha producido. El trabajo, según lo voy describiendo, constituye sólo una fracción del trabajo emprendido por dichos Seres; cada uno de Ellos tiene Su propio propósito y radio de influencia, y como nuestra Tierra no es uno de los siete planetas sagrados (ni el cuerpo de manifestación de uno de los siete rayos fundamentales), esos Seres tienen propósitos y actividades donde nuestra Tierra desempeña una pequeña parte.




  1. El Señor de Armonía, Belleza y Arte. La principal función de este Ser consiste en crear Belleza (como expresión de la verdad) mediante la libre interacción de la vida y la forma, basando el canon de la belleza en el plan inicial tal como existe en la mente del Logos solar. No se ha revelado cuál es el cuerpo de manifestación de esta Vida, pero fa actividad que de él emana produce una combinación de sonidos y colores y un lenguaje musical que expresan -en forma de ideal- lo que es la idea originadora. Este cuarto Señor de expresión creadora reasumirá Su actividad en la Tierra de aquí a seiscientos años, aunque ya se sienten las primeras débiles expresiones de Su influencia, y en el próximo siglo se verá el renacimiento del arte creador en todas sus ramificaciones.




  1. El Señor de Conocimiento Concreto y Ciencia. Esta gran Vida está en íntimo contacto con la mente de la Deidad creadora, así como el Señor de segundo rayo lo está con el corazón de esa misma Deidad. Su influencia es grande actualmente, aunque no tan poderosa como lo será más adelante. La ciencia es el desenvolvimiento sicológico en el hombre, debido a la influencia que ejerce este rayo, y recién ahora comienza a realizar su verdadero trabajo. Su influencia aumenta en poder, de la misma manera que disminuye la influencia del sexto Señor.




  1. El Señor de Devoción e Idealismo. Esta Deidad Solar constituye la expresión peculiar y característica de la cualidad del Logos solar. No olviden que en el gran esquema del "universo universal" (no sólo nuestro universo), la cualidad de nuestro Logos solar es tan diferente y distinta como la de cualesquiera de los hijos de los hombres. Esta fuerza de rayo, junto con el segundo rayo, constituye una verdadera y vital expresión de la naturaleza divina. Las cualidades de dicho Señor son: la centrada militancia sobre un ideal, la centrada devoción al impulso de la vida y la sinceridad divina, las cuales plasman sus impresiones sobre todo lo que existe dentro de Su cuerpo de manifestación. Los esotéricos avanzados discuten sobre si Marte es o no, el planeta a través del cual Él se manifiesta. Debe recordarse que sólo unos pocos planetas constituyen los cuerpos de expresión de los Señores de los rayos. Hay diez "planetas de expresión" (usando el término empleado por los antiguos Rishis), y sólo siete Vidas de rayo se consideran que son los Constructores del sistema. El gran misterio que finalmente será revelado en las iniciaciones superiores, es la relación que existe entre un rayo y un planeta. Por lo tanto, no esperen una información más completa por ahora. La influencia de este sexto Señor ya está pasando.




  1. El Señor de Orden Ceremonial o Magia. Está ahora entrando en el poder, y en forma lenta y segura hace sentir Su presencia. Su influencia es muy poderosa en el plano físico, porque existe una íntima interrelación numérica entre el Señor del séptimo rayo, por ejemplo, y el séptimo plano, el físico, así como la séptima raza raíz estará en completo acuerdo y expresará perfectamente la ley y el orden. Este rayo de orden y su advenimiento es parcialmente responsable de la actual tendencia en los asuntos mundiales de implantar gobiernos dictatoriales e imponer el control de un grupo central de gobierno.

Será de valor el siguiente enunciado sobre la actividad o inactividad de los rayos, y quisiera que tengan en cuenta que se refiere únicamente a nuestra Tierra y sus evoluciones.


Primer Rayo No está en manifestación.

Segundo Rayo En manifestación desde 1575 d.C.

Tercer Rayo En manifestación desde 1425 d. C.

Cuarto Rayo Vendrá lentamente a la manifestación después del año 2025 d. C.

Quinto Rayo En manifestación desde 1775 d. C.

Sexto Rayo Está saliendo rápidamente de la manifestación. Empezó a salir en el año 1625 d. C.



Séptimo Rayo En manifestación desde 1675 d. C.
Por supuesto, éstos constituyen ciclos menores dentro de la influencia del signo de Piscis. Vemos que hay cuatro rayos en manifestación actualmente: segundo, tercero, quinto y séptimo.
Surge aquí la pregunta: ¿ Cómo puede ser que existan personas que pertenezcan a todos los rayos al mismo tiempo? La razón radica, como fácilmente puede verse, en que el cuarto rayo comienza a acercarse y el sexto se retira, lo cual permite que seis de esos rayos lleven a la manifestación a sus egos. Sin embargo, ahora hay muy pocos egos del cuarto rayo en la Tierra, y un sinnúmero de egos del sexto rayo, y pasarán más o menos doscientos años antes de que todos los egos del sexto rayo desencarnen. Respecto a egos de primer rayo, no existen tipos puros en el planeta. A quienes se los denomina de primer rayo pertenecen al primer subrayo del segundo rayo que se halla en encarnación. Un ego puro de primer rayo en encarnación actualmente sería un desastre. No hay suficiente inteligencia ni amor en el mundo como para equilibrar la voluntad dinámica de un ego que pertenezca al rayo del destructor.
Así como la familia humana tiene relación con el Logos planetario de la Tierra, lo cual se explica mejor diciendo que constituye Su corazón y cerebro, de la misma manera la suma total de evoluciones análogas dentro de todo sistema solar, constituye el corazón y el cerebro del Logos solar. La actividad inteligente y el amor son las características sobresalientes de un hijo de Dios evolucionado, mientras que sus reflejos inferiores –sexo y deseo- caracterizan las del hombre medio y las de los hijos de Dios que aún no han evolucionado.
Estas siete emanaciones vivientes y cualificadas que surgen del vórtice central de fuerzas, se componen de incontables miríadas de unidades de energía que son aspectos innatos e inherentes a la vida, dotadas de cualidad y capaces de adquirir apariencia. En lo subhumano esta triple combinación vida, cualidad y apariencia, produce respuesta consciente al medio ambiente, la cual está compuesta de la totalidad de vidas, cualidades y apariencias --síntesis de los siete rayos o emanaciones de la Deidad, los cuales producen en el reino humano una percepción autoconsciente y en el superhumano una inclusividad sintética. Todas las mónadas humanas traídas a la manifestación por la voluntad y el deseo de algún Señor de rayo, forman parte de Su cuerpo de manifestación. Potencialmente expresan Su cualidad y aparecen fenoménicamente de acuerdo al grado de evolución alcanzado. "Como Él es, así somos nosotros en este mundo" pero todavía sólo potencialmente -la meta de la evolución radica en convertir lo potencial en real y lo latente en expresado. El trabajo del esotérico estriba precisamente en esto: extraer la cualidad oculta en lo que está latente.
4. La Función del Cristianismo
He expuesto la premisa básica de que todo lo que conocemos constituye una entidad divina en manifestación que se expresa a través de tres aspectos (para los propósitos de este tratado, porque están más de acuerdo con la terminología del emergente pensamiento moderno), que he decidido denominarlos Vida, Cualidad y Apariencia. Éstos son algunos de los nombres dados a la Trinidad, por las grandes religiones, y sinónimos de la frase cristiana Padre, Hijo y Espíritu Santo (¡viejos términos antropomórficos!), Espíritu, Alma y Cuerpo, de la fraseología común, y Vida, Conciencia y Forma, de la filosofía hindú.
Sugeriré aquí que la importancia del cristianismo radica en comprender que es una religión de enlace y esto los pensadores modernos harían bien en recordarlo, pues está simbolizada por el hecho de que el Maestro de Maestros encarnó en Palestina, pedazo de tierra que se encuentra entre Asia y Europa y posee características de ambos continentes. El cristianismo es la religión del período de transición que vincula la era de la existencia autoconsciente con la era de un mundo que tiene conciencia grupal. Subsistirá también en la era donde prevalecerá ese tipo de pensamiento que (correctamente aplicado) servirá de eslabón entre los mundos de la mente concreta y la mente abstracta. El Antiguo Comentario lo expresa así:
"Cuando llegue el momento en que la luz del alma revele el antakarana (puente entre la conciencia de la personalidad y la conciencia del alma, A. A. B.), entonces se conocerá a los hombres por el conocimiento que poseen, estarán coloreados por la desesperación del deseo insatisfecho, se dividirán en los que reconocen su dharma (que significa cumplir con todas sus obligaciones y deberes) y en quienes sólo ven la actuación del karma, y, por la naturaleza misma de su necesidad; hallarán finalmente `luz y paz'."
El cristianismo es una religión principalmente separatista que demuestra al hombre su dualidad y sienta las bases para la unidad futura, etapa muy necesaria que ha prestado un buen servicio a la humanidad; el propósito y la intención del cristianismo ha sido bien definido y elevado y ha efectuado su trabajo divino. Hoy está en proceso de ser reemplazado, pero no se ha revelado qué nueva formulación de la verdad lo reemplazará. La luz afluye lentamente en la vida del hombre, y en esa radiante iluminación Él formulará la nueva religión y llegará a una nueva enunciación de la antigua verdad. A través del lente de la mente iluminada verá, dentro de poco tiempo, aspectos de la divinidad hasta ahora desconocidos. ¿ Han pensado alguna vez que pueden existir cualidades y características de naturaleza divina latentes dentro de la forma, que hasta ahora han sido totalmente desconocidas, ni siquiera tenuemente percibidas, ni han tenido precedente, ni existen palabras y medios adecuados para expresarlas? Así es. Del mismo modo que la frase "conciencia grupal" no tendría ningún significado para el hombre primitivo y sólo sería un conjunto de signos alfabéticos sin sentido, así (bajo la superficie de nuestro mundo manifestado) residen las cualidades divinas y un propósito que está tan lejos de la conciencia de nuestra humanidad actual como la idea de la percepción colectiva estaba alejada de la conciencia de la humanidad prehistórica. Que este pensamiento les infunda valor. El pasado constituye la garantía de la infinita expansión del futuro.
CAPITULO II
ALGUNAS PREGUNTAS Y SUS CORRESPONDIENTES RESPUESTAS
HE INDICADO en este tratado que dedicaríamos nuestra principal atención al segundo de los tres aspectos y nos concentraríamos sobre la cualidad. ¿ Qué quiero significar con esto? Quiero significar que trataremos aquello que surge por intermedio de la forma, que vela o se oculta detrás de la apariencia, expresa la vida o el espíritu, y se produce mediante la interacción de la vida con la materia. Cuando se refiere al hombre -que es el reflejo de la divinidad- y se aplica al tema de su cualidad, implica tres cosas:


  1. El ser humano es, como dije anteriormente, una vida encarnada que expresa cualidad y registra esa cualidad en la conciencia, o bien responde sensiblemente a la interacción que se produce durante el proceso evolutivo entre el espíritu y la materia.




  1. El hombre, por ser una síntesis -la única síntesis completa, exceptuando la Deidad Macrocósmica-, reconoce que en la actualidad es lo bastante poderoso como para poder diferenciar las reacciones de...




  1. La triplicidad, el Conocedor, el campo del conocimiento y el conocimiento -según es los denomina El Bhagavad Gita.




  1. La acrecentada comprensión de que el campo del conocimiento es sólo apariencia o ilusión, y que el conocimiento puede ser un obstáculo si no se trasmuta en sabiduría.




  1. El progreso evolutivo en respuesta a uno de estos tres, lo cual indica el desarrollo de la sensibilidad.

Esto lleva a interesarnos por el Conocedor y a creer que este Conocedor es el Alma, Uno con la Deidad, ilimitado y eterno y el factor determinante, en tiempo y espacio, de la existencia humana.




  1. Que la infinita diversidad de formas oculta una síntesis subjetiva. Por lo tanto, el hombre puede ver eventualmente, observar un septenario universal cuando se expresa a sí mismo a través de las formas de todos los reinos, y cuando esto sucede penetra en el mundo de la unidad subjetiva y puede seguir su camino conscientemente hacia el Uno.

No puede todavía entrar en la conciencia de esa fundamental Unidad esencial, pero sí penetrar en la de su propia vida de rayo, fuente de donde emana su propia vida temporariamente especializada.


Esta triplicidad de conceptos requiere un cuidadoso estudio. Podría expresarse de la forma siguiente:
o..........La Vida Una. Unidad.

o o o........Los tres Rayos Mayores

o o o o........Los cuatro Rayos Menores Forman siete

o..........La Unidad de la Apariencia


De la Vida Una no nos ocuparemos, la aceptamos como una verdad fundamental y comprenderemos que estamos en el camino de retorno desde la unidad de la existencia identificada con la forma, a través de los diversos modos de responder conscientemente a la interacción y actividad divinas, hasta llegar a una final identificación con la Vida Una. La conciencia de la forma debe ceder su lugar a la radiación cualificada de la identidad espiritual autoconsciente, que es la de un hijo de Dios que aparece por medio de la forma. Esto finalmente será reemplazado por dos formas de expresión que contienen en sí:


  1. El sentido de síntesis divino del cual nuestro "bienestar" corporal es la forma inferior del reflejo material, aunque simbólico. Es un sentido de coordinada satisfacción gozosa, basado en la realización del Ser.




  1. El traslado de esta percepción de la vida a un aspecto aún más intenso y desapegado, implica la percepción de la vida de Dios mismo, liberado de la forma, pero es, en sentido oculto, aún consciente de la cualidad.

En lenguaje místico podría expresarse así:


"Tomo un cuerpo. Ese cuerpo tiene vida. Conozco su vida. Por consiguiente Conozco a mi madre.

"Utilizo un cuerpo. Ese cuerpo no soy yo. Sirvo al grupo y al servir VIVO desapegado dentro del cuerpo, soy un hijo de Dios. Conozco a mi Yo.

"Animo un cuerpo. Soy su vida y en esa vida seré la vida. Esa Vida es conocida como amor. Soy el amor de Dios. Conozco al Padre y sé que Su vida es amor.

"Soy el cuerpo y su vida amorosa. Soy el Yo, cuya cualidad es amor. Soy la vida de Dios mismo. Soy la Madre, el Padre y el Hijo.

"Detrás de estos tres permanece el Dios desconocido. Eso Dios soy Yo."
Hablaremos con claridad a expensas de la repetición. En este tratado, aunque me referiré a la forma y considerará su naturaleza, acentuaré la autoconciencia a medida que se expresa como respuesta y percepción de un peculiar tipo que denominamos "cualidad de conciencia", o su característica innata. Tenemos siempre triplicidades subsidiarias que sólo son vocablos adjetivados empleados para expresar la cualidad de la vida que aparece.
Forma Mutabilidad, respuesta consciente a la radiación. Materia.

Autoconciencia Respuesta. Percepción de la identidad. Alma.



Vida Inmutabilidad. Emanación. Causa. Fuente. Espíritu.



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