Psicología Esotérica I



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Una de las cosas más difíciles que enfrentan hoy los Maestros es probar a los hombres que los antiguos y reconocidos valores y el mundo tangible de los fenómenos (emocionales y físicos), deben ser relegados a su debido lugar en el trasfondo de la conciencia del hombre, y que las realidades intangibles y el mundo de las ideas y de las causas deben ser para él, en un futuro inmediato, el foco principal de su atención. Cuando el hombre capte esto y viva de acuerdo a este conocimiento, entonces desaparecerá el espejismo que prevalece en el mundo. Si reflexionan sobre esto reconocerán que la gran crisis de 1914-1918 realizó un valioso trabajo que hizo desaparecer el espejismo de la seguridad material `en que vivían los hombres y también destruyó gran parte de su egoísmo instintivo y sensual. Además se comienza ya a reconocer que lo de importancia es el grupo y que el bienestar del individuo sólo es importante cuando el ente es parte integrante del grupo. Esto no destruirá con el tiempo la iniciativa ni la individualidad. Los errores tan penosos que cometemos en nuestros experimentos iniciales se deben a nuestra inexperiencia al emplear la facultad discriminadora. Este proceso de destruir la ilusión mundial ha continuado desde entonces en gran escala; en todos los países, mediante los diversos experimentos que se realizan, está desapareciendo el espejismo y surgen los verdaderos valores del bienestar, de la integración y del progreso grupales. El sentido de inseguridad -aspecto tan angustioso del actual caos- se debe simplemente a la destrucción del antiguo sentido de los valores, a la dispersión del espejismo, lo que revela en la actualidad un panorama desconocido, y al temor e inestabilidad que siente el hombre cuando se enfrenta con el mundial "morador en el umbral", que debe ser desintegrado y destruido porque obstruye el camino hacia el nuevo mundo de valores. La gran forma mental que fue construida por la codicia y el materialismo del hombre en el transcurso de las épocas se está derrumbando constantemente, y el género humano está al borde de la liberación que lo conducirá al Sendero del Discipulado. No me refiero a la liberación final, sino a la que viene de la libre decisión sabiamente utilizada y aplicada para bien del todo y condicionada por el amor. Observen que digo "sabiamente utilizada". La sabiduría activada y motivada por el amor, e inteligentemente aplicada a los problemas mundiales, es hoy muy necesaria, lo cual no fue aún descubierta excepto por las pocas almas iluminadas de todas las naciones -repito de todas las naciones, sin excepción. Debería haber más personas que sepan a mar con sabiduría y apreciar la aspiración grupal, antes de poder ver la próxima realidad que debemos conocer, la cual surgirá de las tinieblas que estamos ahora en proceso de disipar.
3. El Rayo del Cuarto Reino
Ahora tocaremos brevemente un tema oscuro y difícil, que interesa principalmente a quienes trabajan con la Ley de Analogía o Correspondencia. Los esotéricos deben recordar que todos los reinos de la naturaleza constituyen una totalidad de vidas. Todos los átomos que existen en cada forma de la naturaleza son una vida, y estas vidas constituyen las células del cuerpo de un Ser o vehículo en manifestación. Existe un Ser incorporado a cada reino de la naturaleza. Así como las miríadas de vidas atómicas en el cuerpo humano constituyen el cuerpo de expresión del hombre y forman su apariencia, lo mismo sucede con la gran Vida que da forma al cuarto reino de la naturaleza. Esta apariencia –como todas las apariencias-, se halla cualificada por algún tipo particular de rayo, determinada también por el principio vital o aspecto espíritu. Todas las formas se componen de innumerables vidas en las cuales prepondera alguna cualidad de rayo, siendo una verdad esotérica muy conocida. Dichas vidas cualificadas producen la apariencia fenoménica, constituyendo así una unidad por medio de la influencia del principio integrador siempre presente.
El rayo que rige la totalidad del reino humano es el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. Podría decirse simbólicamente que el rayo egoico de la Vida que da forma a la familia humana es el cuarto, y el de la personalidad el quinto rayo de conocimiento a través de la discriminación -denominado rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia. La armonía a través del conflicto y el poder de adquirir conocimiento por la decisión discriminadora, son los dos rayos o influencias mayores que pasan a través de toda la humanidad y la impulsan hacia su destino divino. Constituyen los factores predisponentes con que el hombre puede contar y de los que depende infaliblemente. Son la garantía de la realización y también de las dificultades y la dualidad temporaria. La armonía, expresada en belleza y poder creador, se adquiere mediante la lucha, la tensión y el esfuerzo. El conocimiento, expresado oportunamente por la sabiduría, sólo se logra por la angustia que causan las decisiones, presentadas sucesivamente, que al ser sometidas a la inteligencia discriminadora durante las experiencias de la vida, traen finalmente el sentido de los verdaderos valores, la visión del ideal y la capacidad de diferenciar la realidad que está detrás del espejismo que se interpone.
Quienes estudian esoterismo deberán tener en cuenta que el cuarto rayo tiene una relación natural con el cuarto reino de la naturaleza, que a su vez es la manifestación inferior de la cuarta Jerarquía creadora. La unificación de los tres resultados principales de la actividad de esa gran Vida podrían enumerarse como:


  1. El cuarto rayo de poder o vida, que tiende siempre a la armonía y a la eventual belleza.




  1. La jerarquía creadora de mónadas humanas (por poco que éstas lo comprendan) ya han alcanzado la sabiduría y, en verdad, son actualmente los hijos divinos de Dios.




  1. El cuarto reino de la naturaleza, resultado de la actividad evolutiva de los anteriores, que a su vez son impulsados a esta actividad por el cuarto rayo.

Esencialmente ésta es la verdadera sucesión apostólica, pues proporciona la triple línea de energía dirigida. Produce la manifestación humana en el cuarto globo de nuestra cadena terrestre, y en esta cuarta ronda es responsable de la tremenda crisis que enfrenta a la actual humanidad. El aspecto conflicto del proceso ha llegado al máximo, y hasta ha sobrepasado el summun, desde el punto de vista de la manifestación en el plano físico. Esta situación y triple influencia, que produce la manifestación de los hijos de Dios, está resumida con palabras concisas en El Antiguo Comentario -concisas si recordamos que expresan la larga agonía de la prueba pasada por la humanidad y la apertura de la puerta para el hombre al quinto reino del ser espiritual. Estas palabras incluyen en su significado su meta y objetivo y el proceso por el cual el hombre lo logra:


"Los Cuatro Sagrados descienden de sus lugares celestiales y se aventuran hacia la esfera de la Tierra. Desde el cuarto gran plano controlan la batalla.

"El Señor de Armonía, sentado en lo alto, derrama toda su vida y fuerza sobre el campo de conflicto. Ve el fin desde el principio, y no detiene Su mano aunque el dolor y la agonía sean profundos. La paz debe ser el objetivo. Debe lograrse la belleza. No puede entonces detener la vida y evitar que fluya.

"Los Cuatro del Medio, que han descansado ya de su campaña anterior, ciñen sus armaduras y se ocultan detrás de la forma externa. Abandonan la cuarta gran esfera de armonía y pasan al plano de la mente. Allí fortifican el templo del Señor, lo iluminan con luz y gloria, y luego vuelven sus ojos hacia la Tierra.

"Los Cuatro Inferiores toman formas en las vidas que no son humanas y los tres grupos de vidas que moran debajo del umbral. Tratan de vincular, mezclar, eslabonar y fusionar. El género humano ahora vive. Los cuatro superiores y los cuatro del medio se reúnen en los cuatro inferiores en el cuarto gran globo.

"La batalla prosigue. Cuando los tres grupos de los cuatro manifestados puedan verse mutuamente en la luz y cuando fusionen Posteriormente sus fuerzas, la meta será alcanzada.

"En el cuarto globo de acción y en el ciclo mayor de la cuarta expresión se completará esta fusión. Los cuatro inferiores fusionados en los cuatro del medio abandonarán el triple mundo de conflictos y hallarán su morada, mientras estén en la forma, dentro de la cuarta esfera de donde vinieron los cuatro regentes superiores. Así se establecerá la regencia, se verá la gloria y se demostrará el poder de la jerarquía.

"En la cuarta raza (Atlante - A.A.B.) empezó el conflicto y nació la conciencia. En la quinta raza (Aria - A.A.B.) tendrá lugar la crisis de la batalla, y los cuatro inferiores y los cuatro del medio comenzarán a unir sus fuerzas. Ea la sexta raza se disipará el polvo de la batalla. Los cuatro inferiores, los cuatro del medio y los cuatro superiores cantarán al unísono la gloria de su Señor, la belleza del Amor de Dios y el prodigio de la hermandad del hombre. Éste es su himno triunfal."
Hablando esotéricamente (no en forma simbólica, pues existe una diferencia en estos dos modos de expresarse, que los estudiantes deberían tener en cuenta), cuando las líneas de fuerzas se ajustan y existe un libre intercambio de energías y un canal alineado y directo entre los distintos aspectos de la divinidad, entonces tenemos realización y belleza. Tal el tema de la antedicha formulación antigua y simbólica de la verdad, lo cual encierra una profecía también simbólica. La misma idea se ha expuesto en una afirmación más antigua y concisa, que debe comprenderse y reducirse a una fórmula mántrica, al recibirse la cuarta iniciación:
"Cuando las fuerzas de los cuatro, repetidas tres veces, se convierten en el cuatro; entonces la Vida de... se revela a sí misma como belleza."
Es interesante observar que en idioma inglés el valor numérico de la palabra "four" (cuatro) es el mismo que el de la palabra "force" (fuerza) si se elimina el número cinco. Para la humanidad la quinta energía conduce al campo de batalla, la energía de la mente discriminadora, que al ser empleada, controlada y trasmutada a su debido tiempo, "sólo quedan las cuatro restantes y la fuerza ha desaparecido". Observen el detalle numerológico:
FORCE (Fuerza)

6 6 9 3 5..........29........11. Número del adepto que utiliza energía.


FOUR (Cuatro)

6 6 3 9............24.........6. El creador que unifica lo subjetivo y lo objetivo.


Es evidente que fuerza en el primer grupo termina en separatividad, porque cinco es el número de la mente y del hombre. El número nueve, el de la iniciación, está oculto en la mitad de la palabra fuerza, pero los guarismos culminantes indican actividad y separación. En el segundo grupo de números, la actividad precede al nueve de la iniciación, y ese nueve es la culminación. Pero al cinco se lo ha omitido. El hombre ya no es realmente humano o separatista, sino el cuatro perfecto de los tres inferiores del alma. Para explicar la verdad en forma simple se debe tener presente que el género humano, el cuarto reino, expresión de la cuarta jerarquía creadora de mónadas humanas, es arrastrado por el instinto o el impulso hacia la armonía, y se halla principalmente bajo la influencia del cuarto rayo. Esta armonía se logra mediante la utilización de la energía del quinto rayo de conocimiento. Entonces el conocimiento adquirido y aplicado da por resultado la belleza y el poder de crear. Después se retirará el Señor del quinto rayo del ciclo mayor que rige a la humanidad; entonces la sabiduría y la respuesta búdhica intuitiva caracterizarán a la humanidad. Existe una íntima interacción en este ciclo mayor, en lo que concierne al género humano, entre los dos rayos de los Señores de Armonía y Conocimiento. En esta relación numérica del cuatro y del cinco surge también el número nueve de la iniciación. Adepto de la quinta iniciación es aquel que ha realizado la completa armonía mediante el correcto conocimiento. Esto tiene lugar en la cuarta iniciación y se demuestra o comprueba en la quinta.
Un estudio concienzudo sobre la clasificación de los rayos que afectan a la humanidad, aclarará que son tantos y tan diversos, que la complejidad del tema es muy grande. Numerosas influencias hacen del hombre lo que es, y nada se sabe aún sobre muchas de ellas. En las primeras etapas de su desarrollo es casi imposible (excepto para un iniciado) ocuparse de las diversas fases, ni reconocer los indicios de las reacciones de la humanidad hacia estos rayos. Pero a medida que el género humano evoluciona y el aspecto forma llega a ser un mecanismo de respuesta más apto y refinado y un reflector más plástico y sensible del hombre interno, resulta más fácil hacer definiciones y análisis. Así surgen con mayor claridad los delineamientos de los distintos tipos y las cualidades de rayo comienzan a dominar. Entonces puede observarse con mayor claridad la impresión de los rayos que controlan, y comprenderse con mayor exactitud la etapa de evolución alcanzada.
Ahora trataremos los rayos que predominan en las razas del genero humano. Sería conveniente que el lector común adoptara la posición de que por lo menos, para él, la información impartida hasta ahora y lo que concierne a los rayos raciales, nacionales y cíclicos, constituyen una interesante hipótesis que puede ser aceptada inteligentemente o refutada. Este conocimiento lógicamente debe ser hipotético durante el transcurso de varias vidas, en lo que concierne al estudiante común. Sin embargo, cuando lleguemos a tratar los tres puntos finales de este tercer capítulo será posible verificar la información, correlacionar los tipos de rayo y descubrir por el estudio de las potencias involucradas, sus características emergentes y fuerzas de rayos.
Por lo tanto, al comprobar en detalle lo humano, sentamos las bases para la aceptación del conocimiento cósmico, solar y planetario. Lo que se comprueba como verdad en pequeña escala abre la puerta para la comprensión de lo que existe en escala más amplia. "Hombre, conócete a ti mismo es la clave poderosa para el conocimiento de la Deidad y la actuación de la divinidad.
4. Los Rayos Raciales
El lector debe recordar que tres rayos están ocultamente inactivos y cuatro en diversos grados de actividad. Recapitulemos brevemente a fin de que esta idea se fije con claridad en nuestras mentes.
Los rayos primero, cuarto y sexto están actualmente fuera de la manifestación y, aunque la influencia del sexto rayo empezó a declinar hace sólo trescientos años, su potencia puede aún sentirse en forma muy débil.
Los rayos segundo, tercero, quinto y séptimo son aún muy potentes. La siguiente afirmación puede dar una idea de los "valores" relativos de la influencia de estos rayos.
El tercer rayo ha estado más tiempo en encarnación, pero en 1875 ocultamente "terminó de salir y empezó a dar vuelta sobre sí mismo para retornar". Por eso ya comienza a menguar. Cuando esto ocurre con cualquier tipo de energía, el efecto producido es siempre de naturaleza cristalizadora y propende a producir "formas fijas que exigen su rápida destrucción", lo cual causa condiciones mentales de naturaleza estática y fija. De ello se infiere con claridad que en etapas posteriores de la actividad de este rayo tendremos la demostración de las actitudes dogmáticas, sectarias y teológicas que marcan, por ejemplo, la decadencia y la consiguiente inutilidad de las diversas escuelas de pensamiento que en su tiempo han personificado las ideas de los hombres y bastaron para ayudarlo durante el período de crecimiento.
Los ciclos del segundo rayo se repiten rápidamente, debido a su excesiva potencia. Por ser uno de los rayos mayores de nuestro sistema solar (los demás rayos sólo son aspectos) podría decirse que nunca está fuera de manifestación. Sin embargo tiene constantemente ciclos de potencia creciente y menguante, resultado de la interacción de los rayos que producen lo que se denomina en los antiguos archivos "la intromisión de uno u otro de los siete Hermanos que obstruyen la puerta de donde emerge la fuerza" y "la desaparición de ese Hermano radiante que sigue Su camino, dejando abierta tras de sí una puerta por la cual otro Hermano puede pasar a cumplir Su misión preordenada". El simbolismo es claro. Los ciclos del segundo rayo son dinámicos y se suceden en forma rítmica y regular en esta época y durante los veinticinco mil años que dura un ciclo zodiacal, en secuencias de quinientos años. Por eso en 1825 la potencia de este rayo empezó a declinar cuando alcanzó la cumbre de sus doscientos cincuenta años de existencia. El retiro gradual de este rayo acrecentó la separatividad en el mundo trayendo como resultado las guerras europeas y la gran Guerra Mundial. Este rayo seguirá declinando durante ciento cuarenta años más, lo cual no significa que aumentará la violencia física y prevalecerá la guerra. Debido a que la humanidad responde ahora mucho más a las influencias de rayo, la Jerarquía observadora (por medio del estímulo egoico y la sensibilidad de ciertas naciones a ser guiadas internamente) puede neutralizar los efectos más evidentes. Esto traerá una interesante variación respecto a la gran importancia de estos acontecimientos cíclicos.
El quinto rayo, el último de los rayos que entra en actividad, solamente está en proceso de entrar en el poder. Aumenta constantemente su potencia, y el resultado de su influencia llevará a la humanidad a un acrecentado conocimiento. Su energía golpea la mente de los hombres y causa ese estímulo que reside detrás de todo acercamiento científico a la verdad, en todos los sectores del pensamiento humano. Por ser el rayo que rige el aspecto de la personalidad del cuarto reino de la naturaleza y uno de los rayos que determina o condiciona nuestra raza Aria, su actual potencia es excesiva. Este punto debe ser bien recordado porque explica gran parte de lo que ocurre en el mundo del pensamiento.
El séptimo rayo se halla también en manifestación desde el año 1675. Lo consideraremos más detalladamente cuando nos ocupemos del quinto punto, titulado: Los Rayos que se hallan en Manifestación Cíclica.
Por lo tanto, la interacción y la belleza de las energías fusionadas son actualmente muy grandes, porque hay muchos rayos que se manifiestan simultáneamente o están saliendo, y, por consiguiente, se los debe tener en cuenta o están muy cerca de la manifestación a fin de continuar su trabajo cíclico. Sólo un rayo se halla hoy realmente fuera de manifestación y actúa totalmente detrás de la escena, el primer rayo. En lo que a la humanidad concierne hace sentir su presencia y su potencia predomina cuando se ha alcanzado la etapa del discipulado aceptado. Acrecienta su poder a medida que se progresa en el Sendero. De este modo comienza a reunirse en el aspecto subjetivo de la vida un creciente grupo de quienes pueden actuar bajo la influencia de este primer rayo. Cuando suficientes hijos de los hombres puedan actuar de este modo, su respuesta conjunta constituirá un canal a través del cual el primer rayo podrá venir a la manifestación. Ésta es una de las principales actividades y objetivos de la Jerarquía, y por la correcta comprensión de los resultados de la respuesta de la humanidad a las influencias de rayo, llegaremos a reconocer una ley de la naturaleza hasta ahora desconocida. Esta ley particular se relaciona con el sector del Regidor del mundo, el Manu.
Será interesante observar aquí que el sexto rayo rige el Sendero de probación y nutre en el aspirante los fuegos del idealismo.
El segundo rayo rige el Sendero del discipulado, trasmuta el conocimiento en Sabiduría y nutre similarmente la vida crística en cada discípulo.
El primer rayo rige el Sendero de Iniciación, produce el desapego de la forma, destruye todo lo que obstaculiza y fomenta esa voluntad dinámica que le permitirá al iniciado dar los pasos necesarios que lo conducirán hacia el Iniciador.
Se observará que los rayos se dividen en dos grupos, por ejemplo:
1. Los Rayos de Aspecto Rayos 1, 2, 3 Los rayos mayores.

2. Los Rayos de Atributo Rayos 4, 5, 6, 7 Los rayos menores.


La diferencia entre ambos grupos está muy bien resumida en alguna frases del Antiguo Comentario:
"Los siete hermanos son todos hijos del mismo Padre, pero los tres mayores participan de la naturaleza del Padre. Los cuatro menores se asemejan a la Madre. Los tres hijos mayores se dirigen al universo de estrellas y allí representan al Padre, Los cuatro menores se dirigen al universo de estrellas y demuestran la naturaleza de aquél a quien el Padre amó."
Los ciclos de los rayos de aspecto son más prolongados que los rayos de atributos, y su curso es ocultamente lento y de efecto acumulativo y -a medida que transcurren las épocas aumenta constantemente su impulso. Los ciclos de los rayos de atributo son breves y producen un constante latido cardíaco y un ritmo regular en el sistema solar. Los tres rayos de aspecto podrían considerarse como la personificación de la voluntad y del propósito del Logos encarnado. Los rayos de atributo pueden análogamente considerarse como personificaciones de la cualidad y del carácter del Logos encarnado. Simbólicamente hablando, los tres rayos mayores son expresión (durante la manifestación) del aspecto egoico del Logos solar, mientras que los cuatro rayos de atributo personifican el aspecto de Su personalidad. Sin embargo, debe recordarse que los siete expresan en la forma lo que es Dios y la medida de la divina intención. Los estudiantes deben tener esto presente a medida que estudian los rayos y sus influencias cíclicas sobre la humanidad. Si recuerdan que la intención divina, el propósito universal y el Plan, emergen con más claridad cuando está en manifestación un rayo mayor, entonces estarán a la expectativa y esperarán grandes acontecimientos en el desarrollo racial. Si un rayo menor está en manifestación, tendremos el acrecentamiento de la sensibilidad síquica y el surgimiento de una forma de vida, la cual expresará la naturaleza divina más poderosamente que el Plan divino.
Esta verdad puede también ser aplicada al desarrollo del individuo, y regirá y determinará su progreso evolutivo, sea desde el punto de vista del propósito o de la cualidad. Las vidas que se entregan al desarrollo de un propósito, serán de distinta calidad y naturaleza que las que se dedican a desarrollar el carácter y la cualidad. Éste es un aspecto sicológico de real importancia.
La afirmación que acabo de hacer es una de las más significativas e importantes que he hecho hasta ahora en este tratado, y bien merece una cuidadosa consideración. La importancia que tienen lógicamente es muy difícil de captar, pero su significado general puede ser reconocido y apreciado por el estudiante investigador. Los rayos de aspecto desarrollan primordialmente el Plan. Los rayos de atributo desarr9llan las cualidades de la Deidad. Esto es aplicable al Logos solar y a un ser humano, a la Deidad planetaria y a la humanidad como un todo.
La actuación de esta verdad se advierte en la conexión que tiene con la raza Aria y con los dos rayos que rigen y controlan su destino. El tercer rayo de Actividad Inteligente o Adaptabilidad, rige todo el curso evolutivo de la raza, y mediante este procedimiento podemos ver cómo se desarrolla el plan de Dios y la definitiva fusión del espíritu y la materia por medio de la evolución del alma del hombre. El resultado de esta fusión puede ser brevemente resumido en los tres enunciados siguientes:


  1. El gran interés puesto sobre el alma conduce finalmente a reconocerla como resultado de tal fusión y mezcla.




  1. La apreciación de la divinidad de la sustancia y el reconocimiento de que la materia es la vestidura externa de Dios, caracterizará la realización intelectual de la raza Aria.




  1. El plan de Dios establece que la humanidad debería controlar la materia en el plano físico, lo cual llega a un elevado punto de perfección en la raza Aria. Un destacado ejemplo de ello lo tenemos en el control que ejerce el hombre sobre las fuerzas eléctricas del plano físico.



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